Estamos ante un proceso de reconfiguración regresiva del discurso público. Formas de acción colectiva, programáticas políticas, estilos de intervención intelectual y discursos mediáticos confluyen en un corrimiento hacia la derecha de los límites de lo que está permitido hacer y decir.
La pesca industrial intensiva, trasnacional y de grupos locales, que se realiza de forma legal e ilegal, supone tanto el saqueo de bienes comunes como el deterioro y amenaza de destrucción de la propia fauna ictícola en lo que bien puede llamarse un “extractivismo pesquero”.