Durante los meses de julio y agosto, el continente corrió entre la circulación de nuevas cepas de la COVID-19 y el proceso de vacunación, en el medio de una crisis que se agudiza y tensiones sociales que producen inestabilidad política y empates catastróficos en las distintas regiones.
La pandemia que enfrenta la humanidad ha puesto de manifiesto con mayor visibilidad la magnitud de la crisis y transición del sistema mundial en que nos encontramos; a la vez que se pone de manifiesto, con mayor intensidad, el declive estadounidense y occidental frente al ascenso de Asia-Pacífico, con China…
Destapar la crisis se propuso desde el inicio hacer una relectura feminista de los territorios. Conectar las historias y memorias de organización con las claves de interpretación que desde el feminismo nos venimos dando.