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Boletines de Noticias

Andrée Blouin es nuestra revolucionaria panafricana | Boletín 14 (2025)

Una poderosa tradición de escritoras africanas —desde Andrée Blouin hasta Flora Nwapa— unió la pluma y la lucha por la liberación. Descubre su legado y a quienes hoy sostienen su antorcha revolucionaria.

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

En 1962, Florence Nwanzuruahu Nkiru Nwapa (1931–1993), conocida principalmente como Flora Nwapa, envió un manuscrito al escritor nigeriano Chinua Achebe (1930–2013). Cuatro años antes, en 1958, Achebe, con apenas 28 años, había publicado su emblemática novela Todo se desmorona con la editorial Heinemann. El libro llegó a la sede londinense de Heinemann en pleno auge del movimiento de descolonización, que estaba transformando el mapa del continente africano (Ghana había logrado su independencia en 1957, tres años antes que Nigeria. Ambos países contaban con una población anglófona, aunque reducida, que utilizaba los libros de ciencias e inglés de Heinemann en sus sistemas educativos).

La obra de Achebe inspiró a Alan Hill, de Heinemann, a reclutar a Evander “Van” Milne, quien trabajaba en la editorial Nelson y había publicado en 1957 la autobiografía de Kwame Nkrumah. Tanto Hill como Milne compartían una postura política de izquierda, lo que llevó a la African Writers Series (AWS) [Colección de Escritores Africanos] de Heinemann a publicar obras de Nkrumah, Kenneth Kaunda y otros líderes de la liberación nacional. Cuando Flora Nwapa envió su manuscrito a Achebe, él ya se desempeñaba como asesor de la AWS y le facilitó los fondos necesarios para enviarlo a Londres.

Heinemann publicó Efuru de Flora Nwapa en 1966, convirtiéndola en una de las primeras novelas en inglés escritas por una mujer africana en ser publicada, así como en la 26ª entrega de la serie. La siguiente obra de una autora, nuevamente de Nwapa, fue Idu (1970), la 56ª de la colección. Las escritoras de esta icónica serie de ficción africana destacaron tanto por su brillantez como por su escasez:

No. 100: Bessie Head (Sudáfrica), Maru (1972)
No. 131: Doris Lessing (Zimbabue), Canta la hierba (1973)
No. 149: Bessie Head (Sudáfrica), A Question of Power [Una cuestión de poder] (1974)
No. 159: Martha Mvungi (Tanzania), Three Solid Stones [Tres piedras sólidas] (1975)
No. 177: Nadine Gordimer (Sudáfrica). Some Monday for Sure [Un lunes cualquiera] (1976)
No. 182: Bessie Head (Sudáfrica), El coleccionista de tesoros (1977)
No. 203: Rebeka Njau (Kenia), Ripples in the Pool [Ondas en el estanque] (1978)
No. 227: Buchi Emecheta (Nigeria), Las delicias de la maternidad (1979)
No. 220: Bessie Head (Sudáfrica), Serowe: Village of the Rain Wind [Serowe: pueblo del viento de lluvia] (1981)
No. 248: Mariama Bâ (Senegal), Una carta tan larga (1989)

Las antiguas colonias francesas y portuguesas no fueron la excepción. La senegalesa Aminata Sow Fall inauguró el camino en francés con Le Revenant [El fantasma], (Dakar: Nouvelles Éditions Africaines, ca. 1976), mientras que la mozambiqueña Paulina Chiziane lo hizo en portugués con Balada de Amor ao Vento, (Maputo: Associação dos Escritores Moçambicanos, 1990), junto a la guineana Filomena Embaló y su Tiara (Lisboa: Instituto Camões, 1999). Todas estas obras están arraigadas en la lucha por la libertad.

Mientras tanto, en Ghana, Mabel Dove Danquah y Efua Sutherland fueron pioneras del periodismo: Danquah dirigió el Accra Evening News [Noticiero Vespertino Accra] en 1951 y Sutherland estuvo al frente de la revista literaria Okyeame. Fundó la Sociedad de Escritoras y Escritores de Ghana en 1957 (además de crear el grupo Ghana Experimental Players [Grupo Experimental de Ghana] y el Ghana Drama Studio [Estudio de Teatro de Ghana] en 1961). En Sudáfrica, Noni Jabavu publicó sus memorias Drawn in Colour: African Contrasts [Dibujos en color: Contrastes africanos] con la editorial londinense John Murray en 1960, Miriam Tlali lanzó su excepcional novela Between Two Worlds [Entre dos mundos], publicada originalmente como Muriel at Metropolitan [Muriel en el Metropolitan], con Ravan Press en 1975. En Kenia, Grace Ogot se convirtió en la primera mujer en ser publicada por East African Publishing House con su novela The Promised Land [La tierra prometida], en 1966 y en Nigeria, Zulu Sofola estrenó en 1969 su obra teatral The Deer and The Hunters Pearl [El ciervo y la perla de los cazadores]. La egipcia Nawal El Saadawi, la marroquí Khanata Banuna y la argelina Assia Djebar abrieron el camino para muchas otras autoras en lengua árabe. Hay una rica tradición de mujeres escritoras en África.

Antoinette Lubaki (DRC), Sin título, c. 1929.

Precisamente por ello, Inkani Books, parte de la red del Instituto Tricontinental de Investigación Social, ha creado un premio anual para manuscritos de no ficción escritos por mujeres (ya sea cis o transgénero). Como escribió Efemia Chela, editora de Inkani Books, en un boletín panafricano de Tricontinental a principios de este año, “Este premio no es solo un reconocimiento; es una reivindicación de espacio, una declaración de que las narrativas de las mujeres revolucionarias africanas dejarán de ser marginadas”.

El premio lleva el nombre de la gran revolucionaria Andrée Blouin (1921-1986), compañera de lucha de Patrice Lumumba (incluso coautora de su discurso de independencia en junio de 1960). Su radicalización comenzó con la muerte de malaria de su hijo René, de dos años, porque le negaron la quinina que podría haberle salvado la vida en un hospital colonial francés, donde el medicamento estaba reservado exclusivamente para europeos. En su autobiografía My Country, Africa [Mi país, África] (1983), escribió sobre el colonialismo y la monstruosidad de la normalidad colonial, Al fin comprendí que no se trataba de mi destino individual, sino de un sistema malvado cuyos tentáculos penetraban cada aspecto de la vida africana”.

Mientras consolidaba su reputación como periodista frontal y crítico, Antoine Gizenga (quien luego sería primer ministro de la República Democrática del Congo) invitó a Blouin a fundar el Mouvement Féminin pour la Solidarité Africaine [Movimiento de Mujeres por la Solidaridad Africana]. Blouin constató que el Congo, esa “extraordinaria reserva de minerales”, era tratado como la caja fuerte personal de Bélgica. Su vinculación al movimiento independentista de Lumumba la conectó con aliadas y aliados afines, despertando en ella una profunda alegría revolucionaria. Las grises realidades del colonialismo palidecían ante el fulgor de la liberación nacional.

Chéri Samba (DRC), L’Arbre (El árbol), 1987.

Cuando Blouin publicó su autobiografía en 1983, esta no recibió el reconocimiento merecido. Era una época oscura para el panafricanismo y el Tercer Mundo: los sueños de emancipación se habían fracturado por golpes de Estado (contra Lumumba en 1961 y Nkrumah en 1966), la crisis de la deuda, cuyo pago asfixiaba a casi todos los países africanos, y el surgimiento de burguesías nacionales más interesadas en colaborar con mineras extranjeras que en desarrollar economías propias. La única luz en aquel panorama surgió de Alto Volta, donde Thomas Sankara tomó el poder en 1983, rebautizó el país como Burkina Faso (“la tierra de lxs íntegrxs”) e impulsó un proyecto revolucionario que habría emocionado a Lumumba (desconocemos la reacción de Blouin ante este hecho en el Sahel).

De haberse vinculado al dinamismo burkinés, la autobiografía de Blouin, publicada el mismo año del ascenso de Sankara, quizá habría reavivado el interés por ese legado histórico que unía a Blouin con Sankara, quien colocó la emancipación de las mujeres en el corazón de su revolución. Lamentablemente, ese puente no se fortaleció.

En los últimos años, sin embargo, se ha producido un rescate fundamental del legado de Blouin. Estos son algunos hitos de su revalorización:

  1. En 2019, en Kinshasa (República Democrática del Congo), un grupo de jóvenes creó el Centre Culturel Andrée Blouin para organizar eventos y formar a la juventud congoleña en la historia y el potencial del panafricanismo.
  2. En 2023, el Instituto Tricontinental de Investigación Social colaboró con el Centre Culturel Andrée Blouin, el Centro de Investigación sobre el Congo-Kinshasa (CERECK) y Likambo Ya Mabele (Movimiento por la Soberanía de la Tierra) para elaborar el Dossier n° 77: El pueblo congoleño lucha por su propia riqueza (publicado en junio de 2024).
  3. En 2024, el aclamado director Johan Grimonprez situó la historia de Blouin como eje central de su filme Soundtrack to a Coup d’État [Banda sonora de un golpe de Estado], nominado al premio Óscar.
  4. En 2025, Verso Books reeditará My Country, Africa (Mi país, África), con un epílogo de Eve, hija de Blouin.
  5. El próximo año, Inkani Books publicará el relato de Ludo Martens sobre la rebelión liderada por Pierre Mulele, compañero de lucha de Blouin.

Confiamos en que este premio anual impulse la escritura de no ficción de mujeres africanas en la tradición de Blouin y que revitalice el interés por figuras como Josie Mpama, Ruth First y otras que consagraron sus vidas a la emancipación panafricana.

Moké (República Democrática del Congo), Kinshasa at Noon [Kinshasa al mediodía], 1980.

Al igual que Blouin, muchas de estas mujeres fueron constructoras de instituciones. Flora Nwapa, por ejemplo, además de novelista, fue editora fundadora de Tana Press (1977), creada para que los libros escritos en el continente llegaran a sus lectores naturales. Los movimientos de liberación nacional también establecieron sus propias editoriales —claves en campañas de alfabetización—, como documentamos en nuestro estudio sobre educación política en Guinea-Bissau. La rica historia de la edición Africana, aún por explorar en profundidad, incluye pioneros como, Alioune Diop (Présence Africaine, 1947), D. B. Oni (Onibonoje Press, 1958), Engelbert Mveng (Ediciones CLE, 1963), Henry Chakava, Taban Lo Liyong, y Ngũgĩ wa Thiong’o (East African Publishing House, 1965), Margaret Busby (Allison y Busby, 1967), Mothobis Mutloatse y Miriam Tlali (Skotaville Publishers, 1982), Irene Staunton y Hugh Lewin (Baobab Books, 1987) y Walter Bgoya (fundador de Mkuki na Nyota, 1981). Su trabajo inspira el proyecto de Inkani Books.

Difunde la convocatoria del Premio Andrée Blouin,
Plazo límite: 30 de abril de 2025.

Cordialmente,

Vijay