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	<title>| Instituto Tricontinental de Investigación Social</title>
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	<description>The public mission: To develop academic-quality research towards generating conversations about the pressing problems of our time. The Institute will develop public policies that take into consideration the aspirations and constraints of the vast mass of the people of our planet. spain content</description>
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		<title>Caminar con las dos piernas: el socialismo de la modernización china</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 08:00:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La experiencia china demuestra que la verdadera independencia nacional exige avance tecnológico y realineamiento constante del poder económico y que los mecanismos de mercado pueden orientarse hacia las necesidades humanas y no hacia las ganancias.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments">Las obras de arte que ilustran este dossier fueron realizadas por el Instituto Tricontinental de Investigación Social.</div>
<p>El socialismo es el camino que el pueblo chino eligió para acceder a la modernidad. Como afirmó el presidente Xi Jinping en el XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, “la modernización china es una modernización socialista impulsada bajo el liderazgo del Partido Comunista de China” (Wenhua Zongheng, 2025). En China, la “modernización” (现代化) se entiende en oposición dialéctica al “siglo de humillación” (百年国耻), el período de sometimiento imperialista que se extendió desde la Primera Guerra del Opio (1839-1842) hasta la victoria de la Revolución China en 1949. La modernización china remite a un proceso histórico progresivo arraigado en las condiciones particulares de China y orientado hacia el socialismo. La concepción china de la modernización tiene, por lo tanto, una genealogía distinta a la de la teoría clásica de la modernización, que entiende el desarrollo como una transición lineal desde la sociedad “tradicional” hacia las instituciones económicas, políticas y sociales del Occidente capitalista industrializado.<a href="#_edn1" name="_ednref1" data-lpos="1"><sup>1</sup></a> La formulación de Xi hace explícita esta orientación socialista. Es esta comprensión de la modernización china como un proceso histórico socialista la que constituye el eje central de este dossier.</p>
<p>El capitalismo llegó a China no en la forma de la industria moderna, sino a través del opio, las cañoneras y los tratados desiguales que anunciaron un siglo de humillación. El capitalismo, en tanto imperialismo, no socializó la producción y el trabajo en el país a escala nacional. Por el contrario, destrozó y atomizó la sociedad china, sosteniendo a la clase terrateniente, a los señores de la guerra y a las élites compradoras vinculadas al capital extranjero. La tarea histórica de la Revolución China fue superar esta humillación y crear un movimiento hacia la razón científica y la dignidad humana que rechazara la subordinación política y la polarización social asociadas al capitalismo. A ese movimiento lo llamamos socialismo. Pero, ¿cómo se podía construir el socialismo en un país pobre?</p>
<p>Al momento de la revolución, China era uno de los países más pobres del planeta. Solo diez países tenían un PIB per cápita más bajo (Prashad y Ross, 2021). No había forma de construir una sociedad sin clases más que socializando la pobreza. Eso no era ninguna solución cuando se necesitaba una industria moderna para proporcionar una vida digna y desarrollar la capacidad material y tecnológica requerida para defender la soberanía nacional frente a la guerra, el bloqueo y las sanciones. Por lo tanto, lxs comunistas de China tenían la doble tarea de transformar las relaciones sociales y desarrollar las fuerzas productivas: las dos piernas del camino revolucionario de China hacia la modernización socialista. La revolución tuvo que avanzar sobre ambas piernas, y el énfasis fue variando entre la transformación social y el desarrollo tecnológico según el momento histórico.</p>
<p>La Revolución China es una de las grandes transformaciones de la era moderna. En menos de un siglo, el país transitó de la humillación de la dominación semicolonial y la pobreza masiva semifeudal a convertirse en una de las principales fuerzas que moldean el mundo contemporáneo. Esta transformación no surgió de las operaciones espontáneas del mercado, de la benevolencia de la clase capitalista ni de la guía de potencias extranjeras. Provino de un prolongado proceso revolucionario liderado por el Partido Comunista de China (PCCh), enraizado en las luchas de la clase trabajadora y el campesinado (Chak y Prashad, 2024). La modernización china se desplegó a lo largo de distintas etapas históricas, cada una de las cuales respondía a las contradicciones heredadas de la etapa anterior e intentaba hacer avanzar las condiciones materiales y sociales del pueblo chino.</p>
<p>Desde 1949, la modernización socialista de China ha pasado por tres etapas principales. La primera, el período de revolución y construcción socialista de 1949 a 1978, se centró en sentar las bases en un país empobrecido e inestable para que las fuerzas productivas pudieran desarrollarse y la soberanía nacional pudiera asegurarse. La segunda, el período de reforma y apertura de 1978 a 2013, se concentró en la industrialización acelerada, el avance tecnológico y la creación de riqueza social. La tercera, la nueva era inaugurada bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping en 2013, ha buscado situar el bienestar común y el desarrollo de alta calidad en el centro de la construcción socialista. Estas etapas no están aisladas entre sí, sino que forman un proceso histórico continuo, moldeado por la lógica de la modernización socialista (Longway Foundation, 2023).</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-155671" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1.jpg" alt="" width="950" height="965" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1-295x300.jpg 295w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1-768x780.jpg 768w" sizes="(max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Etapa 1: Revolución, estabilidad y los cimientos del desarrollo (1949-1978)</h2>
<p>Cuando se fundó la República Popular China en 1949, el país se encontraba entre los más pobres del mundo. Más de un siglo de convulsiones había devastado el tejido social e institucional de China. Esto incluyó la intervención imperialista, las Guerras del Opio y la adicción masiva al opio, los tratados desiguales, el caudillismo militar, la invasión y ocupación japonesa entre 1931 y 1945, además de la guerra civil. La industria moderna estaba subdesarrollada, la agricultura era atrasada, la infraestructura estaba destruida, las tasas de alfabetización eran extremadamente bajas y la esperanza de vida rondaba los 35 años (Banco Mundial, 2024). China enfrentaba no solo el subdesarrollo económico, sino también la fragmentación política y el caos social. La primera tarea de la revolución fue la supervivencia y la estabilización. El gobierno revolucionario tuvo que consolidar la soberanía nacional, desmantelar las estructuras feudales y las redes compradoras que vinculaban a las élites nacionales con el capital extranjero, y sentar las bases institucionales para el desarrollo de largo plazo. Sin esta etapa inicial, ninguna modernización posterior habría sido posible.</p>
<p>Uno de los primeros logros del nuevo gobierno fue la reforma agraria. Hacia 1953, se habían confiscado casi 47 millones de hectáreas a la clase terrateniente, con parte de la tierra también requisada a campesinos ricos. Aunque constituían clases rurales distintas, terratenientes y campesinos ricos representaban en conjunto menos del 10% de la población rural, pero habían controlado previamente entre el 70 y el 80% de la tierra cultivable (Tan Rong et al., 2005: 1-21). La tierra fue redistribuida a aproximadamente 300 millones de campesinas y campesinos sin tierra o con poca tierra, lo que equivalió a una redistribución prácticamente universal de la tierra entre la población rural pobre. Esto transformó el campo y quebró el poder de las élites feudales que habían dominado la China rural durante siglos. La reforma agraria no fue meramente una política económica. Fue una revolución social que otorgó dignidad y capacidad de acción política al campesinado. En el lenguaje de la propia revolución, fue un proceso de <em>fanshen</em> (翻身) [dar vuelta el cuerpo o ponerse de pie]. El primer gran logro de la revolución se midió, por lo tanto, no solo en hectáreas redistribuidas, sino en el “ponerse de pie” de cientos de millones de campesinos, quienes se convirtieron en participantes activos del desarrollo nacional (Hinton, 1966). Esta comprensión del desarrollo como redistribución material y transformación humana a la vez ha definido la modernización china desde entonces.</p>
<p>Junto con la redistribución de la tierra, el gobierno avanzó para estabilizar la economía sobre nuevas bases. Mediante el control público de los bienes esenciales y la eliminación de los rentistas feudales, el gobierno quebró las redes especulativas que habían impulsado uno de los episodios de hiperinflación más severos de la era moderna. En abril de 1949, la inflación mensual superó el 5.000%. El renminbi, emitido por primera vez en diciembre de 1948, reemplazó gradualmente a las múltiples monedas entonces en circulación. Hacia inicios de la década de 1950, el gobierno había establecido un sistema monetario nacional estable y unificado (Burdekin y Whited, 2005: 71-89). Esta acción estabilizó los precios y facilitó el intercambio en todo el país, creando las condiciones para una vida económica productiva. El gobierno también dio el paso radical de repudiar las deudas ilegítimas que los regímenes anteriores habían acumulado a través de más de 700 préstamos extranjeros contratados entre 1852 y 1949 (Mi Rucheng, 2024). Todas estas iniciativas contribuyeron a que la sociedad china pudiera empezar de cero y liberar los recursos necesarios para el desarrollo futuro.</p>
<p>El nuevo Estado chino también lanzó campañas masivas de alfabetización y salud pública. Antes de 1949, el analfabetismo estaba generalizado y los servicios médicos eran inaccesibles para la mayoría de la población. Por medio de la movilización masiva, las reformas a la lengua escrita china y la rápida expansión de la infraestructura educativa rural, incluyendo 182.960 salas de lectura rurales hacia 1956, las tasas de alfabetización pasaron de menos del 20% al momento de la revolución de 1949 a 57% hacia 1959 (Tricontinental, 2025a). Asimismo, el programa de los “médicos descalzos”, que inspiró directamente la Declaración de Alma-Ata de 1978 de la Organización Mundial de la Salud sobre atención primaria de salud, extendió la atención médica básica a las aldeas rurales, reduciendo enormemente la mortalidad infantil y la incidencia de enfermedades infecciosas. La esperanza de vida aumentó, como <a href="https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.LE00.IN">muestran</a> los datos del Banco Mundial, de aproximadamente 35 años en 1949 a más de 73 años en 1978. Este aumento en la esperanza de vida representa por sí solo una de las mayores mejoras en el bienestar humano de la historia moderna. Para 1978, China tenía una población más sana y mejor educada que otros países con niveles de ingreso comparables, una base importante para el rápido desarrollo que siguió.</p>
<p>La industrialización fue el eje central del Primer Plan Quinquenal (1953-1957). Con apoyo parcial de la asistencia técnica de la Unión Soviética, China comenzó a establecer una base de industria pesada a través del programa conocido como los 156 Proyectos. Este abarcó sectores como el carbón, el acero, la energía y la maquinaria, y fue llevado a cabo por empresas estatales. Aunque China seguía siendo pobre, estos proyectos crearon la base industrial necesaria tanto para el desarrollo futuro como para la defensa nacional, al proporcionar los materiales, la maquinaria y la energía imprescindibles para equipar y sostener sus fuerzas armadas. Durante este período, China amplió su capacidad de producción de hierro y acero, con una producción de acero que se cuadruplicó de 1,3 a 5,2 millones de toneladas a lo largo del Primer Plan Quinquenal. El país también construyó sus primeras fábricas de automóviles y tractores, y edificó importantes instalaciones hidroeléctricas y termoeléctricas (Giorcelli y Li, 2022). En conjunto, estos esfuerzos sentaron las bases de un sistema nacional integrado de industria e infraestructura, incluyendo puentes sobre el río Yangtsé y la restauración y expansión de las conexiones ferroviarias hacia zonas remotas del noroeste de China. Las nuevas zonas industriales se construyeron deliberadamente en el interior, en lugar de en los puertos costeros sujetos a tratados de la época colonial. La planificación socialista permitió movilizar los escasos recursos hacia las prioridades nacionales en lugar de orientarla hacia la ganancia privada (Adler, 1957).</p>
<p>Las críticas tienden a concentrarse únicamente en las dificultades y errores de este período, incluyendo las consecuencias del Gran Salto Adelante (1958-1962) y la agitación asociada a la Revolución Cultural (1966-1976). Estos episodios causaron, sin duda, sufrimiento e inestabilidad política. Sin embargo, es históricamente parcial reducir todo el período a estas tragedias. La importancia más amplia de esta primera etapa reside en el hecho de que China emergió de décadas de humillación como un Estado soberano y unificado, capaz de un desarrollo independiente. Lo notable es que muchos de estos avances se lograron bajo severas restricciones externas y la amenaza constante de guerra. En 1951, la Asamblea General de las Naciones Unidas impuso un embargo sobre bienes estratégicos destinados a China y a la República Popular Democrática de Corea (RPDC o Corea del Norte). Estados Unidos reforzó estas restricciones mediante la Ley de Control de Asistencia Mutua en materia de Defensa de 1951, conocida comúnmente como la Ley Battle.</p>
<p>Estas restricciones y las sanciones estadounidenses más amplias, diseñadas para causar estragos en la economía, continuaron a lo largo de la década de 1960, limitando el suministro de bienes y maquinaria esenciales, restringiendo el ritmo del desarrollo e imponiendo un alto grado de autarquía a la economía (Zhang, 2001). Además, después que las fuerzas lideradas por Estados Unidos invadieran Corea del Norte y avanzaran hacia la frontera china en octubre de 1950, China intervino militarmente en apoyo de Corea del Norte y en defensa de su propia seguridad nacional. Como consecuencia de estas amenazas, China realizó su primera prueba nuclear en 1964 para establecer un escudo frente a los ataques de sus enemigos.</p>
<p>El liderazgo colectivo de la primera generación del PCCh, encabezado por Mao Zedong, debe entenderse en este contexto histórico. La revolución logró lo que reformistas anteriores y gobiernos nacionalistas no pudieron: unificación territorial, independencia política, liquidar las relaciones feudales y crear un Estado comprometido con el bienestar de las masas. El ethos revolucionario fomentó una cultura de sacrificio colectivo y propósito nacional. Incluso lxs economistas del desarrollo occidentales reconocieron posteriormente que las bases del ascenso económico de China se sentaron durante este período socialista, a través de la reforma agraria, la industrialización básica, la educación y la salud pública (Banco Mundial, 1982). El énfasis en la educación universal generó una población disciplinada y cada vez más calificada. La industrialización rural y la gobernanza de base ayudaron a crear una estructura administrativa descentralizada y receptiva. Cuando comenzaron las reformas económicas en 1978, China ya poseía un aparato estatal cohesionado, una fuerza laboral saludable y una capacidad industrial básica.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;">Etapa 2: Reforma, crecimiento y la creación de riqueza social (1978-2013)</h2>
<p>Para 1978, los líderes chinos reconocieron que, aunque el país había logrado soberanía y estabilidad, seguía siendo económicamente subdesarrollado. Las fuerzas productivas eran todavía demasiado débiles para proporcionar bienestar a la población. Además, dado que muchos recursos eran escasos en relación con el tamaño de la población, China necesitaba comerciar con el mundo. Durante este período, Deng Xiaoping, el principal arquitecto de la reforma y apertura, junto con otros líderes reformistas, inició una nueva etapa del desarrollo socialista dirigido a acelerar la industrialización, la modernización tecnológica y el crecimiento económico. Este período suele malinterpretarse en los relatos occidentales como un simple abandono del socialismo en favor del capitalismo o, peor aún, como la adopción del neoliberalismo (Harvey, 2005). La era de reforma representó una adaptación de la estrategia socialista a condiciones históricas concretas. El PCCh mantuvo el control político mientras gradualmente permitía que operaran los mecanismos de mercado y que el capital privado se acumulara. Este proceso fue monitoreado y mediado a través de las estructuras e instituciones del Estado construidas en la primera etapa. El objetivo no era la acumulación privada como fin en sí mismo, sino la rápida expansión de las fuerzas productivas para posibilitar la erradicación de la pobreza (Deng, 1987a).</p>
<p>Deng Xiaoping sostuvo, en su célebre frase, que “la pobreza no es socialismo” (1987b). El Estado revolucionario había asegurado la independencia nacional, pero el socialismo también requería abundancia material. Sin crecimiento económico, China seguiría siendo vulnerable e incapaz de mejorar la vida de su pueblo. Los resultados de esta estrategia fueron extraordinarios. Entre 1978 y 2019, China experimentó una de las transformaciones económicas más rápidas de la historia humana. Más de 765 millones de personas salieron de la pobreza (Banco Mundial et al., 2022). La manufactura se expandió rápidamente, las ciudades se modernizaron y los proyectos de infraestructura transformaron el paisaje físico del país. Las Zonas Económicas Especiales, como Shenzhen, se convirtieron en laboratorios de experimentación industrial. En 1980, Shenzhen era un pequeño pueblo pesquero. En pocas décadas, se transformó en un centro tecnológico global con industrias manufactureras avanzadas. Empresas importantes como Huawei y Tencent se fundaron allí, y hacia 2018 su PIB había superado al de Hong Kong, un centro internacional del capital global (Chan y Leng, 2019). Esta transformación reflejó el uso estratégico del capital y la tecnología extranjeros bajo la guía del Estado.</p>
<p>A lo largo del período de reforma, el Estado conservó un rol central. A diferencia de las economías neoliberales, donde el capital privado domina al Estado y los mercados incentivan las ganancias especulativas de corto plazo, las reformas chinas preservaron la propiedad pública en sectores estratégicos como la banca, la energía, las telecomunicaciones y el transporte. Esto permitió una planificación a largo plazo e impidió que el capital privado capturara los monopolios naturales y extrajera rentas de ellos. En cambio, el Estado lideró un proceso de construcción de mercado en el cual el capital privado fue dirigido hacia objetivos determinados políticamente y sometido a una intensa presión competitiva, que obligó a las empresas a mejorar su producción y ampliar su capacidad industrial. El control sobre el sistema financiero, en particular la asignación de crédito, dio al Estado un mecanismo clave para orientar la inversión. El mercado fue tratado como un instrumento y no como un principio absoluto (Meng Jie y Zhang Zibin, 2025).</p>
<p>Este período se caracterizó por importantes inversiones y avances en ciencia y tecnología. Jiang Zemin, quien se desempeñó como ministro de la industria electrónica entre 1983 y 1985 y posteriormente como presidente entre 1993 y 2003, supervisó desarrollos estratégicos en el ámbito de la electrónica y la tecnología de la información que ayudaron a sentar las bases para avances posteriores en semiconductores, informática e inteligencia artificial (Jiang, 2010). Cuando China ingresó a la Organización Mundial del Comercio en 2001, su base industrial nacional ya era lo suficientemente dinámica como para atraer volúmenes significativos de capital extranjero, y sus bienes eran lo suficientemente competitivos como para dominar el mercado mundial. China ya había comenzado a desplazarse de la producción intensiva en mano de obra hacia una manufactura e innovación cada vez más avanzadas. El tren de alta velocidad, los sistemas de energía renovable, la infraestructura de telecomunicaciones y las plataformas digitales se desarrollaron a gran escala. China inauguró su primera línea de tren de alta velocidad para pasajeros en 2007. En 2012, había construido más de 10.000 km de vías de alta velocidad prácticamente desde cero, la red más extensa del mundo (Brilliant Maps, 2026). A principios del siglo XXI, China no era simplemente “la fábrica del mundo”, sino una potencia tecnológica emergente.</p>
<p>Al mismo tiempo, esta etapa generó nuevas contradicciones. El crecimiento acelerado produjo desigualdades regionales significativas, corrupción y disparidades entre zonas urbanas y rurales. Los salarios no se mantuvieron al ritmo del aumento de la productividad. Las regiones costeras progresaron más rápido que las provincias del interior. La riqueza privada creció y la estratificación social se hizo cada vez más evidente. La degradación ambiental también se convirtió en una preocupación seria. No obstante, los propios líderes chinos reconocían cada vez más estas contradicciones. Bajo el mandato de Hu Jintao, secretario general del PCCh entre 2002 y 2012, el partido comenzó a responder más directamente a las contradicciones generadas por el crecimiento acelerado, incluyendo el descontento laboral, la desigualdad regional y la degradación ambiental. En la década de 2000 se elevaron los niveles del salario mínimo y se reforzaron las protecciones laborales, mientras que los costos ecológicos de la rápida industrialización hicieron que las cuestiones ambientales cobraran mayor importancia en la agenda política. Este viraje se reflejó en la Concepción Científica del Desarrollo, introducida en 2003 e incorporada a la Constitución del PCCh en 2007, que abogaba por un desarrollo centrado en las personas, integral, equilibrado y sostenible (Chen y Luo, 2009: 54-67).</p>
<p>Los logros de la segunda etapa son innegables. China se convirtió en la mayor economía industrial del mundo, mejoró drásticamente los estándares de vida y construyó las capacidades tecnológicas necesarias para un desarrollo soberano. Ningún otro país ha logrado un desarrollo a esta escala en un período tan breve. Tampoco ningún país ha logrado sostener tasas de crecimiento de dos dígitos sin caer eventualmente en una recesión paralizante. Es importante destacar que China evitó el destino que sufrieron muchas sociedades postsocialistas tras el colapso de la Unión Soviética. En lugar de someterse a una terapia de choque, desmantelar el Estado y rendirse a la privatización oligárquica, China conservó el rol dirigente del PCCh y preservó la propiedad pública sobre los sectores estratégicos de la economía: la banca, la energía, las telecomunicaciones y el transporte. Esta continuidad permitió al país mantener la coherencia nacional y la planificación de largo plazo (Weber, 2021). En definitiva, el período de reforma nunca se presentó como la forma final del socialismo. Se entendió como una etapa necesaria en el desarrollo de la capacidad productiva.</p>
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<h2 style="margin:3em 0;">Etapa 3: Prosperidad común, civilización ecológica y desarrollo de alta calidad (2013-presente)</h2>
<p>Hacia 2013, China había cumplido en gran medida las tareas históricas asociadas al desarrollo de las fuerzas productivas. El país poseía infraestructura avanzada, sofisticación tecnológica y una riqueza nacional sustancial. Comenzaron a surgir nuevas preguntas. ¿Cómo debía distribuirse esta riqueza y a qué propósito social debía servir el desarrollo? ¿Cómo pueden armonizarse las fuerzas productivas y el imperativo de crecimiento con los límites ecológicos? ¿Cuál es el lugar y el rol de la cultura tradicional china en un mundo tecnológicamente avanzado y atomizado? ¿Cuál es el lugar de China en un orden mundial convulsionado y cuál es su relación con el Sur Global? Estas no son preguntas fáciles y ninguna tiene una respuesta tajante. La tercera etapa de la modernización china ha buscado abordarlas.</p>
<p>La igualdad y el bienestar común han resurgido como principios socialistas centrales bajo el liderazgo de Xi Jinping. En primer lugar, el Estado chino ha puesto un énfasis creciente en las dimensiones sociales del desarrollo, más allá del crecimiento por sí solo. Uno de los logros más significativos de esta etapa fue la campaña para eliminar la pobreza extrema. Lanzada en 2013, la campaña de Alivio Focalizado de la Pobreza (精准扶贫) buscó identificar y abordar los focos remanentes de pobreza extrema que la etapa anterior de desarrollo no había logrado eliminar. Sus objetivos se resumieron como “un ingreso, dos seguridades y tres garantías”: un ingreso mínimo, seguridad de tener alimentación y vestimenta adecuadas, y garantía de educación obligatoria, salud básica y vivienda segura. La campaña movilizó a más de tres millones de cuadros del partido junto con instituciones estatales y gobiernos locales, y amplió la infraestructura y los servicios públicos en zonas rurales empobrecidas, incluyendo el acceso a agua potable y electricidad. Más de 9,6 millones de personas que vivían en zonas con condiciones ambientales adversas recibieron viviendas mejoradas, infraestructura, servicios públicos y acceso al empleo en comunidades de reasentamiento. En febrero de 2021, el gobierno chino anunció que había erradicado la pobreza absoluta conforme a su estándar nacional multidimensional (Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China, 2021; Tricontinental, 2021). La campaña formó parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer los servicios públicos y la protección social, incluyendo el sistema de pensiones. En lugar de depender únicamente de los resultados del mercado, el Estado intervino directamente para mejorar las condiciones de vida en las comunidades más pobres, con los cuadros del partido desempeñando un rol protagónico y demostrando la capacidad continua de la organización socialista. Esto refleja la concepción china del desarrollo: una centrada en el bienestar colectivo.</p>
<p>En segundo lugar, el concepto de prosperidad común también ha implicado medidas para prevenir concentraciones extremas de riqueza. Desde fines de 2020, el gobierno chino intensificó la aplicación de normas antimonopolio en toda la economía de plataformas, apuntando a los abusos de posición dominante en el mercado, los acuerdos de exclusividad y las fusiones y adquisiciones que no habían pasado por las revisiones gubernamentales requeridas. Alibaba, Tencent y Bilibili estuvieron entre las grandes empresas tecnológicas investigadas o sancionadas. Alibaba recibió una multa récord de 18.200 millones de yuanes (aproximadamente 2.800 millones de dólares) (Huo Li y Liu Hiu, 2021). Estas medidas buscaron frenar la concentración de mercado y someter el poder de las grandes empresas tecnológicas a una mayor regulación pública.</p>
<p>El gobierno también ha impuesto restricciones generalizadas a las empresas de clases particulares para reducir la desigualdad en la educación y la carga financiera que estas prácticas imponen a las familias (Hao Shengnan, 2021). En respuesta a la aparición de una posible burbuja inmobiliaria, el eslogan del presidente Xi Jinping de que “las casas son para vivir, no para especular” señaló un giro hacia una mayor regulación del mercado inmobiliario (Xi Jinping, 2022a). El Estado también ha utilizado su control sobre el sistema financiero para restringir el crédito al sector inmobiliario y canalizarlo hacia industrias estratégicas de alta tecnología, algo que los sistemas capitalistas del Norte Global no han podido hacer desde la Tercera Gran Depresión (2007-2008). Estas políticas señalan la voluntad y la capacidad política de subordinar el capital a objetivos sociales y de desarrollo más amplios.</p>
<p>Esta evolución refleja una importante comprensión teórica. El socialismo no puede medirse únicamente por las tasas de crecimiento económico o los logros tecnológicos, por muy impresionantes que estos sean. El indicador decisivo es la relación entre el desarrollo productivo y el bien social encarnado en el concepto de prosperidad común. La modernización económica adquiere significado socialista solo en la medida en que expande las capacidades materiales, culturales y democráticas del propio pueblo. El fortalecimiento continuo de la educación pública, la salud, la infraestructura, la investigación científica, la planificación ecológica y la renovación cultural representa, por lo tanto, un esfuerzo por asegurar que los extraordinarios avances productivos de las décadas anteriores sirvan cada vez más a objetivos sociales más amplios.</p>
<p>En tercer lugar, la sostenibilidad ambiental se ha convertido en una prioridad importante. Las primeras etapas de la industrialización a menudo se basaban en prácticas ambientalmente destructivas. En realidad, la deslocalización de industrias contaminantes a China implicó que el país cargara con la mayor parte del peso de los costos ecológicos asociados al consumo del Norte Global. En la etapa actual, sin embargo, China ha invertido fuertemente en energía renovable y vehículos eléctricos (VE), y es hoy líder mundial en energía solar y eólica, así como en producción de VE. A mediados de 2024, China concentraba dos tercios de toda la capacidad solar y eólica a gran escala en construcción en el mundo. También produjo más de 10 millones de VE en 2024 (Aiqun Yu et al., 2024; Agencia Internacional de Energía, 2025). El cambio que se ha producido desde la grave contaminación urbana de hace una década, descrito ampliamente como un “apocalipsis del aire”, hacia la meta de “civilización ecológica” ilustra la magnitud de este cambio de política (Feng Kaidong y Chen Junting, 2024). El concepto de “civilización ecológica” y el eslogan de que “las aguas cristalinas y las montañas verdes son tan valiosas como las montañas de oro y plata” se han integrado al discurso oficial de planificación como parte de la modernización socialista, señalando la intención de China de enfrentar la contaminación y el cambio climático (Ju Li, 2020). Este compromiso ha tomado forma concreta en esfuerzos a gran escala para rehabilitar entornos devastados por la contaminación industrial. Un ejemplo es la restauración del lago Erhai, en la provincia de Yunnan, mediante la coordinación de residentes, cuadros del partido, y los gobiernos local y central (Xiong Jie y Tings Chak, 2024).</p>
<p>En cuarto lugar, China ha buscado ir más allá del alivio de la pobreza y reducir la brecha entre el campo y la ciudad a través de su proyecto de revitalización rural, entre otras vías mediante la transferencia de tecnología y recursos hacia zonas rurales (Lu Xingyu, 2024). Esto representa un retorno al imperativo marxista y socialista de larga data de abolir la distinción entre el campo y la ciudad (Engels, 1935). También refleja un retorno a las raíces revolucionarias del PCCh en las masas rurales que constituyeron la columna vertebral de la Revolución China. La revitalización rural no es, por lo tanto, únicamente una estrategia de reducción de la pobreza, sino un intento de reducir la brecha urbano-rural y construir formas de desarrollo menos dependientes del consumismo y la atomización social asociados a la urbanización acelerada. Al fortalecer la infraestructura rural, los servicios públicos, las industrias locales y la restauración ecológica, el proyecto busca convertir al campo en un sitio de desarrollo socialista moderno, en lugar de un reservorio de mano de obra desplazada para las ciudades.</p>
<p>Durante esta tercera etapa, el papel de China en la comunidad internacional también ha evolucionado. Proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI por su sigla en inglés), iniciada en 2013, reflejan los esfuerzos por reconfigurar el desarrollo global mediante la inversión en infraestructura y la cooperación Sur-Sur. El dominio del país sobre las fuerzas productivas también lo ha convertido en un socio esencial en la industrialización de África. Por ejemplo, el Ferrocarril Addis Abeba-Yibuti conecta a Etiopía sin salida al mar con el puerto de Yibuti y fomenta el comercio regional, mientras que el Ferrocarril de vía estándar de Kenia ha reducido significativamente los costos de transporte. Esto contrasta con el historial del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, cuyas políticas han perpetuado el subdesarrollo en el continente.<a href="#_edn2" name="_ednref2" data-lpos="2"><sup>2</sup></a> Mientras lxs críticxs occidentales suelen interpretar estas iniciativas a través del lente de la rivalidad geopolítica, muchos gobiernos de Asia, África y América Latina ven a China como un socio alternativo frente a las estructuras desiguales históricamente dominadas por las potencias occidentales. China también ha propuesto tres marcos amplios para la cooperación internacional: la Iniciativa de Desarrollo Global, que apoya proyectos de desarrollo y fortalecimiento de capacidades; la Iniciativa de Seguridad Global, que establece principios y áreas para la cooperación en seguridad; y la Iniciativa de Civilización Global, que promueve el diálogo y el intercambio entre civilizaciones. En conjunto, representan esfuerzos por ofrecer una alternativa a la polarización de la globalización neoliberal y a la hipocresía del orden mundial liberal de posguerra. Su éxito depende de que los países participantes del Sur Global definan sus prioridades e implementación de acuerdo con sus propias necesidades y agendas (Yang Ping, 2025).</p>
<p>El significado de la experiencia china para el Sur Global no radica en su replicabilidad, sino en lo que revela sobre las precondiciones estructurales para el desarrollo soberano (Tricontinental, 2022). El modelo chino presupone un Estado unificado con la capacidad de dirigir sectores estratégicos, planificar a lo largo de generaciones y subordinar el capital a prioridades nacionales de largo plazo: capacidades que no son técnicas, sino políticas, que se basan en una ruptura revolucionaria que reconfiguró fundamentalmente la relación entre Estado, clase y mercado. Allí donde otras naciones del Sur Global han articulado visiones comparables, como el argumento de Kwame Nkrumah a favor de una unión política continental africana en 1963, los intentos de implementarlas han sido reiteradamente frustrados por condiciones que China ha superado en gran medida: soberanía fragmentada, deuda externa y condicionalidad, dependencia de las exportaciones de materias primas, y sectores estratégicos poseídos y controlados por capital extranjero. La trayectoria de China no ofrece un modelo listo para usar. Plantea una pregunta: ¿qué transformaciones políticas e institucionales necesitarían otros países para ejercer un control estratégico similar sobre su propio desarrollo?</p>
<p>Igualmente significativa ha sido la determinación de China de alcanzar la autosuficiencia tecnológica en un momento en que Estados Unidos y sus aliados han intensificado los intentos de contener su desarrollo mediante controles de exportación, sanciones, restricciones al acceso a tecnologías de semiconductores y una presencia militar en expansión en el este de Asia (Tricontinental, 2026c). Estas medidas no han hecho más que reforzar la convicción del partido de que la soberanía científica y tecnológica se ha vuelto inseparable de la soberanía nacional. La inversión en manufactura avanzada, inteligencia artificial, energía renovable, aeroespacial, biotecnología y tecnologías cuánticas se entiende, por lo tanto, no simplemente como política económica, sino como un componente esencial del desarrollo socialista bajo condiciones de una presión hiperimperialista intensificada.<a href="#_edn3" name="_ednref3" data-lpos="3"><sup>3</sup></a></p>
<p>El significado de esta tercera etapa radica en su intento de sintetizar la modernización económica con la ética socialista. China posee ahora una base productiva sustancial. El desafío consiste en asegurar que esta continúe transformando las relaciones sociales y sirviendo al bienestar colectivo, y no solo a la acumulación privada. Esto representa un retorno a las preocupaciones socialistas fundacionales en nuevas condiciones históricas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-155695" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4.jpg" alt="" width="950" height="965" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4-295x300.jpg 295w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4-768x780.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">El camino por delante</h2>
<p>El socialismo de la modernización china no puede entenderse como una simple progresión lineal. Es un proceso histórico moldeado por condiciones materiales cambiantes y adaptaciones estratégicas. Aun así, a lo largo de sus distintas etapas persiste una continuidad central: el intento de coordinar la transformación de las relaciones sociales y el desarrollo de las fuerzas productivas para construir una sociedad socialista.</p>
<p>Karl Marx y Friedrich Engels entendían el socialismo como un proceso histórico, y no como un modelo predefinido para imponer desde arriba (1998). Avanzar de una etapa de desarrollo a otra requiere confrontar y resolver contradicciones, pero este no es un proceso mecánico ni economicista. Tampoco es necesariamente lineal: puede comprender un ciclo de avances exploratorios y retrocesos tácticos. Es un proceso experimental que requiere una dirección consciente guiada por la teoría, puesta a prueba en la práctica frente a condiciones concretas, y arraigada en las experiencias y luchas de la clase trabajadora y del campesinado (Li Tuo, 2025).</p>
<p>A diferencia de los partidos electorales convencionales, cuya actividad en las democracias burguesas se limita en gran medida a disputar elecciones o administrar instituciones existentes, el PCCh se ha concebido sistemáticamente a sí mismo como el organizador de un proyecto histórico cuyo horizonte se extiende a lo largo de generaciones. Su legitimidad se ha basado no solo en sus compromisos ideológicos, sino también en su capacidad demostrada para identificar las contradicciones históricas cambiantes y formular estrategias capaces de resolverlas de manera que mejoren la vida de la mayoría de la población.</p>
<p>Queda por ver cuáles serán los próximos pasos. Dentro de la modernización china, se ha buscado una democracia sustantiva tanto a través de mejoras en los niveles de vida como de una gobernanza consultiva y receptiva, lo que el PCCh denomina “democracia popular de todo el proceso”. Este sistema combina la democracia electoral y la consultiva, y amplía la participación a través de elecciones, consultas, toma de decisiones, gestión y supervisión, incluso mediante los congresos populares, los órganos consultivos políticos y el autogobierno de base. En conjunto, estos desarrollos sociales y políticos forman parte del proceso hacia la meta centenaria de China de convertirse en un país socialista moderno para 2049 (Wang Hui, 2024; Amin, 2013).</p>
<p>Sin embargo, el camino por delante no es ilimitado. En su XIX Congreso Nacional, en 2017, el PCCh trazó una ruta de dos etapas: alcanzar la modernización socialista básica para 2035 y convertir a China en un país socialista moderno para el centenario de la República Popular en 2049. Esta ruta se reafirmó en el XX Congreso Nacional en 2022. La meta intermedia para 2035 no es una aspiración vaga, sino un programa concreto: elevar sustancialmente el PIB per cápita hasta el de un país desarrollado de nivel medio (lo que equivaldría a aproximadamente el doble de la cifra actual); fortalecer la autosuficiencia y la capacidad en ciencia y tecnología; garantizar el acceso equitativo a los servicios públicos básicos; y asegurar una reducción constante de las emisiones de carbono (Xi Jinping, 2017; Xi Jinping, 2022b).</p>
<p>El 15º Plan Quinquenal (2026-2030), adoptado por la Asamblea Popular Nacional el 12 de marzo de 2026, es el primero de los dos planes quinquenales restantes que conducen al objetivo de 2035. El PCCh ha descrito el período 2026-2030 como un “eslabón crucial” en el camino hacia el logro de la modernización socialista básica para 2035 (Green y Park, 2026; Xinhua, 2026).</p>
<p>Este plan marca un giro dialéctico del desarrollo extensivo al intensivo: de un crecimiento impulsado principalmente por la expansión de insumos a un crecimiento impulsado cada vez más por la productividad, la innovación y la eficiencia. Durante gran parte de la era de reforma, el extraordinario crecimiento de China fue impulsado por la acumulación de insumos: una gran oferta de mano de obra relativamente barata que se desplazaba del campo a la industria, inversiones fijas a gran escala en infraestructura y capacidad manufacturera, y una integración cada vez más profunda en los mercados de exportación globales. Ese modelo, que sacó de la pobreza a cientos de millones de personas y construyó la base material de la China contemporánea, ha alcanzado sus límites históricos. Los costos laborales han aumentado, muchas de las principales redes de infraestructura del país ya están sustancialmente desarrolladas, y el acceso a algunas tecnologías y mercados se ha restringido deliberadamente mediante controles liderados por Estados Unidos y la desconexión de las cadenas de suministro.</p>
<p>El 15º Plan Quinquenal registra esta transición de manera estructural. La meta principal de crecimiento se ha reducido a entre 4,5 y 5% anual, por debajo del 5% por primera vez desde 1991, mientras que se exige que el gasto en investigación y desarrollo (I+D) crezca a más del 7% anual. La señal es explícita: el volumen de producción ya no es la única medida del desarrollo. Su calidad y contenido tecnológico también son cruciales. El hecho de que esta meta de crecimiento más baja represente una decisión estratégica y no un fracaso económico es en sí mismo históricamente significativo. Ningún país en desarrollo importante ha subordinado voluntariamente sus metas de crecimiento del PIB a indicadores de calidad a esta escala.</p>
<p>El marco teórico central de esta transición es el concepto de “nuevas fuerzas productivas de calidad”, articulado por primera vez por Xi Jinping durante una visita de inspección a la provincia de Heilongjiang en septiembre de 2023. Se estableció como una prioridad política importante durante las “dos sesiones” anuales de China en marzo de 2024 (las reuniones de la Asamblea Popular Nacional, el órgano legislativo nacional, y de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el máximo órgano asesor político del país). Al aplicar un énfasis cualitativo a la categoría marxista de las fuerzas productivas, el concepto se refiere a una productividad avanzada, liberada de los patrones tradicionales de crecimiento y caracterizada por alta tecnología, alta eficiencia y alta calidad. En la práctica, esto significa fomentar una nueva generación de industrias estratégicas —inteligencia artificial, biotecnología, manufactura avanzada, nuevos materiales, tecnología cuántica, energía de hidrógeno y aeroespacial— mientras se moderniza simultáneamente a las industrias tradicionales mediante la digitalización y la transformación verde.</p>
<p>Bajo el 15º Plan Quinquenal, se prevé que la participación de la economía digital en el PIB aumente del 10,5% en 2025 al 12,5% para 2030, mientras que la capacidad de producción de grano debe alcanzar aproximadamente 725 millones de toneladas, la capacidad total de producción energética debe incrementarse en 13%, y la participación de la energía no fósil en el consumo debe subir de 21,7% a 25% (República Popular China, Asamblea Popular Nacional, 2026).</p>
<p>Un giro dialéctico crucial opera en la respuesta de China a la contención tecnológica liderada por Estados Unidos. Los controles de exportación, las restricciones a los semiconductores y las presiones sobre las cadenas de suministro que Washington ha impuesto desde 2018 y endurecido en 2025 fueron diseñados para frenar el avance tecnológico de China. Sin embargo, su efecto ha sido el opuesto: al cerrar el acceso a la tecnología extranjera de punta, Estados Unidos ha obligado a China a invertir con extraordinaria urgencia precisamente en las capacidades que buscaba negarle al país. La meta del 15º Plan Quinquenal de al menos 7% de crecimiento promedio anual en gasto en I+D y su énfasis en lograr avances en semiconductores, software industrial y materiales avanzados pueden, por lo tanto, entenderse en parte como una respuesta productiva interna a la contención externa. La presión externa se ha internalizado como un motor de autosuficiencia, transformando un obstáculo en un acelerador.</p>
<p>Al mismo tiempo, el plan intenta resolver una contradicción estructural acumulada a lo largo de la era de reforma: la desproporción entre la extraordinaria capacidad productiva de China y la relativa debilidad del consumo doméstico como motor del crecimiento. La estrategia de “doble circulación”, propuesta por primera vez en 2020 e incorporada al 14º Plan Quinquenal (2021-2025), toma al mercado doméstico como el pilar de la economía, buscando a la vez que la circulación nacional e internacional se refuercen mutuamente. Esto no es un mero ajuste técnico. Reorienta la relación entre la producción y la reproducción social, las condiciones y servicios que sostienen a la clase trabajadora y a los hogares; así como la relación entre la economía nacional y el mercado mundial. Mientras que el modelo impulsado por las exportaciones de la segunda etapa requería que China se insertara en la división internacional del trabajo en términos parcialmente fijados desde el exterior, el modelo de doble circulación busca hacer de la demanda interna el motor principal del crecimiento económico. El aumento de los salarios, la ampliación de los servicios públicos y un estrato de ingresos medios más amplio son condiciones tanto para una demanda interna más sólida como para la prosperidad común. De este modo, la estrategia vincula las dimensiones distributiva y macroeconómica del desarrollo socialista.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<p>En un momento en que gran parte del Sur Global busca nuevas rutas de industrialización, desarrollo tecnológico y soberanía económica, la experiencia de China ha reabierto preguntas que muchas personas creían resueltas para siempre tras la destrucción de la Unión Soviética.<a href="#_edn4" name="_ednref4" data-lpos="4"><sup>4</sup></a> Ha demostrado que la planificación sigue siendo posible, que la inversión pública puede transformar sociedades, que el liderazgo tecnológico no tiene por qué seguir siendo monopolio del Norte Global, y que el futuro no tiene por qué pertenecer exclusivamente al capital financiero.<a href="#_edn5" name="_ednref5" data-lpos="5"><sup>5</sup></a></p>
<p>La modernización china representa un camino distinto en la historia mundial. Rechaza tanto la dependencia colonial como la ortodoxia neoliberal. Es un proyecto socialista que camina con las dos piernas: la transformación de las relaciones sociales y el desarrollo de las fuerzas productivas. Este proyecto ha avanzado a través de diferentes etapas históricas, manteniendo siempre como objetivo central la soberanía nacional y la dignidad humana. Independientemente de las contradicciones que aún persistan, la Revolución China se erige como uno de los procesos emancipatorios más trascendentales de la era moderna.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p data-ppos="1"><a href="#_ednref1" name="_edn1" data-npos="1"><sup>1</sup></a> El texto clásico es el de W. W. Rostow (1960). La mejor crítica contemporánea del libro es la de Paul Baran y Eric Hobsbawm (1961).</p>
<p data-ppos="2"><a href="#_ednref2" name="_edn2" data-npos="2"><sup>2</sup></a> Para más información sobre las relaciones entre China y África, véase Instituto Tricontinental de Investigación social, 2023 y Grieve Chelwa, 2023.</p>
<p data-ppos="3"><a href="#_ednref3" name="_edn3" data-npos="3"><sup>3</sup></a> Para más información sobre el Hiperimperialismo, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024a; Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024b; Vijay Prashad, 2026.</p>
<p data-ppos="4"><a href="#_ednref4" name="_edn4" data-npos="4"><sup>4</sup></a> Para más información sobre este tema, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2026b.</p>
<p data-ppos="5"><a href="#_ednref5" name="_edn5" data-npos="5"><sup>5</sup></a> Para más información sobre el concepto de futuro, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2026a.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Adler, Solomon. The Chinese Economy. Londres: Routledge &amp; Kegan Paul, 1957.</p>
<p>Agencia Internacional de Energía. Global EV Outlook 2025. París: AIE, 2025. <a href="https://www.iea.org/reports/global-ev-outlook-2025">https://www.iea.org/reports/global-ev-outlook-2025</a>.</p>
<p>Amin, Samir. “China 2013”. Monthly Review vol. 64, n° 10, 2013.</p>
<p>Banco Mundial. “China: Socialist Economic Development”, vol. 1. Informe n° 3391-CHA. Washington, D.C.: Banco Mundial, Oficina Regional de Asia Oriental y el Pacífico, 1 de junio de 1981, reimpresión 10 de marzo de 1982.</p>
<p>______. “Life Expectancy at Birth, Total (Years)”. Indicator SP.DYN.LE00.IN. World Development Indicators, Washington, D.C.: Banco Mundial, 2024. <a href="https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.LE00.IN">https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.LE00.IN</a>.</p>
<p>Banco Mundial, Ministerio de Finanzas de la República Popular China, Centro de Investigación para el Desarrollo del Consejo de Estado y Centro de China para el Conocimiento Internacional sobre el Desarrollo. Four Decades of Poverty Reduction in China: Drivers, Insights for the World, and the Way Ahead. Washington, D.C.: Banco Mundial, 2022. <a href="https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/e9a5bc3c-718d-57d8-9558-ce325407f737/content">https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/e9a5bc3c-718d-57d8-9558-ce325407f737/content</a>.</p>
<p>Baran, Paul y Eric Hobsbawm. “The Stages of Economic Growth”. Kyklos, vol. 14, n° 2, 1961.</p>
<p>Brilliant Maps. “The Insane Growth of China’s High-Speed Rail Network Between 2008 &amp; 2024”. 2 de marzo de 2026. <a href="https://brilliantmaps.com/high-speed-rail-china/">https://brilliantmaps.com/high-speed-rail-china/</a>.</p>
<p>Burdekin, Richard C.K. y Hsin-hui I.H. Whited. “Exporting Hyperinflation: The Long Arm of Chiang Kai-shek”. China Economic Review, vol. 16, n° 1, 2005. <a href="https://doi.org/10.1016/j.chieco.2004.09.001">https://doi.org/10.1016/j.chieco.2004.09.001</a>.</p>
<p>Chak, Tings y Vijay Prashad. “Seventy-Five Years of the Chinese Revolution”. MRonline. 1 de octubre de 2024. <a href="https://mronline.org/2024/10/01/seventy-five-years-of-the-chinese-revolution/">https://mronline.org/2024/10/01/seventy-five-years-of-the-chinese-revolution/</a>.</p>
<p>Chan, Elaine y Sidney Leng. “Hong Kong Economy Surpassed by Neighbour Shenzhen for First Time in 2018 as China’s Hi-Tech Hub Soars”. South China Morning Post. Hong Kong, 28 de febrero de 2019. <a href="https://www.scmp.com/economy/china-economy/article/2187949/hong-kong-economy-surpassed-neighbour-shenzhen-first-time-2018">https://www.scmp.com/economy/china-economy/article/2187949/hong-kong-economy-surpassed-neighbour-shenzhen-first-time-2018</a>.</p>
<p>Chelwa, Grieve. “China y los intentos de industrialización de África”. Wenhua Zongheng 1, n° 3. 2 de octubre de 2023. <a href="https://thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2023-3-editorial-industrializacion-china-africa/">https://thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2023-3-editorial-industrializacion-china-africa/</a>.</p>
<p>Chen, Xueming y Qian Luo. “The Scientific Outlook on Development and Changes in the Mode of Human Existence”. Social Sciences in China, vol. 30, n° 1. 2009. <a href="https://doi.org/10.1080/02529200802703896">https://doi.org/10.1080/02529200802703896</a>.</p>
<p>Deng Xiaoping. “To Uphold Socialism We Must Eliminate Poverty”. En: Selected Works of Deng Xiaoping Vol. III (1982–1992). Beijing: Foreign Language Press, 1987a.</p>
<p>______. “To Uphold Socialism We Must Eliminate Poverty” [fragmento de conversación con el primer ministro checoslovaco Lubomír Štrougal, 26 de abril de 1987]. Marxists Internet Archive, 1987b. <a href="https://www.marxists.org/reference/archive/deng-xiaoping/1987/133.htm">https://www.marxists.org/reference/archive/deng-xiaoping/1987/133.htm</a>.</p>
<p>Engels, Friedrich. The Housing Question. International Publishers, 1935.</p>
<p>Feng Kaidong y Chen Junting. “¿Un motor de cambio global? El auge de la industria china de vehículos de nueva energía y sus implicancias mundiales”. Wenhua Zongheng 2, n° 2, 17 de diciembre de 2024. <a href="https://thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2024-2-china-nueva-energia-industria-vehiculos/">https://thetricontinental.org/es/asia/wenhua-zongheng-2024-2-china-nueva-energia-industria-vehiculos/</a>.</p>
<p>Giorcelli, Michela y Bo Li. “Technology Transfer and Early Industrial Development: The Case of the Sino-Soviet Alliance”. CEPR. 9 de enero de 2022. <a href="https://cepr.org/voxeu/columns/technology-transfer-and-early-industrial-development-case-sino-soviet-alliance">https://cepr.org/voxeu/columns/technology-transfer-and-early-industrial-development-case-sino-soviet-alliance</a>.</p>
<p>Green, Erik y Olivia Park. “China’s 15th Five-Year Plan”. International Institute for Strategic Studies. Marzo de 2026. <a href="https://www.iiss.org/online-analysis/online-analysis/2026/03/chinas-15th-five-year-plan/">https://www.iiss.org/online-analysis/online-analysis/2026/03/chinas-15th-five-year-plan/</a>.</p>
<p>Hao, Shengnan. “After-School Tutoring Firms Face Business Remodelling Following Regulatory Storm”. CGTN. 7 de agosto de 2021. <a href="https://news.cgtn.com/news/2021-08-07/After-school-tutoring-firms-face-strategic-remodeling-amid-regulation-12wwWRCFkQw/index.html">https://news.cgtn.com/news/2021-08-07/After-school-tutoring-firms-face-strategic-remodeling-amid-regulation-12wwWRCFkQw/index.html</a>.</p>
<p>Harvey, David. A Brief History of Neoliberalism. Oxford: Oxford University Press, 2005.</p>
<p>Hinton, William. A Documentary of Revolution in a Chinese Village. Nueva York: Monthly Review Press, 1966.</p>
<p>Huo, Li y Liu Hiu. “China’s Antitrust Regulator Fines Tencent, Alibaba, Bilibili”. CGTN, 10 de abril de 2021. <a href="https://news.cgtn.com/news/2021-04-10/Alibaba-Group-fined-for-abusing-dominant-market-position-Zl5n0MdXdm/index.html">https://news.cgtn.com/news/2021-04-10/Alibaba-Group-fined-for-abusing-dominant-market-position-Zl5n0MdXdm/index.html</a>.</p>
<p>Instituto Tricontinental de Investigación Social. Servir al pueblo: La erradicación de la extrema pobreza en China. Estudios sobre la construcción del socialismo n° 1. 23 de julio de 2021. <a href="https://thetricontinental.org/es/estudios-1-construccion-socialismo/">https://thetricontinental.org/es/estudios-1-construccion-socialismo/</a>.</p>
<p>______. Mirando a China. La multipolaridad como oportunidad para los pueblos de América Latina. Dossier n° 51. 11 de abril de 2022. <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-51-multiporalidad-china-latinoamerica/">https://thetricontinental.org/es/dossier-51-multiporalidad-china-latinoamerica/</a>.</p>
<p>______. La agitación del orden mundial. Dossier n° 72. 23 de enero de 2024a. <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-72-agitacion-del-orden-mundial/">https://thetricontinental.org/es/dossier-72-agitacion-del-orden-mundial/</a>.</p>
<p>______. Hiperimperialismo: una nueva etapa decadente y peligrosa. Dilemas Contemporáneos n° 4, 23 de enero de 2024b. <a href="https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/">https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/</a>.</p>
<p>______. La alegría de leer. Dossier n° 85. 11 de febrero de 2025a. <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-la-alegria-de-leer/">https://thetricontinental.org/es/dossier-la-alegria-de-leer/</a>.</p>
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<p>______. El futuro. Dossier n° 100. 5 de mayo de 2026a. <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-el-futuro/">https://thetricontinental.org/es/dossier-el-futuro/</a>.</p>
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</div>
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		<title>La inteligencia artificial en manos del pueblo: el experimento de Rongjiang</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/la-inteligencia-artificial-en-manos-del-pueblo-el-experimento-de-rongjiang/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Autora y Edición]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2026 09:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrientes]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos de Bandung]]></category>
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					<description><![CDATA[Rongjiang, que en su día fue uno de los condados más pobres de China, está convirtiendo los teléfonos inteligentes, la capacitación masiva y la organización colectiva en un experimento de inteligencia artificial centrada en el pueblo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Rongjiang es un pequeño condado plegado entre las montañas del suroeste de Guizhou, uno de los últimos de China en <a href="http://sjt.guizhou.gov.cn/xwzx/tzgg/202011/t20201125_68082574.html">salir de la pobreza extrema</a>: cruzó esa línea recién el 23 de noviembre de 2020, y todavía en 2022 su <a href="http://paper.people.com.cn/rmzk/html/2024-05/20/content_26059086.htm">producción per cápita</a> se situaba en alrededor de un tercio del promedio nacional. “Ocho partes de montaña, una de agua, una de campo” es como un viejo dicho de las tierras altas describía la geografía de Guizhou, la única provincia de China sin llanura. Sus valles son estrechos y aterrazados, y sus aldeas se extienden a lo largo de los ríos y las crestas, al pie de la Montaña de la Luna. Nunca hubo aquí mucha tierra para producir riqueza, ni un camino fácil para transportar la poca que se producía.</p>
<p>El Ejército Rojo cruzó estas montañas en 1934, en la marcha que lo llevaría hacia el norte. El fútbol llegó una década después, <a href="https://www.gxu.edu.cn/info/1004/38867.htm">traído</a> por estudiantes de la Universidad de Guangxi, evacuados a Rongjiang para escapar de la agresión japonesa. Desde entonces, en estas ocho décadas, la población local ha organizado sus propios partidos casi todos los años.</p>
<p>En mayo de 2023, esa tradición encontró una nueva expresión en <em>Cun Chao</em>, la Superliga de la Aldea: un torneo organizado por la población, jugado por la población y visto por la población. A pocas semanas de su lanzamiento, las tribunas del estadio ya se llenaban a reventar, y las imágenes difundidas por las plataformas de videos cortos atrajeron la mirada de todo el país y luego del mundo entero. Nada de esto ocurrió por sí solo. Llenar un estadio cada fin de semana, mantener el orden, garantizar la transmisión: todo eso exigió una capacidad organizativa que el condado no había necesitado antes.</p>
<p>Esta capacidad organizativa se convirtió en motor de resultados económicos reales. Los ingresos por turismo <a href="https://lac.tsinghua.edu.cn/info/1260/1935.htm">pasaron</a> de 8.400 millones de yuanes en 2023 a 10.800 millones en 2024, y el producto interno bruto del condado alcanzó los 10.496 millones de yuanes en 2024, lo que representa un aumento del 9,5 %. La liga <a href="http://paper.people.com.cn/rmzk/html/2024-05/20/content_26059086.htm">generó</a> más de 2.700 nuevas entidades de mercado, más del 30 % del total de nuevas entidades de toda la prefectura, y el ingreso colectivo de las aldeas <a href="https://cn.chinadaily.com.cn/a/202508/12/WS689b2077a3104ba1353fc802.html">pasó</a> de 58,9 millones de yuanes en 2022 a 121 millones en 2024.</p>
<p>También abrió una puerta a algo completamente distinto. Desde 2023, el condado se propuso una tarea poco común: poner la inteligencia artificial (IA) en manos de la población. No construyó ningún gran modelo de lenguaje, ningún centro de datos ni ninguna planta de semiconductores. Lo que sí construyó es su pueblo: organizado en oficinas de gobierno, aldeas y empresas, de modo que residentes que nunca habían escrito una línea de código —entre ellos agricultores de edad avanzada y cuadros de aldea— usan hoy la IA en su trabajo cotidiano.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">La construcción de las condiciones institucionales y materiales</h2>
<p>El experimento fue posible gracias a condiciones construidas en múltiples niveles.</p>
<p><em>Cun Chao</em> no fue un proyecto tecnológico, sino una hazaña organizativa, y la estructura organizativa ya estaba en pie antes de que se pateara el primer balón. En octubre de 2021, año y medio antes de ese primer partido, el condado estableció un pequeño grupo de liderazgo para los nuevos medios y el comercio electrónico rural, encabezado conjuntamente por el secretario del Partido del condado y el gobernador del condado. En un condado chino, el comité del Partido dirige y los departamentos de gobierno administran, y esos departamentos —agricultura, comercio, cultura y turismo— tienen cada uno responsabilidad sobre una parte de cualquier nueva iniciativa; un pequeño grupo de liderazgo es la forma en que un comité del Partido concentra los esfuerzos de distintos departamentos en una tarea común. En este caso, los dos funcionarios de más alto rango del condado asumieron ellos mismos la dirección, uno del Partido y otro del gobierno, lo que dejó a los nuevos medios en el primer lugar de la agenda.</p>
<p>Bajo la dirección de ese grupo, el condado <a href="https://lac.tsinghua.edu.cn/info/1260/1935.htm">estableció</a> un equipo de trabajo a nivel del condado, un centro de servicios de nuevos medios en cada municipio y una estación de servicios de nuevos medios en cada aldea; además, creó una empresa de nuevos medios, una empresa estatal del condado con participación de socios privados. El resultado fue una cadena organizativa única que vincula tres capacidades distintas pero complementarias: la dirección del Partido, la movilización de base y la actividad de mercado. El comité del Partido aportaba el liderazgo político; los cuadros de base llegaban a cada hogar; las empresas y comerciantes privados conectaban la producción con el mercado. Cuando <em>Cun Chao</em> comenzó, en mayo de 2023, el condado creó una Oficina dedicada a <em>Cun Chao</em>, además de esa estructura ya existente, para movilizar a los cuadros, coordinar la seguridad y mantener alimentados los canales de comunicación en los tres niveles al mismo tiempo.</p>
<p>Cuando el condado se orientó más tarde hacia la IA, el mecanismo ya había registrado 35.000 participaciones —un recuento de instancias de capacitación, no de individuos únicos— a partir de la <a href="https://lac.tsinghua.edu.cn/info/1260/1935.htm">capacitación</a> en nuevos medios, y había creado más de 2.000 equipos locales de transmisión en vivo y más de 12.000 cuentas de nuevos medios.</p>
<p>Rongjiang <a href="https://www.rongjiang.gov.cn/zwgk_5903530/zfxxgk_5903533/fdzdgknr_5903828/lzyj_5903829/zfgw_5903832/202310/t20231031_82902729.html">llama</a> a este viraje las ‘tres nuevas ruralidades’: que el teléfono se convierta en la nueva herramienta agrícola, que los datos se conviertan en el nuevo insumo agrícola y que la transmisión en vivo se convierta en el nuevo trabajo agrícola. Como lo <a href="https://www.gzstv.com/a/3e3a99956bb04eb881458f86d0839942">expresa</a> el secretario del Partido Xu Bo, el objetivo es convertir a <em>Cun Chao</em> en una nueva fuerza productiva de calidad para la industria local. Las nuevas tecnologías solo aumentan las fuerzas productivas una vez que las relaciones de producción cambian para dar cabida a ellas; la tecnología por sí sola no basta; primero deben cambiar las estructuras sociales para que pueda funcionar. Liderado por el comité del Partido y sostenido por la propia población, el condado ha llevado adelante esta transformación reconfigurando quién se capacita para usar las herramientas, quién administra la cuenta que alimentan y quién se queda con lo que genera una venta.</p>
<p>Las bases materiales de todo esto se habían sentado a nivel nacional. A través de la campaña de alivio de la pobreza, el Estado llevó carreteras, electricidad y banda ancha a lugares que el mercado nunca había alcanzado, para poder conectarlos a él: hacia finales de 2020, todo municipio y aldea administrativa elegible en los condados pobres contaba con una vía pavimentada, un servicio de autobús y una ruta postal; la electricidad confiable, la banda ancha de fibra óptica y la red 4G se habían <a href="https://www.gov.cn/zhengce/2021-04/06/content_5597952.htm">extendido</a> por todo el campo, con la fibra y el 4G cubriendo más del 98 % de las aldeas pobres; y los servicios de comercio electrónico llegaron a todos los condados pobres. Solo una vez que existieron estas condiciones materiales pudo la transformación digital convertirse en una estrategia realista de desarrollo rural: primero el comercio electrónico, después la IA. Uno de los instrumentos que llevó todo esto a condados como Rongjiang es la asistencia emparejada, que vincula a una provincia o unidad de trabajo costera con un condado del interior y hace circular por ese vínculo personas, dinero y tecnología. Se remonta a una <a href="https://mp.weixin.qq.com/s?__biz=MzA3NTE5MzQzMA==&amp;mid=2655099481&amp;idx=1&amp;sn=fc1b42d4f57e9f91e1bc400248c3bd7a&amp;chksm=84c17760b3b6fe76f4e1315db7a929f3d00754b18f107bc8874edf4ba629fa7aaeeb0cae9368&amp;scene=27">decisión</a> central de 1979, al inicio de la reforma y la apertura, siguiendo la estrategia de Deng Xiaoping de permitir que algunas regiones se enriquecieran primero para luego llevar al resto a ese nivel. Rongjiang aplicó más tarde la misma lógica a la capacitación en IA, emparejando a quienes tenían mayor capacidad digital con quienes tenían menos experiencia.</p>
<p>Una vez sentadas esas bases materiales, la IA se convirtió en la siguiente etapa de la estrategia nacional de desarrollo. Esta transición se apoyó en una agenda digital rural anterior: el <a href="https://www.gov.cn/zhengce/2019-05/16/content_5392269.htm">Esquema de Desarrollo de Aldeas Digitales</a> (16 de mayo de 2019) ya había señalado “la mejora de las capacidades de información moderna del campesinado” como una dirección estratégica. El 26 de agosto de 2025, el Consejo de Estado <a href="https://www.gov.cn/yaowen/liebiao/202508/content_7037868.htm">publicó</a> sus <em>Opiniones sobre la implementación profunda de la Iniciativa “IA Plus”</em>, que <a href="http://www.news.cn/20250827/dad2df50de424c54ba6988d5bf009b3f/c.html">propuso</a> seis líneas de acción en ciencia, industria, consumo, bienestar de la población, gobernanza y cooperación global, y se comprometía a reforzar la planificación unificada de la capacidad de cómputo inteligente. Apoyándose en la variable de la adopción de herramientas digitales por parte de la población, en lugar del capital o el hardware que suelen considerarse decisivos, el condado organizó a su población para aprovechar esa apertura en sus propios términos. Tradujo estas prioridades nacionales en un plan de movilización local, expresado en una regla mnemotécnica que llama el sistema de objetivos “1-2-3-4-5”, que ilustra cómo un gobierno local traduce una estrategia tecnológica nacional en participación de las masas:</p>
<ul>
<li><strong>Un referente.</strong> Para fines de 2027, haber convertido a Rongjiang en un condado de referencia nacional para el aprendizaje y la aplicación generalizados de la IA.</li>
<li><strong>Dos pilares de apoyo.</strong> Un cuerpo de 300 especialistas técnicos locales y 30.000 “pioneros en la aplicación”, formados en al menos 5 escenarios concretos de aplicación de la IA. Los 300 no son una élite, sino que provienen de todos los sectores del condado: cuadros, funcionarios públicos, docentes, personal de empresas, cuadros de las aldeas y graduados que regresan al condado. Se trata de un proceso de formación orgánica, no de contratación: cada uno de los 300 capacita a 10, cada uno de esos 10 capacita a 100, hasta llegar a los 30.000.</li>
<li><strong>Tres coberturas totales.</strong> Cobertura del 100 % en capacitación de las oficinas de gobierno; cobertura del 100 % en alfabetización básica en IA para las aldeas administrativas; cobertura del 100 % en la aplicación de escenarios en todos los sectores.</li>
<li><strong>Vinculación en cuatro niveles.</strong> Una red de aplicación y promoción de la IA en cuatro niveles, que va del condado al municipio, a la aldea y a la empresa.</li>
<li><strong>Cinco categorías de beneficio.</strong> Ganancias medibles en la eficiencia de los servicios de gobierno, en la satisfacción turística, en la cobertura de recursos educativos de calidad, en la precisión del diagnóstico médico y en la reducción de costos empresariales, resumidas en el lema: cada aldea cuenta con una mano de IA; cada oficio tiene un ejemplo de IA; cada tarea cuenta con una capacidad de IA.</li>
</ul>
<h2 style="margin:3em 0;">La IA en cuatro frentes de la revitalización rural</h2>
<p>El condado pone la IA al servicio de su pueblo, de su trabajo y de su día a día; la aplica a la tarea concreta de la revitalización rural en cuatro frentes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">1. La IA reduce el costo de hacerse visible</h3>
<p>Antes de que la IA y los nuevos medios llegaran al campo, los productos de una aldea rara vez salían de las montañas, porque la única vía real para llegar al mercado era llevar la cosecha al pueblo más cercano y venderla allí. Los campesinos no tenían ni el capital ni la destreza para presentar sus productos de forma atractiva o promocionarlos más allá de su entorno, y crear un afiche o un video promocional decente exigía contratar un equipo profesional que pocas personas podían costear. Para hacer la IA accesible más allá de quienes ya eran especialistas, el condado capacitó primero a la población en la producción práctica de contenido con IA, invitando a profesionales externos a enseñar flujos de trabajo sencillos con herramientas de IA de uso corriente y <a href="https://baijiahao.baidu.com/s?id=1855841287291642901">organizando</a> concursos en todo el condado para fomentar la experimentación. La IA reduce el costo de hacerse visible. Con poco más que un teléfono inteligente, la población puede ahora generar y pulir su propio material promocional —un afiche, un video corto, una animación— y distribuirlo en las mismas plataformas que transmitieron la liga. Hacer un cortometraje para promocionar a <em>Cun Chao</em>, algo que hasta hace poco estaba fuera del alcance de aldeano promedio, es ahora asequible y fácil de aprender, y ese mismo material ahora también lleva al mercado los productos de otros habitantes de la aldea.</p>
<p>Producir manualmente suficientes videos de buena calidad para miles de cuentas resultó ser un proceso lento y costoso, y el tráfico que generaba era irregular; así que el condado integró la edición con IA y la distribución a gran escala en su sistema de nuevos medios, operado por la misma población que capacita como promotores de nuevos medios de la liga, lo que les permite producir y hacer circular contenido promocional a una velocidad y un volumen que el método anterior no podía igualar. Cuando hay un partido, lo graban y suben las imágenes, y el sistema redacta los subtítulos y edita el video hasta dejarlo terminado en menos de media hora. La distribución se hace tan simple como la producción: con solo tocar el dispositivo de publicación instalado en el lugar, o escaneando un código QR, el video se publica en Douyin, el TikTok de China, en cuestión de segundos. Los videos promocionales ahora llevan incorporados enlaces de distribución de productos locales, de modo que la misma circulación que difunde las historias del condado también genera ventas y comisiones para quienes las comparten.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">2. La IA alivia la carga de los cuadros de base</h3>
<p>Las cargas crónicas de los cuadros de base —la redacción de informes y avisos, la compilación de tablas estadísticas, la escasa difusión de las políticas, la respuesta lenta a los reclamos, el peso abrumador del trabajo administrativo— se alivian al integrar la IA directamente en el flujo de trabajo. Redacta los informes y elabora las actas de reunión y, más valioso aún, traduce el registro oficial de políticas a un lenguaje sencillo que la población puede seguir, lo que facilita mucho comunicar las políticas. El condado informa que un cuadro que antes dedicaba medio día a un borrador ahora lo termina en media hora, y le queda solo adaptarlo al contexto local y pulirlo, en lugar de armarlo desde cero. Las cifras del municipio de <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/RzfjxuFxR8aZID-1BTIrWQ">Zhongcheng</a> son claras: solo en los primeros dos meses y medio de 2025, su red de monitoreo a nivel de aldea detectó disputas con tiempo de antelación suficiente para que el personal resolviera 16 de ellas antes de que escalaran, las proyecciones asistidas por IA alimentaron los planes de 19 proyectos, y los cuadros ahorraron unos 2 días de trabajo cada uno. La <a href="https://sjj.qdn.gov.cn/zwxx_5825454/xsdt/202503/t20250321_87233571.html">oficina de auditoría</a> del condado, por su parte, tiene su propia rutina de aprendizaje con modelos nacionales económicos y ya disponibles en el mercado.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">3. La IA convierte el talento local en un motivo para volver</h3>
<p>Donde las políticas rurales suelen lamentar la fuga de la juventud, el programa intenta invertir esa tendencia, de modo que dominar la IA, así como los cortometrajes y animaciones que atraen cientos de miles de vistas, se conviertan en una ocupación atractiva y rentable por la que vale la pena volver a casa y quedarse, dirigida a la juventud que regresa, a las mujeres que permanecen en las aldeas y a quienes comercian por cuenta propia. <a href="https://news.cau.edu.cn/mtndnew/22651d96a69b445f87e97099ad0890af.htm">Liu Qinlan</a> es un ejemplo del condado: maestra de jardín de infantes que ganaba poco más de 2.000 yuanes al mes; ella y su esposo <a href="https://www.chinatoday.com.cn/zw2018/bktg/202606/t20260609_800439346.html">dejaron</a> sus empleos en la ciudad y regresaron a casa cuando <em>Cun Chao</em> se hizo viral en mayo de 2023. Empezó tratando de vender los productos locales —fruta luohan, té verde y blanco, pescado y carne en escabeche— y aprendió a grabar, editar y transmitir en vivo desde cero, gracias a la capacitación del condado. Conocida en línea como “Lan Lan, la hermana Miao” de <em>Cun Chao</em>, hoy dirige un taller de batik junto a la cancha de <em>Cun Chao</em>, que recupera las tradiciones textiles indígenas de la región y da trabajo, sin que tengan que salir de sus aldeas, a más de 180 <a href="https://www.gzstv.com/a/ed5bacd919224aeba825fc8b16a4a564">bordadoras y tintoreras</a>. En 2025, sus líneas de batik y bordado <a href="https://whhly.guizhou.gov.cn/xwzx/tt/202603/t20260304_89602081.html">vendieron</a> más de 2 millones de yuanes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">4. La IA lleva la cultura local más allá de las montañas</h3>
<p><em>Cun Chao</em> se nutre de sus propias culturas campesina, obrera y étnica. <a href="https://english.news.cn/20230613/03558585beea490a9dcecca25ee0506c/c.html">Formadas</a> por vendedores, agricultores, alicatadores, carniceros y obreros, sus aldeas bautizan a sus equipos según lo que cultivan o hacen: un equipo Fruta Luohan, un equipo Maracuyá, un equipo Mirto, un equipo Casas de Huéspedes, un equipo Rafting, un equipo Fideos de Arroz, e incluso uno que se llama simplemente “los comunes”.</p>
<p>El equipo ganador no se lleva dinero a casa, sino los propios productos del condado: en 2026, el equipo campeón <a href="https://baijiahao.baidu.com/s?id=1871790060635460302">se llevó</a> una vaca guanling, el subcampeón un esturión de Guizhou y el tercer lugar, una caja de pato local. Más del 80 % de la población de Rongjiang pertenece a las minorías étnicas miao, dong, shui y yao, cuna de tradiciones como el Gran Canto de los Dong (canto coral), el teñido tradicional con índigo y las torres de tambor. Pero estas tradiciones —campesina, obrera, de minoría étnica, e incluso el propio festival de <em>Cun Chao</em>— sobreviven solo en la medida en que se ven y se usan. Por eso, la animación con IA, los videos cortos y la generación de humanos digitales se emplean para llevar todo esto —productos, comercio y patrimonio por igual— fuera de las montañas y hacia la circulación nacional, y de ahí a la lógica comercial del turismo cultural. A nivel provincial esto ya es una capa en funcionamiento: una plataforma de humanos digitales y guías inteligentes de <em>Cun Chao</em> <a href="https://dsj.guizhou.gov.cn/ztzl/rdzt/jdal/202604/t20260420_90022487.html">ofrece</a> servicios de guía turística con IA vinculados a la liga y al Gran Canto de los Dong, mientras que la capacitación empresarial del condado <a href="https://www.rongjiang.gov.cn/xwzx_5903512/bmdt/202605/t20260525_90209559.html">utiliza</a> la marca <em>Cun Chao</em>, los cultivos especiales y el patrimonio como casos de estudio prácticos.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Capacitación de masas a la medida</h2>
<p>El experimento de Rongjiang se basa en su método de enseñanza, el medio por el cual una herramienta desconocida llega a agricultores, comerciantes y cuadros con poca capacitación formal. Su lógica se mantiene de principio a fin: enseñar a cada persona solo lo que su propio trabajo requiere, mantener cada lección reducida a lo que realmente se puede hacer, y dejar que quienes ya aprendieron enseñen a quienes aún no lo han hecho.</p>
<p>Nada se enseña de manera genérica. El condado divide a las personas que capacita en grupos, cada uno con su propio programa: para los cuadros, el de gobernanza; para los comerciantes, el de ingresos; para la juventud y quienes conservan el patrimonio, el de creación cultural. El mismo cuidado se aplica a la hora de asignar la tarea a una persona, de modo que nadie, insiste el condado, se vea obligado a aprender algo que no puede aplicar.</p>
<p>El condado enseña la IA como una habilidad práctica y no como una disciplina técnica. Los algoritmos, la programación y el funcionamiento interno de los modelos quedan de lado, en favor del uso de aplicaciones de IA nacionales y de la redacción de <em>prompts</em> sencillos. Una persona experta visitante puede traer mil aplicaciones posibles de la IA, pero la tarea de quien capacita localmente es reducirlas a las dos o tres que se ajustan a las necesidades locales y a la demanda del mercado. El condado, por lo tanto, estandariza su capacitación en torno a tres <a href="https://rst.guizhou.gov.cn/xwzx/szdt/202606/t20260604_90475862.html">cursos</a> prácticos: redacción de documentos con IA, producción de videos cortos con IA y creación visual con IA. La misma filosofía dio forma a uno de los cursos más recientes del condado, sobre cómics dramatizados con IA, en junio de 2026, para 60 jóvenes que regresaban al condado, artesanas y artesanos del patrimonio, y pequeños emprendedores: fue diseñado para principiantes absolutos, puso el énfasis en la producción práctica y conectó el patrimonio cultural local directamente con la creación de contenido digital orientado al mercado.</p>
<p>El aprendizaje se entiende más como un ritmo que como un evento. Cada viernes por la noche, quien capacita imparte una sesión transmitida en vivo, una clase que puede atraer a 200 o 300 espectadores o, algunas noches, a solo uno. Incluso uno solo se considera valioso, porque una persona a la que se ayuda es una persona más con más capacidad. Desde 2025, la transmisión semanal no se ha interrumpido.</p>
<p>La enseñanza aplica la misma lógica de la asistencia emparejada: quienes aprenden primero enseñan al resto, con cuadros jóvenes emparejados a personal de mediana edad y mayor para cerrar la brecha digital. Los registros lo confirman. El municipio de <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/RzfjxuFxR8aZID-1BTIrWQ">Zhongcheng</a> designó a 12 funcionarios de promoción tecnológica y estableció 42 parejas de tutoría, y una sola ronda de capacitación centralizada cubrió a 98 cuadros. En la ciudad de <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/EF1b6l8hXHySqqwhXhYRWw">Bakai</a>, más de 60 cuadros se capacitaron en 4 escenarios de trabajo: gestión inteligente de documentos, modelado de datos poblacionales, alcance de nuevos medios y despliegue de respuestas a emergencias, con quienes ya se habían capacitado enseñando al resto, de modo que los cuadros de la aldea pudieran operar los sistemas por sí mismos.</p>
<p>Si el emparejamiento lleva la destreza de una persona a la siguiente, una cadena de cuatro niveles lleva el plan mismo desde el condado hasta cada instancia, donde el condado, el municipio, la aldea y la empresa a cargo, cada uno, tiene una tarea distinta.</p>
<ul>
<li><strong>El condado diseña.</strong> Fija el plan, moviliza a quienes enseñan, construye los casos de estudio e impulsa el trabajo a través de reuniones semanales de planificación que exigen rendición de cuentas a los niveles inferiores.</li>
<li><strong>El municipio ejecuta.</strong> Dirige la capacitación de las masas de rutina y los ejercicios de los cuadros.</li>
<li><strong>La aldea es la primera línea.</strong> Es donde se capacita a la población y se descubren las aplicaciones útiles a nivel local.</li>
<li><strong>La empresa convierte la capacidad en ingresos.</strong> Al final de la cadena, integra la IA con el turismo cultural, la agricultura y la artesanía.</li>
</ul>
<p>Es esa cadena, al igual que el plan de estudios, la que convierte una directiva emitida en la capital del condado en una lección en marcha en una aldea.</p>
<p>Todo esto se apoya en una disciplina de proyecto reconociblemente propia de un Estado movilizador, expresada como un ciclo cerrado de cinco pasos para aterrizar el programa en cualquier aldea o unidad.</p>
<ul>
<li><strong>Diagnóstico y preparación.</strong> Un inventario de la industria local, los puntos críticos de la gobernanza, la estructura demográfica y la base digital produce un plan a la medida, usando la “reunión de lluvia de ideas” —el instrumento del condado, heredado de las campañas de la liga— para identificar inquietudes y posibles desafíos antes de que se conviertan en obstáculos reales para la implementación.</li>
<li><strong>Formación del núcleo.</strong> Primero se capacita al grupo central de pilares técnicos, los mismos 300 nombrados en el plan “1-2-3-4-5”.</li>
<li><strong>Capacitación universal mediante el método en cascada.</strong> Ese grupo central luego difunde la capacitación en cascada, con cada núcleo técnico enseñando al siguiente nivel, hasta alcanzar a la población en general.</li>
<li><strong>Aplicación por escenarios.</strong> La capacitación y la aplicación avanzan juntas, de modo que cada lección se ancla en una tarea real en vez de quedarse en lo abstracto.</li>
<li><strong>Revisión y mejora de la calidad.</strong> Se evalúa qué funcionó y qué no, y la siguiente ronda del ciclo se ajusta en consecuencia.</li>
</ul>
<h2 style="margin:3em 0;">La Larga Marcha de la era de la IA</h2>
<p>Gran parte del Sur Global observa con inquietud la expansión de la IA generativa: se teme que profundizará la dependencia de los países más pobres respecto a un puñado de empresas del núcleo rico, que elevará el costo de carbono del cómputo y que acelerará el desplazamiento de la fuerza de trabajo. Ninguna de estas preocupaciones está fuera de lugar. Pero el miedo por sí solo no resuelve nada, y la pregunta más difícil es qué puede hacer realmente, con la tecnología tal como está, un lugar sin capital, sin hardware avanzado y sin un modelo propio.</p>
<p>La respuesta de Rongjiang empieza por el costo. El proceso no se ejecuta en el dispositivo de quien lo usa. El capital pesado está en la nube, financiado por empresas como Doubao y DeepSeek, que desarrollan los modelos, y por la infraestructura de estados lejanos a la Montaña de la Luna, y lo único que necesita la persona del pueblo es un teléfono inteligente común y el saber cómo hablarle al modelo.</p>
<p>El hecho de que el Estado se encargue de la computación es una cuestión de política, y la Iniciativa <a href="http://www.news.cn/20250827/dad2df50de424c54ba6988d5bf009b3f/c.html">“IA Plus”</a> incluye “reforzar la planificación unificada de la capacidad de cómputo inteligente” entre sus pilares. El modelo base, además, se ha vuelto producto básico: cada uno es sustituible por el siguiente, y los usuarios rurales no están atados a un único proveedor, de modo que si una herramienta se retira o se degrada, otra ocupa su lugar. La sustituibilidad no deja dónde alojar la renta de monopolio, y lo que queda es un costo competitivo ordinario: la <a href="https://thetricontinental.org/es/soberania-digital-el-dilema-del-sur-global-y-como-calcularlo/">difusión de la producción</a> que la propia trayectoria de desarrollo de China ha opuesto a la extracción de rentas del monopolio tecnológico.</p>
<p>Sin embargo, ni siquiera un teléfono inteligente puede darse por sentado en todas partes. Rongjiang ha enfrentado esa dificultad de manera directa. Cuando llevó por primera vez los nuevos medios a las aldeas, muchos teléfonos eran demasiado viejos para usar las aplicaciones. Su respuesta no fue esperar a que todo el mundo estuviera equipado, sino empezar con la minoría dispuesta que ya lo estaba, permitirles ganarse la vida con ello, y dejar que su ejemplo atrajera al resto.</p>
<p>La juventud que regresó a sus aldeas y utilizó la IA y los videos cortos para vender artesanías que nunca antes habían encontrado compradores —algunos obteniendo un ingreso considerable— atrajo a las mujeres mayores que elaboraban esos productos. A medida que esas mujeres empezaron a ganar dinero, se compraron sus propios teléfonos y empezaron a grabar vídeos. El círculo se amplía junto con los ingresos.</p>
<p>¿Qué podría entonces propagarse? No la máquina, ya que Rongjiang no posee ninguna, sino el método: una forma de organizar a la población en torno a nuevas fuerzas de producción. El vehículo institucional ya existe. El 10 de noviembre de 2025, el condado y la Universidad Normal del Este de China inauguraron la <a href="https://comm.ecnu.edu.cn/27/aa/c41509a731050/page.htm">Escuela del Sur</a> en la aldea de Toutang, en la localidad de Guzhou, como una plataforma para la comunicación internacional sobre el alivio de la pobreza y la revitalización rural. Esta se inauguró en un contexto más amplio: el <a href="https://thetricontinental.org/zh/%e5%85%a8%e7%90%83%e5%8d%97%e6%96%b9%e5%ad%a6%e6%9c%af%e8%ae%ba%e5%9d%9b%ef%bc%882025%ef%bc%89%e7%bb%bc%e8%bf%b0/">Foro Académico del Sur Global 2025</a> (Shanghái, 13 y 14 de noviembre de 2025), coorganizado por el Instituto Tricontinental de Investigación Social, acogió un panel sobre soberanía digital e IA en el Sur Global, y contó con la participación amplia de organizaciones como el <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-75-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra-brasil/">Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST)</a> de Brasil. El método ha empezado a circular allí donde también los movimientos, y no solo los gobiernos, pueden apropiárselo.</p>
<p>La lucha del Sur Global por la soberanía digital suele imaginarse como la construcción de una infraestructura propia completa: sus propios chips, sus propios modelos, sus propios centros de datos. Para la mayor parte de la periferia, todo ese entramado está hoy fuera de alcance, y una soberanía de ese tipo, si es que llega, se ganará de forma colectiva y no por un país pobre en solitario.</p>
<p>Rongjiang trabaja una capa distinta de la misma lucha. La propiedad de la maquinaria no es algo que un solo condado pueda asegurar por sí mismo; lo que sí puede asegurar, a su propia escala, es el poder de su pueblo para usar la herramienta en sus propios términos y para sus propios fines, y para quedarse con el valor que crea en vez de dejar que se escurra hacia arriba, hacia un puñado de empresas del Norte. Eso —un pueblo capaz de usar la herramienta y de quedarse con lo que esta produce— es una soberanía que un condado pobre sí puede construir.</p>
<p>Hace noventa años, el Ejército Rojo chino llevó la Larga Marcha a la victoria, ganada no por armas superiores sino por un pueblo organizado, su resistencia y el campesinado que fue movilizando a su paso, <a href="https://cpc.people.com.cn/n1/2016/1022/c64094-28798737.html">despertando</a> su energía, su iniciativa y su creatividad. Mao Zedong <a href="http://www.mod.gov.cn/gfbw/gfjy_index/zyhd/4847899.html">llamó</a> a esa marcha una máquina sembradora, por la revolución que sembró en el camino.</p>
<p>Rongjiang ha emprendido su propia larga marcha, una para la era de la IA, y que avanza en el mismo espíritu: impulsada por el pueblo, sacando a relucir esa misma creatividad, sembrando una nueva capacidad como aquella marcha sembró la revolución, y dejando que las ganancias de la tecnología regresen a las muchas personas y no a unos pocos. No se trata de una consigna impuesta, sino el trabajo paciente de convertir una nueva fuerza productiva en una capacidad que está en manos del pueblo, en la tradición del trabajo de masas. La tecnología seguirá cambiando, y rápido. Lo que no cambia es la idea central: para un lugar que no puede construir por sí mismo la infraestructura, la pregunta que queda es quién, entre su gente, ha hecho suyo el modelo.</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Autora</strong></p><small><strong>Cao Xinyue</strong> es directora de proyectos en Global South Insights y <em>Wenhua Zongheng</em>. Su trabajo se centra en la comunicación internacional y los intercambios en el Sur Global.</small></td></tr></tbody></table><hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Edición</strong></p><small><strong>Ivana Rojas García</strong> es una investigadora venezolana de Global South Insights, especializada en verificación de hechos y datos, y en metodologías de formación en IA en el Sur Global.</small>
<small><strong>Mikaela Nhondo Erskog</strong> es editora e investigadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>FIDEL x 100: un siglo en la batalla de ideas y emociones</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-fidel-x-100/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 03:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Boletín de Arte]]></category>
		<category><![CDATA[conferencia tricontinental]]></category>
		<category><![CDATA[Casa de las Américas]]></category>
		<category><![CDATA[ospaaal]]></category>
		<category><![CDATA[batalla de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[Utopix]]></category>
		<category><![CDATA[revolución cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Tricontinental conference]]></category>
		<category><![CDATA[battle of ideas]]></category>
		<category><![CDATA[cuban revolution]]></category>
		<category><![CDATA[Congreso Cultural de La Habana]]></category>
		<category><![CDATA[fidel castro]]></category>
		<category><![CDATA[ALBA Movimientos]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña Nacional de Alfabetización]]></category>
		<category><![CDATA[afiches políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Young Socialist Artists]]></category>
		<category><![CDATA[FIDEL x 100]]></category>
		<category><![CDATA[cultura revolucionaria]]></category>
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					<description><![CDATA[De la OSPAAAL a FIDEL x 100, la cultura revolucionaria de Cuba sigue formando conciencia política, portando memoria histórica y construyendo solidaridad a lo largo de movimientos, generaciones y fronteras.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:center;">Boletín de Arte Tricontinental nº 30 (agosto de 2026)</h4>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-154285" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header.jpg" alt="" width="950" height="550" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header-300x174.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header-768x445.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<div class="rm-b-e-md">

<p class="single-post--content--text-small text-center">Escucha <a href="http://youtube.com/watch?v=ux09_2ezsHk&amp;list=PL1klrvIAPLgveZOXZ07rhOSjM65lIji6L"><em>Y en eso llegó Fidel</em></a> (1959), de Carlos Puebla, interpretada en el ritmo vivaz de la guaracha que ayudó a llevar la canción desde la Cuba revolucionaria hasta los locales sindicales, las cantinas, las escuelas de formación política y los movimientos de liberación de toda América Latina .</p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">La Habana, agosto de 2026</h3>
<p>Del 6 al 9 de agosto, más de 180 personas delegadas de 27 países, en representación de más de 130 organizaciones, se reunieron en la Universidad de La Habana para la IV Asamblea Continental de ALBA Movimientos, un espacio de articulación de los movimientos populares en torno al proyecto del socialismo, el antiimperialismo y la integración continental. Como parte del programa cultural de la asamblea, <em>FIDEL x 100</em> conmemoró el centenario del natalicio de Fidel Castro con más de 200 afiches creados por más de 100 trabajadorxs culturales de 32 países.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153054" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153054" class="wp-image-153054 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153054" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Abhinav (India, Young Socialist Artists/Tricontinental); Derecha: Daniela Ruggeri (Argentina, Tricontinental).</small></p></div>
</div>
<p>La exposición surgió de una convocatoria abierta organizada por la Asamblea Internacional de los Pueblos, ALBA Movimientos, Utopix, Young Socialist Artists, Panafricanism Today y el Instituto Tricontinental de Investigación Social. La diversidad de las obras, en estilo, técnica, lenguaje y tradición política, reflejó el alcance internacional del legado de Fidel. Sin embargo, la exposición no fue simplemente un acto de conmemoración. Constituyó una recuperación de las ideas de Fidel como herramientas de lucha: las ideas que ayudaron a hacer posible la Revolución y que hoy continúan sosteniéndola.</p>
<p>El archivo completo está disponible como una <a href="https://utopix.cc/pix/expo-fidel-x-100/">colección descargable</a> lista para ser impresa, exhibida, estudiada y utilizada por organizaciones de todo el mundo. Al igual que los afiches que décadas atrás viajaban doblados dentro de <em>Tricontinental</em>, la revista fundada por la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), estas obras están pensadas para circular: de las asambleas a las escuelas de formación política, de las oficinas sindicales a las aulas, de las sedes de los movimientos a los muros de los barrios. Te invitamos a usarlas de esta manera.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;"><em>FIDEL x 100 </em>pertenece a una historia mucho más larga. La Revolución Cubana no trató la cultura como algo secundario a la política, ni como mera decoración de los logros revolucionarios. Entendió el trabajo cultural como parte de la infraestructura material de la propia Revolución. Un medio para formar conciencia política, cultivar capacidades técnicas y artísticas, sostener la memoria colectiva y extender la solidaridad internacional más allá de las costas de la isla.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">La Habana. 60 años después de la Conferencia Tricontinental</h3>
<p>Esa tradición adquirió una de sus expresiones institucionales más claras en enero de 1966, cuando La Habana fue sede de la primera <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-conferencia-tricontinental-60/">Conferencia Tricontinental</a>. Más de 500 personas delegadas de movimientos de liberación, gobiernos revolucionarios, partidos comunistas y organizaciones populares de África, Asia y América Latina se reunieron para forjar una estrategia antiimperialista común contra el colonialismo, el capitalismo y la guerra.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153062" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153062" class="wp-image-153062 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153062" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Ian Matchett (Estados Unidos, Swords into Plowshares Peace Center and Gallery); Derecha: Ignacio Andrés Pardo Vásquez (Chile, Utopix y Quinmantú).</small></p></div>
</div>
<p>De la conferencia surgió la OSPAAAL, una de las instituciones más importantes del internacionalismo revolucionario del siglo XX. A través de sus publicaciones, sus campañas de solidaridad, su trabajo educativo y, especialmente, su extraordinaria producción de afiches, la OSPAAAL ayudó a construir un lenguaje político compartido para las luchas que se libraban en tres continentes.</p>
<p>A lo largo de tres décadas, la organización produjo alrededor de 9 millones de afiches distribuidos en más de 60 países, muchos de ellos, doblados dentro de las páginas de <em>Tricontinental</em>. La revista y los afiches viajaron a lugares donde la diplomacia revolucionaria no podía llegar, haciendo visibles entre sí las luchas de Vietnam, Palestina, Angola, Mozambique, Puerto Rico, Sudáfrica, Chile y decenas más, como parte de un frente común contra el imperialismo.</p>
<p>Muchxs de lxs diseñadorxs gráficxs que crearon estos afiches habían aprendido el oficio en las agencias de publicidad de La Habana antes de la Revolución. Después de 1959, utilizaron esas mismas técnicas contra el imperio. La tipografía, la fotografía, el color y el montaje, entre otras técnicas visuales, antes empleadas para vender mercancías, fueron reconvertidas para construir la solidaridad internacional, hacer legibles las luchas antiimperialistas más allá de las lenguas y forjar un lenguaje visual revolucionario capaz de cruzar fronteras.</p>
<p>Como reflexionó más tarde el diseñador cubano Félix Beltrán: “El afiche podía circular en países donde a un funcionario no se le permitía hablar de las ideas de la Revolución”.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">El afiche se convirtió así en algo más que un medio de comunicación. En condiciones de bloqueo y aislamiento diplomático, se transformó en un instrumento de organización internacional. Junto al cine revolucionario del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el trabajo editorial de Casa de las Américas y las instituciones educativas internacionales construidas por la Revolución en las décadas siguientes, la OSPAAAL formó parte de la infraestructura cultural a través de la cual Cuba internacionalizó su proyecto revolucionario.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas</h3>
<p>A fines del siglo XX, la Revolución Cubana había sobrevivido lo que muchxs creían que sería su prueba final. La caída de la Unión Soviética sumió a la isla en el Período Especial, mientras Washington endurecía el bloqueo con la expectativa de que el socialismo finalmente colapsaría bajo el aislamiento económico. En gran parte del mundo, el triunfo del neoliberalismo fue proclamado como el “fin de la historia”, como declaró profusamente el politólogo Francis Fukuyama. Cuba era ampliamente presentada como una reliquia cuya desaparición era solo cuestión de tiempo.</p>
<p>Fue en esa coyuntura, en un discurso en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, cuando Fidel retomó un principio que había ocupado a la Revolución desde sus primeros años: “<a href="https://thetricontinental.org/es/boletin-arte-cultura-e-ideas-en-la-revolucion/">Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas</a>”.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153070" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153070" class="wp-image-153070 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153070" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Ingrid Neves (Brasil, Tricontinental); Derecha: Isabela Molin (Brasil, MST).</small></p></div>
</div>
<p>No se trataba de una defensa de la cultura en abstracto, ni de un llamado a privilegiar la batalla de ideas por encima de la transformación material. Era una reafirmación de que las revoluciones no heredan simplemente seres humanos revolucionarios —incluidos lxs trabajadorxs culturales e intelectuales necesarios para sostenerlas—: deben contribuir a crearlos. La conciencia política, la capacidad técnica, la disciplina colectiva y el compromiso internacionalista no son productos espontáneos del cambio económico. Deben ser organizados, cultivados y reproducidos conscientemente a lo largo de las generaciones.</p>
<p>La Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 fue una de las primeras demostraciones de este principio por parte de la Revolución. Más de 100.000 jóvenes brigadistas de las Brigadas Conrado Benítez viajaron al campo como parte de un ejército alfabetizador nacional. Al final de la campaña, más de 700.000 personas adultas habían aprendido a leer y escribir, lo que redujo el analfabetismo en Cuba al 3,9%. No obstante, la alfabetización fue solo uno de los resultados. Quienes enseñaban se transformaron junto a quienes aprendían, al encontrarse cara a cara con la pobreza rural y participar directamente en la reinvención de la sociedad cubana. La educación se convirtió no simplemente en transmisión de conocimientos, sino en la formación de un nuevo sujeto revolucionario.</p>
<p>El mismo principio dio forma a las editoriales y revistas de la Revolución, las instituciones cinematográficas, las escuelas de arte, los centros científicos, los programas de formación médica y los intercambios educativos de la Revolución con los pueblos de África, Asia y América Latina. En conjunto, formaron la infraestructura cultural a través de la cual la Revolución buscó no solo defenderse, sino reproducirse y contribuir a la lucha antiimperialista más amplia.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">El Congreso Cultural de La Habana, 1968</h3>
<p>Durante 8 días en enero de 1968, alrededor de 500 participantes de más de 70 países se reunieron en el Hotel Habana Libre para el Congreso Cultural de La Habana. El congreso suele ser recordado como un encuentro de escritoras y escritores, y artistas, pero eso apenas capta su alcance. Entre lxs participantes había novelistas, poetas, economistas, médicxs, científicxs, arquitectxs, cineastas, editorxs, educadorxs, sociólogxs, críticxs, administradorxs culturales y militantes de movimientos de liberación nacional. Lxs teóricxs de la dependencia compartieron comisiones con pintoras y pintores. Lxs docentes trabajaron junto a lxs guerrillerxs. Representantes de Estados recién independizados se encontraron con organizadorxs que operaban clandestinamente bajo el dominio colonial. Las delegaciones incluyeron participantes de la República Democrática de Vietnam y del movimiento de liberación survietnamita, así como de las luchas de liberación de Guinea-Bissau, Angola y Cabo Verde, junto a delegadxs de toda América Latina, África, Asia, Europa y Norteamérica. No se reunieron como representantes de culturas nacionales aisladas, sino como participantes de un proyecto antiimperialista común. El congreso reflejó la comprensión expansiva que la Revolución Cubana tenía de la cultura: no solo como producción artística, sino como el campo entero a través del cual las sociedades producen conocimiento, valores, instituciones, capacidades técnicas y conciencia política.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153078" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153078" class="wp-image-153078 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153078" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Kael Abello (Venezuela, Utopix/Tricontinental); Derecha: Olfer (Perú, Utopix).</small></p></div>
</div>
<p>El congreso planteó tres argumentos interrelacionados.</p>
<p>El primero concernía al rol del trabajo intelectual. La lucha revolucionaria requería mucho más que una representación artística solidaria. Mujeres y hombres escritores, científicos, médicos, docentes, economistas, cineastas, editores y trabajadores culturales poseían formas especializadas de conocimiento que podían reproducir la dominación imperial u organizarse al servicio de la liberación. Su tarea no era observar la Revolución desde afuera, sino situar su trabajo dentro del proyecto colectivo de liberación nacional y construcción socialista.</p>
<p>El segundo era organizativo. En su “Mensaje a la Tricontinental”, publicado en abril de 1967 mientras combatía en Bolivia, el Che Guevara llamó a crear “dos, tres, muchos Vietnam” para enfrentar al imperialismo a lo largo de múltiples frentes. Cuando el congreso se reunió en enero de 1968, el Che había sido asesinado en Bolivia tres meses antes. Al clausurar el congreso, Fidel extendió esa estrategia a otro terreno, con el llamado a crear “un Vietnam en el campo de la cultura”. La lucha contra el imperialismo no podía confinarse al campo de batalla o a la fábrica. Requería también instituciones capaces de disputar la producción de conocimiento, la circulación de imágenes, la autoridad científica y técnica occidental, la edición, la educación y los medios de comunicación internacionales.</p>
<p>El tercer argumento desafió la geografía de la historia misma. El poeta cubano y luego presidente de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, rechazó la conocida división entre países “desarrollados” y “subdesarrollados”. Insistió en cambio en que el mundo moderno estaba dividido entre países <em>subdesarrollados</em> y países <em>subdesarrollantes</em>, es decir, aquellos cuyo desarrollo se construyó produciendo el subdesarrollo de otros. La implicación iba más allá de la economía. Si el colonialismo había relegado a Asia, África y América Latina a la “periferia” de la historia, entonces las luchas de liberación que se desplegaban en el Tercer Mundo habían comenzado a subvertir esa geografía. El motor principal de la transformación histórica ya no residía en las metrópolis imperiales, sino en los pueblos que combatían el colonialismo, el imperialismo y la dominación capitalista.</p>
<p>Como Fernández Retamar materializaría más tarde en su ensayo <em>Calibán</em>, era el Tercer Mundo el que se situaba en el centro de la coyuntura revolucionaria y de la historia.</p>
<p>Este legado es el tema del dossier más reciente de Tricontinental, <em>Un Vietnam en el campo de la cultura: el Congreso Cultural de La Habana, 1968</em> (agosto de 2026). Léelo <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-congreso-cultural-habana/">aquí</a>.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><em>FIDEL x 100</em></h3>
<p>Casi una década después de la muerte de Fidel Castro, la Revolución Cubana enfrenta uno de sus momentos más difíciles desde el Período Especial. Estados Unidos ha vuelto a endurecer el bloqueo económico más largo de la historia moderna. La permanente inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de EE. UU. ha restringido aún más el acceso de la isla a las finanzas y el comercio internacionales, mientras Washington ha avanzado para imponer un bloqueo total a los envíos de petróleo a la isla, con la excepción de un buque petrolero ruso que logró pasar en marzo de 2026. Los efectos de las sanciones son las <a href="https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1958-60v06/d499">consecuencias deliberadas</a> de una guerra económica diseñada para dificultar cada vez más la vida cotidiana y socavar los fundamentos sociales de la Revolución.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">La guerra económica siempre ha estado acompañada de la guerra ideológica. El bloqueo busca no solo constreñir materialmente a Cuba, sino también aislar su experiencia revolucionaria de las nuevas generaciones y de los pueblos del mundo. Frente a esta estrategia, la defensa de la Revolución no puede reducirse a la resiliencia económica. Requiere también la organización continua de la cultura, la formación política, la memoria histórica y la solidaridad internacional. En esta coyuntura, propagar las ideas de Fidel no es un ejercicio de remembranza, sino parte de la defensa del propio proceso revolucionario.</span></p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153086" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153086" class="wp-image-153086 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153086" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Tings Chak (China, Tricontinental); Derecha: Vanshika Babbar (India, Tricontinental/Young Socialist Artists).</small></p></div>
</div>
<p>Es aquí donde <em>FIDEL x 100</em> encuentra su lugar.</p>
<p>La exposición es una expresión contemporánea del frente cultural internacional que tomó forma en La Habana hace casi seis décadas. Reunió contribuciones de más de 100 trabajadorxs culturales, muchxs de ellxs militantes de organizaciones populares: desde los Young Socialist Artists en la India hasta el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil y el Partido por el Socialismo y la Liberación en Estados Unidos.</p>
<p>Los afiches abordan a Fidel desde diferentes ángulos. Algunos regresan al joven revolucionario de <em>La historia me absolverá</em>, su alegato de autodefensa tras el asalto al Moncada en 1953. Otros revisitan la batalla de ideas, la alfabetización, la reforma agraria, el internacionalismo médico y el internacionalismo antiimperialista. Su diversidad refleja los múltiples frentes en los que el legado de Fidel sigue hablándole a las luchas del presente.</p>
<p>La exposición ya ha viajado a la Escuela Mariátegui en Argentina, a campamentos del MST en Brasil, a movilizaciones en México que conmemoraban el Movimiento 26 de Julio, a encuentros de EE. UU. fuera de Asia en Sri Lanka y a cursos de formación política en Pakistán.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;"><a href="https://utopix.cc/pix/expo-fidel-x-100/">Descarga</a> el archivo. Imprime los afiches. Cuélgalos en escuelas de formación política, oficinas sindicales, centros comunitarios, sedes partidarias, bibliotecas, universidades, espacios de los movimientos y asambleas de barrio. Úsalos para enseñar, para debatir, para conmemorar y, sobre todo, para organizar. Multipliquemos las imágenes y las ideas de la Revolución Cubana, llevemos adelante el legado de Fidel y continuemos la tarea de crear “un Vietnam en el campo de la cultura”. A un siglo del nacimiento de Fidel, la tarea sigue frente a nosotrxs.</span></p>
<p> </p>
<p>En solidaridad,</p>
<p>Kael Abello, integrante del colectivo de arte Utopix y del Departamento de Arte y Cultura del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</p>
<p>Tings Chak, coordinadora adjunta del Departamento de Arte y Cultura.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/azucar-y-esclavitud/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 08:00:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[Estudios]]></category>
		<category><![CDATA[Indústria naval]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado de materias primas]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo europeo]]></category>
		<category><![CDATA[saqueo colonial]]></category>
		<category><![CDATA[Fundamentos de las finanzas globales]]></category>
		<category><![CDATA[Prabir Purkayastha]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución industrial]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Rodney]]></category>
		<category><![CDATA[Monedas de reserva]]></category>
		<category><![CDATA[Historical materialism]]></category>
		<category><![CDATA[Azúcar]]></category>
		<category><![CDATA[materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[Economía de plantaciones azucareras]]></category>
		<category><![CDATA[Esclavitud azucarera]]></category>
		<category><![CDATA[Comercio transatlántico de esclavos]]></category>
		<category><![CDATA[Acumulación de capital]]></category>
		<category><![CDATA[Eric Williams]]></category>
		<category><![CDATA[Orígenes del capitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[El mundo capitalista moderno se construyó no solo a partir de bancos y fábricas, sino también a través de plantaciones, puertos y barcos que convirtieron el azúcar y a los seres humanos esclavizados en fuentes de ganancia global.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments"><em>Las raíces del capitalismo</em> es el primer texto de Estudios sobre Materialismo Histórico, una nueva serie del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Esta serie analiza el pasado del mundo moderno desde la perspectiva del materialismo histórico, un método que explica la historia a través de las condiciones materiales y la lucha de clases e insiste en que la dialéctica entre el imperialismo y las luchas anticoloniales es fundamental para comprender cómo se construyó el mundo moderno.</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Prólogo</h2>
<p class="single-post--content--section-author">Vijay Prashad</p>
<p>Hay cierto consuelo en las historias que los imperios cuentan sobre sí mismos. Son historias de ingenio, de descubrimiento, del avance constante de la razón y la ciencia. En ellas, el capitalismo aparece casi como una inevitabilidad, como el florecimiento natural del progreso humano en Europa occidental, impulsado por la innovación tecnológica y la llamada Ilustración. Lo que estos relatos omiten no es accesorio, sino fundamental: la violencia que forjó el mundo moderno.</p>
<p><em>Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar</em>, de Prabir Purkayastha, es una intervención en esta amnesia cultivada. Insiste en que miremos directamente el registro histórico y reconozcamos que el capitalismo no surgió del despliegue apacible de los mercados y las máquinas, sino de la brutal reorganización del mundo mediante la conquista, la esclavización y la extracción. Buena parte de este estudio fue escrito en pedazos de papel que iban y venían durante los 225 días de encarcelamiento de Prabir Purkayastha en la cárcel central de Rohini, en Delhi (India) y que discutíamos con quienes lo visitábamos. Nos obliga a repensar qué queremos decir cuando hablamos de los orígenes del capitalismo y a preguntarnos: ¿de quién es la historia que se cuenta?, ¿qué sufrimiento se oculta? y ¿cuál fue el costo?</p>
<p>En el corazón de este estudio está el azúcar, no solo como mercancía, sino como relación social. El azúcar fue una de las primeras mercancías verdaderamente mundiales, que unía continentes en circuitos de producción, intercambio y finanzas. Su cultivo exigió vastas extensiones de tierra, enajenadas mediante el genocidio en las Américas, e inmensas cantidades de trabajo, aportadas por la trata transatlántica de personas africanas esclavizadas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a>. El azúcar, en este sentido, no solo se producía: su producción era posible gracias a un sistema que trataba a los propios seres humanos como mercancías.</p>
<p>Lo que Purkayastha demuestra con claridad es que la plantación no era una institución arcaica ni precapitalista. Al contrario, fue uno de los primeros espacios de organización capitalista moderna. Allí vemos la integración de la agricultura y la industria, la contabilidad minuciosa de costos y ganancias, el cálculo de la productividad laboral y la despiadada lógica del reemplazo. Las personas esclavizadas quedaban reducidas a unidades de capital, y sus vidas se medían según su precio de mercado. La plantación, como señaló Sidney Mintz, era a la vez campo y fábrica. Las inmensas ganancias generadas por la esclavitud y la agricultura de plantación no fueron periféricas para el desarrollo europeo: fueron centrales. La producción de azúcar, la trata de personas esclavizadas y las industrias asociadas (transporte marítimo, seguros, refinado y finanzas) formaron un sistema interconectado que alimentó la acumulación de capital a escala global. La riqueza generada en el Caribe y las Américas fluyó hacia las ciudades europeas y financió el crecimiento de industrias e instituciones financieras. Las refinerías de azúcar de Londres, Bristol y Liverpool estuvieron entre los primeros centros de trabajo industriales. Procesaban el azúcar crudo producido con trabajo esclavo y lo transformaban en mercancías para el consumo masivo y la reexportación por todo el mundo.</p>
<p>Hablar del capitalismo sin aludir a la esclavitud es, por tanto, contar solo la mitad de la historia. Es aceptar un relato que limpia el pasado y oculta la violencia estructural sobre la que se edificó el mundo moderno. La obra de Purkayastha se inscribe en una larga tradición de pensamiento radical, de Eric Williams a Walter Rodney, que ha buscado restituir esta historia ausente. Pero además hace avanzar la discusión al centrarse de cerca en el azúcar como clave para comprender las dinámicas más amplias del desarrollo capitalista. Lo que emerge es una imagen del capitalismo no como un simple sistema económico, sino como un proyecto global de dominación que implicó la reorganización de la tierra, el trabajo y los recursos a lo largo de los continentes; la destrucción de las sociedades existentes; y la creación de nuevas jerarquías de raza y de poder. La interdependencia entre el azúcar y las personas esclavizadas como mercancías lo ilustra con nitidez: no se puede comprender el uno sin las otras. Esta historia no es solo de interés académico. Los legados de este sistema persisten en las desigualdades que estructuran nuestro mundo actual. La riqueza acumulada mediante la esclavitud y el colonialismo no desapareció: se institucionalizó en los sistemas financieros, las relaciones de propiedad y las divisiones globales del trabajo que siguen moldeando nuestro presente. Comprender los orígenes del capitalismo es, por tanto, entender mejor sus formas contemporáneas y sus injusticias persistentes.</p>
<p>Hay también, en esta obra, un desafío implícito a la forma en que pensamos la resistencia. El sistema que aquí se describe se sostuvo mediante la violencia, pero también fue disputado en cada etapa por las personas esclavizadas que resistieron su cautiverio, por quienes denunciaron la brutalidad de la trata y por los movimientos que buscaron desmantelarlo. Recuperar esta historia no es solo enfrentar los crímenes del pasado, sino también reconocer las luchas que buscaron superarlos.</p>
<div class="single-post--content--media-block p150592--poem" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p class="p150592--poem-header"><img decoding="async" src="/wp-content/themes/mytheme/resources/assets/slavery-sugar-study/poem-header.png"></p>
<p>El poema satírico y antiesclavista de William Cowper “Pity for Poor Africans” [Compasión por los pobres africanos], impreso y distribuido en 1788 por la Sociedad para la Abolición de la Trata de Esclavos y utilizado como parte de su campaña, comienza con una declaración inequívoca:</p>
<blockquote class="p150592--poem-quote"><p>Confieso que me espanta la compra de esclavizados,<br>
y temo que quienes con ellos trafican son malvados;<br>
cuanto oigo de sus males, torturas y miserias,<br>
casi basta para arrancar piedad de las piedras.</p>
<p>Los compadezco mucho, más guardo mi opinión,<br>
pues ¿cómo pasaríamos sin azúcar ni ron?<br>
Sobre todo el azúcar, tan necesaria, ya se ve:<br>
¿qué?, ¿dejar nuestros postres, el café y el té?</p>
<p>Además, si lo hacemos, franceses, holandeses y daneses<br>
nos lo agradecerán de corazón, sin duda, con creces:<br>
si no compramos nosotros a esas pobres criaturas, ellos lo harán,<br>
y torturas y gemidos aún más se multiplicarán.</p></blockquote>
<p class="p150592--poem-footer"><img decoding="async" src="/wp-content/themes/mytheme/resources/assets/slavery-sugar-study/poem-footer.png"></p>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">El relato convencional: una visión general</h2>
<p>La explicación convencional del ascenso de Occidente, la versión simplista y eurocéntrica de la civilización, sostiene que unos pocos países de Europa occidental llegaron a dominar el mundo gracias a una serie de acontecimientos ocurridos únicamente allí (Wolf, 1982). Según esta visión eurocéntrica, los acontecimientos clave de este período son la Era de los Descubrimientos (de fines del siglo XV al XVII), la Ilustración (de fines del siglo XVII al XVIII) y la Revolución Industrial (de mediados del siglo XVIII a mediados del XIX). Desde esta perspectiva, la Ilustración aceleró el desarrollo científico y tecnológico, y contribuyó a poner en marcha la primera ola de industrialización. Así, el impulso central del progreso en Occidente se presenta como el cambio tecnológico, guiado por la ciencia y la racionalidad capitalista, que se sacudió las cadenas de la producción precapitalista y creó un nuevo sistema económico basado en el trabajo asalariado “libre”. El papel del saqueo, el genocidio y la esclavitud que precedieron y acompañaron a la Revolución Industrial queda borrado de esta historia (Angus, 2023; Berg y Hudson, 2011: 259-281). Si se menciona, aparece a lo sumo como un apéndice desafortunado o un subproducto de esta historia, pero en absoluto como algo central.</p>
<p>Los hechos históricos no respaldan en modo alguno esta explicación mítica del desarrollo capitalista de Occidente. La narrativa convencional también omite tres hechos significativos en la historia del capitalismo: primero, que la economía de plantación en el Caribe y en la América continental (tanto del Norte como del Sur) consolidó el azúcar como una mercancía de producción a gran escala y creó un mercado mundial; segundo, que los cimientos del capital británico eran anteriores a la Revolución Industrial; y tercero, que fue el algodón, producido por personas africanas esclavizadas en el Sur de Estados Unidos, lo que convirtió a este país en una potencia en ascenso y financió la revolución textil de Inglaterra (Baptist, 2014).</p>
<p>No es nuestra intención repetir aquí lo que académicos como C. L. R. James (1938), Eric Williams (1944), Walter Rodney (1970), Joseph Inikori (2009) y muchos otros ya han escrito sobre este tema. En este estudio nos centraremos en un cultivo (la caña de azúcar) y sus productos (como el azúcar, la melaza y el ron) como mercancías para el mercado mundial. El azúcar fue la primera mercancía mundial: creó el mercado capitalista y sentó las bases del sistema financiero global. Estuvo acompañada por una segunda “mercancía”: personas esclavizadas capturadas en África y vendidas en el Caribe y las Américas. El desarrollo del capital británico, holandés y francés, y más tarde del capital estadounidense, es tanto la historia de esta práctica atroz de tratar a los seres humanos como mercancías para el mercado como la del producto de su trabajo.</p>
<p>La idea dominante en la academia y la historiografía occidentales sobre la economía mundial moderna es que sus cimientos se sentaron con la Era de los Descubrimientos: el “descubrimiento” europeo del llamado Nuevo Mundo por figuras como Hernando de Magallanes (1480-1521) y Cristóbal Colón (1451-1506), y el descubrimiento de la ruta marítima a Asia por Vasco da Gama (c. 1460-1524) al rodear África. La Era de los Descubrimientos suele vincularse con la Ilustración, pese a la brutalidad de figuras como Colón y da Gama.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> Luego, según el relato, la Revolución Científica, que acompañó a la Ilustración, condujo a la Revolución Industrial en Gran Bretaña, seguida rápidamente por otras partes de Europa occidental. Fue la expansión de la Revolución Industrial hacia el “Nuevo Mundo”, principalmente hacia América del Norte, con el aumento del trabajo asalariado “libre” y el despojo territorial colonial mediante el genocidio, lo que llevó a los Estados Unidos a convertirse en la principal potencia económica del siglo XX.</p>
<p>En otras palabras, la esclavitud, el genocidio, la expropiación de las tierras de los pueblos indígenas y el saqueo colonial no forman parte de esta imagen edulcorada del desarrollo del capitalismo salvo como aberraciones menores (Beckert, 2015: 83-97). ¿Cómo se “producía”, entonces, el suministro de personas esclavizadas procedentes de África?</p>
<p>El punto de partida de la trata transatlántica suele situarse en el momento en que los mercaderes occidentales –portugueses, británicos, holandeses y franceses– compraban seres humanos esclavizados en los puertos africanos.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> Así como el genocidio de los pueblos indígenas de las Américas y el Caribe se encubre con el falso relato de que sus tierras estaban vacías, a la espera de que los europeos llegaran a reclamarlas, algunos historiadores han sostenido que, dado que la esclavitud ya existía en África, lo único que hicieron los europeos fue aprovechar los mercados de personas esclavizadas ya existentes (Rodney, 1972: 95; Meillassoux, 1991). Este relato ignora la <em>escala</em> de la trata de personas esclavizadas que Occidente introdujo en África, que transformó cualitativamente lo que era en gran medida una esclavitud doméstica en una “producción” a escala industrial de personas esclavizadas destinadas a las plantaciones del otro lado del Atlántico. Claude Meillassoux describe este proceso como la producción de personas esclavizadas en el “vientre de hierro y oro”, es decir, mediante el nexo armas-personas esclavizadas-oro, en el que las armas de fuego y la pólvora se intercambiaban por personas esclavizadas cuya venta generaba ganancias. El “hierro” de esta fórmula alude al uso de las armas de fuego y la pólvora como mercancías de intercambio por personas esclavizadas y como instrumentos de captura, mientras que el “oro” remite a las ganancias y el capital que esta trata generaba. Esto se sustenta en los registros comerciales, que muestran exportaciones sustanciales de pólvora desde Europa hacia África durante este período (Whatley, 2018: 80-104).</p>
<p>Uno de los resultados de esta trata impulsada por la violencia, al igual que el genocidio en las Américas, fue una catástrofe demográfica. Mientras que la población de Asia y Europa creció un 300% o más entre los siglos XVII y XIX, en marcado contraste, la población africana se mantuvo casi igual y en muchas regiones disminuyó.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> Esto fue consecuencia de la violencia ejercida sobre las estructuras sociales existentes y de la destrucción de las economías locales mediante la captura y venta forzadas de seres humanos. El impacto de la esclavitud sobre la población africana suele pasarse por alto cuando se considera únicamente el número de personas esclavizadas transportadas a las Américas y el Caribe, estimado en al menos diez millones. Sin embargo, como escribe Walter Rodney, esta cifra se refiere solo a las personas que desembarcaron en las Américas y el Caribe. No toma en cuenta la actividad de los traficantes ilegales ni la cantidad de personas africanas que murieron al cruzar el Atlántico y durante el proceso de su “adquisición”, o secuestro, en sus lugares de origen. En conjunto, estas pérdidas sugieren que el número total de personas africanas capturadas para la trata transatlántica –tanto quienes sobrevivieron hasta llegar a las Américas como quienes murieron durante la captura, las marchas, la detención y el Pasaje del Medio– fue considerablemente mayor, probablemente en un rango de 14 a 20 millones (1972: 96). No fue sino hasta la abolición de la esclavitud cuando la población y la economía del continente comenzaron a recuperarse, y un crecimiento más sostenido no se produjo hasta que los países africanos alcanzaron la independencia.</p>
<p>Esta devastación en África fue intrínseca al auge de la producción de azúcar en las plantaciones de trabajo esclavo de las Américas y el Caribe. Comercializada a escala global desde el siglo XVI en adelante, el azúcar sustentó el crecimiento del colonialismo europeo y el desarrollo del mercado mundial de mercancías. De hecho, fue para expandir la producción de azúcar que se estableció el brutal y complejo sistema nuevo para adquirir y comerciar con personas africanas esclavizadas, distinto del sistema preexistente, que consistía en gran medida en la esclavitud doméstica (Rodney, 1972: 60; Inikori, 1982: 24-25). Juntos, el azúcar y las personas esclavizadas se convirtieron en mercancías emparejadas, y los circuitos de producción, crédito y comercio construidos en torno a ellos contribuyeron a sentar las bases del capitalismo moderno. Esta dinámica se aprecia con especial claridad en el complejo de plantación del Caribe<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a> que resultó central para el desarrollo capitalista de Gran Bretaña y constituye una dimensión de lo que Sven Beckert y Seth Rockman llaman “el capitalismo de la esclavitud” (Williams, 1944; Mintz, 1985; Eltis y Richardson, 1997; Eltis y Richardson, 2015; Beckert, 2015).</p>
<p>Impulsados por el comercio extremadamente lucrativo de personas esclavizadas, los productos derivados de la caña de azúcar (azúcar, melaza y ron) estuvieron entre las primeras mercancías producidas para los mercados mundiales. Antes de que la producción de algodón se convirtiera en el emblema tanto de la Revolución Industrial como de los horrores de la esclavitud en el Sur de Estados Unidos, el azúcar fue el eje de un sistema transatlántico de extracción e intercambio de trabajo, que vinculaba la producción de plantación con el comercio a larga distancia y la reexportación. Desde el siglo XVI hasta la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, el azúcar y sus subproductos circularon a través de mercados entrelazados y generaron ganancias en el transporte marítimo, los seguros, el almacenamiento y las finanzas, a medida que las mercancías se exportaban, refinaban y reexportaban.</p>
<p>El relato dominante del comercio triangular, el intercambio a tres bandas de personas esclavizadas, materias primas y bienes manufacturados entre Europa, África y el “Nuevo Mundo”, suele pasar por alto otras mercancías esenciales para este sistema, entre ellas los textiles y el salitre (nitrato de potasio, un ingrediente clave de la pólvora).<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> Por ejemplo, durante buena parte de los siglos XVIII y XIX (1750-1850, según Kazuo Kobayashi), los textiles producidos en la India fueron enviados por las Compañías de las Indias Orientales británica y francesa a la costa occidental de África, donde eran intercambiados por personas esclavizadas (2019). De manera similar, los europeos usaban el salitre exportado desde la India para fabricar pólvora, que luego intercambiaban por personas africanas esclavizadas. En sus evaluaciones de la importancia del comercio triangular, Ronald Findlay y Kazuo Kobayashi sostienen que, en el tercer cuarto del siglo XVIII, un porcentaje significativo de las exportaciones británicas a África eran reexportaciones desde la India, no bienes manufacturados europeos.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> Fue el botín colonial de la India, los ingresos por tierras extraídos del campesinado indio, lo que financió la “exportación” de textiles y salitre desde la India (Patnaik y Moyo, 2011).</p>
<p>Los economistas políticos como Adam Smith, por ejemplo, ven este período o bien como mercantilista y, por ende, ineficiente, o bien como una fuente de acumulación originaria: un precursor de la acumulación capitalista que le siguió. Sin embargo, Marx deja en claro que esta “supuesta acumulación originaria” fue expropiación, <em>no</em> acumulación (Angus, 2023). Fue saqueo, lisa y llanamente, no ahorro ni la formación de un fondo de emergencia.</p>
<p>En la producción de azúcar, la esclavitud y sus procesos de trabajo asociados fueron una fuente importante tanto de expropiación como de acumulación de capital. Esta forma de acumulación de capital, arraigada en las plantaciones, sentó las bases de la Revolución Industrial. Resulta engañoso afirmar que el impacto del colonialismo sobre las colonias (en términos de desindustrialización y drenaje de riqueza, por ejemplo) fue un fenómeno separado de la economía de las plantaciones basada en el trabajo esclavo, y de la dinámica más amplia del “Nuevo Mundo”, o que estos factores no fueron importantes para determinar el desarrollo del capitalismo en las metrópolis. Tal afirmación oscurece los cimientos coloniales del capitalismo moderno (Inikori, 1992: 151-157; Inikori, 2002).</p>
<p>A continuación, consideremos cómo se desarrolló el sistema de plantación para producir azúcar, principalmente por medio del trabajo esclavo. Esto exige rastrear el desarrollo del cultivo y el comercio del azúcar en la región mediterránea como precursor del desarrollo de la producción basada en las plantaciones en el mundo atlántico. ¿Cómo moldearon la producción, la exportación y la reexportación de azúcar el capital financiero europeo y el desarrollo industrial? Dado que la producción de azúcar se basaba en el trabajo esclavo, para responder a esta pregunta debemos examinar las dinámicas de la esclavitud y la producción de azúcar en la economía azucarera americano-caribeña, con mayor énfasis en el sistema de plantación caribeño bajo dominio holandés, francés y británico. Esta discusión ilustra que tanto el azúcar como las personas africanas esclavizadas, producidas y vendidas como productos de mercado, fueron cruciales para la expansión mundial del capitalismo temprano y sus estructuras de producción.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-151575 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-1024x724.jpg" alt="" width="1024" height="724" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-1024x724.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-300x212.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-768x543.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">La producción de azúcar en el Mediterráneo: de la agricultura campesina al capitalismo de plantación</h2>
<p>Antes de las Cruzadas, Europa Occidental (salvo su élite) no conocía el azúcar.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a> Luego ocurrieron dos transformaciones. Primero, el uso del azúcar, importado del Mediterráneo oriental, siguió aumentando, incluso después de que las Cruzadas no lograran conquistar la “Tierra Santa”. Segundo, el cultivo del azúcar se expandió hacia el oeste, desde el Mediterráneo oriental hacia el Mediterráneo occidental y la Península Ibérica: en primer lugar a islas mediterráneas como Sicilia, Chipre, Rodas y Creta; luego a partes de la Península Ibérica y el norte de África; y más tarde a islas atlánticas como Madeira y las Canarias. Esta geografía estuvo determinada en parte por el clima: la caña de azúcar requiere una temporada de crecimiento larga y cálida, y un período de maduración y cosecha fresco, pero sin heladas. Las heladas pueden matar la caña y dañar sus raíces, lo que significó que el cultivo se limitara en gran medida a las zonas más cálidas del Mediterráneo, el sur de la península ibérica, el norte de África y las islas atlánticas, en lugar del norte y gran parte del oeste de Europa.</p>
<p>A diferencia de la agricultura de base campesina de las llanuras costeras del Mediterráneo oriental y meridional, la agricultura en Europa occidental se basaba en una combinación de trabajo campesino y la corvea (el trabajo no remunerado que los campesinos estaban obligados a realizar en las tierras del señorío feudal, o en las tierras de reserva señorial). En las islas mediterráneas de Sicilia, Chipre, Rodas y Creta, asentar o importar campesinado de Italia o Grecia no era una opción viable, porque la peste negra (1347-1351) había reducido drásticamente la oferta de trabajo campesino en Europa y el Mediterráneo. En su lugar, los gobernantes de Europa occidental de estas islas importaron personas esclavizadas del norte de África para sustituir el trabajo “libre” que proporcionaba la corvea en Europa occidental.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> Esto tuvo una enorme relevancia: la producción de azúcar se transformó de la producción mayormente campesina del mundo árabe a la economía de plantación “moderna” basada en la esclavitud en el Caribe.</p>
<p>Otra característica importante de las plantaciones en las islas del Mediterráneo fue la inversión de capital de las grandes familias mercantiles de Venecia y Génova: fue en estas islas donde comenzó el matrimonio entre el capital mercantil y la esclavitud moderna. Portugal extendió este modelo de plantación azucarera basada en la esclavitud desde las islas atlánticas más cercanas a la península ibérica —Madeira, las Canarias y las Azores— hasta Cabo Verde, frente a la costa de África occidental, y más tarde a Santo Tomé, en el Golfo de Guinea (cerca de la actual Ghana). El paso final en la transformación de la agricultura campesina a las plantaciones azucareras basadas en la esclavitud tuvo lugar en Santo Tomé. Los dueños de las plantaciones, por lo general de la aristocracia, obtenían tierras del rey portugués, capital de Venecia o Génova y personas esclavizadas de África. Los portugueses transportaron este sistema a Brasil. Desde allí, se extendió al Caribe y más tarde a partes de América del Norte.</p>
<p>¿Introdujeron estas islas del Mediterráneo y del Atlántico algún cambio tecnológico importante en la producción de azúcar? Según Ulbe Bosma, la respuesta es no. El error inicial que cometieron los historiadores fue oscurecer la similitud tecnológica de las técnicas de molienda y procesamiento del azúcar en el Mediterráneo oriental y occidental, la Península Ibérica, las islas del Atlántico y, finalmente, el “Nuevo Mundo” (2023:349). En su extraordinaria obra <em>The World of Sugar</em> [El mundo del azúcar], Bosma resume este recorrido:</p>
<blockquote><p>Los productores de azúcar viajaron desde Egipto y Siria hasta Chipre y Sicilia, desde donde sus conocimientos y destrezas pasaron a Valencia y llegaron a Madeira. Los maestros azucareros portugueses aprendieron su arte de los musulmanes de Andalucía, que la gobernaron durante 800 años, y lo llevaron a Madeira y las Canarias.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a></p></blockquote>
<p>El modelo de plantación que se trasplantaría a las Américas prácticamente sin cambios, sobre todo a Brasil y el Caribe, comenzó en Santo Tomé. La caña cultivada en las Américas y el Caribe provenía de las islas del Atlántico, donde a su vez había sido introducida desde el Levante y Egipto. En cuanto al cultivo de la caña de azúcar, hubo pocos cambios importantes. El modelo siguió basándose en la técnica largamente establecida de dejar parte del tallo de la caña en el suelo tras la cosecha para que produjera una nueva cosecha (un proceso conocido como reproducción vegetativa, o “soca”, que aún se utiliza hoy). Incluso cuando se plantaban nuevos cultivos, los brotes de los tallos viejos seguían creciendo.</p>
<p>Las islas del Mediterráneo remodelaron la relación existente entre el campesinado productor de caña de azúcar y quienes participaban en los procesos secundarios y terciarios de moler la caña, producir azúcar a partir del jugo y comerciar con el azúcar. En el nuevo modelo de plantación, la producción de caña de azúcar se integró con los procesos de molienda, cocción y refinación en un solo sitio. Esto creó el nuevo “flujo de trabajo” de emplear trabajo esclavo a lo largo de todo el proceso, desde el cultivo de la caña de azúcar hasta el producto final, ya fuera azúcar morena o azúcar blanca cristalina, que se refinaba en Europa.</p>
<p>Así funcionaba el flujo en las plantaciones de azúcar: durante la temporada de molienda, la caña madura debía cortarse y molerse, y el jugo debía concentrarse antes de cristalizar en azúcar (véase el diagrama 1). Una vez extraído el jugo al moler la caña, se hervía en una serie de grandes tinas o calderas que requerían una gran cantidad de combustible para concentrar el jugo en un jarabe espeso, que luego se enfriaba en conos de barro invertidos. Esto permitía su separación en panes de azúcar y melaza. También se adoptaron procesos de cristalización, o de refinado adicional, para producir cristales de azúcar en lugar de panes.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_151649" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-151649" class="wp-image-151649 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-658x1024.jpg" alt="" width="658" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-658x1024.jpg 658w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-193x300.jpg 193w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-768x1195.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-987x1536.jpg 987w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-1316x2048.jpg 1316w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES.jpg 1463w" sizes="auto, (max-width: 658px) 100vw, 658px"><p id="caption-attachment-151649" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Diagrama 1. El régimen de trabajo de la producción de azúcar.</small></p></div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">El azúcar cruza el Atlántico: el complejo de plantación y la trata</h2>
<p>Cuando la producción azucarera se expandió desde el Mediterráneo hacia las islas del Atlántico, Brasil y el Caribe entre los siglos XV y XVII, las técnicas centrales de procesamiento permanecieron relativamente sin cambios, pero la creciente escala de las operaciones de plantación y la expansión de los circuitos de exportación y reexportación transformaron gradualmente los patrones tanto de producción como de comercio. Este sistema de producción y comercio de mercancías, arraigado en la esclavitud, el cultivo de azúcar y los ciclos mundiales de exportación y reexportación, contribuyó a sentar las bases de la economía capitalista moderna. Como veremos, la “innovación” clave consistió en cómo extraer la máxima producción al mínimo costo de las personas esclavizadas antes de que pudieran ser “reemplazadas”, es decir, generar suficiente excedente del trabajo esclavo para cubrir tanto las ganancias como los costos de reemplazo.</p>
<p>Fue la promesa de inmensas ganancias lo que impulsó a los portugueses a llevar el monocultivo del azúcar desde la región mediterránea, primero a las islas atlánticas frente a la Península Ibérica y África occidental en el siglo XV. La incursión portuguesa en la producción de azúcar con trabajo esclavo tuvo lugar en las islas de Madeira, las Azores, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe (Greenfield, 1979: 85-119). Hacia fines del siglo XVI y comienzos del XVII, el sistema colonial de plantación basado en la esclavitud surgió en Brasil bajo la égida de los portugueses. De 1624 a 1654, los holandeses obtuvieron el control de las plantaciones portuguesas en el norte de Brasil y aprendieron las técnicas de la producción azucarera de plantación, mientras controlaron el territorio. Durante este período, y tras su expulsión por los portugueses, el capital y la pericia holandesa ayudaron a difundir la producción de azúcar hacia sus colonias del Caribe. En el siglo XVII, los británicos y franceses aprendieron de la práctica holandesa e introdujeron el azúcar en sus colonias.</p>
<p>La producción de azúcar en el Caribe supuso una concentración de capital y una intensificación del trabajo esclavo sin parangón en ningún otro monocultivo de una sola región. Las plantaciones de algodón del Sur de Estados Unidos usaron más tarde un modelo similar de trabajo esclavo, pero este surgió al menos 150 años después.</p>
<p>Sidney Mintz, que ha escrito extensamente sobre el azúcar como mercancía y sobre la economía de plantación, sostiene que la producción de azúcar fue profundamente industrial y “moderna” en cuanto al proceso de trabajo, la productividad del capital y los sistemas de gestión empleados (1985). La producción de azúcar era esencialmente industrial y capitalista por naturaleza, salvo que trataba a los seres humanos como capital fijo, es decir, como máquinas, y, por tanto, como reemplazables.</p>
<p class="single-post--content--image-title">Producción de azúcar en el Caribe, siglos XVII-XIX</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-151585 size-large alignnone" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-1024x745.png" alt="" width="1024" height="745" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-1024x745.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-768x559.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES.png 1470w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-151593 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-1024x745.png" alt="" width="1024" height="745" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-1024x745.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-768x559.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES.png 1470w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></p>
<div id="attachment_151601" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-151601" class="wp-image-151601 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-1024x745.png" alt="" width="1024" height="745" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-1024x745.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-768x559.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES.png 1470w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-151601" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Datos recopilados a partir de Deer, 1949, 1950.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152062 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-1024x835.jpg" alt="" width="1024" height="835" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-1024x835.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-300x245.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-768x626.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Las islas del Caribe: plantaciones, azúcar y personas esclavizadas</h2>
<p>Para rastrear cómo se expandieron las plantaciones azucareras y cómo se organizó la trata de personas esclavizadas entre imperios rivales, esbozaremos el cambiante control colonial de territorios clave del Caribe. Las cinco principales potencias coloniales en el Caribe fueron España, Portugal, los Países Bajos, Francia e Inglaterra. Los primeros colonizadores fueron los españoles, que se apoderaron de Jamaica, Trinidad, Puerto Rico y La Española entre la década de 1490 y comienzos del siglo XVII. Inglaterra reclamó Barbados en 1625 y comenzó su colonización en 1627. En 1655, Inglaterra le arrebató Jamaica a España. Francia estableció colonias en Guadalupe (1635) y Martinica (1635) y, en virtud del Tratado de Rijswijk (1697), obtuvo el tercio occidental de La Española, que rebautizó como Saint-Domingue (el actual Haití). En la cercana costa de las Guayanas, los holandeses establecieron colonias, entre ellas Esequibo, desde 1616; Surinam, que adquirieron más tarde, pasó a conocerse como Guayana Holandesa. Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, Gran Bretaña y Francia se habían convertido en la principal presencia colonial en el Caribe.</p>
<p>Pero el azúcar no llegó primero a las Américas a través del Caribe. Llegó a través de Brasil, donde los portugueses importaron el modelo de Santo Tomé de producción de azúcar basada en la esclavitud a las regiones de Pernambuco y Bahía (Coben, 2015: 142-162). Estas regiones tenían un clima adecuado para producir azúcar y tierras que no estaban densamente boscosas y podían despejarse para desarrollar plantaciones de azúcar. Los portugueses necesitaban presencia sobre el terreno para reforzar su reclamo sobre una tierra que, por lo demás, no era más que una línea trazada en un mapa en el tristemente célebre Tratado de Tordesillas (1494), de modo que otorgaron concesiones de tierras a colonos que luego labrarían la tierra con trabajo esclavo. A diferencia de las plantaciones del Caribe, las parcelas de tierra en estas regiones de Brasil eran más pequeñas. Tanto en Brasil como en el Caribe, la producción de azúcar dependió en gran medida de personas africanas esclavizadas, junto con el trabajo de algunas indígenas.</p>
<p>La ventaja de las tierras “gratuitas” que la Corona portuguesa concedía a colonos y hacendados en Brasil, tras la violencia genocida empleada contra los indígenas, era que las plantaciones podían ampliarse sin ningún límite físico significativo. La desventaja de este sistema era que no ofrecía ningún incentivo para mejorar el cultivo. Resultaba más barato ampliar las tierras de plantación que esforzarse por mejorar los rendimientos o la eficiencia de la producción de azúcar, sujeto, por supuesto, a la disponibilidad de personas africanas esclavizadas. En las plantaciones insulares, en cambio, la tierra imponía un límite físico. Por ejemplo, en Barbados, una isla relativamente diminuta y con muy pocos bosques, los hacendados tuvieron que adoptar diversas prácticas para adaptarse a estas limitaciones, como emplear el bagazo (los tallos secos de la caña tras la molienda) a modo de combustible para hervir el jugo y producir azúcar, junto con diversas prácticas para preservar la fertilidad del suelo.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a></p>
<p>En Brasil, por el contrario, había tierra en abundancia. Esto posibilitó métodos que agotan la productividad del suelo, ya que el cultivo podía desplazarse a nuevos campos, y una deforestación impulsada por la expansión. Aunque los holandeses, franceses y británicos sí mejoraron ciertas prácticas —por ejemplo, al introducir molinos más eficientes y estrategias de uso del combustible, y al optimizar la logística de las plantaciones—, también tenían una ventaja importante sobre los portugueses: el acceso a poderosas redes de financiamiento mercantil, seguros y refinación en Europa, capaces de financiar la producción, asegurar los cargamentos, refinar el azúcar y comercializarla a gran escala. Mientras los comerciantes de las ciudades italianas antes habían proporcionado capital y comercialización para el azúcar del Mediterráneo, los portugueses no contaban con una comunidad financiera semejante, pues habían expulsado a los judíos sefardíes y a los árabes que antaño desempeñaban ese papel, entre otras cosas mediante las expulsiones de la Península Ibérica bajo el rey Manuel I en 1496. Incluso durante la guerra que los Países Bajos históricos (los actuales Países Bajos y Bélgica) libraron contra la España de los Habsburgo (cuyo rey había sido declarado por el Papa cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico), Amberes y Ámsterdam siguieron siendo las ciudades que refinaban el azúcar para el mercado europeo.</p>
<p>Los holandeses ocuparon el corazón de la economía azucarera de Brasil, Pernambuco, entre 1630 y 1654, cuando los portugueses recuperaron el control. En ese período, los mercaderes holandeses desarrollaron vínculos comerciales con los hacendados portugueses y canalizaron el azúcar brasileño hacia las refinerías de Amberes y Ámsterdam. Esto continuó después de que los portugueses recuperaran la posesión de Pernambuco y Bahía. Sin embargo, los holandeses se apoderaron de algo más que las plantaciones de azúcar: también les arrebataron a los portugueses el comercio de personas esclavizadas y, en 1637, tomaron el castillo de Elmina (en la actual Ghana), un importante centro de compra, confinamiento y embarque de personas africanas esclavizadas.</p>
<p>Los holandeses, que combatían al rey español y se consideraban “más ilustrados”, tenían pocos reparos en entrar en el comercio de personas esclavizadas. Aparecen en las crónicas del azúcar tanto como quienes llevaron las plantaciones de azúcar al Caribe como en calidad de grandes transportistas de personas africanas esclavizadas desde la costa africana hasta las Américas. El modelo de plantación azucarera que los holandeses llevaron a Guyana y a las islas del Caribe fue luego adoptado por los hacendados británicos en Barbados y los hacendados franceses en Saint-Domingue y Martinica. Los holandeses actuaron no solo en función de sus intereses estatales como República Holandesa, sino también como expertos que podían ser contratados por hacendados de otras potencias coloniales.</p>
<p>Los holandeses, franceses y británicos unieron el capital a la práctica de la esclavitud en las plantaciones de azúcar y a la moderna división del trabajo. Cultivaban la caña de azúcar, la procesaban hasta la etapa del pan moreno en las colonias con trabajo esclavo y la transportaban para su procesamiento final, hasta convertirla en azúcar blanco y más refinado, en las ciudades europeas. Los capitalistas británicos, franceses y holandeses ganaban dinero vendiendo azúcar a la clase trabajadora y a la clase media de sus países de origen, y lo convirtieron en un producto de consumo masivo. También lo reexportaban al mercado mundial, con lo que consolidaron el azúcar como una mercancía mundial.</p>
<p>El modelo de plantación para la producción de azúcar, surgido en el Mediterráneo de fines del siglo XV, se adaptó a la organización capitalista de la producción y al comercio colonial en el “Nuevo Mundo”, en particular en las islas del Caribe. La producción capitalista de azúcar se consolidó en las plantaciones tanto mediante el cultivo de la caña de azúcar como a través de la organización de su procesamiento para convertirla en azúcar. En la base tanto de la producción de caña de azúcar como de su conversión en azúcar estaba el trabajo esclavo: un matrimonio impío del capital con la esclavitud atlántica. Esto difería de la producción de azúcar en gran parte de Asia y África, donde el campesinado cultivaba la caña y los pequeños dueños de molinos la molían y convertían el jugo en azúcar.</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">La producción de azúcar en las plantaciones</h2>
<p>La producción de caña de azúcar en las plantaciones coloniales era brutal e intensiva en mano de obra, y se apoyaba en una combinación de oficios especializados y labores de campo, organizada mediante lo que se conocía como el “sistema de cuadrillas”. Bajo este sistema, se hacía trabajar a las personas esclavizadas en cuadrillas supervisadas durante jornadas largas e ininterrumpidas. Contrariamente, el “sistema de tareas”, más común en las regiones productoras de arroz e índigo, como las zonas costeras de Carolina del Sur y Georgia, asignaba una cuota diaria de trabajo, tras la cual podía quedar algo de tiempo, dentro de estrictas restricciones coercitivas, para otras actividades (Cartwright, 2021; Pargas y Roşu, 2017). Los hacendados adoptaron diversos métodos para aumentar la rentabilidad de la economía azucarera basada en el trabajo esclavo, desde la preparación de los campos para el cultivo hasta el riego y la siembra, el corte y la cosecha de la caña, su transporte a los sitios de molienda, su procesamiento, y la producción y refinado del azúcar.</p>
<p>En el cultivo de la caña de azúcar, tanto en el Caribe como en Luisiana, se prefería el sistema de cuadrillas por la naturaleza de las plantaciones azucareras. Sidney Mintz explica en qué sentido la producción en las plantaciones de azúcar era singular: “Se trataba, por supuesto, de empresas agrícolas, pero, dado que buena parte del procesamiento industrial de la caña se realizaba también en las plantaciones, tiene sentido ver las plantaciones como una síntesis de campo y fábrica” (1985: 83). Tanto la producción agrícola como el procesamiento inicial de la cosecha hasta convertirla en “producto industrial” se realizaban en la propia plantación. En consecuencia, las mismas personas esclavizadas eran asignadas a distintas tareas a lo largo del ciclo de producción, desde plantar y cuidar la caña de azúcar hasta cosecharla, molerla para extraer el jugo y hervir ese jugo hasta obtener azúcar moreno y melaza. Esto difiere del sistema en las plantaciones de algodón, donde el cultivo solo se procesaba en parte in situ y luego se enviaba a las fábricas textiles, sobre todo en Gran Bretaña y más tarde en Nueva Inglaterra, para su manufactura posterior.</p>
<p>Aunque arraigado en la esclavitud, el sistema de cuadrillas extraía excedente mediante formas de cálculo que se asemejan a la gestión capitalista moderna. Las personas esclavizadas eran concebidas como activos de capital, y su mantenimiento se calculaba para minimizar los costos de subsistencia teniendo en cuenta, a la vez, su reemplazo. Se llevaban libros de contabilidad detallados de las plantaciones, que se compilaban en informes, muy parecidos a las hojas de cálculo actuales, con los que los dueños, a menudo en la lejana Gran Bretaña, podían examinar el rendimiento financiero de su inversión. Los estudios de tiempos y movimientos, tan apreciados por los modelos tayloristas de gestión fabril, estuvieron precedidos por estudios similares en las plantaciones trabajadas con trabajo esclavo en el Caribe y, más tarde, en el Sur anterior a la guerra de Secesión (Rosenthal, 2018). El valor de reemplazo de las personas africanas esclavizadas estaba determinado por el mercado: si su precio subía, aumentaba la necesidad de mantenerlas con vida. Si el precio bajaba, se incrementaba la intensidad de su explotación, y con ella el riesgo de muerte. Por eso, los cálculos del administrador de la plantación sobre la vida útil tomaban en cuenta el precio de reemplazo de una nueva persona esclavizada y estaban tan determinados por el mercado como las consideraciones del capital moderno en la actualidad.</p>
<p>En la práctica, el sistema de cuadrillas dividía a las personas esclavizadas según la edad y la capacidad física. La primera “cuadrilla” estaba compuesta por hombres y mujeres jóvenes, a finales de la adolescencia, que realizaban el trabajo físicamente más agotador durante 10 a 12 años, tras lo cual eran relegados a la segunda cuadrilla. Después de unos 20 años en la segunda cuadrilla, una persona que para entonces tenía cerca de 40 años, si sobrevivía, estaría exhausta y pasaría a integrar, junto con otras personas ancianas y niños pequeños, la tercera cuadrilla (conocida también como “cuadrilla de la hierba”), que desyerbaba los cultivos y recogía hierba para alimentar a los animales (Cartwright, 2021).</p>
<p>A comienzos del verano, la primera y la segunda cuadrilla preparaban los campos para la siembra despejándolos, quemándolos y removiendo la tierra con azadas. Las cuadrillas también debían construir y mantener las redes de riego. Luego, a fines del verano y comienzos del otoño, la primera cuadrilla plantaba la caña de azúcar, a menudo mediante el extenuante “ahoyado” (<em>cane-holing</em>): cavar a mano los hoyos de siembra por todo el campo. Se esperaba que una persona esclavizada de la primera cuadrilla cavara entre 60 y 100 hoyos al día, con dos plantas de caña sembradas en cada uno. Las personas esclavizadas de la primera y la segunda cuadrilla llevaban luego sobre la cabeza enormes y pesados cestos de estiércol animal hasta los hoyos y lo colocaban alrededor de cada planta. Un hectárea de plantas de caña de azúcar requería hasta 3 toneladas de estiércol.</p>
<p>Una vez cosechada, cinco o seis meses después de la siembra en el caso de las plantaciones más fértiles, la caña debía procesarse con rapidez para evitar que disminuyera su contenido de azúcar. Por eso, durante la temporada de zafra, cuando se trituraba y hervía la caña, las personas esclavizadas en los molinos y las casas de calderas trabajaban turnos de 18 a 20 horas, seis días a la semana. En Brasil, la observancia religiosa exigía formalmente que los ingenios<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a> suspendieran el trabajo los domingos y días festivos. No obstante, esta exigencia no se cumplía de manera generalizada. A menudo se obligaba a las personas esclavizadas a seguir trabajando los domingos y los días festivos. Quedaban tan exhaustas que “tan soñoliento como un ingenio” se convirtió en un dicho extendido, y perder miembros por las máquinas se volvió rutinario (Schwartz, 2011: 177). Otras actividades importantes incluían transportar la caña a los molinos, acarrear la pesada madera para los hornos con que se hervía el jugo, y enviar a los puertos el azúcar y otros productos, incluido el ron.</p>
<p>En el Caribe, los domingos no eran días de descanso para las personas esclavizadas. Los pasaban trabajando sus propias parcelas, conocidas como “parcelas de subsistencia”. Sin los alimentos que cultivaban en estas pequeñas parcelas, habrían sucumbido a la dieta sumamente deficiente que proporcionaba la cocina de la plantación. William Taylor, un crítico de la esclavitud, testimonió que, si una persona esclavizada dedicaba “todos los domingos al descanso, no podría mantenerse a sí misma ni a su familia trabajando los 26 días [al mes] que la ley le permitía” (Schwartz, 2011; Sheridan, 1985: 166).</p>
<p>Cada año, un plantador compraba en África personas esclavizadas recién importadas para reemplazar a las que habían muerto. Un plantador de Barbados llamado Edward Littleton calculó que un plantador de azúcar que poseyera 100 personas esclavizadas y las pusiera a cultivar y procesar caña de azúcar las mataría a todas en 19 años. Bosma, citando al clérigo anglicano reverendo Robert Robertson, calculó que dos quintas partes de las personas esclavizadas recién llegadas morirían en el plazo de un año desde su llegada (Cartwright, 2021; Bosma, 2023: 38).</p>
<p>Hay suficientes pruebas para demostrar que la tasa de mortalidad entre las personas esclavizadas en las plantaciones de azúcar era más alta que la de otras plantaciones de trabajo esclavo, ya fueran de algodón, café o tabaco (Bosma, 2023: 63). La esclavitud desincentivaba reemplazar el trabajo por máquinas tanto en las plantaciones de algodón como en las de azúcar, donde las condiciones de vida eran brutales. Aun así, la población esclavizada en las plantaciones de algodón aumentó a pesar de ello (mientras que en las plantaciones de azúcar de Luisiana disminuyó).</p>
<p>Esto se debe en parte a los múltiples procesos de producción integrados en el cultivo de la caña de azúcar, en los que la molienda, la concentración del jugo de la caña y la cristalización del azúcar implicaban trabajo esclavo. Otra razón era la mala alimentación de las personas esclavizadas, ya que los dueños sopesaban el costo de alimentarlas frente a su costo de reemplazo: el costo de comprar nuevas personas esclavizadas. Con la prohibición de la trata de personas esclavizadas a comienzos del siglo XIX, las plantaciones de algodón consideraban a los niños nacidos en la esclavitud como un “producto” económico, es decir, como una forma de reproducir internamente su fuerza de trabajo y su propiedad. Las plantaciones de azúcar de Luisiana buscaban el mismo resultado, pero, como la mortalidad allí era tan alta, los nacimientos no compensaban las muertes (Aronson y Budhos, 2017).</p>
<p>Se requerían equipos no solo para moler la caña de azúcar, sino también para procesarla, y todos ellos debían construirse, operarse y mantenerse con regularidad. Las primeras plantaciones usaban prensas manuales para extraer el jugo de la caña, pero con el tiempo se reemplazaron por prensas de tres cilindros más eficientes, impulsadas por animales y, más tarde, por el viento o, más comúnmente, por el agua. Por eso, las plantaciones solían establecerse cerca de ríos o arroyos para aprovechar la energía hidráulica.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a> El viento o el agua movían grandes rodillos a través de los cuales las personas esclavizadas introducían la caña en los molinos. Era un trabajo peligroso, pues estas personas esclavizadas a menudo estaban exhaustas y, a veces, no soltaban la caña a tiempo y sus brazos eran arrastrados hacia los rodillos. Cuando esto ocurría, se usaba un hacha para cortar el brazo triturado. En algunas plantaciones azucareras, los hombres y las mujeres con un solo brazo eran una imagen habitual.<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>14</sup></a></p>
<p>La proximidad a los puertos y ríos era esencial, ya que reducía el costo de transportar el azúcar y otros productos de la plantación. Según el tamaño de la plantación, los ingenios necesitaban entre 60 y 200 personas trabajando, la mayoría de ellas esclavizadas, para funcionar (Cartwright, 2021). El pico de demanda de trabajo durante la temporada de zafra determinaba la cantidad de personas esclavizadas que se necesitaban en una plantación.</p>
<p>Las personas esclavizadas también cargaban con la agotadora tarea de recoger la madera necesaria para alimentar los hornos de la refinería. En la mayoría de las plantaciones caribeñas, la leña estaba disponible con facilidad. La excepción era Barbados, que tenía una disponibilidad limitada de madera. Allí, el bagazo, el residuo fibroso que quedaba tras moler la caña de azúcar, se usaba como combustible, una práctica muy probablemente importada de Egipto.</p>
<p>Quienes tenían las habilidades para operar y mantener la maquinaria de los ingenios azucareros eran muy solicitados. Algunos trabajadores calificados de los molinos provenían de la fuerza de trabajo esclavizada, pero solo su supervisor principal, el “maestro azucarero”, gozaba de un salario generoso. Con el tiempo, a medida que evolucionaban las poblaciones de las colonias, personas locales mestizas de ascendencia europea, así como personas libertas y, a veces, incluso esclavizadas, con las habilidades técnicas requeridas, fueron puestas a trabajar en estos puestos en la mayoría de las plantaciones caribeñas.</p>
<p>Las mujeres esclavizadas tenían que realizar trabajos extenuantes en los campos, algunas con sus hijos recién nacidos a la espalda. También sufrían una desnutrición extrema, que provocaba altas tasas de aborto espontáneo y de mortalidad infantil. La temporada de zafra era la peor. La caña en pie debía cortarse y procesarse con rapidez, lo que significaba que las personas africanas esclavizadas eran sometidas a una explotación aún más intensa. Cortar la caña, llevarla a los trapiches, triturarla para extraer el jugo y hervirla debía hacerse de manera simultánea: las personas esclavizadas apenas tenían tiempo de comer (Bosma, 2023: 57). Las mujeres participaban plenamente en la molienda de la caña junto con los hombres, donde perder la concentración significaba arriesgar desde los dedos hasta un brazo, o la vida, en el trapiche.</p>
<p>Podemos identificar las siguientes características de la tecnología empleada para sostener las plantaciones de azúcar basadas en la esclavitud:</p>
<ul>
<li>La introducción de máquinas, como los molinos de viento, los molinos de agua y las máquinas de vapor, a menudo intensificaba la explotación de las personas esclavizadas.</li>
<li>La tecnología podía ahorrar trabajo o conducir a una explotación más intensa del trabajo, ya que las mejoras tecnológicas estaban determinadas por las relaciones sociales.</li>
<li>Las personas esclavizadas eran vistas como prescindibles, ya frecuentemente a los hacendados les resultaba más barato reemplazar a quienes morían que mantenerlas con vida. Las plantaciones de azúcar a menudo tenían que adquirir nuevas personas esclavizadas porque las brutales exigencias de la producción de azúcar mataban a las y los trabajadores a un ritmo muy alto. A diferencia de las plantaciones de algodón y tabaco, donde el procesamiento estaba menos integrado en el trabajo de la plantación, las fincas azucareras requerían que el cultivo se procesara in situ casi de inmediato tras la recolección (Aronson y Budhos, 2017).</li>
</ul>
<p>Tras ser cosechada, la caña de azúcar se pasaba por rodillos hacia un trapiche (dispositivo de molienda) para extraer su jugo. Este líquido se hervía luego en grandes calderas y, mediante un proceso llamado curado, se separaba en melaza y azúcar cristalizado. La mezcla resultante se vertía en grandes ollas o moldes de barro, donde se endurecía hasta formar panes de azúcar con forma de cono.</p>
<p>Muchos consumidores en Europa llegaron a preferir el azúcar blanco al azúcar moreno que se forma de manera natural. Para crear un producto más blanco, se colocaba una mezcla espesa de arcilla y agua sobre la parte ancha de un molde de azúcar con forma de cono, a medida que la melaza goteaba hacia afuera. El agua bajaba desde la arcilla, atravesaba el cono y lavaba la melaza u otros materiales del azúcar. Una vez completamente escurridos, los panes de azúcar se retiraban de los moldes, se secaban en rejillas en una sala amplia, se recortaban hasta darles su forma final y se envolvían en papel. El procesamiento final para blanquear el azúcar se llevaba a cabo en localidades británicas o holandesas. Los consumidores europeos percibían el azúcar blanco como más puro y deseable, sobre todo a medida que el discurso racial vinculaba cada vez más la blancura con el valor durante la consolidación de la esclavitud moderna en las plantaciones.<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>15</sup></a> En una planta azucarera moderna, el azúcar se “blanquea” para quitarle su tono pardusco natural.</p>
<p>¿Por qué el paso final del refinado no se realizaba en las plantaciones ni en el Caribe británico? La respuesta reside en gran medida en la política colonial británica. La política tributaria, en particular después de que la India se convirtiera en colonia británica, ayudó a eliminar cualquier incentivo para refinar más azúcar en el Caribe. Como señala Bosma, los altos aranceles sobre el azúcar refinado penalizaban la modernización tecnológica y hacían de la exportación de mascabado la opción más rentable (Bosma, 2023: 111).</p>
<p>La industria azucarera se adaptó a la demanda generalizada de muchos tipos de azúcar. El azúcar se vendía a los consumidores en todas las etapas de refinado, incluidos el mascabado, el azúcar blanco refinado y el doblemente refinado. Cuanta más refinación requería el azúcar, más caro se volvía. En el siglo XVII, la melaza, subproducto del azúcar, también se volvió rentable: no solo era un edulcorante, sino un ingrediente del ron, un licor cada vez más popular.</p>
<p>Se produjeron innovaciones tanto en el cultivo de la caña de azúcar como en los métodos empleados para procesarla y convertirla en azúcar, entre ellas la aplicación de la energía de vapor y el uso de mejores cilindros (como el molino horizontal de dos rodillos), que se adaptaron además con barras de hierro salientes para aumentar la capacidad de molienda, así como tachos al vacío, centrífugas y evaporación de múltiple efecto, de doble a quíntuple.<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>16</sup></a> También hubo avances importantes en los sistemas de transporte que vinculaban el cultivo con el procesamiento. Entre ellos el uso de rieles móviles y fijos, a menudo impulsados por motores de vapor, además de cintas transportadoras. Hubo asimismo varias modificaciones en el ámbito agrícola, como el desarrollo de nuevas variedades de caña, la modificación de las distancias de siembra y de los arados, la mejora del drenaje y el riego, y la aplicación de estiércol y fertilizantes (Oostindie y Boomgaard, 1989: 3-22).</p>
<p>Los tachos al vacío, recipientes sellados que se usaban para hervir y concentrar el jugo o el jarabe de caña a temperaturas más bajas reduciendo la presión del aire, se desarrollaron primero en Gran Bretaña para refinar el azúcar de caña en bruto importado, y solo más tarde se adoptaron de manera más amplia en la producción colonial de azúcar de caña. Entretanto, la producción de azúcar de remolacha en Europa, sobre todo en Francia, se expandió después de que los bloqueos británicos cortaran el acceso al azúcar de caña en bruto de las Indias Occidentales. En las plantaciones de las Indias Occidentales trabajadas con trabajo esclavo, los hacendados tenían muy pocos incentivos para introducir ese equipamiento intensivo en capital: ampliar las plantaciones con más personas esclavizadas era la opción a la vez “más barata” y “más eficiente” para el capital, entendida la eficiencia bajo el capitalismo como la eficiencia del dinero para generar un producto requerido, no la eficiencia del proceso en sí.</p>
<p>En el Caribe, dado que la tierra era “gratis” —consecuencia de la violencia genocida contra la población indígena— y el trabajo esclavo era barato, no había incentivo para mejorar la eficiencia de la producción de azúcar. La única excepción era mejorar la eficiencia de la molienda, ya que, de lo contrario, la caña no podía procesarse dentro de la breve temporada de maduración. Por eso, a comienzos del siglo XIX se introdujeron mejores molinos: de tracción eólica en Barbados y de vapor en la Guayana Británica (la actual Guyana) y Jamaica. Esto ayuda a explicar las distintas trayectorias de los tachos al vacío y las centrífugas. Aunque los tachos al vacío se abrieron paso en Java, Indonesia, durante este período, no se consideraban necesarios en las plantaciones de trabajo esclavo ni del Caribe británico ni de Luisiana. La política tributaria colonial británica lo reforzaba: el azúcar refinado pagaba aranceles más altos que el azúcar en bruto, lo que hacía menos rentable seguir refinando en el Caribe (Bosma, 2023: 101-107). Las centrífugas, en cambio, redujeron el tiempo necesario para separar la melaza del azúcar, de meses en los conos de barro a unas pocas horas. Introducidas en la década de 1830, se convirtieron rápidamente en práctica habitual incluso en las plantaciones de trabajo esclavo (Bosma, 2023: 111).</p>
<p>La tecnología importaba, pero por sí sola no explica la rentabilidad del azúcar del Caribe. Para entender esa rentabilidad, debemos pasar de la maquinaria de la plantación al sistema colonial en su conjunto: los mercados interrelacionados del azúcar y las personas esclavizadas, la organización del refinado y la reexportación en Europa, y las políticas que vinculaban las colonias a la “metrópoli”.</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Esclavitud y azúcar: mercados, exportaciones, reexportaciones y ganancias</h2>
<p>Sidney Mintz sostuvo que la producción de azúcar, aunque se basaba en el trabajo esclavo, era profundamente industrial y moderna, y que los hacendados y los propietarios de personas esclavizadas empleaban métodos capitalistas modernos para organizar la producción, medir la productividad y calcular las ganancias (1985). Hacia los siglos XVI y XVII, el azúcar se había convertido en una de las mercancías más importantes y rentables del “Nuevo Mundo”.</p>
<p>Había tres mercados distintos para el azúcar del Caribe. En un principio, solo se producía para el mercado internacional, centrado en la “metrópoli” europea. Más tarde, se desarrollaron mercados locales y regionales en el Caribe y sus alrededores. Los mercados locales eran pequeños, autónomos y por lo general estaban ubicados en el interior, mientras que los mercados regionales giraban en torno a grandes ciudades como Lima y Ciudad de México, así como ciudades de toda Nueva Inglaterra. El mercado internacional del azúcar del Caribe era el más competitivo, con el mercado de refinado y reexportación radicado en Lisboa, Amberes, Ámsterdam y varias localidades de Inglaterra y Francia.</p>
<p>En un principio, con Brasil bajo dominio portugués como principal productor de azúcar en bruto de las Américas, Lisboa se erigió en el mayor mercado para reexportar azúcar en bruto a los centros de refinado, y así se mantuvo durante mucho tiempo. Desde Lisboa, los holandeses transportaban el azúcar primero a Amberes y Ámsterdam para refinarlo y luego al mercado mundial. Amberes albergó la mayor refinería de azúcar del siglo XVI, pero, hacia el siglo XVII, había perdido la batalla del azúcar, primero frente a Ámsterdam y luego frente a varias localidades de Inglaterra. Hacia el siglo XVIII, las refinerías de azúcar proliferaron en Gran Bretaña, desde Plymouth hasta Glasgow y desde Londres hasta Liverpool. Estas refinerías usaban grandes calderas de cobre al aire libre y una gran cantidad de carbón para generar calor, y fueron precursoras de las fábricas de la Revolución Industrial. Estuvieron entre los primeros centros de trabajo de tipo fabril en Gran Bretaña y constituían un vínculo directo entre el azúcar de la esclavitud y la gran divergencia entre Asia y Europa.</p>
<p>Las fábricas azucareras de Gran Bretaña existían mucho antes que las fábricas textiles asociadas con la Revolución Industrial. No es de extrañar que también fueran centros importantes del comercio de personas esclavizadas. Durante la gran peste de 1665, varias refinerías de azúcar se trasladaron de Londres, entonces asolada por la peste, a otros puertos ingleses. Los barcos de las Indias Occidentales que transportaban azúcar usaban los muelles de otros puertos de Inglaterra para evitar el contagio. Esto contribuyó a expandir el refinado de azúcar por toda Gran Bretaña. Esta expansión ayudó a ampliar el acceso al azúcar refinado más allá del consumo de las élites.</p>
<p>Aunque a quienes refinaban azúcar se los llamaba panaderos, el proceso de “horneado” del azúcar implicaba lo que hoy se consideraría trabajo de fábrica. El término inglés <em>factory</em> [fábrica] aludía en su origen a un lugar de actividad comercial ligado a la labor del agente<a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>17</sup></a> de un comerciante –el <em>factor</em>–, como un puesto comercial o un centro de acopio, incluidos los sitios donde se compraban y vendían personas esclavizadas. Solo más tarde pasó a designar un lugar de manufactura. El refinado de azúcar ya tenía las características asociadas a la industria: espacios de trabajo concentrados, procesamiento intensivo en calor, equipos especializados y trabajo disciplinado. Sin embargo, como era inseparable de la esclavitud, rara vez aparece como punto de partida de la Revolución Industrial en el propio relato histórico de Europa.</p>
<p>La escala y la dirección de las exportaciones de azúcar del Caribe muestran cuán estrechamente ligadas estaban las plantaciones a la industria de refinado británica. Los datos de David Eltis sobre Barbados entre 1665 y 1701 muestran que los productos del azúcar representaron el 91,2% de las exportaciones totales de la isla en 1665-1666, el 91,6% en 1688 y 1690-1691, y el 95,6% en 1699-1701. También calcula que, entre 1682 y 1701, Gran Bretaña fue el destino de más del 95% de las exportaciones de azúcar de Jamaica (Eltis, 1995: 642, 644). Impulsado en parte por su combinación con el té y el café, el consumo de azúcar en Gran Bretaña aumentó considerablemente a lo largo del siglo XVIII, mientras que la reexportación de azúcar refinado a las Américas, incluido el Caribe, resultó muy rentable. Las tasas arancelarias variables ofrecían el nivel de protección necesario para sostener el funcionamiento de numerosas refinerías de azúcar en ciudades como Bristol, Glasgow y Londres. Esto significaba que la política colonial funcionaba de modo que la producción de azúcar refinado en Gran Bretaña quedaba protegida por aranceles más altos frente a las importaciones de azúcar refinado, mientras que no se brindaba tal protección para el refinado de azúcar en las colonias del Caribe. Tras su conquista de la India, por ejemplo, Gran Bretaña añadió un arancel adicional del 25% para proteger a sus refinerías y a sus plantaciones de azúcar del Caribe de la competencia de la India (Bosma, 2010: 58).</p>
<p>Esto formaba parte de la política colonial británica más amplia según la cual las colonias solo podían producir materias primas para la “potencia colonial”, y los bienes terminados solo se fabricaban en el centro colonial. La famosa directriz era que en las colonias no debía fabricarse ni un clavo (una excepción, curiosamente dado el ejemplo, era el hierro, porque enviar mineral de hierro a Inglaterra era voluminoso y, por tanto, costoso). En otras palabras, la política británica consistía en garantizar que la producción industrial no se desarrollara en las colonias, para que estas siguieran dependiendo de la metrópoli. En cambio, las colonias debían proporcionar materias primas o productos para facilitar las industrias de Gran Bretaña.<a href="#_ftn18" name="_ftnref18"><sup>18</sup></a></p>
<p>Eltis y otros sostienen que las economías de plantación impulsadas por la esclavitud se expandieron a tasas equiparables a las de la Gran Bretaña y los Estados Unidos en plena industrialización, pese a sus fundamentos contrastantes (Eltis et al., 2005: 673-700). El comparar los precios del azúcar y de las personas esclavizadas, para calcular la productividad media de una persona esclavizada, demuestra que la producción de azúcar con trabajo esclavo era muy rentable. El análisis se realizó a partir de registros de aproximadamente 230.000 personas africanas esclavizadas transportadas a las Américas entre 1674 y 1807, alrededor del 6% del número total de personas esclavizadas desembarcadas en las Américas mediante travesías transatlánticas durante esa época.<a href="#_ftn19" name="_ftnref19"><sup>19</sup></a> Para evaluar los cambios tanto en la demanda de trabajo esclavo como en la productividad total de los factores en la agricultura caribeña basada en la esclavitud a partir de 1674, los investigadores combinaron estimaciones de las poblaciones esclavizadas y las cifras de importación con datos sobre los precios de venta de las personas esclavizadas.<a href="#_ftn20" name="_ftnref20"><sup>20</sup></a> Junto con esto, el aumento del precio del azúcar produjo un incremento considerable en la demanda de trabajo esclavo, lo que hizo el comercio de personas esclavizadas cada vez más lucrativo.</p>
<p>En Jamaica, por ejemplo, el crecimiento de la población esclavizada estuvo estrechamente correlacionado con el éxito de la producción de azúcar. Entre la década de 1720 y 1788, la población esclavizada en las cinco principales parroquias productoras de azúcar aumentó más de seis veces.<a href="#_ftn21" name="_ftnref21"><sup>21</sup></a> Esta expansión fue impulsada por el aumento de la producción de azúcar y las altas ganancias que obtenían los hacendados y comerciantes, sobre todo en zonas recién colonizadas como la costa noroeste, y el número de personas africanas esclavizadas transportadas a Jamaica alcanzó su punto máximo en los prósperos primeros años de la década de 1790.</p>
<p>Los debates posteriores en torno a la tesis de Eric Williams a menudo redujeron su argumento más amplio a una pregunta específica: si la riqueza obtenida mediante el comercio de personas esclavizadas y el sistema de plantación se reinvirtió en las fábricas de algodón de Lancashire y otras industrias centrales de la Revolución Industrial.</p>
<p>Incluso cuando los estudiosos reconocen el sustancial crecimiento de la producción de las economías de plantación, a menudo se contrasta con argumentos según los cuales los sistemas basados en el trabajo esclavo experimentaron mejoras de productividad escasas o nulas a largo plazo, que la esclavitud y la agricultura de plantación tenían perspectivas de futuro sombrías, y que la decisión de Gran Bretaña de poner fin a la trata de personas esclavizadas se debió a la recesión económica de la industria azucarera.<a href="#_ftn22" name="_ftnref22"><sup>22</sup></a> El impulso detrás de este argumento parece ser una necesidad ideológica de demostrar que el capitalismo con trabajo asalariado “libre” es una forma de producción más eficiente que la esclavitud. Según esta lógica, hay que refutar la idea de que la esclavitud de plantación funcionaba conforme a una economía capitalista “sólida”, con las personas esclavizadas tratadas como máquinas.</p>
<p>Findlay se apoya en la tesis de Williams al citar al historiador económico Stanley Engerman, quien calculó que, en 1770, cerca del 40% del capital utilizado para la expansión comercial e industrial de Gran Bretaña provenía de las ganancias de la trata de personas esclavizadas (Findlay, 1990: 25). Las ganancias combinadas del comercio de personas esclavizadas y del azúcar constituían hasta el 5% del ingreso nacional británico. Sin embargo, esta cifra subestima enormemente el total de ganancias que Gran Bretaña usurpó a partir de la trata de personas esclavizadas y del comercio de azúcar. A ello hay que sumar las ganancias del refinado del azúcar y de su reexportación desde Gran Bretaña al mercado mundial. Otra forma de evaluar los rendimientos es comparar las ganancias en las plantaciones azucareras con las de la metrópoli. Las inversiones en las colonias eran <em>de cuatro a siete veces</em> más rentables que las de Inglaterra (Bosma, 2023: 69).</p>
<p>En un estudio reciente sobre la importancia de la esclavitud y la agricultura de plantación para la economía británica, Klas Rönnbäck calcula el valor agregado total generado por la producción y el comercio de azúcar de Gran Bretaña. Este enfoque de valor agregado capta el excedente apropiado en cada etapa de la cadena de valor del azúcar, desde su cultivo en las plantaciones caribeñas hasta el refinado, la reexportación y la venta final del azúcar en Gran Bretaña. Sobre esta base, Rönnbäck estima que el valor agregado total a la economía británica aumentó drásticamente de 500.000 libras<a href="#_ftn23" name="_ftnref23"><sup>23</sup></a> durante la primera década del siglo XVIII a 5.500.000 libras un siglo después. El valor de este comercio también dependía de lo que los economistas llaman “bienes intermedios”: en este caso, las personas africanas esclavizadas transportadas desde África hasta el Caribe y tratadas como insumos en la producción de azúcar.</p>
<p>El enfoque de Rönnbäck muestra que el excedente apropiado por los hacendados jamaicanos que poseían personas esclavizadas pasó del 40% de los costos de subsistencia en 1750 al 100% en 1790, lo que significa que, para el final de este período, el excedente que extraían equivalía a lo que gastaban en la subsistencia de las personas esclavizadas. Al observar las tendencias de los precios de las distintas calidades de azúcar durante el mismo período, Rönnbäck muestra también que había una diferencia de cuatro veces entre el precio del azúcar mascabado en Jamaica y el del azúcar refinado en Inglaterra, completamente desproporcionada respecto del costo de transporte y refinado. Esto indica que el diferencial de precios era muy probablemente consecuencia de una forma de precios de transferencia, es decir, la fijación de precios internos para desplazar ganancias entre las colonias e Inglaterra. En pocas palabras, había un enorme margen sobre el azúcar refinado, lo que permitía a los refinadores británicos retener las ganancias de la producción de azúcar en Gran Bretaña. Esto se aprecia en los altos aranceles de importación sobre el azúcar terminado, que afectaban las importaciones de azúcar de la India a Gran Bretaña, y en los bajos aranceles de importación sobre el azúcar en bruto de las plantaciones, que desincentivaban el refinado en las colonias.</p>
<p>Findlay también ha demostrado que las innovaciones en las técnicas de producción y la tecnología aumentaron considerablemente la producción en las plantaciones (1990). Entre ellas se cuentan el desarrollo de nuevas variedades de caña de azúcar con mayores rendimientos, como la variedad Otaheite, introducida desde las islas del Pacífico (como Tahití) a fines del siglo XVIII, junto con avances en la tecnología de molienda, una mejor gestión del agua y una tendencia creciente hacia la especialización agrícola. En algunas partes del Caribe, las colonias azucareras se orientaron cada vez más hacia el monocultivo, y dependían de alimentos importados en lugar de cultivarlos localmente. En general, la infraestructura también mejoró en muchas de las colonias que dependían del trabajo esclavo, lo que facilitó y agilizó el traslado de los bienes de exportación a los puertos. Estas mejoras también favorecieron el desarrollo de sistemas financieros que ampliaron el acceso al crédito para los propietarios de plantaciones. Así, muchas de las características asociadas a la expansión capitalista y al aumento de la productividad ya estaban presentes en el sistema de plantación azucarera basado en la esclavitud.</p>
<p>Estos aumentos de productividad se tradujeron en altos rendimientos no solo para los hacendados, sino también para Gran Bretaña. De 1713 a 1775, los ingresos brutos de los hacendados caribeños por las exportaciones de azúcar a Gran Bretaña aumentaron en un factor de 3,2, impulsados por la creciente demanda de azúcar en Inglaterra y por la rentable reexportación de azúcar refinado a otras partes del mundo, lo que dio al azúcar del Caribe un mercado enorme (Richardson, 1987: 747). Para 1774, el azúcar en bruto representaba una quinta parte de todas las importaciones británicas, superando por amplio margen a todos los demás bienes importados. En el mismo período, la producción de azúcar en las Américas pasó de aproximadamente 50.000 toneladas en 1700 a alrededor de 200.000 toneladas hacia el final de la Revolución estadounidense. Entre 1700 y 1800, las importaciones británicas de azúcar aumentaron <em>siete veces</em>, de 430.000 quintales (unas 21.845 toneladas métricas) a 3 millones de quintales (unas 152.407 toneladas métricas), lo que ayudó a convertir a Gran Bretaña en un centro importante, si no <em>el</em> centro, del comercio mundial de azúcar (Morgan, 1993: 184-185).</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">La trata de personas esclavizadas y el auge de la construcción naval en Gran Bretaña</h2>
<p>La mayor parte del azúcar importado a Gran Bretaña provenía de plantaciones caribeñas en las que trabajaban personas esclavizadas. A medida que estas plantaciones se expandieron considerablemente entre los siglos XVII y XIX, requirieron un número creciente de personas esclavizadas. Portugal y Gran Bretaña concentraron cerca del 70% de todas las personas africanas esclavizadas transportadas a las Américas. Entre 1640 y 1807, los barcos británicos transportaron por la fuerza a unos 3,1 millones de personas de África, de las cuales alrededor de 2,7 millones sobrevivieron a la travesía atlántica y fueron llevadas a las colonias británicas del Caribe, América del Norte, América del Sur y otros lugares (The National Archives, s/f). Los principales centros del comercio de personas esclavizadas en Gran Bretaña eran Glasgow, Bristol, Manchester y Londres. Todas estas ciudades eran también importantes centros de construcción naval, ya que la demanda de barcos para transportar personas esclavizadas fue la principal fuerza motriz de la industria naviera de Gran Bretaña.</p>
<p>Una dimensión importante en cuanto a la naturaleza lucrativa y fundamentalmente capitalista del comercio de personas esclavizadas, y del sistema de producción bajo la esclavitud, es lo que los economistas denominan los mercados internos de personas esclavizadas. Es decir, el comercio interno de personas esclavizadas dentro de las colonias o dentro de las Américas. Al igual que la exportación y la reexportación de azúcar, este comercio se organizaba en etapas diferenciadas, cada una moldeada por cálculos de ganancia. Los puertos marítimos no solo eran importantes como destinos de las personas esclavizadas, sino también como centros comerciales donde estas se compraban, vendían y revendían como cualquier otra mercancía. Así, la rentabilidad del sistema de trabajo esclavo provenía no solo de la producción de las plantaciones, sino también de estas transacciones sucesivas de personas esclavizadas.</p>
<p>Kingston, en Jamaica, es un caso ilustrativo. El comercio de personas esclavizadas transformó la ciudad de un simple puerto en un centro neurálgico de “procesamiento”, donde las personas cautivas se desembarcaban inicialmente para luego ser vendidas y distribuidas por toda la isla. Se entendía ampliamente que, para los comerciantes británicos que buscaban fortuna en ultramar, intercambiar mercancías por personas africanas esclavizadas y, después, venderlas en las Américas ofrecía mejores perspectivas financieras que las inversiones más seguras en su país. Con base en un precio medio estimado de 30 libras por persona esclavizada durante el siglo XVIII, el valor total de la población esclavizada podría haber alcanzado casi 25 millones de libras, una cantidad que coincidía estrechamente con la riqueza total registrada de Jamaica en 1774 (Burnard y Morgan, 2001: 209). Una dinámica similar existía en las plantaciones de algodón de los Estados Unidos. Como muestran los datos bancarios, el valor de la plantación se fijaba según el número de personas esclavizadas que trabajaban en ella. Los dueños de las plantaciones obtenían préstamos y capital de los bancos ofreciendo a las personas esclavizadas como garantía.</p>
<p>Para reducir la posibilidad de un desastre financiero una vez desembarcadas las personas africanas esclavizadas, los comerciantes británicos empleaban a los llamados “factores” (agentes mercantiles que gestionaban la venta y distribución de las personas esclavizadas). Uno de esos factores en la Jamaica del siglo XVIII fue Thomas Hibbert, cuya familia era prominente en la industria del algodón. Llegó a Kingston, Jamaica, en 1734, estableció un negocio especializado en la venta de personas esclavizadas y más tarde cofundó la firma comercial de las Indias Occidentales Hibbert, Purrier and Horton, con sede en Londres. Entre 1764 y 1774, la operación de Hibbert gestionó la carga de 61 barcos y participó en la venta de 16.254 personas africanas esclavizadas (Burnard y Morgan, 2001: 213).</p>
<p>En el Caribe, los factores radicados en las ciudades portuarias no solo comerciaban con personas esclavizadas como mercancías. También las compraban y retenían, las evaluaban y clasificaban, gestionaban el “acondicionamiento”, el proceso de restablecer su salud tras la brutal travesía oceánica, y organizaban su venta y reventa para maximizar su precio. El factoraje era un negocio especializado y arriesgado, porque las ganancias dependían de sincronizar las ventas con la demanda de los hacendados, de conceder y cobrar crédito, y de gestionar la enfermedad y la muerte en cautiverio, todo ello conservando bajos los costos de manutención.</p>
<p>Las economías de escala hacían que buena parte del comercio de personas esclavizadas se concentrara en relativamente pocas manos y estuviera dominada por un pequeño número de casas mercantiles. Entre el 28 de septiembre de 1751 y el 27 de mayo de 1752, 31 barcos que transportaban personas esclavizadas llegaron a Jamaica con 7.123 personas africanas esclavizadas que habían sobrevivido a la travesía atlántica. Estos cautivos fueron entregados a 9 firmas de factoraje, pero su comercio de venta estaba muy concentrado: 3 firmas gestionaron el 83% de esas llegadas (Burnard y Morgan, 2001: 212). Los factores estaban ansiosos por vender a las personas esclavizadas con rapidez y al precio más alto posible, ya que las demoras significaban mayores gastos de alimentación y mantenimiento. Por ello, procuraban sincronizar las ventas con los períodos de fuerte interés de los compradores y con los momentos en que se podía asegurar el pago completo sin demora. El momento más favorable para vender personas esclavizadas solía ser al comienzo de la zafra y a lo largo de esta, cuando la demanda de los hacendados era mayor.</p>
<p>Como otras mercancías, el comercio de personas esclavizadas incluía una dimensión minorista, con lotes o patios mercantiles que operaban en paralelo con las ventas al por mayor realizadas directamente desde los barcos. Entre su llegada y su puesta a trabajar, la mayoría de las personas esclavizadas pasaban un tiempo en las ciudades portuarias como propiedad de comerciantes (los factores del comercio de personas esclavizadas), que las aclimataban a la esclavitud y a las islas específicas a las que habían sido llevadas. El comprador inicial también era responsable de tratar a las personas enfermas con el fin de revenderlas con ganancia. El desplazamiento de las personas africanas esclavizadas, desde el desembarco en los puertos hasta los patios de retención en las ciudades y, con el tiempo, hacia los pueblos o las plantaciones, intensificaba su sufrimiento, sobre todo por la frecuente y a menudo irreversible separación de los miembros de la familia.</p>
<p>A lo largo de los siglos XVII y XVIII, el mercado de personas esclavizadas cambió de varias maneras: una proporción creciente de personas cautivas se vendía a través de asociaciones mercantiles en lugar de directamente por los capitanes de los barcos. Las personas esclavizadas eran retenidas frecuentemente durante períodos más largos en las ciudades portuarias o en los patios de factoraje antes de ser vendidas. Las ventas se alejaron cada vez más del antiguo sistema de <em>scramble<a href="#_ftn24" name="_ftnref24"><sup>24</sup></a></em>, un método brutal en el que los compradores se abalanzaban para reclamar a las personas esclavizadas a precios preestablecidos, hacia transacciones más negociadas (Radburn, 2015: 243-286). Hacia finales del siglo XVIII, como señalan Trevor Burnard y Kenneth Morgan:</p>
<blockquote><p>Las personas esclavizadas no se vendían ni por subasta ni por <em>scramble</em>, sino mediante cuidadosas negociaciones entre compradores astutos, experimentados y bien informados, y vendedores bien enterados que evaluaban con detenimiento los riesgos que debían asumir para obtener las ganancias que los habían impulsado a entrar en el negocio. El mercado de personas esclavizadas era competitivo, complejo y sofisticado: una institución muy moderna que se ocupaba de un comercio antiquísimo y particularmente siniestro (2001: 224).</p></blockquote>
<p>A medida que la demanda de personas esclavizadas se expandió por el mundo atlántico, los precios subieron considerablemente. Tanto los factores como los Estados de África implicados en la exportación de personas esclavizadas fijaban los precios en respuesta a la demanda siempre creciente. El precio de las personas esclavizadas se cotizaba frente a las mercancías exportadas a África, entre ellas armas, pólvora y textiles de algodón de la India. Eltis y Jennings mostraron que, entre 1701 y 1750, el valor de los términos de intercambio brutos de Gran Bretaña con África —que miden el valor relativo de las exportaciones británicas a África frente a las exportaciones africanas a Gran Bretaña— aumentó de un índice base de 100 a 112, antes de caer abruptamente a 40 en 1800. Según Eltis y Jennings, mientras a comienzos del siglo XVIII una sola persona esclavizada podía intercambiarse por apenas dos mosquetes, hacia finales de siglo esa cifra había ascendido a al menos 15 (1988: 936-959). Estas cifras sugieren que las ganancias compensaban con creces el aumento de los precios de las personas esclavizadas.</p>
<p>Esta misma lógica aparece también en la obra de Ronald Findlay. Sostiene que las armas de fuego, una importación clave en África en este período, podrían considerarse un “insumo” en la “producción” de personas esclavizadas, es decir, el intercambio de personas esclavizadas por armas de fuego estaba moldeado por cálculos económicos rigurosos (1990). A medida que los Estados de África comenzaron a enfrentar deseconomías de escala (el acceso decreciente a cautivos debido a la brutalidad implicada en las incursiones para capturar personas esclavizadas y a la destrucción de las sociedades que atacaban), el precio de las personas esclavizadas subió. Para quienes las suministraban, la creciente demanda de personas esclavizadas generaba precios más altos y mayores ganancias, a pesar de la brutalidad de su captura. El punto que se quiere subrayar aquí es que el mercado de personas esclavizadas, tanto en el lado de la demanda como en el de la oferta, se caracterizaba por claros cálculos económicos capitalistas. Por tanto, el comercio de personas esclavizadas solo puede describirse como “primitivo” en su brutalidad, dada la “sofisticación” de su economía.</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Colonialismo, trata, azúcar y sistema financiero</h2>
<p>Como hemos discutido, el auge del capitalismo moderno está intrínsecamente ligado a las economías de plantación basadas en el trabajo esclavo, y las plantaciones azucareras figuran entre las más importantes por su impacto en la economía mundial. En las secciones anteriores, discutimos la naturaleza de la economía azucarera que surgió en el Nuevo Mundo. Aquí nos centraremos en las dinámicas globales más amplias del ascenso de Europa occidental y su surgimiento como motor del capitalismo mundial.</p>
<p>Se han propuesto muchas teorías para explicar este ascenso de Occidente y el declive del resto. La mayoría de los teóricos eurocéntricos han sostenido que el capitalismo como sistema-mundo comenzó en Europa occidental y que su integración de la ciencia en la producción fue la fuerza dinámica que le permitió conquistar el mundo. Dentro de la tradición marxista, la teoría de los sistemas-mundo de Immanuel Wallerstein y la teoría de la dependencia de Andre Gunder Frank han sido influyentes, aunque ambas se apartan de los enfoques marxistas que subrayan la centralidad del Estado en el desarrollo del capitalismo, incluida su fase imperial.</p>
<p>En este estudio no nos centramos directamente en ese debate. Más bien, subrayamos que la configuración actual del poder y el surgimiento del capitalismo moderno se remontan al menos a unos 500 años atrás. Tres puntos son centrales aquí:</p>
<ol>
<li>El auge del capital mercantil, el poderío naval, las armas y la pólvora solo importa en relación con el poder estatal y su uso en el comercio y la expansión colonial.</li>
<li>Los encuentros entre el núcleo de Europa occidental y los otros tres continentes (las Américas, África y Asia) fueron profundamente distintos, sobre todo entre 1500 y 1800, cuando un puñado de países de Europa occidental emergió como las principales potencias imperiales. En las Américas, este encuentro fue primordialmente genocida: se destruyeron civilizaciones y estructuras sociales enteras. Las Américas también suministraron la plata, en particular de Bolivia y México, que financió el comercio de Europa occidental con Asia, especialmente con la India y China, las mayores economías de Asia en aquel momento.</li>
<li>La trata de personas esclavizadas procedentes del África subsahariana proporcionó a las potencias imperiales occidentales no solo mano de obra para las colonias, sino también una “mercancía” que contribuyó al auge del capital en Gran Bretaña, los Países Bajos y Francia. Las personas esclavizadas eran llevadas a las Américas y el Caribe para producir cultivos de plantación, de los cuales el azúcar era a la vez el más importante y la primera mercancía mundial. Si añadimos la plata como una forma de dinero-mercancía, entonces el papel del trabajo esclavo en las minas de plata y las plantaciones de las Américas convierte la trata de personas esclavizadas en un pilar central del auge del capitalismo moderno.</li>
</ol>
<p>El surgimiento de un sistema financiero capitalista fue intrínseco a la trata de personas esclavizadas, a sus vínculos con las potencias coloniales emergentes y al auge del azúcar como mercancía mundial. Un instrumento que vinculó la trata de personas esclavizadas con el crecimiento del sistema financiero fue el <em>asiento</em>, una licencia de la Corona española que autorizaba a los comerciantes a participar en la venta de personas africanas esclavizadas a las colonias españolas. Emitido por primera vez en 1513, el asiento se concedió, hasta 1595, a un individuo o grupo de cualquier nacionalidad un contrato para importar un número determinado de personas esclavizadas a cambio del pago de una regalía. Para España, los principales destinos de las personas esclavizadas eran inicialmente las minas de plata de Bolivia y México. Los asientos se otorgaron más tarde a sociedades anónimas extranjeras: primero a empresas portuguesas; luego, en 1685, a las holandesas; en 1702, a las francesas; y de 1713 a 1739, a la Compañía Británica de los Mares del Sur. Esta se asoció con la Real Compañía Africana, propiedad de la Corona británica. La obtención del asiento permitió a Gran Bretaña dominar la trata de personas esclavizadas desde la década de 1740 en adelante (Newman, 2026).</p>
<p>El asiento fue uno de los elementos para el ascenso de una moneda de reserva mundial. España también introdujo una moneda común llamada real de a ocho a mediados del siglo XVI. Conocida también como peso de ocho o dólar de plata español, esta moneda era esencialmente dinero-mercancía y llegó a aceptarse en transacciones comerciales en toda Asia, las Américas y buena parte de Europa. El comercio internacional entre los siglos XV y XVIII se realizaba en gran medida en plata, lo que hacía que el dólar español fuera demandado en todo el mundo. A través del sistema del asiento, la Corona española ayudó a organizar el suministro de trabajo esclavo a sus colonias americanas, sobre todo a las zonas mineras de plata como las de Potosí, en Bolivia. La plata extraída allí se acuñaba luego en reales de a ocho, que se convirtieron en un medio de intercambio internacional ampliamente aceptado. Fue la plata española la que expandió significativamente el mercado mundial de mercancías. España usó esta plata para comerciar con China a través de la ruta de los galeones de Manila, la ruta comercial transpacífica que unía Acapulco, en la América española, con Manila, en las Filipinas españolas, así como a través de otros países europeos que comerciaban con Asia occidental y meridional. Como escriben Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez: “El producto individual más responsable del nacimiento del comercio mundial fue la plata” que sustentó el comercio mundial de mercancías y permitió a Europa, y a España en particular, acceder a los mercados de China, las Indias Orientales y la India (Flynn y Giráldez, 2010).</p>
<p>La plata extraída de la América española, especialmente de México y Potosí (Bolivia),  representó el 80% del suministro mundial de plata entre 1494 y 1850. El dólar de plata español era principalmente dinero-mercancía, con un valor equivalente a su peso en plata. La libra esterlina británica y el dólar estadounidense eran, y son, principalmente monedas de reserva más que dinero-mercancía. Dado que el costo de producir plata era bajo en comparación con su valor de mercado, y que había depósitos de plata muy grandes en Potosí, la plata española funcionaba del mismo modo en que lo harían después la libra británica o el dólar estadounidense (Quinn y Roberds, 2016: 63-103).</p>
<p>China tenía una fuerte demanda de plata, que recibía en grandes cantidades al exportar seda y té a los países europeos. Al mismo tiempo, China importaba textiles de algodón de la India, que financiaba con la plata que fluía desde Europa. Tras la victoria británica en la Batalla de Plassey en 1757, Gran Bretaña ya no tuvo que enviar plata a la India para pagar los textiles importados. En cambio, financió esos bienes con los impuestos sobre la tierra recaudados de los campesinos indios, lo que invirtió efectivamente el anterior flujo de plata de Gran Bretaña a la India. Sin embargo, el déficit de Gran Bretaña con China continuó, ya que sus cuantiosas importaciones de bienes chinos seguían pagándose con plata. Ese flujo solo se invirtió más tarde, cuando Gran Bretaña comenzó a vender a los chinos opio cultivado por la fuerza en la India, un comercio también impulsado a punta de fusil durante las guerras del Opio de 1839 a 1860.</p>
<p>Al dejar España de dominar la trata atlántica de personas esclavizadas, el florín holandés se convirtió en la moneda de reserva del mundo atlántico en el siglo XVII.<a href="#_ftn25" name="_ftnref25"><sup>25</sup></a> El casi monopolio de Ámsterdam sobre el refinado de azúcar en Europa, primero con azúcar de Brasil y más tarde con azúcar del Saint-Domingue francés (el actual Haití) y su papel central en la trata transatlántica de personas esclavizadas –con hasta el 20% de la trata de personas esclavizadas hacia las Américas y el Caribe– se consolidaron después de que los holandeses aseguraran el asiento en 1675, con Elmina, en la actual Ghana, como un centro importante. En otras palabras, el florín holandés ascendió a esta posición porque los Países Bajos controlaban una parte importante del comercio mundial de dos grandes mercancías: las personas esclavizadas y el azúcar, y las islas azucareras del Caribe y Brasil las que impulsaban la demanda de ambas mercancías.</p>
<p>Más tarde, la Real Compañía Africana y Gran Bretaña les arrebataron a los holandeses la trata de personas esclavizadas en el Atlántico y se convirtieron en los principales proveedores de azúcar. Con la expansión de las plantaciones de azúcar del Caribe británico y la creciente participación de Gran Bretaña en la trata de personas esclavizadas, la libra esterlina británica emergió como la moneda de reserva mundial y Londres se convirtió en el principal centro financiero del mundo.</p>
<p>Los orígenes del sistema financiero mundial residieron no solo en el azúcar y la esclavitud, sino también en la manera en que el asiento vinculó la trata de personas esclavizadas con la extracción de plata y el comercio asiático. Los asientos expandieron la trata de personas esclavizadas y el suministro de plata española al mercado mundial, y crearon un sistema financiero mundial que entrelazó la trata de personas esclavizadas en África, la extracción de plata en las Américas y el comercio con Asia, en particular con China, la India y el Sudeste Asiático.</p>
<p>Hemos considerado algunas de las implicaciones para el comercio mundial de los dos grandes “mercancías” que llegaron a definir el naciente mercado mundial desde el siglo XVI en adelante: las personas esclavizadas y el azúcar. Este período también vio un gran aumento de la circulación de oro y plata, extraídos en las Américas bajo el dominio español. Fue la sed de oro y plata la que impulsó el imperio de España en las Américas. No nos hemos centrado en el genocidio cometido por los españoles y otros países europeos, ni en su destrucción de los sistemas de producción existentes, ya que esa historia exige un tratamiento más detallado del que es posible aquí. En cambio, nos hemos centrado en el impacto de la trata de personas esclavizadas, el azúcar y el surgimiento de las monedas de reserva: el florín holandés en los siglos XVII y XVIII, seguido de la libra esterlina británica. Estos desarrollos fueron anteriores a la Revolución Industrial y muestran la vacuidad de la tesis de que fue el liderazgo de Occidente en la Revolución Industrial lo que creó su hegemonía sobre el mundo. Examinar un arco más largo de la historia muestra que el ascenso de Occidente se basó, en realidad, en el genocidio, la esclavitud y el saqueo colonial. El sistema financiero moderno debe entenderse como inseparable del genocidio en las Américas, la trata de personas esclavizadas y el sistema de plantación construido sobre el trabajo esclavo por las grandes potencias europeas.</p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> En este estudio empleamos el término persona (s) <em>esclavizada</em> (s) en lugar de <em>esclavo/a</em>. Este último puede leerse como una identidad fija y, así, normalizar una condición impuesta mediante la violencia, ocultando la captura, la mercantilización y la deshumanización de millones de personas africanas sometidas a trabajo forzado para construir la riqueza de los imperios europeos. El primero, en cambio, conlleva la comprensión de que la esclavitud no definía a las personas esclavizadas, sino que era una condición de su sometimiento. Describe lo que se les hizo a las personas y, de ese modo, restituye su humanidad y pone de relieve las estructuras de colonialismo, racismo y capitalismo que produjeron esas condiciones. El lenguaje no es neutral: o refuerza el poder o lo resiste.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> En su Historia de las Indias (1561; publicada en 1875), Bartolomé de las Casas, un misionero que navegó con Colón en su tercer viaje, describe a Colón como un asesino y un violador. Subrahmanyam (1997) relata los actos de pillaje y matanza masiva de Vasco da Gama.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Para los fines de este estudio, definimos la esclavitud en sentido estricto como propiedad enajenable. Otras formas de trabajo forzado, como los sistemas de encomienda y mita impuestos a las comunidades indígenas bajo el dominio colonial español, quedan fuera del alcance de esta discusión, aunque forman parte de una historia conexa de genocidio y trabajo coercitivo en las Américas (Reséndez, 2016).</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> Nuestros cálculos se basan en las cifras de población de A. M. Carr-Saunders, John D. Durand y Patrick Manning (1936; 1967: 136-159; 2014: 131-149)</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> Véanse, por ejemplo, Eric Williams, Sidney Mintz, David Richardson y David Eltis sobre el complejo de plantación del Caribe y su papel en el desarrollo capitalista de Gran Bretaña.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> El salitre representaba el 75% de la composición de la pólvora, y el 75% del costo de la pólvora correspondía al salitre. La región de Bengala, en la India, era la mayor proveedora y productora de salitre de la más alta calidad, que constituía más del 90% del consumo europeo de salitre para producir pólvora destinada a la guerra y el comercio (East India Company, 1793 (1976); Whatley, 2018: 80-104)</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Findlay cita datos de Eltis y Jennings que muestran que “los textiles constituían el 56% de las importaciones africanas en la década de 1780”, mientras que “las armas y la pólvora [representaban] el 8%, cifra que ascendió a casi el 15% hacia la década de 1820” (1990; 1988: 939-959; Kobayashi, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a> Existe una conocida anécdota sobre el rey Enrique III de Inglaterra, quien, en 1226, estaba dispuesto a pagar lo que hoy equivaldría a unos US$ 450 por tres libras de azúcar (Aronson y Budhos, 2017: 24).</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>9</sup></a> Galloway comenta que la corvea era mucho más importante en Creta y Chipre que en los países musulmanes, donde la tierra dominical, es decir, la tierra poseída y trabajada directamente para el gobernante o el señor, era mucho más extensa (1977: 177-194).</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>10</sup></a> Si bien en todos estos lugares se empleó trabajo servil y prestaciones de corvea en los cañaverales, no se empleó trabajo esclavo. Bosma escribe: “Solo en Santo Tomé, la isla deshabitada frente a la costa de África occidental, se utilizó trabajo africano esclavo en las plantaciones azucareras del siglo XVI de un modo comparable al de las Américas” (2023: 28-29). Por otra parte, Bosma menciona una rebelión del siglo IX, durante el califato abasí, de miles de personas africanas orientales esclavizadas que trabajaban en los cañaverales del delta del Éufrates. El caso abasí del siglo IX puede entenderse como una excepción que confirma la regla. Sugiere que la esclavitud de plantación era más difícil de estabilizar allí donde las personas esclavizadas tenían algún conocimiento de la geografía circundante, de posibles rutas de escape o de la cercanía de las comunidades de las que habían sido arrancadas. En cambio, el sistema de plantaciones del Atlántico intensificó el poder coercitivo de la esclavitud al transportar a las personas africanas esclavizadas a través del océano hacia las islas del Atlántico, el Caribe y las Américas, donde el terreno desconocido y la separación forzada de su hogar hacían mucho más difíciles la fuga y la revuelta sostenida.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>11</sup></a> La práctica de usar bagazo era habitual en Egipto durante el período mameluco (1250-1517), cuando los bosques habían menguado considerablemente y estaban protegidos por el Estado.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>12</sup></a> El término ingenio designa tanto el molino como las personas esclavizadas que trabajan en él.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>13</sup></a> Como escribió Bosma en <em>The World of Sugar</em> (página 53): “Hacia 1670, unos 400 pares de aspas movían los rodillos trituradores de Barbados, lo que permitía prescindir en gran medida de la extensa cría de ganado, para la cual la isla tenía poco espacio. Los molinos de viento sobrevivirían a la Revolución Industrial, que vio extenderse por todo el planeta los trituradores de caña impulsados por vapor. Todavía en vísperas de la Primera Guerra Mundial, 219 haciendas azucareras de Barbados seguían funcionando con energía eólica”.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14"><sup>14</sup></a> Una ilustración de <em>The Illustrated London News</em> (9 de junio de 1849, vol. 14, p. 388) muestra a mujeres y hombres introduciendo caña en un molino de azúcar de rodillos verticales, con un cuchillo cañero o machete en primer plano (Aronson y Budhos, 2017: 388).</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>15</sup></a> Sobre cómo el azúcar blanco se convirtió en un símbolo aglutinador de la política de la “Australia Blanca”, véase Stefanie Affeldt (2014).</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>16</sup></a> El molino horizontal de dos rodillos surgió en el oeste de la India en los siglos XIII y XIV. Se ha sugerido que los portugueses introdujeron esta tecnología, cuya capacidad de molienda era el doble que la del antiguo molino <em>trappeto</em>, en el “Nuevo Mundo”, pero Bosma considera más probable que llegara al Caribe por una ruta indirecta, desde el oeste de la India hasta Madeira y de allí, vía las Canarias, hasta La Española (Bosma, 2023:45).</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>17</sup></a> N. de la t. Esa labor se denominaba factoría o factoraje en español.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18"><sup>18</sup></a> Las colonias americanas, por ejemplo, estaban obligadas a vender ciertos productos, “enumerados” por ley, solo a comerciantes británicos. Entre estos productos estaban el azúcar, el tabaco, el algodón y el índigo. Había algunos productos que a los colonos no se les permitía comerciar ni siquiera entre ellos o con regiones vecinas. Para una breve ilustración de las restricciones coloniales en el otro extremo del mundo véase Mukherjee, 2010: 73-82.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19"><sup>19</sup></a> Las estimaciones de las poblaciones esclavizadas y de las importaciones de personas esclavizadas se combinan con los precios a los que se vendían las personas esclavizadas para estimar los cambios en la demanda de trabajo esclavo y la variación de la productividad total de los factores en la agricultura de trabajo esclavo, para todo el Caribe, a partir de 1674 (Eltis et al., 2005: 676).</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20"><sup>20</sup></a> Al analizar el aumento de la productividad en las plantaciones de algodón del Sur anterior a la Guerra Civil, Edward E. Baptist señala que incrementos similares en dichas plantaciones se basaron casi por completo en una explotación más intensa de la mano de obra esclava (2014).</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21"><sup>21</sup></a> Entre 1734 y 1788, la población esclavizada aumentó un 206% en aquellas parroquias en las que el 65% o más de todas las personas esclavizadas se empleaban en la producción de azúcar, frente al 46% en los interiores de Kingston y St. Jago de la Vega, donde la producción de azúcar era relativamente poco importante, (Ryden, 2001: 504-507).</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>22</sup></a> Un argumento al estilo de Adam Smith que hoy en día muy pocos defenderían.</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23"><sup>23</sup></a> Todos los valores monetarios están en libras esterlinas, salvo indicación en contrario.</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24"><sup>24</sup></a> N. de la t. <em>Scramble</em> quiere decir rebatiña, revuelo, disputa.</p>
<p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25"><sup>25</sup></a> A diferencia de las otras dos monedas de reserva que surgieron más tarde, la libra esterlina británica y el dólar estadounidense, el florín no estaba respaldado por el Estado holandés, sino por el Banco de Ámsterdam. Como Ámsterdam era el principal centro comercial de Europa occidental, se lo reconocía dentro de las potencias emergentes de Europa occidental como una moneda de reserva, aunque los comerciantes del resto del mundo solo aceptaban oro o plata.</p>
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<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
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</div>
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		<item>
		<title>Fidel Castro: una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Aug 2026 23:41:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En 2026 celebramos el centenario de Fidel Castro Ruz (1926-2016), uno de los dirigentes revolucionarios más importantes que ha tenido América Latina en su historia. La Unión Internacional de Editoriales de Izquierda (IULP) junto al Centro Fidel Castro, organizó esta publicación con fragmentos de distintos discursos de Fidel a lo largo de su vida para celebrar el centenario de su nacimiento.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><a href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/fidel-Iulp-espanol_Final.pdf"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152747 size-full" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/tapa-fidel-Iulp-espanhol-1.jpg" alt="" width="550" height="850" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/tapa-fidel-Iulp-espanhol-1.jpg 550w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/tapa-fidel-Iulp-espanhol-1-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px"></a></div>
<p class="rm-b-e-md" style="text-align: center;"><a class="btn btn-primary btn-large" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/fidel-Iulp-espanol_Final.pdf">Descargue el libro</a></p>
<p>Las varias editoriales que se suman a esta publicación trabajan para mantener vivo este legado, fundamental para las luchas de los pueblos del Sur Global en busca de la emancipación y la construcción del socialismo. Agradecemos al Centro Fidel Castro, en la figura de su director René González Barrios, quien seleccionó y organizó los discursos presentes en este libro.</p>
<p>En un contexto en que la ofensiva imperialista estadounidense busca asfixiar la economía, el pueblo y la revolución en Cuba, difundir las ideas de Fidel y las políticas implementadas por la revolución, por medio de esta publicación, es una forma de solidaridad. Con ello, buscamos fortalecer los lazos internacionalistas en la construcción de una sociedad sin dominación de clases.</p>
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		<title>Un Vietnam en el campo de la cultura: el Congreso Cultural de La Habana, 1968</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/dossier-congreso-cultural-habana/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 11 Aug 2026 08:00:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En 1968, delegados de 70 países se reunieron en La Habana para hacer frente al imperialismo cultural y concebir la cultura como un frente decisivo de la lucha antiimperialista.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments"><span style="font-weight: 400;">Los collages que ilustran este dossier fueron realizados por el Instituto Tricontinental de Investigación Social, con imágenes y discursos del Congreso Cultural de La Habana (1968), cortesía de Cubarte.</span></div>
<blockquote class="single-post--content--quote-outlined-block">
<p style="text-align: right;"><em>“</em>No puede haber nada más antimarxista que el dogma, no puede haber nada más antimarxista que la petrificación de las ideas. Y hay ideas que incluso se esgrimen en nombre del marxismo y que parecen verdaderos fósiles”.</p>
<p style="text-align: right;">– Fidel Castro, discurso de clausura, Congreso Cultural de La Habana, 12 de enero de 1968 (1968: 57-71).</p>
</blockquote>
<blockquote class="single-post--content--quote-outlined-block">
<p style="text-align: right;">“Hago la revolución, y por tanto existo, por tanto existimos”.</p>
<p style="text-align: right;">– René Depestre, Comisión I, Congreso Cultural de La Habana, 1968 (1968: 42-46).</p>
</blockquote>
<p>En la mañana del 4 de enero de 1968, en el Hotel Habana Libre, el presidente cubano Osvaldo Dorticós inauguró el Congreso Cultural de La Habana. Durante los 9 días siguientes, 470 delegados de 70 países llenarían las salas de las comisiones. Juntos, buscaban comprender cómo opera el imperialismo a través de la cultura en todas sus dimensiones y qué significaría construir un frente antiimperialista capaz de enfrentarlo y desmantelarlo.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a></p>
<p>El congreso tuvo lugar en un momento en que la revolución se sentía no solo posible, sino inminente. Vietnam mantenía en jaque al ejército más poderoso de la Tierra. Los movimientos de liberación armada en las colonias portuguesas de Angola, Guinea-Bissau y Mozambique construían nuevas sociedades en las zonas ya liberadas.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> En toda América Latina, los movimientos guerrilleros se multiplicaban a raíz de la Revolución cubana. Los pueblos del Tercer Mundo estaban en movimiento en todos los frentes. El duelo por el asesinato de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia, tres meses antes, no había hecho sino agudizar la resolución colectiva de las personas delegadas y de los movimientos que representaban. La pregunta ya no era si el imperialismo podía ser derrotado, sino por quién y en qué frentes.</p>
<p>El Congreso Cultural de La Habana se organizó en cinco comisiones que trazaban los frentes en que se libraba la batalla cultural: Cultura e independencia nacional (Comisión I); Formación integral del hombre (Comisión II); Responsabilidad del intelectual (Comisión III); Cultura y medios de comunicación de masas (Comisión IV); y Creación artística y trabajo científico-técnico (Comisión V).<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> Como observó Dorticós en su discurso de apertura, “según nuestras noticias, se reúnen por primera vez hombres que proceden de todos los continentes, que pertenecen a distintas profesiones” reunidos en torno a un mandato cultural común (1968: 4). La decisión de invitar no solo a trabajadorxs culturales como artistas y escritores, sino también a médicxs, economistas, sociólogxs, científicxs, técnicxs y trabajadorxs intelectuales de toda procedencia, fue una elección política deliberada, que insistía en que la cultura no era simplemente un complemento de la lucha política y militar, sino un frente de lucha antiimperialista por derecho propio.</p>
<p>El congreso no se limitó a las salas de comisiones y los discursos. Tuvo repercusión en toda la ciudad a través de vallas publicitarias, afiches y transmisiones radiales. En la antesala del congreso, el Instituto del Libro publicó ediciones populares de obras de varios escritores participantes y se proyectaron películas de algunos delegados en cines de toda La Habana. En la noche del 9 de enero, se inauguró en el Pabellón Cuba, en el Vedado, la exposición <em>Del Tercer Mundo</em>. Concebida como un recorrido cinematográfico más que como una exposición convencional, empleaba luz, sonido, montaje y movimiento para guiar a los visitantes a través de la historia inconclusa de Asia, África y América Latina. Los visitantes recorrían seis zonas que narraban la historia no concluida del Tercer Mundo, desde el mito de las tierras “vírgenes”, pasando por la violencia y la privación de la dominación imperialista, hasta las luchas revolucionarias del presente. La exposición recurría a animaciones de neón, historietas, montajes cinematográficos satíricos y efectos sonoros que incluían un túnel del horror sobre el hambre y cajas de luz giratorias que multiplicaban la imagen icónica del Che tomada por el fotógrafo cubano Alberto Korda, junto a la pregunta: “¿Y nosotros, los explotados del mundo, cuál es nuestro papel?”. La exposición, producida colectivamente por más de 100 personas, fue visitada por más de 250.000 personas durante sus tres meses de duración, con un horario que permitía a estudiantes y trabajadorxs asistir de camino a casa, como quien visita un cine popular (Berríos, 2019: 101-119).</p>
<p>La participación masiva y la amplitud cultural del congreso encarnaban su argumento fundacional: que la cultura contiene la totalidad de cómo una sociedad produce y reproduce la vida humana. Como concluyó la declaración general del congreso: “si la derrota del imperialismo es el prerrequisito inevitable para el logro de una auténtica cultura, el hecho cultural por excelencia para un país subdesarrollado es la revolución” (CCLH, 1968: 49-50).</p>
<p>Los debates que tuvieron lugar a lo largo de esos nueve días produjeron uno de los análisis colectivos más ricos sobre el imperialismo cultural del siglo XX y una visión de la cultura antiimperialista cuyo alcance y ambición siguen interpelando hoy a los movimientos a pensar la cultura no simplemente como arte o propaganda, sino como un terreno de lucha que atraviesa todas las dimensiones de la vida social. Sin embargo, el congreso ha sido poco estudiado y ha estado prácticamente ausente desde entonces de muchos relatos históricos del período. Este dossier presenta una síntesis de algunos de esos debates, organizada en cinco secciones: el diagnóstico de cómo opera el imperialismo cultural, la praxis de la cultura dentro de las luchas de liberación activas, las formulaciones teóricas surgidas del congreso, la visión del nuevo ser humano y el papel del trabajador/a intelectual en la revolución.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152533 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Hacia el Congreso Cultural de La Habana</h2>
<p>El congreso fue el tercero de una secuencia de eventos internacionalistas celebrados en La Habana. El primero fue la Conferencia Tricontinental (enero de 1966), que reunió a fuerzas revolucionarias de África, Asia y América Latina para construir una alianza político-militar contra el imperialismo y que creó la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL). En agosto del año siguiente, la reunión de la Organización Latinoamericana de Solidaridad institucionalizó la lucha armada como estrategia principal de la liberación continental. En 1968, el Congreso Cultural de La Habana extendió esa estrategia hacia un terreno ideológico y cultural que, durante dos décadas, había sido objeto de una ofensiva imperialista masiva y en gran medida encubierta.</p>
<p>El congreso respondía a la necesidad material de combatir no solo la agresión militar directa liderada por Estados Unidos (como la invasión de Playa Girón en 1961), sino también una guerra cultural y de información de larga data. De hecho, fue convocado como la respuesta directa al Congreso por la Libertad de la Cultura (CCF, por su sigla en inglés), la operación cultural insignia de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Con el propósito expreso de construir hegemonía cultural, el CCF promovía las ideas de que no existía alternativa al orden capitalista occidental, que los movimientos revolucionarios eran amenazas a la “libertad” y que los intelectuales debían ser críticos autónomos y apolíticos. Fundado en 1950 con operaciones en 35 países, publicó más de 20 prestigiosas revistas literarias y políticas (<em>Encounter</em> en Londres, <em>Preuves</em> en París y <em>Cuadernos</em> en América Latina, entre otras), patrocinó conferencias, financió intercambios académicos y cultivó una red internacional de intelectuales comprometidos, consciente o inconscientemente, con un consenso liberal anticomunista.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> Aunque la revelación en 1967 de que el CCF era financiado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desprestigió a la organización, la infraestructura que había construido permaneció intacta, desde revistas, fundaciones y redes académicas hasta hábitos de pensamiento. Eric Hobsbawm, historiador marxista británico y delegado, describiría más tarde al Congreso Cultural de La Habana como el “opuesto exacto” del CCF. Mientras el CCF se presentaba como defensor de la autonomía intelectual, al tiempo que operaba bajo patrocinio imperialista, el Congreso Cultural de La Habana buscaba establecer la infraestructura cultural y el programa para quienes luchaban contra el imperialismo (Hardesty, 2019: 61).</p>
<p>La idea del Congreso de La Habana nació de Casa de las Américas, institución fundada en abril de 1959 que se había convertido, a través de su revista y su premio literario anual, en el principal puente cultural de Cuba con América Latina y el Caribe. En enero de 1967, el comité de colaboración de la revista emitió una declaración para reunir a intelectuales de Asia, África y América Latina, en respuesta al llamado de la Conferencia Tricontinental de 1966 a construir un frente activo contra la intervención cultural en el Tercer Mundo. Esta convocatoria propuesta se convirtió en el Congreso Cultural de La Habana de 1968. Entre octubre y noviembre de 1967, un seminario nacional de preparación reunió a 1.343 escritorxs, artistas, científicxs y técnicxs cubanxs en la misma estructura de cinco comisiones que luego adoptaría el congreso internacional, con meses de trabajo intelectual y organizativo colectivo realizados antes de que llegara un solo delegado internacional (OSPAAAL, 1966: 217-40; González Lage, 2019: 276-277).</p>
<p>La estrategia de invitación del congreso fue deliberadamente amplia: trotskistas y surrealistas se sentaron junto a militantes de partidos comunistas. Editores de <em>New Left Review</em> junto a militantes del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA). Existencialistas y antipsiquiatras junto a economistas de la teoría de la dependencia y teólogos de la liberación y las 212 personas delegadas de naciones “desarrolladas” se sentaron junto a las 205 personas delegadas de naciones subdesarrolladas, entre ellas 53 de países socialistas (González Lage, 2019: 283-284). Aunque la estrategia cubana buscaba construir un frente antiimperialista que alcanzara a los sectores progresistas del centro imperialista, decisiones estructurales aseguraron que fueran las perspectivas del Tercer Mundo las que marcaran el rumbo de las deliberaciones. Con este fin, la jefatura de todas las comisiones recayó en personas delegadas de proyectos socialistas y de liberación nacional del Tercer Mundo. El testimonio de las personas delegadas que hablaban desde luchas de liberación activas tuvo un peso político y moral que enmarcó la totalidad del congreso (CCLH, 1968; Parmelin, 1968: 3-20).</p>
<p>El congreso se convocó en un momento de agudas contradicciones. Dos días antes de la apertura, Fidel Castro anunció que la Unión Soviética reduciría el suministro de petróleo a la isla. Días después de la clausura, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba se reunió para actuar contra una “microfacción” de militantes del partido acusados de buscar subordinar la estrategia revolucionaria cubana a la línea de Moscú (González Lage, 2019: 276; Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1968). Tras el congreso, la Organización de los Estados Americanos (OEA) elaboró un extenso informe clasificado que calificó al congreso de “acción subversiva del comunismo internacional” y detalló a los asistentes, así como sus afiliaciones políticas, historiales de viaje e intervenciones en el congreso (Organización de los Estados Americanos, 1968).</p>
<h2 style="margin:3em 0;">El diagnóstico: cómo opera el imperialismo a través de la cultura</h2>
<p>Aunque las personas delegadas provenían de una amplia gama de historias coloniales y etapas de lucha distintas, compartían un diagnóstico del imperialismo cultural de su época. El imperialismo, sostenían, opera mediante una ofensiva sistemática que atraviesa todas las dimensiones de la sociedad y la cultura, incluyendo la colonización de la conciencia, el control de la información, la extracción del trabajo intelectual, la “fuga de cerebros” de médicos y científicos del Tercer Mundo y el control de la producción de conocimiento.</p>
<p>Durante el congreso, Roberto Fernández Retamar, poeta cubano que más tarde dirigiría Casa de las Américas, ofreció una lectura estructural del orden global y de los intelectuales que este producía. El mundo, argumentó, no se divide entre países “desarrollados” y “subdesarrollados”, sino entre <em>países subdesarrollados</em> y lo que él llamó <em>países</em> <em>subdesarrollantes</em>, es decir, cuyo propio desarrollo depende de producir activamente subdesarrollo en otras partes.</p>
<p>Para Fernández Retamar, los intelectuales de esos países “subdesarrollantes” adquirían su conocimiento a través del mismo sistema: uno construido sobre el trabajo explotado y la riqueza del Tercer Mundo. Sostuvo que “la ciencia y el arte de los países explotadores pertenecen también a los países explotados sobre los cuales se han construido”. Devolverlos, dijo, “no será una forma de paternalismo, sino una forma de reintegrarles lo arrancado”. Para él, esto significaba que lxs intelectuales de izquierda de los centros imperialistas tenían la responsabilidad de poner su conocimiento, científico, económico, lingüístico y técnico, al servicio de los movimientos de liberación cuyos pueblos habían hecho posible ese conocimiento. Si la reparación era lo que Fernández Retamar exigía de lxs intelectuales en los países que “subdesarrollan”, lo que exigía de quienes estaban en los países subdesarrollados era lo inverso: apropiarse del conocimiento del colonizador y de sus productos y utilizarlos para su propia liberación.</p>
<p>En 1971, tres años después del congreso, la formulación de Fernández Retamar cristalizaría en su ensayo emblemático <em>Calibán</em>. En él, reivindicó la figura de Calibán, el sujeto esclavizado de <em>La tempestad</em> de Shakespeare, cuya isla ha colonizado Próspero, como símbolo de América Latina y el Caribe: “Próspero invadió las islas, mató a nuestros ancestros, esclavizó a Calibán y le enseñó su idioma para poder entenderse con él: ¿qué otra cosa puede hacer Calibán sino utilizar ese mismo idioma, hoy no tiene otro, para maldecirlo, para desear que caiga sobre él la ‘roja plaga’?” (Fernández, 1974: 34-35).</p>
<p>En los años siguientes, Calibán se convirtió en una figura compartida a través de la cual los intelectuales de América Latina y el Caribe exploraron la dominación colonial, el lenguaje, la revuelta y la agencia histórica. El congreso contribuyó a consolidar esta reelaboración al poner en diálogo en La Habana a pensadores anticoloniales caribeños, entre ellos Fernández Retamar, C. L. R. James y Aimé Césaire (González Seligmann, 2019: 49-54, 76-77). En 1969, por ejemplo, Césaire publicó <em>Une tempête</em> [Una tempestad], una reescritura anticolonial de la obra de Shakespeare y el poeta barbadense Kamau Brathwaite publicó su poema <em>Calibán</em>. Junto con el ensayo de Fernández Retamar, estas obras contribuyeron a una importante inversión cultural y política, que colocó al Tercer Mundo, como sujeto colonizado colectivo, en el centro y no en la periferia de la historia.</p>
<p>Esta disputa en torno al lenguaje, la representación y la acción histórica formaba parte del diagnóstico más amplio del congreso sobre el imperialismo cultural. En el congreso, Fernando Martínez Heredia, quien había fundado la influyente revista <em>Pensamiento Crítico</em>, sostuvo que la capa más insidiosa de la dominación imperialista era la colonización cultural (Sánchez, 2018). Planteó que, “la colonización cultural penetra fuertemente en todos los órdenes de la vida, hasta influir en el pensamiento y en la acción de los propios luchadores contra el colonialismo”, produciendo “un molde mental de castración, de incapacidad para representarse un destino alcanzable con fuerzas propias” (Martínez, 1968: 15-19; Tricontinental, 2026a). Esta “castración mental” se produce a lo largo de un período extenso y a través de varios frentes, entre ellos, el aparato mediático. Durante el congreso, el historiador cubano Moreno Fraginals describió un vasto sistema imperialista de comunicaciones: 850 horas semanales de transmisiones de onda corta de Estados Unidos hacia América Latina, dos redes radiales que controlaban más del 90% de los oyentes y radios de frecuencia fija preconfiguradas para estaciones estadounidenses que circulaban por toda la región. Para el escritor cubano Edmundo Desnoes, los medios de masas eran las “armas secretas” del imperialismo, eficaces precisamente porque eran invisibles (Moreno, 1968: 71-74; Desnoes, 1968: 13-17).</p>
<p>El economista indio Lajpat Rai mostró cómo las instituciones educativas y culturales también habían sido dominadas por intereses imperialistas. En su país, dijo, “Las universidades, institutos, escuelas, organizaciones sociales y culturales de la India están infestados hoy de agentes culturales norteamericanos bajo la apariencia de profesores visitantes, expertos en educación, cuerpos de paz, e incluso agentes de la CIA”.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a> Documentó un “programa de castración política de los intelectuales”, haciendo eco de las palabras de Martínez Heredia, con las fundaciones Asia, Ford y Rockefeller y el ya desenmascarado CCF, operando abiertamente dentro de la academia india (Rai, 1968: 10-17).</p>
<p>Un tercer frente de la ofensiva cultural imperialista operaba a través del registro histórico y el archivo físico. Delegados del mundo árabe, de la península coreana y del sur de África aportaron testimonios de supresión cultural. Gisèle Halimi, una abogada nacida en Túnez que había defendido a militantes del Frente de Liberación Nacional argelino (FLN) durante la guerra de independencia, trajo al congreso su propio testimonio de colonización cultural. Criada bajo el sistema educativo colonial francés en Túnez, describió la exclusión de la historia y la cultura árabes y cómo “[ ] la belleza, la inteligencia, la libertad no podían ser más que valores franceses; la fuente de toda cultura, la civilización era Francia” (Halimi, 1968: 136-144).</p>
<p>Hablando desde un país que aún se reconstruía, Kim Youn Seun y Pak Hai Chin, de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) (Corea del Norte), a apenas 15 años de una guerra en que los bombardeos estadounidenses destruyeron prácticamente toda estructura en pie en el norte del país, ofrecieron al congreso el concepto de <em>juche</em> (주체). Traducido a menudo como “autosuficiencia”, el <em>juche</em> se refiere a la capacidad de un pueblo colonizado de convertirse en sujeto de su propia historia, en lugar de objeto pasivo de la dominación imperialista. “Sin la liberación completa y la independencia del país”, dijeron las personas delegadas de la RPDC al congreso, “no puede haber esperanza de una verdadera cultura nacional, ni puede hablarse de la formación integral del hombre”, condensando, en una sola frase, el vínculo entre el diagnóstico del congreso sobre el imperialismo cultural y su horizonte del nuevo ser humano (Kim Youn Seun y Pak Hai Chin, 1968).</p>
<p>Lo que revelaban estos testimonios, provenientes de todos los continentes, era un único aparato colonial integrado que abarca la manera en que una sociedad se narra a sí misma: sus transmisiones, sus universidades, su lenguaje, sus archivos. Varias personas delegadas señalaron que este aparato está también indisolublemente ligado a la estructura económica y a la lógica extractivista del imperialismo. Como planteó Alex La Guma, novelista y ex preso político del apartheid sudafricano: “Somos los primeros productores de oro del mundo, pero nuestros mineros cobran un salario de 40 centavos por 8 horas de trabajo”. Mientras que cirujanos sudafricanos habían realizado en Ciudad del Cabo el primer trasplante de corazón del mundo apenas semanas antes del congreso de La Habana, el 80 % de la población vivía en un nivel de hambruna. El planteamiento de La Guma no buscaba condenar el logro científico en sí, sino exponer la contradicción de la sociedad del apartheid: una riqueza y una capacidad técnica inmensas que coexistían con la privación masiva y la dominación racial. La Ley de Educación Bantú (1953) dio a este sistema una forma explícitamente cultural, al imponer una educación inferior y segregada a la población negra sudafricana, preparándola para el trabajo subordinado bajo el apartheid (La Guma, 1968; Silber, 1970: 48-53).</p>
<p>El congreso de La Habana también abordó la extracción imperialista de la capacidad humana. El Dr. Horacio Zalce, médico mexicano que presentó en tres de las cinco comisiones del congreso, trazó el circuito de la fuga de cerebros en su campo. Médicos formados a expensas públicas en países subdesarrollados eran atraídos hacia Estados Unidos, sometidos a la “transculturación” (la adopción gradual de los valores, hábitos y formas de vida de otra cultura) y absorbidos por el imperialismo o enviados de vuelta a sociedades donde ningún trabajo correspondía a su especialización. En palabras del Dr. Zalce, “se ha exportado ‘materia prima’, ésta se ha ‘elaborado’ en el extranjero y entonces es substraída” (Zalce, 1968: 30-31).</p>
<p>De manera similar, el delegado cubano José Fernández-Britto Rodríguez informó que, entre 1956 y 1965, cerca de 40.000 científicos y técnicos latinoamericanos emigraron a Estados Unidos (CCLH, 1968: 34-39). Por su parte, los investigadores cubanos Aníbal Rodríguez y Fernando Barral describieron la colonización de la propia producción de conocimiento sobre el Tercer Mundo, en la cual América Latina suministraba “materia prima científica”, datos e investigadores, a think tanks estadounidenses como la RAND Corporation, la Special Operations Research Office y el Hudson Institute. Esas instituciones devolvían luego los “productos terminados” de esa investigación a la región en forma de intervención política, económica, de inteligencia y militar (Rodríguez y Barral, 1968: 2-6).</p>
<p>A través de las cinco comisiones, las personas delegadas describieron a intelectuales, médicxs y científicxs colonizadxs como materia prima que es extraída, procesada y sustraída. Cada médico de la periferia formado en el ámbito público que termina ejerciendo en el núcleo imperialista representa una transferencia de valor económico: años de inversión social capturados a través de la propia estructura de la dependencia imperial. Como concluyó la resolución de la Comisión IV (Cultura y medios de comunicación de masas), “la industria de la cultura de masas no se limita a funciones superestructurales, es hoy parte integral del sistema de producción económica” (CCLH, 1968: 30).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152541 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Praxis: la liberación como acto cultural</h2>
<p>El congreso rechazó la idea de que la cultura es algo que se restaura o se crea solo después de haber ganado la liberación. Por el contrario, las personas delegadas, que hablaban desde el interior de las guerras de liberación nacional, sostuvieron que la cultura es la sustancia a través de la cual se construye la liberación, creando, en el proceso mismo de la lucha, nuevos sujetos, lenguajes, instituciones y conocimientos. La liberación nacional, en esta visión, no es la condición previa para la renovación cultural: es en sí misma un acto de cultura.</p>
<p>Vietnam, entonces dividido entre la República Democrática de Vietnam en el norte y la República de Vietnam, respaldada por Estados Unidos, en el sur, estuvo representado en el congreso por dos delegaciones: una de la República Democrática de Vietnam y otra del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (FNL), el frente revolucionario que combatía al régimen sureño y a sus patrocinadores estadounidenses. Cù Huy Cận, viceministro de Cultura de la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte) y uno de los poetas más celebrados del país, informó sobre la importancia de construir vida cultural pese al bombardeo estadounidense: “La supresión de la cultura nacional de los pueblos es la consigna de los conquistadores”. Tư Huỳnh, reconocido pintor y representante del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (FNL), describió cómo los informes mensuales del FNL registraban el número de habitantes liberados del analfabetismo junto al número de soldados enemigos abatidos.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> En un territorio donde un túnel subterráneo podía servir a la vez de escuela y de refugio, cultura y liberación estaban indisolublemente ligadas. En la resolución de la Comisión IV (Cultura y medios de comunicación de masas), las personas delegadas señalaron que los equipos de cine vietnamitas trabajaban desde sótanos en las provincias más bombardeadas. “El canto acalla el sonido de las bombas”, escribieron (CCLH, 1968: 30).</p>
<p>Desde las zonas liberadas en la África bajo ocupación portuguesa, donde la lucha armada de Angola contra el colonialismo entraba en su séptimo año y las guerras en Guinea-Bissau y Mozambique también avanzaban, el poeta angoleño Mário Pinto de Andrade, cofundador y primer presidente del Movimiento Popular de Liberación de Angola, habló de la transformación cultural en curso en las zonas liberadas, donde surgían escuelas, imprentas, talleres de artistas y canciones revolucionarias.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> Una “revolución semántica”, dijo, estaba abriendo el portugués colonial, remodelándolo a través de estructuras lingüísticas africanas y generando nuevas formas literarias. De manera similar, Abílio Duarte, dirigente caboverdiano del PAIGC (Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde), habló de los cimientos fundacionales de la nueva sociedad dentro del cascarón de la vieja. “Siendo nuestra lucha de liberación nacional armada”, declaró Duarte, “el acontecimiento cultural más importante ocurrido en nuestro país desde el inicio de la colonización” (1968: 104-107).</p>
<p>Desde Cabo Verde hasta Cuba y Vietnam, atravesando continentes y tradiciones nacionales de liberación distintas, la vida cultural no se concebía como algo que debía simplemente preservarse de la destrucción o posponerse hasta la victoria, sino como el medio mismo a través del cual se construía la liberación. Lo que unía a estas luchas era una comprensión compartida, extraída de la práctica vivida: que la cultura es la sustancia misma de la lucha y que la liberación nacional es, en efecto, un acto de cultura. Como declaró la resolución de la Comisión III, “Toda lucha contra el imperialismo y neocolonialismo se convierte automáticamente en una lucha por el acceso del pueblo a la cultura: las luchas de liberación nacional toman, así, la forma hermosa y heroica de la defensa del conocimiento y la belleza” (CCLH, 1968: 28).</p>
<h2 style="margin:3em 0;">La síntesis: la revolución como fenómeno total</h2>
<p>Junto a los diagnósticos del imperialismo y los testimonios de las luchas activas, el congreso de La Habana generó formulaciones teóricas para comprender la cultura, la revolución y el sujeto humano. Los debates del congreso fueron tan amplios como las personas delegadas que asistieron a él y abarcaron desde la teoría de la dependencia y la relación entre ciencia y cultura hasta los términos en que podía construirse la solidaridad antiimperialista. Entre las intervenciones que generaron el debate más agudo estuvo un ajuste de cuentas con la <em>negritud</em>, un movimiento literario, filosófico y político que sostenía que los pueblos negros poseían una identidad cultural distinta, forjada en la experiencia de la esclavitud y el colonialismo, que exigía reconocimiento frente al universalismo occidental. El debate de La Habana interpelaba directamente preguntas que hoy siguen siendo relevantes sobre la relación entre identidad racial y cultural y lucha de clases.</p>
<p>En el congreso, el poeta haitiano René Depestre rastreó los orígenes de la <em>negritud</em> como “la operación cultural mediante la cual los intelectuales negros de África y de las dos Américas tomaban conciencia de la validez de la originalidad de las culturas negro-africanas”. En su origen, reflejaba una doble alienación de los pueblos negros: como trabajadores en el mercado capitalista y como sujetos de una deshumanización racializada. Para Depestre, expresaba “la conciencia de esta doble alienación y de la necesidad histórica de superarla mediante la praxis revolucionaria” (Depestre, 1968: 42-46). Pero, separada del análisis de clase, la <em>negritud</em> pronto sería apropiada para fines contrarrevolucionarios.</p>
<p>En Haití, dijo Depestre, “pseudosociólogos” como el entonces dictador François Duvalier, conocido como “Papa Doc”, aislaron la cuestión racial del desarrollo económico, reduciendo la historia haitiana a “una sucesión caótica de conflictos únicamente entre mulatos y negros” (Depestre, 1968: 42-46). La pequeña burguesía negra había utilizado esta interpretación para convencer a las masas de que ahora estaban en el poder, cuando la realidad no podía estar más alejada de esa afirmación. Depestre vio lo que ocurrió cuando la <em>negritud</em> pasó de ser una revuelta literaria anticolonial a convertirse en ideología de Estado, bajo la forma de lo que se conoció como <em>noirisme</em>, la ideología racial esencialista empleada por Duvalier que convirtió la defensa de la cultura negra que propugnaba la <em>negritud</em> en una justificación para la dictadura, aterrorizando al pueblo haitiano y a la izquierda en nombre de la autenticidad negra. Puesto bajo arresto domiciliario, Depestre partió hacia Cuba en 1959 por invitación del Che Guevara (Miller, 2015: 159-178).</p>
<p>Depestre también señaló la conocida formulación de Léopold Senghor, primer presidente de Senegal y uno de los pensadores fundadores de la <em>negritud</em>, según la cual “la emoción es negra, como la razón es blanca”. Para Depestre, el problema no era la afirmación original de <em>negritud</em> de las culturas negras, sino la manera en que tales formulaciones podían esencializar la identidad racial cuando se separaban del análisis de clase, abriendo la puerta a que las burguesías negras de África y de las Américas explotaran a lxs trabajadorxs negrxs “en nombre de una espiritualidad común”.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a> Separada de las exigencias concretas de la revolución, la <em>negritud</em> se había convertido en lo que Depestre llamó “un inaceptable ‘sionismo negro’” (1968: 46). Más bien, afirmó Depestre, la lucha contra el racismo debe basarse en la práctica revolucionaria; cuando “la negritud se ha incorporado a la revolución socialista”, el racismo “ha encontrado su superación a través de un proceso histórico en que blancos y negros y mulatos dejan cada día más de oponerse entre sí”. El nuevo Orfeo negro, continuó, “será revolucionario o no será, pues se trata de un contemporáneo y un aliado de Ho Chi Minh, de Fidel Castro y de Ernesto Che Guevara” (1968: 46).</p>
<p>Mientras que Depestre había rastreado la captura histórica de la <em>negritud</em>, el escritor y delegado guineano Condetto Nénékhaly-Camara hizo un planteamiento filosófico más incisivo: los valores que la <em>negritud</em> atribuía a la identidad negra: coraje, creatividad y profundidad espiritual, no eran propiedades raciales en absoluto, sino parte del “patrimonio común de la humanidad”. Esencializarlos era entregar a las élites gobernantes de la África recién independizada el mismo instrumento mistificador que había empleado el racismo colonial. El debate de La Habana fue, en efecto, una advertencia contra los nacionalismos culturales que ganarían terreno en África y el Caribe recién independizados. El trabajo de construir una cultura antiimperialista requiere, por tanto, un análisis de clase en su centro, sin el cual cualquier frente cultural podría disolverse en las mismas identidades que el imperialismo había construido.</p>
<p>En el congreso, el testimonio del poeta sudafricano Dennis Brutus señaló el mismo problema bajo otra forma. Mientras Depestre y Nénékhaly-Camara advertían contra el esencialismo racial, Brutus mostró cómo la dominación racial organizaba cada esfera en que se desarrolla el ser humano. Baleado por la espalda por la policía en Johannesburgo en 1963 y encarcelado más tarde durante 18 meses en Robben Island junto a Nelson Mandela, Brutus, cofundador del Comité Olímpico No Racial de Sudáfrica, mostró cómo el apartheid extendía su deshumanización incluso al deporte. En el período previo a los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, Brutus y otros hicieron campaña con éxito para que la Sudáfrica del apartheid fuera excluida de participar. Las contradicciones raciales del apartheid eran visibles también en otros ámbitos del deporte y la vida pública, como lo evidenció el caso del halterófilo sudafricano de nacimiento Precious McKenzie, a quien se le impidió representar a su propio país en los Juegos de la Mancomunidad, por lo que ganó tres medallas de oro para Inglaterra y luego una cuarta para Nueva Zelanda. “No puede haber discusión sobre el amplio desarrollo del hombre”, concluyó Brutus, “mientras el racismo sea permitido y tolerado en el deporte” (1968: 34-37).</p>
<p>Tomadas en conjunto, estas intervenciones mostraron que el racismo no podía superarse ni mediante la inclusión liberal ni a través del esencialismo cultural. Para resistir la reducción de la lucha social a identidades fijas, la cultura debía comprenderse en su totalidad. El filósofo sirio Antun Maqdesi, cofundador del Movimiento Socialista Árabe, ofreció un marco dentro del cual las diversas intervenciones del congreso encontraron un terreno común.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> La revolución, sostuvo, es un “fenómeno total” que debe transformar “el sentido de la existencia” y “al hombre en cuanto hombre”. Continuó: “una revolución y una educación revolucionaria, es un porvenir que se hace presente, que se encarna y por ese mismo, lanza sobre el pasado una luz nueva” (1968: 99-102). Su insistencia en la totalidad, en la revolución como transformación que abarca la conciencia, el cuerpo, las instituciones, los sistemas de conocimiento y cada dimensión de la vida social, dio expresión filosófica al hecho de que la cultura, en toda su amplitud, es un frente esencial en el que se gana o se pierde la liberación.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152549 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">El horizonte: el nuevo ser humano</h2>
<p>Si la revolución es un fenómeno total, entonces su horizonte es la formación del nuevo ser humano a través de la práctica revolucionaria. Este fue el tema de la Comisión II, cuyo título, “formación integral del hombre”, anunciaba un programa que Che Guevara había esbozado en 1965 en <em>El socialismo y el hombre en Cuba</em>. En su discurso de clausura del congreso, Fidel Castro lo llamó “el magnífico folleto que nos dejó el Che… cómo expresó su idea de cómo debe ser el hombre nuevo, cómo debe ser el hombre del mañana, cómo debe ser el hombre del siglo XXI” (1968: 57-71; 2020: 28).</p>
<p>El congreso de La Habana tradujo la visión del Che en términos concretos. En esa línea, el delegado cubano Eduardo Lara describió el trabajo no solo como una necesidad económica, sino como un medio de formar al nuevo ser humano, citando tanto la caracterización que hacía el Che del trabajo como un proceso que “purifica los mejores atributos del ser humano” como la perspectiva de Marx de que el trabajo es “el único método de producir hombres plenamente desarrollados” (1968: 62-65).</p>
<p>Bajo el gobierno revolucionario cubano, la visión del Che se convirtió en praxis en la forma del trabajo voluntario, la participación masiva en el trabajo agrícola y las brigadas organizadas para desbrozar miles de hectáreas de tierra improductiva. Estas no eran simples medidas productivas, sino instrumentos de transformación humana dirigidos a romper la división entre el trabajo manual e intelectual y las jerarquías y prejuicios sociales asociados a ella. Otras intervenciones cubanas extendieron este argumento a los campos científico, técnico y otros, insistiendo en que la formación del nuevo ser humano no podía separarse del desarrollo de la tecnología. En una ponencia colectiva titulada “El hombre nuevo”, presentada ante la Comisión II, la delegación cubana nombró al Che como la encarnación más clara de este ideal: “un trabajador no impulsado por la necesidad física de venderse a sí mismo como mercancía, capaz de adquirir las cualidades del ser humano del futuro, libre de las cargas del pasado, que da todo de sí mismo sin esperar ninguna recompensa material, guiando cada una de sus acciones con los sentimientos más profundos de amor por el pueblo y por los oprimidos de todo el mundo y con odio eterno hacia el enemigo opresor y criminal” (CCLH, 1968: 73-79).</p>
<p>La resolución de la Comisión II definió al nuevo ser humano en términos que excedían cualquier concepción estrecha de la cultura: alguien “capacitado ideológica, científica, técnica y culturalmente para participar de modo activo y consciente en la construcción de la nueva sociedad” y “que es apto para desarrollar tareas manuales de carácter productivas o actividades intelectuales, indistintamente” (CCLH, 1968: 22-25). La salud, el deporte, la ciencia, el trabajo manual, la defensa militar y la apreciación artística no eran suplementarios a esta visión, sino constitutivos de ella y esenciales para la defensa de cualquier revolución. Lejos de sugerir un modelo fijo, en su declaración general el congreso insistió en que el nuevo ser humano “cambiará con las épocas, se transformará al paso de la ciencia y la técnica y de la imaginación incesante” (CCLH, 1968: 54). Esta visión transformadora y dinámica del nuevo ser humano exigía un proceso continuo de rehumanización.</p>
<p>Ese proceso también debía enfrentar la subordinación de género arraigada en las relaciones sociales burguesas. Las delegadas cubanas Elena Díaz y Natasha Klein señalaron que la formación del nuevo ser humano exigía la liberación de la mujer respecto de la objetivación y la subordinación inherentes a las relaciones sociales burguesas. Su intervención extendió el argumento más amplio del congreso sobre la transformación humana hacia un terreno que había sido planteado, pero no plenamente elaborado: “La real y efectiva liberación femenina sólo comienza a partir de su premisa única: la remoción de la estructura socio-económica burguesa que elimina la opresión del hombre por el hombre, de la cual la discriminación de la mujer es una consecuencia inherente” (1968: 116-132). La liberación de la mujer no era un añadido al programa revolucionario, sino una condición estructural del ser humano integral que el congreso imaginaba.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Trabajadorxs intelectuales y la revolución</h2>
<p>El discurso de clausura de Fidel Castro planteó una pregunta que había recorrido todas las comisiones: ¿qué papel debían jugar lxs intelectuales, o lxs “trabajadorxs intelectuales”, como él los llamó, en la revolución? En la comisión dedicada a esta cuestión, “responsabilidad del intelectual”, muchas de las personas delegadas cuestionaron la tendencia a exigir que lxs intelectuales se convirtieran en guerrillerxs mientras no se pedía nada equivalente a lxs trabajadorxs, técnicxs, docentes o deportistas. El poeta uruguayo Mario Benedetti criticó la idea de que mientras otras profesiones cumplían “una función necesaria dentro del ámbito revolucionario… el escritor o el artista sólo asumen, dentro de ese ámbito, un papel de artículos suntuarios<em>”</em><i><span style="font-weight: normal !msorm;">.</span></i> La resolución de la comisión desarrolló el mismo argumento, insistiendo en que “su oficio no es un lujo, sino una necesidad social” vinculándolo a la visión del congreso sobre la formación del hombre nuevo (1968: 5-9; González Lage, 2019; Tricontinental, 2026b). La revolución, afirmó la resolución, “crea las condiciones para que se extinga el concepto de ‘intelectual’ como miembro de una élite de la cultura. Un esfuerzo tenaz y múltiple permitirá que en el futuro todo hombre sea un hombre integral, es decir, también un intelectual en el sentido más amplio del término” (CCLH, 1968: 29-30).</p>
<p>La visión del intelectual como “lujo” no desaparecería subordinando al intelectual a la acción militar. Más bien, la distinción entre intelectual y no intelectual se superaría a medida que el pueblo en su conjunto accediera a la vida intelectual. En la misma comisión, C. L. R. James, intelectual trinitense que había pasado décadas en el centro de los debates panafricanos, marxistas y anticoloniales, llevó el argumento más lejos. “La función de este congreso”, declaró, “es que los intelectuales deben preparar el camino para la extinción de los intelectuales como personificación de la cultura” (1968: 67-68; Silber, 1970: 118; González Seligmann, 2019). En otras palabras, el intelectual como categoría social separada debía ser abolido y el conocimiento debía volver al pueblo que había producido las condiciones materiales que lo hicieron posible.</p>
<p>En su discurso de clausura, Fidel reunió estos argumentos. Comenzó señalando que la respuesta más fuerte a la muerte del Che Guevara no había venido de organizaciones ni de partidos, sino de “trabajadores intelectuales”, a quienes describió como “hombres y mujeres honestos, sensibles, los que tuvieron la actitud de asimilar, de comprender, de admirar”. Los intelectuales habían mostrado mayor combatividad que “otras organizaciones de las que se esperaba mayor militancia”. El intelectual, entonces, no era un “bien de lujo”, la idea que Benedetti había criticado, pero tampoco era una figura para elevar por encima de la lucha. En su discurso de clausura, Fidel leyó íntegramente una declaración presentada por un grupo de sacerdotes católicos en la Comisión III, que afirmaba que “es el marxismo el que proporciona el análisis científico más exacto de la realidad imperialista” y que Camilo Torres Restrepo, muerto combatiendo con la guerrilla colombiana, “dio el más alto ejemplo de un intelectual cristiano comprometido con el Pueblo”. Fidel continuó: “¿Cómo cuando vemos a sectores del clero devenir en fuerzas revolucionarias vamos a resignarnos a ver sectores del marxismo deviniendo en fuerzas eclesiásticas?” (1968: 62-63).</p>
<p>Fidel continuó “Pero necesita el marxismo desarrollarse, salir de cierto anquilosamiento, interpretar con sentido objetivo y científico las realidades de hoy, comportarse como una fuerza revolucionaria y no como una iglesia seudorrevolucionaria” (1968: 65-66). Esta imagen sirvió como síntesis de muchos de los testimonios compartidos a lo largo del congreso: el marxismo debía interpretarse y aplicarse según las condiciones y necesidades concretas de cada lucha para realizar su potencial revolucionario. La cultura, en esta lectura, no puede concebirse como un dominio administrado por burocracias, ya sean capitalistas o socialistas, ni construirse como una “iglesia seudorrevolucionaria”. Como planteó Fidel en su discurso de clausura, había que entenderla como un sitio de lucha activa “un Vietnam en el campo de la cultura” y esa lucha exigía una revolución permanente del pensamiento dentro y a través de los movimientos revolucionarios y de las propias instituciones de la cultura (1968: 67).</p>
<p>De hecho, las personas delegadas se negaron a dejar que el congreso terminara como un simple registro de análisis y transformaron su resolución-declaración de clausura en un programa de acción antiimperialista práctica conocido como el Llamamiento de La Habana (Salkey, 1971: 217-218). Este llamamiento exhortó a “los escritores y hombres de ciencia, a los artistas, a los profesionales de la enseñanza y a los estudiantes” a romper los lazos institucionales con el imperialismo estadounidense, rechazando becas, invitaciones y otras formas de cooperación, frente a lo que identificaba como el método del enemigo: “un esfuerzo sistemático tiende a movilizar a los técnicos, hombres de ciencia e intelectuales en general, al servicio de los intereses y los objetivos capitalistas y neocolonialistas” (CCLH, 1968: 46-47). Cuando las personas delegadas abandonaron el Hotel Habana Libre, se llevaron consigo un diagnóstico, un cuerpo de teoría, una visión del nuevo ser humano y un programa de acción. Regresaron a países en guerra, bajo ocupación, construyendo el socialismo, o luchando por respirar dentro de las instituciones del imperialismo.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Los ecos de La Habana 1968</h2>
<p>El Congreso Cultural de La Habana no terminó cuando las personas delegadas abandonaron el Hotel Habana Libre. La energía de esos nueve días se canalizó en una década de producción cultural revolucionaria que constituyó, en la práctica si no de nombre, el frente antiimperialista que el congreso había convocado. En marzo de 1968, apenas semanas después de la clausura del congreso de La Habana, la Asociación de Escritores Afroasiáticos publicó el primer número de <em>Afro-Asian Writings</em>, más tarde renombrada <em>Lotus</em>, una revista trilingüe que, hasta 1991, llevaría adelante el tipo de solidaridades literarias que el congreso había encarnado. <em>Liberación nacional y cultura</em> (1968), de Cabral, extendió el marco que las personas delegadas del PAIGC habían llevado a La Habana hacia una teorización más amplia sobre la liberación nacional. En <em>Pedagogía del oprimido</em> (1970), el educador brasileño Paulo Freire, elaboró la visión de la formación del nuevo ser humano hasta convertirla en método. <em>Las venas abiertas de América Latina</em> (1971), del escritor uruguayo Eduardo Galeano, se convirtió en la contrahistoria del continente. <em>Calibán</em> (1971), de Fernández Retamar, ayudó a invertir el paradigma político existente, situando al Tercer Mundo en el centro de la historia y de la producción cultural. <em>Cómo Europa subdesarrolló a África</em> (1972), del historiador guyanés Walter Rodney, desarrolló más tarde, en términos históricos y materialistas, uno de los diagnósticos centrales del congreso: que el colonialismo no se había limitado a explotar a África, sino que había producido activamente su subdesarrollo.</p>
<p>Esta ola se extendió por campos y tradiciones artísticas. En el terreno del cine, los cineastas argentinos Fernando Solanas y Octavio Getino estrenaron <em>La hora de los hornos</em> (1968) y publicaron su manifiesto <em>Hacia un tercer cine</em> (1969), que planteaba un programa cinematográfico explícitamente antiimperialista. En el terreno del teatro, <em>Técnicas latinoamericanas de teatro popular</em> (1975), del dramaturgo brasileño Augusto Boal, declaraba que las naciones latinoamericanas, hasta entonces “satélites del arte metropolitano”, debían convertirse en “el centro de nuestro propio universo artístico” y que el objetivo no era distribuir productos culturales terminados sino “popularizar los medios de producción” del propio arte.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a></p>
<p>La <em>Nueva canción</em>, movimiento latinoamericano de música políticamente comprometida y arraigada en las tradiciones populares y folclóricas, llevó la lucha al canto a través de la obra del chileno Víctor Jara, la argentina Mercedes Sosa y los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. En el sur de África, inspiradas en exiliados de la Brigada Ramona Parra tras el golpe de Estado de 1973 en Chile, las brigadas culturales del Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) y las pinturas del artista mozambiqueño Malangatana Ngwenya fusionaron la producción artística con la liberación armada.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a> El arte gráfico de la OSPAAAL, diseñado en La Habana y distribuido por todo el mundo a través de la revista <em>Tricontinental</em>, dio al movimiento tricontinental su lenguaje visual. La ola se extendió también por el mundo de la literatura, desde Ghassan Kanafani escribiendo sobre literatura y resistencia en Palestina hasta Ngũgĩ wa Thiong’o volcándose hacia la lengua indígena gĩkũyũ para escribir contra el neocolonialismo en Kenia. Estos proyectos y muchos otros como ellos, muestran la amplitud del frente cultural que La Habana ayudó a consolidar. En todo el mundo, cada uno de ellos llevó adelante la intuición central del congreso: que la cultura no era un reflejo secundario de la lucha política, sino uno de sus frentes decisivos.</p>
<p>El Congreso Cultural de La Habana tuvo lugar en enero de 1968, meses antes de que la revuelta estudiantil en el Barrio Latino de París se convirtiera en el símbolo más célebre del Mayo del 68 mundial. Sin embargo, el frente cultural que estalló en los años siguientes tuvo su raíz no en las ocupaciones universitarias de la metrópoli europea, sino en las luchas de liberación del Tercer Mundo. En este sentido, fue en La Habana 1968 y no en el más aclamado Mayo francés, donde se encendió un “Vietnam en el campo de la cultura”. Pese a ello, el congreso fue quedando relegado del registro histórico junto con el mundo que lo había producido. ¿Por qué, entonces, volver a él ahora?</p>
<p>Las preguntas que planteó el congreso no son menos urgentes hoy. ¿Podemos desarrollar una cultura nacional bajo la dominación colonial y neocolonial? ¿Es posible pensar la formación del nuevo ser humano sin una transformación radical de la sociedad? ¿Cuál es la responsabilidad de la intelectualidad frente a su medio y frente al mundo? ¿Cuál debería ser el papel de los medios de comunicación de masas en relación con la lucha antiimperialista? (CCLH, 1968: 16-17)</p>
<p>A medida que el imperialismo ha alcanzado la etapa peligrosa y decadente del hiperimperialismo, los mecanismos que el congreso identificó se han metastatizado con la Nueva Guerra Fría contra el Sur Global.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a> El aparato mediático expuesto en el congreso se ha convertido en un monopolio de plataformas que coloniza algorítmicamente la atención y el deseo y fabrica consenso para el orden imperialista. La fuga de cerebros que el congreso diagnosticó se ha visto agravada por la extracción de datos y de trabajo digital, la materia prima de la economía de guerra de Silicon Valley. Los “agentes culturales” del Congreso por la Libertad de la Cultura, financiado por la CIA, han reaparecido en la “oenegización” de la producción de conocimiento. Esto incluye las redes académicas que buscan desprestigiar o desacreditar a los sistemas políticos y económicos alternativos al orden capitalista occidental, desde los proyectos socialistas de China, Cuba y Venezuela hasta los países que afirman su soberanía frente a la dominación occidental en Irán, Rusia, el Sahel y más allá.</p>
<p>El congreso de La Habana diagnosticó la producción cultural como parte del propio sistema económico. Hoy, mientras la hegemonía económica estadounidense entra en declive relativo, Washington busca compensar ese declive intensificando el militarismo. El frente cultural es arrastrado cada vez más a esa misma lógica, en la medida en que las guerras culturales, la fabricación de consenso para la confrontación y la propia maquinaria de guerra operan como un único aparato integrado.</p>
<p>El congreso de La Habana fue una intervención en la Guerra Fría cultural. Si el Congreso por la Libertad de la Cultura buscaba producir una intelectualidad global comprometida con la idea de que no existe alternativa al orden occidental, el congreso de La Habana buscaba producir lo opuesto: un frente internacional de nuevxs intelectuales, científicos, médicos, educadores y artistas comprometidos con la construcción de alternativas soberanas, avanzando hacia el socialismo. ¿Cómo puede ese ejemplo interpelarnos hoy y empujar a los movimientos populares a pensar de manera amplia y estratégica la cultura como terreno de lucha política y a construir un frente cultural antiimperialista a la altura de nuestro momento? ¿Qué significaría hacerlo ahora: rechazar la compartimentación que relega el “trabajo cultural” al arte y la propaganda, mientras trata la salud, la ciencia, la educación, el deporte y la producción de conocimiento como dominios técnicos separados, ajenos al ámbito de la estrategia política? ¿Qué significaría construir instituciones, redes y formas de producción intelectual colectiva insertas en los movimientos del presente, tal como el congreso estuvo inserto en las luchas de liberación de su tiempo? El Instituto Tricontinental de Investigación Social ha buscado llevar adelante esta tradición, acompañando las luchas políticas de hoy, cultivando la nueva intelectualidad que esas luchas exigen y trabajando desde las trincheras de la batalla de las ideas y las emociones.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a> El trabajo de recuperar el Congreso Cultural de La Habana forma parte de ese esfuerzo, no como un ejercicio de nostalgia histórica sino como una contribución al pensamiento estratégico que hoy necesitan los movimientos.</p>
<p>Dorticós inauguró el congreso al declarar que “crear en un país en vías de desarrollo revolucionario para los intelectuales no es sólo crear una obra literaria o artística, científica o técnica; es crear toda una obra más hermosa y, en última instancia, beneficiaria de aquella creación científica, literaria o artística. ¡Es crear un nuevo pueblo, un nuevo país, una nueva sociedad!” (1968: 10) Volver al Congreso Cultural de La Habana es volver a esa proposición, e insistir en que cada dimensión de la vida humana es un frente del imperialismo y, por lo tanto, un frente de resistencia. La batalla de las ideas y las emociones continúa y el frente cultural, en su totalidad, sigue por construirse.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152557 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 class="single-post--content--citations-title" style="margin:3em 0;">Notas</h2>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Las cifras de asistencia varían según las distintas fuentes, pero los números aquí utilizados son los que figuran en los documentos de clausura del congreso (CCLH, 1968: 46, 48, 57).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> Para más información sobre el programa cultural del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2022.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Los términos <em>hombre</em> y <em>formación integral del hombre</em>, tal como se usan en los documentos del congreso, se citan aquí en su forma original. Aunque de género marcado, <em>hombre</em> se refería en este contexto no solo a los varones sino al ser humano en su totalidad. A lo largo de este dossier se utiliza “formación” para reflejar a concepción del congreso de que el nuevo ser humano se desarrolla a través de la práctica revolucionaria, la educación, el trabajo y la transformación social colectiva. A diferencia de “creación”, que puede sugerir un acto más absoluto o instantáneo, “formación” mantiene el énfasis en un proceso continuo.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> Para más información sobre el Congreso por la Libertad de la Cultura, véase Stonor Saunders, 2000.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> Lajpat Rai entabló amistad con el delegado pakistaní Abdullah Malik durante el congreso. Malik, periodista comunista radicado en Londres, fue invitado porque el poeta más destacado de Pakistán, Faiz Ahmed Faiz, tenía impedida su asistencia por la dictadura militar (Raza, 2019: 223-246).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> Tu Huynh, co-presidente de la Comisión V, citado en <em>Voices</em> (Silber, 1970: 102).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Para más información sobre Mário Pinto de Andrade, véase Review of African Political Economy (ROAPE).</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a> A diferencia del discurso de Depestre en el CCLH aquí citado, la formulación original de Senghor usa <em>hellène</em> [helénica] en vez de <em>blanche</em> [blanca] (1939).</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>9</sup></a> Para más información sobre Antun Maqdesi (1914–2005), véase Prince Claus Fund.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>10</sup></a> Para más información sobre el enfoque de Augusto Boal, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2025.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>11</sup></a> Para más información sobre el golpe de Estado chileno de 1973, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>12</sup></a> Para más información sobre el <em>Hiperimperialismo</em>, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>13</sup></a> Para más información sobre <em>La nueva intelectualidad</em>, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2022.</p>
</div>
<h2 class="single-post--content--citations-title" style="margin:3em 0;">Referencias bibliográficas</h2>
<div class="single-post--content--citations-block">
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<p>Benedetti, Mario. “Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual”. Discurso pronunciado en la Comisión III, Congreso Cultural de La Habana, enero de 1968.</p>
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<p>Campuzano, Luisa. “La revista Casa de las Américas, 1960–1995”. En A. Fornet y L. Campuzano, <em>La revista Casa de las Américas: un proyecto continental</em>, pp. 33–70. La Habana: ICIC, 2001.</p>
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<p>_______. Discurso pronunciado en la conmemoración del IX Aniversario del triunfo de la Revolución, 2 de enero de 1968. <a href="http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1968/esp/f020168e.html">http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1968/esp/f020168e.html.</a></p>
<p>Comité Central del Partido Comunista de Cuba. <em>Informaciones del Comité Central del Partido Comunista de Cuba acerca de las actividades de la microfacción</em>. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
<p>Congreso Cultural de La Habana. <em>Reunión de intelectuales de todo el mundo sobre problemas de Asia, África y América Latina</em>. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
<p>_______. “Declaración General del Congreso Cultural de La Habana”. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
<p>_______. “Llamamiento de La Habana”. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
<p>_______. “Resolución de la Comisión II”. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
<p>_______. “Resolución de la Comisión III”. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
<p>_______. “Resolución de la Comisión IV”. La Habana: Instituto del Libro, 1968.</p>
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</div>
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		<title>RedMarx: Enseñando a la IA a leer a Marx dialécticamente</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/redmarx-ensenando-a-la-ia-a-leer-a-marx-dialecticamente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Autor y Edición]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Aug 2026 09:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrientes]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos de Bandung]]></category>
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					<description><![CDATA[Leer a Marx dialécticamente no es algo que pueda hacer una IA genérica; por eso, Global South Insights creó un sistema que extrae el argumento, no un resumen del mismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuál es la relación entre la socialización del trabajo y el aumento de la composición orgánica del capital?</p>
<p>Imaginemos a Mariana, una economista política de São Paulo a la que el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) ha encargado que analice precisamente esta cuestión para la propia formación política del movimiento. Además de estudiar los textos clásicos, plantea la pregunta a una herramienta de IA como ChatGPT o Gemini. Esta le ofrece un tipo de respuesta habitual: una definición de los términos, un resumen conciso de la relación y una referencia al presente. Pero para una investigadora que rinde cuentas ante un movimiento como el MST, eso no es suficiente.</p>
<p>Ese fracaso no es sorprendente. Una respuesta seria a la pregunta es más complicada de lo que parece a primera vista. No puede limitarse a una definición. Tiene que trazar el desarrollo de una de las ideas centrales de Marx: que la creciente productividad social del trabajo cooperativo es, al mismo tiempo, el proceso mediante el cual esa fuerza productiva es arrebatada a los productores y se vuelve contra ellos en forma de capital. Una respuesta significativa debe mantener abierta una contradicción en lugar de resolverla en un resumen ordenado. También debe mantenerse fiel a lo que Marx escribió realmente, a lo largo de los <em>Elementos fundamentales para la crítica de la economía política</em> (1857-1858), los <em>Manuscritos Económicos</em> de 1861-1863 y los tres volúmenes de <em>El Capital</em> (1867-1894), textos a los que recurrió a lo largo de más de dos décadas.</p>
<p>Una pregunta como la de Mariana pone de manifiesto, inmediatamente, por qué el corpus marxista supera al asistente de IA convencional y qué se necesitaría para crear uno que no lo hiciera. RedMarx, el sistema presentado en este artículo, está diseñado para afrontar precisamente ese reto.</p>
<p>El pensamiento marxista es una de las corrientes de pensamiento más influyentes de los dos últimos siglos. En todo el mundo, y especialmente en institutos de investigación del Sur Global, sigue siendo un marco de trabajo más que una simple cuestión intelectual. La economía política marxista proporciona las categorías a través de las cuales quienes investigan interpretan las crisis agrarias, las economías extractivas, los Estados financiarizados, los regímenes laborales y la división internacional del trabajo.</p>
<p>Sin embargo, cualquiera que haya intentado basar un análisis directamente en fuentes marxistas conoce la dificultad que ello acarrea.</p>
<p>El corpus es extenso. Solo las obras completas de Marx y Engels suman decenas de volúmenes y millones de palabras, a lo que hay que multiplicar por muchas veces las de Lenin, Luxemburgo, Gramsci, Mariátegui, Mao, Nkrumah, Jones, First, Amin y otros. Las categorías en sí mismas son dialécticas: “valor”, “clase”, “Estado”, “imperialismo” y muchas más no tienen una definición estática, sino que adquieren su significado a través de las relaciones que describen y del momento histórico en el que se emplean. Una investigadora como Mariana no puede limitarse a citar una frase de <em>El Capital</em> (1867-1894) y dar por concluido el asunto. Debe saber qué formulación emplear, de qué obra, en qué condiciones y cómo la ampliaron o cuestionaron los autores posteriores.</p>
<p>Los grandes modelos de lenguaje cambian las reglas del juego, pero solo bajo condiciones estrictas. Para una investigación ya no se necesita buscar manualmente en cada página de cada volumen relevante para verificar cómo se trata un concepto en todo el corpus, si, y solo si, se dispone de un sistema que busque fielmente en las obras originales, extraiga los pasajes relevantes y rastree el origen de cada afirmación. La cláusula “si y solo si” es fundamental. Un chatbot genérico parafraseará, resumirá y, como ya está bien documentado, alucinará: un estudio ampliamente citado reveló que el 55 % de las citas bibliográficas generadas por ChatGPT-3.5 eran totalmente inventadas.</p>
<p>Además, una herramienta significativa debe producir un análisis dialéctico, no repetir lo escrito en libros. Debe razonar a partir del corpus y ofrecer su propio argumento, indicando al lector dónde puede verificarse cada afirmación, en lugar de reproducir largos pasajes de las obras originales. El resultado debe ser interpretativo: una línea de razonamiento que quien investiga pueda respaldar, nunca una copia sustitutiva de la fuente.</p>
<p>Estas cuestiones merecen más de lo que puede ofrecer un chatbot genérico, por lo que Prespectivas del Sur Global (GSI, por sus siglas en inglés), un proyecto de investigación del Instituto Tricontinental de Investigación Social, desarrolló RedMarx para satisfacer esa necesidad. RedMarx es un sistema de investigación configurado para trabajar en la tradición marxista. En los apartados siguientes se explica el problema para el que se creó, la arquitectura desarrollada por GSI y los resultados obtenidos con su uso.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>1. El problema para el que se creó RedMarx</strong></h2>
<p>No se puede crear ninguna herramienta de investigación seria basándose en la promesa de que la IA simplemente “leerá a Marx por ti”. La dificultad no radica solo en que el corpus sea extenso, sino en que las herramientas genéricas fallan de formas predecibles cuando se enfrentan a él. Reducen el movimiento dialéctico a meras definiciones, confunden la interpretación posterior con la idea original, suavizan las controversias políticas y traductológicas, y confunden la recuperación de información con la comprensión.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>1.1 Por qué el corpus marxista se resiste a la IA genérica</strong></h3>
<p>La IA genérica fracasa, en primer lugar, al reducir el desarrollo a una mera definición. El tratamiento del Estado en <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte</em> (1852) no es el mismo que el de <em>La guerra civil en Francia</em> (1871), y ninguno de ellos se corresponde directamente con las reformulaciones de Lenin en <em>El Estado y la revolución</em> (1917). En los <em>Elementos fundamentales para la crítica de la economía política</em> (1857-1858), la “contradicción” tiene un sentido hegeliano como motor del desarrollo; en el volumen I de <em>El capital</em> (1867), se ha convertido en una tendencia estructural hacia la crisis. Una herramienta de investigación útil debe comparar estas formulaciones, reconocer su especificidad histórica y rastrear cómo se desarrolla una categoría, en lugar de reducirlas a una única paráfrasis generalizada.</p>
<p>Tomemos una sola pregunta planteada a dos sistemas: <em>¿cómo llega una materia prima a expresar su valor en otra?</em> NotebookLM de Google, comparado con RedMarx, respondió con una frase concisa —en su forma más simple: “el abrigo sirve como equivalente particular del lino, reflejando el valor del lino en la forma material del abrigo”— y pasó a otra cosa. La afirmación es precisa e inerte. Se ha nombrado la forma equivalente y luego se ha dejado como un hecho estático del intercambio.</p>
<p>RedMarx, ante la misma pregunta, no se limitó a nombrar la forma equivalente. Desarrolló lo que Marx <a href="https://www.nodo50.org/garibaldi/contenido/Marx/c2.html#fn0"><em>denominó</em></a> las tres peculiaridades de la forma equivalente como una cadena de inversiones: el valor de uso “se convierte en la forma en que se manifiesta su contrario, el valor”; el trabajo concreto “se convierta en la forma en que se manifiesta su contrario, el trabajo abstracto humano”; y el trabajo privado “adopta la forma de su contrario, el trabajo directamente social en su forma”. Cada paso es una determinación particular, concreta y privada que sustituye a su opuesto universal, abstracto y social; y solo al rastrear ese movimiento se hace visible lo “enigmático de la forma de equivalente”, junto con su conexión con la forma-dinero (<em>El Capital</em>, volumen I (1867), capítulo 1, sección 3).</p>
<p>Un sistema menciona la forma equivalente, mientras que el otro muestra por qué es la semilla de la forma dinero. Esa brecha, entre una etiqueta y una cadena lógica, es precisamente la que las herramientas genéricas no pueden cerrar en un corpus dialéctico.</p>
<p>Un segundo fallo se deriva de la tendencia de las herramientas genéricas a mezclar silenciosamente comentarios posteriores con la idea primaria, presentando una interpretación de la década de 1970 como si fuera la propia de Marx. Para quien investiga, esa distinción es importante, ya que necesita saber si una categoría ha sido formulada por Marx, ampliada por Lenin, Luxemburgo o Amin, reconstruida a través de la teoría de la dependencia o debatida en los estudios contemporáneos.</p>
<p>Por último, el corpus es objeto de controversia política, y gran parte de él solo existe en traducción, donde la elección de las palabras es en sí misma un acto político. Existen ediciones partidistas, traducciones hostiles y tradiciones teóricas que tratan los mismos textos de formas fundamentalmente incompatibles. Un sistema de investigación que suaviza estas tensiones con el pretexto de ofrecer una respuesta segura acaba induciendo a error a quien investiga.</p>
<p>La gravedad de estos fallos quedó clara tras varias pruebas difíciles. En los primeros experimentos de GSI, el sistema recuperaba los pasajes correctos de los textos correctos, y aun así los expertos humanos calificaban las respuestas de deficientes y descuidadas en su manejo de los conceptos marxistas. El problema no era la recuperación, sino la interpretación. Al sacarlo de su contexto académico, un pasaje aislado de Marx hace que incluso un modelo capaz razone a partir de principios básicos en lugar de partir de la interpretación establecida de lo que significa el pasaje. Lee las palabras en su sentido literal, en un lenguaje sencillo y cotidiano, sin el sentido técnico que la tradición les ha otorgado, y pierde el contexto conceptual que hace que el pasaje sea inteligible. Resolver eso resultó requerir el resto del sistema que se describe a continuación.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>1.2 Lo que lxs investigadorxs realmente necesitan</strong></h3>
<p>En la práctica, al abordar el corpus marxista de una investigación se necesita cuatro elementos que las herramientas genéricas de IA no proporcionan, cada uno de los cuales se aborda en la sección 2. El primero es la recuperación fiel de pasajes originales, en lugar de paráfrasis. Cuando una sección de un artículo se basa en el argumento de Marx en los <em>Elementos fundamentales para la crítica de la economía política</em> (1857-1858), quien investiga necesita el párrafo concreto, en su contexto, con el capítulo y la sección identificados. Esta es la función de la recuperación de MetaRAG (sección 2.2).</p>
<p>La segunda es un andamiaje analítico dialéctico y con conciencia histórica, una forma de vislumbrar la estructura conceptual de la cuestión antes de redactar, incluyendo qué categorías están en juego, cómo se relacionan, qué formulaciones anteriores son fundamentales y qué desarrollos posteriores las amplían o revisan. Esta es la labor del grafo de conocimiento (sección 2.1). El tercero es una interpretación anclada en la investigación académica consolidada, en lugar de un razonamiento partiendo de cero, de modo que el sistema lea un pasaje tal y como lo interpreta la comunidad académica, en lugar de leer un fragmento aislado sin el contexto conceptual que le da sentido. Esta es la función del bucle de investigación y sus habilidades integradas (Sección 2.3). El cuarto es la inclusión de citas rastreables a nivel de sección en el resultado final, de modo que quien lea o revise pueda seguir cada afirmación hasta el pasaje exacto que la respalda. Esta es una condición previa para cualquier trabajo académico y político serio (Sección 2.4).</p>
<p>RedMarx se ha diseñado en torno a estos requisitos, aplicándolos de forma proporcionada a la tarea. El objetivo no es convertir cada frase en una verificación forense de los hechos, como se haría en un informe factual, sino proporcionar a quien investiga una base rigurosamente documentada para un pensamiento profundo y dialéctico sobre teorías complejas.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>2. ¿Cómo funciona RedMarx?</strong></h2>
<p>RedMarx toma una pregunta de investigación como punto de partida y genera un informe de investigación como resultado. RedMarx se basa en MetaRAG —la infraestructura institucional de generación aumentada por recuperación de GSI— configurada para trabajar en la tradición marxista. MetaRAG es “meta” en un sentido preciso. En lugar de actuar como un único agente de investigación, es la capa que crea agentes de investigación bajo demanda. Ante una pregunta, explora el conocimiento disponible, determina qué se necesitaría para dar una respuesta sólida y reúne la combinación adecuada de estrategias de búsqueda, análisis y redacción para esa pregunta concreta.</p>
<p>En la arquitectura de IA para las Ciencias Sociales de GSI, MetaRAG es el sustrato verificado de recuperación y ampliación sobre el que se construyen los sistemas de investigación del instituto; RedMarx es en lo que se convierte ese sustrato cuando un equipo de investigación lo orienta hacia un corpus de conocimiento en específico y lo moldea con los conceptos propios de ese campo. Con la metodología y la cadena de herramientas de MetaRAG, una experta en la materia que aporte buen material de referencia, un marco analítico sólido y un grafo de conocimiento cuidadosamente construido puede crear su motor de investigación sistemático, sin necesidad de escribir código. La pregunta de Mariana, sobre la relación entre la socialización del trabajo y el aumento de la composición orgánica del capital, ofrece un hilo conductor útil para seguir lo que ocurre entre ambos extremos, incluido el papel que desempeñan los expertos humanos a la hora de dar forma al sistema en cada paso.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.1 El grafo de conocimiento: un esqueleto dialéctico para el análisis</strong></h3>
<p>La característica más distintiva de RedMarx es el uso de un grafo de conocimiento conceptual en capas sobre la economía política marxista, que sirve de estructura analítica para cada pregunta de investigación.</p>
<p>Cuando RedMarx recibe una pregunta, no comienza buscando en el corpus, sino razonando a partir del grafo de conocimiento. El grafo codifica las principales categorías de la economía política marxista —valor, trabajo, capital, clase, Estado, imperialismo, modo de producción y otras— como una estructura que está relacionada en capas, en lugar de como un conjunto de etiquetas planas. Las categorías se organizan jerárquicamente, de lo general a lo específico; dialécticamente, a través de los opuestos y desarrollos de un concepto; e históricamente, mediante la reformulación de una categoría a lo largo de distintos períodos y tradiciones. Estas relaciones se extraen de un vocabulario controlado de predicados de las ciencias sociales —“contradice”, “media”, “reproduce”, “mercantiliza”, “aliena”, “explota”, “determina”, “transforma en” y otros— de modo que el grafo capta relaciones genuinamente marxistas en lugar de enlaces genéricos del tipo “está relacionado con”.</p>
<p>En cuanto a la pregunta de Mariana, el grafo ofrece un esqueleto antes incluso de que se recupere algún texto: la socialización del trabajo constituye el contenido social real, mientras que la composición orgánica del capital —la relación entre la inversión de una empresa en maquinaria y materiales y su inversión en mano de obra— es su expresión en forma de valor. Ambos conceptos están vinculados, a través de la cooperación, la maquinaria y la división del trabajo, a la concentración y centralización del capital, y de ahí a la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Esa estructura constituye el plan analítico, el andamiaje con conciencia dialéctica e histórica sobre el que se sustenta el resto de la investigación.</p>
<div id="attachment_154983" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-154983" class="size-full wp-image-154983" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains.jpg" alt="" width="3376" height="1697" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains.jpg 3376w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-300x151.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-1024x515.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-768x386.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-1536x772.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-2048x1029.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 3376px) 100vw, 3376px"><p id="caption-attachment-154983" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Cadenas de descubrimiento que RedMarx recorre para responder a la pregunta de Mariana, a partir de un grafo de conocimiento compuesto por 35 conceptos y 32 relaciones.</small></p></div>
<p>El grafo, que es más bien un mapa analítico cuidadosamente elaborado que un diccionario, lo crean y mantienen expertos en la materia de GSI para reflejar la estructura real de la tradición. Es aquí donde se concentra mayoritariamente el trabajo del equipo de expertos, y hay dos características que merecen ser destacadas. La primera es la clarificación histórica: cada concepto lleva una anotación de período temporal —una categoría que se remonta a ‘1844 → 1857 → 1867’, por ejemplo—, de modo que el grafo puede distinguir la formulación inicial de la madura, en lugar de promediarlas. La segunda es la separación de significados, cuando un mismo término aparece en dos contextos teóricos distintos con escaso solapamiento de significado. En tales casos, el grafo lo divide en significados separados en lugar de fusionarlos, lo que permite al sistema respetar el movimiento dialéctico del vocabulario de Marx en lugar de borrarlo. El impacto de esta curaduría especializada quedó evidente cuando GSI intentó extraer conceptos de un documento fuente determinado. Al guiarse por una ontología genérica por defecto, el proceso de extracción solo obtuvo algunos conceptos, mientras que la ontología marxista diseñada específicamente para este fin ayudó a extraer varios cientos de conceptos del mismo texto.</p>
<p>Este paso es importante porque hace visibles los supuestos analíticos del sistema, lo que permite a Mariana inspeccionar la estructura antes de que se produzca cualquier recuperación y ajustarla si falta alguna categoría o está mal situada. El grafo es un objeto de trabajo, no una caja negra.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.2 Búsqueda en MetaRAG: volviendo a los textos originales</strong></h3>
<p>Una vez que el esqueleto está listo, RedMarx entrega cada uno de sus nodos —cada concepto, cada afirmación— a MetaRAG, configurado en este caso con un corpus seleccionado de obras marxistas. Ese corpus es, en sí mismo, el resultado de una minuciosa preparación por parte del equipo. Los volúmenes originales se digitalizan mediante un proceso de lectura de dos pasos que combina visión artificial y procesamiento del lenguaje: un modelo lee cada página escaneada y un segundo modelo la perfecciona y la verifica. Esto permite que las tablas, las fórmulas y los números de página impresos originales se conserven intactos, de modo que cada pasaje pueda citarse posteriormente con referencia al libro y la página de donde procede.</p>
<p>La instrucción para MetaRAG es sencilla. Para cada concepto y cada postura identificados en el esqueleto, localiza los pasajes originales en el corpus y los devuelve con sus identificadores de capítulo y sección. No parafrasear. No resumir. El análisis posterior depende de que el sistema disponga del texto real, no de una aproximación sintetizada.</p>
<p>Aquí también entra en juego un segundo compromiso, más sutil. Cuando RedMarx pasa de encontrar un pasaje a analizarlo, no razona a partir del fragmento aislado. Los fragmentos se encargan de la búsqueda —localizan el pasaje relevante—, pero no son la unidad sobre la que luego razona. Tras haber utilizado el fragmento como indicador, el sistema lo descarta e incorpora todo el documento fuente circundante —el capítulo completo en lugar del fragmento— para que el argumento general del autor enmarque la lectura.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> Esta es la respuesta práctica a la pérdida de contexto conceptual descrita en la sección 1.1, ya que el significado ya no queda confinado artificialmente a la unidad que casualmente coincidía con la consulta.</p>
<p>Aquí es donde la diferencia entre RedMarx y un chatbot genérico se hace más evidente. Un sistema genérico producirá una prosa fluida sobre la teoría de Marx de la renta fundiaria sin consultar jamás el volumen III de <em>El capital</em> (1894). RedMarx está diseñado para rechazar este atajo. La etapa de recuperación es la base, y todo lo que viene a continuación se construye a partir de una interacción directa con las fuentes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.3 El ciclo de la investigación: leer como lo hace una persona dedicada a la investigación</strong></h3>
<p>La recuperación fiel es necesaria, pero no suficiente. Como demostraron los primeros experimentos de GSI, un sistema puede contener los pasajes correctos y, aun así, interpretarlos de forma descuidada. Por ello, RedMarx integra la recuperación en un ciclo de investigación iterativo —planificar, recopilar, analizar, sintetizar— que aborda una cuestión tal y como lo haría una investigadora como Mariana: delimitando el alcance, recopilando pruebas, evaluando si las pruebas son suficientes y, solo entonces, redactando.</p>
<p>Hay dos elementos que confieren rigor a este ciclo. El primero es un método experto integrado. La forma en que RedMarx investiga una cuestión marxista —cómo navegar por el corpus, cómo resolver la ambigüedad de un concepto controvertido, cómo leer un pasaje a la luz de la investigación académica consolidada en lugar de partir de principios fundamentales— no está codificada de forma fija. Se recoge en documentos de instrucciones editables, extraídos de la bibliografía primaria y secundaria mediante un trabajo de recuperación llevado a cabo con expertos en la materia. Estos documentos recogen la forma en que una persona con experiencia en investigación analiza un texto de Marx. Al tratarse de documentos de texto sin formato, un experto en la materia puede revisar directamente el método del sistema añadiendo un marco interpretativo, que surtirá efecto de inmediato.</p>
<p>Así es también como el equipo corrigió un fallo inicial en el que el sistema se limitaba a apilar los puntos recuperados en una lista plana, como un estudiante que recita datos, en lugar de establecer las relaciones lógicas entre ellos. Enseñar al sistema, a través de estos documentos, a escribir tal y como exige la investigación académica seria convirtió una pila de puntos recuperados en un argumento genuino.</p>
<p>El segundo es un punto de control humano. Una vez que el sistema ha delimitado el alcance de la pregunta y examinado las pruebas disponibles, se detiene para que quien investiga revise y apruebe la dirección antes de pasar al análisis completo. El ser humano no es un mero espectador al final de un proceso automatizado, sino que participa en el momento decisivo. El trabajo en curso se guarda en cada paso, de modo que el recorrido desde la pregunta hasta el informe sigue siendo auditable en lugar de opaco.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.4 Síntesis: fiel al texto, con notas a pie de página correspondientes a cada sección</strong></h3>
<p>La etapa final toma el esqueleto conceptual, los pasajes principales extraídos y la pregunta de quien investiga, y elabora un informe de investigación sintetizado.</p>
<p>La síntesis se rige por un requisito estricto: toda afirmación sustantiva que se base en una fuente debe ir acompañada de una nota al pie que identifique la fuente con precisión, hasta el capítulo y la sección. Dado que cada pasaje extraído ya viene etiquetado con su origen, las citas se generan junto con sus fuentes, en lugar de reconstruirse a posteriori. Esto elimina el riesgo de citas inventadas o erróneas que plagan las herramientas genéricas. Una sola nota al pie en un informe de RedMarx no remite simplemente a un libro, sino a través de toda su estructura —Libro → Parte → Capítulo → Sección → Subsección—, de modo que “Marx sobre la forma del valor” se convierte, concretamente, en un enlace a la sección 3, “La forma del valor o valor de cambio”, del volumen I de El capital (1867). Quien lee un informe de RedMarx, ya sea colega, revisor o crítico, puede seguir cada afirmación sustantiva hasta el pasaje exacto de la obra original en el que se basa.</p>
<p>En el ámbito académico, esto satisface el rigor que exige la investigación seria. En el ámbito político, es importante porque las afirmaciones sobre lo que defendieron Marx, Lenin o Gramsci deben poder verificarse, sobre todo cuando dichas afirmaciones son objeto de controversia. Un informe cuyas notas a pie de página remitan al capítulo y a la sección es un informe que se puede defender.</p>
<p>La trazabilidad está al servicio del pensamiento; no es un fin en sí misma. Las notas a pie de página existen para que quien investiga pueda basarse en las fuentes con confianza, desviando la energía de la búsqueda de pasajes hacia el argumento, el juicio y el trabajo dialéctico, que es lo esencial. En cuanto a la pregunta de Mariana, por ejemplo, la cita es solo el punto de partida. Lo que importa es el argumento que RedMarx es capaz de sostener: que el aumento de la productividad social del trabajo es el proceso mismo a través del cual el trabajo queda subordinado al capital. Allí donde los textos de Marx dejan esa tensión genuinamente abierta, el sistema la señala como tal, con fuentes de ambos lados, en lugar de forzar al corpus a una resolución que no contiene. Ese es el registro para el que se ha diseñado RedMarx.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>3. Situación actual: datos sobre el uso</strong></h2>
<p>El equipo de investigación de GSI está probando RedMarx; hasta la fecha, lo han aplicado a 16 preguntas de fondo del tipo que se reproducen a lo largo de este artículo, a lo largo de 29 sesiones registradas —5 de esas preguntas se seleccionaron para la prueba comparativa controlada de 4 sistemas que se describe a continuación, mientras que las otras 11 se desarrollaron como informes de investigación completos— y han considerado que los resultados son sólidos.</p>
<p>Esa valoración no es meramente impresionista. En una prueba comparativa controlada, cinco preguntas sobre economía política marxista, seleccionadas por expertos, fueron evaluadas por humanos según una rúbrica de seis dimensiones: exhaustividad, representación de las contradicciones, precisión terminológica, exposición dialéctica, reflexividad crítica y profundidad analítica. En conjunto, esto generó 118 comprobaciones estructuradas de aprobado o reprobado por sistema.</p>
<p>La configuración completa de RedMarx obtuvo una puntuación de 118 sobre 118, es decir, el 100 %. Una configuración más reducida del mismo sistema, ejecutada con Kimi K2.5 —sustancialmente más barato— en lugar de en un modelo de última generación, obtuvo una puntuación del 97,5 %. Claude Opus 4.7, sin ninguna función de recuperación, obtuvo un 83,1 %, y NotebookLM, un 50,8 %. La diferencia decisiva no se observó en el vocabulario superficial —donde todos los sistemas podían nombrar las categorías—, sino en las dimensiones que ponen a prueba la comprensión marxista: poner de manifiesto las contradicciones internas, mantener la reflexividad crítica e histórica y sostener la profundidad analítica. En ese aspecto, las herramientas más débiles generaron taxonomías limpias que suavizaron el carácter crítico de Marx. El resultado de NotebookLM debe interpretarse como una discrepancia de objetivos más que como un simple fracaso: está diseñado para responder en segundos, mientras que RedMarx está concebido para análisis que duran entre 10 y 15 minutos. Hubo una diferencia que no necesitó una rúbrica para detectarse: en las mismas cinco preguntas, los dos sistemas con recuperación de información generaron 216 referencias que remitían a un capítulo o sección concretos, mientras que los dos sistemas sin recuperación no generaron ninguna. Esta prueba comparativa es importante porque evalúa la diferencia entre resumir el vocabulario marxista y razonar dialécticamente con él.</p>
<p>Estas afirmaciones pueden contrastarse con las propias respuestas. En el <a href="https://github.com/gsi-group/bandung-circuits/tree/main/currents/C08-Red-Marx-Teaching-AI-To-Read-Marx-Dialectically">repositorio de GitHub de GSI</a> se han publicado cuatro preguntas completas, cada una con la respuesta de RedMarx, el grafo de conocimiento y las cadenas de descubrimiento que la sustentan, así como la respuesta de una herramienta general de IA a la misma pregunta.</p>
<p>La prueba comparativa se llevó a cabo sobre una muestra canónica y restringida de Marx, en la que incluso un modelo sin ayuda obtuvo unos resultados formidables. Se espera que ese rendimiento disminuya —y que el valor de la recuperación y del grafo de conocimiento aumente— a medida que el corpus se amplíe a Lenin, Mao y textos menos conocidos que exigen un razonamiento que abarque a distintos autores. Esa ampliación es el tema de la siguiente sección.</p>
<p>La intención no es mantener RedMarx como una herramienta interna. Las condiciones que lo han dado lugar —la dificultad del corpus marxista, la insuficiencia de la IA genérica, la centralidad del pensamiento dialéctico y la necesidad de fidelidad a la fuente— no son exclusivas de una sola institución. RedMarx resultará útil para otros colectivos de investigación, intelectuales de partido, educadores populares y académicos independientes que trabajen dentro de la tradición marxista o en relación con ella.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>4. El camino por delante</strong></h2>
<p>Un sistema de investigación nunca está terminado. Ya se están llevando a cabo varias líneas de trabajo, ordenadas a grandes rasgos por su urgencia.</p>
<p><strong>Profundizar en la calidad y el ciclo de investigación:</strong> El trabajo a más corto plazo se centra en el propio rigor. El objetivo es perfeccionar el ciclo de investigación para que el sistema pueda revisar su propio borrador, identificar lo que falta, volver a las fuentes e intentarlo de nuevo durante un número limitado de rondas antes de que un humano revise el resultado. En otras palabras, el sistema debería empezar a plantearse sobre su propio trabajo las mismas preguntas que se haría quien investiga de forma meticulosa: ¿está completo el argumento?, ¿son suficientes las fuentes? y ¿se ha pasado por alto algo importante?</p>
<p><strong>Enriquecimiento del corpus:</strong> Paralelamente, GSI está integrando de forma constante nuevas fuentes primarias y bibliografía secundaria bien seleccionada. El marxismo no es un canon cerrado, sino una tradición viva, con importantes contribuciones en distintos idiomas, regiones y momentos históricos. GSI seguirá añadiendo obras cuidadosamente seleccionadas, prestando atención a la calidad de la traducción, la procedencia editorial y las licencias, ampliando el corpus desde el núcleo de la economía política hacia el canon más amplio de Lenin, Mao y otros, de modo que la búsqueda en RedMarx refleje toda la amplitud de la tradición en lugar de una visión limitada. Dado que gran parte de esa tradición se conserva en traducciones, la expansión a otros idiomas es una parte fundamental de este trabajo, no una idea de último momento.</p>
<p><strong>Marcos analíticos y estrategias de recopilación de información más ricos:</strong> Más allá del actual grafo de conocimiento, GSI está desarrollando marcos analíticos adicionales —análisis coyuntural, descomposición de sistemas mundiales, análisis de la cadena de valor y análisis de la formación social— a los que quien investiga puede recurrir cuando la cuestión lo requiera. Cada uno aporta su propia forma de leer el corpus.</p>
<p><strong>Métodos de investigación que trascienden tradiciones y épocas:</strong> Algunas de las cuestiones contemporáneas más importantes no pueden responderse desde el interior de una única escuela teórica o de un único período histórico. RedMarx se está ampliando con métodos que permiten la comparación entre tradiciones —por ejemplo, contrastar la teoría de la dependencia y la teoría del sistema-mundo sobre una misma cuestión— y a lo largo del tiempo. Estos métodos ayudan a rastrear cómo evoluciona una categoría desde su formulación clásica, pasando por su reconstrucción de mediados de siglo, hasta su uso contemporáneo.</p>
<p><strong>Conexión con investigaciones más profundas:</strong> Por último, RedMarx no tiene por qué trabajar en solitario. Un análisis de una cuestión teórica, con fuentes fiables y estructurado dialécticamente, es exactamente el tipo de aportación que necesita un proceso de investigación más amplio. Se está trabajando para que RedMarx pueda incorporar sus resultados fundamentados a sistemas de investigación más exhaustivos, de modo que el razonamiento teórico riguroso se convierta en un pilar de investigaciones más amplias, en lugar de un punto final.</p>
<p>La razón más profunda para desarrollar la herramienta internamente, en lugar de esperar a que las plataformas comerciales presten servicio al campo, es que la propiedad determine las posibilidades. Cuando el sistema pertenece a la institución que lo utiliza, la metodología incorporada en él puede ser aquella en la que dicha institución realmente cree. Quien investiga puede plantear al sistema preguntas más complejas, configurarlo para un trabajo más detallado y, lo que es más importante, dirigir la atención humana hacia las preguntas que solo los seres humanos pueden responder. El trabajo mecánico de localizar pasajes, cotejar citas y trazar relaciones conceptuales puede confiarse al sistema. Lo que le queda a quien investiga es la labor más ardua y valiosa del juicio, la síntesis y la imaginación política.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>5. El sistema busca; el ser humano piensa</strong></h2>
<p>Una tradición se mantiene viva no porque se cite, sino porque se reflexiona a partir de ella. Durante un siglo y medio, el canon marxista ha exigido a sus lectores más de lo que una sola vida puede ofrecer: más volúmenes de los que quien investiga puede abarcar, más contextos de los que una mente puede mantener en orden, más debates de los que una carrera profesional puede dominar. El peligro no es que los textos desaparezcan, sino que la capacidad colectiva para leerlos en su conjunto comience a mermarse. RedMarx se ha creado para contrarrestar ese desgaste.</p>
<p>También importa quién construye la herramienta. La capacidad de trabajar con una tradición no es una comodidad neutra; es infraestructura. Cuando las herramientas que facilitan el acceso al canon se construyen según las condiciones de otros y tras la barrera de pago de otros, estas determinan las preguntas que quienes investigan pueden plantear y las fuentes a las que pueden acceder. Crear RedMarx es una forma de rechazar esa dependencia; es un pequeño acto de recuperación que devuelve parte de los medios para leer la tradición a quienes trabajan en ella y otorga al movimiento un mayor control sobre las condiciones en las que piensa.</p>
<p>RedMarx también está construido por humanos, para humanos. Líderes y cuadros del movimiento plantearon las preguntas políticas para las que el sistema existe; investigadores eligieron las fuentes más fidedignas; los expertos en recuperación de información y en el ámbito en cuestión configuraron juntos el marco dialéctico; quienes conocen la tradición dibujaron a mano el grafo de conocimiento; y los especialistas en IA diseñaron el ciclo de investigación que lo une todo. Ninguna parte de RedMarx piensa por sí misma; cada parte amplía el pensamiento de alguien. El ser humano es su origen y su fin: la pregunta surge de una necesidad política real, como lo hizo el encargo que Mariana recibió del MST, y la respuesta está destinada a volver a integrarse en un debate real y ponerse en práctica. Lo que parece una máquina es, en realidad, una colaboración entre expertos de diferentes campos, cada uno de los cuales multiplica el alcance de los demás.</p>
<p>RedMarx no debe confundirse con magia, ni con un sustituto de la lectura disciplinada que la investigación seria siempre ha exigido. No es un atajo para eludir ese trabajo, sino una herramienta para absorber la labor mecánica de localizar pasajes, verificar citas y trazar relaciones conceptuales. En última instancia, el juicio, la síntesis y la imaginación política siguen siendo dominio de quien investiga. El sistema recupera; el ser humano piensa. Esa división del trabajo no es una debilidad de la herramienta, sino la razón por la que se ha creado.</p>
<p><em>Lxs investigadorxs y las organizaciones interesados en RedMarx, o en adaptar este enfoque a otro corpus de obras, pueden escribir a GSI a la dirección contact_gsi@thetricontinental.org.</em></p>
<p> </p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> La ingesta de documentos completos procesa un gran volumen de texto para cada respuesta, por lo que requiere un modelo con una ventana de contexto de un millón de tokens. Esto limita actualmente la configuración completa de RedMarx a los modelos de vanguardia; la configuración más ligera descrita en la sección 3 funciona con modelos más pequeños a un coste significativamente menor.</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Autor</strong></p><small><strong>Chris Wang</strong> es ingeniero de IA en Global South Insights y desarrolla aplicaciones interdisciplinarias y multisectoriales de IA, tendiendo puentes entre las tecnologías de vanguardia y la generación de valor práctico.</small></td></tr></tbody></table><hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Edición</strong></p><small><strong>Prasanth Radhakrishnan</strong> es editor e investigador del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Sus investigaciones se centran en la economía política de los medios de comunicación en el Sur Global y en la intersección entre tecnología y geopolítica.</small>
<small><strong>Mikaela Nhondo Erskog</strong> es editora e investigadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Asaltar las cimas de la cultura: el arte público en la República Democrática Alemana</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/boletin-arte-publico-republica-democratica-alemana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 03:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Boletín de Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Exposición Documenta]]></category>
		<category><![CDATA[Realismo socialista]]></category>
		<category><![CDATA[East Germany]]></category>
		<category><![CDATA[Resistencia al nazismo]]></category>
		<category><![CDATA[German Democratic Republic]]></category>
		<category><![CDATA[Vía de Bitterfeld]]></category>
		<category><![CDATA[República Democrática Alemana]]></category>
		<category><![CDATA[Gerhard Bondzin]]></category>
		<category><![CDATA[Völkerfreundschaft]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Womacka]]></category>
		<category><![CDATA[Arte integrado en la arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Willi Neubert]]></category>
		<category><![CDATA[Arte público]]></category>
		<category><![CDATA[Comité de Solidaridad de la RDA]]></category>
		<category><![CDATA[Derrota del nazismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy, se reconoce cada vez más el arte integrado en la arquitectura promovido por la República Democrática Alemana (RDA), y el tipo de sociedad basada en la educación, la dignidad y la imaginación de la clase trabajadora que ese país buscaba construir.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:center;">Boletín de Arte Tricontinental n° 29 (julio de 2026)</h4>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-150506" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/AB29_Header-1.jpg" alt="" width="950" height="550" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/AB29_Header-1.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/AB29_Header-1-300x174.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/AB29_Header-1-768x445.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<div class="rm-b-e-md">

<p class="single-post--content--text-small text-center">Escucha <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LI0M8APQNhw"><em>Aufbaulied</em></a> (1948), a veces llamada <em>Aufbaulied der FDJ</em> [La canción de la reconstrucción de la Juventud Libre Alemana], con letra de Bertolt Brecht y música de Paul Dessau.</p>
</div>
<p>Si en una tarde cálida de 1977 usted conducía hasta la orilla norte del lago Aasee en Münster, que entonces formaba parte de Alemania Occidental, se encontraría con tres bolas de billar de concreto del tamaño de autos pequeños descansando sobre el césped junto a la orilla: las<em> Giant Pool Balls </em>[Bolas de billar gigantes] de Claes Oldenburg. Las esculturas se instalaron originalmente ese año para la primera edición de Skulptur Projekte Münster [Proyectos de Escultura de Münster], uno de los experimentos más emblemáticos de Alemania Occidental para llevar el arte contemporáneo al espacio público, cuyo lenguaje de abstracción, arte pop y objetos de consumo agrandados se alejaba en gran medida de las representaciones de la vida cotidiana de la clase trabajadora.</p>
<p>Ese mismo año, al otro lado de la frontera interalemana, la República Democrática Alemana (RDA) celebraba el 25º aniversario de su propio programa de arte público. Uno de sus ejemplos más ambiciosos aún se encuentra en Berlín. Cruce hoy la Alexanderplatz [Plaza Alexander] en Berlín y mire hacia arriba. En la Haus des Lehrers [Casa del Maestro] —un edificio de 12 pisos diseñado por el colectivo de Hermann Henselmann y terminado en 1964—, la obra de Walter Womacka, <a href="https://denkmaldatenbank.berlin.de/daobj.php?obj_dok_nr=09011381"><em>Unser Leben </em></a>[Nuestra vida], envuelve la torre como un friso monumental de azulejos de cerámica, una banda mural horizontal. Sus aproximadamente 800.000 azulejos cortados a mano forman un panorama de 125 metros de largo y 7 metros de alto que representa la vida socialista en la RDA. Comencemos por la fachada norte: una mujer da una clase frente a una pizarra; una brigada se reúne alrededor de una mesa; un trabajador se inclina sobre un modelo atómico junto a una pareja joven con un niño; un campesino blande una guadaña. Un espejo parabólico. Un cohete. Una paloma. Detrás y entre ellos: manos, pancartas, una bandera roja.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-150514 size-full" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers.jpg" alt="" width="3685" height="733" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers.jpg 3685w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers-300x60.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers-1024x204.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers-768x153.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers-1536x306.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/01-womacka-unser-leben-haus-des-lehrers-2048x407.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 3685px) 100vw, 3685px"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Walter Womacka, <em>Unser Leben </em>[Nuestra vida], 1962–1964.</small></p>
</div>
<p>Womacka terminó el friso mientras la RDA aún tenía en sus escuelas y fábricas personal compuesto por antifascistas que habían sobrevivido a los campos de concentración nazis de Buchenwald y Ravensbrück. Treinta y seis años después de la disolución del Estado que lo encargó, el friso sigue en la Alexanderplatz, con colores tan vivos como si Womacka acabara de bajar del andamio. Este Boletín de Arte trata sobre el programa de Alemania Oriental que puso obras de arte como esta a la vista del público en la vida cotidiana, las tradiciones socialistas a las que pertenecía y lo que se ha destruido y conservado desde entonces.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Baubezogene Kunst [Arte integrado en la construcción]</h3>
<p>La RDA se fundó en octubre de 1949 entre los escombros de la derrota nazi, en la zona de ocupación soviética, y se embarcó en un rápido programa de reforma agraria, nacionalización masiva y ajuste de cuentas antifascista. Mientras tanto, la República Federal de Alemania, al otro lado de la frontera occidental, reincorporaba discretamente a los oficiales de la Wehrmacht a la Bundeswehr, las fuerzas armadas recién creadas de Alemania Occidental, y a los juristas nazis al poder judicial. El<a href="https://www.museum-der-1000-orte.de/museum/kabddr"> 22 de agosto de 1952</a>, el Consejo de Ministros de la RDA aprobó la <em>Verordnung über die künstlerische Ausgestaltung von Verwaltungsbauten </em>[Reglamento sobre la decoración artística de los edificios administrativos], una norma que obligaba a los proyectos de construcción estatales a destinar entre el uno y el dos por ciento del presupuesto aprobado a “obras de <em>volksverbundener, realistischer Kunst</em> [arte realista vinculado al pueblo]” tanto en el interior como en el exterior de los edificios. Escuelas, guarderías, ayuntamientos, hospitales, cines, grandes almacenes, bloques de apartamentos, subestaciones eléctricas, los vestíbulos de los comedores de las fábricas: todos ellos debían incluir arte en su interior o en su exterior, y el Estado tenía que pagarlo.</p>
<p>En alemán, esto se denominaba <em>baubezogene Kunst </em>[arte integrado en la construcción]. Los alemanes occidentales, partiendo del mismo antecedente de la era de Weimar, llevaron a cabo un programa paralelo denominado<em> Kunst am Bau</em> [Arte en la arquitectura]. La diferencia política no radicaba en el mecanismo, sino en lo que los dos Estados pedían a sus artistas que colocaran en las paredes, y para quién. Un contraste relacionado surgió en 1955, cuando se inauguró la primera exposición de<em> documenta </em>en la ciudad de Kassel, en Alemania Occidental, a poca distancia en auto de la frontera con Alemania Oriental. Fundada por Arnold Bode, <em>documenta</em> se convirtió en una de las principales exposiciones periódicas de arte contemporáneo del mundo y se entendió desde sus inicios como el contrapeso estético de Alemania Occidental al realismo socialista regulado por el Estado —la doctrina artística oficial del bloque socialista, que exigía representaciones realistas y accesibles de trabajadorxs, campesinado y la construcción socialista—. La exposición puso en primer plano a los pintores abstractos: Wassily Kandinsky, Paul Klee, Max Beckmann y, más tarde, Jackson Pollock y Willem de Kooning, a quienes el Congreso por la Libertad Cultural de la CIA y el programa internacional del Museo de Arte Moderno (MoMA) también promovieron a lo largo de esa misma década de la posguerra. En oposición a esta lógica, la RDA creó arte público para una clase trabajadora que estaba construyendo el socialismo.</p>
<p>A lo largo de cuatro décadas, la RDA encargó aproximadamente <a href="https://www.museum-der-1000-orte.de/museum/kabddr">diez mil obras de este tipo</a>. Las obras de mayor envergadura se adjudicaban mediante concurso abierto y, a menudo, eran producidas por colectivos de artistas, una de las razones por las que la autoría individual tiene menos importancia en esta tradición que en la historia del arte burgués.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">El programa puede entenderse como parte de una transformación integral de la sociedad, que reduce la brecha entre el arte y la producción, entre los artistas y los trabajadores. Este espíritu fue resumido de manera óptima por el secretario de Estado de la RDA, Walter Ulbricht cuando <a href="https://www.dhm.de/archiv/ausstellungen/auftrag/62.htm">afirmó</a>: “[La clase trabajadora] debe tomar por asalto las cimas de la cultura y hacerla suya”. La ocasión fue el Bitterfelder Weg [Camino de Bitterfeld], una conferencia de escritores celebrada el<a href="https://www.bpb.de/themen/deutsche-teilung/ddr-kompakt/521481/bitterfelder-weg/"> 24 de abril de 1959</a> en el Kulturpalast [Palacio de la Cultura] del Complejo Químico de Bitterfeld, donde un trabajador y escritor llamado Werner Bräunig le dio al movimiento su lema: <em>“¡Greif zur Feder, Kumpel!</em> [¡Toma la pluma, camarada!]”. La conferencia instó a lxs escritorxs a entrar en las fábricas, a lxs pintorxs a unirse a las brigadas y a lxs trabajadorxs a ir a los estudios. En esta visión, las paredes del Estado se convirtieron en el periódico del pueblo, y el Unser Leben de Womacka en Alexanderplatz fue una de sus portadas.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Muros en Dresde y Eisenhüttenstadt</h3>
<p>Tome un tren que lo lleve solo dos horas al sur de Berlín, hacia Dresde. En la fachada oeste del Kulturpalast [Palacio de la Cultura], diseñado por Wolfgang Hänsch y terminado en 1969, hay un mural de 30 metros de largo y 10,5 metros de alto, compuesto por 466 paneles de concreto recubiertos con fragmentos de vidrio de colores: <a href="https://www.dresden.de/de/kultur/kulturentwicklung/kulturpalast/weg-der-roten-fahne.php"><em>Der Weg der roten Fahne</em></a> [El camino de la bandera roja], creado entre 1968 y 1969, por un colectivo de profesores y estudiantes de la Hochschule für Bildende Künste de Dresde [Academia de Bellas Artes de Dresde] en torno a Gerhard Bondzin. El mural se lee de izquierda a derecha como una historia del movimiento obrero alemán: las revoluciones de 1848 y la publicación del <em>Manifiesto comunista</em>; la fundación del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD); la Revolución de Noviembre y los revolucionarios asesinados Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht; lxs voluntarixs alemanxs de la Guerra Civil Española; la resistencia al nazismo; y la fundación de la RDA en octubre de 1949.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_150522" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-150522" class="wp-image-150522 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/02-bondzin-weg-der-roten-fahne-dresden-1024x545.jpg" alt="" width="1024" height="545" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/02-bondzin-weg-der-roten-fahne-dresden-1024x545.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/02-bondzin-weg-der-roten-fahne-dresden-300x160.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/02-bondzin-weg-der-roten-fahne-dresden-768x409.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/02-bondzin-weg-der-roten-fahne-dresden-1536x817.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/02-bondzin-weg-der-roten-fahne-dresden-2048x1090.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-150522" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Gerhard Bondzin y colectivo, <em>Der Weg der roten Fahne </em>[El camino de la bandera roja], 1969.</small></p></div></div>
<p>La composición se aprecia claramente desde el bulevar Schloßstraße: una mujer en el centro, con un brazo en alto, se encuentra frente a la puerta de una fábrica, junto a trabajadores armados en una barricada y soldados con banderas rojas donde antes aparecía la esvástica. Los paneles de concreto representan estas figuras con los colores primarios de un folleto de huelga ampliado a escala arquitectónica. El colectivo Bondzin terminó el mural en el verano de 1969 con motivo del vigésimo aniversario de la RDA. Desde entonces ha sido declarado monumento cultural, aunque el Kulturpalast que lo rodea ha sido remodelado dos veces: primero a principios de la década de 1990 y luego nuevamente durante la renovación de 2012 a 2017, que transformó la sala de conciertos en la sede de la Orquesta Filarmónica de Dresde.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">Si viaja hacia el noreste, llegará a Eisenhüttenstadt, donde la RDA construyó, a partir de 1950, Stalinstadt —su primera ciudad socialista planificada— en terrenos anteriormente sin urbanizar alrededor de la acería Eisenhüttenkombinat Ost, atrayendo a toda una generación de personas refugiadas de la posguerra hacia un nuevo centro industrial. A pocos pasos de la alcaldía, en la fachada norte de lo que entonces era la tienda de departamentos Magnet en Lindenallee (antes Leninallee), se encuentra un segundo mural de Womacka terminado en 1965: <em>Frieden durch technisches Wissen, technischen Fortschritt </em>[Paz a través del conocimiento técnico, progreso técnico]. La mano de un trabajador libera una paloma blanca contra un fondo industrial de banderas estatales; en la manga hay imágenes de herramientas, trabajadores y trabajo tecnológico. Es una imagen de paz: la paz de un país que había perdido entre cinco y siete millones de personas en la Segunda Guerra Mundial, cuyo vecino occidental ya se había rearmado dentro de la OTAN en 1955, y cuyos propios niñxs aprendían en el jardín de niñxs a reconocer a la paloma como parte de un lenguaje visual compartido de paz.</span></p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_150530" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-150530" class="wp-image-150530 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/03-womacka-frieden-durch-technisches-wissen-eisenhuettenstadt-1024x768.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/03-womacka-frieden-durch-technisches-wissen-eisenhuettenstadt-1024x768.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/03-womacka-frieden-durch-technisches-wissen-eisenhuettenstadt-300x225.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/03-womacka-frieden-durch-technisches-wissen-eisenhuettenstadt-768x576.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/03-womacka-frieden-durch-technisches-wissen-eisenhuettenstadt-1536x1152.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/03-womacka-frieden-durch-technisches-wissen-eisenhuettenstadt-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-150530" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Walter Womacka, <em>Frieden durch technisches Wissen, technischen Fortschritt </em>[Paz a través del conocimiento técnico, el progreso técnico], 1965.</small></p></div></div>
<h3 style="margin:2em 0;">Paz mundial e internacionalismo</h3>
<p>La paloma es un motivo recurrente en el arte público de la RDA. La obra<em> Friedenstaube </em>[Paloma de la Paz] de Ortraud Lerch, en Berlín, lleva este símbolo a la fachada de un edificio de apartamentos común mediante un mosaico de vidrio. La influencia era evidente: la paloma de Picasso, litografiada para el Congreso de la Paz de París de 1949, fue plasmada en cerámica, vidrio y esmalte en los edificios de arte público de la RDA por artistas que trabajaban en un Estado cuya identidad antifascista convertía la paz en una cuestión de política.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_150538" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-150538" class="wp-image-150538 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/04-ortraud-lerch-683x1024.jpg" alt="" width="683" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/04-ortraud-lerch-683x1024.jpg 683w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/04-ortraud-lerch-200x300.jpg 200w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/04-ortraud-lerch-768x1152.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/04-ortraud-lerch-1024x1536.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/04-ortraud-lerch-1366x2048.jpg 1366w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px"><p id="caption-attachment-150538" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Ortraud Lerch, <em>Friedenstaube </em>[Paloma de la Paz], 1977.</small></p></div></div>
<p>La paloma no era el único elemento del lenguaje visual de la paz de la RDA. Con el tiempo, a ese símbolo se sumaron imágenes de personas de diferentes países, vinculando la paz con la liberación anticolonial, el internacionalismo socialista y la <em>Völkerfreundschaft</em>: la amistad entre los pueblos.</p>
<p>La pintura esmaltada de Willi Neubert, titulada <em>Internationale Solidarität</em> [Solidaridad Internacional], se encontraba originalmente en la Stadthalle, o salón municipal, de Suhl, Turingia, pero fue retirada a principios de la década de 1990. En<a href="https://www.mz.de/kultur/thale-grosser-bahnhof-fur-willi-neubert-2248066"> 2010</a> se reinstaló en Thale, la ciudad industrial donde Neubert había vivido y trabajado durante mucho tiempo. La obra muestra la paz y la liberación no como una condición ya alcanzada, sino como algo conquistado a través de la lucha: bajo las alas de una paloma, el mundo se presenta como un campo de solidaridad internacional.</p>
<p>La lucha de clases internacional, el proceso dinámico de liberación y la <em>Völkerfreundschaft</em> adoptaron muchas formas en la cultura pública de la RDA. Aunque los recursos propios de la RDA eran limitados, esta apoyó a los movimientos de liberación y a los jóvenes Estados nacionales de todo el mundo mediante proyectos concretos que incluían la construcción de escuelas, hospitales y fábricas; la capacitación gratuita de miles de estudiantes; y la impresión y distribución de revistas de los movimientos, además de proporcionar oficinas a algunos movimientos de liberación en Alemania Oriental. Una parte significativa de este trabajo solidario fue impulsada y sostenida por la gente común a través de campañas masivas en los lugares de trabajo, las escuelas y los barrios.</p>
<p><em>¡Solidarität üben! </em>[¡Practica la solidaridad!] fue el grito de guerra del <a href="https://ifddr.org/en/interview-reichardt-solidarity-committee-gdr/">Solidaritätskomitee der DDR</a> [Comité de Solidaridad de la RDA], el organismo central que coordinaba esta labor. Informaba a la población sobre las luchas anticoloniales y de liberación y solicitaba donaciones a través de campañas a nivel nacional, utilizando carteles y materiales informativos creados por artistas visuales para explicar, fomentar y dar a conocer esta labor solidaria. Practicar la solidaridad significaba dos cosas a la vez: estar al tanto de lo que sucedía en el mundo y actuar en consecuencia.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">Por ejemplo, entre 1965 y 1989, el Comité de Solidaridad canalizó aproximadamente 1.300 millones de marcos de la RDA en ayuda humanitaria recaudada entre la población hacia <a href="http://ddr-kabinett-bochum.blogspot.com/2013/07/die-humanitare-hilfe-der-ddr-fur-vietnam.html">Vietnam</a>, lo que incluyó ambulancias, prensas de impresión y apoyo al Krankenhaus der Deutsch-Vietnamesischen Freundschaft [Hospital de la Amistad Vietnam-RDA, hoy Hospital Việt Đức] en Hanói, que sigue siendo uno de los principales centros quirúrgicos de Vietnam. A lo largo de estas campañas, la solidaridad se hizo visible a través de carteles, sellos, exposiciones y otros materiales impresos. De esta manera, el internacionalismo no se limitaba a discursos o acuerdos estatales. Aparecía en las paredes de las ciudades, en imágenes impresas y en actos cotidianos de generosidad, haciendo visible la solidaridad como parte de un futuro esperanzador.</span></p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image single-post--content--image--scroll-x" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div class="single-post--content--image--scroll-x--container"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-150546 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/05-Willi_Neubert_Internationale_SolidaritaI_t_Email_BahnhofstraA_e_Thale_01-2048x654.jpg" alt="" width="2048" height="654" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/05-Willi_Neubert_Internationale_SolidaritaI_t_Email_BahnhofstraA_e_Thale_01-2048x654.jpg 2048w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/05-Willi_Neubert_Internationale_SolidaritaI_t_Email_BahnhofstraA_e_Thale_01-300x96.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/05-Willi_Neubert_Internationale_SolidaritaI_t_Email_BahnhofstraA_e_Thale_01-1024x327.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/05-Willi_Neubert_Internationale_SolidaritaI_t_Email_BahnhofstraA_e_Thale_01-768x245.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/05-Willi_Neubert_Internationale_SolidaritaI_t_Email_BahnhofstraA_e_Thale_01-1536x490.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px"></div>
<p class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Willi Neubert, <em>Internationale Solidarität </em>[Solidaridad Internacional], 1977–1978.</small></p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Lo que se destruyó y lo que sobrevivió</h3>
<p>Después de 1990, la República Federal de Alemania [Bundesrepublik Deutschland, BRD] reunificada se dedicó a desmantelar gran parte de la infraestructura cultural pública de la RDA. Ese año, el pintor de Alemania Occidental Georg Baselitz declaró públicamente que “no hay artistas en la RDA”; el consiguiente <em>Bilderstreit, </em>literalmente “disputa de imágenes”, la batalla posterior a la reunificación sobre cómo juzgar el arte de Alemania Oriental, ocupó las páginas de los periódicos durante una década. Una gran parte del <em>baubezogene Kunst</em> (aunque nadie tiene un recuento exacto) fue pintada por encima, desmantelada durante renovaciones o retirada junto con los propios edificios, a menudo con el pretexto de eliminar la “propaganda de la RDA”.</p>
<p>El Palast der Republik [Palacio de la República] —el parlamento y centro cultural de la RDA, ubicado en el sitio del antiguo Berliner Stadtschloss— se convirtió en el símbolo más visible de este proceso. Cerrado en 1990 supuestamente debido a la contaminación por asbesto (aunque la mayor parte ya había sido extraída), el Bundestag [el parlamento federal de Alemania] votó a favor de su demolición en 2003 y fue demolido entre 2006 y 2008. Con ello desapareció el edificio que había albergado la Palast-Galerie [Galería del Palacio], una exposición permanente curada por Fritz Cremer —cuya escultura de Bertolt Brecht se encuentra frente al Berliner Ensemble— bajo el título <em>Dürfen Kommunisten träumen? </em>[¿Se les permite soñar a los comunistas?]. La galería incluía obras de muchos artistas importantes de la RDA; después de 1990, estas obras pasaron a estar bajo custodia federal y fueron almacenadas. El sitio es ahora el Foro Humboldt, un complejo museístico y cultural ubicado detrás de la fachada reconstruida del Palacio de Hohenzollern, cuyo regreso al centro de Berlín ha sido ampliamente cuestionado tanto como eliminación de la memoria de la RDA como una restauración de la imaginería imperial prusiana. Se inauguró por etapas a partir de 2020 y costó aproximadamente 680 millones de euros.</p>
<p>En los casos en que el arte y la arquitectura sobrevivieron a las dos primeras décadas tras el fin de la RDA, ahora parece haber un mayor reconocimiento de su valor histórico y cultural, así como un creciente deseo de preservarlos. Quizás 30 años de austeridad hayan aumentado el deseo de la gente de que se le recuerde su humanidad y dignidad —y del socialismo—. El Kunstarchiv Beeskow en Brandeburgo, un archivo y colección, alberga más de 23.000 obras de arte encargadas por la RDA que fueron retiradas de los edificios públicos después de 1990. Una serie de importantes exposiciones de reevaluación: <a href="https://www.smb.museum/ausstellungen/detail/kunst-in-der-ddr/"><em>Kunst in der DDR</em></a> [Arte en la RDA] en la Neue Nationalgalerie de Berlín en 2003, <a href="https://www.klassik-stiftung.de/service/presse/pressemitteilung/abschied-von-ikarus-bildwelten-in-der-ddr-neu-gesehen-neues-museum-weimar-praesentiert-ausstellung-zur-kunst-in-der-ddr/"><em>Abschied von Ikarus: Bildwelten in der DDR – neu gesehen</em></a> [Adiós a Ícaro: Mundos visuales en la RDA – una nueva mirada] en el Neues Museum de Weimar en 2012, y <a href="https://www.museum-barberini.de/en/ausstellungen/468/behind-the-mask-artists-in-the-gdr"><em>Behind the Mask: Artists in the GDR</em></a> [Detrás de la máscara: Artistas en la RDA] en el Museo Barberini de Potsdam en 2017, han desplazado el debate un poco más allá de donde lo dejó Baselitz.</p>
<p>Estas reevaluaciones no se limitan a recuperar obras de arte de los depósitos o a restaurar murales para que vuelvan a ser vistos por el público. También reabren la pregunta de qué intentó construir la RDA: una sociedad en la que el arte no se tratara como un objeto de lujo para la propiedad privada, sino como parte de la educación cotidiana, la dignidad y la imaginación de la clase trabajadora.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">La RDA también está siendo reinterpretada dentro de la tradición socialista a través de la investigación del <a href="https://zetkin.forum/">Foro</a> <a href="https://zetkin.forum/">Zetkin para la Investigación Social,</a> con sede en Berlín, y del <a href="https://ifddr.org/en/home/">Internationale Forschungsstelle DDR</a> [Centro Internacional de Investigación sobre la RDA]. Junto con el Instituto Tricontinental de Investigación Social, el centro publica la serie <a href="https://thetricontinental.org/es/estudios/republica-democratica-alemana/">Estudios sobre la RDA</a>, que reexamina la historia, los principios y las experiencias vividas de este Estado socialista para los movimientos progresistas de hoy.</span></p>
<p>Un cordial saludo,</p>
<p>Foro Zetkin para la Investigación Social</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/dossier-desdolarizacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 08:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
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					<description><![CDATA[El papel del dólar como principal moneda de intercambio en el comercio mundial otorga a Estados Unidos un poder desmesurado. Este dossier analiza el auge de esta moneda, los mecanismos de su dominio y los límites estructurales para construir una alternativa al dólar.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En una sociedad capitalista, el dinero cumple una función esencial. Es la representación material de una relación social inmaterial: el “valor”, que se establece a través del trabajo de millones de personas en todo el mundo. El dinero sirve como medio de intercambio, unidad de cuenta y también como forma de almacenar ese valor. Con todo, el dinero nunca es neutro. Cuando una moneda nacional específica trasciende sus fronteras para convertirse en la moneda del mundo, pasa a ser un poderoso instrumento de hegemonía, disciplina y poder imperial.</p>
<p>La historia de los últimos 200 años es la historia del ascenso y la impugnación de dos de esas monedas clave: la libra esterlina y, de forma mucho más amplia, el dólar estadounidense.</p>
<p>El actual orden global, sustentado por el dólar, otorga a Estados Unidos lo que se ha denominado acertadamente un “privilegio exorbitante”: el poder de emitir la moneda que el resto del mundo necesita como reserva de valor, medio de pago y unidad de cuenta (Batista Jr., 2024). Eso permite a Estados Unidos financiar sus déficits, consumir por encima de su producción y proyectar su poderío militar, simplemente porque su deuda pública se considera el activo más seguro del planeta. Además, permite a Estados Unidos tener el mercado financiero más importante del mundo, base de formación de expectativas que trascienden la dimensión financiera e influyen en las decisiones de inversión y producción; establece las condiciones más importantes para definir la dirección de los flujos financieros globales que limitan la autonomía de los países dependientes y subordinados.</p>
<p>Existe una jerarquía entre las monedas nacionales en relación con el dólar. Algunas de ellas gozan de aceptación internacional, como el euro y el renminbi. Para los países del Sur Global, esta arquitectura impone un costo elevado. Sus monedas son tratadas como activos financieros volátiles, y sus economías quedan rehenes de la disciplina impuesta por el capital financiero internacional. La necesidad de acumular dólares como defensa contra ataques especulativos y para garantizar las importaciones resulta en una transferencia líquida y perversa de riqueza del Sur hacia el Norte Global, especialmente hacia inversionistas y especuladores de Europa Occidental y de Estados Unidos.</p>
<p>Ante estas cuestiones estructurales del capitalismo contemporáneo, comprender el ascenso del dólar, los mecanismos de su dominio actual y los límites estructurales a los que se enfrenta cualquier alternativa es, por lo tanto, una tarea central para quienes buscan un orden internacional más justo y cooperativo.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<h2 style="margin:3em 0;">El dinero, el valor y la necesidad de una moneda mundial</h2>
<p>En cualquier sociedad basada en la división del trabajo y el intercambio de mercancías, el dinero surge como una necesidad práctica. Cuando diferentes productores se especializan — uno cultiva trigo, otro fabrica telas, otro extrae minerales — necesitan intercambiar sus productos entre sí para satisfacer sus necesidades. Pero el intercambio directo, o trueque, presenta dificultades evidentes: la agricultora que quiere tela necesita encontrar una tejedora que, en aquel exacto momento, quiera trigo, en la cantidad exacta, y acepte la proporción de intercambio propuesta.</p>
<p>El dinero resuelve ese problema al funcionar como un <em>equivalente general</em>: una mercancía especial que todos aceptan a cambio de cualquier otra. Con el dinero, la agricultora puede vender su trigo a cualquier comprador, guardar el valor recibido y, cuando quiera, comprar tela de cualquier vendedora. El dinero cumple así tres funciones básicas: sirve como <em>medio de circulación</em>, facilita los intercambios; como <em>unidad de cuenta</em>, permite comparar el valor de mercancías diferentes; y como <em>reserva de valor</em>, permite guardar riqueza para uso futuro.</p>
<p>En el análisis marxista, el dinero no es una invención arbitraria ni un simple instrumento técnico. Es la <em>expresión material</em> de una relación social: el valor. El valor de una mercancía corresponde al tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. Cuando millones de productores independientes intercambian mercancías en el mercado, están, en la práctica, comparando cantidades de trabajo humano. El dinero es la forma mediante la cual esa comparación se vuelve posible y visible. Representa, de forma condensada, el trabajo social (Marx, 2023).</p>
<p>Dentro de un mismo país, el uso del dinero es relativamente sencillo: existe una moneda nacional, emitida y garantizada por el Estado, que todos los habitantes reconocen y aceptan. Pero ¿qué sucede cuando productores de diferentes países quieren comercializar entre sí?</p>
<p>Consideremos un ejemplo concreto. Una empresa brasileña exporta café a Alemania. La empresa importadora alemana tiene euros; la exportadora brasileña necesita reales para pagar a sus trabajadorxs, proveedores e impuestos. ¿Cómo conciliar estas dos monedas?</p>
<p>El problema se desdobla en varias dimensiones. Primero, es necesario establecer una <em>tasa de cambio</em>: ¿cuántos reales equivalen a un euro? Segundo, se necesita un mecanismo para <em>convertir</em> efectivamente una moneda en la otra. Tercero, se requiere que ambas partes <em>confíen</em> en que la moneda recibida tendrá un valor estable y será aceptada por otros.</p>
<p>Cuando el comercio internacional era pequeño y esporádico, esos problemas podían resolverse caso por caso, frecuentemente con el uso de metales preciosos (oro y plata), que tenían aceptación universal. Pero a medida que el mercado mundial se expandió, esa solución se volvió insuficiente.</p>
<p>Con el crecimiento del comercio internacional, surge la necesidad de un sistema organizado para <em>liquidar</em> (ajustar) las cuentas entre países. No es práctico que cada transacción individual implique la transferencia física de oro o la conversión directa entre dos monedas cualesquiera. Se necesita un mecanismo de <em>compensación</em>.</p>
<p>Imaginemos que, en un período determinado, Brasil exporte 100 millones de dólares en café a Alemania e importe 80 millones de dólares en maquinaria. En lugar de realizar dos transferencias separadas, basta con que Alemania transfiera a Brasil la diferencia neta de 20 millones. Este es el principio de la compensación.</p>
<p>Pero para que este mecanismo funcione a escala global, involucrando a decenas de países con monedas diferentes, es necesario que exista una <em>referencia común,</em> una divisa que todos acepten como unidad de cuenta y medio de pago para liquidar los saldos. Históricamente, esa función fue desempeñada por el oro y, posteriormente, por las monedas nacionales de los países económicamente dominantes.</p>
<p>Por lo tanto, las ventajas asociadas al control de la moneda de referencia son todo menos simples. Entre ellas se incluyen:</p>
<p>(i) La posibilidad de que el Estado emisor amplíe de forma desproporcionada su capacidad de endeudamiento y de gasto con relación a los demás Estados nacionales.</p>
<p>(ii) El uso de la moneda como instrumento de política y dominación externa, por medio del control de canales centrales de liquidez internacional, como en el caso de la aplicación de sanciones económicas.</p>
<p>(iii) Los beneficios garantizados a la actuación internacional de sus bancos que, insertos en un sistema de reservas fraccionarias respaldado por esa moneda expansiva, pasan a ocupar una posición privilegiada en el circuito de las altas finanzas globales.</p>
<p>Surge aquí una pregunta fundamental: ¿<em>quién</em> emite esta moneda de referencia? ¿Cómo se <em>elige</em>? ¿Y cuáles son las consecuencias de que un país vea elevada su moneda nacional a la condición de moneda mundial?</p>
<h2 style="margin:3em 0;">El mercado mundial se expande, el problema se agrava</h2>
<p>El mercado mundial no creció de forma gradual y pacífica. Su expansión fue impulsada, desde el siglo XV, por la conquista colonial, el tráfico de personas esclavizadas, la apropiación de tierras y recursos naturales y la imposición de relaciones comerciales asimétricas a las poblaciones subyugadas. La acumulación primitiva de capital, que Marx analizó en el primer volumen de <em>El Capital</em>, fue un proceso global y violento (Marx, 2023).</p>
<p>A medida que el capitalismo se consolidó como modo de producción dominante, el volumen del comercio internacional creció exponencialmente. En el siglo XVIII, la Revolución Industrial intensificó este proceso: las potencias europeas necesitaban materias primas de todo el mundo (algodón, minerales, productos agrícolas) y buscaban mercados para sus productos manufacturados.</p>
<p>Este crecimiento hizo que el problema de la moneda internacional en cada vez más urgente. Con millares de transacciones diarias entre decenas de países, era indispensable un sistema monetario internacional organizado: un conjunto de reglas, instituciones y prácticas que definieran cómo se relacionan las monedas entre sí, cómo se liquidan los pagos y cómo se ajustan los desequilibrios comerciales.</p>
<p>La solución encontrada entre el siglo XIX y principios del XX refleja la estructura de poder de la época: un mundo dividido entre imperios coloniales rivales. Cada potencia imperial organizó su propia <em>zona monetaria</em>, integrando sus colonias y áreas de influencia al espacio de circulación de su moneda nacional.</p>
<p>Como mayor potencia industrial, comercial y financiera del siglo XIX, Gran Bretaña convirtió a la libra esterlina en la principal moneda del comercio internacional, imponiendo sus “preferencias imperiales”. El llamado <em>patrón oro</em>, que estuvo vigente desde el último cuarto del siglo XIX hasta 1914, era en la práctica un <em>patrón libra-oro</em>: la libra era la moneda en que se denominaban la mayoría de los contratos comerciales, en la que se cotizaban las principales <em>commodities</em> y en la que se realizaban los préstamos internacionales.</p>
<p>El sistema de la libra esterlina como moneda internacional dominante fue posibilitado por el drenaje de riqueza de las colonias. La India mantenía elevados superávits en la balanza de pagos con Europa continental, Estados Unidos, Canadá y Japón. Pero mantenía un déficit en la balanza de pagos con Gran Bretaña, en parte debido a las exportaciones británicas a la India, y, principalmente, por las obligaciones impuestas por los británicos a la colonia, incluidas enormes cantidades de “regalos” de la India Británica a la metrópoli (Patnaik y Patnaik, 2024). Según el informe <em>Estudios sobre comercio ultramarino británico</em>, presentado por los autores, “la clave de todo el patrón de pagos de Gran Bretaña residía en la India, que probablemente financiaba más de dos quintas partes del déficit total británico”.</p>
<p>Las colonias británicas —desde la India hasta África, desde el Caribe hasta Oceanía— se integraron al espacio monetario de la metrópoli mediante el sistema de preferencias imperiales británico. Sus exportaciones se cotizaban en libras y sus importaciones, en gran parte procedentes de la propia Gran Bretaña debido al exclusivismo comercial metropolitano, se pagaban en libras. Sus sistemas bancarios operaban con la libra como referencia. Las poblaciones coloniales se veían obligadas a obtener libras para pagar impuestos y adquirir bienes esenciales, lo que las subordinaba enteramente a los términos de intercambio definidos por la metrópoli.</p>
<p>El imperio colonial francés, que se extendía por el norte y oeste de África, por Indochina y las islas del Pacífico y del Caribe, constituía una zona monetaria propia, organizada en torno del franco. Hasta hoy, vestigios de esa estructura sobreviven en el <em>franco CFA</em>, moneda utilizada por 14 países africanos que permanece vinculada al euro y antes, al franco francés (Metri, 2023).</p>
<p>Aunque no poseía un imperio colonial formal comparable al de los europeos, Estados Unidos ejercía una hegemonía económica sobre gran parte de las Américas desde finales del siglo XIX. La Doctrina Monroe (“América para los estadounidenses”) expresaba esa pretensión. El dólar circulaba ampliamente en Centroamérica, el Caribe y partes de Sudamérica, frecuentemente impuesto por intervenciones militares y por la presencia de empresas estadounidenses que controlaban sectores estratégicos (como United Fruit Company en Centroamérica).</p>
<p>Alemania, Japón, Holanda, Bélgica y Portugal también mantenían sus propias esferas monetarias coloniales, aunque menores.</p>
<p>El resultado de esta configuración era un <em>sistema monetario internacional fragmentado</em>. No había una única moneda mundial, sino varias monedas regionales compitiendo entre sí, cada una dominante en su esfera de influencia. La libra era la más importante a nivel global, pero no era universal.</p>
<p>Ese sistema reflejaba la estructura del <em>imperialismo</em> tal como la analizaron Lenin y otros marxistas de inicios del siglo XX: un mundo dividido entre potencias capitalistas rivales, cada una controlando su propio bloque de territorios coloniales y semicoloniales. Las tensiones entre estos bloques —la disputa por mercados, materias primas y áreas de inversión— fueron una de las causas profundas de la Primera Guerra Mundial (Lenin, 2012).</p>
<p>La guerra de 1914-1918 destruyó ese orden. El conflicto exigió gastos colosales, financiados por la emisión monetaria y el endeudamiento. La mayoría de los países suspendió la convertibilidad de sus monedas en oro. El Reino Unido, antes el gran acreedor mundial, emergió como deudor. Estados Unidos, que entró tarde en la guerra y suministró provisiones a los aliados, se convirtió en el principal acreedor internacional.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-149467" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web_Past_ES_2.jpg" alt="" width="950" height="1019" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web_Past_ES_2.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web_Past_ES_2-280x300.jpg 280w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web_Past_ES_2-768x824.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<p>El período entreguerras (1918-1939) estuvo marcado por intentos fallidos de restaurar el patrón oro, por inestabilidad cambiaria crónica, por devaluaciones competitivas, las llamadas guerras cambiarias, y por el colapso del comercio internacional tras la crisis de 1929. La Gran Depresión demostró que un sistema monetario internacional desorganizado era incompatible con la estabilidad del capitalismo.</p>
<p>La Segunda Guerra Mundial creó las condiciones para una reorganización radical. Estados Unidos salió del conflicto como la única gran potencia con su economía intacta y fortalecida. Aunque compartía la hegemonía mundial con la antigua URSS, solo Estados Unidos se destacó como una potencia capitalista líder dispuesta a no imponer controles de capital, a permitir la venta de sus activos y a utilizar su moneda como moneda mundial.</p>
<p>Al final del conflicto mundial, Estados Unidos mantenía cerca de dos tercios de las reservas globales de oro. Su industria representaba casi la mitad de la producción manufacturera mundial. Su territorio no había sido devastado por la guerra (Mazzucchelli, 2013).</p>
<p>Esta asimetría de poder permitió a Estados Unidos imponer una nueva arquitectura monetaria internacional. En 1944, en la conferencia de Bretton Woods, se creó un sistema que, por primera vez en la historia, establecía una <em>única moneda nacional</em> como eje del sistema monetario mundial: el dólar estadounidense.</p>
<p>El sistema de Bretton Woods marcó la transición de un escenario de zonas monetarias en competencia vinculadas a imperios rivales hacia una hegemonía monetaria unificada bajo el liderazgo de Estados Unidos. Este proceso representó el cambio de un sistema inter imperialista, caracterizado por la disputa entre múltiples potencias, a un modelo imperialista de orden unipolar liderado por Estados Unidos, en el cual una única potencia dominante organiza el conjunto (Tricontinental, 2024).</p>
<p>Esa transición no fue automática ni puramente económica. Fue el resultado de la guerra, de la destrucción de las potencias rivales, de la ocupación militar de antiguos imperios (Alemania, Japón) y de la construcción de una vasta red de bases militares, alianzas e instituciones internacionales bajo liderazgo estadounidense.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Cómo el dólar se volvió hegemónico</h2>
<p>La verdadera consolidación del dólar como moneda dominante fue un proyecto estratégico meticulosamente ejecutado por Estados Unidos durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. El ascenso del dólar no fue un accidente histórico; fue el resultado de tres movimientos estratégicos decisivos.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">1. El financiamiento de las guerras</h3>
<p>Estados Unidos utilizó su posición como “arsenal de la democracia” para estructurar la dependencia global de su moneda. Inicialmente, la regla <em>cash-and-carry</em> [pague y lleve] de 1937 exigía que quienes compraban suministros de Estados Unidos pagaran inmediatamente en dólares u oro.</p>
<p>Posteriormente, el programa <em>Lend-Lease</em> [Préstamo y Arriendo] suministró financiamiento vital para las importaciones de los países aliados. No obstante, esto tuvo un efecto estructural profundo: al final de la guerra, las potencias aliadas y decenas de otros países acumularon deudas masivas en dólares. Dada la vulnerabilidad de los demás países, Estados Unidos pudo imponer la moneda de denominación de sus créditos. Esto creó una demanda estructural y permanente de la moneda estadounidense; los países ahora necesitaban exportar bienes reales o contraer nuevas deudas para obtener los dólares necesarios para liquidar sus pasivos (Metri, 2023).</p>
<h3 style="margin:2em 0;">2. El control del petróleo</h3>
<p>El segundo pilar fue garantizar el control sobre la fuente de energía que alimentaría el capitalismo industrial de la posguerra. El petróleo, debido a la transformación que provocó en la lógica de los conflictos —ya desde la Primera Guerra Mundial— terminó convirtiéndose en el recurso natural central del sistema internacional. El control de las regiones productoras pasó a formar parte del núcleo de las disputas geopolíticas globales. Más específicamente, el petróleo se convirtió en el principal combustible de las Fuerzas Armadas; ocupó una posición decisiva en la matriz de transportes a escala mundial; y sus derivados pasaron a ser ampliamente empleados en numerosas cadenas productivas.</p>
<p>De ello se derivó una implicación adicional para las relaciones internacionales: el petróleo pasó a ser manejado como instrumento recurrente en el “tablero diplomático”, funcionando como mecanismo de presión, represalia, disuasión, apoyo o sustento, siempre vinculado a cálculos, intereses e iniciativas que reflejan las disputas geopolíticas más amplias propias de la competencia entre Estados.</p>
<p>En 1940, Estados Unidos era la potencia petrolífera dominante, produciendo 63% del petróleo mundial (Quintas, 2020). Sin embargo, a medida que quedaba claro que el centro de gravedad de la producción futura se trasladaría a Oriente Medio, Estados Unidos actuó de forma decisiva.</p>
<p>Desde 1933, empresas estadounidenses habían adquirido derechos de explotación en Arabia Saudita. En 1943, el presidente Roosevelt incorporó el Reino de Arabia Saudita al “territorio monetario del dólar”, autorizando el financiamiento del reino de Ibn Saud a través del programa <em>Lend-Lease</em>. La intensa actividad diplomática y militar de Estados Unidos en la región, que consolidó su dominio sobre Arabia Saudita, garantizó que a partir de 1970, las cotizaciones y las transacciones del petróleo exportado desde este nuevo centro neurálgico fueran exclusivamente en dólares. Así se produjo la transformación de Arabia Saudita en zona de influencia y espacio económico de Estados Unidos, así como su incorporación a la esfera monetaria del dólar (Metri, 2015).</p>
<p>Esta decisión obligó a la mayoría de los países, especialmente a las naciones industrializadas e importadoras de energía, a unirse al territorio monetario del dólar. Para comprar energía, primero era necesario obtener dólares.</p>
<p>En este sentido, más que el control directo sobre la producción fue decisiva la imposición de una arquitectura monetaria para el mercado petrolero global. A partir de la década de 1970, principalmente con las crisis del petróleo, este movimiento se institucionalizó a través de los “petrodólares”. Con la Guerra de Yom Kippur, el precio del petróleo se cuadruplicó y la economía mundial entró en colapso. En ese contexto, el gobierno de Nixon negoció un acuerdo secreto con Arabia Saudita. Los términos eran los siguientes: los sauditas se comprometieron a vender su petróleo exclusivamente en dólares y a invertir los excedentes en bonos del Tesoro estadounidense. A cambio, Estados Unidos garantizó protección militar al reino saudita. Los demás países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pronto siguieron el mismo modelo.</p>
<p>Al vincular la principal <em>commodity</em> del mundo a su moneda, Estados Unidos amplió de manera estructural el alcance internacional del dólar.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">3. Los Acuerdos de Bretton Woods</h3>
<p>En 1944, en la Conferencia de Bretton Woods, Estados Unidos formalizó e institucionalizó su hegemonía, principalmente en el ámbito económico. Un año después, en 1945, tuvo lugar la Conferencia de Yalta, que reorganizó el orden geopolítico y militar y, desde el punto de vista monetario, acordó que las reparaciones de guerra de Alemania serían contabilizadas en dólares.</p>
<p>En Bretton Woods chocaron dos visiones opuestas sobre el orden de la posguerra. La propuesta inglesa, liderada por John Maynard Keynes, era radicalmente diferente de la vencedora. Keynes proponía el “bancor”, una moneda de cuenta internacional supranacional, controlada por un órgano multilateral (la<em> Unión de Compensación</em>). El objetivo de Keynes era crear un sistema simétrico, que penalizara tanto países con déficit crónico como a los países con <em>superávit</em> crónico. Esencialmente, la propuesta de Keynes tenía como objetivo impedir el paso del “privilegio exorbitante” de la libra al dólar.</p>
<p>La propuesta de Keynes fue sumariamente derrotada. Dada la correlación de fuerzas, prevaleció el plan de Estados Unidos, liderado por Harry Dexter White. El plan de White era simple y centrado en el poder estadounidense: el dólar sería establecido como la moneda de cuenta internacional y sería la <em>única</em> moneda con plena convertibilidad en oro, a una tasa fija de 35 dólares por onza de oro. Todas las demás monedas mantendrían su convertibilidad al dólar a tasas de cambio fijas, pero ajustables.</p>
<p>Para administrar este nuevo orden, se crearon el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, hoy Banco Mundial). El capital de ambos se fijó en dólares y la estructura de estas instituciones fue diseñada para garantizar su control por parte de Estados Unidos.</p>
<p>El poder de voto de cada país miembro se vinculó a sus cuotas o suscripciones de capital. En el FMI, estas suscripciones se pagaban en parte en oro y en parte en la moneda nacional. En el BIRF, parte del capital debía aportarse en oro o en dólares. Dado que Estados Unidos tenía la mayor participación en ambas instituciones, mientras que el Reino Unido ocupaba el segundo lugar, se consolidó una estructura de toma de decisiones asimétrica. En el caso del FMI, dado que las decisiones cruciales requieren una mayoría calificada del 85% de los votos, Estados Unidos pasó a ejercer, en la práctica, poder de veto sobre las reformas fundamentales (Batista Jr., 2019).</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Centralidad y declive de la hegemonía del dólar en el siglo XX</h2>
<p>El sistema de Bretton Woods, a veces llamado “patrón oro-dólar”, consolidó la centralidad estadounidense. Sin embargo, este sistema no funcionaba solo, necesitaba liquidez. Las economías devastadas de Europa y Japón no contaban con los dólares necesarios para importar insumos y reiniciar sus exportaciones o reconstruir las ciudades, infraestructuras y aparatos productivos.</p>
<p>Estados Unidos resolvió este problema mediante el Plan Marshall para Europa y el Plan Dodge para Japón, que proporcionaron los dólares necesarios para financiar esa reconstrucción. Estos planes “salvaron” el sistema de Bretton Woods, garantizando que sus aliados estratégicos se recuperaran ya plenamente integrados al territorio monetario del dólar. Al mismo tiempo, Estados Unidos estimuló la expansión global de sus empresas multinacionales, que realizaban inversiones directas en dólares.</p>
<p>Dado que los recursos en dólares se utilizaban, en gran medida, para la compra de bienes y servicios producidos en los propios Estados Unidos, el plan acabó recibiendo apoyo interno de diversos segmentos económicos. En una conjuntura de enfriamiento de la actividad interna, agravada por el aumento de la capacidad industrial durante los años de guerra en Europa y el Pacífico, ese flujo de demanda externa ayudaba a sustentar la economía estadounidense.</p>
<p>Del punto de vista estratégico, Estados Unidos no solo viabilizó los llamados “milagros” de reconstrucción y crecimiento en varios países, estabilizando regiones clave para la lógica de la Guerra Fría, sino que también fortaleció, de forma duradera, la posición hegemónica de su moneda. En las décadas siguientes, las áreas bajo su influencia experimentaron un largo ciclo de expansión y prosperidad, anclado en la centralidad del dólar.</p>
<p>Más concretamente, al mismo tiempo que financiaban la recuperación económica de las regiones clave para la contención de la URSS, Estados Unidos reforzó la primacía del dólar porque:</p>
<p>i) Inyectó dólares directamente en las economías aliadas, por medio de programas como el Plan Marshall (1948-1951)</p>
<p>ii) Amplió significativamente sus gastos militares en el exterior, denominados en dólares, como en el caso de la Guerra de Corea</p>
<p>iii) Abrió, de manera unilateral, su mercado a las exportaciones de socios estratégicos, garantizándoles ingresos en dólares</p>
<p>iv) Aceptó que esos países mantuvieran tasas de cambio artificialmente devaluadas, teniendo el dólar como referencia</p>
<p>v) Estimuló la inversión extranjera directa de sus grandes corporaciones, que naturalmente se realizaba en dólares, dado el origen de estas empresas.</p>
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<p>Además, toleró la adopción de controles unilaterales sobre movimientos de capitales internacionales (en cualquier moneda), aceptó la inconvertibilidad de las demás monedas, no reaccionó de manera contundente ante políticas proteccionistas e incluso envió misiones de asistencia técnica.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">El dilema de Triffin</h2>
<p>A pesar de su aparente solidez, el sistema de Bretton Woods encerraba una contradicción fatal, identificada por el economista Robert Triffin. El dilema de Triffin expuso la falla lógica de utilizar una moneda <em>nacional</em> como moneda <em>internacional</em>.</p>
<p>La contradicción era la siguiente: para que el comercio global y el crecimiento económico se expandieran, el mundo necesitaba una oferta creciente de liquidez internacional, es decir, más dólares. Pero, para suministrar esos dólares al resto del mundo, Estados Unidos se veía <em>obligado</em> a incurrir en déficits en su balanza de pagos, es decir, enviar más dólares al exterior de los que recibía del exterior. No obstante, al emitir cada vez más dólares (pasivos) de los que poseía en oro (activos) en sus arcas, Estados Unidos erosionaría inevitablemente la confianza global en la convertibilidad del dólar en oro (Akyüz, 2010: 147-185).</p>
<p>El sistema estaba, por lo tanto, condenado. Si Estados Unidos detuviera sus <em>déficits</em>, el comercio mundial se estancaría. Si continuaran, la confianza en el dólar se derrumbaría.</p>
<p>Durante los años 70, esta contradicción se agudizó. El aumento masivo del gasto público de Estados Unidos, impulsado simultáneamente por la Guerra de Vietnam y los programas sociales internos, condujo a <em>déficits </em>crecientes y a una emisión descontrolada de moneda. Al mismo tiempo, la hegemonía de Estados Unidos era cuestionada por las revoluciones en la periferia y por las críticas de los aliados europeos, especialmente los franceses. Incluso en 1969, el FMI creó los Derechos Especiales de Giro (DEG), apodados “oro-papel”, un activo de reserva sintético y supranacional, cuyo valor se basaba en una canasta de monedas. Era un intento de crear una fuente de liquidez que no dependiera de los <em>déficits </em>de Estados Unidos.</p>
<p>En 1971, el dilema de Triffin llegó a su punto de ruptura. A medida que los países con superávit (liderados por Francia) cambiaban dólares por oro, las reservas de Estados Unidos se fueron reduciendo drásticamente. El 15 de agosto de 1971, el presidente Richard Nixon tomó medidas. En una decisión unilateral que reconfiguró todo el sistema que había sido creado de manera multilateral, Nixon suspendió indefinidamente la convertibilidad del dólar en oro. El “patrón oro-dólar” había muerto. El mundo entró en una nueva era: la del dólar “flexible, financiero y fiduciario”. La moneda hegemónica ya no tenía ningún respaldo en una mercancía física. Su valor estaba determinado puramente por la confianza o, más precisamente, por la imposición de poder.</p>
<p>Después de 1973, ante las sucesivas devaluaciones y la inestabilidad del valor del dólar, los principales países capitalistas pasaron a adoptar un régimen de “tasa de cambio flotante”, o sea, las monedas dejaron de tener paridad fija con relación al dólar y su valor pasó a determinarse en el mercado de divisas de cada economía nacional.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">El choque de las tasas de interés y la “diplomacia del dólar fuerte”</h2>
<p>Para completar este panorama, ante el creciente cuestionamiento a la economía estadounidense, especialmente en los ámbitos económico y monetario, Estados Unidos decidió actuar en lo que se conoció como “golpe de las tasas de interés”. Ante las presiones inflacionarias internas y la amenaza a la hegemonía del dólar, Paul Volcker, presidente de la Reserva Federal (FED por su sigla en inglés), decidió elevar la tasa básica de interés estadounidense. Así, la tasa de interés a corto plazo en Estados Unidos se elevó de niveles cercanos al 10–11% a niveles próximos al 20% anual, en un movimiento que comenzó en 1979 y se extendió hasta 1980, lo que representó prácticamente una duplicación del costo del dinero a escala mundial (Tavares, 1985).</p>
<p>Según la economista brasileña Maria da Conceição Tavares (1985), en un texto seminal titulado <em>El resurgimiento de la hegemonía estadounidense</em>, antes del “golpe de las tasas de interés” el sistema bancario privado funcionaba prácticamente al margen del control de los bancos centrales, en especial de la FED. Las redes de filiales transnacionales estructuraban una división regional de trabajo dentro de las propias empresas, muchas veces en desacuerdo con los intereses nacionales de Estados Unidos, y alimentaban un aumento de la competencia entre capitales que resultaba desfavorable para la economía estadounidense. En términos generales, la configuración de una economía mundial sin un polo hegemónico definido contribuía a la desorganización del orden establecido en la posguerra y a la creciente fragmentación de los intereses privados y regionales. A partir de 1979, con el “golpe de las tasas de interés”, la conducción de la política económica interna y externa de Estados Unidos se orientó precisamente en el sentido de revertir esas tendencias y recuperar el control sobre las finanzas internacionales.</p>
<p>Maria da Conceição Tavares (1985) utilizó la expresión “diplomacia del dólar fuerte” para referirse a esta acción unilateral estadounidense, que hizo uso deliberado de su poder monetario y financiero como instrumento de política exterior y de reconstrucción de su hegemonía. No es posible entender el aumento de las tasas de interés únicamente como una medida de política monetaria para hacer frente a los problemas macroeconómicos internos de Estados Unidos, sino como una acción central para la recuperación de la hegemonía del dólar y la reconstrucción completa del sistema monetario y financiero internacional.</p>
<p>Si la tasa de interés estadounidense es elevada, quienes poseen riqueza financiera comienzan a salir de sus posiciones en los demás países y buscan obtener ganancias con el diferencial de interés de la deuda pública estadounidense. Con ello, ese mercado de eurodólares que se estaba gestando fuera del control del Banco Central estadounidense, en Europa, regresa casi en su totalidad a la plaza financiera de Wall Street. Esto refuerza el dominio del capital financiero por parte de Estados Unidos y refuerza el poder de su sistema bancario. Por lo tanto, se utilizó la moneda estadounidense como “arma geoeconómica”: al controlar las tasas de interés, la liquidez y el acceso al crédito internacional, Estados Unidos disciplina a sus aliados, pone en su lugar a competidores y profundiza la dependencia de la periferia. Por lo tanto, la política de tasas de interés altas y dólar fuerte no es solo economía, es una estrategia de poder.</p>
<p>Con todo, esta acción tuvo repercusiones. La primera de ellas es que sumió a Estados Unidos y al resto del mundo en una “recesión prolongada”, quebrando empresas e incluso bancos estadounidenses. En segundo lugar, se produjo una contracción repentina del crédito internacional, causando daños especialmente a la periferia capitalista que había aprovechado el período de elevada liquidez internacional para endeudarse en dólares con tasas de interés prefijadas. En tercer y último lugar, el “golpe de las tasas de interés” hizo que el crédito interbancario y los grandes bancos internacionales volvieran a centralizarse en Nueva York bajo el paraguas de la FED, que desde entonces comanda el sistema bancario privado internacional.</p>
<p>Otro objetivo del “golpe de las tasas de interés” fue poner en jaque a los competidores de Estados Unidos. Japón había alcanzado un fuerte dinamismo industrial y tecnológico, obteniendo crecientes superávits comerciales con Estados Unidos, en una trayectoria para convertirse en el mayor acreedor del mundo, a diferencia de Estados Unidos que estaba (y está) en la posición de mayor deudor.</p>
<p>Con las tasas de interés muy altas, el dólar se mantuvo sobrevalorado y, gracias a los enormes rendimientos de los bonos de la deuda pública estadounidense hubo un flujo de capitales hacia Estados Unidos, inclusive japoneses, con empresas y bancos comprando bonos del Tesoro estadounidense.</p>
<p>A pesar de sus superávits comerciales, Japón se vio en una posición en la que financiaba el déficit estadounidense comprando activos en dólares y su propio desarrollo fue vinculándose cada vez más al sistema financiero y al ciclo de activos de Estados Unidos.</p>
<p>Cuando el déficit comercial de Estados Unidos con Japón se dispara y aumenta la presión política interna, viene la segunda parte del ajuste. En 1985, el gobierno Reagan amenaza con medidas proteccionistas severas y fuerza una coordinación en el G5, en lo que se conoce como el Acuerdo del Plaza. El objetivo era promover una devaluación coordinada del dólar frente al yen y al marco alemán. Resultado rápido: entre septiembre de 1985 y abril de 1986, el yen se aprecia cerca de un 35% frente al dólar (Melin, 1997).</p>
<p>Después viene el Acuerdo del Louvre (1987) que intentó estabilizar las paridades tras esa fuerte corrección. Según la interpretación de Tavares y Melin (1997), no se trató de un ajuste “técnico” neutro, sino de un movimiento político destinado a consolidar su poder: Estados Unidos utilizó su posición en el centro del sistema para obligar a Japón a aceptar una fuerte apreciación del yen y una reorganización de su patrón de crecimiento.</p>
<p>Por lo tanto, Estados Unidos obligó a Japón a ajustar su trayectoria de crecimiento y su política cambiaria y financiera a los intereses de la hegemonía estadounidense, asegurando que el yen no se convirtiera en una moneda de reserva rival y que los superávits japoneses se reciclaran en beneficio del financiamiento del déficit y del liderazgo financiero de Estados Unidos. En lugar de una ruptura, hay una reabsorción de Japón dentro de un orden comandado por el dólar: el país mantiene una alta sofisticación productiva, pero bajo un fuerte condicionamiento financiero y geopolítico definido en Washington.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Cómo se mantiene el dólar</h2>
<p>El colapso de Bretton Woods, paradójicamente, no debilitó al dólar. Por el contrario, liberó a Estados Unidos de cualquier restricción material a su política monetaria y consolidó una nueva forma de hegemonía, basada ya no en el oro, sino en tres nuevos pilares: el petróleo, la profundidad de sus mercados financieros y el uso de la moneda como arma de guerra.</p>
<p>Para entender el orden posterior a 1971, es crucial recurrir al análisis marxista de la “financiarización”. El abandono del respaldo metálico (oro) fue un punto de inflexión. Eliminó la restricción material a la creación infinita de dinero. El dinero, que antes era una representación de una mercancía (oro), se convirtió en una representación de sí mismo — puros números en cuentas computarizadas. En otras palabras, hubo autonomización de la “moneda del mundo”.</p>
<p>Esto permitió que el capital migrara masivamente de la esfera de la producción de valor (la inversión en manufactura, agricultura, etc., basada en la aplicación del trabajo social) a la esfera de la circulación, del “capital ficticio”. El capital ficticio es la inversión en títulos de propiedad (acciones) y, principalmente, en títulos de deuda (hipotecas, deuda pública), cuyo valor no se basa en el valor ya producido, sino en la <em>anticipación</em> de rendimientos futuros.</p>
<p>Este proceso, posibilitado por la creación ilimitada de dinero fiduciario, permitió que el capital ficticio se autoalimentara, generando más capital ficticio desconectado de la base de valor del trabajo social.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Pilar 1: El reciclaje del petrodólar</h3>
<p>Con el fin del patrón-oro, Estados Unidos actuó rápidamente para volver a anclar el dólar en otra <em>commodity </em>esencial. Reforzó su alianza estratégica y militar con Arabia Saudita, asegurándose de que la OPEP continuara fijando el precio y negociando el petróleo exclusivamente en dólares. Esto recreó la demanda estructural: como toda nación industrializada necesita petróleo, toda nación necesita dólares. Esto también creó un nuevo mecanismo de reciclaje. Los países productores de petróleo (OPEP) acumulaban enormes superávits en dólares (“petrodólares”), que luego se “reciclaban” de vuelta a los bancos de Wall Street, financiando los déficits de Estados Unidos.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Pilar 2: La dictadura de la liquidez (bonos del Tesoro)</h3>
<p>El dominio del dólar hoy en día se basa en algo pragmático: el dólar es la única moneda que garantiza el <em>acceso</em> a los mercados financieros más líquidos y profundos del mundo. El pilar central de este sistema son los bonos de la deuda pública de Estados Unidos (<em>U.S. Treasuries, </em>bonos del Tesoro). Son considerados universalmente como el “refugio seguro” global, el activo financiero más noble, con un riesgo de crédito mínimo y liquidez inmediata.</p>
<p>Esto permite a Estados Unidos subvertir completamente la lógica económica: es el mayor deudor del mundo, pero los otros países consideran su deuda como el activo más valioso. En momentos de crisis financiera global —incluso en crisis originadas en Estados Unidos, como la de 2008 — el capital internacional no huye del dólar; corre <em>hacia</em> el dólar, buscando la seguridad de los bonos del Tesoro. Esto sustenta el Mecanismo Global de Reciclaje de Excedentes (MGRE), una versión ampliada del reciclaje de los petrodólares:</p>
<ol>
<li>Estados Unidos absorbe los excedentes de productos del mundo, incurriendo en déficits comerciales masivos con países como China, Alemania y Japón.</li>
<li>Las ganancias de esas exportaciones (dólares) acumuladas por estos países superavitarios regresan a Wall Street, ya que estos países reinvierten los dólares obtenidos por sus exportaciones en deuda pública estadounidense.</li>
<li>Wall Street utiliza este flujo de capital extranjero para comprar bonos del Tesoro, financiando el déficit del gobierno estadounidense y proporcionando crédito a los consumidores del país para sostener el consumo de productos importados.</li>
</ol>
<p>En este sistema, el resto del mundo es forzado a financiar los déficits gemelos (comercial y fiscal) de Estados Unidos, subsidiando el consumo estadounidense y, crucialmente, el poderío militar global de los Estados Unidos.</p>
<p>En América Latina este proceso se aceleró después de las recomendaciones del Consenso de Washington, que sugirió que los países deberían renunciar al control de sus cuentas de capital. Esto significa que el capital puede entrar y salir libremente de cada país, pero ello tiene impactos directos en la volatilidad de las tasas de cambio nacionales. Los países, a su vez, para protegerse de esa volatilidad, acumulan reservas de divisas en deuda pública estadounidense. Por eso, podemos afirmar que el dólar es un arma de extorsión de la periferia, que necesita, para protegerse internamente, sostener los déficits gemelos de Estados Unidos, los cuales a su vez sirven, entre otras cosas, para financiar las guerras imperialistas.</p>
<p>La crisis de 2008 fue el momento en que las “pirámides de dinero privado” (capital ficticio) construidas por Wall Street sobre este mecanismo colapsaron. Sin embargo, la crisis no quebró el sistema. La FED, el banco central de Estados Unidos, actuó como el banco central “del mundo”, proporcionando líneas de <em>swap</em> (protección contra la volatilidad del tipo de cambio) en dólares a otros bancos centrales, demostrando que, en el colapso, la dependencia del dólar era total, y no al contrario.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Pilar 3: La moneda como activo de violencia</h3>
<p>El pilar final de la hegemonía del dólar es el uso explícito de la moneda como arma. Dado que la mayor parte del comercio global, las finanzas y las transacciones de <em>commodities </em>(especialmente petróleo) se denominan en dólares y se liquidan a través del sistema financiero de Estados Unidos, Washington obtiene un inmenso poder de coerción.</p>
<p>La diplomacia monetaria se utiliza para restringir a los enemigos estratégicos y recompensar a los aliados. Estados Unidos puede imponer sanciones financieras, congelar las reservas de bancos centrales extranjeros (como lo hizo con Irán, Venezuela y, de manera más dramática, con Rusia) y excluir a países enteros del sistema de pagos internacional (SWIFT).</p>
<p>Cuando un país es sancionado, como ocurrió con Rusia y Venezuela, se le excluye de las redes de pago en dólares y se le pueden congelar activos en el extranjero. Esto encarece importaciones, perjudica a las empresas y desorganiza el comercio de ese país.</p>
<p>El dólar, por lo tanto, no es solo una herramienta económica; es un “activo de violencia”, un instrumento de disciplina geopolítica que garantiza que prevalezcan los intereses de Estados Unidos.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">¿Ya está en marcha la desdolarización?</h2>
<p>Los datos sobre las monedas de facturación en el comercio y en las finanzas internacionales son escasos y presentan desfases mayores que los datos comerciales (Gopinath, 2024). Aun así, las evidencias disponibles indican que la preponderancia del dólar es superior al peso de la economía de Estados Unidos en los agregados globales del Producto Interno Bruto, el comercio y las finanzas internacionales, lo que refleja una asimetría estructural en el uso internacional de las monedas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_149478" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-149478" class="size-large wp-image-149478" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1-1024x789.png" alt="" width="1024" height="789" data-original-src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1.png" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1-1024x789.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1-300x231.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1-768x592.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1-1536x1184.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_1.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-149478" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuentes: BIS Triennial Survey 2025 · SWIFT Watch 2024 · IMF COFER 2024 · Federal Reserve 2025</small></p></div>
</div>
<p>Los datos del SWIFT muestran que la moneda representa más del 80% del financiamiento del comercio internacional, en gran medida debido a que una parte significativa del comercio de <em>commodities </em>aún es facturada y liquidada en dólares. Además, el dólar mantiene una participación próxima al 60% en las reservas de divisas globales.</p>
<p>Por otro lado, la evolución de las reservas de divisas globales en 2022-2023 estuvo marcada por un aumento significativo de las adquisiciones de oro por parte de los bancos centrales. Considerado un activo seguro, el oro ofrece protección contra los riesgos geopolíticos, aunque presenta limitaciones como medio de transacción. Este patrón sugiere que la intensificación de las compras de oro por parte de determinados bancos centrales está asociada a la búsqueda de mitigar riesgos económicos y geopolíticos, en especial aquellos relacionados con sanciones internacionales. En el caso de China, la participación del oro en las reservas totales aumentó de menos del 2% en 2015 al 4,3% en 2023, mientras que la proporción de activos denominados en bonos del Tesoro y de agencias de los Estados Unidos retrocedió de cerca del 44% a aproximadamente el 30%, lo que refleja la reestructuración de su cartera (Gopinath, 2024).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_149489" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-149489" class="size-large wp-image-149489" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2-1024x815.png" alt="" width="1024" height="815" data-original-src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2.png" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2-1024x815.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2-300x239.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2-768x612.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2-1536x1223.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_2.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-149489" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: World Gold Council Gold Demand Trends Full Year 2024 (gold.org)</small></p></div>
</div>
<p>Aunque se observa una reducción de la participación del dólar en las reservas cambiarias globales en las últimas décadas, los datos indican que ese movimiento no corresponde a una sustitución directa por otra moneda. Al contrario, esa reducción fue absorbida por un conjunto que el FMI presenta como monedas no tradicionales: dólar australiano, dólar canadiense, won surcoreano, corona sueca y renminbi, en menor proporción. Esto, sumado al aumento de las reservas en oro, sugiere que el proceso en curso no está impulsado principalmente por un proyecto político coordinado de desdolarización, sino por estrategias de diversificación de cartera adoptadas por autoridades monetarias, orientadas a la gestión del riesgo y a la búsqueda de mayor seguridad en un contexto de creciente inestabilidad financiera global.</p>
<p>Este movimiento puede interpretarse como una respuesta a las propias contradicciones de la financiarización liderada por Estados Unidos y Europa, cuya dinámica tiende a generar episodios recurrentes de volatilidad y formación de burbujas. En este sentido, la diversificación de las reservas se presenta menos como una ruptura política y más como un ajuste técnico ante las fragilidades del sistema, lo que hace que el proceso de transformación del sistema monetario internacional sea simultáneamente más robusto y más lento de lo que sugieren las narrativas geopolíticas más inmediatas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_149500" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-149500" class="size-large wp-image-149500" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3-1024x792.png" alt="" width="1024" height="792" data-original-src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3.png" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3-1024x792.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3-300x232.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3-768x594.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3-1536x1188.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_3.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-149500" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: IMF COFER | Federal Reserve, International Role of the U.S. Dollar 2025 Edition | *CNY no incluye el dato del 4T de 2016</small></p></div>
</div>
<p>El análisis del comercio internacional hasta el primer cuarto del siglo XXI indica que la participación combinada del dólar y el euro en la facturación del comercio global permaneció relativamente estable a lo largo del período, el dominio del dólar y el euro se mantuvo con un predominio mayor dentro del propio bloque de la Unión Europea. Aunque China ha ampliado significativamente su participación en las exportaciones globales desde la década de 2000, acercándose al peso comercial de Estados Unidos, el uso del renminbi en el volumen de negocios del comercio internacional sigue siendo limitado, sin que se haya producido una internacionalización de su moneda. Es decir, los datos apuntan a la resiliencia del dólar como principal moneda de facturación del comercio internacional, al mismo tiempo que sugieren un proceso aún incipiente de diversificación monetaria.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_149512" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-149512" class="size-large wp-image-149512" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4-1024x819.png" alt="" width="1024" height="819" data-original-src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4.png" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4-1024x819.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4-300x240.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4-768x614.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4-1536x1228.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_4.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-149512" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: IMF Working Paper (2025) Patterns of Invoicing Currency in Global Trade in a Fragmenting World Economy</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_149523" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-149523" class="size-large wp-image-149523" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5-1024x723.png" alt="" width="1024" height="723" data-original-src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5.png" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5-1024x723.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5-300x212.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5-768x542.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5-1536x1084.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_5.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-149523" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: IMF Working Paper (2025) Patterns of Invoicing Currency in Global Trade in a Fragmenting World Economy</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_149534" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-149534" class="size-large wp-image-149534" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6-1024x768.png" alt="" width="1024" height="768" data-original-src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6.png" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6-1024x768.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6-300x225.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6-768x576.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6-1536x1152.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/07/Web-Charts-ES_6.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-149534" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: IMF Working Paper (2025) Patterns of Invoicing Currency in Global Trade; IMF DOTS</small></p></div>
</div>
<p>Impulsados por los avances en la tecnología financiera y en la infraestructura de pagos, se observa el auge de sistemas alternativos de pago, custodia y liquidación, que pasan a constituir opciones concretas frente al sistema financiero internacional centrado en el dólar. Más que un debate reciente, se trata de la materialización de nuevas arquitecturas institucionales capaces de viabilizar transacciones fuera de los circuitos tradicionales. En este contexto, se destacan iniciativas como el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS por su sigla en ruso), desarrollado por Rusia, y el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS por su sigla en inglés), liderado por China, que amplían la capacidad de liquidación internacional en monedas locales y reducen la dependencia de infraestructuras dominadas por los países centrales.</p>
<p>Paralelamente, los países del BRICS han intensificado sus esfuerzos para fortalecer los sistemas nacionales de pago digital y desarrollar soluciones para operaciones transfronterizas, con el objetivo de expandir el comercio internacional denominado en monedas locales y avanzar en la construcción de un sistema monetario más multipolar (Atlantic Council, 2024a). China, en particular, ha ampliado el uso internacional del renminbi mediante la expansión del CIPS y su participación en proyectos de moneda digital de banco central (CBDC por su sigla en inglés)<sup> <a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a></sup>. Se observa también la rápida diseminación global de proyectos de CBDC: 137 países y uniones monetarias, que representan alrededor del 98% del PIB mundial, se encuentran en alguna etapa de desarrollo de estas monedas digitales (Atlantic Council, 2024b).</p>
<p>Mientras iniciativas como el mBridge, que involucra al Banco Popular de China, el Banco Central de Hong Kong, el Banco Central de Emiratos Árabes Unidos y el Banco de Tailandia, con apoyo del Bank for International Settlements, y el sistema ACUMER, desarrollado por el Banco Central de Irán, señalan el potencial de nuevas infraestructuras digitales de liquidación en monedas locales entre bancos centrales a través de las CBDC, sin la necesidad de intermediarios tradicionales, como bancos corresponsales o sistemas como SWIFT.</p>
<p>A este panorama se suma el papel creciente de los acuerdos bilaterales de <em>swap</em> de divisas, especialmente a partir de la crisis financiera de 2007-2008. Estos instrumentos han sido utilizados tanto para proporcionar liquidez en momentos de tensión como para reducir los costos asociados a la acumulación de reservas internacionales, lo que permite a los países acceder a monedas extranjeras sin depender exclusivamente de los mercados financieros internacionales. En ese sentido, los <em>swaps</em> de divisas se consolidan como un componente central de las estrategias contemporáneas de diversificación monetaria y de mitigación de la dependencia del dólar (Council on Foreign Relations, 2025).</p>
<p>En resumen, los datos disponibles indican que el papel del dólar sigue siendo dominante y relativamente estable en el sistema monetario internacional. Sin embargo, estos datos también revelan cambios importantes en la composición y el funcionamiento de dicho sistema. Un ejemplo significativo es el caso del renminbi, cuya participación en las reservas internacionales pasó de prácticamente cero a comienzos de la década de 2010 a cerca de 2,2% en menos de una década — un movimiento sin precedentes históricos para la moneda de un país que aún mantiene controles relevantes sobre su cuenta de capital.</p>
<p>Por lo tanto, el análisis de la desdolarización requiere distinguir entre las diferentes dimensiones del sistema monetario internacional. En lo que se refiere a las reservas de divisas, el proceso es lento, gradual y aún está lejos de constituir una ruptura con la centralidad del dólar. En el ámbito de los pagos bilaterales, se observa un mayor dinamismo, aunque geográficamente concentrado en acuerdos específicos, como en el caso de las transacciones entre Rusia y China, que, según un reportaje de noviembre pasado, pasaron a liquidarse en un 99,1% en rublos y yuanes (Politics Today, 2025). Por último, en el ámbito de la infraestructura financiera, que incluye los sistemas de pago, compensación y liquidación, el proceso aún es incipiente, pero tiene un carácter estructural, ya que la creación de estas plataformas tiende a reducir, de forma duradera, la dependencia del sistema financiero centrado en el dólar.</p>
<p>En este sentido, la relevancia de la desdolarización reside en la dirección de su proceso y, sobre todo, en la construcción de alternativas institucionales y productivas capaces de reducir los costos de salida del sistema dólar para un número creciente de países.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Desdolarizarse es luchar por soberanía</h2>
<p>Para la gran mayoría de los países del Sur Global, el sistema monetario y financiero internacional centrado en el dólar no es una red de seguridad, sino una camisa de fuerza. En la medida en que los países necesitan acumular reservas internacionales (monedas fuertes, como el dólar), están siendo extorsionados por el sistema del dólar, ya que deben mantener esas reservas, y lo hacen comprando bonos de la deuda estadounidense, financiando así la capacidad desmesurada de Estados Unidos para financiar guerras, por ejemplo. Por otro lado, es un mecanismo de castigo, ya que Estados Unidos puede decretar, mediante sanciones y bloqueos la exclusión del sistema de pagos internacional de aquellos países que no le sean sumisos. En las últimas décadas, Washington aumentó en un 933% las sanciones económicas contra los blancos de su política exterior (Metri, 2023).</p>
<p>En la práctica, las monedas nacionales no se consideran una reserva de riqueza, sino “activos financieros” volátiles. La demanda internacional de estas monedas es especulativa, sujeta a pánicos y fugas de capital. Además, los países del Sur Global sufren la incapacidad estructural de emitir deuda externa en sus propias monedas. Se endeudan en dólares, pero generan ingresos en moneda local, creando un desajuste cambiario devastador.</p>
<p>La hegemonía del dólar no se limita, por lo tanto, a su centralidad como medio de pago o reserva de valor, sino que se expresa también en la forma en que sus dinámicas internas se transmiten al resto del mundo. En momentos de apreciación del dólar, las monedas periféricas tienden a devaluarse, encareciendo las importaciones y presionando la inflación interna, especialmente en economías dependientes de energía, alimentos y bienes intermedios. Dado que gran parte de las <em>commodities</em> internacionales se cotizan en dólares, estos efectos se amplifican incluso en ausencia de cambios en las condiciones reales de oferta y demanda.</p>
<p>En el plano financiero, las decisiones de política monetaria de Estados Unidos, como las subidas de las tasas de interés, frecuentemente desencadenan flujos de capital hacia los activos denominados en dólares. Esto provoca devaluaciones cambiarias, eleva el costo del financiamiento externo y restringe el margen de maniobra de la política económica en los países del Sur Global, que a menudo se ven obligados a adoptar medidas contraccionistas para contener la inflación y estabilizar sus monedas, incluso en contextos de bajo crecimiento. En economías con elevado endeudamiento en moneda extranjera, la apreciación del dólar aumenta inmediatamente el peso de la deuda en términos nacionales, lo que agrava las fragilidades estructurales.</p>
<p>Para atraer el capital internacional volátil, los activos del Sur Global deben ofrecer tasas de interés mucho más altas que los activos “seguros” del Norte. Esto resulta en una transferencia líquida y constante de riqueza de los países más pobres hacia los centros financieros más ricos.</p>
<p>Con las políticas neoliberales y la liberalización de los movimientos de capital se ha debilitado la capacidad de los Estados para dirigir la macroeconomía. Cualquier gobierno que intente implementar políticas fiscales o monetarias expansionistas, como reducir intereses para estimular la inversión, es inmediatamente castigado por el “mercado” con una fuga de capitales, que devalúa la moneda, genera inflación y puede llevar al colapso. Los gobiernos son rehenes de la “confianza” de los financistas.</p>
<p>Para protegerse de esta volatilidad, los países del Sur Global se ven obligados a acumular reservas internacionales masivas. Brasil, por ejemplo, según el Banco Central do Brasil, tenía más de US$ 358.000 millones en diciembre de 2025 (2026). Estas reservas se invierten, en su mayoría, en activos en dólares, especialmente bonos de la deuda de Estados Unidos. Esta es la paradoja final: para defenderse del sistema, el Sur Global se ve obligado a financiar a su opresor, prestando miles de millones de dólares al Tesoro de los Estados Unidos a bajos intereses.</p>
<p>La hegemonía del dólar impone costos insostenibles al Sur Global. La insatisfacción con esta “asimetría desestabilizadora” no es nueva, pero ha adquirido una nueva urgencia en un mundo que camina hacia la multipolaridad. La desdolarización se ha convertido en una “tendencia secular”, pero se enfrenta a inmensos obstáculos estructurales.</p>
<p>Según el economista Bruno de Conti (2025), se observan hoy algunos movimientos que pueden, a mediano o largo plazo, desencadenar cambios en el sistema monetario y financiero internacional:</p>
<p>i) la redefinición del papel de ciertos países en la jerarquía de la economía mundial;</p>
<p>ii) el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas entre las principales potencias;</p>
<p>iii) el aumento de la desconfianza hacia el dólar, intensificada durante el gobierno de Trump, sumado a la disposición política de un amplio conjunto de países por buscar caminos, de forma aislada o coordinada, para reducir su dependencia de la moneda estadounidense.</p>
<p>El debate sobre la desdolarización, sin embargo, no puede limitarse a la protección contra sanciones o a la mitigación de las vulnerabilidades externas. Un análisis más profundo exige cuestionar su propósito mismo. La sustitución de una moneda hegemónica por otra no implica necesariamente una transformación cualitativa del orden internacional, ni garantiza una mayor estabilidad o beneficios para los países periféricos. La experiencia histórica sugiere que la jerarquía monetaria tiende a reproducirse, aunque sea bajo nuevas configuraciones.</p>
<p>En este sentido, la desdolarización debe entenderse no solo como una disputa entre monedas, sino como parte de un debate más amplio sobre la naturaleza de las relaciones económicas internacionales. Para los países del Sur Global, esto implica trasladar el foco de la mera sustitución de instrumentos hacia la construcción de alternativas estructurales, incluidas nuevas formas de inserción comercial, cooperación tecnológica, integración productiva y coordinación política.</p>
<p>Una transformación efectiva del sistema monetario internacional exigiría, por lo tanto, más que la creación de mecanismos financieros alternativos. Exigiría hacer frente a los pilares que sostienen la hegemonía del dólar, incluida la centralidad de la fijación de precios de las <em>commodities</em>, el dominio de los mercados financieros denominados en dólares y la capacidad de coacción geopolítica. En este horizonte, la desdolarización no es un fin en sí misma, sino parte de una lucha más amplia por la soberanía económica y por la construcción de un orden internacional más equitativo, capaz de interrumpir la transferencia sistemática de riqueza del Sur Global hacia los centros de poder.</p>
<p>La lucha por la desdolarización, por lo tanto, no es un mero ajuste contable. Es una lucha política fundamental por la soberanía económica y por el fin de la transferencia de riqueza del Sur Global hacia los centros imperiales.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Cabe distinguir que las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC) son dinero en sentido estricto, emitidas y garantizadas por las autoridades monetarias nacionales, y que desempeñan las funciones clásicas de la moneda. Las criptomonedas privadas, como el bitcoin y similares, no cuentan con respaldo estatal, siendo activos de carácter especulativo sin base productiva, cuya existencia y valorización están subordinadas al propio orden monetario basado en el dólar.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Akyüz, Yilmaz. “Política de resposta à crise financeira global: questões fundamentais para os países em desenvolvimento”. <em>Revista Tempo do Mundo</em> (RTM), Brasilia, v. 2, n. 3, p. 147-185, diciembre de 2010.</p>
<p>Atlantic Council. “Dollar Dominance Monitor”. Washington, DC: Atlantic Council, 2024a. Disponible en: <a href="https://www.atlanticcouncil.org/programs/geoeconomics-center/dollar-dominance-monitor/">https://www.atlanticcouncil.org/programs/geoeconomics-center/dollar-dominance-monitor/</a> .</p>
<p>Atlantic Council. “Central Bank Digital Currency Tracker”. Washington, DC: Atlantic Council, 2024b. Disponible en: <a href="https://www.atlanticcouncil.org/cbdctracker/">https://www.atlanticcouncil.org/cbdctracker/</a>.</p>
<p>Banco Central do Brasil. “Série Temporal 13621: Investimento direto – passivo – ingresso líquido (US$ milhões)”. Brasilia, DF: BCB, 2026. Disponible en: <a href="https://www3.bcb.gov.br/sgspub/consultarvalores/consultarValoresSeries.do?method=consultarSeries&amp;series=13621">https://www3.bcb.gov.br/sgspub/consultarvalores/consultarValoresSeries.del?method=consultarSeries&amp;series=13621</a>.</p>
<p>Batista Jr., Paulo Nogueira. <em>O Brasil não cabe no quintal de ninguém: bastidores da vida de um economista brasileiro no FMI y nos BRICS y outros textos sobre nacionalismo e nosso complexo de vira-lata</em>. São Paulo: LeYa, 2019.</p>
<p>_______. “Los BRICS y el desafío de la desdolarización”. Wenhua Zongheng vol. 2 num 1. Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024. Disponible en: <a href="https://thetricontinental.org/es/wenhua-zongheng-2024-1-editorial-brics-desafio-desdolarizacao/">https://thetricontinental.org/es/wenhua-zongheng-2024-1-editorial-brics-desafio-desdolarizacao/</a>.</p>
<p>Council on Foreign Relations (CFR). <em>Central Bank Currency Swaps Tracker.</em> New York: CFR, 2025. Disponible en: <a href="https://www.cfr.org/trackers/central-bank-currency-swaps-tracker">https://www.cfr.org/trackers/central-bank-currency-swaps-tracker</a>.</p>
<p>De Conti, Bruno.<strong> “</strong>As iniciativas dos BRICS para a transformação do sistema monetário y financeiro internacional”. <em>Nota n. 15</em>. Campinas: Projeto Transforma Economia – Unicamp, 2025. Disponible en: <a href="https://transformaeconomia.org/as-iniciativas-dos-brics-para-a-transformacao-do-sistema-monetario-e-financeiro-internacional/">https://transformaeconomia.org/las-iniciativas-de los-brics-para-a-transformacao-del-sistema-monetario-y-financeiro-internacional/</a>.</p>
<p>Fondo Monetario Internacional. <em>Patterns of Invoicing Currency in Global Trade in a Fragmenting World Economy</em><strong>.</strong> Series: IMF Working Paper, 2025. Disponible en: <a href="https://www.imf.org/en/publications/wp/issues/2025/09/12/patterns-of-invoicing-currency-in-global-trade-in-a-fragmenting-world-economy-570297">https://www.imf.org/en/publications/wp/issues/2025/09/12/patterns-of-invoicing-currency-in-global-trade-in-a-fragmenting-world-economy-570297</a>.</p>
<p>______. <em>2025 External Sector Report: Global Imbalances in a Shifting World</em>, julio de 2025b. Disponible en: <a href="https://www.imf.org/-/media/files/publications/esr/2025/english/text.pdf">imf.org/-/media/files/publications/esr/2025/english/text.pdf</a>.</p>
<p>Gopinath, Gita. “Geopolitics and its impact on global trade and the dollar”<strong>.</strong> Washington, DC: <em>International Monetary Fund</em>, 8 de mayo de 2024. Disponible en: <a href="https://www.imf.org/en/news/articles/2024/05/07/sp-geopolitics-impact-global-trade-and-dollar-gita-gopinath">https://www.imf.org/en/news/articles/2024/05/07/sp-geopolitics-impact-global-trade-and-dollar-gita-gopinath</a>.</p>
<p>Instituto Tricontinental de Investigación Social. <em>Hiperimperialismo: una nueva etapa decadente y peligrosa.</em> Estudios sobre Dilemas Contemporáneos, n° 4, Enero de 2024. Disponible en: <a href="https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/">https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/</a>.</p>
<p>Lenin, Vladimir. <em>Imperialismo: fase superior do capitalismo</em>. São Paulo: Expressão Popular, 2012.</p>
<p>Marx, Karl. <em>O capital – Livro 1: Crítica da economia política. O processo de produção do capital. </em>Boitempo: São Paulo, 2023.</p>
<p>Mazzucchelli, Frederico. <em>Os dias de sol: a trajetória do capitalismo no pós-guerra</em>. Campinas, SP: Facamp, 2013.</p>
<p>Melin, Luis Eduardo. O Enquadramento do Iene: A Trajetória do Câmbio Japonês desde 1971. En: José Luís Fiori (ed.) <em>Poder e dinheiro.</em> Petrópolis: Vozes, 1997.</p>
<p>Metri, Maurício. <em>História y diplomacia monetária</em>. São Paulo: Dialética, 2023.</p>
<p>_______. “A ascensão do dólar e a resistência da libra: una disputa político-diplomática”. <em>Revista Tempo do Mundo</em> v. 1, n. 1. Enero de 2015.</p>
<p>Patnaik, Utsa y Prabhat Patnaik. <em>Uma teoria do Imperialismo</em>. São Paulo: LavaPalavra, 2024.</p>
<p>Politics Today. “Russia and China settle 99% of trade in national currencies”. <em>World</em>. 6 de noviembre de 2025. Disponible en: <a href="https://politicstoday.org/russia-and-china-settle-99-of-trade-in-national-currencies/">https://politicstoday.org/russia-and-china-settle-99-of-trade-in-national-currencies/</a>.</p>
<p>Quintas, Felipe Maruf. <em>Os Estados Unidos e a geopolítica imperialista do petróleo</em>. AEPET, 10 de Febrero de 2020. Disponible en: <a href="https://aepet.org.br/artigo/os-eua-e-a-geopolitica-imperialista-do-petroleo/">https://aepet.org.br/artigo/os-eua-e-a-geopolitica-imperialista-do-petroleo/</a>.</p>
<p>Tavares, Maria Conceição. “A retomada da hegemonia norte-americana”. <em>Revista de Economia Política</em>, São Paulo, v. 5, n. 2 (18), p. 157-167, abril/junio de 1985.</p>
<p>Tavares, Maria Conceição y Luis Eduardo Melin. “A reafirmação da hegemonia norte americana”. En: José Luís Fiori (ed.) <em>Poder e dinheiro.</em> Petrópolis: Vozes, 1997.</p>
</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Soberanía digital: el dilema del Sur Global y cómo calcularlo</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/soberania-digital-el-dilema-del-sur-global-y-como-calcularlo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Autor y Edición]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 09:00:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrientes]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos de Bandung]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=155039</guid>

					<description><![CDATA[El espacio digital es hoy territorio nacional, pero la mayor parte del Sur Global ni lo posee ni puede medir cuánto está perdiendo. Un nuevo índice pone cifras a este despojo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El 4 de septiembre de 2025, el Gobierno nepalí tomó una decisión: prohibir que 26 plataformas internacionales de Internet operaran en el país, entre ellas Facebook, X (antes Twitter) y YouTube. La intención del Gobierno era controlar el ciberespacio. El resultado fue catastrófico. Los jóvenes salieron a las calles, en protesta contra la prohibición, pero también —como <a href="https://peoplesdispatch.org/2025/09/10/el-levantamiento-de-la-generacion-z-en-nepal-tiene-que-ver-con-el-empleo-la-dignidad-y-un-modelo-de-desarrollo-fallido/">informó</a> People’s Dispatch— contra el desempleo, la corrupción y el modelo de desarrollo fallido que se escondía tras ella. Los enfrentamientos se recrudecieron; hubo más de 70 muertos y más de 2.000 heridos. El primer ministro K.P. Sharma Oli se vio obligado a renunciar y el Gobierno cayó. En ese vacío entró Balendra Shah —un rapero convertido en político, líder del Partido Rastriya Swatantra (RSP), fundado hacía cuatro años—, que arrasó en las elecciones de marzo de 2026 con una mayoría cercana a los dos tercios. El RSP forma parte de las nuevas “<a href="https://thetricontinental.org/es/asia/izquierda-nepali-nuevo-panorama-politico/">fuerzas diseñadas</a>” que convirtieron la ira digital de la Generación Z en escaños parlamentarios. Los partidos de izquierda que habían gobernado Nepal quedaron reducidos a cifras de un solo dígito. Una decisión administrativa sobre el control de las plataformas de redes sociales derrocó a un gobierno. Las redes sociales construyeron su sustituto.</p>
<p>La historia de Nepal revela un hecho: el espacio digital se ha convertido en parte del territorio nacional. Si un gobierno no puede establecer una soberanía efectiva en el espacio digital, su capacidad para gobernar en el mundo físico también se desintegrará.</p>
<p>La nube parece ingrávida, desmaterializada, flotando sobre el planeta. El dossier n.º 46 de Tricontinental, <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-46-gigantes-tech/"><em>Los gigantes tecnológicos y los retos actuales para la lucha de clases</em></a>, expresa con claridad:</p>
<p>“Una ‘nube’ de datos suena como un lugar etéreo y mágico, pero en realidad, es cualquier cosa menos eso”. La nube es un conjunto de infraestructuras extremadamente concretas y altamente centralizadas: granjas de servidores, cables submarinos, fábricas de chips, torres de refrigeración… situadas en su inmensa mayoría en territorio estadounidense, sujetas a la legislación estadounidense y al control de las empresas estadounidenses.</p>
<p>Para la mayoría de los países del Sur Global, la soberanía digital sigue siendo un concepto lejano, con respecto al cual ni siquiera han comenzado a examinar su propia situación.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">La nube tiene una dirección física</h2>
<p>¿Cómo es el panorama de la infraestructura digital mundial?</p>
<p>El 90 % del tráfico de Internet de África transita por cables submarinos que son <a href="https://www.policycenter.ma/publications/digital-sovereignty-and-data-colonialism-shaping-just-digital-order-global-south">propiedad</a> de empresas europeas y estadounidenses y que estas mismas operan. Las consecuencias de esa dependencia se hicieron evidentes en marzo de 2024, cuando un deslizamiento submarino frente a las costas de Costa de Marfil <a href="https://pulse.internetsociety.org/es/blog/2024/03/major-internet-outages-across-western-and-southern-africa-today/">cortó cuatro cables</a> a la vez. Trece países africanos de la costa occidental, entre ellos Ghana, Nigeria y Costa de Marfil, se quedaron sin acceso a internet durante semanas. Millones de usuarios quedaron aislados. Solo a Nigeria, la interrupción le <a href="https://carnegieendowment.org/research/2025/04/beneath-the-waves-addressing-vulnerabilities-in-africas-undersea-digital-infrastructure">costó</a> más de 590 millones de dólares en cuatro días. Las empresas propietarias de los cables no asumieron ninguna responsabilidad por el perjuicio causado a las economías africanas; los plazos de reparación los determinaron los propietarios de los cables, no los países afectados. Posteriormente, Starlink, de SpaceX, amplió rápidamente su cuota de mercado en la región. Una vez que se establece la dependencia, las crisis no hacen más que profundizarla.</p>
<p>Como <a href="https://thetricontinental.org/asia/breaking-the-stranglehold-how-china-is-shattering-us-technological-hegemony/">escribió</a> Bappa Sinha en la publicación de Tricontinental “<em>Breaking the Stranglehold: How China is Shattering US Technological Hegemony</em>” (Romper el dominio absoluto: cómo China está rompiendo la hegemonía tecnológica de EE. UU.), durante más de un siglo, la base del poder imperial ha sido el control monopolístico de los medios de producción más avanzados, con la fuerza militar y el dominio financiero como instrumentos de apoyo. Desde la revolución industrial hasta la era de las plataformas digitales, los sucesivos núcleos imperiales se aseguraron el dominio global capturando las fronteras tecnológicas, extrayendo rentas de monopolio y reinvirtiendo esas rentas en un mayor liderazgo tecnológico, lo que sostenía lo que parecía ser una jerarquía autorreproductiva. El núcleo imperial monopoliza la tecnología y el capital; la periferia aporta mano de obra y recursos; el intercambio desigual transfiere continuamente el valor hacia arriba. Esta estructura funciona sin un dominio colonial formal. Cuando el Sur Global aprobó la resolución sobre el Nuevo Orden Económico Internacional en las Naciones Unidas en 1974, exigiendo la transferencia de tecnología del Norte al Sur como disposición central, la respuesta llegó dos décadas más tarde a través de la Ronda Uruguay en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT): la ingeniería inversa y la transferencia de tecnología se declararon ilegales. Como escribe Vijay Prashad en “Las naciones pobres” (Verso, 2012), lo que sustituyó a la demanda del Sur no fue un Nuevo Orden Económico Internacional, sino un Nuevo Orden Internacional de la Propiedad liderado por el Norte.</p>
<p>Ese orden rige ahora los medios de producción más avanzados de nuestra era: la infraestructura digital. La fabricación de chips se concentra en Taiwán y Corea del Sur (utilizando arquitecturas diseñadas en EE. UU.). Los sistemas operativos están monopolizados por Microsoft, Apple y Google. El mercado de la computación en la nube está dominado por Amazon AWS, Microsoft Azure y Google Cloud. El mercado mundial de los motores de búsqueda pertenece casi en su totalidad a Google. Los países, las empresas y la ciudadanía del Sur Global utilizan esta infraestructura a diario, pero su ubicación física, su jurisdicción y su control residen en otros lugares.</p>
<p>Los datos ocupan un lugar central en todo esto. En abril de 2020, el Consejo de Estado de China <a href="https://cset.georgetown.edu/publication/opinions-of-the-ccp-central-committee-and-the-state-council-on-constructing-a-basic-system-for-data-and-putting-data-factors-of-production-to-better-use/">designó</a> oficialmente los datos como el quinto factor de producción, junto con la tierra, el trabajo, el capital y la tecnología. Sin embargo, la situación económica de los datos es profundamente ambigua.</p>
<p>Las normas contables internacionales actuales no incluyen los activos de datos en los balances de las empresas. Los gigantes tecnológicos estadounidenses, a través de sus plataformas globales, absorben continuamente los datos generados por usuarios de todo el mundo. No existe ningún método universalmente aceptado para valorar estos datos; lo que no se puede medir no aparece en ninguna declaración de impuestos. Facebook, Google y Microsoft <a href="https://actionaid.org/news/2020/28bn-tax-gap-exposed-actionaid-research-reveals-tip-iceberg-big-techs-big-tax-bill-global">evadieron</a> conjuntamente 2.800 millones de dólares en impuestos en 20 países en desarrollo solo en 2019, una cifra que quienes investigan sobre el tema describen como “la punta del iceberg”. Lo que no se mide no se grava. Lo que no se grava es gratis.</p>
<p>Esta “imposibilidad de medición” es en sí misma un mecanismo de control. Los países del Sur Global ni siquiera pueden cuantificar cuánto valor están perdiendo, y mucho menos hacer valer sus derechos sobre sus datos.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Tres retos estructurales, una trampa estructural</h2>
<p>El dilema del Sur Global en materia de soberanía digital puede desglosarse en tres retos estructurales. Estos se refuerzan mutuamente y, en conjunto, constituyen una trampa estructural.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">1. Dependencia externa severa de la infraestructura digital</h3>
<p>Desde el hardware hasta el software, pasando por la seguridad de la información, los países del Sur Global dependen casi por completo de la tecnología proporcionada por Estados Unidos. Tomemos como ejemplo a Brasil. Su mercado de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) asciende a 141.700 millones de dólares, lo que representa el 6,5 % del PIB (según Brasscom, la asociación del sector de las TIC de Brasil); sin embargo, solo el 24,8 % de su software se produce a nivel nacional, según el Informe del <a href="https://thegsaf.org/pdf/BRICS_Digital_Sovereignty_Index_Report_EN.pdf"><em>Índice de Soberanía Digital de los BRICS</em></a> (que cita a ABES 2024). El mercado de la computación en la nube está repartido entre Amazon, Microsoft y Huawei. Cuando los datos se almacenan en servidores de empresas extranjeras bajo jurisdicción legal extranjera, la “soberanía” sobre esos datos queda reducida a una mera declaración sobre el papel. La situación de Sudáfrica es aún más alarmante. Con una puntuación baja en las evaluaciones de soberanía digital, Sudáfrica no está orientándose hacia una construcción autónoma; su marco EEIP, presentado como una política general para las empresas multinacionales de TIC, también abordaría uno de los principales obstáculos normativos para la entrada de Starlink en el mercado sudafricano.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">2. Gobernanza digital sin soberanía</h3>
<p>Muchos países del Sur Global han promulgado legislación sobre gobernanza digital, pero estas medidas han contribuido muy poco a modificar las relaciones subyacentes de dependencia tecnológica. Brasil aprobó su Ley General de Protección de Datos (LGPD) en 2020; la India promulgó su Ley de Protección de Datos Personales Digitales en 2023. Sin embargo, la brecha entre el texto legal y el efecto práctico es enorme. Las normas detalladas de Brasil sobre las transferencias internacionales de datos personales no llegaron hasta agosto de 2024, con la Resolución CD/ANPD n.º 19/2024 de la ANPD, años después de que entrara en vigor el resto de la ley. La ley de protección de datos de la India permite que los datos circulen libremente a cualquier país, salvo a aquellos que figuran en una “lista negra” del Gobierno. Dada la total penetración de las empresas tecnológicas estadounidenses en la economía digital de la India, esto supone una puerta abierta.</p>
<p>Un informe técnico del <a href="https://www3.weforum.org/docs/WEF_A_Roadmap_for_Cross_Border_Data_Flows_2020.pdf">Foro Económico Mundial de 2020</a> llegó incluso a argumentar que los gobiernos solo necesitan “acceso remoto” a los datos que obran en poder de las empresas; el lugar donde se almacenen los datos no importa. La esencia de esta propuesta es mantener el statu quo, garantizando que los países del Sur Global sigan entregando todos sus datos a los gigantes tecnológicos estadounidenses. La pasividad en las normas de gobernanza se deriva de la asimetría de poder. Cuando tu infraestructura depende de otros, tu autoridad para establecer normas es limitada.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">3. Erosión sistemática de las capacidades digitales nacionales</h3>
<p>Este puede ser el reto más fundamental. Brasil aplicó en su día una ambiciosa estrategia para crear una industria informática nacional. Su Ley de Informática de 1984 reservaba gran parte del mercado nacional a las empresas brasileñas, abarcando hardware, software, bases de datos y otros productos digitales. A finales de la década de 1980, esta estrategia había contribuido a crear un sector informático nacional de considerable envergadura. Sin embargo, bajo el Gobierno de Collor, a principios de la década de 1990, la liberalización comercial y el desmantelamiento de las políticas de reserva de mercado expusieron a las empresas locales a la competencia extranjera antes de que hubieran alcanzado la madurez tecnológica. Así, Brasil se integró en la economía digital global cada vez más como un mercado de tecnologías importadas que como un productor de las mismas.</p>
<p>La India siguió un camino diferente, pero llegó a un resultado similar. Semiconductor Complex Limited, aprobada en 1976 y que ya producía chips en 1984, representó uno de los primeros intentos de desarrollar una capacidad autóctona en el sector de los semiconductores. Un gran incendio en 1989 destruyó gran parte de las instalaciones de Mohali y supuso un revés para el proyecto, pero el problema más profundo fue la ausencia de una inversión estatal sostenida y de una estrategia industrial tras esa ruptura.</p>
<p>Mientras Taiwán, Corea del Sur y, más tarde, China realizaban fuertes inversiones en la fabricación de semiconductores, las reformas económicas de la India dieron cada vez más prioridad al software y a los servicios de tecnologías de la información (TI) frente a la fabricación. Las consecuencias siguen siendo visibles hoy en día: mientras que las principales fábricas chinas producen chips de 3 nanómetros y menos, la capacidad de fabricación nacional de la India sigue concentrada en nodos de proceso maduros, mientras que los chips avanzados continúan fabricándose en el extranjero. La India se convirtió en un centro mundial de mano de obra en el sector del software, al tiempo que seguía dependiendo de empresas extranjeras para la fabricación avanzada de semiconductores.</p>
<p>En ambos casos, la integración en las cadenas de valor globales se produjo a través de posiciones subordinadas: Brasil como mercado para productos digitales extranjeros, la India como proveedora de servicios de software sin control sobre la base de hardware. El resultado no fue simplemente un retraso tecnológico, sino la erosión de ecosistemas digitales nacionales completos.</p>
<p>La desindustrialización conduce a la fuga de cerebros; la fuga de cerebros conduce a un deterioro del criterio político; y ese deterioro permite a las consultoras occidentales dominar fácilmente la agenda política. Pero lo más preocupante es el cambio en la propia mentalidad de las élites industriales. Nandan Nilekani, presidente de Infosys (una de las mayores empresas de servicios de TI de la India), <a href="https://www.businesstoday.in/latest/trends/story/why-nandan-nilekani-is-facing-social-media-heat-after-us-anthropic-curbs-536723-2026-06-13">declaró</a> públicamente en la cumbre “Build with AI” de Meta, celebrada en Bangalore en 2024: “Nuestro objetivo no debería ser crear un LLM \[gran modelo de lenguaje\] más. Dejemos que lo hagan los peces gordos de Silicon Valley, que se gastan miles de millones de dólares. Nosotros lo utilizaremos…”. El director ejecutivo de Tata Consultancy Services (TCS), la mayor empresa de servicios informáticos de la India, dijo algo similar. Cuando los líderes de las mayores empresas informáticas de un país consideran que la investigación y desarrollo fundamental es asunto de otros, la soberanía digital queda fuera de discusión.</p>
<p>Estos tres retos se refuerzan mutuamente. La dependencia de las infraestructuras debilita la base material para una gobernanza autónoma. La aceptación pasiva de las normas de gobernanza reduce el margen de maniobra para la política industrial. Las brechas en las capacidades digitales socavan de manera fundamental la capacidad para reconocer y abordar los dos primeros problemas. Juntos constituyen una trampa estructural.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">No se puede cambiar lo que no se puede medir</h2>
<p>La soberanía digital varía enormemente entre los países del Sur Global, y una narrativa generalizada del tipo “Sur contra Norte” no puede reflejar esta variación. Para formular políticas eficaces, se necesita una herramienta de medición que permita diagnosticar de forma sistemática la situación de la soberanía digital de cada país.</p>
<p>El Índice de Soberanía Digital (DSI) es una herramienta de este tipo. <a href="https://ideas-brics.org/brics-digital-sovereignty-index-report-released-at-zgc-forum/">Desarrollado</a> en 2025 por Xiong Jie, investigador sénior de Tricontinental y secretario general del Foro Académico del Sur Global, el DSI desglosa la soberanía digital en 4 dimensiones y 16 indicadores específicos, cada uno de los cuales se evalúa en una escala de madurez de cinco niveles.</p>
<p><strong>La autonomía en la propiedad de los datos</strong> es la expresión más concentrada de la soberanía digital. Sin la propiedad de los datos, nada más es posible. Esta dimensión incluye cuatro indicadores: la legislación sobre la propiedad de los datos (si el Estado ha establecido un marco jurídico claro para los derechos de propiedad de los datos), los requisitos de almacenamiento nacional de datos (si los datos críticos deben almacenarse dentro de las fronteras nacionales), la protección del flujo transfronterizo de datos (si existen garantías adecuadas cuando los datos salen del país) y la inclusión del valor de los datos en el interés público (si el valor generado por los datos de los usuarios revierte en la sociedad en lugar de ser extraído como beneficio privado por plataformas extranjeras).</p>
<p>Pero la propiedad de los datos no puede materializarse en el vacío. Requiere el respaldo de <strong>la autonomía de la infraestructura digital</strong>. Esta dimensión examina el grado de independencia en cuatro niveles: hardware básico (chips, servidores, dispositivos de almacenamiento), software básico (sistemas operativos, bases de datos, middleware, plataformas en la nube), software de aplicación y seguridad de la información.</p>
<p>La <strong>autonomía en la gobernanza del espacio digital</strong> garantiza que un país pueda dar forma a las normas del espacio digital, y no limitarse a aceptarlas. En la actualidad, dichas normas se elaboran a través de una serie de organismos en los que Estados Unidos ejerce una influencia estructural: la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) en materia de nombres de dominio y direccionamiento de Internet, el Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF) en materia de protocolos básicos, el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) en materia de normas técnicas, y el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio en materia de propiedad intelectual. Es el mismo marco que Prashad denomina el “Nuevo Orden Internacional de la Propiedad”. Esta dimensión mide la capacidad de un país para legislar a nivel nacional y para participar activamente en esos foros internacionales, en lugar de limitarse a aceptar sus resultados.</p>
<p>Las tres dimensiones anteriores dependen de la <strong>autonomía en materia de capacidad digital</strong>. Esta dimensión evalúa la I+D en tecnología de vanguardia, la formación de talento universitario en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), la capacidad de ingeniería industrial y el grado de coordinación entre la tecnología digital y la estrategia nacional de desarrollo.</p>
<p>Existe una clara relación lógica entre las cuatro dimensiones. La autonomía en la propiedad de los datos es la manifestación concentrada de la soberanía digital, pero su consecución requiere la autonomía de las infraestructuras como base material y la autonomía de la gobernanza como garantía institucional. Las tres dependen de la autonomía de las capacidades digitales como apoyo fundamental. La propia estructura del marco DSI revela el mecanismo de funcionamiento de la trampa estructural: si la capacidad digital es insuficiente, las infraestructuras y la gobernanza no pueden ser autónomas; si las infraestructuras no son autónomas, la propiedad de los datos <strong>solo</strong> puede ser una reivindicación sobre el papel.</p>
<p>Cada indicador utiliza una escala de madurez de cinco niveles: Nivel 1 “Inicial” (no se ha reconocido la cuestión de la autonomía en este ámbito); Nivel 2 “Consciente” (se ha reconocido la importancia y se están tomando medidas iniciales); Nivel 3 “En desarrollo” (se está avanzando activamente, pero persiste una dependencia significativa); Nivel 4 “Competente” (fuerte competitividad internacional); Nivel 5 “Independiente” (en gran medida autónoma, con pocas restricciones por parte de otros países).</p>
<p>En marzo de 2026, el Instituto de Investigación en Comunicación Internacional de la Universidad Normal del Este de China, el Foro Académico del Sur Global y el Instituto de Economía Digital y Sistemas Artificiales (IDEAS) presentaron oficialmente el Informe del Índice de Soberanía Digital de los BRICS en el <a href="https://thegsaf.org/events/20260331_Brics_Digital_Sovereignty_Index_Report">Foro de Zhongguancun</a>. Las conclusiones son llamativas: China lidera las cuatro dimensiones del DSI; Rusia y la India muestran fortaleza en áreas específicas. Sin embargo, la mayoría de los países miembros de los BRICS recién admitidos —procedentes del Sur Global en sentido más amplio— siguen encontrándose en las primeras etapas en materia de infraestructuras y tecnologías básicas. La trampa estructural descrita anteriormente no es una abstracción. Es lo que muestran las cifras.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Misma etiqueta, realidades diferentes</h2>
<p>Los resultados de la evaluación del Informe sobre el <a href="https://thegsaf.org/pdf/BRICS_Digital_Sovereignty_Index_Report_EN.pdf"><em>Índice de Soberanía Digital de los BRICS</em></a> revelan un hecho fundamental: bajo la etiqueta genérica de “Sur Global”, las condiciones de soberanía digital de los países difieren drásticamente.</p>
<p><strong>China (promedio del DSI de 4,25)</strong> es el único país, aparte de Estados Unidos, que cuenta con una soberanía digital relativamente completa. La mayoría de los indicadores alcanzan niveles de “Competente” o “Independiente”. La relativa debilidad de China radica en la elaboración de normas para el espacio digital internacional, aunque su influencia en las organizaciones internacionales de estándares ha ido creciendo de forma constante.</p>
<p><strong>Rusia (3,25)</strong> presenta un caso particular. La presión geopolítica y las sanciones occidentales han empujado a Rusia a perseguir la soberanía digital de forma más agresiva. Rusia obtiene una puntuación alta en software de aplicación (5/Independiente), software básico (4/Competente), seguridad de la información (4) y formación de talento (4). Sin embargo, se enfrenta a un grave cuello de botella: los chips. La autonomía en materia de hardware básico solo alcanza un 3 (en desarrollo), con una fuerte dependencia de las importaciones. En 2021, Rusia <a href="https://www3.wipo.int/ipstats/key-search/indicator">poseía</a> tan solo 1.973 patentes internacionales, el <strong>0,35 %</strong> del total mundial. Esta cifra se redujo drásticamente en 2022-23 debido a las restricciones occidentales.</p>
<p><strong>India (2,94)</strong> es un caso clásico de un único punto fuerte. La dimensión de la capacidad digital es su punto fuerte: 2,55 millones de <a href="https://www.csis.org/analysis/innovation-lightbulb-not-just-attracting-retaining-international-stem-students">graduados</a> en STEM en 2020, la segunda del mundo después de China, con un enorme ecosistema de servicios de TI. Pero la India presenta un grave desequilibrio: se centra en la capa de aplicación y apenas realiza I+D fundamental. El hardware básico y el software básico dependen en gran medida del suministro estadounidense. La legislación sobre protección de datos se ha promulgado recientemente y aún no se ha puesto a prueba. La inversión pública es limitada; la fuga de cerebros es grave.</p>
<p><strong>Brasil (2,13)</strong> parece frágil en todas las dimensiones. Tras abandonar su industria nacional de TIC, tanto la base industrial como la reserva de talento son escasas. Construir una infraestructura digital independiente a corto plazo resultaría extremadamente difícil. El informe del DSI lo afirma sin rodeos: la soberanía digital de Brasil sigue siendo frágil y depende en gran medida de las empresas occidentales.</p>
<p><strong>Sudáfrica (1,94)</strong> cuenta con una legislación de protección de datos relativamente completa y una estrategia digital clara sobre el papel, pero la brecha entre el papel y la realidad es enorme: una aplicación débil de la ley, una profunda dependencia de la infraestructura básica extranjera y una <strong>I+D</strong> nacional limitada por los escasos recursos y la fuga de cerebros. Las intenciones políticas y los marcos jurídicos distan mucho de permitir alcanzar la soberanía digital. En lugar de orientarse hacia una construcción autónoma, el marco político de Sudáfrica facilitaría la entrada de Starlink en su mercado, lo que sugiere que la propia voluntad política de perseguir la soberanía digital es débil.</p>
<p>Al compararlos, se desprenden varias conclusiones. China es la excepción; la norma es que la soberanía digital de la mayoría de los países del Sur Global se sitúa muy por debajo de lo que los observadores externos podrían imaginar. Los <a href="https://www3.wipo.int/ipstats/">datos sobre patentes</a> son especialmente reveladores: Estados Unidos posee el 21,11 % de las patentes mundiales, China el 39,84 %, Rusia el 0,35 %, Brasil el 0,04 % y Sudáfrica el 0,01 %. La brecha en el número de <a href="https://www3.wipo.int/ipstats/">graduados</a> en STEM es igualmente reveladora: China, 3,57 millones; India, 2,55 millones; EE. UU., <strong>820.000</strong>; Rusia, <strong>520.000</strong>; Brasil, <strong>238.000</strong>. La evaluación del DSI cuantifica una realidad que durante mucho tiempo se ha tratado con imprecisión, sacando a la luz lo que las potencias dominantes han preferido dejar sin medir: toda la magnitud del despojo digital del Sur Global.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">La ventana de oportunidad se está cerrando</h2>
<p>La evaluación del DSI va más allá de diagnosticar la situación actual; apunta hacia un panorama sombrío. Para la mayoría de los países del Sur Global, la ventana histórica para construir de forma independiente una industria completa de las TIC se está reduciendo.</p>
<p>El umbral de capital para competir en la industria de las TIC es extremadamente alto. Tanto China como Estados Unidos <a href="https://aiindex.stanford.edu/report/">invierten</a> cada uno cientos de miles de millones de dólares al año en I+D en IA. El programa nacional de IA de la India (IndiaAI) cuenta con un presupuesto de <a href="https://thegsaf.org/pdf/BRICS_Digital_Sovereignty_Index_Report_EN.pdf">1,25 mil millones de dólares</a>. La diferencia es de dos órdenes de magnitud.</p>
<p>Pero que la ventana se esté cerrando no significa que no existan opciones. Sinha <a href="https://thetricontinental.org/asia/breaking-the-stranglehold-how-china-is-shattering-us-technological-hegemony/">señala</a> que la estrategia de desarrollo de China se centra en la producción, no en la extracción de rentas. Mediante horizontes de planificación a largo plazo, coordinación estatal, educación técnica masiva y una asignación disciplinada del capital, China ha construido sistemáticamente ecosistemas industriales completos en múltiples sectores avanzados de forma simultánea. El Estado socialista ha impedido que el capital nacional se consolide en formas monopolísticas capaces de extraer superbeneficios sostenidos. Las empresas se ven obligadas a competir en materia de costes, calidad e innovación en los procesos, en lugar de depender de las rentas de la propiedad intelectual. Como resultado, China ha transformado en repetidas ocasiones tecnologías que el núcleo imperial consideraba monopolios generadores de rentas en productos básicos competitivos y de bajo coste.</p>
<p>Esto significa que los países del Sur Global se enfrentan a una elección entre dos lógicas diferentes. El sistema estadounidense funciona sobre la base del monopolio tecnológico y la extracción de rentas, utilizando regímenes de propiedad intelectual, acuerdos comerciales y marcos de gobernanza “multipartitos” para encerrar al Sur Global en un ciclo de pagos permanentes y dependencia permanente. La alternativa —demostrada por la propia trayectoria de desarrollo de China— es la difusión de la producción y la democratización tecnológica: comprimir las rentas de monopolio en costes competitivos, transferir capacidades en lugar de conceder licencias de acceso a ellas, y construir ecosistemas industriales mediante la coordinación estatal en lugar de la extracción de mercado. La cooperación Sur-Sur organizada en torno a esta lógica no es otra forma de dependencia; es la única vía creíble para aprovechar una oportunidad que se va cerrando.</p>
<p>El valor del DSI radica en permitir a los países del Sur Global ver su propio panorama completo: qué dimensiones tienen bases sólidas, cuáles son los puntos débiles, dónde existe espacio para la cooperación y qué vínculos deben permanecer bajo control autónomo. La medición es la condición previa para la acción. Con el diagnóstico surge la posibilidad de una estrategia.</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Autor</strong></p><small><strong>Xiong Jie</strong> es secretario general del Foro Académico del Sur Global (GSAF) e investigador en el Instituto Tricontinental de Investigación Social, con líneas de investigación centradas en la IA para las ciencias sociales y la soberanía digital en el Sur Global.</small></td></tr></tbody></table><hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Edición</strong></p><small><strong>Ivana Rojas García</strong> es una investigadora venezolana de Global South Insights, especializada en verificación de hechos y datos, y en metodologías de formación en IA en el Sur Global.</small>
<small><strong>Mikaela Nhondo Erskog</strong> es editora e investigadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
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