Queridas amigas y amigos

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Quiero agradecerles por leer este boletín, que reciben desde marzo de 2018 y que ahora —gracias a los esfuerzos de nuestros movimientos— llega a más de un millón de personas. Nuestro primer boletín planteaba un problema que sigue estando en el centro del trabajo de nuestro instituto:

La izquierda nos coloca un serio desafío: la gente piensa que somos personas buenas y sensibles, pero que somos utópicos y fallamos cuando se trata de dar respuestas razonables a problemas prácticos. Tenemos que superar esta sanción. Tenemos que mostrar que el pensamiento radical no es sólo utópico (no-lugar) sino que intenta resolver desafíos prácticos dadas las restricciones de la propiedad y del poder. Más importante aún, también tiene que demostrar como ciertos problemas no pueden resolverse dentro de esas restricciones y requieren transformaciones más ambiciosas del sistema político y económico. Este tipo de pensamiento, guiado por los movimientos sociales y políticos, estará en el corazón del instituto.

A lo largo de los últimos 62 meses, hemos hecho todo lo posible por mantenernos fieles a esta misión. Para ello, nos hemos fijado una serie de objetivos:

  1. Tender puentes entre los movimientos y las instituciones intelectuales.
  2. Tender puentes entre los movimientos de todo el planeta.
  3. Amplificar las voces de los nuevos intelectuales que lideran estos movimientos.
  4. Elaborar las teorías que a menudo están implícitas en estos movimientos.
  5. Reivindicar las historias del socialismo y de la liberación nacional.

Estos objetivos fundamentan nuestro trabajo. Esperamos que lo que hemos investigado y producido haya sido útil para quienes están comprometidos con el fortalecimiento de nuestros movimientos y el avance hacia un orden social más racional.

 

 

En los últimos años, nos han alarmado cada vez más las graves tensiones que se han impuesto en el mundo, en gran medida por parte del gobierno de Estados Unidos, al emprender una Nueva Guerra Fría contra China. Esta guerra híbrida incluye una guerra comercial unida a un aumento de la militarización estadounidense en toda la cuenca del Pacífico, así como una guerra de información que demoniza a China e impone un bloqueo virtual del pensamiento intelectual chino. Como instituto de investigación comprometido con el desarrollo de la colaboración global, iniciamos un diálogo con intelectuales e instituciones académicas chinas. Uno de los resultados de este diálogo, que anunciamos en marzo de 2023, es la producción trimestral de una edición internacional de la importante revista intelectual china Wenhua Zongheng (文化纵横) en inglés, portugués y español (y pronto, en alemán). En el primer número, En el umbral de un nuevo orden internacional, Yang Ping, editor de la edición china de la revista, escribió:

Mientras que Estados Unidos reúne hoy al bando occidental bajo la bandera de “democracia frente a autoritarismo”, China debe enarbolar claramente la bandera de la paz y el desarrollo, uniendo y liderando el vasto mundo en desarrollo, al tiempo que apela y persuade a más Estados europeos a unirse a esta causa.

La visión de Yang Ping de nuestra realidad contemporánea ofrece a los lectores una ventana a los debates que tienen lugar entre las y los intelectuales chinos y un espacio para que quienes estamos fuera de China participemos en ellos. La lectura de los cuatro ensayos de este número me mostró, por ejemplo, cuánto compartimos con la intelectualidad china quienes estamos fuera de dicho país en nuestros análisis sobre las amenazas actuales a las que se enfrenta nuestro planeta y la necesidad de hacer hincapié no solo en un plan de paz —que el gobierno chino propuso a través de su plan de 12 puntos en relación con la guerra en Ucrania—, sino también en una agenda de desarrollo. Merece la pena comparar la orientación general del primer número internacional de Wenhua Zongheng con Ocho contradicciones del “orden basado en reglas” imperialista (Estudios sobre dilemas contemporáneos nº 3, marzo de 2023), donde escribimos sobre la necesidad de vincular paz y desarrollo, lo que requeriría ampliar una “zona de paz” y abordar los problemas cotidianos de la gente.

 

 

En Ocho contradicciones… dijimos que “el modelo de desarrollo capitalista no sirve a los intereses de la mayoría”. En nuestro reciente dossier 63 (abril 2023), Vida o deuda: el yugo del neocolonialismo y la búsqueda de África por alternativas, documentamos los fracasos del modelo de deuda-austeridad del Fondo Monetario Internacional. Este modelo niega el robo histórico de los recursos de los países en desarrollo y rechaza cualquier análisis que atribuya la reproducción de la desigualdad en estos países a las altas tasas de explotación. En su lugar, los préstamos que ofrece a los países en desarrollo con problemas de liquidez vienen acompañados de condiciones que los empobrecen aún más, ya que de hecho no tienen más remedio que pedir más dinero prestado para pagar los intereses de sus deudas y financiar las funciones estatales más necesarias. Durante el segundo año de la pandemia (2021), 13 de los 15 programas de préstamos del FMI exigieron a los países que habían recibido préstamos que impusieran impuestos sobre los alimentos y el combustible y recortaran servicios públicos vitales para poder pagar sus deudas. Cabe señalar que al año siguiente, China anunció que renunciaría a veintitrés préstamos sin intereses que había concedido a diecisiete países africanos. Esta decisión refleja una tendencia a largo plazo en la gestión de préstamos por parte de China, ya que se calcula que el país ha condonado entre 45 y 610 millones de dólares en préstamos al continente en las dos últimas décadas.

En julio, nuestro instituto publicará un dossier sobre la necesidad de un nuevo paradigma de teoría del desarrollo y otro en agosto sobre una crítica de la teoría de la dependencia. Ambos textos harán avanzar nuestra reflexión sobre el fracaso del modelo capitalista a la hora de servir a los intereses de la mayoría y la necesidad de una nueva arquitectura del desarrollo que incluya un compromiso con el amplio marco político del Nuevo Banco de Desarrollo (BRICS).

 

Inji Effaltoun (Egipto), The Prisoners [Los prisioneros], 1957.

En el Instituto Tricontinental de Investigación Social hemos seguido de cerca la expansión de la crisis de la deuda impulsada por el FMI, que ha convertido la idea de “financiación del desarrollo” en “financiación del servicio de la deuda”. Pero la deuda financiera es solo uno de los tres principales déficits que aquejan actualmente al Sur Global, siendo los otros dos el de ciencia y tecnología y el de integridad política.

En cuanto a la ciencia y la tecnología, la agenda de austeridad impulsada por el FMI ha forzado la desintegración de la educación superior en la mayoría de las naciones más pobres. En Nepal, por ejemplo, el FMI ha pedido sistemáticamente al gobierno que congele la masa salarial del sector público, lo que se ha traducido en una catastrófica disminución del número de profesores y profesoras a tiempo completo y un aumento del profesorado precario. A medida que las escuelas secundarias y las universidades sufren los presupuestos de austeridad, disminuye la capacidad de los Estados para formar a sus jóvenes y, en consecuencia, también su capacidad para desarrollar capacidad científica y tecnológica. Este déficit aumenta su dependencia de Estados y empresas extranjeros para obtener los insumos tecnológicos necesarios para aumentar la productividad. La falta de capacidad de los países más pobres para desarrollar sus propios sectores científicos y tecnológicos les impide avanzar en la producción nacional y les cuesta obtener divisas, ya que solo pueden exportar productos básicos a precios más bajos en el mercado internacional. Como señala la UNESCO, “en el África subsahariana vive el 14% de la población mundial, pero solo el 0,7% de las y los investigadores del mundo, en 2018”, muy por debajo de lo que vemos en otras partes del planeta. En comparación, el 23,5% de las y los investigadores del mundo proceden de la Unión Europea, el 21,1% de China y el 16,2% de Estados Unidos. En el Instituto Tricontinental de Investigación Social estamos construyendo una agenda de investigación para comprender mejor el carácter de este déficit de ciencia y tecnología y cómo puede superarse.

El tercer gran déficit es difícil de definir, pero, por ahora, llamémoslo déficit de integridad política. La mayoría de los países del Sur Global carecen sencillamente de la capacidad política y administrativa necesaria para gestionar las relaciones con gobiernos y empresas extranjeras, como demuestra la escasez de expertos jurídicos para leer y redactar correctamente los contratos. Además, hay un análisis muy pobre de lo que se llama “corrupción”, que descuida los bajos salarios pagados a las y los funcionarios públicos y la falta de un proyecto político moral para ellos. Como escribimos en el dossier 63, operamos “sabiendo que la permanente crisis de la deuda que asola a las naciones más pobres (…) no es totalmente consecuencia del mal manejo financiero de los gobiernos ni de una corrupción profundamente arraigada”. Sin embargo, la idea de la corrupción se utiliza como un palo para golpear a los países pobres, sin ninguna conciencia de los costes de transacción internalizados en los Estados más ricos (donde las enormes donaciones políticas de las empresas, junto con la puerta giratoria entre los puestos gubernamentales de alto nivel y el empleo en el sector privado, a menudo sirven como sustituto de los sobornos manifiestos). El año que viene ofreceremos un análisis del debate en torno a la integridad de las instituciones públicas.

 

Tadesse Mesfin (Etiopía), Pillars of Life: Market Day [Pilares de la vida: día de mercado], 2018.

En un boletín posterior, describiré la labor que hemos desarrollado en varios estudios sobre la clase trabajadora y el campesinado, un proyecto que incluye un enfoque sobre el ataque a la cultura de la clase trabajadora por parte de las mafias, las organizaciones religiosas y las drogas, así como a través de la escalada de la militarización social. Pero eso será otro día.

Por ahora, si desean apoyar a nuestro instituto, pueden hacerlo aquí.

Cordialmente,

Vijay