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	<title>| Instituto Tricontinental de Investigación Social</title>
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	<description>The public mission: To develop academic-quality research towards generating conversations about the pressing problems of our time. The Institute will develop public policies that take into consideration the aspirations and constraints of the vast mass of the people of our planet. spain content</description>
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		<title>Más allá de la polaridad: hacia una teoría marxista del orden mundial</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2026 08:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
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					<description><![CDATA[Un mapa de los Estados poderosos muestra dónde parece residir el poder, no cómo se produce: relaciones de clase, capital, jerarquía imperial y lucha popular configuran el poder estatal y las relaciones entre Estados.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments">
<p>Collage del Instituto Tricontinental de Investigación Social a partir de una proyección cartográfica Dymaxion y de mapas islámicos, mesoamericanos, etíopes y chinos realizados entre los siglos XII y XVII.</p>
<p>Imágenes procedentes de: Muhammad al-Idrisi, Tabula Rogeriana, 1154, reconstrucción y transcripción de 1929 a cargo de Konrad Miller, vía Wikimedia Commons. Matteo Ricci y Li Zhizao, Kunyu Wanguo Quantu (坤輿萬國全圖), 1602. Biblioteca del Congreso, División de Geografía y Mapas, vía Wikimedia Commons. Código Xólotl, Lámina 1, Tetzcoco, México, c. 1541, vía Wikimedia Commons. Mapa circular de Tigray del Māshafā Aksum (Libro de Aksum), anterior al siglo XVIII. Bibliothèque nationale de France, Colección Antoine d’Abbadie, vía Wikimedia Commons. Justinkunimune, Blank World Map, Dymaxion Projection [Mapa mundial en blanco, proyección Dymaxion], 2023, Wikimedia Commons, CC0 1.0.</p>
</div>
<p class="single-post--content--text-small">Los mapas de este dossier trazan cómo el orden mundial hegemónico ha organizado y representado el mundo; desde la época colonial, el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial y la bipolaridad de la Guerra Fría hasta el capital internacionalizado, la división Norte-Sur y la unipolaridad estadounidense. Más allá de representaciones, destilan los conceptos que las potencias imperiales y coloniales han utilizado para ejercer el poder. Cada gota de tinta es una elección: qué se sitúa en el centro, qué países se ponen arriba, qué distorsiones son aceptables. La portada reúne tradiciones cartográficas con diferentes centros, orientaciones y cosmologías, y plantea una pregunta: más allá de los polos y los bloques, ¿cómo podríamos entender las relaciones sociales desiguales que constituyen el propio orden mundial?</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171641" class="wp-caption alignleft"><a class="spotlight" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171641" class="wp-image-171641 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers-1024x741.jpg" alt="" width="1024" height="741" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers-1024x741.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers-300x217.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers-768x556.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers-1536x1112.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/1908_map_-The_world_on_Mercators_projection_showing_possessions__spheres_of_influence_of_the_great_powers-2048x1483.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></a><p id="caption-attachment-171641" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>La proyección de Mercator se desarrolló en 1569 para la navegación europea durante el período colonial. Durante la expansión imperialista, se convirtió en la proyección cartográfica estándar, que actualmente se utiliza.<br>Este mapa, que muestra las esferas de influencia de las “grandes potencias” y sus posesiones, fue creado por H. E. C. Robinson en 1908. Fuente: Biblioteca Nacional de Australia, vía Wikimedia Commons.</small></p></div>
</div>
<p>El lenguaje de la “unipolaridad” y la “multipolaridad”, es decir, si el poder global se concentra en un solo Estado dominante o se distribuye entre varios Estados importantes, se ha vuelto casi inevitable en los debates políticos. Los responsables políticos de Estados Unidos y de sus aliados han descrito a menudo el sistema internacional posterior a la Guerra Fría como un “orden internacional liberal” cada vez más amenazado por “potencias revisionistas” como China y Rusia. Muchos gobiernos y movimientos del Sur Global, en cambio, celebran lo que consideran el surgimiento de un mundo multipolar en el que Washington ya no puede dictar los términos de la vida internacional. Esta aspiración es comprensible. Todo debilitamiento de la capacidad de Estados Unidos para imponer bloqueos y sanciones unilaterales, organizar golpes de Estado y librar guerras puede abrir espacio político para el desarrollo soberano y para que la lucha de clases avance.</p>
<p>La “multipolaridad” puede funcionar como consigna de resistencia a la primacía estadounidense y ofrecer una descripción aproximada de cómo se distribuyen ciertas formas de poder estatal. Sin embargo, su atractivo político no debe confundirse con capacidad explicativa. El número de Estados poderosos dice poco sobre las relaciones sociales que producen su poder, los intereses de clase organizados en su interior o las jerarquías imperialistas que los conectan. La multipolaridad no proporciona, por sí sola, una explicación marxista del mundo. Cuando se la trata como tal, puede inducirnos a creer que una distribución más amplia del poder estatal es intrínsecamente progresista.<a href="#_edn1" name="_ednref1" data-lpos="1"><sup>1</sup></a></p>
<p>El expresidente venezolano Hugo Chávez, quien tenía todos los motivos para acoger con agrado un mundo con múltiples centros, estaba tan insatisfecho con el término “multipolaridad” que acuñó el de “pluripolaridad” en contraposición, insistiendo en que lo que importaba no era el número de centros, sino si los sujetos populares eran los agentes de la transformación.<a href="#_edn2" name="_ednref2" data-lpos="2"><sup>2</sup></a> La necesidad de precisar este contenido político era en sí misma reveladora: el número de polos por sí solo no dice nada sobre las fuerzas de clase ni sobre los sujetos populares que configuran el orden resultante.</p>
<p>Por lo tanto, un análisis marxista debe sustituir la aritmética de los polos por el análisis de una cadena: un sistema de formaciones sociales de desarrollo desigual, constituidas internamente por la lucha de clases y vinculadas entre sí por relaciones de explotación y dependencia. La pregunta no es cuántos polos hay, sino cómo se sostiene la cadena y dónde es más susceptible de romperse.</p>
<p>El problema, entonces, reside en la propia imagen del polo. Esta nos pide imaginar el sistema internacional como un conjunto de Estados soberanos tratados como sus unidades decisivas, cada uno de los cuales posee una cantidad mensurable de poder. Según cómo se distribuya ese poder, el sistema se describe como unipolar, bipolar o multipolar. Este vocabulario nos dice cuántas grandes potencias cuentan como polos geopolíticos. No nos indica qué tipo de orden social reproduce cada Estado, cómo se produce su poder, qué intereses de clase dan forma a ese poder, ni a través de qué relaciones transnacionales se ejerce. Captura una imagen del tablero de ajedrez mientras oculta las relaciones sociales que fabricaron el tablero, esculpieron las piezas y decidieron quién tiene permiso para jugar.</p>
<p>La polaridad se presenta como una forma de medición. Si se mide mediante el producto interno bruto (PIB) a paridad de poder adquisitivo (PPA), que ajusta las diferencias en los niveles de precios entre países, el mundo parece económicamente plural. Ninguna economía por sí sola ejerce algo parecido a la dominación que implica la palabra “unipolaridad”. No obstante, si se mide por el gasto militar y los sistemas de alianzas organizados en torno a él, ese mismo mundo parece mucho más concentrado: en 2022, Estados Unidos representó por sí solo alrededor del 53,5% del gasto militar mundial y el bloque militar liderado por este país concentró el 74,3%. Estados Unidos mantenía, además, al menos 902 bases militares en el extranjero, lo que constituye, sin duda, la red más grande del mundo (Tricontinental, 2024).</p>
<p>Si se mide de una tercera manera, por el control sobre mercados e infraestructuras críticos que funcionan como puntos de atasco estratégico en la producción y el intercambio contemporáneos, el mundo no parece plural ni bipolar, sino cercano al monopolio. Aun así, esta concentración no se corresponde nítidamente con los Estados. Cuatro empresas controlan el 56% del mercado mundial de semillas comerciales y el 61% del mercado de plaguicidas. Una de ellas es Bayer, que absorbió a Monsanto y su cartera de patentes en 2018 (ETC Group y GRAIN, 2025; Howard, 2021). Tres empresas, Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi, controlan más del 90% del mercado mundial de insulina en valor y alrededor del 95% del mercado en los países de ingresos bajos y medianos (Access to Medicine Foundation, 2022).<a href="#_edn3" name="_ednref3" data-lpos="3"><sup>3</sup></a>Palantir, una sola empresa estadounidense, suministra la plataforma de datos en la que el Ejército de Estados Unidos ejecuta sus operaciones y las autoridades migratorias estadounidenses rastrean a las personas.<a href="#_edn4" name="_ednref4" data-lpos="4"><sup>4</sup></a></p>
<p>La misma concentración se observa en las finanzas y la energía. El dólar representa más de cuatro quintas partes del financiamiento del comercio mundial, un predominio que excede con creces la participación de Estados Unidos en la producción o el comercio mundiales. Se trata de una forma de dominio monetario que una clasificación basada en el peso económico nacional no puede reflejar.<a href="#_edn5" name="_ednref5" data-lpos="5"><sup>5</sup></a> En el sector energético, la propiedad de un recurso puede, igualmente, divergir del control sobre los circuitos a través de los cuales llega al mercado. Esta divergencia es visible en los vecinos Venezuela y Guyana. Venezuela es propietaria absoluta de su petróleo desde 1976, pero la agresión estadounidense —ya sea militar, como el bombardeo del 3 de enero de 2026; económica, con más de 1.000 sanciones y otras medidas coercitivas unilaterales, o de otro tipo— sigue determinando las condiciones bajo las que se puede vender el petróleo venezolano a nivel internacional. En la vecina Guyana, el acuerdo de producción compartida de 2016 que rige el bloque de Stabroek, situado mar adentro, restringe la capacidad del gobierno para modificar sus términos sin el consentimiento previo por escrito del consorcio liderado por ExxonMobil (Oficina de Control de Activos Extranjeros [OFAC], s. f.).</p>
<p>Tres formas de medir, tres mundos distintos, una sola realidad. El desacuerdo entre quienes ven unipolaridad y quienes ven multipolaridad no es, por lo tanto, un simple desacuerdo sobre los hechos. Es también un desacuerdo sobre qué relaciones constituyen poder, y es precisamente esta pregunta la que debe resolverse antes de comenzar cualquier recuento, una pregunta que el vocabulario de los polos deja sin respuesta.</p>
<p>La polaridad también hereda lo que suele denominarse una representación westfaliana del poder: un mundo compuesto principalmente por Estados territoriales soberanos tratados como unidades internamente coherentes. Esto oculta cómo los Estados territoriales, los mercados capitalistas, las compañías coloniales privilegiadas y los circuitos transfronterizos de acumulación de capital se desarrollaron conjuntamente. Décadas antes de la Paz de Westfalia de 1648, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, fundada en 1602, poseía amplios poderes comerciales y cuasi soberanos, incluida la autoridad para declarar la guerra, celebrar tratados y construir fuertes (Brandon, 2017). Por lo tanto, la historia del sistema mundial capitalista moderno no es una en la que primero aparecieron Estados soberanos plenamente formados y sólo después las corporaciones cruzaron sus fronteras. El poder capitalista combinó formas territoriales, comerciales e imperialistas desde el principio.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171649" class="wp-caption alignleft"><a class="spotlight" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171649" class="wp-image-171649 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01-1024x771.jpg" alt="" width="1024" height="771" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01-1024x771.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01-300x226.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01-768x578.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01-1536x1157.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_2015_01-2048x1543.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></a><p id="caption-attachment-171649" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>La Carta del Atlántico de 1941 estableció una visión angloestadounidense del orden de posguerra, al afirmar el derecho de “todos los pueblos a elegir la forma de gobierno bajo la cual han de vivir”, mientras Gran Bretaña aún gobernaba un vasto imperio colonial.<br>Mapa creado por MacDonald Gill en 1942. Fuente: Colección de Cartografía Persuasiva P.J. Mode, Biblioteca de la Universidad de Cornell, vía Wikimedia Commons.</small></p></div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">La genealogía estadounidense de la polaridad</h2>
<p>El vocabulario moderno de la polaridad surgió del mundo institucional y político de la ciencia política estadounidense posterior a 1945. Como veremos, contaba con antecedentes más antiguos en los debates europeos sobre el equilibrio de poder. Sin embargo, fue en Estados Unidos, en medio de la revolución conductista, la teoría de sistemas, la estrategia de la Guerra Fría y la rápida expansión de la investigación universitaria sobre seguridad nacional, donde la “polaridad” pasó a ser tratada como una propiedad formal del sistema internacional. La figura central en la consolidación de la polaridad como teoría de la estructura internacional fue Kenneth Waltz, el principal arquitecto del neorrealismo. En lugar de partir de las características internas de los Estados, el neorrealismo buscó explicar su comportamiento a través de las restricciones de un sistema internacional anárquico y de la distribución de capacidades entre sus principales Estados.</p>
<p>Waltz se basó en el trabajo de Morton Kaplan, cuyo libro <em>Sistema y proceso en la política internacional</em> (1957) contribuyó a traducir la historia diplomática de los equilibrios de poder y las alianzas a modelos abstractos regidos por reglas. Kaplan organizó la política internacional en seis modelos: el de equilibrio de poder, el bipolar flexible, el bipolar rígido, el universal, el jerárquico y el de veto unitario. Le dio así un andamiaje propio de la teoría de sistemas a lo que hasta entonces se había estudiado en gran medida por medio de la historia diplomática. Tanto Kaplan como Waltz estudiaron en la Universidad de Columbia con el especialista en relaciones internacionales William T. R. Fox, quien acuñó el término “superpotencia” en 1944. En un momento en que la ciencia política estadounidense buscaba cada vez más modelar el comportamiento político en términos formales y científicos, Kaplan primero y Waltz después recurrieron a la teoría general de sistemas para analizar la política internacional. Las historias del imperialismo, la revolución y la lucha de clases fueron desplazadas por interacciones abstractas entre unidades formalmente comparables. La clase no tuvo que ser refutada explícitamente: desapareció del propio objeto de estudio.</p>
<p>Waltz dio a este enfoque sistémico su forma neorrealista canónica. En <em>La estabilidad de un orden bipolar</em> y, de manera más sistemática, en <em>Teoría de la política internacional</em> sostuvo que el sistema internacional era anárquico, es decir, que ninguna autoridad central se situaba por encima de los Estados soberanos. Dentro de este sistema, los Estados eran tratados como funcionalmente similares a pesar de las diferencias en sus sistemas políticos y sociales, y se distinguían principalmente por la distribución de capacidades entre ellos (1964; 1979). Los órdenes internos de estos Estados podían diferir profundamente, pero la teoría estructural de Waltz abstraía esas diferencias y sus modelos trascendían la ideología. Estados Unidos y la Unión Soviética podían, por lo tanto, ser tratados como unidades funcionalmente comparables que ocupaban dos polos, y su conflicto podía analizarse principalmente a través de la estructura de la bipolaridad y no del antagonismo entre sus sistemas sociales. Que en cada país la producción estuviera organizada por el capitalismo o por el socialismo se consideraba una diferencia interna, no algo constitutivo del propio sistema internacional. Esta abstracción no era inocente. Convirtió una coyuntura históricamente específica de la Guerra Fría en una teoría general de la política internacional. Dentro de este marco, la revolución anticolonial, los sistemas sociales en competencia, el intercambio desigual y el imperialismo estadounidense quedaron analíticamente subordinados al número y al peso relativo de los Estados más fuertes. El marco resultante reflejaba fielmente las preocupaciones de un <em>establishment</em> de seguridad nacional estadounidense centrado, ante todo, en la estabilidad estratégica y la gestión de la rivalidad.</p>
<p>Durante la Guerra Fría, Waltz sostuvo que la bipolaridad era más estable que la multipolaridad porque las dos superpotencias dependían menos de sus aliados y podían evaluar con mayor precisión las capacidades de la otra. A medida que la URSS se desintegraba, este mismo vocabulario conceptual se reorientó para describir la primacía estadounidense. En su conferencia conmemorativa de Henry M. Jackson de 1990, Charles Krauthammer sostuvo que la aparente pluralidad del poder mundial ocultaba el predominio de una única superpotencia, Estados Unidos (1990/1991). El concepto pronto pasó del comentario político a la investigación académica realista. En su obra <em>La estabilidad de un mundo unipolar</em>, William Wohlforth argumentó que la magnitud del predominio de Estados Unidos dificultaba el contrapeso y hacía menos probable una guerra entre grandes potencias (1999). Ese mismo año, Samuel Huntington describió el orden emergente como “uni-multipolar”: una superpotencia que operaba junto a varias grandes potencias cuya cooperación a menudo requería (1999). Aunque estos autores discrepaban sobre el número de polos y la distribución de capacidades entre ellos, compartían la misma concepción subyacente del sistema internacional: los Estados como unidades comparables cuyas capacidades relativas determinan su estructura.</p>
<p>A medida que el predominio de Estados Unidos se ha erosionado en algunos ámbitos mientras permanece firme en otros, el lenguaje de la polaridad ha vuelto al centro del debate. Las categorías heredadas de Kaplan y Waltz se utilizan ahora para preguntarse si China, Rusia, India, Brasil y otros Estados constituyen polos independientes. El debate suele girar en torno a indicadores como el PIB, el gasto militar, la población, la capacidad tecnológica y el alcance diplomático. Sin embargo, “multipolaridad” se usa a menudo menos para identificar una estructura coherente del poder mundial que para describir el declive relativo del poder estadounidense. Lo que a menudo queda sin cuestionar en estas descripciones sucesivas, la bipolaridad, el momento unipolar y ahora la multipolaridad, es el supuesto de que los Estados territoriales son los contenedores básicos del poder y que el orden mundial puede entenderse jerarquizándolos.</p>
<p>Los límites de este enfoque se hacen más evidentes cuando intentamos interpretar la guerra en Ucrania, la expansión de los BRICS+ o las distintas posiciones y políticas de China, Rusia, India y Brasil. Estos Estados no pueden ser tratados como unidades equivalentes solo porque se resisten a determinadas iniciativas estadounidenses, negocian con ellas u operan al margen de ellas. Sus bloques gobernantes, formas de propiedad, relaciones con las finanzas internacionales, presiones populares y posiciones dentro de la cadena imperialista difieren marcadamente. Esas diferencias ayudan a explicar por qué gobiernos que cooperan en el marco de los BRICS+ u otra institución multilateral pueden divergir notablemente en otras cuestiones, y por qué un mismo Estado puede resistir la presión estadounidense en política exterior mientras reproduce la explotación a nivel nacional y las relaciones de dependencia a nivel internacional.</p>
<p>Además, juzgado por sus propios criterios, el historial predictivo de este marco después de la Guerra Fría ha sido, en el mejor de los casos, desigual. El realismo estructural nunca fue meramente descriptivo: sus defensores lo utilizaron para hacer predicciones concretas sobre cómo se desarrollaría el orden posterior a la Guerra Fría. En 1993, Waltz sostuvo que las presiones del equilibrio de poder empujarían a Alemania y Japón hacia la condición plena de grandes potencias, incluida la adquisición de armas nucleares (1993).<a href="#_edn6" name="_ednref6" data-lpos="6"><sup>6</sup></a> Partiendo de premisas realistas similares, John Mearsheimer sostuvo en 1990 que, si las fuerzas estadounidenses y soviéticas se retiraban de Europa y el sistema de alianzas de la Guerra Fría se disolvía, Europa volvería a un orden multipolar más propenso a la inestabilidad (1990). Ninguna de las dos predicciones se cumplió. Alemania y Japón no adquirieron armas nucleares. Estados Unidos mantuvo su presencia militar en Europa. La OTAN se expandió.</p>
<p>Una explicación marxista de esta secuencia de acontecimientos apunta, en cambio, a relaciones que el realismo estructural deja en gran medida de lado. En Alemania y Japón, las fracciones de clase dominantes se integraron en circuitos de acumulación centrados en Estados Unidos, mientras que sus aparatos estatales se reestructuraron dentro del orden más amplio liderado por Estados Unidos (McCormack, 2007; Lundestad, 1998). Esta estructura no dejó de determinar los resultados. La estructura nunca fue la que describió Waltz.</p>
<p>La obra de Mearsheimer ilustra tanto la fortaleza como los límites de esta tradición. Su rechazo al lenguaje de la “promoción de la democracia”, utilizado para justificar la expansión de la OTAN hacia el este, puede iluminar las presiones estratégicas que rodean la guerra en Ucrania con mayor claridad que los relatos enmarcados principalmente en términos de valores liberales. Con todo, al tratar a las grandes potencias principalmente como Estados en busca de seguridad y funcionalmente similares, el realismo no puede explicar adecuadamente las fuerzas de clase que dan forma a la política rusa, ucraniana, europea y estadounidense. Tampoco puede explicar los intereses materiales organizados a través de la energía, las finanzas, la producción de armas y las relaciones de propiedad, ni las estructuras imperiales desiguales en las que se toman las decisiones estratégicas. Una crítica de la ideología liberal es necesaria, pero sin un análisis social de los Estados y las fuerzas de clase involucrados permanece incompleta.</p>
<p>Paradójicamente, el discurso que hoy anuncia el fin del predominio estadounidense sigue arraigado en un marco conceptual desarrollado dentro de la academia de seguridad nacional de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Las relaciones sociales y de clase que contribuyeron a dar forma al orden posterior a la Guerra Fría son precisamente las que este marco tiende a no registrar.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171657" class="wp-caption alignleft"><a class="spotlight" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171657" class="wp-image-171657 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds-1024x695.jpg" alt="" width="1024" height="695" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds-1024x695.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds-300x204.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds-768x521.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds-1536x1042.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Two_Worlds-2048x1389.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></a><p id="caption-attachment-171657" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Este mapa representa los dos bloques antagónicos de la Guerra Fría y la lógica geopolítica de la bipolaridad.<br>Robert M. Chapin, <em>Two Worlds 1950</em> [Dos mundos, 1950], 1950.<br>Fuente: Time, 2 de enero de 1950, vía la Colección de Cartografía Persuasiva P.J. Mode, Biblioteca de la Universidad de Cornell, vía Wikimedia Commons.</small></p></div></div>
<h2 style="margin:3em 0;">El modelo westfaliano y el mercado mundial</h2>
<p>La teoría de la polaridad se basa en lo que a menudo se denomina una representación westfaliana del orden internacional: un mundo compuesto por Estados territorialmente delimitados, cada uno soberano dentro de sus fronteras y formalmente igual a los demás, que interactúan en ausencia de cualquier autoridad superior. El término remite a la Paz de Westfalia, los acuerdos concluidos en Münster y Osnabrück en 1648 que pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años —un conflicto devastador en Europa Central marcado por divisiones religiosas, rivalidad dinástica y luchas por la autoridad política dentro del Sacro Imperio Romano Germánico— y que más tarde fueron tratados en la teoría de las relaciones internacionales como el nacimiento del sistema moderno de Estados soberanos. Ahora bien, los tratados de Münster y Osnabrück de 1648 no inventaron de repente la soberanía ni produjeron una separación nítida entre jerarquía interna y anarquía internacional. Más bien, dirimieron la guerra dentro de un orden dinástico e imperial estratificado, en el que la autoridad política permanecía superpuesta, desigual y socialmente heterogénea. Por eso, los historiadores y los especialistas en relaciones internacionales han cuestionado el “mito westfaliano”, la idea de que los acuerdos de 1648 crearon el sistema moderno de Estados soberanos (Teschke, 2003). La importancia de Westfalia reside menos en lo que los tratados crearon de inmediato que en lo que más tarde llegaron a simbolizar en la teoría internacional: el supuesto nacimiento de un mundo compuesto por Estados soberanos territorialmente delimitados.</p>
<p>Para Waltz, Westfalia sirvió como un límite histórico útil. En <em>Teoría de la política internacional</em>, sostuvo que, desde Westfalia en adelante, no más de ocho grandes Estados habían competido al mismo tiempo por el dominio del sistema mundial. Waltz recurrió a este ejemplo europeo temprano para demostrar el problema estructural de la multipolaridad, dejando en buena medida de lado las personalidades de cada gobernante y los detalles de las maniobras diplomáticas.</p>
<p>Una segunda vía para pensar la multipolaridad surgió del estudio de Henry Kissinger sobre el Congreso de Viena. Su tesis doctoral de Harvard de 1954, reelaborada y publicada en 1957 como <em>Un mundo restaurado</em>, examinó cómo Castlereagh y Metternich recurrieron a la legitimidad, la moderación y el equilibrio para estabilizar el arreglo posnapoleónico (1957). Kissinger se preguntó cómo la diplomacia podría gestionar un orden multipolar. Waltz se preguntó cómo el número y las capacidades relativas de las grandes potencias condicionaban la diplomacia independientemente de quién las gobernara. En conjunto, estos enfoques establecieron las dos concepciones estadounidenses dominantes de la multipolaridad: una centrada en la gestión diplomática y la otra en la estructura sistémica.</p>
<p>En ambas explicaciones del orden interestatal, las relaciones económicas quedan subordinadas a las relaciones entre Estados soberanos. Lo que se pierde de vista es el desarrollo histórico del capital mercantil, industrial y financiero; la formación de mercados nacionales e internacionales; y las instituciones jurídicas y políticas que rigen el comercio, la propiedad, el trabajo y la inversión. Waltz reconoció que las grandes corporaciones “y otros actores no estatales son difíciles de regular y pueden rivalizar en influencia con algunos Estados” (1979: 94). Aun cuando la “importancia” de los actores no estatales es “obvia”, argumentó, ello no vuelve obsoleta la “concepción estadocéntrica de la política internacional”. La cuestión, entonces, no es si Waltz reconoció a los actores no estatales, sino si estos pueden ser tratados como fuerzas secundarias que operan dentro de un sistema cuya estructura básica ya está definida por los Estados. Desde un punto de vista marxista, no pueden: las capacidades atribuidas a los Estados son a su vez producidas mediante relaciones de propiedad, producción, finanzas, imperio y lucha de clases, que traspasan las fronteras territoriales.</p>
<p>Para los marxistas, esta omisión importa porque los Estados territoriales modernos no se desarrollaron primero como unidades políticas cerradas para solo después incorporarse a las relaciones económicas capitalistas. El sistema estatal moderno y el mercado mundial capitalista se desarrollaron en conjunto. La consolidación de la soberanía europea estuvo ligada a la esclavitud, el despojo y el dominio colonial en el exterior.<a href="#_edn7" name="_ednref7" data-lpos="7"><sup>7</sup></a> La igualdad formal de los Estados soberanos en el derecho internacional ha coexistido durante mucho tiempo con una profunda jerarquía material en todo el sistema mundial: colonias privadas de soberanía, Estados deudores formalmente independientes, territorios ocupados, protectorados y Estados cuyo margen de acción política se ve limitado por acreedores, normas comerciales, sanciones y amenazas militares. La soberanía territorial moderna misma se forjó a lo largo de siglos mediante la guerra, la conquista colonial, las relaciones de propiedad capitalistas y la lucha de clases.</p>
<p>La metáfora del polo convierte estas relaciones en atributos de Estados individuales. El poder financiero aparece como algo que <em>posee</em> Estados Unidos, en lugar de un conjunto de relaciones que se reproducen a través del papel internacional del dólar, los bancos centrales y comerciales, los contratos de deuda, los sistemas de pago, la contabilidad corporativa y las restricciones que estos acuerdos imponen a otros Estados. La producción contemporánea se organiza mediante cadenas de valor mundiales en las que el control corporativo, la manufactura, la logística, los datos, la propiedad intelectual y la ubicación de las ganancias están geográficamente dispersos. Una corporación puede poseer pocas fábricas y, sin embargo, controlar a miles de proveedores mediante normas, patentes, contratos de compra y plataformas digitales. Lxs trabajadorxs de todo el Sur Global pueden integrarse en las mismas redes de producción transnacionales y permanecer divididos por fronteras, regímenes salariales, controles migratorios y una exposición diferencial a los daños ambientales. Las empresas líderes y los propietarios financieros tienden a acaparar una parte desproporcionada de valor y de ganancias, mientras que los proveedores, lxs trabajadorxs y los Estados asumen gran parte del riesgo.</p>
<p>Un marco de polaridad no tiene forma convincente de captar este tipo de poder. Si una empresa tecnológica con sede en Estados Unidos organiza la producción en Asia oriental, extrae datos a escala mundial, mantiene la propiedad intelectual en una jurisdicción, registra utilidades en otra, depende de minerales de África y de América Latina y se apoya en los tribunales, la diplomacia, los controles de exportación y la protección militar de Estados Unidos, ¿a qué polo pertenece su poder? Calificarla simplemente de “estadounidense” pasa por alto la organización transnacional de la acumulación. Tratarla como “sin Estado” ignora los sistemas jurídicos y coercitivos respaldados por el Estado que hacen exigibles sus derechos de propiedad. El argumento marxista, por lo tanto, no es que las corporaciones hayan reemplazado a los Estados. El capital necesita Estados que definan y hagan valer los derechos de propiedad, disciplinen la mano de obra, absorban las pérdidas, construyan infraestructura, vigilen las fronteras y defiendan el acceso a mercados y recursos. Las multinacionales operan más allá de las fronteras, pero siguen dependiendo de la autoridad territorial. Explotan las diferencias entre los regímenes fiscales, laborales y regulatorios nacionales, a la vez que se apoyan en poderosos Estados de origen y negocian con los Estados anfitriones. La relación no es ni un mundo de bolas de billar soberanas ni un imperio de corporaciones sin fronteras. Es una unidad diferenciada de Estados y capitales, formas distintas de poder que son, no obstante, profundamente interdependientes.<a href="#_edn8" name="_ednref8" data-lpos="8"><sup>8</sup></a></p>
<p>Esta comprensión relacional del poder tiene raíces profundas en las teorías marxistas del imperialismo. La teoría del imperialismo de Vladimir Lenin ya apunta más allá de un simple mapa de grandes potencias. Lenin definió el imperialismo mediante cinco características interrelacionadas: la concentración de la producción y del capital en monopolios; la fusión del capital bancario con el industrial en el capital financiero; la importancia creciente de la exportación de capital; la formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales; y el reparto territorial del mundo entre las principales potencias capitalistas. Para Lenin, el reparto del mundo entre las grandes potencias importaba no simplemente porque existieran varios Estados poderosos, sino porque ese reparto estaba ligado a la acumulación capitalista y al desarrollo desigual. Una teoría contemporánea debe extender esta perspectiva a la producción mundial, las finanzas centradas en el dólar, los monopolios digitales, la expansión de la extracción hacia nuevas fronteras ecológicas y la arquitectura legal de la propiedad intelectual y la inversión, en lugar de replegarse a contar polos.</p>
<p>En el Segundo Congreso de la Internacional Comunista, en 1920, los debates sobre las <em>Tesis sobre la cuestión nacional y colonial</em>, que incluyeron el borrador de tesis de Lenin y las tesis complementarias presentadas por el revolucionario indio M. N. Roy, se preguntaron cómo debían los comunistas distinguir las naciones oprimidas de las opresoras, analizar la composición de clase de los movimientos anticoloniales, relacionar a las y los trabajadores y campesinos con la burguesía nacional y combinar las alianzas temporales con la independencia política del proletariado. En este marco, las relaciones interestatales, la liberación nacional y la lucha de clases interna formaban partes interconectadas de un único problema estratégico.</p>
<p>La obra de Mao Zedong <em>Sobre la guerra prolongada</em> (1938) ofrece un ejemplo magistral de este método en el contexto de la guerra de resistencia de China contra Japón. El análisis de Mao partía de la correlación concreta de fuerzas: las condiciones sociales y políticas y la vasta geografía de China, las fortalezas y debilidades militares y económicas de Japón y la cambiante situación internacional. La revolución vietnamita, asimismo, derrotó al colonialismo francés y al imperialismo estadounidense combinando un análisis de las clases internas, las contradicciones sociales y políticas dentro de Estados Unidos y las posibilidades creadas por las relaciones y las divisiones entre Estados con distintos sistemas sociales y alineamientos políticos. La diplomacia revolucionaria de Cuba —desde la defensa de su soberanía hasta su actividad internacionalista— ha demostrado reiteradamente esa misma capacidad de operar en el marco de las contradicciones interestatales sin reducir la política a las relaciones entre Estados.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171665" class="wp-caption alignleft"><a class="spotlight" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171665" class="wp-image-171665 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01-1024x713.jpg" alt="" width="1024" height="713" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01-1024x713.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01-300x209.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01-768x535.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01-1536x1069.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/PJM_1354_01-2048x1425.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></a><p id="caption-attachment-171665" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Este mapa se creó en 1956 como parte de una campaña publicitaria de un importante banco estadounidense para mostrar su expansión en el extranjero, especialmente en América Latina, África y Asia, destacando los circuitos financieros internacionales y la acumulación de capital.<br>Fuente: Tomado de un anuncio del First National City Bank de Nueva York en el artículo “How Bankers ‘on the Scene’ Make the Difference Overseas” [“Cómo los banqueros ‘en el terreno’ marcan la diferencia en el extranjero”], de la colección de Cartografía Persuasiva P.J. Mode, Biblioteca de la Universidad de Cornell, vía Wikimedia Commons.</small></p></div></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Los Estados, el capital internacionalizado y la cadena imperialista</h2>
<p>Nicos Poulantzas desarrolló la teoría del imperialismo de Lenin en una dirección particularmente útil para comprender la relación entre los Estados nacionales y el capital internacionalizado. Aunque Poulantzas no elaboró una teoría de la geopolítica como campo separado, sus escritos sobre el Estado capitalista, las clases sociales y la internacionalización del capital aportan elementos importantes para una teoría de ese tipo. En <em>Estado, poder y socialismo</em>, describió el Estado como una “condensación material específica de una relación de fuerzas entre clases y fracciones de clase” (1978: 129). Para Poulantzas, el Estado no se sitúa por fuera de la lucha de clases: la correlación de fuerzas entre las clases y los sectores en competencia dentro de ellas se materializa en sus instituciones y políticas. El Estado no es ni un actor neutral ni simplemente el instrumento de una clase capitalista unificada. El propio capital está dividido en fracciones en competencia, como el capital industrial, el comercial y el financiero, cuyos intereses no siempre coinciden. En consecuencia, el Estado posee un grado de “autonomía relativa” respecto de cualquiera de esas fracciones, lo que le permite organizar lo que Poulantzas llamó un “bloque en el poder”: la alianza de clases dominantes y fracciones de clase cuyos intereses en competencia se mantienen cohesionados bajo la dirección de una fracción hegemónica. Por lo tanto, la política exterior no debe entenderse ni como una expresión automática de los intereses capitalistas ni como la búsqueda de un interés nacional atemporal. Está moldeada por la cambiante correlación de fuerzas de clase expresada a través del Estado.</p>
<p>En <em>Las clases sociales en el capitalismo actual</em> (1975), Poulantzas aplicó este enfoque a la internacionalización del capital. La expansión de las corporaciones multinacionales, sostenía, no abolió los Estados nacionales ni generó un único Estado capitalista sin fronteras. El capital internacional todavía debía reproducirse dentro de formaciones sociales concretas y a través de los Estados nacionales, que garantizan la propiedad, regulan el trabajo, proveen infraestructura, gestionan las crisis y organizan el consenso político. Por lo tanto, la internacionalización del capital no ocurre por fuera o por encima de los Estados nacionales, sino a través de cambios dentro de ellos. El capital extranjero se integra en la producción nacional, en las alianzas de la clase dominante, en las instituciones administrativas y en las estrategias estatales. Así, las relaciones imperialistas se reproducen no solo mediante la presión externa entre Estados, sino también a través de las relaciones de clase y las instituciones internas de los Estados que conectan.</p>
<p>Poulantzas desarrolló la categoría de “burguesía interna” para describir a las fracciones de la burguesía doméstica cuya acumulación seguía teniendo base nacional, pero se había entrelazado con el capital extranjero. En la Europa de la posguerra, argumentó, sectores importantes de la burguesía no eran ni capitalistas nacionales autónomos ni agentes pasivos de Estados Unidos. Su capital permanecía arraigado en sus propias formaciones sociales, pero su reproducción se había entrelazado con las corporaciones estadounidenses y con los circuitos internacionales de acumulación dominados por el capital estadounidense. Estas burguesías podían negociar con el capital estadounidense y a veces entrar en conflicto con él, a la vez que permanecían estructuralmente dependientes del orden imperial más amplio. En consecuencia, la jerarquía imperial se reproducía no solo mediante la presión ejercida por un Estado sobre otro, sino también dentro de los propios bloques en el poder de los Estados subordinados.<a href="#_edn9" name="_ednref9" data-lpos="9"><sup>9</sup></a></p>
<p>Esto nos lleva de vuelta a la concepción leninista de la cadena imperialista, ahora entendida a través de la teoría del Estado de Poulantzas. Sus eslabones no son Estados soberanos idénticos que se distinguen solo por cuánto poder poseen. Cada eslabón es una formación social con su propia combinación de clases, instituciones, luchas políticas y formas de dependencia. La cadena se caracteriza por un desarrollo desigual: los Estados ocupan posiciones diferentes dentro de la producción mundial, las finanzas, el poder militar y el control tecnológico. Pero esas posiciones no pueden ser determinadas clasificando a los Estados únicamente según sus capacidades nacionales, porque las relaciones imperialistas también atraviesan la estructura de clases interna de cada Estado.</p>
<p>En consecuencia, un análisis al estilo de Poulantzas plantearía preguntas que la teoría de la polaridad no formula. ¿Qué fracciones de clase constituyen el bloque en el poder de un Estado? ¿Qué fracción ejerce la hegemonía dentro de él? ¿Cómo se inserta el capital extranjero en la producción nacional y en las instituciones estatales? ¿Qué corporaciones dependen de qué Estados para proteger su propiedad, sus mercados, sus tecnologías y sus cadenas de suministro? ¿Cómo alteran las luchas populares la correlación de fuerzas dentro del Estado? Estas preguntas no hacen irrelevante el conflicto interestatal, sino que explican su contenido social.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171673" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171673" class="size-large wp-image-171673" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/North-South-A-Programme-For-Survival-1024x803.jpg" alt="" width="1024" height="803" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/North-South-A-Programme-For-Survival-1024x803.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/North-South-A-Programme-For-Survival-300x235.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/North-South-A-Programme-For-Survival-768x602.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/North-South-A-Programme-For-Survival.jpg 1443w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171673" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>La Línea Brandt de 1980, superpuesta a una proyección de Gall-Peters, representa la división entre un Norte más rico e industrializado y un Sur más pobre, en gran parte antiguamente colonizado.<br>Fuente: Portada de North-South: A Programme for Survival [Norte-Sur: un programa para la supervivencia], informe de la Comisión Independiente sobre Cuestiones del Desarrollo Internacional, presidida por Willy Brandt, Pan Books, 1980.</small></p></div></div>
<p>Poulantzas nos ayuda a superar la falsa disyuntiva entre un mundo de bolas de billar soberanas y un imperio sin fronteras de corporaciones multinacionales. El capital está internacionalizado, pero el poder político sigue organizándose de manera desigual a través de una pluralidad de Estados nacionales. Los Estados se constituyen a nivel nacional, pero sus relaciones de clase internas también están moldeadas por el capital internacional y la jerarquía imperial. La geopolítica no es un concurso autónomo entre Estados territoriales, sino la organización internacional del poder de clase a través de un sistema diferenciado de Estados. Esto también nos ayuda a comprender el poder de las corporaciones transnacionales. Las cadenas de suministro mundiales y las finanzas internacionales permiten que las grandes empresas monopolistas operen atravesando jurisdicciones, pero su existencia y expansión dependen de manera decisiva de los Estados. Los monopolios digitales y tecnológicos estadounidenses dependen de la investigación pública, la contratación pública, los subsidios, los tribunales, las patentes, los controles de exportación, la presión diplomática, los sistemas de inteligencia y el poder militar. Del mismo modo, otros capitales monopolistas dependen de los Estados en los que están anclados su propiedad y su mando estratégico. En la etapa imperialista, la integración del Estado y el capital monopolista no termina cuando las finanzas cruzan las fronteras. Se reproduce internacionalmente a través de un sistema desigual en el que el capital opera más allá de las fronteras nacionales al tiempo que conserva relaciones privilegiadas con determinados aparatos estatales.</p>
<p>Por lo tanto, el desgaste de ciertas formas de poder soberano bajo la presión de las finanzas internacionales no debe confundirse con la desaparición del Estado. Incluso un Estado capitalista subordinado sigue siendo un aparato central por medio del cual las clases dominantes organizan la explotación, aseguran la propiedad, disciplinan a la fuerza de trabajo, gestionan el conflicto social y reproducen su poder. La integración en la cadena imperialista cambia la correlación de fuerzas dentro del Estado y puede obligar a su bloque gobernante a ceder margen de acción política, pero también convierte la lucha contra la subordinación imperialista en parte de la lucha de clases dentro de ese Estado. En consecuencia, la relación entre el poder de clase y la soberanía nacional es concreta, no abstracta. La soberanía ejercida por una clase capitalista dominante no es soberanía popular. Sin embargo, romper o aflojar los mecanismos del mando imperial puede ampliar el terreno sobre el que luchan la clase trabajadora y otras fuerzas populares.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171681" class="wp-caption alignleft"><a class="spotlight" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171681" class="wp-image-171681 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253-1024x807.jpg" alt="" width="1024" height="807" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253-1024x807.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253-300x236.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253-768x605.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253-1536x1210.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/service-gmd-gmd3-g3201-g3201r-ct001253-2048x1613.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></a><p id="caption-attachment-171681" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Este mapa, creado por el gobierno de Estados Unidos, divide el mundo en las “áreas de responsabilidad” geográficas asignadas a los mandos militares estadounidenses.<br>Fuente: Agencia Nacional de Imágenes y Cartografía de los Estados Unidos, The World with Commanders’ Areas of Responsibility [El mundo con las áreas de responsabilidad de los comandantes], 1999, vía la División de Geografía y Mapas de la Biblioteca del Congreso y Wikimedia Commons.</small></p></div></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Un orden mundial contradictorio</h2>
<p>Ni la unipolaridad ni la multipolaridad captan adecuadamente el orden mundial actual. El predominio estadounidense se ha erosionado, pero no ha desaparecido por completo. Estados Unidos sigue siendo el país con el mayor gasto militar del mundo, se sitúa en el centro de un sistema inigualable de alianzas y bases militares en el extranjero y se beneficia del papel central del dólar en las reservas, el comercio, la deuda y los pagos (Tricontinental, 2024). Su poder es institucional y relacional, no una mera suma de recursos nacionales. Al mismo tiempo, China se ha convertido en un importante centro industrial y tecnológico. Rusia conserva formidables capacidades militares y vastos recursos naturales. Los Estados de Asia, África y América Latina han ampliado su margen de maniobra. La expansión de los BRICS+ refleja demandas reales de representación, de financiamiento para el desarrollo y de liberación de la tutela occidental en el Sur Global.</p>
<p>No obstante, estas tendencias no suman varios polos equivalentes. El mando militar, la capacidad industrial, las finanzas, la energía, la tecnología, los recursos naturales y la legitimidad política se distribuyen según patrones diferentes. Un Estado puede estar militarmente protegido por Estados Unidos, industrialmente vinculado a China, ser dependiente de la energía del Golfo, estar expuesto a acreedores privados y responder a un movimiento popular interno, todo a la vez. La interdependencia no abole la jerarquía, y la rivalidad no pone fin a la integración.</p>
<p>El capital estadounidense y el capital chino pueden competir en el terreno tecnológico mientras las empresas de ambos países siguen conectadas a través de la producción y los mercados. La industria de los semiconductores ilustra esta geografía estratificada: la propiedad intelectual, el diseño de chips, la fabricación, la litografía (la tecnología especializada utilizada para imprimir circuitos microscópicos en los chips), la extracción de minerales, el ensamblaje y los mercados finales se concentran en territorios distintos y están controlados por combinaciones diferentes de corporaciones y Estados. Ninguna clasificación nacional individual capta esta estructura, aunque el poder estatal sigue siendo decisivo a través de subsidios, controles de exportación, sanciones, infraestructura y alianzas militares. Las sanciones y las llamadas políticas de “reducción de riesgos”, diseñadas para reducir la dependencia estratégica de las economías rivales, alteran o redirigen algunos circuitos económicos, mientras que las finanzas y el intercambio de mercancías básicas mantienen unidos a otros. A la par, la crisis climática, el trabajo de cuidados, la migración y la reproducción social generan presiones materiales que ningún balance de las grandes potencias mide.</p>
<p>Estas diferentes distribuciones de poder no surgieron de manera independiente unas de otras: se reconfiguraron a través de una transformación interconectada del capitalismo mundial. A partir de la década de 1970, el capital con base en Estados Unidos reubicó cada vez más la producción intensiva en mano de obra en el extranjero, al tiempo que conservaba o fortalecía el control sobre funciones como el diseño, la propiedad intelectual, los estándares, las marcas, las finanzas y las infraestructuras jurídicas y coercitivas que las sostenían.</p>
<p>La industrialización de varias economías de Asia Oriental y Sudoriental alineadas con Estados Unidos, entre ellas, los “tigres asiáticos” además de Malasia, Tailandia y otras, y la financiarización de las economías norteamericana y británica fueron dos aspectos de un mismo proceso. Lo que en un registro aparece como declive estadounidense (la pérdida de empleo manufacturero) y en otro como un poder estructural estadounidense persistente (el dólar, las instituciones jurídicas y financieras, los controles de exportación y las bases militares) puede entenderse así como resultados relacionados de una misma reestructuración. A medida que el control estratégico sobre la producción se separaba cada vez más de la ubicación física de la manufactura, comenzaron a surgir grandes conflictos no solo por el territorio, sino también en los puntos donde se ejerce ese control, como los controles a la exportación de litografía y diseño de chips, las sanciones a los sistemas de pago, la aplicación extraterritorial de la legislación nacional y las disputas sobre estándares técnicos y datos. Una clasificación de las grandes potencias difícilmente puede captar estos conflictos, porque convierte en atributos de Estados individuales las relaciones que los producen.</p>
<p>Una teoría marxista de la geopolítica no debería partir del número de Estados poderosos, sino de la totalidad de las relaciones sociales capitalistas históricamente desarrolladas. Preguntaría cómo se produce, se apropia y se transfiere la plusvalía; cómo se organizan la propiedad y el control a lo largo de las cadenas mercantiles; cómo las finanzas disciplinan a los Estados y a los hogares; cómo la raza, la casta, el género y la ciudadanía segmentan a la clase trabajadora mundial; y cómo los costos ecológicos se desplazan hacia las regiones dominadas. Examinaría la correlación de fuerzas cambiante dentro de cada Estado, situaría a ese Estado dentro de las relaciones desiguales de la cadena imperialista y rastrearía cómo determinados bloques de capital permanecen anclados nacionalmente mientras acumulan transnacionalmente. Analizaría cómo las instituciones estatales persiguen las condiciones para la acumulación, la legitimidad política y la seguridad en distintas circunstancias históricas.</p>
<p>Aplicado al orden mundial actual, este método se niega a tratar a China, Rusia, India o Brasil como social o políticamente equivalentes por el solo hecho de participar en los BRICS+ o de favorecer un orden menos dominado por Estados Unidos. Más bien, pregunta en cada caso cómo surgió históricamente cada Estado, qué clases y fracciones de clase conforman su bloque en el poder, cómo las diferentes formas de propiedad y de planificación configuran la acumulación, cómo las luchas obreras y campesinas la constriñen, cómo se relaciona el capital nacional con las finanzas internacionales y si sus acciones externas reproducen o debilitan la jerarquía imperial. Solo un análisis así puede explicar por qué los Estados se alinean en algunos ámbitos y divergen en otros, en lugar de inferir su política a partir de su posición en un mapa geopolítico.</p>
<p>Una teoría semejante también distinguiría entre luchas y proyectos políticos que con demasiada frecuencia se agrupan en la categoría de “competencia entre grandes potencias”. Entre ellos se encuentran los conflictos entre fracciones de capital, los proyectos de desarrollo soberano, los experimentos socialistas, los movimientos de liberación nacional y las luchas contra las corporaciones transnacionales libradas por trabajadores, campesinos, mujeres, pueblos indígenas y otros sectores afectados. Su contenido político no puede deducirse de si se oponen a Washington, ni toda afirmación de soberanía puede tratarse como emancipadora.</p>
<p>Las preguntas pertinentes son concretas: ¿debilita un proyecto los mecanismos de dominación imperial? ¿Amplía el control popular sobre la producción y la riqueza social? ¿Reduce la dependencia y la jerarquía, o reproduce la explotación bajo una nueva bandera? Un Estado puede aumentar su autonomía estratégica sin transformar sus relaciones internas de explotación. A la inversa, un mayor control soberano sobre las finanzas, los recursos, la tecnología o la infraestructura puede crear condiciones para que las fuerzas populares impulsen transformaciones más profundas. Ninguno de los dos resultados puede deducirse únicamente de la oposición de un Estado a Estados Unidos.</p>
<p>Por eso, las luchas por la soberanía nacional no pueden descartarse como distracciones de la lucha de clases. En los Estados subordinados dentro del sistema imperialista, el control sobre las finanzas, los recursos, los alimentos, la tecnología, la infraestructura y la política exterior puede ser indispensable para cualquier programa popular. Un aflojamiento de los eslabones de la cadena imperialista puede ser valioso incluso cuando lo inicia un Estado capitalista, porque puede debilitar las restricciones externas y alterar las condiciones de la lucha interna. Sin embargo, su significado político depende de qué fuerzas de clase lo conduzcan, de quién obtenga el control sobre las capacidades soberanas que se recuperen y de si la organización popular puede convertir la autonomía estatal en transformación social.</p>
<p>La multipolaridad, entonces, tiene un significado político limitado pero real. Un orden interestatal menos concentrado puede dificultar la coerción unilateral y abrir resquicios para el Sur Global. Esos resquicios pueden favorecer los proyectos de liberación nacional y hacer avanzar las luchas de clases dentro de los Estados capitalistas. No obstante, la alineación con otros Estados contra la primacía estadounidense no altera el carácter de clase de un Estado ni abole su orden social explotador. No existe un camino automático que conduzca de la existencia de varios centros de poder estatal a la igualdad entre los pueblos. Un mundo de potencias capitalistas en competencia puede seguir siendo profundamente imperial, explotador y ecológicamente catastrófico.</p>
<p>La tarea no consiste en elegir el número correcto de polos. La imagen de una balanza trata el poder como un conjunto de pesos comparables cuya distribución puede reorganizarse. Una cadena, en cambio, está compuesta de relaciones desiguales y entrelazadas. No se transforma simplemente reordenando sus eslabones, sino rompiendo las relaciones que los unen en los puntos donde esas relaciones son más débiles. La pregunta decisiva no es, por lo tanto, dónde es más fuerte un Estado, sino dónde son más vulnerables a la ruptura las relaciones imperialistas.</p>
<p>Para los marxistas, el horizonte no puede ser únicamente un mejor equilibrio entre los Estados dominantes. Debe ser el poder internacional de los pueblos trabajadores: soberanía popular contra el imperialismo, cooperación contra la rivalidad de suma cero, propiedad social contra el monopolio, reparación ecológica contra la acumulación sin fin e internacionalismo arraigado en la lucha popular.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171689" class="wp-caption alignleft"><a class="spotlight" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison.jpg" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171689" class="wp-image-171689 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison-1024x880.jpg" alt="" width="1024" height="880" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison-1024x880.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison-300x258.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison-768x660.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison-1536x1320.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Comparison-2048x1760.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></a><p id="caption-attachment-171689" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>La ONU aprobó por 164 votos contra 1 la promoción de proyecciones de áreas equivalentes (en rojo), que representan con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes, cuestionando distorsiones como el agrandamiento de las masas continentales del norte que presenta la proyección de Mercator (mostradas en azul). El único voto en contra fue el de Estados Unidos.<br>Comparación de las proyecciones de Mercator y Equal Earth realizada por el Instituto Tricontinental de Investigación Social.</small></p></div>
</div>
<h2 class="single-post--content--citations-title" style="margin:3em 0;">Notas</h2>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p data-ppos="1"><a href="#_ednref1" name="_edn1" data-npos="1"><sup>1</sup></a> No existe un canon establecido para la geopolítica marxista. Los textos clásicos a los que nos referimos incluyen <em>El imperialismo y la economía mundial</em>, de Nikolai Bukharin, escrito en gran parte en 1915 y completado en 1917, y <em>El imperialismo, fase superior del capitalismo</em>, de Vladimir Lenin, escrito en 1916 y publicado por primera vez en 1917. El <em>Manifiesto comunista</em>, de Karl Marx y Friedrich Engels, es fundacional, al igual que gran parte de <em>El capital</em>, t. I (1867), de Marx. También hemos utilizado <em>Las clases sociales en el capitalismo actual</em> y <em>Estado, poder y socialismo</em>, de Nicos Poulantzas, así como <em>The Empire of Civil Society: A Critique of the Realist Theory of International Relations</em>, de Justin Rosenberg.</p>
<p data-ppos="2"><a href="#_ednref2" name="_edn2" data-npos="2"><sup>2</sup></a> Sobre la distinción entre la formulación pluripolar de Chávez y la concepción más común de la multipolaridad, véase Federico Fuentes y Claudio Katz, <em>Geopolítica, el sistema imperial y antiimperialismo socialista: entrevista con Claudio Katz, </em>y de Claudio Katz, <em>Integración, soberanía y socialismo en América Latina</em> (2023; 2023). Katz distingue la pluripolaridad socialista de la multipolaridad por dos rasgos: un programa radical de transición anticapitalista y el papel central asignado a los sujetos populares en la realización de esa transformación. En cambio, la visión multipolar que critica supone que el cambio progresista puede surgir únicamente de modificaciones en el equilibrio entre potencias o gobiernos.</p>
<p data-ppos="3"><a href="#_ednref3" name="_edn3" data-npos="3"><sup>3</sup></a> Producen el 83% de la insulina vendida en los países de ingresos bajos y medianos (PIBM). El estudio de la Fundación abarca 108 PIBM que albergan a más del 80% de la población mundial.</p>
<p data-ppos="4"><a href="#_ednref4" name="_edn4" data-npos="4"><sup>4</sup></a> En julio de 2025, el Ejército de Estados Unidos consolidó 75 contratos existentes con Palantir, 15 contratos principales y 60 contratos relacionados, en un único acuerdo empresarial con un tope de 10.000 millones de dólares a lo largo de 10 años. El tope representa el valor potencial máximo del acuerdo y no una obligación de gastar el monto total. En mayo de 2024, Palantir USG recibió un contrato de 480 millones de dólares para el Maven Smart System. En mayo de 2025, el Departamento de Defensa de Estados Unidos aumentó el tope del contrato en 795 millones de dólares, hasta aproximadamente 1.275 millones de dólares. En abril de 2025, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) modificó un contrato existente con Palantir en aproximadamente 30 millones de dólares para desarrollar nuevas capacidades conocidas como Immigration Lifecycle Operating System (ImmigrationOS) (Departamento del Ejército de Estados Unidos, 2026; Departamento de Defensa de Estados Unidos, 2024, 2025; Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, 2025).</p>
<p data-ppos="5"><a href="#_ednref5" name="_edn5" data-npos="5"><sup>5</sup></a> A partir de la base de datos de SWIFT, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Reserva Federal de Estados Unidos, el dossier señala que los datos sobre las monedas utilizadas en la facturación comercial y las finanzas internacionales son escasos y se publican con mayor retraso que otros datos del comercio. Asimismo, informa que el dólar se utiliza en más del 80% de las transacciones de financiamiento comercial procesadas a través de SWIFT (Tricontinental, 2026a).</p>
<p data-ppos="6"><a href="#_ednref6" name="_edn6" data-npos="6"><sup>6</sup></a> Waltz retomó esta predicción sin abandonar sus premisas (2000).</p>
<p data-ppos="7"><a href="#_ednref7" name="_edn7" data-npos="7"><sup>7</sup></a> Para más información sobre este tema, véase Tricontinental (2026b).</p>
<p data-ppos="8"><a href="#_ednref8" name="_edn8" data-npos="8"><sup>8</sup></a> Para comprender algo de esta complejidad, véase el libro clásico de Stephen Hymer, <em>The Multinational Corporation: A Radical Approach</em> (1979), y trabajos más recientes como los de John Smith (2016), Intan Suwandi (2019) e Intan Suwandi y John Bellamy Foster (2016).</p>
<p data-ppos="9"><a href="#_ednref9" name="_edn9" data-npos="9"><sup>9</sup></a> La aplicación del marco de Poulantzas a Brasil muestra que su categoría de “burguesía interna” también es válida más allá del contexto europeo en el que la desarrolló. Véase Tatiana Berringer, <em>Brazilian Bourgeoisie and Foreign Policy</em> (2024) y Armando Boito, <em>Reform and Political Crisis in Brazil: Class Conflicts in Workers’ Party Governments and the Rise of Bolsonaro Neo-fascism</em> (2023).</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Access to Medicine Foundation. <em>Report on Diabetes Care: What Are Pharma Companies Doing to Expand Access to Insulin – And How Can Efforts Be Scaled Up?</em> Londres: Access to Medicine Foundation, octubre de 2022. <a href="https://accesstomedicinefoundation.org/resource/what-are-pharma-companies-doing-to-expand-access-to-insulin-and-how-can-efforts-be-scaled-up">https://accesstomedicinefoundation.org/resource/what-are-pharma-companies-doing-to-expand-access-to-insulin-and-how-can-efforts-be-scaled-up</a></p>
<p>Berringer, Tatiana. <em>Brazilian Bourgeoisie and Foreign Policy</em>. Chicago: Haymarket Books, 2024.</p>
<p>Boito, Armando. <em>Reform and Political Crisis in Brazil: Class Conflicts in Workers’ Party Governments and the Rise of Bolsonaro Neo-fascism</em>. Chicago: Haymarket Books, 2023.</p>
<p>Brandon, Pepijn. <em>War, Capital, and the Dutch State, 1588–1795</em>. Chicago: Haymarket Books, 2017.</p>
<p>Bukharin, Nikolai. <em>El imperialismo y la economía mundial</em>. Trad. de Luis F. Bustamante y José Aricó. Córdoba: Cuadernos de Pasado y Presente, (1917) 1971.</p>
<p>Departamento de Defensa de Estados Unidos. “Contracts for May 29, 2024”. 29 de mayo de 2024. <a href="https://www.defense.gov/News/Contracts/Contract/Article/3790490/">https://www.defense.gov/News/Contracts/Contract/Article/3790490/</a></p>
<p>______. “Contracts for May 21, 2025”. 21 de mayo de 2025. <a href="https://www.defense.gov/News/Contracts/Contract/Article/4194643/">https://www.defense.gov/News/Contracts/Contract/Article/4194643/</a></p>
<p>Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). “Investigative Case Management – Additional Capabilities”. <em>SAM.gov</em>, 17 de abril de 2025. <a href="https://sam.gov/opp/f71acee6010c423db4902446a59a690c/view">https://sam.gov/opp/f71acee6010c423db4902446a59a690c/view</a></p>
<p>Departamento del Ejército de Estados Unidos. “Award ID W519TC25D0039: Consolidated Enterprise Agreement for Palantir USG Inc’s Commercial Solutions”. <em>USAspending.gov</em>. (2026). <a href="https://www.usaspending.gov/award/CONT_IDV_W519TC25D0039_9700">https://www.usaspending.gov/award/CONT_IDV_W519TC25D0039_9700</a></p>
<p>ETC Group y GRAIN. “Los diez gigantes de los agronegocios: la concentración corporativa en la alimentación y en la agricultura”. <em>GRAIN</em>, 7 de julio de 2025. <a href="https://grain.org/es/article/7288-los-diez-gigantes-de-los-agronegocios-la-concentracion-corporativa-en-la-alimentacion-y-en-la-agricultura">https://grain.org/es/article/7288-los-diez-gigantes-de-los-agronegocios-la-concentracion-corporativa-en-la-alimentacion-y-en-la-agricultura</a></p>
<p>Fox, William T. R. <em>Las superpotencias</em>. México: Fondo de Cultura Económica, 1944.</p>
<p>Fuentes, Federico y Claudio Katz. “Geopolítica, el sistema imperial y antiimperialismo socialista: entrevista con Claudio Katz”. <em>La Haine</em>, 2023. <a href="https://katz.lahaine.org/b2-img/Geopoliticstheimperialsystemandsocialist.pdf">https://katz.lahaine.org/b2-img/Geopoliticstheimperialsystemandsocialist.pdf</a></p>
<p>Howard, Philip H. <em>Concentration and Power in the Food System: Who Controls What We Eat?</em> Ed. rev. Londres: Bloomsbury Academic, 2021.</p>
<p>Huntington, Samuel. “The Lonely Superpower”. <em>Foreign Affairs</em>, marzo-abril de 1999. <a href="https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/1999-03-01/lonely-superpower">https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/1999-03-01/lonely-superpower</a></p>
<p>Hymer, Stephen. <em>The Multinational Corporation: A Radical Approach</em>. Cambridge: Cambridge University Press, 1979.</p>
<p>Instituto Tricontinental de Investigación Social. <em>Hiperimperialismo: una nueva etapa decadente y peligrosa</em>. Estudios sobre dilemas contemporáneos n° 4, 23 de enero de 2024. <a href="https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/">https://thetricontinental.org/es/estudios-sobre-dilemas-contemporaneos-4-hiper-imperialismo/</a></p>
<p>______. <em>La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía</em>. Dossier n° 102, 7 de julio de 2026a. <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-desdolarizacion/">https://thetricontinental.org/es/dossier-desdolarizacion/</a></p>
<p>______. <em>Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar</em>. Estudios sobre materialismo histórico n° 1, 18 de agosto de 2026b. <a href="https://thetricontinental.org/es/azucar-y-esclavitud/">https://thetricontinental.org/es/azucar-y-esclavitud/</a></p>
<p>Kaplan, Morton. <em>System and Process in International Politics</em>. Nueva York: John Wiley, 1957.</p>
<p>Katz, Claudio. “Integración, soberanía y socialismo en América Latina”. <em>CADTM</em>, 27 de abril de 2023. <a href="https://www.cadtm.org/Integracion-soberania-y-socialismo-en-America-Latina">https://www.cadtm.org/Integracion-soberania-y-socialismo-en-America-Latina</a></p>
<p>Kissinger, Henry. <em>Un mundo restaurado. La política del conservadurismo en una época revolucionaria</em>. México: Fondo de Cultura Económica, (1957) 1973.</p>
<p>Krauthammer, Charles. “The Unipolar Moment”. <em>Foreign Affairs</em>, vol. 70, n° 1, 1990/1991.</p>
<p>Lenin, Vladimir. <em>El imperialismo, fase superior del capitalismo</em>. México: Siglo XXI Editores, (1917).</p>
<p>Lundestad, Geri. <em>“Empire” by Integration: The United States and European Integration, 1945–1997</em>. Oxford: Oxford University Press, 1998.</p>
<p>Marx, Karl. <em>El capital. Crítica de la economía política</em>, t. I. Trad. de Wenceslao Roces. México: Fondo de Cultura Económica, (1867) 1946.</p>
<p>Marx, Karl y Friedrich Engels. <em>Manifiesto comunista</em>. México: Siglo XXI Editores, (1848).</p>
<p>McCormack, Gavan. <em>Client State: Japan in the American Embrace</em>. Londres: Verso, 2007.</p>
<p>Mearsheimer, John. “Back to the Future: Instability in Europe after the Cold War”. <em>International Security</em>, vol. 15, n° 1, 1990.</p>
<p>Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), Departamento del Tesoro de Estados Unidos. “Venezuela-Related Sanctions”. <a href="https://ofac.treasury.gov/sanctions-programs-and-country-information/venezuela-related-sanctions">https://ofac.treasury.gov/sanctions-programs-and-country-information/venezuela-related-sanctions</a></p>
<p>Poulantzas, Nicos. <em>Classes in Contemporary Capitalism.</em> Londres: New Left Books, 1975.</p>
<p>______. <em>State, Power, Socialism</em>. Londres: New Left Books, 1978.</p>
<p>Rosenberg, Justin. <em>The Empire of Civil Society: A Critique of the Realist Theory of International Relations</em>. Londres: Verso, 1994.</p>
<p>Smith, John. <em>Imperialism in the Twenty-First Century: Globalization, Super-Exploitation, and Capitalism’s Final Crisis</em>. Nueva York: Monthly Review Press, 2016.</p>
<p>Suwandi, Intan. <em>Value Chains: The New Economic Imperialism</em>. Nueva York: Monthly Review Press, 2019.</p>
<p>Suwandi, Intan y John Bellamy Foster. “Multinational Corporations and the Globalization of Monopoly Capital: From the 1960s to the Present”. <em>Monthly Review</em>, vol. 68, n° 3, 2016.</p>
<p>Teschke, Benno. <em>The Myth of 1648: Class, Geopolitics, and the Making of Modern International Relations</em>. Londres: Verso, 2003.</p>
<p>Waltz, Kenneth. “La estabilidad de un mundo bipolar”. En: Kahhat, Farid (comp.). <em>El poder y las relaciones internacionales. Ensayos escogidos de Kenneth N. Waltz</em>. Trad. de Atenea Acevedo. México D. F.: CIDE, (1964) 2005.</p>
<p>______. <em>Teoría de la política internacional</em>. Trad. de Mirta Rosenberg. Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, (1979) 1988.</p>
<p>______. “The Emerging Structure of International Politics”. <em>International Security</em>, vol. 18, n° 2, 1993.</p>
<p>______. “El realismo estructural después de la Guerra Fría”. En: Kahhat, Farid (comp.). <em>El poder y las relaciones internacionales. Ensayos escogidos de Kenneth N. Waltz</em>. Trad. de Atenea Acevedo. México D. F.: CIDE, (2000) 2005.</p>
<p>Wohlforth, William. “The Stability of a Unipolar World”. <em>International Security</em>, vol. 24, n° 1, 1999.</p>
</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La tierra para quienes la trabajan: La reforma agraria y la agricultura socialista en la República Democrática Alemana</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/estudio-3-rda-reforma-agraria/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2026 08:00:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hoy, cuando millones pasan hambre bajo el agronegocio capitalista, recuperamos la historia de la reforma agraria y las cooperativas socialistas en la DDR, que transformaron la realidad social y económica del campesinado.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--logos-block">
<p class="wider-150"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-171391" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Logo-IFDDR-1.png" alt="" width="259" height="99"></p>
<p class="wider-150"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-171405" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Logo-Tricon.png" alt="" width="400" height="69" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Logo-Tricon.png 400w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Logo-Tricon-300x52.png 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px"></p>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Acerca de Estudios sobre la RDA</h2>
<p>La República Democrática Alemana (RDA) fue un Estado socialista fundado en Alemania Oriental en 1949 como reacción democrática y antifascista a la Segunda Guerra Mundial y la subsecuente restauración del capitalismo monopólico en Alemania Occidental. La RDA representó una nueva Alemania, una en la cual se redistribuyó la tierra, se socializaron los medios de producción, se organizó la producción agrícola en cooperativas y se lograron avances significativos en la igualdad de género, educación, salud y otras áreas de la sociedad. La RDA también cultivó relaciones económicas amistosas y estrechas con otros Estados socialistas y ejerció solidaridad política y material con países y movimientos que luchaban por su independencia en América Latina, Asia y África.</p>
<p>En 1990, después de la reunificación de Alemania, se desmanteló la economía de la RDA. Se la trató como prototipo de terapia de <em>shock</em> para las medidas de austeridad que pronto se impusieron en otros países, y no solamente en los antiguos Estados socialistas. Al mismo tiempo, la RDA fue política, judicial y moralmente deslegitimada. Las publicaciones de esta serie constituyen un rechazo a la narrativa propagada por enemigos del socialismo, tanto nuevos como antiguos, que plantea que la desaparición de la RDA, y de otros proyectos socialistas, demuestra el inevitable fracaso de cualquier política y economía socialista.</p>
<p>Con esta serie, Estudios sobre la RDA, el Internationale Forschungsstelle DDR [Centro Internacional de Investigación sobre la RDA] y el Instituto Tricontinental de Investigación Social buscan fomentar un compromiso renovado con la historia, los logros y los principios de la RDA. Al fin y al cabo, millones de personas en todo el mundo aún están luchando por los avances que alguna vez fueron un hecho en el sistema socialista de la RDA y que se perdieron con su caída. <span style="text-decoration: line-through;"><br>
</span></p>
<h2 style="margin:3em 0;">1. Introducción</h2>
<p>El estado actual de la agricultura y la producción de alimentos a escala mundial exige alternativas de manera urgente. Si el suministro mundial de alimentos se distribuyera de manera justa e igualitaria, todas las personas tendrían suficiente para comer. Sin embargo, en 2025, 645 millones de personas en todo el mundo, aproximadamente una de cada 13, padecieron hambre (FAO et al., 2026: 4). Los precios son inflados aún más por la especulación financiera con los alimentos, las materias primas y la tierra. Esto garantiza de manera perversa que se obtengan ganancias no solo de los bienes básicos necesarios para la supervivencia, sino también de las crecientes tasas de hambre, ya que el aumento de los precios de las materias primas se convierte a su vez en blanco del comercio especulativo (FIAN Schweiz, 2013).</p>
<p>Si bien algo más de un tercio de los alimentos del mundo sigue siendo producido por el campesinado,<a href="#_edn1" name="_ednref1" data-lpos="1"><sup>1</sup></a> las grandes corporaciones agrícolas, como el Grupo ABCD (Archer Daniels Midland, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus), dominan el cultivo, el procesamiento, la comercialización y la distribución de alimentos a escala mundial (Lowder et al., 2021; Herre, 2017). El resultado es que empresas como las del Grupo ABCD poseen un cuasi monopolio sobre la tecnología agrícola avanzada y un control creciente sobre las cadenas de producción y procesamiento centralizadas a nivel global. Esta concentración de la propiedad de la tierra y de los medios de producción de alimentos refuerza los patrones establecidos durante la era colonial, impulsando los monocultivos, las relaciones comerciales desiguales y los desalojos de tierras. Estas dinámicas, a su vez, agravan la agricultura de subsistencia a pequeña escala, la explotación extrema de los trabajadores agrícolas, la pobreza, el hambre, la destrucción ambiental y el subdesarrollo rural. Aun cuando el desarrollo de las relaciones capitalistas en las tecnologías y la ciencia agrícolas ha liberado un potencial significativo para la producción de alimentos, es evidente que este no se ha utilizado para satisfacer la necesidad más elemental de alimentación de las personas.</p>
<p>Décadas después de la disolución de la RDA, miramos hacia atrás, hacia sus logros y hacia lo que se puede aprender de sus deficiencias, en busca de respuestas. En los apenas 45 años de existencia de la RDA, las condiciones en las zonas rurales cambiaron radicalmente. Este cambio se produjo en tres etapas:</p>
<ol>
<li>La primera etapa (1945-1948) tuvo lugar durante el cambio en la correlación de fuerzas en Alemania Oriental tras la Segunda Guerra Mundial, que marcó el punto de partida decisivo de la transformación agrícola de la RDA. Durante este período se implementó la reforma agraria, que disolvió las estructuras de propiedad de la tierra vigentes desde hacía siglos en el campo. Este proceso de democratización creó el primer marco para nuevas relaciones de producción basadas en la cooperación.</li>
<li>La segunda etapa (1952-1960) estuvo caracterizada por la <em>Genossenschaftsbewegung</em> [movimiento cooperativo], que logró resolver las contradicciones entre la tecnología moderna y la producción a pequeña escala en interés de campesinos, campesinas y trabajadorxs agrícolas, sin arruinarlos, desplazarlos ni subordinarlos a los intereses de las grandes empresas, como ocurre bajo el capitalismo. Del mismo modo, las cooperativas agrícolas brindaron también a la población rural derechos y oportunidades sociales y culturales hasta entonces inalcanzados.</li>
<li>La tercera y última etapa (de la década de 1970 a la década de 1980), construida sobre los cimientos de los períodos anteriores, fue testigo del desarrollo de grandes redes de producción agrícola y de la profundización de las relaciones cooperativas entre las distintas fases de la producción, desde la producción primaria hasta el procesamiento y la distribución.</li>
</ol>
<p>La reforma agrícola de la RDA estuvo entre los programas más exitosos y abarcadores de la breve historia del país, y transformó la realidad del campesinado: de condiciones de trabajo y de vida cuasi feudales (que incluían la subordinación económica y política y la privación cultural) a una realidad marcada por la confianza, la democracia y la vitalidad cultural, así como por una agricultura industrial altamente productiva.</p>
<p>Cada país y cada región tiene su propia historia y sus propias condiciones, que deben analizarse con detenimiento y para las que deben encontrarse soluciones particulares. No obstante, las decisiones tomadas en el sector agrícola de la RDA ofrecen perspectivas prácticas para una alternativa a la competencia capitalista de mercado y a la búsqueda de ganancias. Este estudio busca contribuir a los debates contemporáneos sobre las perspectivas de la agricultura socialista mediante el examen del proceso histórico que transformó radicalmente las estructuras sociales y las formas de trabajar y pensar en el campo de Alemania Oriental. No es posible abarcar todos los aspectos de la agricultura de la RDA en este estudio. Cuestiones importantes como la silvicultura, la ecología, la agrociencia, el internacionalismo y el funcionamiento interno del Partido Democrático Campesino de Alemania (DBD, por su sigla en alemán) solo pudieron tratarse de manera tangencial y, sin duda, merecen ser exploradas con mayor profundidad en el futuro.</p>
<p>Este estudio está estructurado cronológicamente, siguiendo el desarrollo histórico concreto de la agricultura en Alemania: primero el yugo feudal de siglos impuesto al campesinado alemán, luego el período de la reforma agraria y, finalmente, la transición hacia una organización cooperativa de la agricultura y una producción agrícola industrial a gran escala.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">2. La vía prusiana hacia la agricultura capitalista y el ascenso del fascismo</h2>
<p>La agricultura alemana transitó de condiciones feudales a condiciones burguesas-capitalistas durante el siglo XIX, relativamente tarde en comparación con otros países europeos como Inglaterra y Francia.<a href="#_edn2" name="_ednref2" data-lpos="2"><sup>2</sup></a> Incluso entonces, el proceso se produjo de forma muy gradual y sin un derrocamiento radical de la aristocracia feudal, que conservó su dominio sobre la tierra. La unificación de Alemania en un Estado-nación burgués moderno fue resultado de las maniobras políticas y el belicismo de la clase dominante prusiana, liderada por Otto von Bismarck y el káiser Guillermo I.</p>
<p>Durante este período, al que la literatura marxista se refiere como la “vía prusiana al capitalismo”, el surgimiento del modo de producción capitalista estuvo estrechamente ligado a las relaciones de subordinación feudal. Las condiciones de vida y jurídicas de las diversas masas trabajadoras campesinas cambiaron, pero su dependencia económica y social de la nobleza terrateniente permaneció. Surgió una clase de pequeñxs y medianxs agricultorxs “libres”<a href="#_edn3" name="_ednref3" data-lpos="3"><sup>3</sup></a>, en su mayoría fuertemente endeudada con los terratenientes. Los sirvientes y aparceros que antes eran jornalerxs sin tierra al servicio del señor feudal se consolidaron ahora como una nueva clase de trabajadorxs agrícolas. El propio terrateniente feudal se convirtió en dueño de una especie de proto-agronegocio. La vida en los pueblos siguió marcada por los grandes terratenientes, que mantuvieron un papel económica y políticamente dominante hasta bien entrado el siglo XX, respaldado por leyes, costumbres, tradiciones y nuevas relaciones de dependencia capitalistas. Así, en el campo prevalecieron condiciones atrasadas, casi propias de la época medieval.</p>
<p>Las leyes feudales, que aparentemente habían sido abolidas en 1919 tras la caída de la monarquía alemana, siguieron siendo una realidad de facto para los trabajadores agrícolas y los sirvientes, a quienes se les prohibía organizarse política o sindicalmente, como en la Asociación Alemana de Trabajadores Agrícolas (Deutscher Landarbeiterverband, fundada en 1909). Extractos del Reglamento de Sirvientes de Prusia, establecido a comienzos del siglo XIX, revelan cómo la clase trabajadora seguía privada de derechos básicos:</p>
<blockquote><p>Párrafo 77: “Si los sirvientes provocan la ira de los amos con una conducta indecorosa y, como consecuencia, son tratados por ellos con palabras de reproche o con agresiones leves, no podrán exigir reparación legal por ello”.</p>
<p>Párrafo 79: “Salvo en el caso en que la vida o la salud del sirviente se vean expuestas a un peligro inmediato e inevitable debido a los malos tratos de los señores, no debe oponerse activamente a ellos”.</p>
<p>Párrafo 74: “Sin el conocimiento previo y la autorización del señor, no debe ausentarse de la casa, ni siquiera para atender sus propios asuntos”.</p>
<p>Párrafo 76: “El servicio debe aceptar las órdenes de los señores y sus reprimendas con respeto y humildad” (Matern, 1995).</p></blockquote>
<p>De comienzos del siglo XIX al siglo XX, la base económica de Alemania experimentó un cambio fundamental al pasar de una economía agroindustrial a una industrial. La población casi se triplicó, de alrededor de 18 millones en 1800 a más de 52 millones en 1900 (O’Neill, 2021). Aunque la mayoría de los alemanes vivía en el campo a comienzos del siglo XIX, entre 1871 y 1910, a raíz de la migración urbana que acompañó al desarrollo capitalista, el porcentaje de la población que vivía en las ciudades (definidas en la época como aquellas con más de 2.000 habitantes) pasó del 36% al 60% (Klemm et al., 1985: 55). Al mismo tiempo, entre 1882 y 1907, la proporción de trabajadorxs ocupados en la agricultura y la silvicultura cayó del 42,5% al 28,6%. Un número considerable de trabajadoras y trabajadores agrícolas sin tierra pronto superó en número a los propietarios y arrendatarios de fincas en las zonas rurales. En 1907, los grandes latifundios (de más de 100 hectáreas) empleaban un promedio de 51 trabajadores, y un tercio de los 9,5 millones de personas que trabajaban en la agricultura eran asalariadas (Klemm et al., 1985: 33, 55, 75, 76). Las personas asalariadas agrícolas se concentraban en las zonas al este del río Elba, donde las grandes empresas agrícolas estaban más extendidas. Los trabajadores estacionales extranjeros, especialmente los provenientes de las regiones polacas, eran particularmente explotados. A mediados del siglo XIX existía una concentración significativa de la propiedad de la tierra: menos del 1% de los terratenientes poseía más del 40% de la tierra cultivable, mientras que alrededor del 80% de los campesinxs poseía menos del 12%, en parcelas individuales de menos de 7,5 hectáreas (Klemm et al., 1985: 33).</p>
<p>Las condiciones en el campo alemán se desarrollaron de manera desigual a lo largo del siglo XIX debido a la fragmentación territorial del país en numerosos Estados pequeños. Al oeste del río Rin, la servidumbre feudal y la servidumbre por contrato fueron abolidas con la Revolución Francesa de 1789. En el centro y el sur de Alemania, entre el Rin y el Elba, pequeñxs y medianxs campesinxs trabajaban parcelas de tierra arrendadas a grandes terratenientes. Pero cuando la servidumbre fue abolida por ley en las zonas al este del Elba (que más tarde constituirían buena parte del territorio de la RDA), los campesinxs se vieron obligados a indemnizar a sus antiguos señores. En definitiva, para emanciparse de las obligaciones y deberes feudales, los campesinxs pagaron un total de 1.800 millones de marcos y tuvieron que entregar 425.169 hectáreas de tierra a los <em>junkers</em>, la nobleza terrateniente de Prusia (Klemm et al., 1985: 30). Esto agravó la ya muy desigual distribución de la tierra cultivable y dio origen a los grandes latifundios que marcaron el campo de Alemania Oriental antes de 1945.</p>
<p>Además, los <em>junkers</em> al este del Elba eran un pilar central del Estado prusiano reaccionario y militarista y, junto con influyentes monopolistas industriales, se convertirían más tarde en los facilitadores del fascismo de Hitler. Como señala el historiador Siegfried Kuntsche, la clase <em>junker</em> aristocrática utilizó las posiciones clave que conservaba en el aparato militar y la burocracia estatal de Alemania para apoyar abiertamente a las fuerzas reaccionarias durante la era de Weimar (1919-1933), con “representantes de varias familias nobles de larga tradición que se unieron al movimiento nazi” ya a comienzos de la década de 1920 (Kuntsche, 2005: 110). En la región de Mecklemburgo, uno de los bastiones de los <em>junkers</em>, una cuarta parte de todos los terratenientes se afilió al partido nazi (Kuntsche, 2005: 101). La mitad de los generales del alto mando de la Wehrmacht (fuerzas armadas) fascista provenía de la nobleza (Klemm et al., 1985: 142). Durante la Segunda Guerra Mundial, los <em>junkers</em> aprovecharon su papel ya dominante en la vida social de las aldeas para promover el robo de tierras de Europa Oriental, enfrentando a los campesinxs con sus contrapartes del Este y desviando la atención de su propia historia de apropiación de tierras campesinas.</p>
<p>Bajo el régimen de Hitler (1933-1945), el fascismo alemán llevó adelante una política de sometimiento total de los campesinxs y de la población rural para posibilitar su política de guerra imperialista. Se prohibieron las organizaciones y los sindicatos de trabajadores agrícolas. Todas las personas involucradas en la producción, el procesamiento y el comercio de productos agrícolas fueron obligadas a afiliarse al Reichsnährstand [Organismo Alimentario del Reich] nazi, bajo el mando de los grandes terratenientes. Durante la guerra se impuso una obligación de entrega total, y se confiscaron los ahorros y los saldos de crédito de los campesinxs para pagar el costo de la guerra. El Estado fascista compensó el rápido descenso del rendimiento de las cosechas durante los años de guerra imponiendo cuotas de entrega sobre los productos de los países ocupados de Europa Oriental y aplicando una despiadada política de hambruna contra las poblaciones locales. Solo mediante la explotación bárbara de millones de trabajadores forzados lograron los fascistas mantener a flote la agricultura alemana.</p>
<p>Las políticas de la Alemania nazi durante la guerra provocaron un gran retroceso del desarrollo agrícola del país. Ya a mediados de la década de 1930, se priorizó la economía de guerra sobre la agricultura. “Si es necesario, podemos prescindir de la mantequilla, pero nunca de los cañones”, como lo expresó en 1936 el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels (Bauer, 2008: 306). Los daños causados por la guerra dejaron la maquinaria y grandes extensiones de tierra en ruinas y el ganado diezmado. Esto fue especialmente cierto en Alemania Oriental, donde los fascistas procuraron asegurarse de que no quedara nada para el Ejército Rojo y procedieron a sacrificar sistemáticamente el ganado y arrasar el suelo, lo que Gerhard Grüneberg, secretario de agricultura del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED por su sigla en alemán) entre 1960 y 1981, describió como la continuación de la “criminal política de tierra arrasada” de los nazis (Grüneberg et al.,1965: 11).</p>
<h2 style="margin:3em 0;">3. La reforma agraria: las tierras de los <em>junkers</em> en manos campesinas</h2>
<h3 style="margin:2em 0;">Destrucción y hambre de posguerra</h3>
<p>Alemania Oriental fue el principal frente europeo de las batallas finales de la Segunda Guerra Mundial, lo que dejó en ruinas grandes extensiones de tierras agrícolas, instalaciones y plantas de procesamiento, con medios de transporte prácticamente inexistentes y capacidades de producción retrasadas en décadas. A medida que el Ejército Rojo avanzaba sobre el territorio alemán, muchos <em>junkers</em> huyeron a Alemania Occidental, llevándose con frecuencia su ganado, sus equipos técnicos y otras posesiones privadas, con lo que empeoraron aún más la situación de abastecimiento. La cabaña porcina se redujo al 20% de sus niveles de preguerra, la bovina al 66% y la avícola al 25% (Klemm et al., 1986: 163). Como resultado de todos estos factores, la industria alimentaria nacional colapsó por completo en 1945.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_170836" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170836" class="size-large wp-image-170836" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15578-1024x637.jpg" alt="" width="1024" height="637" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15578-1024x637.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15578-300x187.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15578-768x478.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15578.jpg 1218w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-170836" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 1. Campesinas y campesinos retiran escombros y piedras de un campo en la aldea de Podelzig, en Alemania Oriental, que quedó casi destruida en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, 1945.</small></p></div>
</div>
<p>Después de la guerra, Alemania quedó dividida en cuatro zonas de ocupación militar. La zona oriental (conocida como Zona de Ocupación Soviética (SOZ)) estaba bajo el control de la Administración Militar Soviética (SMAD, por su sigla en alemán), y las zonas occidentales estaban controladas por los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia. Berlín, ubicada dentro de la SOZ, se encontraba dividida de manera similar entre las cuatro potencias aliadas. En la SOZ se creó la Administración Alemana de Agricultura y Silvicultura para hacer frente a la urgente tarea de asegurar la primera cosecha de posguerra. El 18 de junio de 1945, la SMAD abolió la obligación total de entrega impuesta por los nazis mediante la Orden n.º 40, que estableció metas de entrega de cereales, papas, hortalizas y oleaginosas, seguida poco después por la Orden n.º 18, del 29 de julio de 1945, que puso fin a la entrega obligatoria de productos ganaderos. Estas estuvieron entre las primeras medidas implementadas que promovieron una política agraria democrática y contribuyeron a despertar el interés del campesinado por aumentar la producción.</p>
<p>Poco después se estableció un sistema de dos precios: al campesinado se le pagaba un precio más bajo por los productos que debía vender obligatoriamente al Estado para garantizar alimentos suficientes para la población, y un precio más alto por los excedentes, que podía vender libremente. Los organismos administrativos, los sindicatos y los partidos recién autorizados, unidos en el bloque democrático antifascista, llamaron a la población a ayudar con la cosecha. Los ingenierxs y las trabajadoras y trabajadores industriales formaron brigadas para reparar la maquinaria agrícola, mientras la población urbana salía a los campos a ayudar con la cosecha y en las aldeas se formaban comités campesinos para coordinar el trabajo, combatir el acaparamiento y asegurar que la población recibiera sus raciones de alimentos.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">El programa de reforma agraria</h3>
<h4 style="margin:2em 0;">La Zona de Ocupación Soviética</h4>
<p>Durante la guerra, lxs comunistas alemanes exiliados en la Unión Soviética elaboraron un programa de reforma agraria para la posguerra. Edwin Hoernle fue uno de los principales artífices de este programa. Hoernle, experto agrario y parlamentario comunista durante la época de Weimar, regresó del exilio en mayo de 1945 y asumió como presidente de la Administración Alemana de Agricultura y Silvicultura (el principal cargo administrativo para la agricultura y la silvicultura en la recién creada Comisión Económica Alemana). La meticulosa planificación y la viabilidad de este programa concitaron el apoyo del Partido Comunista de Alemania (KPD, por su sigla en alemán) y de su base, que en junio de 1945 lanzó un llamado público a favor de una reforma agraria democrática bajo el eslogan ¡<em>Junkerland in Bauernhand!</em> [¡Las tierras de los <em>junkers</em> en manos campesinas!] e hizo campaña por una pronta deliberación e implementación por parte del bloque de los cuatro partidos. El 22 de agosto de 1945, el comité central del KPD adoptó una propuesta concreta para implementar un programa de reforma agraria antes de fin de año. Sus puntos centrales eran:</p>
<ol>
<li>Expropiar, sin compensación, las grandes propiedades privadas (de más de 100 hectáreas).</li>
<li>Expropiar, sin compensación, todas las propiedades pertenecientes a funcionarios nazis y criminales de guerra, independientemente de su tamaño.</li>
<li>Crear un fondo estatal de tierras integrado por las propiedades expropiadas, así como por los bienes estatales.</li>
<li>Asignar la mayor parte del fondo de tierras como propiedad privada en parcelas pequeñas de propiedad individual (5 hectáreas en el caso de suelos de calidad alta y media, y de 8 a 10 hectáreas en el caso de suelos de calidad baja y muy baja).</li>
<li>Distribuir ganado y equipos básicos de producción a los “nuevos campesinxs”, es decir, antiguos trabajadores agrícolas, campesinxs sin tierra o personas refugiadas.</li>
<li>Transferir tractores y maquinaria agrícola de gran tamaño, así como talleres y plantas de procesamiento agrícola, a los comités de ayuda mutua campesina para su uso colectivo (Watzek, 2005: 16).</li>
</ol>
<p>La iniciativa de reforma agraria se promovió en diversos ámbitos, desde la prensa hasta las iglesias y los comités de partido, y encontró un apoyo creciente entre la población.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_170863" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170863" class="size-full wp-image-170863" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15586.jpg" alt="" width="800" height="542" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15586.jpg 800w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15586-300x203.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15586-768x520.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px"><p id="caption-attachment-170863" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 2. El 11 de septiembre de 1945, tres municipios cercanos a Dresde, en Alemania Oriental, expropiaron y repartieron la antigua Hacienda Real. El letrero (adelante, a la izquierda) dice: “Campesino libre en suelo libre”, y la pancarta (arriba, a la derecha) dice: “El tiempo del amo se acabó”.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_170871" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170871" class="size-full wp-image-170871" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15593.jpg" alt="" width="511" height="767" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15593.jpg 511w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15593-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 511px) 100vw, 511px"><p id="caption-attachment-170871" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Imagen 3. Cartel de 1945 del comité central del KPD que dice: “Fuera el dominio de los junkers: ¡Las tierras de los junkers en manos campesinas!”.</small></p></div>
</div>
<p>Hoernle y el KPD argumentaron que compensar a los grandes terratenientes por sus tierras expropiadas sería irresponsable dadas la escasez de abastecimiento y la penuria económica general. Como señalaron, de ninguna manera los grandes terratenientes quedarían reducidos a la mendicidad si sus propiedades fueran expropiadas sin compensación, pues conservaban sus pertenencias privadas y su riqueza acumulada. Además, esto se consideraba un castigo apropiado por los crímenes de guerra y un acto de justicia histórica (Schumann, 2005: 75).</p>
<p>Debido a que la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU por su sigla en alemán) y el Partido Liberal Democrático de Alemania (LDPD, por su sigla en alemán), ambos miembros del bloque democrático antifascista junto al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD por su sigla en alemán) y el KPD, se oponían a la propuesta de expropiación sin compensación, hubo una serie de largas negociaciones antes de que las ordenanzas legales que preveían la expropiación sin compensación fueran finalmente aprobadas por los cinco gobiernos estatales de la SOZ a comienzos de septiembre de 1945.</p>
<h4 style="margin:2em 0;">La zona occidental</h4>
<p>La presión popular y la aprobación de la reforma agraria en Alemania Oriental a comienzos de septiembre de 1945 impulsaron a las administraciones militares estadounidense y británica en Occidente a redactar propuestas legales de reforma agraria en sus zonas. No obstante, las disposiciones legales que redactaron ofrecían a las fuerzas políticas y a los grandes terratenientes suficiente margen de maniobra para impedir en última instancia las medidas de redistribución o retrasarlas hasta que la correlación de poder político se inclinara a su favor. Los partidos burgueses que se estaban formando en Alemania Occidental en esa época buscaban garantizar la preservación de las viejas relaciones de propiedad privada capitalistas, a pesar de los referendos populares que exigían la democratización de la economía mediante la nacionalización de la industria y otras medidas.</p>
<p>La región alemana occidental de Hesse es un ejemplo de este deseo de cambio. Allí, los socialdemócratas y los comunistas tenían la mayoría en el gobierno estatal y redactaron una constitución estatal que, en su artículo 41, planteaba planes para socializar industrias clave y colocar el sector bancario bajo administración pública. Aunque un referendo público en diciembre de 1946 mostró que el 72% de los votantes estaba a favor del artículo 41, la administración militar estadounidense se opuso, y el general estadounidense Lucius Clay prohibió su implementación.</p>
<p>Las leyes de reforma agraria redactadas en Alemania Occidental eran indicativas del deseo de cambio de la población rural. Sin embargo, al final la población rural quedó decepcionada, ya que las pocas medidas promulgadas en Occidente se aplicaban a solo el 5% del total de tierras cultivables. En la RDA, en tanto, fueron expropiadas y redistribuidas 3,2 millones de hectáreas, 14 veces más que en Alemania Occidental (Henkel, 2007: 108-109).</p>
<h3 style="margin:2em 0;">El trasfondo político y económico de la reforma agraria</h3>
<p>Después de la guerra, ni la Administración Militar Soviética ni los comunistas alemanes se propusieron la construcción socialista en Alemania Oriental. Por el contrario, entre 1945 y 1952, su principal objetivo fue impulsar una transformación antifascista y democrática de una Alemania unida; eliminar el imperialismo y el militarismo alemanes; y garantizar que la Alemania de la posguerra se convirtiera en una zona neutral y desmilitarizada en el contexto de la rivalidad internacional entre los Estados capitalistas y socialistas.<a href="#_edn4" name="_ednref4" data-lpos="4"><sup>4</sup></a> Por lo tanto, la reforma agraria, es decir, la parcelación de la tierra como propiedad privada, no puede considerarse una política de la construcción socialista de la RDA, que solo se inició en 1952, siete años después de la guerra, sino como un esfuerzo por abordar cuestiones prácticas apremiantes de la posguerra. Entre ellas, estaba la necesidad de reconstruir el colapsado abastecimiento alimentario en Alemania Oriental mediante la promoción de la agricultura a pequeña escala, que motivaba al campesinado a producir más y le ofrecía la oportunidad de la autosuficiencia. Edwin Hoernle resumió las principales razones de la reforma agraria en estas condiciones específicas:</p>
<blockquote><p>La gran reforma agraria es, ante todo, un medio decisivo para la erradicación completa del militarismo prusiano, cuyo principal sostén era la casta de los <em>junkers</em>. En lo económico, la entrega de la tierra al campesino independiente es también una necesidad urgente. Ante la actual ruina de la agricultura y la enorme falta de equipos técnicos, solo la proverbial diligencia campesina, el fanatismo con que el pequeño campesino se aferra a su tierra, puede provocar un rápido aumento de la producción agrícola (Schumann, 2005: 71).</p></blockquote>
<p>No obstante, la reforma agraria fue un paso decisivo que más tarde posibilitó la eventual transición al socialismo. La democratización del campo y el fomento de la cooperación entre el campesinado sentaron las bases socioeconómicas para la creación eventual de relaciones socialistas en la agricultura. Esta política fue, ante todo, la realización de la demanda campesina de redistribución de la tierra y de poner fin a la opresión feudal. Walter Ulbricht, dirigente del SED, surgido de la fusión entre el KPD y el SPD en abril de 1946, resumió esta relación en una conferencia del partido en 1947:</p>
<blockquote><p>Para ser franco, algunas personas nos preguntaron al comienzo de la reforma agraria: ¿Qué clase de socialistas son ustedes? Ni siquiera están a favor de la “colectivización de las tierras agrícolas”. Les respondimos: ¡A ustedes, señores, tal vez les convendría mantener unidos los grandes latifundios para que luego pudieran ser devueltos fácilmente a sus antiguos propietarios! No, nuestro rumbo es distinto: actuamos para que los grandes latifundios queden completamente divididos, de modo que los grandes terratenientes de Alemania nunca más puedan reclamar esta tierra (Ulbricht, 1947: 57).</p></blockquote>
<p>A corto plazo, las estructuras creadas por la reforma agraria lograron mejorar significativamente el abastecimiento de alimentos, tanto para cada campesino y campesina como para todo el país. Sin embargo, desde el principio estaba claro que la agricultura a pequeña escala facilitada por la reforma agraria no podría satisfacer a largo plazo las crecientes demandas de producción de alimentos, ya que enfrentaba dificultades derivadas del tamaño de las tierras asignadas, la limitada disponibilidad de equipos y otros factores.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">La implementación y el impacto de la reforma agraria</h3>
<p>En las asambleas públicas de las aldeas de Alemania Oriental, en septiembre de 1945, trabajadores agrícolas, campesinxs sin tierra, pequeños propietarios y personas refugiadas<a href="#_edn5" name="_ednref5" data-lpos="5"><sup>5</sup></a> eligieron entre sus filas a los integrantes de las comisiones de reforma agraria, encargadas de coordinar la implementación de la reforma. Las comisiones determinaban qué tierras debían ser expropiadas; documentaban y aseguraban un inventario de los edificios y las existencias asociados; elaboraban listas de campesinxs pequeños propietarios y sin tierra, trabajadores agrícolas y personas refugiadas; y evaluaban las solicitudes de asignación de tierras presentadas por campesinxs independientes. Los planes de redistribución se discutían y ratificaban en reuniones públicas en las que participaban todas las personas solicitantes de asignación de tierras. Para evitar favoritismos, las decisiones sobre la asignación de parcelas, ganado e inventario se tomaban por sorteo. Las comisiones de reforma agraria también fueron responsables de crear los primeros comités de ayuda mutua campesina, establecidos en el tercer trimestre de 1945. Estos comités garantizaban que la maquinaria agrícola se utilizara de manera eficiente y que se organizara la ayuda mutua entre los nuevos campesinxs, desde asesorarse mutuamente sobre el manejo de plagas hasta echarse una mano durante la cosecha. La solidaridad debía reemplazar a la competencia y a la obediencia en el campo.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_170879" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170879" class="size-large wp-image-170879" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15602-1024x729.jpg" alt="" width="1024" height="729" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15602-1024x729.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15602-300x214.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15602-768x547.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15602.jpg 1338w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-170879" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 4. Miembros de una comisión de reforma agraria en la RDA miden una parcela de tierra en septiembre de 1945.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_170887" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170887" class="size-large wp-image-170887" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15610-1024x742.jpg" alt="" width="1024" height="742" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15610-1024x742.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15610-300x217.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15610-768x557.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15610.jpg 1366w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-170887" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 5. Jóvenes ayudan a desmantelar una antigua casa solariega para obtener materiales de construcción para nuevas casas de campo.</small></p></div>
</div>
<p>Más de 52.000 personas<a href="#_edn6" name="_ednref6" data-lpos="6"><sup>6</sup></a> participaron en las 9.500 comisiones de reforma agraria: el 38% eran trabajadores agrícolas, el 35% eran pequeños campesinxs propietarios y arrendatarios, y el 12% eran personas refugiadas reasentadas. El 15% restante eran trabajadores industriales y artesanos de las aldeas. La responsabilidad de implementar la reforma agraria quedó así en manos de las fuerzas sociales con mayor interés en la reorganización de la propiedad de la tierra. Las juntas directivas de las comisiones, integradas por 5 a 7 miembros, solían estar presididas por el alcalde del distrito. Para finales de 1945, la mayor parte de las tierras destinadas a la reasignación individual había sido redistribuida, y la nobleza terrateniente fue, por lo general, expulsada de las haciendas y aldeas sobre las que había reinado.</p>
<p>Dado que la implementación de la reforma agraria estuvo supervisada por la población local, las comisiones llegaron a actuar como escuelas de democracia. Por ejemplo, la entrega de los títulos de propiedad de las tierras asignadas se convirtió en un día de celebración en las aldeas. El relato de Hermann Wesemann, militante local del partido, sobre una reunión pública en Torisdorf, distrito de Schönberg, ofrece un cuadro vívido de cómo se implementó la reforma agraria a nivel de las aldeas:</p>
<blockquote><p>Torisdorf era una hacienda de unas 400 hectáreas. Pertenecía al <em>junker</em> Axel Bunger, un militarista acérrimo que dejaba que “su gente” lo llamara “Capitán Señor”. En la aldea había algunos trabajadores con conciencia de clase que nos ayudaron a preparar una reunión de aldea [mensual]. … Todas las personas estaban allí, incluidas las refugiadas reasentadas. Algunos trabajadores agrícolas intentaban nerviosos dar la impresión de que se habían topado con la reunión por casualidad. Sostenían cubos de agua o lecheras en las manos y permanecían al fondo. Sin duda, esto se debía a [su temor al] “Capitán Señor”, que vigilaba todo lo que ocurría en la aldea. (…)</p>
<p>Las opiniones fueron y vinieron durante un tiempo hasta que, finalmente, todas las personas acordaron dividir la hacienda. Se formó una comisión de tierras que debía estar encabezada por un trabajador agrícola. Pero ahora había que informar oficialmente al terrateniente de la decisión de la reunión. Cuando fuimos a verlo, ya nos estaba gritando y lanzándonos improperios. Le comuniqué brevemente la decisión y le pedí que entregara inmediatamente las llaves y todos los documentos de la hacienda a la comisión de tierras, que permaneciera en su habitación hasta nuevo aviso y que se abstuviera de toda interferencia. Al principio intentó intimidarnos, declarando que la reunión no tenía la autoridad y que de ninguna manera reconocería decretos orales. Ante la cuestión de la autoridad, le pregunté si creía que esto era una cuestión de poder político. Porque en ese sentido llegaba demasiado tarde: ya se había decidido a favor del pueblo trabajador. Él y sus pares habían perdido la partida. Lo mantuvimos bajo vigilancia constante hasta que la hacienda fue dividida, lo que sucedió poco después, y le impedimos enviar comunicaciones (Piskol et al., 1984: 52).</p></blockquote>
<p>Torisdorf estaba entre los 3,3 millones de hectáreas de tierra, alrededor de un tercio de la tierra agrícola y forestal, y los 14.000 edificios que fueron expropiados sin compensación en la Zona de Ocupación Soviética como parte de la reforma agraria. De los 3,3 millones de hectáreas expropiadas, el 76% correspondía a 7.160 propiedades privadas (explotaciones con más de 100 hectáreas de tierra cultivable). El 4%, a 4.537 explotaciones pertenecientes a nazis activos y criminales de guerra con menos de 100 hectáreas de tierra. El 20% restante, a propiedad estatal y propiedad del partido nazi (Colectivo de autores, 1985: 170; Wolz, 2013).</p>
<p>Dos tercios de esta tierra (2,2 millones de hectáreas) fueron transferidos a un fondo central de tierras, que luego se distribuyó a las personas solicitantes individuales identificadas y registradas por las comisiones de reforma agraria. La tierra expropiada se distribuyó a pequeños agricultorxs, trabajadores agrícolas, campesinxs y personas refugiadas en forma de parcelas de propiedad privada, y podía transmitirse dentro de la familia con la condición de que las personas receptoras la trabajaran. No podía venderse, arrendarse ni hipotecarse. El 43% de la tierra expropiada se distribuyó a trabajadores agrícolas y campesinxs sin tierra, mientras que el 35% correspondió a personas refugiadas (Schmidt, 2009: 16). Como resultado de la reforma agraria, se duplicó la proporción de tierras agrícolas cultivadas por pequeños agricultores.</p>
<p>Se implementaron diversas medidas para mejorar la calidad de vida de los nuevos campesinxs y apoyar los negocios nacientes. Estas medidas incluían cuotas de entrega flexibles, créditos y el suministro de semillas y ganado. Se hicieron esfuerzos por promover la cooperación y la ayuda mutua durante las épocas de cosecha, así como un programa especial de construcción iniciado por la SMAD que derivó en la edificación de aproximadamente 95.000 casas, 104.300 establos y 38.470 graneros para 1953 (Colectivo de autores, 1985: 45). Debido a la escasez de mano de obra, maquinaria agrícola y animales de tiro, era importante y necesario asegurar la cooperación entre el campesinado y las autoridades, organizaciones y empresas locales. Por ejemplo, se movilizó a la población urbana para ayudar a los nuevos campesinxs a recolectar sus cosechas.</p>
<p>La tierra expropiada restante (1,1 millones de hectáreas) pasó a ser propiedad estatal, lo que dio lugar a la creación de 500 explotaciones agrícolas del Estado (Schmidt, 2009: 16). Inicialmente, estas explotaciones sirvieron como granjas de abastecimiento para el Ejército Rojo como parte de las reparaciones de posguerra a la Unión Soviética. Más tarde, se convirtieron en bienes de dominio popular (Volkseigene Güter, VEG, por su sigla en alemán), que se transformaron en importantes mecanismos de apoyo a otras empresas agrícolas, tanto públicas como privadas, como explotaciones para la producción de semillas y la cría de animales, la formación y la educación, y fines experimentales y de investigación. También brindaban apoyo al campesinado con dificultades económicas a través de asesoramiento, y desempeñaron un papel pionero en la introducción de nuevos métodos agrícolas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171295" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171295" class="size-large wp-image-171295" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-01-1024x439.png" alt="" width="1024" height="439" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-01-1024x439.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-01-300x129.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-01-768x329.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-01-1536x658.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-01-2048x878.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171295" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: Klaus Schmidt. “Landwirtschaft in der DDR” [La agricultura en la RDA]. Agrimedia, 2009, p. 16.<br>* A principios del siglo XX, empresas sin fines de lucro compraron grandes extensiones de tierra y las dividieron en parcelas para arrendárselas a los aparceros.<br>** Personas y organizaciones afiliadas al partido nazi.</small></p></div></div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171311" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171311" class="size-large wp-image-171311" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-02-1-1024x478.png" alt="" width="1024" height="478" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-02-1-1024x478.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-02-1-300x140.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-02-1-768x359.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-02-1-1536x717.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-02-1-2048x956.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171311" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: Klaus Schmidt. “Landwirtschaft in der DDR” [La agricultura en la RDA]. Agrimedia, 2009, p. 16.</small></p></div></div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171319" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171319" class="size-large wp-image-171319" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-03-1024x545.png" alt="" width="1024" height="545" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-03-1024x545.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-03-300x160.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-03-768x408.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-03-1536x817.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-03-2048x1089.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171319" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Esto significa, por ejemplo, que en 1939 solo el 1,1% de todas las explotaciones tenía más de 100 hectáreas de tierra. Sin embargo, estas pocas explotaciones representaban el 28,3% del total de la superficie agrícola. La reforma agraria no solo aumentó considerablemente el número de pequeñxs y medianxs agricultorxs sino que también incrementó enormemente su participación en la superficie agrícola total utilizada.<br>Fuente: Colectivo de autores. Früchte des Bündnisses – Werden und Wachsen der sozialistischen Landwirtschaft der DDR [Los frutos de la alianza: el desarrollo y el crecimiento de la agricultura socialista de la RDA]. Editorial Dietz, Berlín, 1985, p. 33.</small></p></div></div>
<p>A comienzos de 1946, la ciudadanía de Alemania Oriental acudió a las urnas para elegir comisiones locales de la Asociación de Ayuda Mutua de los Campesinos (VdgB, por su sigla en alemán), con lo que los comités campesinos de ayuda mutua surgidos orgánicamente se convirtieron en organismos administrativos oficiales. La Asociación de Ayuda Mutua de los Campesinos tenía la tarea de establecer estaciones de préstamo de máquinas (MAS, por su sigla en alemán), donde el campesinado podía alquilar maquinaria y equipos agrícolas, así como de crear empresas que procesaran productos agrícolas y construyeran talleres de reparación y centros de cría de ganado.</p>
<p>Para 1950, existían 32.621 explotaciones y empresas agrícolas estatales y 617.886 explotaciones agrícolas privadas de al menos una hectárea. En estas últimas se cultivaba alrededor del 88% de toda la tierra agrícola de la RDA (5,7 millones de hectáreas) (Schmidt, 2009: 131; Administración Central de Estadística del Estado, 1957: 350). En 1948, 40.000 explotaciones eran gestionadas de manera independiente por agricultoras, resultado tanto de la reforma agraria como del elevado número de soldados que murieron durante la guerra (Secretaría de la Mujer del SED, 1948: 2). Con un tamaño promedio de 9,3 hectáreas, las explotaciones privadas se dividían de la siguiente manera:</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171327" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171327" class="size-large wp-image-171327" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-04-1024x514.png" alt="" width="1024" height="514" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-04-1024x514.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-04-300x151.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-04-768x386.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-04-1536x772.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-04-2048x1029.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171327" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: Klaus Schmidt. Landwirtschaft in der DDR [La agricultura en la RDA]. Clenze: AgriMedia, 2009, p. 131.</small></p></div></div>
<p>En esa época, de los 8 millones de personas empleadas en la RDA, aproximadamente 2 millones trabajaban en la agricultura. Una cuarta parte eran trabajadores agrícolas (trabajadores con contrato). Otra cuarta parte eran agricultorxs (propietarios o arrendatarios de una finca que trabajaban por cuenta propia), y la mitad estaba integrada prácticamente por completo por trabajadores familiares (la familia del propietario o arrendatario que trabajaba sin contrato, seguridad social ni impuesto sobre la renta), que eran casi exclusivamente mujeres (Colectivo de autores, 1985: 63). De los aproximadamente 500.000 agricultorxs, 210.000 eran nuevos.<a href="#_edn7" name="_ednref7" data-lpos="7"><sup>7</sup></a></p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171019" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171019" class="size-large wp-image-171019" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15650-637x1024.jpg" alt="" width="637" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15650-637x1024.jpg 637w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15650-187x300.jpg 187w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15650-768x1235.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15650.jpg 894w" sizes="auto, (max-width: 637px) 100vw, 637px"><p id="caption-attachment-171019" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 6. Una celebración del tractor número 100 construido en la fábrica de tractores de Brandeburgo en octubre de 1949. El letrero (a la derecha) dice: “Luchar por la paz es luchar por el futuro de Alemania”; el mural (a la izquierda) dice: “La paz nutre, la guerra destruye”.</small></p></div>
</div>
<p>En síntesis, la implementación de la reforma agraria en Alemania Oriental marcó un punto de inflexión histórico en la democratización de las relaciones agrarias y mejoró radicalmente las condiciones de vida de la población rural. Con el poder económico y político de la nobleza terrateniente finalmente quebrado, el campesinado y los trabajadores agrícolas se desarrollaron cada vez más como clases seguras de sí mismas y con influencia social. Comenzaron a dar forma activamente a la sociedad a través de nuevas estructuras democráticas como la Comisión de Reforma Agraria, la Asociación de Ayuda Mutua de los Campesinos y el DBD.<a href="#_edn8" name="_ednref8" data-lpos="8"><sup>8</sup></a> La cooperación y la participación en los procesos de toma de decisiones se convirtieron en rasgos centrales de la vida campesina, poniendo la cuestión del poder en primer plano en el campo. Este era un nuevo comienzo, un territorio inexplorado para un campesinado que solo había conocido siglos de opresión feudal y luego 12 años de belicismo fascista.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">4. La construcción de las cooperativas: “Del yo al nosotros”</h2>
<p>En Alemania, las cooperativas y las asociaciones cooperativas de campesinxs existían antes de la RDA en forma de empresas agrícolas que ofrecían préstamos bancarios y organizaban la compra y la venta de productos agrícolas (semillas, fertilizantes, etc.). Con todo, dado que los <em>junkers</em> y los grandes agricultores ocupaban las posiciones dirigentes en las asociaciones, podían utilizarlas para fortalecer su dominio sobre las explotaciones pequeñas y medianas. Para 1950, como resultado del programa de reforma agraria, estas unidades organizativas habían sido reestructuradas e integradas en la VdgB como la Cooperativa de Comercio Campesino (Bäuerliche Handelsgenossenschaft), sustituyendo una lógica de sometimiento por una de solidaridad.</p>
<p>En el terreno de la producción, la primera Cooperativa de Producción Agrícola (LPG, por su sigla en alemán) fue fundada en 1952. Desde el principio, las LPG fueron concebidas no solo como instituciones para la producción colectiva de bienes agrícolas, sino como organizaciones sociales más amplias, encargadas de funciones económicas, sociales y culturales. El carácter socialista de la producción cooperativa se afirmó a través del propósito declarado de las LPG, sus operaciones y, sobre todo, su integración en las estructuras políticas y económicas de la RDA. No obstante, establecer este carácter socialista y continuar la transformación fundamental del campo resultó ser un proceso complejo.</p>
<p>Para que las políticas agrarias de la RDA pudieran satisfacer las necesidades materiales de la población, especialmente en un contexto marcado por la ruina de la posguerra y una economía con escasez de fuerza de trabajo, la cuestión de la escala y la eficiencia era clave. Bruno Kiesler, jefe del Departamento de Agricultura del Comité Central del SED, explicó que “la reforma agraria democrática fue una decisión estratégicamente correcta, aunque sus impulsores eran conscientes de que la producción a gran escala era, en última instancia, superior a una economía agrícola fragmentada y de pequeña escala”. Para “llevar a las masas rurales por este camino”, continuó, en lugar de imponerles desde arriba la idea de la producción a gran escala, los campesinxs “primero tenían que hallar su propio camino y ganar confianza en la dirección política. A través del trabajo cotidiano de la tierra, llegaron gradualmente a reconocer que el trabajo comunal y cooperativo era más eficaz” (Kiesler, 2005: 57).</p>
<p>La presión económica para superar la producción agrícola de pequeña escala aumentó a comienzos de la década de 1950 con la creciente demanda de productos agrícolas, tanto como materias primas para la industria como alimentos para la población, a medida que la escasez de la posguerra daba paso a las demandas del tiempo de paz. Paralelamente, había señales de estancamiento en la producción agrícola y en la productividad del trabajo. La difícil situación económica provocó el cierre de explotaciones, especialmente entre los nuevos campesinxs (Grüneberg et al. 1965: 63). Además, la producción agrícola parcelada en pequeñas explotaciones privadas obstaculizaba la distribución racional del trabajo y dificultaba el uso eficiente de la maquinaria agrícola, ya de por sí escasa. El trabajo manual seguía siendo predominante. En 1950, las 514 estaciones de máquinas y tractores (MTS, por su sigla en alemán) de la RDA contaban con apenas 10.834 tractores y 675 camiones para todo el país (Administración Central de Estadística del Estado, 1955: 198). Hacia 1952, antes de que comenzara el movimiento cooperativo, unos 30.000 nuevos agricultorxs habían abandonado sus explotaciones (Kuntsche, 2015: 144). Mientras las MAS, precursoras de las MTS, atendían a agricultorxs individuales y ofrecían equipos pequeños, las MTS buscaban ir más allá del alquiler individual de equipos, suministrando maquinaria agrícola de gran tamaño y organizando su despliegue de la manera más eficiente en LPG cada vez más numerosas y de mayor escala.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171035" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171035" class="size-large wp-image-171035" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15657-1024x453.jpg" alt="" width="1024" height="453" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15657-1024x453.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15657-300x133.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15657-768x340.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15657.jpg 1247w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171035" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 7. Patio de una MTS en Obhausen, Sajonia-Anhalt, RDA (1950).</small></p></div>
</div>
<p>El historiador socialista Kurt Gossweiler describió la creciente necesidad de tomar una decisión estratégica sobre el sistema político bajo el cual desarrollar el sector agrícola:</p>
<blockquote><p>Ante la urgente necesidad de aumentar el rendimiento agrícola, la dirección de la RDA tuvo que decidir cómo abrir el camino hacia la agricultura a gran escala: si por la vía capitalista o por la socialista. Por esta razón, el debate sobre la construcción del socialismo en la RDA fue ante todo un debate sobre si se aprobaría la formación de cooperativas de producción agrícola (Gossweiler, 1998: 61-74).</p></blockquote>
<p>Una política orientada hacia la producción agrícola cooperativa tendría un profundo impacto en las relaciones laborales y de propiedad de la vida rural. Era una decisión de largo alcance que no podía resolverse hasta que se zanjara la cuestión nacional en Alemania. En 1949, cuando la RDA fue fundada como Estado democrático y antifascista como reacción a la fundación de la República Federal de Alemania (RFA, comúnmente llamada Alemania Occidental), la Unión Soviética, así como los comunistas de Alemania Occidental y de Alemania Oriental, siguieron persiguiendo el objetivo estratégico de una república alemana unificada y no alineada en la que se aplicaran las “cuatro D” del Acuerdo de Potsdam de 1945.<a href="#_edn9" name="_ednref9" data-lpos="9"><sup>9</sup></a></p>
<p>En última instancia, el SED y la dirección política de la Unión Soviética reconocieron la necesidad de cambiar de estrategia. En su congreso de 1952, el SED decidió iniciar la construcción del socialismo mediante la formación de LPG. Walter Ulbricht, secretario general del SED, subrayó la necesidad de que los campesinxs se incorporaran a las cooperativas de manera voluntaria, destacando “el principio de la voluntariedad absoluta en la organización de dichas cooperativas y la inadmisibilidad de aplicar cualquier tipo de coacción contra los campesinxs en este sentido”. Además, continuó Ulbricht, “el propio camarada Lenin había subrayado que la agricultura comunal no puede introducirse por decretos y leyes” (1952).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171043" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171043" class="size-full wp-image-171043" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15665.jpg" alt="" width="710" height="1000" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15665.jpg 710w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15665-213x300.jpg 213w" sizes="auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px"><p id="caption-attachment-171043" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Imagen 8. Cartel de agitación del SED de la década de 1950 que dice: “El futuro pertenece al socialismo. Campesinos independientes trabajadores, háganse miembros de la LPG”.</small></p></div>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">La construcción del socialismo, una LPG a la vez</h3>
<p>Aunque la necesidad de desarrollar cooperativas y las estructuras para la producción agrícola a gran escala era clara, en muchos aspectos las condiciones subjetivas y objetivas para llevar a cabo semejante proyecto aún no se habían desarrollado. ¿Cómo lograría la RDA un cambio en la forma de pensar, trabajar y vivir del campesinado?</p>
<p>En algunos casos, fueron el propio campesinado y lxs trabajadores agrícolas quienes impulsaron una forma de producción colectiva. De hecho, esos campesinxs habían instado al SED a apoyar la fundación de cooperativas incluso antes de la decisión del partido de hacerlo en julio de 1952. Este enfoque fue el que condujo a la creación de la primera LPG en Turingia ese mismo año. Estaban a favor de las LPG porque las veían como una respuesta necesaria a la difícil situación económica de sus propias tierras o porque conocían la agricultura cooperativa de la Unión Soviética y estaban convencidos de la necesidad del socialismo.</p>
<p>Sin embargo, para la inmensa mayoría de lxs agricultorxs, especialmente entre medianos y grandes con explotaciones consolidadas, la idea de abandonar la explotación individual seguía siendo inconcebible en 1952. Muchos se mostraban escépticos, mientras que otros adoptaban una actitud expectante. Se necesitaba una reorientación sin precedentes para promover una forma de pensar y trabajar más colectiva, que llegó a conocerse con el eslogan <em>Vom Ich zum Wir</em> [Del yo al nosotros]. Gerhard Grüneberg, secretario de agricultura del SED, resumió algunas de las principales dificultades de este proceso:</p>
<blockquote><p>El trabajo cooperativo hace necesario convertirse en miembro de un colectivo. Antes, el campesino decidía solo cómo organizar su trabajo. Ahora él<a href="#_edn10" name="_ednref10" data-lpos="10"><sup>10</sup></a> recibe instrucciones o, si llega a ser jefe de una brigada, por ejemplo, debe organizar el trabajo de muchas personas (…) [y] aprender a superar ciertos prejuicios y respetar a los demás miembros de la cooperativa como sus iguales (Grüneberg et al., 1965: 70).</p></blockquote>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171051" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171051" class="size-full wp-image-171051" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15672.jpg" alt="" width="779" height="550" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15672.jpg 779w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15672-300x212.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15672-768x542.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 779px) 100vw, 779px"><p id="caption-attachment-171051" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 9. En enero de 1953, nueve campesinxs fundaron una cooperativa de producción agrícola en el municipio de Blochwitz (distrito de Grossenhain). Una campesina de apellido Godzina firma un documento para inscribirse como miembro de la cooperativa.</small></p></div>
</div>
<p>En la fase inicial, los nuevos campesinxs y los pequeños propietarios que manejaban explotaciones económicamente débiles de todos los tamaños fueron la principal fuerza impulsora del movimiento cooperativo (Kuntsche, 2015: 144). Los grandes agricultores fueron excluidos de la membresía de las LPG hasta 1955 para garantizar que los campesinxs con vínculos más estrechos con la clase trabajadora desempeñaran desde el principio el papel decisivo en las cooperativas.<a href="#_edn11" name="_ednref11" data-lpos="11"><sup>11</sup></a> En general, los campesinxs, trabajadores agrícolas y nuevos campesinxs se incorporaban con facilidad a las LPG porque enfrentaban las mayores dificultades económicas y estaban menos apegados a su tierra.</p>
<p>Las nacientes LPG enfrentaron condiciones de producción desfavorables en los primeros años, como suelos degradados, la falta de experiencia en la organización de la producción colectiva a gran escala y la escasez de mano de obra y de graneros, establos y otros edificios agrícolas disponibles. El proceso se hizo aún más difícil por el hecho de que los campesinxs solían incorporarse a las cooperativas uno a uno. La integración de nuevos miembros y nuevas áreas de producción fue un desafío constante. Las rotaciones de cultivos y la organización de la producción debían ajustarse con frecuencia. En promedio, se necesitaron entre cinco y diez años para establecer estructuras sólidas y procedimientos operativos continuos en las LPG (Grüneberg et al., 1965: 71).</p>
<p>A pesar de estos y otros desafíos, hacia 1952 las primeras cooperativas ya cultivaban un promedio de 114 hectáreas de tierra agrícola (Administración Central de Estadística del Estado, 1955: 197). Esto significaba que los requisitos materiales para la producción a gran escala, como la nueva maquinaria y tecnología agrícola y los fondos necesarios para construir edificios agrícolas, debían asegurarse lo antes posible. Aunque la fabricación de maquinaria agrícola se aceleró en 1952, todavía faltaban equipos técnicos y formación suficientes para el campesinado cooperativista. Todo esto provocó una mayor presión sobre la economía nacional.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171059" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171059" class="size-full wp-image-171059" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15684.jpg" alt="" width="783" height="521" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15684.jpg 783w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15684-300x200.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15684-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 783px) 100vw, 783px"><p id="caption-attachment-171059" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 10. El 19 de mayo de 1954, la LPG Freie Erde [Tierra Libre] de Magdeburg-Salbke construye un gran patio agrícola. Las campesinas y campesinos de la cooperativa colocaron la piedra fundamental junto con trabajadores de empresas industriales vecinas. El cartel dice: “¡Como trabajamos hoy es como viviremos mañana!”.</small></p></div></div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171067" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171067" class="wp-image-171067 size-full" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15693.jpg" alt="" width="789" height="574" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15693.jpg 789w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15693-300x218.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15693-768x559.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 789px) 100vw, 789px"><p id="caption-attachment-171067" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 11. La brigada de construcción de la LPG construye una nave de forraje el 19 de octubre de 1955. Entre abril y octubre de ese año, la brigada de construcción terminó tres nuevos establos. Hacia 1960, la brigada había construido parideras e instalaciones combinadas para cerdos, ganado vacuno y aves de corral. Todos estos grandes proyectos de construcción se completaron con la ayuda de trabajadores voluntarios de la construcción.</small></p></div>
</div>
<p>Para facilitar una transición gradual y accesible a las cooperativas, el Estado introdujo incentivos activos para el desarrollo y subsidió las LPG recién creadas mediante medidas como la reducción de atrasos fiscales y deudas pendientes, la provisión gratuita de conocimientos técnicos especializados, la asignación prioritaria de semillas de calidad y fertilizantes minerales, y la concesión de préstamos en condiciones favorables (Kuntsche, 2015: 143). Por la misma razón, se crearon tres tipos diferentes de LPG, que introdujeron una transición gradual desde el modelo de propiedad privada del sistema anterior hacia el enfoque colectivo de las LPG. Del tipo I al III, cada etapa introdujo un grado distinto de socialización de los medios de producción, exigió la participación en el trabajo comunal y reguló la distribución del ingreso:</p>
<ul>
<li>En las LPG de tipo I, la tierra cultivable, la maquinaria, los equipos y los animales de tiro pasaron a ser propiedad colectiva, mientras que el ganado productivo y de cría seguía siendo propiedad de los campesinxs.</li>
<li>En las LPG de tipo II, los tractores, los animales de tiro, la maquinaria y los equipos también se transfirieron a la LPG.</li>
<li>Las LPG de tipo III funcionaban como empresas plenamente colectivas e independientes. En ellas, salvo el cultivo doméstico privado, toda la explotación agrícola de los campesinxs (tierra cultivable, praderas, bosques, ganado, tractores, maquinaria, equipos, edificios agrícolas) se transfería a la cooperativa.</li>
</ul>
<p>En los tres tipos, la tierra que los campesinxs aportaban a la LPG seguía siendo propiedad suya y no del Estado, y se tenía en cuenta al distribuir los salarios.<a href="#_edn12" name="_ednref12" data-lpos="12"><sup>12</sup></a> Cuanto más alto era el tipo, menos se tenía en cuenta la tierra aportada por los campesinxs para la remuneración.</p>
<p>En 1949, las estaciones de préstamo de máquinas, que habían sido organizadas por la VdgB para compartir las máquinas existentes entre los campesinxs, se transformaron en MTS de propiedad estatal. Este cambio reflejaba la creciente oferta de tractores y maquinaria agrícola. Las MTS desempeñaron un papel fundamental en la formación y la estabilización de las cooperativas. Mientras los equipos técnicos de mayor tamaño, los camiones y los sistemas de máquinas no podían ser adquiridos de forma privada por los campesinxs debido a su costo, su escasez y las restricciones políticas, en las MTS podían tomarse en préstamo según un sistema tarifario que favorecía a los pequeños agricultorxs sobre los grandes y a las cooperativas sobre las explotaciones individuales. Además, dado que el Estado ampliaba continuamente la base técnica de las MTS y su servicio de asesoramiento sobre la producción de cultivos y las condiciones del suelo, estas determinaron de hecho la dirección del desarrollo hacia una producción agrícola a gran escala de estilo industrial.</p>
<p>Además de satisfacer las necesidades económicas del campesinado, las MTS desempeñaron un papel central en el desarrollo político y cultural de las aldeas. A las MTS se anexaban edificios culturales, donde estas organizaban formación continua para lxs agricultorxs, consultas agroquímicas y zootécnicas, proyecciones de cine, excursiones al teatro, grupos de música y danza, bibliotecas y clubes deportivos, entre muchas otras actividades. Estas casas de cultura se convirtieron en un centro esencial para el desarrollo agrícola, la interacción social y cultural y la democratización de la sociedad. Además, las MTS sirvieron como centros de apoyo y bases de reclutamiento cooperativo para la clase trabajadora en las zonas rurales, vinculando a mecánicos, conductores de tractores y otros trabajadores con los campesinxs involucrados en las cooperativas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171075" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171075" class="size-large wp-image-171075" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15705-1024x537.jpg" alt="" width="1024" height="537" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15705-1024x537.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15705-300x157.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15705-768x403.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15705.jpg 1238w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171075" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 12. Habitantes del pueblo leyendo en la biblioteca de la comunidad de Krien, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, RDA.</small></p></div>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">La integración de las cooperativas en la economía planificada</h3>
<p>Aunque el giro hacia la agricultura cooperativa se inició con la fundación de la primera LPG en 1952, la primera ley de las LPG solo se aprobó en 1959. Incorporando las experiencias de los siete años anteriores y las aspiraciones de los años venideros, esta ley y sus versiones posteriores incluyeron una definición integral del papel social y la tarea de las cooperativas. La versión de 1982 de la ley establecía lo siguiente:</p>
<blockquote><p>1 Principios<br>
(1) Las cooperativas de producción agrícola (en adelante, LPG) son asociaciones voluntarias de campesinos, agricultores, horticultores y demás ciudadanía que promueven la producción socialista conjunta para satisfacer las necesidades materiales, culturales y de abastecimiento alimentario de la población, así como para proveer de materias primas a las industrias. Las LPG garantizan un aumento significativo de la producción y una alta eficiencia en la producción agrícola mediante la mejora constante de la relación entre los insumos y el rendimiento.<br>
(2) En las LPG, los agricultores cooperativistas organizan su trabajo conjunto y sus relaciones sociales de acuerdo con los principios de la democracia cooperativa y la gestión socialista de la empresa, como la igualdad, la cooperación camaraderil y la ayuda mutua. Las campesinas y campesinos deciden conjuntamente sobre la propiedad cooperativa y participan de las ganancias económicas de su LPG según los principios cooperativos de distribución (RDA, 1982).</p></blockquote>
<p>A seis años de la transición hacia la agricultura socialista, el Quinto Congreso del SED, en 1958, fijó el objetivo de alcanzar la autosuficiencia en la producción agrícola, así como un acceso adecuado a materias primas para la industria agrícola, hacia 1962. Aparte de los productos que no podían cultivarse en la RDA debido a las condiciones climáticas y ambientales (por ejemplo, frutas tropicales, café, cacao, etc.), la soberanía alimentaria se logró en gran medida a partir de entonces.<a href="#_edn13" name="_ednref13" data-lpos="13"><sup>13</sup></a></p>
<p>Para planificar y desarrollar la economía nacional, la producción agrícola cooperativa debía integrarse en el sistema económico de planificación centralizada de la RDA. El instrumento principal para planificar la producción agrícola era el Plan Estatal de Volumen de Producción de Productos Agrícolas, que se elaboraba mediante un complejo proceso de evaluaciones y discusiones. Primero, la demanda de bienes y productos agrícolas se determinaba a nivel central por la Comisión Estatal de Planificación, el Ministerio de Agricultura y Silvicultura y la Oficina Central Estatal de Registro y Compra de Productos Agrícolas. Esto incluía prioridades para el desarrollo de la producción, así como para el progreso cultural y social. Los objetivos establecidos en este borrador de plan se discutían luego a nivel de distrito y municipal, así como en las LPG individuales y las demás empresas agrícolas socialistas, antes de ser presentados nuevamente a nivel central y adoptados por la Cámara Popular (Volkskammer) de la RDA. Solo entonces, sobre la base del plan anual, cada LPG elaboraba sus planes operativos finales, trabajando en estrecha colaboración con los consejos municipales. La implementación del plan era supervisada luego por el consejo o la alcaldía del municipio.</p>
<p>A cada tarea en las LPG se le asignaba un valor en una escala de 0,8 a 1,6 unidades de trabajo, una clave de conversión que servía para clasificarlas según su importancia, su dificultad y las calificaciones requeridas para realizarlas. El trabajo complicado se remuneraba con más unidades que el trabajo más sencillo, y los miembros completaban una serie de tareas en un período dado, cada una con un valor específico en unidades de trabajo. Una unidad de trabajo correspondía a un valor monetario que se calculaba a partir de la suma total de los fondos generados disponibles para distribuir entre los miembros y el número de unidades de trabajo realizadas en las LPG. El Estado garantizaba un valor mínimo de siete marcos (la moneda oficial de la RDA) por unidad de trabajo. Dado que el valor exacto de las unidades de trabajo obtenidas solo podía determinarse al final del año, se utilizaba un sistema en el que se pagaba por adelantado aproximadamente el 70% del valor planificado de las unidades de trabajo (Grüneberg et al., 1965: 76). Solveig Leo, presidenta de una LPG durante muchos años, recordó el proceso de asignación de valor a las unidades de trabajo y los debates que surgían:</p>
<blockquote><p>Por la noche, ellos [los campesinos de la LPG] solían evaluar el desempeño del día y anotaban las unidades de trabajo en un pizarrón de la LPG: 1,1 o 1,2 unidades de trabajo aproximadamente por día para cada nombre. Esto significaba que cada campesino cooperativista podía ver cuántas unidades de trabajo le habían asignado a su colega. Y, por supuesto, había debates. Por ejemplo, si alguien no estaba de acuerdo y pensaba que había trabajado con mucha más diligencia de lo que mostraba el cálculo, preguntaba: “¿Por qué tengo solo 1,1 y él tiene 1,3?”. Entonces el jefe de brigada tenía que explicar por qué (2024).</p></blockquote>
<p>Cuando una LPG establecía su plan de producción, asignaba sus ingresos a diversos fondos en coordinación con el consejo municipal. Estos fondos se dividían en una reserva de consumo y una reserva de inversión con diversas subdivisiones, como el fondo básico (destinado a edificios agrícolas, maquinaria, equipos de larga vida útil, cuotas de ingreso de los miembros de la cooperativa, etc.), el capital de trabajo, la inversión, la remuneración y los gastos culturales y sociales.</p>
<p>Como ocurría en otros sectores de la RDA, para promover la producción se organizaban competencias dentro de las LPG y entre ellas, junto con los planes anuales y el trabajo cotidiano de las brigadas. El objetivo era movilizar recursos adicionales de tiempo de trabajo, atraer la atención pública hacia la importancia de la agricultura y concientizar a los habitantes de las aldeas sobre los resultados colectivos de todo el trabajo del sector agrícola, incluido el trabajo de las LPG. El autor Thomas Kupfermann describe cuánta atención pública atraían estas competencias:</p>
<blockquote><p>La cosecha mecanizada de los cultivos a gran escala… era conocida como la “batalla de la cosecha”. Los hombres, y las mujeres, que trabajaban duro conduciendo sus cosechadoras por los grandes campos de las LPG y llevaban sus máquinas por los caminos hasta el siguiente trabajo… eran los “capitanes de la cosecha”. Cada año, la batalla de la cosecha arreciaba, y los medios la acompañaban con titulares e historias de éxito… Las cooperativas participaban en competencias de distrito, sobre las que también se informaba, y al final de la batalla de la cosecha había premios para los ganadores y sus fotografías se exhibían en las “Calles de los Mejores” (pizarras donde se mostraba a las y los mejores trabajadores) (2015: 69).</p></blockquote>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171084" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171084" class="size-full wp-image-171084" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15722.jpg" alt="" width="785" height="509" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15722.jpg 785w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15722-300x195.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15722-768x498.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 785px) 100vw, 785px"><p id="caption-attachment-171084" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 13. La contabilidad de las LPG era una tarea difícil y a menudo impopular, pero necesaria. Un agrónomo de la VdgB (a la izquierda) capacita a un campesino (a la derecha) que asumió este trabajo para una LPG en Neubredersdorf, RDA, mientras algunos de los demás miembros verifican los cálculos (octubre de 1954).</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171095" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171095" class="size-full wp-image-171095" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15729.jpg" alt="" width="782" height="568" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15729.jpg 782w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15729-300x218.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15729-768x558.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 782px) 100vw, 782px"><p id="caption-attachment-171095" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 14. Colegas del Instituto de Agroeconomía de la Academia Alemana de Ciencias Agrícolas en Berlín apoyan a la contadora principal de la LPG de Schönemark, Anne-Margret Mielke, mientras prepara el arqueo de caja mensual.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171103" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171103" class="size-full wp-image-171103" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15738.jpg" alt="" width="787" height="575" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15738.jpg 787w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15738-300x219.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15738-768x561.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 787px) 100vw, 787px"><p id="caption-attachment-171103" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 15. <span style="font-weight: 400;">Treinta y dos</span> campesinas de la LPG Vorwärts [Adelante] en Groß Beuchow, RDA, cosecharon 100 toneladas de papas, que fueron llevadas de inmediato a las tiendas cercanas (septiembre de 1961).</small></p></div></div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171111" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171111" class="size-full wp-image-171111" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15745.jpg" alt="" width="789" height="576" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15745.jpg 789w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15745-300x219.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15745-768x561.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 789px) 100vw, 789px"><p id="caption-attachment-171111" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 16. En 1961, la Brigada de Ordeño “Amistad” de una LPG en Neßdorf produjo más de 80.000 kilogramos de leche, superando el plan de producción previsto para ese año.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171119" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171119" class="size-full wp-image-171119" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15752.jpg" alt="" width="789" height="576" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15752.jpg 789w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15752-300x219.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15752-768x561.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 789px) 100vw, 789px"><p id="caption-attachment-171119" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 17. Integrantes de la LPG de Priborn discuten los altos rendimientos de los cultivos y el uso eficiente de la tecnología en su asamblea general anual (enero de 1973).</small></p></div>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">Lucha de clases y disputas políticas</h3>
<p>El avance del movimiento cooperativo en la RDA estuvo determinado tanto por las condiciones internas como por las condiciones políticas de toda Europa en los años cincuenta. En la RDA y en Europa Oriental, el desarrollo del socialismo aún estaba en pañales. Al mismo tiempo, se intensificó la Guerra Fría que libraban Estados Unidos y sus aliados occidentales contra el campo socialista. Hubo muchos intentos de explotar las incertidumbres y las contradicciones de los países socialistas y de sus direcciones políticas, especialmente tras la muerte de Iósif Stalin en marzo de 1953. Las violentas crisis políticas y las protestas antigubernamentales en la RDA en 1953, en Polonia en 1956 y en Hungría ese mismo año pueden entenderse en este contexto.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tan tarde como marzo de 1952, Heinrich von Brentano, entonces presidente del grupo parlamentario de la CDU/CSU en el Bundestag</span> de Alemania Occidental, declaró abiertamente su intención de recuperar el control de Alemania Oriental: “Haremos cualquier cosa y todo, y lo digo explícitamente: cualquier cosa y todo, para recuperar la Zona de Ocupación Soviética” (Institut für Marxismus-Leninismus beim Zentralkomitee der SED, 1966: 226). En particular, la frontera abierta entre Berlín Occidental y Berlín Oriental ofrecía a Occidente una amplia gama de oportunidades para acciones subversivas, incluidos el espionaje, el sabotaje y la creación de organizaciones terroristas. Por ejemplo, la emisora de radio de Berlín Occidental, Rundfunk im amerikanischen Sektor [Radiodifusión en el Sector Estadounidense], utilizaba una cobertura informativa manipuladora y negativa para aumentar las dudas de los campesinxs sobre las perspectivas del camino socialista (Kuntsche, 2015: 322).</p>
<p>Occidente explotó los desafíos y el descontento existentes en la RDA, que derivaban principalmente del esfuerzo de la población por superar las consecuencias de la guerra, y los convirtió en armas contra su gobierno. Al ver cuán tensa se volvía la situación política a comienzos de junio de 1953, la dirección de la RDA implementó amplias medidas de alivio para la población. Sin embargo, semanas después, el 17 de junio de 1953, estallaron protestas que, con la ayuda de Occidente, fueron instigadas hasta convertirse en un intento de golpe contrarrevolucionario.</p>
<p>Tras los disturbios, la dirección del SED reflexionó crítica y públicamente sobre sus errores de política, también en lo referente al movimiento cooperativo que había comenzado un año antes. En un artículo periodístico, el Comité Central del SED escribió:</p>
<blockquote><p>El partido, que había tomado el rumbo correcto hacia la construcción de los cimientos del socialismo en la RDA, tomó el camino equivocado de acelerar la solución de esta tarea sin tener en cuenta las condiciones reales internas y externas. Esto (…) tuvo consecuencias perjudiciales para el abastecimiento de alimentos de la población y, en cierta medida, condujo al deterioro de las relaciones adecuadas entre el partido y las masas trabajadoras. Se emplearon métodos administrativos donde debió haberse realizado una amplia y diligente labor educativa entre las masas.</p>
<p>Fue correcto que las organizaciones del partido apoyaran el movimiento de formación de cooperativas de producción agrícola que surgió en la RDA a partir de la iniciativa de los agricultorxs trabajadorxs. Sin embargo, en algunos círculos, las organizaciones del partido toleraron la violación del estricto principio de voluntariedad y trataron de aumentar el número de cooperativas sin dedicar la atención necesaria a la consolidación organizativa y económica de las cooperativas existentes, que es la tarea principal del partido al impulsar el desarrollo de las cooperativas en las aldeas (Comité Central del SED, 1953).</p></blockquote>
<p>Con el tiempo, el esfuerzo requerido para establecer nuevas LPG dificultó una mayor expansión, lo que llevó al Estado a orientarse hacia la consolidación de las LPG existentes, el apoyo a sus esfuerzos por elevar la capacidad productiva y la incorporación de más campesinxs, al tiempo que brindaba mayor apoyo a las explotaciones privadas, cuya productividad seguía siendo esencial para cumplir los objetivos agrícolas generales.</p>
<p>Durante este período, se reabrió el debate sobre el futuro de la agricultura en la RDA, que giró en gran medida en torno a hasta qué punto el Estado debía seguir promoviendo las cooperativas. A mediados de los años cincuenta, la mayoría de las cooperativas seguían siendo menos productivas que las explotaciones medianas y las grandes explotaciones de propiedad privada, y debían ser sostenidas con subsidios estatales. Algunos políticos y analistas aprovecharon esto como oportunidad para hacer campaña contra el apoyo estatal a las cooperativas “improductivas” y a favor del fortalecimiento de las explotaciones de propiedad privada. Estas propuestas fueron rechazadas tajantemente por la dirección del SED encabezada por Walter Ulbricht, quien declaró en 1957 en una conferencia del Comité Central:</p>
<blockquote><p>Se está diciendo que debe abandonarse el desarrollo ordenado de la agricultura y la promoción sistemática de la agricultura socialista (…) La prioridad, dicen, debe darse al desarrollo de las explotaciones familiares [privadas](…) Esta propuesta allana el camino de regreso a una economía capitalista, con lo cual los grandes agricultorxs se convertirían en la principal fuerza económica de la aldea (1961: 601).</p></blockquote>
<p>Estas disputas revelan que, durante todo el período del movimiento cooperativo, hubo profundos conflictos y debates sobre cómo equilibrar la relación entre la voluntariedad y la promoción activa y decidida de las cooperativas por parte del Estado. Las exageraciones administrativas de los organismos gubernamentales y de los dirigentes políticos que violaban el principio de voluntariedad fueron criticadas y combatidas. Pero también lo fueron las ideas de un proceso autosostenido que asignaba al Estado un papel pasivo frente a lxs agricultorxs. También hubo una lucha activa contra las fuerzas que se proponían sabotear el desarrollo de la agricultura socialista.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Primavera socialista: el apogeo del movimiento cooperativo</h3>
<p>Hacia 1958, seis años después de la fundación de la primera LPG, se había producido una consolidación y estabilización gradual de la capacidad productiva dentro del movimiento cooperativo, aunque el apoyo estatal seguía siendo necesario en la mayoría de los casos. Aun así, mientras existieran explotaciones agrícolas privadas junto al sector cooperativo, la transformación socialista del campo permanecería incompleta. La coexistencia de diferentes estructuras socioeconómicas en la agricultura, la producción cooperativa y la agricultura individual, estaba destinada a frenar el crecimiento de la productividad. Al mismo tiempo, la mera existencia de empresas privadas en el campo daba municiones a los opositores políticos para argumentar contra el proyecto de la agricultura socialista en su conjunto. Aumentó la presión para incorporar las empresas privadas al movimiento cooperativo y crear un sistema unificado.</p>
<p>De 1958 a 1960, período comúnmente denominado “primavera socialista”, casi todos los pequeños agricultores restantes fueron incorporados a las LPG mediante iniciativas encabezadas por los partidos del bloque,<a href="#_edn14" name="_ednref14" data-lpos="14"><sup>14</sup></a> las organizaciones de masas, el DBD, la VdgB y las MTS. Esta consolidación fue reforzada por medidas económicas que fortalecieron la capacidad técnica del sector, como un marcado aumento de la maquinaria agrícola disponible. A medida que la productividad de las LPG aumentaba visiblemente y el apoyo estatal se volvía más eficaz, los medianos y grandes agricultores que, durante mucho tiempo se mostraron reticentes, comenzaron a reconocer el valor de unirse al sector cooperativo.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171127" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171127" class="size-large wp-image-171127" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15760-1024x645.jpg" alt="" width="1024" height="645" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15760-1024x645.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15760-300x189.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15760-768x484.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15760.jpg 1233w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171127" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 18. Trabajadores industriales ayudan en la cosecha de papas. A las cooperativas se les asignaron empresas industriales en una etapa temprana para brindar apoyo, y lxs trabajadorxs ayudaban con la cosecha y las reparaciones.</small></p></div>
</div>
<p>Cuando la campaña fue declarada concluida en la primavera de 1960, su magnitud era visible en las estadísticas: las <span style="font-weight: 400;">explotaciones agrícolas, en su mayoría pequeñas y de propiedad privada que habían caracterizado la agricultura en 1950, </span>habían dado paso a más de 19.000 LPG, cada una de las cuales cultivaba un promedio de alrededor de 280 hectáreas. El 84% de toda la tierra agrícola era ahora trabajada cooperativamente (Administración Central de Estadística del Estado, 1962: 419).</p>
<p>Las mujeres campesinas desempeñaron un papel clave en la expansión y la consolidación del movimiento cooperativo, pues a menudo eran las actoras decisivas para ganar a sus familias. Las mujeres, que tradicionalmente habían trabajado en la cría de animales, una labor que consume mucho tiempo y es físicamente exigente, al tiempo que se ocupaban de sus hogares y del cuidado de la niñez, eran ciertamente quienes más tenían que ganar con la incorporación a las LPG y los beneficios sociales otorgados a sus integrantes.</p>
<p>Aunque la gran mayoría de los agricultorxs había aceptado incorporarse a las LPG en la primavera de 1960, en algunos casos solo llegaron a apreciar verdaderamente los beneficios de la producción cooperativa en los años siguientes. Una campesina, Elli I., reflexionó sobre su escepticismo hacia la cooperativa en los primeros años:</p>
<blockquote><p>Como campesinxs, teníamos que trabajar de sol a sol. En 1957, mi hija nació prematuramente porque tuve que ayudar a mi esposo a cargar 30 sacos de fertilizante. En la cooperativa, ya no tuvimos que preocuparnos por esas cosas. Nos habíamos incorporado a la cooperativa bastante tarde y, después de años, pensé para mí: Dios mío, ¿qué tontos habíamos sido? No se puede vivir mejor que aquí. El trabajo se hizo más fácil. Teníamos atención médica, toda mujer podía ir al médico, teníamos días para las tareas del hogar y vacaciones. Cuando lo recuerdo, (…) aquellos fueron mis mejores años (Kuntsche, 2015: 333).</p></blockquote>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171346" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171346" class="size-large wp-image-171346" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-05-1-793x1024.png" alt="" width="793" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-05-1-793x1024.png 793w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-05-1-232x300.png 232w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-05-1-768x992.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-05-1-1189x1536.png 1189w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-05-1-1586x2048.png 1586w" sizes="auto, (max-width: 793px) 100vw, 793px"><p id="caption-attachment-171346" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>El sector agrícola socialista incluye las explotaciones estatales y las cooperativas. Otras pequeñas empresas agrícolas de propiedad estatal no se recogen por separado, lo que explica la diferencia entre la cuota total de las explotaciones socialistas y la suma de las cuotas de las explotaciones de propiedad pública y las cooperativas.<br>Fuente: Staatliche Zentralverwaltung für Statistik [Administración Central de Estadística del Estado], Statistisches Jahrbuch der DDR 1960/61 [Anuario estadístico de la RDA 1960/61], Berlín: VEB Deutscher Zentralverlag, 1962, p. 419.</small></p></div></div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171354" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171354" class="size-large wp-image-171354" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-06-928x1024.png" alt="" width="928" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-06-928x1024.png 928w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-06-272x300.png 272w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-06-768x847.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-06-1393x1536.png 1393w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-06-1857x2048.png 1857w" sizes="auto, (max-width: 928px) 100vw, 928px"><p id="caption-attachment-171354" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuentes: Gerhard Seidel. Die Landwirtschaft der DDR [La agricultura de la RDA]. Berlín: VEB Deutscher Landwirtschaftsverlag, 1961, p. 37.<br>Autorenkollektiv unter Leitung von Volker Klemm [Colectivo de autores dirigido por Volker Klemm]. Von den bürgerlichen Agrarreformen zur sozialistischen Landwirtschaft in der DDR [De las reformas agrarias burguesas a la agricultura socialista en la RDA]. Berlín: VEB Deutscher Landwirtschaftsverlag, 1985, p. 220.<br>Staatliche Zentralverwaltung für Statistik. Statistisches Jahrbuch der DDR 1989 [Anuario estadístico de la RDA 1989]. Berlín: VEB Deutscher Zentralverlag, 1990, p. 196.</small></p></div></div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171362" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171362" class="size-large wp-image-171362" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-07-1024x701.png" alt="" width="1024" height="701" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-07-1024x701.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-07-300x205.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-07-768x525.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-07-1536x1051.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-07-2048x1401.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171362" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: Staatliche Zentralverwaltung für Statistik [Administración Central de Estadística del Estado, 1971]. Statistisches Jahrbuch der DDR 1971 [Anuario estadístico de la RDA 1971]. Berlín: VEB Deutscher Zentralverlag, 1971, p. 222; Statistisches Jahrbuch der DDR 1955 [Anuario estadístico de la RDA 1955]. Berlín: VEB Deutscher Zentralverlag, 1956, p. 224.</small></p></div></div>
<h3 style="margin:2em 0;">Las cooperativas impulsan el progreso social y cultural</h3>
<p>Desde su origen, las tareas de las LPG no se limitaban a la producción agrícola, sino que se extendían a la mejora de la vida rural en general. Con el tiempo, se convirtieron en centros del desarrollo social, comunitario, cultural-político y económico de las comunidades rurales. En coordinación con los municipios y las empresas urbanas, las LPG construyeron viviendas, centros culturales, jardines de infancia e instalaciones deportivas. Mejoraron los caminos y construyeron otros nuevos, instalaron tuberías de agua y sistemas de alcantarillado, cavaron zanjas de drenaje y abrieron tiendas y restaurantes. Las LPG retomaron y ampliaron el trabajo cultural de las MTS. Las funciones de grupos de teatro, las noches de baile para la juventud, los eventos deportivos y las proyecciones de cine trajeron un nuevo nivel de vida cultural a las aldeas.</p>
<p>Hans Luft, agrónomo y exempleado del Ministerio de Agricultura de la RDA, reflexiona sobre la transformación cultural provocada por las nuevas relaciones de producción del sistema de las LPG:</p>
<blockquote><p>El trabajo conjunto en la cooperativa y [la resolución de] los problemas emergentes, como el uso de maquinaria compleja para recoger la cosecha lo más rápido posible, las dificultades con las reparaciones y la obtención de repuestos para la maquinaria agrícola, la terminación de las construcciones y de los sistemas de riego, [y] el manejo libre de epidemias de grandes poblaciones de ganado rompieron rápidamente generaciones de enemistad en las aldeas. Los hijos de los agricultores crecieron dentro de las nuevas formas de producción con nuevos conocimientos, experiencia y, sobre todo, niveles más altos de calificación (Luft, 1998: 43).</p></blockquote>
<p>Las cooperativas mejoraron enormemente las condiciones de vida de la población rural, reduciendo el desgaste físico de los campesinxs mediante el trabajo comunal y el uso de maquinaria (Mahlich, 1999: 445). Además de los programas nacionales que garantizaban el acceso a los sistemas nacionales de seguridad social, salud y seguros, entre otros, las LPG lograron una serie de importantes avances sociales para sus miembros, que generaciones anteriores de campesinxs ni siquiera habrían podido soñar y que aún no estaban al alcance de las pocas explotaciones agrícolas privadas restantes, tales como:</p>
<ul>
<li>Igual salario por igual trabajo</li>
<li>Remuneración especial por el trabajo en domingos y días festivos</li>
<li>Pago por enfermedad</li>
<li>Prestaciones por hijxs, como pagos mensuales en efectivo y subsidios por nacimiento</li>
<li>Vacaciones pagadas, con la opción de pasarlas en un centro vacacional subsidiado propiedad de la LPG</li>
<li>Horarios de trabajo fijos y previsibles, excepto durante los meses de cosecha</li>
<li>La inclusión de todxs lxs cooperativistas en un sistema uniforme de seguro social que cubría prestaciones como atención médica, pensiones y seguro de accidentes</li>
<li>“Exención” del pago del impuesto sobre la renta (Mahlich, 1999: 445-446).</li>
</ul>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171159" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171159" class="size-full wp-image-171159" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15798.jpg" alt="" width="783" height="572" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15798.jpg 783w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15798-300x219.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15798-768x561.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 783px) 100vw, 783px"><p id="caption-attachment-171159" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 19. Dos docentes y una asistente educativa cuidan a 47 niñas y niños en el jardín de infancia de la LPG Walter Ulbricht de Jahna, fundada en 1952.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171167" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171167" class="size-full wp-image-171167" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15807.jpg" alt="" width="788" height="570" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15807.jpg 788w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15807-300x217.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15807-768x556.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 788px) 100vw, 788px"><p id="caption-attachment-171167" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 20. La Comisión de Mujeres Campesinas de la VdgB del distrito de Stollberg siguió las resoluciones del Congreso Campesino de apoyar a las mujeres campesinas y a las niñas en su formación continua, ofreciendo cursos especiales de capacitación. Durante 15 semanas, 48 mujeres y niñas acudieron a la ciudad distrital para seguir formándose, con conferencias, seminarios, ejercicios prácticos y excursiones de campo. El foco era la cría y el cuidado del ganado, porque la mayoría de las participantes trabajaba en ese ámbito (febrero de 1962).</small></p></div>
</div>
<p>Además, el trabajo infantil, que había sido una práctica común en las fincas familiares, desapareció con la llegada de las LPG. Las escuelas centrales reemplazaron a las escuelas de una sola clase en las aldeas. La niñez y la juventud tuvieron acceso al sistema de enseñanza politécnica de la RDA, que les permitía elegir una carrera de manera independiente y les proporcionaba una base para los estudios agrícolas. Se crearon amplias oportunidades de educación y capacitación para los campesinxs cooperativistas, de las cuales las mujeres campesinas se beneficiaron significativamente, ya que por primera vez pudieron obtener calificaciones profesionales y asumir funciones de dirección en las explotaciones cooperativas.</p>
<p>Margarete Müller, agrónoma y política del SED, describió el progreso que logró su aldea:</p>
<blockquote><p>Vivo en Kotelow desde 1960. En aquel entonces, a los 29 años, fui elegida presidenta de la LPG. Cuando comenzamos, no había caminos pavimentados y nuestras botas se atascaban profundamente en el lodo. Poco a poco, modernizamos la aldea y la mejoramos. Nos alegrábamos por cada casa nueva, cada establo nuevo, cada granero nuevo, por la granja lechera y las pocilgas que construimos juntos. Celebrábamos juntos y también nos frustrábamos juntos cuando las cosas no salían como queríamos. Éramos una comunidad. Incluso en verano, los campesinxs podían irse de vacaciones, y lxs jóvenes que se graduaban en las universidades y las escuelas técnicas a veces regresaban, porque veían un futuro para ellos y sus familias en el pequeño Kotelow (Müller, 2015: 58).</p></blockquote>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171175" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171175" class="size-full wp-image-171175" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15815.jpg" alt="" width="568" height="779" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15815.jpg 568w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15815-219x300.jpg 219w" sizes="auto, (max-width: 568px) 100vw, 568px"><p id="caption-attachment-171175" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 21. Anneliese Hartmann, especialista en mecanización de la LPG V. I. Lenin de Öttersdorf, opera una segadora-hileradora sobre áreas de forraje verde en junio de 1978.</small></p></div>
</div>
<p>Desde 1960, el apogeo del movimiento cooperativo, hasta la disolución de la RDA en 1990, las mujeres representaron aproximadamente el 40–45% de los miembros de las LPG (Administración Central de Estadística del Estado, 1989: 182-183). Mientras que en 1963 solo el 8,5% de las mujeres que trabajaban en la agricultura tenía un título universitario o formación profesional, en comparación con el 18,1% de los hombres, en 1984 esta cifra había alcanzado el 88,6% en el ámbito de la agricultura, en comparación con el 90,2% de la población general (Colectivo de autores del Ministerio de Agricultura, 1989: 66). En 1966, el 26% de todos los miembros de las juntas directivas de las LPG eran mujeres (Körner, 1969: 57). Se establecieron de manera integral estructuras concretas como los Comités de Mujeres y los Planes de Fomento de la Mujer en las LPG, destinados a fortalecer el papel de las mujeres, defender sus intereses y aumentar su presencia en los cargos de dirección. Hacia 1978, la proporción de mujeres en cargos de dirección había alcanzado el 35%, en parte debido al aumento de sus calificaciones profesionales y educativas. Sin embargo, el proceso de aumento del número de mujeres en la dirección se estancó a finales de los años ochenta y las mujeres siguieron subrepresentadas entre las presidencias de las LPG hasta el final de la RDA (Panorama DDR, 1988: 18).</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Solidaridad antiimperialista en la agricultura</h3>
<p>Mientras la RDA buscaba acercar la calidad de vida de las zonas rurales y urbanas, se cultivaba entre los agricultorxs otro pilar de la construcción socialista: la solidaridad internacional.</p>
<p>El 1 de septiembre de 1960 se fundó el Instituto de Agricultura Tropical en la Universidad Karl Marx de Leipzig. ¿Por qué se estableció un instituto de este tipo en Alemania, un país situado en una zona climática templada fría? Tras perder sus colonias al final de la Primera Guerra Mundial, ya no existía ningún interés estatal en la investigación y la enseñanza relacionadas con la agricultura tropical. Esto cambió con la RDA, aunque con una premisa totalmente distinta: los jóvenes Estados-nación surgidos de las luchas anticoloniales debían ser apoyados activamente en su camino hacia la liberación económica. Miles de estudiantes de más de 60 países del Sur Global fueron formados para desarrollar la agricultura de sus países de origen en el Instituto de Leipzig y en un puñado de otras instituciones educativas, como la Escuela de Ingeniería Agrícola para la Agricultura Tropical de Altenburg y la VEB Interagrarkooperation.</p>
<p>Ciudadanxs de la RDA también asistían a cursos y seminarios diseñados específicamente para prepararlos para misiones agrícolas en el extranjero. Grupos de especialistas de la RDA, trabajando en estrecha colaboración con expertos y funcionarios locales, apoyaron el complejo y prolongado proceso de transformar estructuras agrarias feudales, distorsionadas por el colonialismo y atrasadas, en una producción agrícola soberana y controlada por el Estado.</p>
<p>Entre los ejemplos se encuentran los especialistas porcinos en Vietnam que intentaban combinar la fertilidad del cerdo barrigón vietnamita con la capacidad de engorde de las razas alemanas; un especialista en agricultora tropical en la República Democrática Popular de Yemen que, junto con funcionarios locales, llevó a cabo los primeros levantamientos estadísticos exhaustivos de la producción ganadera; o un grupo de 38 especialistas de la RDA que, sobre la base de un tratado de amistad entre la RDA y Mozambique y en estrecha cooperación con las fuerzas locales, ayudó a establecer una granja estatal, 8 de estos especialistas fueron asesinados por fuerzas contrarrevolucionarias en 1984 (Smardz, 2005: 277). Además, el desarrollo de las primeras regiones cafetaleras en Dak Lak, Vietnam, apoyado con 32 millones de rublos<a href="#_edn15" name="_ednref15" data-lpos="15"><sup>15</sup></a>, permitió al país convertirse en el segundo mayor productor de café del mundo (Böhme, 2015).</p>
<p>El envío de tractores y maquinaria agrícola, así como el establecimiento de talleres de reparación, se financió con donaciones de la ciudadanía de la RDA, incluidas las contribuciones de los agricultorxs. En miles de cooperativas, los campesinxs de la RDA crearon grupos de solidaridad y apoyaron campañas como “Los campesinxs ayudan a los campesinxs de Vietnam”, enviando equipos de aspersión a Vietnam para rehabilitar los cultivos envenenados por los ataques químicos de Estados Unidos.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171183" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171183" class="size-full wp-image-171183" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15822.jpg" alt="" width="791" height="448" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15822.jpg 791w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15822-300x170.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15822-768x435.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px"><p id="caption-attachment-171183" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 22. Miembros de la LPG Oskar Schneller de Mansfeld expresan su solidaridad y amistad con el pueblo vietnamita en presencia de Bui Tru, segundo secretario de la embajada de la República Democrática de Vietnam en la RDA (julio de 1972).</small></p></div>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">El camino hacia la producción agrícola a gran escala</h3>
<p>A finales de los años sesenta, cuando la reforma agraria se había implementado plenamente y el movimiento cooperativo había alcanzado su apogeo, comenzó una tercera fase central del desarrollo agrícola. Durante esta fase se establecieron objetivos estratégicos que orientarían la planificación agrícola hasta comienzos de los años ochenta: la consolidación de las explotaciones agrícolas pequeñas y medianas en cooperativas más grandes, la especialización en partes del proceso productivo y la colaboración con las industrias de procesamiento como requisitos previos para una producción a gran escala de tipo industrial en el campo. Hans Reichelt, ministro de Agricultura durante muchos años, explicó la necesidad de la producción agrícola industrial en las condiciones de una sociedad socialista:</p>
<blockquote><p>Este era el camino para crear unidades económicas más grandes en la agricultura: la agricultura a pequeña escala es tan ineficaz como mantener el ganado en establos pequeños. Algunos pueden objetar aquí: “¡Uy, la cría de ganado a gran escala!” Pero la producción de tipo industrial en la agricultura no es mala <em>per se</em>. Es objetivamente necesaria para alimentar a la humanidad. Esto no es posible con métodos de producción del siglo XIX. Lo malo es cuando todas las reglas morales y éticas, incluido el bienestar animal, se ignoran en aras del lucro. Sin embargo, esto proviene del carácter de la sociedad. Cuando los grandes compradores mayoristas corporativos obligan a los campesinxs a vender sus productos por debajo del precio de producción, y cuando accionistas y bancos especulan con alimentos en las bolsas de valores, esto inevitablemente tiene un impacto en la producción (Schmidt, 2009: 293).</p></blockquote>
<p>Como resultado del aumento de las capacidades de inversión y de la eficiencia que trajeron consigo los años de experiencia acumulada en la producción de tipo cooperativo, todas las LPG se convirtieron gradualmente en LPG de tipo III (la estructura cooperativa más avanzada, a través de la cual los campesinxs incorporaban a la cooperativa toda su tierra y su explotación agrícola, que funcionaba como una empresa independiente). Mediante un decreto del Consejo de Ministros de 1963, la mayor parte de la maquinaria de las MTS fue entregada gratuitamente a las LPG de tipo III, mientras que las LPG de tipo I y tipo II pudieron adquirirla a bajo precio y en cuotas (Colectivo de autores, 1985: 170). Muchos trabajadores de las MTS, operadores de tractores y técnicos se convirtieron en miembros de las cooperativas. Esto significó que el uso de la tecnología podía coordinarse de manera más eficaz e integrarse en el trabajo de las LPG. Finalmente, las LPG también se fusionaron para formar “LPG conjuntas” más grandes. El número total de cooperativas disminuyó, mientras que la superficie agrícola trabajada por cada cooperativa aumentó. Mientras que en 1960 había 19.313 LPG que trabajaban aproximadamente 5,4 millones de hectáreas de tierra, en 1988 eran 3.855 las que trabajaban la misma cantidad de tierra (Administración Central de Estadística del Estado, 1990: 181).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_171378" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171378" class="size-large wp-image-171378" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-08-1-1024x563.png" alt="" width="1024" height="563" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-08-1-1024x563.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-08-1-300x165.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-08-1-768x422.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-08-1-1536x845.png 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Graphs_ES_Web-08-1-2048x1126.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-171378" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fuente: Autorenkollektiv des Ministeriums für Land-, Forst- und Nahrungsgüterwirtschaft [Colectivo de autores del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Alimentación], “40 Jahre erfolgreiche Entwicklung zu einer leistungsfähigen sozialistischen Landwirtschaft in der DDR” [40 años de desarrollo exitoso hacia una agricultura socialista eficiente en la RDA], Eggersdorf: Agrabuch, 1989, p. 58.</small></p></div></div>
<p>Este aumento de la productividad agrícola fue impulsado por la necesidad de satisfacer la creciente demanda de alimentos y materias primas, insumos necesarios en una serie de industrias, como la textil, la del cuero y las pieles, la de pulpa y papel, la química y farmacéutica, la maderera y las industrias culturales. En 1988, casi el 65% de las materias primas primarias de la RDA se producía en el sector agrícola (Schmidt y Boew, 1988: 14). Este aumento de la productividad agrícola también liberó mano de obra urgentemente necesaria que pudo destinarse a otros sectores de la economía; promovió el uso eficiente de la maquinaria agrícola; y creó las condiciones para elevar el nivel de formación que recibían los campesinxs y los trabajadores agrícolas, todos factores que, a su vez, aumentaron aún más la productividad.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171207" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171207" class="size-large wp-image-171207" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15838-762x1024.jpg" alt="" width="762" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15838-762x1024.jpg 762w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15838-223x300.jpg 223w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15838-768x1032.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15838.jpg 884w" sizes="auto, (max-width: 762px) 100vw, 762px"><p id="caption-attachment-171207" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 23. Los especialistas Klaus Ulrich y Franz Mally verifican un sistema de riego controlado por computadora en una LPG de Dambeck.</small></p></div>
</div>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_171215" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-171215" class="size-full wp-image-171215" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15845.jpg" alt="" width="949" height="896" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15845.jpg 949w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15845-300x283.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/10/Imagen15845-768x725.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 949px) 100vw, 949px"><p id="caption-attachment-171215" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Fotografía 24. Trabajadores utilizan una cosechadora combinada en una LPG de Werben.</small></p></div>
</div>
<p>La planificación agrícola tenía lugar en los niveles central, local y en las explotaciones. Hasta entonces, las LPG habían sido relativamente autocontenidas. Ahora se integraban cada vez más en la planificación y la gestión social global de la economía de la RDA. Las Asociaciones Agrario-Industriales (AIV, por su sigla en alemán) que surgieron a mediados de los años setenta fueron la culminación de este proceso. Las AIV eran una forma institucionalizada de cooperación entre diversas LPG, los VEG, las instalaciones interempresariales utilizadas por más de una organización, y las empresas de los eslabones anteriores y posteriores de los sectores de servicios, procesamiento y manufactura. Hacia 1989, se habían formado 13 de estos complejos de producción (las AIV) en la RDA, que en conjunto trabajaban el 6,6% de la tierra agrícola total del país (Schmidt, 2009: 293).</p>
<p>A comienzos de los años ochenta, problemas concretos derivados de la tendencia hacia la especialización y los excesos de la producción a gran escala condujeron a correcciones de rumbo y debates. Por ejemplo, la especialización y la separación de la producción vegetal y la producción animal interrumpieron el intercambio directo de fertilizante natural y alimento para el ganado, y generaron dificultades logísticas. El aumento de los gastos de transporte y los costos de las grandes propiedades tensionó la producción. En la producción animal, el esfuerzo por atender la higiene veterinaria y la prevención de enfermedades aumentó notablemente. Los problemas ecológicos causados por el uso excesivo de fertilizantes minerales en lugar de opciones más respetuosas con el medio ambiente fueron corregidos con el tiempo. Los sistemas de máquinas de alto consumo energético eran susceptibles a los picos de los precios de la energía en el mercado mundial, lo que tuvo un impacto particularmente grave en la RDA, especialmente a comienzos de los años ochenta.</p>
<p>El esfuerzo por mejorar la integración de las LPG en los planes sociales y económicos de la RDA mediante las AIV no significaba un plan para cambiar la estructura de propiedad de la tierra. Como explicaba un folleto informativo oficial sobre la agricultura:</p>
<blockquote><p>Una y otra vez, los visitantes de nuestra república preguntan si la tierra será nacionalizada y cuándo. Esta cuestión no está sobre la mesa, porque nadie está pensando en cambiar las formas de propiedad en el campo. La mayor parte de la tierra es propiedad privada de los agricultorxs. Su uso cooperativo, y la distribución de su rendimiento entre los miembros de la LPG según su participación en el trabajo realizado, crea todas las oportunidades para seguir impulsando la sociedad socialista desarrollada [de la RDA] (Panorama DDR, 1979: 29).</p></blockquote>
<p>Aunque la propiedad privada indudablemente tenía una influencia en la conciencia de los campesinxs, en conjunto, la creciente integración de las LPG en las estructuras unitarias de planificación económica y democracia de la RDA impidió que la propiedad privada de la tierra adquiriera significación económica o política. La relación entre los diferentes actores de las zonas rurales y la producción agrícola no estuvo exenta de fricciones. Como señaló Klaus Schmidt, exdirector del Instituto de Agroeconomía de la RDA:</p>
<blockquote><p>Particularmente donde las AIV administraban el territorio de un municipio completo, o donde su esfera de influencia incluso se extendía más allá de los límites del municipio, existía la tendencia de que asumieran cada vez más las funciones oficiales que hasta entonces habían sido gestionadas por órganos estatales. Un problema fundamental que surgió con el desarrollo de las AIV fue la cuestión de las perspectivas y oportunidades de las unidades individuales dentro de la AIV, específicamente en qué medida podían mantener su independencia (Schmidt, 2009: 294).</p></blockquote>
<p>Estas contradicciones y problemas, junto con la errónea separación de la producción vegetal y animal en los años setenta, deberían haber dado lugar a un animado debate sobre el futuro de la agricultura. La cuestión de equilibrar la propiedad de la tierra y la independencia con la mayor integración y centralización de las LPG ciertamente habría seguido siendo objeto de debate político de haber continuado existiendo la RDA. Mientras el SED y las amplias estructuras democráticas de las zonas rurales, desde los consejos agrarios de los niveles municipal hasta el central, pasando por las organizaciones campesinas, y las numerosas instituciones científicas y publicaciones agrícolas de la época, respondieron a estas contradicciones y tareas de manera ágil, autocrítica y proactiva, fueron capaces de impulsar el desarrollo hacia adelante.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">5. Conclusiones</h2>
<p>El desarrollo de las relaciones agrícolas socialistas llegó a un fin abrupto con la disolución de la RDA en octubre de 1990. Se impusieron cambios estructurales a una velocidad vertiginosa, que transformaron la realidad social y económica del campesinado.</p>
<p>En el momento de la disolución de la RDA, el 55% de la tierra cultivada por las LPG era propiedad de miembros individuales de las LPG. El 45% restante era propiedad del Estado o estaba arrendado a las LPG por propietarios privados. Después de 1990, este 45% fue rápidamente privatizado, lo que retiró tierras de las estructuras económicas existentes de las LPG y proveyó una palanca para su disolución en favor de la agricultura privada. Las LPG que buscaban seguir produciendo debían arrendar o comprar esas tierras, a menudo con costos adicionales, al tiempo que completaban la transición hacia una nueva forma jurídica empleada para las cooperativas en Occidente antes de finales de 1991. El proceso de transformación ejerció una presión considerable sobre las estructuras existentes de las LPG (Schmidt, 2009: 320).</p>
<p>Este y otros cambios de política en el período posterior a 1990 generaron un éxodo rural, especialmente de trabajadorxs jóvenes y calificadxs. De los antiguos 923.000 trabajadorxs agrícolas de la RDA, 743.900 personas fueron despedidas para 1993 y 4 de cada 5 se vieron empujadas a abandonar el campo (Jochimsen, 2010: 213). La infraestructura social y cultural fue destruida. Aunque la transformación de la propiedad de la tierra establecida por la reforma agraria quedó jurídicamente protegida por los llamados tratados de reunificación firmados por el último gobierno de la RDA, la élite terrateniente que había controlado el campo antes de 1945 pudo valerse de vacíos legales para reclamar partes de sus tierras expropiadas.</p>
<p>Sin embargo, a pesar del vuelco capitalista radical, la historia de la RDA ha dejado una huella visible en las estructuras agrarias de Alemania. En promedio, las explotaciones agrarias de Alemania Oriental cultivan superficies mucho mayores que las de Alemania Occidental y han mantenido elementos de las estructuras establecidas por las LPG, como el uso compartido de máquinas, bajo las nuevas categorías jurídicas de la economía de mercado (Jochimsen, 2010: 232).</p>
<p>En menos de 50 años, en Alemania Oriental se vivieron rupturas revolucionarias en las relaciones de vida y económicas del campo: desde los remanentes de un orden social y de propiedad semifeudal y jerárquico hasta una forma colectiva de trabajar y vivir basada en la cooperación. La reforma agraria iniciada en 1945 creó las condiciones para la transformación del campo y para el desmantelamiento del monopolio político y económico de las clases terratenientes. Solo poniendo fin a su dominio fue posible establecer y desarrollar nuevas relaciones económicas y sociales en Alemania Oriental. Con la expropiación de los grandes latifundios de los <em>junkers</em>, la reforma agraria en la RDA puso fin al dominio de la aristocracia feudal y de las clases capitalistas agrarias. Las y los trabajadores agrícolas, campesinos sin tierra y pequeños propietarios y la población general de las aldeas fueron liberados del sistema de explotación económica y de privación de derechos semifeudal que había imperado durante siglos. En las condiciones creadas por la realidad de la ocupación soviética tras la Segunda Guerra Mundial y bajo la dirección del movimiento y los partidos obreros, la reforma agraria se consumó en esta parte de Alemania, y los oprimidos se convirtieron en protagonistas que dieron forma a la agricultura y a la vida en las aldeas.</p>
<p>La fase de colectivización de los años de posguerra (aproximadamente 1952–1960) ilustra la complejidad del desarrollo social cuando un cambio en el pensamiento de quienes participan en él resulta crucial para su éxito. El SED tuvo que maniobrar entre los objetivos estratégicos de la construcción socialista y las condiciones adversas sobre el terreno. Entre retroceso y avance, entre contradicciones externas e internas, y entre las necesidades y perspectivas del desarrollo económico, el SED reevaluó constantemente la velocidad y la fuerza de su dirección en este proceso de desarrollo integral.</p>
<p>Hubo que tomar en cuenta y contrarrestar la complejidad del camino al socialismo, el carácter prolongado de algunos procesos, especialmente en la conciencia de las personas, y la influencia y el sabotaje de los adversarios políticos. Esto requirió agilidad y claridad de propósitos, pero también la capacidad de ser autocríticos, que la dirección política demostró en general durante largos períodos.</p>
<p>Aunque no pueden negarse las penurias sociales ni los casos individuales de injusticia, es necesario comprender tales situaciones en el contexto contradictorio y complejo de la Alemania Oriental de posguerra y entender que representan excepciones, no la regla. Sin el papel protagónico del campesinado, la transición hacia las cooperativas habría fracasado. Naturalmente, desde la perspectiva burguesa, la transición que abandona el dominio de la propiedad privada debe condenarse por principio. Las narrativas de la “colectivización forzada” que dominan hoy el discurso público en Alemania no buscan comprender los procesos de la RDA, sino promover prejuicios anticomunistas. Se utilizan destinos individuales, en los que también hubo conflictos y enredos trágicos, para oscurecer la visión del desarrollo más amplio e impedir un examen serio basado en los hechos históricos. Este método de encuadre se observa una y otra vez en las narrativas sobre los Estados socialistas.</p>
<p>Las formas cooperativas de producción agrícola fueron un pilar de Alemania Oriental y un componente decisivo del desarrollo de la RDA como Estado socialista. La angustia financiera existencial, inevitable bajo la “libertad” de la propiedad privada y la competencia, fue superada en la RDA mediante la ayuda mutua entre agricultorxs y su integración en la planificación estatal. Si bien algunos consideran la coexistencia de la propiedad cooperativa junto a la propiedad estatal como un gran obstáculo para la profundización de las relaciones económicas planificadas, no fue así en la RDA. Las experiencias de las AIV, sin duda, señalaron contradicciones entre las distintas formas de propiedad que debían resolverse, pero las cooperativas ya estaban profundamente integradas en los procesos económicos generales de la RDA mediante planes elaborados conjuntamente y, por tanto, mediante acuerdos vinculantes sobre la distribución de fondos, así como mediante el sistema de precios fijos. Aunque las LPG podían ejercer cierta autonomía económica respecto de su funcionamiento interno, esas decisiones autónomas no tenían un efecto significativo sobre la economía en su conjunto.</p>
<p>La forma cooperativa de pensar, trabajar y vivir en la RDA democratizó las aldeas al erosionar las jerarquías sociales, ampliar el tiempo libre y promover amplias oportunidades de actividades culturales, deportivas y sociales. Centros culturales, jardines de infancia, tiendas de aldea, comedores, atención médica integral, oportunidades de educación continua, sitios de vacaciones, equipos deportivos, grupos musicales y mucho más formaban parte integral de la infraestructura de las aldeas y las comunidades. Fue la propia población rural la que desempeñó un papel clave en la construcción de estas estructuras y en su sostenimiento.</p>
<p>La RDA pudo producir en gran medida sus propios productos agrícolas, y el hambre y la pobreza se convirtieron en cosas del pasado. Hoy, ante el vertiginoso aumento del hambre en el mundo, la omnipresente sobreexplotación de la naturaleza y el dominio del mercado por parte de las multinacionales agrícolas, algunos movimientos políticos buscan la solución en la producción en pequeña escala. La RDA siguió un camino distinto que, a pesar de una fuerza de trabajo decreciente, logró evitar los efectos negativos de la agricultura capitalista al tiempo que aumentaba los rendimientos mediante la industrialización de la producción agrícola a gran escala sobre la base de relaciones socialistas.</p>
<p>El fin abrupto de este proyecto en 1990 y los desarrollos de los años posteriores ponen de manifiesto las características esenciales de la transformación capitalista: privatización, desmantelamiento de la infraestructura social y cultural “no rentable”, especulación con la tierra y éxodo rural. Los campesinxs tuvieron y aún tienen que abrirse paso por sí mismos entre el caos de la liquidación, la privatización y la competencia feroz, enfrentados a un falso enemigo construido, un chivo expiatorio: la mano de obra “barata” provista mayoritariamente por personas migrantes.</p>
<p>El desmantelamiento de la infraestructura socialista en el campo fomentó la tendencia al aislamiento entre las poblaciones rurales. Si bien el renovado reinado de la propiedad privada se presentó a sí mismo como una oferta de mayor libertad de elección para el campesinado, esta “libertad” está intrínsecamente limitada por las coerciones del mercado y llega a costa del papel de los campesinxs como cocreadores de la sociedad. Junto con ella vino un nuevo orden: la ganancia como factor determinante de la agricultura. Aunque las condiciones actuales difieren enormemente de las de 1945, la consigna “La tierra para quienes la trabajan” vuelve a estar en la agenda en Alemania Oriental y en todo el mundo.</p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Créditos de fotografías e imágenes</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p>Fotografías 5, 6, 7, 12, 20, 23 y 24: Fotógrafos desconocidos, en obra colectiva, SED. <em>Früchte des Bündnisses – Werden und Wachsen der sozialistischen Landwirtschaft der DDR</em> [Los frutos de la alianza – El desarrollo y el crecimiento de la agricultura socialista en la RDA]. Berlín: Editorial Dietz, 1985.</p>
<p>Fotografía 1: Donath, Otto. <em>ADN-ZB / Donath, Podelzig</em>, 1945. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-N0816-313 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 2: Höhne, Erich y Pohl, Erich. <em>Land Reform in the SBZ</em> [La reforma agraria en la Zona de Ocupación Soviética]. 11 de septiembre de 1945. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-32584-0002 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Imagen 3: Autor desconocido. Publicado por el Comité Central del KPD, 1945. Cartel.</p>
<p>Fotografía 4: Autor desconocido. <em>SLUB / Deutsche Fotothek</em>. Septiembre de 1945. Fotografía, SLUB FZ-RV 1.0 / Exención de dominio público de Alemania.</p>
<p>Imagen 8: Editorial del SED para Materiales de Agitación y Educación. <em>Dem Sozialismus gehört die Zukunft. Werktätige Einzelbauern werdet Mitglieder der LPG </em>[El futuro le pertenece al socialismo. Campesinos independientes, trabajadores, háganse miembros de la LPG]. Década de 1950. Cartel.</p>
<p>Fotografía 9: Autor desconocido. <em>LPG Blochwitz, ceremonia de ingreso a la LPG ZentralBild</em>. 26 de enero de 1953. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-18079-0002 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 10: Biscan, Wilhelm. <em>LPG Sabke, colocación de la primera piedra</em>. 19 de mayo de 1954. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-24684-000 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 11: Klein. <em>LPG Schönfließ, vista de la obra</em>. 19 de octubre de 1955. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-33546-0003 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 13: Pietsch. <em>LPG Neubredersdorf, contabilidad</em>. Octubre de 1954. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-16767-0001 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 14: Klein. <em>LPG Schönemark, Berlín, auditoría de caja</em>. 16 de octubre de 1956. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-42037-0009 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 15: Leske, Peter. <em>LPG Groß Beuchow, Mujeres cosechando papas</em>. 15 de septiembre de 1961. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-86381-0001 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 16: Autor desconocido. <em>LPG Neßdorf, Brigada de ordeño</em>. 21 de septiembre de 1961. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-86543-0001 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 17: Bartocha, Benno. <em>LPG Priborn, Asamblea General Anual</em>. 9 de enero de 1973. Fotografía, Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-M0109-0030 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 18: Löwe. <em>LPG Jahna, patio de recreo del jardín de niños</em>. 11 de agosto de 1958. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-57461-0015 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 19: Gahlbeck, Friedrich. <em>Stollberg, capacitación para agricultoras</em>. 2 de febrero de 1962. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-90211-0001 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 21: Liebers, Peter. <em>LPG Öttersdorf, mecanización</em>. 8 de junio de 1978. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-T0608-0003 / CC-BY-SA 3.0.</p>
<p>Fotografía 22: Schaar, Helmut. <em>LPG Mansfeld, Manifestación de solidaridad con Vietnam</em>. 26 de julio de 1972. Fotografía, Wikimedia Commons / Archivo Federal Alemán, Fotografía 183-L0725-0030 / CC-BY-SA 3.0.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p data-ppos="1"><a href="#_ednref1" name="_edn1" data-npos="1"><sup>1</sup></a> Cinco de cada seis explotaciones agrícolas del mundo tienen una superficie inferior a dos hectáreas y, a pesar de que representan solo alrededor del 12% del total de las tierras agrícolas, producen aproximadamente el 35% de los alimentos del mundo. Véase Lowder, Sánchez y Bertini (2021).</p>
<p data-ppos="2"><a href="#_ednref2" name="_edn2" data-npos="2"><sup>2</sup></a> La servidumbre se abolió de facto en Inglaterra a fines del siglo XIV y en Francia en el siglo XVIII.</p>
<p data-ppos="3"><a href="#_ednref3" name="_edn3" data-npos="3"><sup>3</sup></a> En este estudio, “agricultxr” y “campesinx” se usan indistintamente para referirse a personas propietarias o arrendatarias de tierra que trabajan por cuenta propia (en alemán: <em>Bauern</em>). Esto refleja el lenguaje histórico de la RDA y evita una separación artificial entre términos que se tratan como sinónimos en el material fuente. “Trabajadorxs agrícolas” se refiere a los jornaleros sin tierras que trabajaban para los agricultorxs mediante contratos.</p>
<p data-ppos="4"><a href="#_ednref4" name="_edn4" data-npos="4"><sup>4</sup></a> Un acuerdo de ese tipo se alcanzó en Austria, por ejemplo, donde el parlamento aprobó la Declaración de Neutralidad bajo la supervisión de las potencias aliadas en 1955. A partir de entonces, Austria permaneció al margen tanto de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como de la Organización del Tratado de Varsovia (también conocida como Pacto de Varsovia).</p>
<p data-ppos="5"><a href="#_ednref5" name="_edn5" data-npos="5"><sup>5</sup></a> Otro problema que enfrentaban las autoridades de Alemania Oriental era la afluencia masiva de personas refugiadas y la necesidad de alojarlas: 4,4 millones de ellas de origen alemán llegaron a la Zona de Ocupación Soviética, lo que representaba más del 24% de la población. Habían sido expulsadas por la fuerza de Europa Oriental por la Wehrmacht en retirada o por las poblaciones y los gobiernos locales, a medida que las regiones se liberaban de la ocupación fascista. La industria y las zonas residenciales de las ciudades habían quedado destruidas en gran parte durante la guerra, por lo que los graneros y las casas de campo solían convertirse en viviendas para alojar a las personas refugiadas.</p>
<p data-ppos="6"><a href="#_ednref6" name="_edn6" data-npos="6"><sup>6</sup></a> En cuanto a la afiliación partidaria, las comisiones de reforma agraria se componían de la siguiente manera: 12.475 comunistas, 9.164 socialdemócratas, 974 miembros de los partidos burgués-democráticos y 29.679 personas sin afiliación partidaria (Piskol et al., 1984: 50).</p>
<p data-ppos="7"><a href="#_ednref7" name="_edn7" data-npos="7"><sup>7</sup></a> Además de las personas reasentadas ya mencionadas, “nuevos campesinxs” se refiere a campesinxs sin tierra y a trabajadores agrícolas. En algunos casos, solo se denomina nuevos campesinxs a trabajadores no agrícolas y los empleados. De estos, 183.261 recibieron el 5% de la superficie de la reforma agraria y, por lo general, explotaban parcelas de menos de 2 hectáreas (Schmidt, 2009: 16).</p>
<p data-ppos="8"><a href="#_ednref8" name="_edn8" data-npos="8"><sup>8</sup></a> El Partido Democrático Campesino de Alemania se fundó en 1948 para fortalecer la participación política y la representación del campesinado en la RDA. El partido contaba con una bancada permanente en la <em>Volkskammer</em> (Cámara Popular), lo que le permitía expresar los intereses rurales en el parlamento. En las comunidades rurales, desempeñó un papel activo en el desarrollo de la infraestructura, el apoyo a la vida cultural y el acompañamiento de las cooperativas agrícolas.</p>
<p data-ppos="9"><a href="#_ednref9" name="_edn9" data-npos="9"><sup>9</sup></a> En la Conferencia de Potsdam de 1945, los jefes de Estado de la Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña, las potencias vencedoras, se reunieron para discutir cómo proceder con la Alemania derrotada y debatieron el futuro del país. El Acuerdo de Potsdam de 1945 estableció las “cuatro D”: democratización (reestructurar la vida pública), descentralización (acabar con la concentración del poder económico en manos de empresas monopólicas), desmilitarización (desarmar por completo y destruir la industria armamentística alemana) y desnazificación (expulsar a todos los nazis de los cargos relevantes y castigar a los criminales de guerra).</p>
<p data-ppos="10"><a href="#_ednref10" name="_edn10" data-npos="10"><sup>10</sup></a> El original alemán emplea formas masculinas genéricas, en consonancia con el uso estándar en la RDA. Esta traducción conserva estos términos únicamente para preservar el texto fuente.</p>
<p data-ppos="11"><a href="#_ednref11" name="_edn11" data-npos="11"><sup>11</sup></a> Resolución de la III Conferencia de LPG de diciembre de 1954 (Mahlich, 1999: 107).</p>
<p data-ppos="12"><a href="#_ednref12" name="_edn12" data-npos="12"><sup>12</sup></a> Esto difería de los <em>kolkhozy</em> de la Unión Soviética, una forma de cooperativa agrícola que existía junto a las granjas estatales (<em>sovkhoz</em>). Los <em>kolkhozy</em> se establecieron en 1929 durante el programa estatal de expropiación de las propiedades privadas. A diferencia del modelo cooperativo de la RDA, la tierra agrícola en la Unión Soviética era de propiedad estatal y se arrendaba a los <em>kolkhozy</em> por tiempo indefinido. El campesinado trabajaba la tierra colectivamente y recibía una compensación en función de su aporte de trabajo. Si bien eran principalmente autogestionados, los <em>kolkhozy</em> operaban dentro de un marco más amplio de planificación y supervisión estatal.</p>
<p data-ppos="13"><a href="#_ednref13" name="_edn13" data-npos="13"><sup>13</sup></a> Los anuarios estadísticos de la RDA registran sistemáticamente cierto nivel de importaciones agrícolas, principalmente frutas tropicales. Sin embargo, como señaló el exministro de Agricultura Hans Watzek en nuestra entrevista, también se importaba algo de trigo, incluso de países capitalistas. Esta y otras entrevistas relacionadas están disponibles en <a href="https://ifddr.org/en/home/">ifddr.org</a>.</p>
<p data-ppos="14"><a href="#_ednref14" name="_edn14" data-npos="14"><sup>14</sup></a> Los cinco partidos políticos de la RDA que se habían unido para formar un bloque democrático antifascista (SED, CDU, LDPD, DBD, NDPD) recibían el nombre de partidos del bloque.</p>
<p data-ppos="15"><a href="#_ednref15" name="_edn15" data-npos="15"><sup>15</sup></a> Aquí, “rublos” se refiere al “rublo de transferencia” (<em>Transferrubel</em>), una unidad de cuenta no monetaria utilizada dentro del Consejo de Ayuda Mutua Económica (Comecon) para regular el comercio y la ayuda entre los Estados socialistas. Se diferenciaba del rublo nacional soviético y se empleaba para las operaciones de compensación entre Estados miembros como la RDA y Vietnam.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
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<p>______. <em>Statistisches Jahrbuch der DDR 1960/61 </em>[Anuario estadístico de la RDA de 1960/61]. Berlín: VEB Deutscher Zentralverlag, 1962.</p>
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</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>De tierra y sangre: la literatura revolucionaria de Lu Xun 90 años después de su muerte</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/boletin-arte-tierra-y-sangre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 03:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Boletín de Arte]]></category>
		<category><![CDATA[literatura china]]></category>
		<category><![CDATA[Lu Xun]]></category>
		<category><![CDATA[literatura revolucionaria]]></category>
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		<category><![CDATA[Movimiento del Nuevo Grabado]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución China]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento del 4 de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[zawen]]></category>
		<category><![CDATA[Chinese Revolution]]></category>
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		<category><![CDATA[Liga de Escritores de Izquierda]]></category>
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		<category><![CDATA[New Woodcut Movement]]></category>
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					<description><![CDATA[A través de ensayos políticos y discursos de la última década de su vida, recorremos las reflexiones de Lu Xun sobre el lenguaje, la desesperación, el internacionalismo y el sustrato cultural necesario para la transformación social.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:center;">Boletín de Arte Tricontinental nº 31 (septiembre de 2026)</h4>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-170222 size-full" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/AB31_Header.jpg" alt="" width="950" height="550" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/AB31_Header.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/AB31_Header-300x174.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/AB31_Header-768x445.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<div class="rm-b-e-md">

<p class="single-post--content--text-small text-center">Escucha <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cTQ4X74LLaE"><em>Pioneers Who Open the Road</em></a> [Los pioneros que abren el camino] (1934), compuesta por Nie Er con letra de Sun Shiyi para la película de Sun Yu <em>The Big Road </em>[La gran calzada], un hito del cine de izquierda de Shanghái de la década de 1930.</p>
</div>
<p>Mientras estaba sentada en un avión de Hong Kong a Pekín, volví a leer los discursos que Lu Xun, conocido como el padre de la literatura china moderna, había pronunciado en Hong Kong casi exactamente un siglo antes. Se suele decir que, hacia 1927, Lu Xun se despidió de la ficción y dio un giro ideológico hacia la izquierda. Recurrió cada vez más a los <em>zawen </em>—ensayos breves y polémicos— como su principal medio para intervenir en las luchas políticas y culturales de su época, despertar al pueblo chino y dar voz a una nación que vivía en condiciones semicoloniales y semifeudales. Para conmemorar los 90 años del fallecimiento de Lu Xun en 1936, este boletín de arte recorre varios <em>zawen</em> de la última década de su vida.</p>
<p>Uno de esos textos es <em>China sin voz</em>, un discurso que Lu Xun pronunció en la YMCA [Asociación Cristiana de Jóvenes por su sigla en inglés] china de Hong Kong el 18 de febrero de 1927. Lu Xun defendió <em>el baihua</em>, o chino vernáculo escrito, frente al chino clásico. Criticó el uso de un “lenguaje arcaico que solo sirve para expresar ideas antiguas y obsoletas”. En una sociedad donde el analfabetismo seguía siendo generalizado, la distancia entre el chino clásico y el lenguaje de la vida cotidiana imponía una barrera más entre la mayoría de la gente y la palabra escrita, mientras que el chino clásico ya no podía expresar adecuadamente sus pensamientos, sentimientos y luchas. Por lo tanto, Lu Xun hizo un llamado a la juventud para que “transformara a China en una China con voz”, insistiendo en que solo así podrían “vivir en el mundo junto a los demás”. Para él, esta búsqueda también formaba parte de una lucha internacionalista más amplia, en la que la liberación de China estaba ligada a la de otros pueblos colonizados. “¿Hemos escuchado voces de Egipto?”, preguntó. “¿Hemos escuchado las voces de Vietnam y Corea? Aparte de Tagore, ¿tiene la India alguna otra voz?”.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Contra la desesperación</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_170173" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170173" class="wp-image-170173 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-1020x1024.jpg" alt="" width="1020" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-1020x1024.jpg 1020w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-300x300.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-150x150.jpg 150w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-768x771.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-1530x1536.jpg 1530w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/01-Kollwitz-2040x2048.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px"><p id="caption-attachment-170173" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Käthe Kollwitz, <em>Sharpening the Scythe </em>[Afilando la guadaña], 1905.</small></p></div></div>
<p>Al día siguiente, el 19 de febrero, Lu Xun pronunció otro discurso en la YMCA de Hong Kong, en el que volvió a abordar la cuestión de cómo se podría crear la nueva voz de China. En <em>Las viejas melodías han llegado a su fin</em>, miró hacia la Rusia revolucionaria diez años después de su revolución socialista, como una luz guía, una sociedad en la que había surgido una nueva voz y ya no se cantaban las viejas canciones. Para Lu Xun, este proceso no era ni solitario ni individualista. El despertar de una persona podía dar lugar al de otras, vinculando la transformación individual con un despertar colectivo más amplio.</p>
<p>El año 1927 fue tumultuoso para China. Para entonces, la república establecida tras la Revolución de 1911, que había puesto fin a más de dos mil años de gobierno dinástico, no había logrado superar el dominio de los señores de la guerra, la opresión feudal y la dominación imperial extranjera. Con el apoyo del Komintern, el Partido Comunista Chino (PCCh) y el nacionalista Kuomintang (KMT) habían formado el Primer Frente Unido, una alianza efímera destinada a derrotar a los señores de la guerra regionales y unificar China. Una de sus instituciones militares más importantes era la Academia Militar de Whampoa, fundada con ayuda soviética, donde los cuadros nacionalistas y comunistas se entrenaban juntos. Chiang Kai-shek se desempeñó como su comandante, mientras que Zhou Enlai había dirigido su Departamento Político. El 8 de abril de 1927, la academia invitó a Lu Xun a dar una conferencia sobre <em>La literatura en tiempos de revolución</em>. Al reflexionar sobre la persecución de los estudiantes radicales de la que había sido testigo en Pekín, Lu Xun se lamentó: “Literatura, oh literatura, eres algo de lo más inútil. Solo hablan de ti quienes carecen de poder; nadie con verdadero poder se molesta en hablar, simplemente asesinan a la gente. Las personas oprimidas que dicen algunas cosas o escriben unas pocas palabras serán asesinadas”.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_170181" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170181" class="wp-image-170181 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/02-Kollwitz-1024x736.jpg" alt="" width="1024" height="736" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/02-Kollwitz-1024x736.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/02-Kollwitz-300x216.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/02-Kollwitz-768x552.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/02-Kollwitz-1536x1105.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/02-Kollwitz-2048x1473.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-170181" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Käthe Kollwitz, <em>March of the Weavers </em>[La marcha de los tejedores], de la serie <em>A Weavers’ Revolt</em> [La revuelta de los tejedores], 1893–1897.</small></p></div></div>
<p>Dada la situación de China en ese momento, Lu Xun planteó una pregunta retórica que invita a la reflexión: “¿Qué valor tiene entonces esta literatura para el pueblo?”. Sin embargo, nunca dejó de escribir, y convirtió en su filosofía personal “resistir a la desesperación”. En <em>Hierba silvestre</em>, su colección de poemas en prosa publicada ese mismo año, abordó la esperanza y la desesperación no como simples opuestos, sino como ilusiones que, ambas, podían paralizar la acción. En lugar de refugiarse en un pasado perdido o posponerlo todo a un futuro prometido, insistió en enfrentarse al presente a través de la lucha y la creación.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">Los tiempos revolucionarios no producen necesariamente literatura revolucionaria. Para Lu Xun, no bastaba con ser testigo y condenar el sufrimiento y la injusticia; era necesario formar revolucionarios y un programa revolucionario. “Solo cuando los revolucionarios empiecen a escribir habrá literatura revolucionaria”, afirmó en su discurso. Del mismo modo, no bastaba con producir literatura sobre campesinxs y trabajadorxs. “La verdadera liberación de los trabajadores y los campesinos”, argumentó, era necesaria para hacer posible una verdadera “literatura del pueblo”. La revolución, a su vez, podría liberar a las clases oprimidas y, al mismo tiempo, liberar a la literatura, una literatura que, en palabras de Lu Xun, “quiere resistir y quiere venganza”. Concluyó su discurso en la academia militar contrastando la fuerza de la literatura con la de la lucha armada: “Por mi parte, naturalmente preferiría escuchar el sonido de la artillería. Me parece que el sonido de la artillería es algo mucho más noble que el sonido de la literatura”. Cuatro días después, los acontecimientos en Shanghái les darían a esas palabras una brutal actualidad.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Una literatura revolucionaria escrita con la sangre de los camaradas</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><div id="attachment_170189" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170189" class="wp-image-170189 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/03-Kollwitz-1024x860.jpg" alt="" width="1024" height="860" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/03-Kollwitz-1024x860.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/03-Kollwitz-300x252.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/03-Kollwitz-768x645.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/03-Kollwitz-1536x1291.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/03-Kollwitz-2048x1721.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-170189" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Käthe Kollwitz, <em>Outbreak </em>[El estallido], de la serie <em>Peasants’ War</em> [La guerra de los campesinos], 1902.</small></p></div></div>
<p>Apenas cuatro días después del discurso de Lu Xun, en una traición al Primer Frente Unido, las fuerzas del KMT de Chiang Kai-shek y sus aliados masacraron a los trabajadores liderados por los comunistas en Shanghái, dando inicio tanto a la represión anticomunista que se conoció como el “Terror Blanco” como al colapso del Frente Unido. A medida que la represión se extendía, el PCCh respondió con una serie de levantamientos armados, entre ellos los de Nanchang, a lo largo de la frontera entre Hunan y Jiangxi, y en Guangzhou. Su derrota, junto con el Terror Blanco, contribuyó al giro del PCCh hacia la revolución agraria y la lucha armada rural. En la Conferencia de Emergencia del 7 de agosto, celebrada clandestinamente en Hankou —hoy parte de Wuhan—, el PCCh adoptó lo que más tarde se resumió como la orientación general de la revolución agraria y la resistencia armada contra el reaccionario KMT. Las palabras de Mao en esa reunión se convirtieron más tarde en la conocida frase: “El poder político nace del cañón de un arma”. Al mes siguiente, Mao lideró el Levantamiento de la Cosecha de Otoño, cuyas fuerzas formaron la Primera División del Primer Ejército Revolucionario de Obreros y Campesinos antes de retirarse hacia las montañas de Jinggang.</p>
<p>En medio del Terror Blanco, Lu Xun abandonó Guangzhou, donde se desempeñaba como decano y jefe del Departamento de Lengua y Literatura Chinas de la Universidad Sun Yat-sen. Se estableció en Shanghái, donde pasó los nueve años restantes de su vida participando activamente en la política y dedicándose al estudio sistemático de la teoría literaria marxista y soviética. En 1930, Lu Xun se convirtió en uno de los miembros fundadores y figuras destacadas de la Liga de Escritores de Izquierda. En su discurso <em>Algunas opiniones sobre la Liga de Escritores de Izquierda</em>, advirtió contra el “socialismo de salón”: un discurso radical cultivado en la seguridad de la sala de estar, pero alejado de la lucha social real. La revolución, le dijo a la sala llena de escritores y poetas, es “dolorosa, inevitablemente mezclada con suciedad y sangre, y nada interesante ni perfecta como la imaginan los poetas”. Lo que se le pide al escritor es un trabajo humilde: no el drama de la destrucción, sino la labor más lenta y poco gratificante de la construcción. A menos de un año de la fundación de la Liga, la advertencia de Lu Xun se hizo realidad. El 17 de enero de 1931, la policía del KMT en el Asentamiento Internacional de Shanghái detuvo a un grupo de militantes comunistas durante una reunión clandestina. Entre los detenidos se encontraban cinco jóvenes escritores vinculados a la Liga y, el 7 de febrero, fueron ejecutados en secreto en Longhua. En respuesta, Lu Xun escribió que “el primer capítulo de la literatura revolucionaria del proletariado chino… se ha escrito con la sangre de nuestros camaradas”.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">Que sigan odiándome</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_170197" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-170197" class="wp-image-170197 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/04-Kollwitz-1024x737.jpg" alt="" width="1024" height="737" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/04-Kollwitz-1024x737.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/04-Kollwitz-300x216.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/04-Kollwitz-768x553.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/04-Kollwitz-1536x1106.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/04-Kollwitz-2048x1474.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-170197" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Käthe Kollwitz, <em>Desempleo</em>, 1909.</small></p></div>
</div>
<p>En el último año de su vida, 1936, con los pulmones debilitados, Lu Xun escribió más de 30 ensayos sobre temas que iban desde el Nuevo Movimiento del Grabado —el movimiento de grabado con compromiso social que él mismo había ayudado a lanzar y defender— hasta el asesinato de los jóvenes escritores en Longhua y los debates literarios de la época. <em>Muerte</em>, escrito el 5 de septiembre de 1936, ocupa un lugar central en esta última colección. No comienza con la propia mortalidad de Lu Xun, sino con la de la grabadora socialista alemana Käthe Kollwitz, cuya obra representaba la guerra, la pobreza, la lucha de la clase trabajadora y el duelo. A principios de ese año, Lu Xun había preparado <em>Colección de grabados de Käthe Kollwitz</em>, un volumen con 21 reproducciones de sus grabados, publicado en Shanghái en julio de 1936, y le había pedido a la periodista y activista estadounidense Agnes Smedley, quien conocía personalmente a Kollwitz, que escribiera un prefacio. El prefacio de Smedley relataba una conversación con Kollwitz en la que le preguntó por qué la muerte se había convertido en un tema tan recurrente en su obra tardía. Kollwitz respondió que tal vez se debía a que se estaba haciendo mayor.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">Ese intercambio llevó a Lu Xun a reflexionar sobre la muerte y sobre las actitudes chinas hacia ella, desde el campesino condenado que afronta con calma la ejecución hasta las personas de recursos modestos que se preparan materialmente para la vida después de la muerte eligiendo su lugar de entierro y su ataúd, quemando dinero de papel y confiando en que sus descendientes les hagan ofrendas tras su muerte. Más adelante, en <em>La muerte</em>, Lu Xun dejó siete instrucciones como si estuviera redactando un testamento. La quinta iba dirigida a su hijo: si no tenía ningún talento en particular, debía buscar un trabajo común y “en ninguna circunstancia convertirse en un escritor o artista farsante”. La séptima advertía a su familia que no se relacionara con personas que lastimaran a los demás mientras predicaban la tolerancia y se oponían a la venganza. A partir de ahí, Lu Xun llegó a la frase más famosa del ensayo: “Tengo muchísimos enemigos, y ¿cuál debería ser mi respuesta si alguna persona modernizada me preguntara mi opinión al respecto? Después de pensarlo un poco, decidí: Que sigan odiándome. Yo tampoco perdonaré a ninguno de ellos”. Los grabados de Kollwitz reproducidos a lo largo de este boletín de arte provienen de la colección que Lu Xun preparó en los últimos meses de su vida.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Cultivar la tierra es más importante que simplemente exigir genios</h3>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-170205 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-1024x1024.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-1024x1024.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-300x300.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-150x150.jpg 150w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-768x768.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-1536x1536.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/05_Lu-Xun-2048x2048.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<p>Uno de mis ensayos favoritos de Lu Xun, escrito en formato <em>zawen</em>, data de 1924 y se basa en una conferencia que dio ante la asociación de exalumnos de la escuela secundaria afiliada a la Universidad Normal de Pekín. En <em>Antes de la aparición de los genios</em>, reflexiona sobre la metáfora de la tierra. Cinco años después del Movimiento del 4 de Mayo, en medio de continuos llamamientos a la transformación cultural y social en China, una de las demandas más enérgicas en los círculos literarios era la aparición de un “genio” que salvara la cultura. Los genios, decía Lu Xun, no brotan de bosques profundos; surgen de las masas que los nutren, de la tierra que les permite crecer. Sin embargo, la misma sociedad que pedía genios estaba destruyendo la tierra de la que podrían surgir. Los anticuarios, los nativistas y los críticos mediocres pisoteaban los tiernos brotes mientras seguían exigiendo la flor. En una China donde dominaban los críticos destructivos, “las masas en este tipo de entorno no son más que polvo, no tierra fértil”. Concluyó con una paciente enseñanza: “cultivar la tierra es más importante que simplemente exigir genios”.</p>
<p>Han pasado 90 años desde que Lu Xun regresó a la tierra. No vivió para ver lo peor del fascismo japonés, que se cobró casi 24 millones de vidas chinas, ni la eventual victoria comunista en 1949, la flor que surgió de la tierra de la Revolución China. Como escribió en la última línea de “Antes de la aparición de los genios”: “Cultivar buena tierra tiene sus propias recompensas. Cuando una hermosa flor brota de la tierra, la gente naturalmente la aprecia, y la tierra misma también puede disfrutar al apreciarla”. Y la tierra, si la tomamos en serio, puede tener un espíritu propio, una voz y una nueva melodía.</p>
<p>Cordialmente,</p>
<p>Tings Chak, co-coordinadora del Departamento de Arte y Cultura del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Caminar con las dos piernas: el socialismo de la modernización china</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/dossier-modernizacion-china/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 08:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
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					<description><![CDATA[La experiencia china demuestra que la verdadera independencia nacional exige avance tecnológico y realineamiento constante del poder económico y que los mecanismos de mercado pueden orientarse hacia las necesidades humanas y no hacia las ganancias.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments">Las obras de arte que ilustran este dossier fueron realizadas por el Instituto Tricontinental de Investigación Social.</div>
<p>El socialismo es el camino que el pueblo chino eligió para acceder a la modernidad. Como afirmó el presidente Xi Jinping en el XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, “la modernización china es una modernización socialista impulsada bajo el liderazgo del Partido Comunista de China” (Wenhua Zongheng, 2025). En China, la “modernización” (现代化) se entiende en oposición dialéctica al “siglo de humillación” (百年国耻), el período de sometimiento imperialista que se extendió desde la Primera Guerra del Opio (1839-1842) hasta la victoria de la Revolución China en 1949. La modernización china remite a un proceso histórico progresivo arraigado en las condiciones particulares de China y orientado hacia el socialismo. La concepción china de la modernización tiene, por lo tanto, una genealogía distinta a la de la teoría clásica de la modernización, que entiende el desarrollo como una transición lineal desde la sociedad “tradicional” hacia las instituciones económicas, políticas y sociales del Occidente capitalista industrializado.<a href="#_edn1" name="_ednref1" data-lpos="1"><sup>1</sup></a> La formulación de Xi hace explícita esta orientación socialista. Es esta comprensión de la modernización china como un proceso histórico socialista la que constituye el eje central de este dossier.</p>
<p>El capitalismo llegó a China no en la forma de la industria moderna, sino a través del opio, las cañoneras y los tratados desiguales que anunciaron un siglo de humillación. El capitalismo, en tanto imperialismo, no socializó la producción y el trabajo en el país a escala nacional. Por el contrario, destrozó y atomizó la sociedad china, sosteniendo a la clase terrateniente, a los señores de la guerra y a las élites compradoras vinculadas al capital extranjero. La tarea histórica de la Revolución China fue superar esta humillación y crear un movimiento hacia la razón científica y la dignidad humana que rechazara la subordinación política y la polarización social asociadas al capitalismo. A ese movimiento lo llamamos socialismo. Pero, ¿cómo se podía construir el socialismo en un país pobre?</p>
<p>Al momento de la revolución, China era uno de los países más pobres del planeta. Solo diez países tenían un PIB per cápita más bajo (Prashad y Ross, 2021). No había forma de construir una sociedad sin clases más que socializando la pobreza. Eso no era ninguna solución cuando se necesitaba una industria moderna para proporcionar una vida digna y desarrollar la capacidad material y tecnológica requerida para defender la soberanía nacional frente a la guerra, el bloqueo y las sanciones. Por lo tanto, lxs comunistas de China tenían la doble tarea de transformar las relaciones sociales y desarrollar las fuerzas productivas: las dos piernas del camino revolucionario de China hacia la modernización socialista. La revolución tuvo que avanzar sobre ambas piernas, y el énfasis fue variando entre la transformación social y el desarrollo tecnológico según el momento histórico.</p>
<p>La Revolución China es una de las grandes transformaciones de la era moderna. En menos de un siglo, el país transitó de la humillación de la dominación semicolonial y la pobreza masiva semifeudal a convertirse en una de las principales fuerzas que moldean el mundo contemporáneo. Esta transformación no surgió de las operaciones espontáneas del mercado, de la benevolencia de la clase capitalista ni de la guía de potencias extranjeras. Provino de un prolongado proceso revolucionario liderado por el Partido Comunista de China (PCCh), enraizado en las luchas de la clase trabajadora y el campesinado (Chak y Prashad, 2024). La modernización china se desplegó a lo largo de distintas etapas históricas, cada una de las cuales respondía a las contradicciones heredadas de la etapa anterior e intentaba hacer avanzar las condiciones materiales y sociales del pueblo chino.</p>
<p>Desde 1949, la modernización socialista de China ha pasado por tres etapas principales. La primera, el período de revolución y construcción socialista de 1949 a 1978, se centró en sentar las bases en un país empobrecido e inestable para que las fuerzas productivas pudieran desarrollarse y la soberanía nacional pudiera asegurarse. La segunda, el período de reforma y apertura de 1978 a 2013, se concentró en la industrialización acelerada, el avance tecnológico y la creación de riqueza social. La tercera, la nueva era inaugurada bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping en 2013, ha buscado situar el bienestar común y el desarrollo de alta calidad en el centro de la construcción socialista. Estas etapas no están aisladas entre sí, sino que forman un proceso histórico continuo, moldeado por la lógica de la modernización socialista (Longway Foundation, 2023).</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-155671" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1.jpg" alt="" width="950" height="965" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1-295x300.jpg 295w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-1-768x780.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Etapa 1: Revolución, estabilidad y los cimientos del desarrollo (1949-1978)</h2>
<p>Cuando se fundó la República Popular China en 1949, el país se encontraba entre los más pobres del mundo. Más de un siglo de convulsiones había devastado el tejido social e institucional de China. Esto incluyó la intervención imperialista, las Guerras del Opio y la adicción masiva al opio, los tratados desiguales, el caudillismo militar, la invasión y ocupación japonesa entre 1931 y 1945, además de la guerra civil. La industria moderna estaba subdesarrollada, la agricultura era atrasada, la infraestructura estaba destruida, las tasas de alfabetización eran extremadamente bajas y la esperanza de vida rondaba los 35 años (Banco Mundial, 2024). China enfrentaba no solo el subdesarrollo económico, sino también la fragmentación política y el caos social. La primera tarea de la revolución fue la supervivencia y la estabilización. El gobierno revolucionario tuvo que consolidar la soberanía nacional, desmantelar las estructuras feudales y las redes compradoras que vinculaban a las élites nacionales con el capital extranjero, y sentar las bases institucionales para el desarrollo de largo plazo. Sin esta etapa inicial, ninguna modernización posterior habría sido posible.</p>
<p>Uno de los primeros logros del nuevo gobierno fue la reforma agraria. Hacia 1953, se habían confiscado casi 47 millones de hectáreas a la clase terrateniente, con parte de la tierra también requisada a campesinos ricos. Aunque constituían clases rurales distintas, terratenientes y campesinos ricos representaban en conjunto menos del 10% de la población rural, pero habían controlado previamente entre el 70 y el 80% de la tierra cultivable (Tan Rong et al., 2005: 1-21). La tierra fue redistribuida a aproximadamente 300 millones de campesinas y campesinos sin tierra o con poca tierra, lo que equivalió a una redistribución prácticamente universal de la tierra entre la población rural pobre. Esto transformó el campo y quebró el poder de las élites feudales que habían dominado la China rural durante siglos. La reforma agraria no fue meramente una política económica. Fue una revolución social que otorgó dignidad y capacidad de acción política al campesinado. En el lenguaje de la propia revolución, fue un proceso de <em>fanshen</em> (翻身) [dar vuelta el cuerpo o ponerse de pie]. El primer gran logro de la revolución se midió, por lo tanto, no solo en hectáreas redistribuidas, sino en el “ponerse de pie” de cientos de millones de campesinos, quienes se convirtieron en participantes activos del desarrollo nacional (Hinton, 1966). Esta comprensión del desarrollo como redistribución material y transformación humana a la vez ha definido la modernización china desde entonces.</p>
<p>Junto con la redistribución de la tierra, el gobierno avanzó para estabilizar la economía sobre nuevas bases. Mediante el control público de los bienes esenciales y la eliminación de los rentistas feudales, el gobierno quebró las redes especulativas que habían impulsado uno de los episodios de hiperinflación más severos de la era moderna. En abril de 1949, la inflación mensual superó el 5.000%. El renminbi, emitido por primera vez en diciembre de 1948, reemplazó gradualmente a las múltiples monedas entonces en circulación. Hacia inicios de la década de 1950, el gobierno había establecido un sistema monetario nacional estable y unificado (Burdekin y Whited, 2005: 71-89). Esta acción estabilizó los precios y facilitó el intercambio en todo el país, creando las condiciones para una vida económica productiva. El gobierno también dio el paso radical de repudiar las deudas ilegítimas que los regímenes anteriores habían acumulado a través de más de 700 préstamos extranjeros contratados entre 1852 y 1949 (Mi Rucheng, 2024). Todas estas iniciativas contribuyeron a que la sociedad china pudiera empezar de cero y liberar los recursos necesarios para el desarrollo futuro.</p>
<p>El nuevo Estado chino también lanzó campañas masivas de alfabetización y salud pública. Antes de 1949, el analfabetismo estaba generalizado y los servicios médicos eran inaccesibles para la mayoría de la población. Por medio de la movilización masiva, las reformas a la lengua escrita china y la rápida expansión de la infraestructura educativa rural, incluyendo 182.960 salas de lectura rurales hacia 1956, las tasas de alfabetización pasaron de menos del 20% al momento de la revolución de 1949 a 57% hacia 1959 (Tricontinental, 2025a). Asimismo, el programa de los “médicos descalzos”, que inspiró directamente la Declaración de Alma-Ata de 1978 de la Organización Mundial de la Salud sobre atención primaria de salud, extendió la atención médica básica a las aldeas rurales, reduciendo enormemente la mortalidad infantil y la incidencia de enfermedades infecciosas. La esperanza de vida aumentó, como <a href="https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.LE00.IN">muestran</a> los datos del Banco Mundial, de aproximadamente 35 años en 1949 a más de 63 años en 1978. Este aumento en la esperanza de vida representa por sí solo una de las mayores mejoras en el bienestar humano de la historia moderna. Para 1978, China tenía una población más sana y mejor educada que otros países con niveles de ingreso comparables, una base importante para el rápido desarrollo que siguió.</p>
<p>La industrialización fue el eje central del Primer Plan Quinquenal (1953-1957). Con apoyo parcial de la asistencia técnica de la Unión Soviética, China comenzó a establecer una base de industria pesada a través del programa conocido como los 156 Proyectos. Este abarcó sectores como el carbón, el acero, la energía y la maquinaria, y fue llevado a cabo por empresas estatales. Aunque China seguía siendo pobre, estos proyectos crearon la base industrial necesaria tanto para el desarrollo futuro como para la defensa nacional, al proporcionar los materiales, la maquinaria y la energía imprescindibles para equipar y sostener sus fuerzas armadas. Durante este período, China amplió su capacidad de producción de hierro y acero, con una producción de acero que se cuadruplicó de 1,3 a 5,2 millones de toneladas a lo largo del Primer Plan Quinquenal. El país también construyó sus primeras fábricas de automóviles y tractores, y edificó importantes instalaciones hidroeléctricas y termoeléctricas (Giorcelli y Li, 2022). En conjunto, estos esfuerzos sentaron las bases de un sistema nacional integrado de industria e infraestructura, incluyendo puentes sobre el río Yangtsé y la restauración y expansión de las conexiones ferroviarias hacia zonas remotas del noroeste de China. Las nuevas zonas industriales se construyeron deliberadamente en el interior, en lugar de en los puertos costeros sujetos a tratados de la época colonial. La planificación socialista permitió movilizar los escasos recursos hacia las prioridades nacionales en lugar de orientarla hacia la ganancia privada (Adler, 1957).</p>
<p>Las críticas tienden a concentrarse únicamente en las dificultades y errores de este período, incluyendo las consecuencias del Gran Salto Adelante (1958-1962) y la agitación asociada a la Revolución Cultural (1966-1976). Estos episodios causaron, sin duda, sufrimiento e inestabilidad política. Sin embargo, es históricamente parcial reducir todo el período a estas tragedias. La importancia más amplia de esta primera etapa reside en el hecho de que China emergió de décadas de humillación como un Estado soberano y unificado, capaz de un desarrollo independiente. Lo notable es que muchos de estos avances se lograron bajo severas restricciones externas y la amenaza constante de guerra. En 1951, la Asamblea General de las Naciones Unidas impuso un embargo sobre bienes estratégicos destinados a China y a la República Popular Democrática de Corea (RPDC o Corea del Norte). Estados Unidos reforzó estas restricciones mediante la Ley de Control de Asistencia Mutua en materia de Defensa de 1951, conocida comúnmente como la Ley Battle.</p>
<p>Estas restricciones y las sanciones estadounidenses más amplias, diseñadas para causar estragos en la economía, continuaron a lo largo de la década de 1960, limitando el suministro de bienes y maquinaria esenciales, restringiendo el ritmo del desarrollo e imponiendo un alto grado de autarquía a la economía (Zhang, 2001). Además, después que las fuerzas lideradas por Estados Unidos invadieran Corea del Norte y avanzaran hacia la frontera china en octubre de 1950, China intervino militarmente en apoyo de Corea del Norte y en defensa de su propia seguridad nacional. Como consecuencia de estas amenazas, China realizó su primera prueba nuclear en 1964 para establecer un escudo frente a los ataques de sus enemigos.</p>
<p>El liderazgo colectivo de la primera generación del PCCh, encabezado por Mao Zedong, debe entenderse en este contexto histórico. La revolución logró lo que reformistas anteriores y gobiernos nacionalistas no pudieron: unificación territorial, independencia política, liquidar las relaciones feudales y crear un Estado comprometido con el bienestar de las masas. El ethos revolucionario fomentó una cultura de sacrificio colectivo y propósito nacional. Incluso lxs economistas del desarrollo occidentales reconocieron posteriormente que las bases del ascenso económico de China se sentaron durante este período socialista, a través de la reforma agraria, la industrialización básica, la educación y la salud pública (Banco Mundial, 1982). El énfasis en la educación universal generó una población disciplinada y cada vez más calificada. La industrialización rural y la gobernanza de base ayudaron a crear una estructura administrativa descentralizada y receptiva. Cuando comenzaron las reformas económicas en 1978, China ya poseía un aparato estatal cohesionado, una fuerza laboral saludable y una capacidad industrial básica.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-155679" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-2.jpg" alt="" width="950" height="965" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-2.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-2-295x300.jpg 295w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-2-768x780.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Etapa 2: Reforma, crecimiento y la creación de riqueza social (1978-2013)</h2>
<p>Para 1978, los líderes chinos reconocieron que, aunque el país había logrado soberanía y estabilidad, seguía siendo económicamente subdesarrollado. Las fuerzas productivas eran todavía demasiado débiles para proporcionar bienestar a la población. Además, dado que muchos recursos eran escasos en relación con el tamaño de la población, China necesitaba comerciar con el mundo. Durante este período, Deng Xiaoping, el principal arquitecto de la reforma y apertura, junto con otros líderes reformistas, inició una nueva etapa del desarrollo socialista dirigido a acelerar la industrialización, la modernización tecnológica y el crecimiento económico. Este período suele malinterpretarse en los relatos occidentales como un simple abandono del socialismo en favor del capitalismo o, peor aún, como la adopción del neoliberalismo (Harvey, 2005). La era de reforma representó una adaptación de la estrategia socialista a condiciones históricas concretas. El PCCh mantuvo el control político mientras gradualmente permitía que operaran los mecanismos de mercado y que el capital privado se acumulara. Este proceso fue monitoreado y mediado a través de las estructuras e instituciones del Estado construidas en la primera etapa. El objetivo no era la acumulación privada como fin en sí mismo, sino la rápida expansión de las fuerzas productivas para posibilitar la erradicación de la pobreza (Deng, 1987a).</p>
<p>Deng Xiaoping sostuvo, en su célebre frase, que “la pobreza no es socialismo” (1987b). El Estado revolucionario había asegurado la independencia nacional, pero el socialismo también requería abundancia material. Sin crecimiento económico, China seguiría siendo vulnerable e incapaz de mejorar la vida de su pueblo. Los resultados de esta estrategia fueron extraordinarios. Entre 1978 y 2019, China experimentó una de las transformaciones económicas más rápidas de la historia humana. Más de 765 millones de personas salieron de la pobreza (Banco Mundial et al., 2022). La manufactura se expandió rápidamente, las ciudades se modernizaron y los proyectos de infraestructura transformaron el paisaje físico del país. Las Zonas Económicas Especiales, como Shenzhen, se convirtieron en laboratorios de experimentación industrial. En 1980, Shenzhen era un pequeño pueblo pesquero. En pocas décadas, se transformó en un centro tecnológico global con industrias manufactureras avanzadas. Empresas importantes como Huawei y Tencent se fundaron allí, y hacia 2018 su PIB había superado al de Hong Kong, un centro internacional del capital global (Chan y Leng, 2019). Esta transformación reflejó el uso estratégico del capital y la tecnología extranjeros bajo la guía del Estado.</p>
<p>A lo largo del período de reforma, el Estado conservó un rol central. A diferencia de las economías neoliberales, donde el capital privado domina al Estado y los mercados incentivan las ganancias especulativas de corto plazo, las reformas chinas preservaron la propiedad pública en sectores estratégicos como la banca, la energía, las telecomunicaciones y el transporte. Esto permitió una planificación a largo plazo e impidió que el capital privado capturara los monopolios naturales y extrajera rentas de ellos. En cambio, el Estado lideró un proceso de construcción de mercado en el cual el capital privado fue dirigido hacia objetivos determinados políticamente y sometido a una intensa presión competitiva, que obligó a las empresas a mejorar su producción y ampliar su capacidad industrial. El control sobre el sistema financiero, en particular la asignación de crédito, dio al Estado un mecanismo clave para orientar la inversión. El mercado fue tratado como un instrumento y no como un principio absoluto (Meng Jie y Zhang Zibin, 2025).</p>
<p>Este período se caracterizó por importantes inversiones y avances en ciencia y tecnología. Jiang Zemin, quien se desempeñó como ministro de la industria electrónica entre 1983 y 1985 y posteriormente como presidente entre 1993 y 2003, supervisó desarrollos estratégicos en el ámbito de la electrónica y la tecnología de la información que ayudaron a sentar las bases para avances posteriores en semiconductores, informática e inteligencia artificial (Jiang, 2010). Cuando China ingresó a la Organización Mundial del Comercio en 2001, su base industrial nacional ya era lo suficientemente dinámica como para atraer volúmenes significativos de capital extranjero, y sus bienes eran lo suficientemente competitivos como para dominar el mercado mundial. China ya había comenzado a desplazarse de la producción intensiva en mano de obra hacia una manufactura e innovación cada vez más avanzadas. El tren de alta velocidad, los sistemas de energía renovable, la infraestructura de telecomunicaciones y las plataformas digitales se desarrollaron a gran escala. China inauguró su primera línea de tren de alta velocidad para pasajeros en 2007. En 2012, había construido más de 10.000 km de vías de alta velocidad prácticamente desde cero, la red más extensa del mundo (Brilliant Maps, 2026). A principios del siglo XXI, China no era simplemente “la fábrica del mundo”, sino una potencia tecnológica emergente.</p>
<p>Al mismo tiempo, esta etapa generó nuevas contradicciones. El crecimiento acelerado produjo desigualdades regionales significativas, corrupción y disparidades entre zonas urbanas y rurales. Los salarios no se mantuvieron al ritmo del aumento de la productividad. Las regiones costeras progresaron más rápido que las provincias del interior. La riqueza privada creció y la estratificación social se hizo cada vez más evidente. La degradación ambiental también se convirtió en una preocupación seria. No obstante, los propios líderes chinos reconocían cada vez más estas contradicciones. Bajo el mandato de Hu Jintao, secretario general del PCCh entre 2002 y 2012, el partido comenzó a responder más directamente a las contradicciones generadas por el crecimiento acelerado, incluyendo el descontento laboral, la desigualdad regional y la degradación ambiental. En la década de 2000 se elevaron los niveles del salario mínimo y se reforzaron las protecciones laborales, mientras que los costos ecológicos de la rápida industrialización hicieron que las cuestiones ambientales cobraran mayor importancia en la agenda política. Este viraje se reflejó en la Concepción Científica del Desarrollo, introducida en 2003 e incorporada a la Constitución del PCCh en 2007, que abogaba por un desarrollo centrado en las personas, integral, equilibrado y sostenible (Chen y Luo, 2009: 54-67).</p>
<p>Los logros de la segunda etapa son innegables. China se convirtió en la mayor economía industrial del mundo, mejoró drásticamente los estándares de vida y construyó las capacidades tecnológicas necesarias para un desarrollo soberano. Ningún otro país ha logrado un desarrollo a esta escala en un período tan breve. Tampoco ningún país ha logrado sostener tasas de crecimiento de dos dígitos sin caer eventualmente en una recesión paralizante. Es importante destacar que China evitó el destino que sufrieron muchas sociedades postsocialistas tras el colapso de la Unión Soviética. En lugar de someterse a una terapia de choque, desmantelar el Estado y rendirse a la privatización oligárquica, China conservó el rol dirigente del PCCh y preservó la propiedad pública sobre los sectores estratégicos de la economía: la banca, la energía, las telecomunicaciones y el transporte. Esta continuidad permitió al país mantener la coherencia nacional y la planificación de largo plazo (Weber, 2021). En definitiva, el período de reforma nunca se presentó como la forma final del socialismo. Se entendió como una etapa necesaria en el desarrollo de la capacidad productiva.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-155735" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-3_ES.jpg" alt="" width="950" height="965" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-3_ES.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-3_ES-295x300.jpg 295w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-3_ES-768x780.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Etapa 3: Prosperidad común, civilización ecológica y desarrollo de alta calidad (2013-presente)</h2>
<p>Hacia 2013, China había cumplido en gran medida las tareas históricas asociadas al desarrollo de las fuerzas productivas. El país poseía infraestructura avanzada, sofisticación tecnológica y una riqueza nacional sustancial. Comenzaron a surgir nuevas preguntas. ¿Cómo debía distribuirse esta riqueza y a qué propósito social debía servir el desarrollo? ¿Cómo pueden armonizarse las fuerzas productivas y el imperativo de crecimiento con los límites ecológicos? ¿Cuál es el lugar y el rol de la cultura tradicional china en un mundo tecnológicamente avanzado y atomizado? ¿Cuál es el lugar de China en un orden mundial convulsionado y cuál es su relación con el Sur Global? Estas no son preguntas fáciles y ninguna tiene una respuesta tajante. La tercera etapa de la modernización china ha buscado abordarlas.</p>
<p>La igualdad y el bienestar común han resurgido como principios socialistas centrales bajo el liderazgo de Xi Jinping. En primer lugar, el Estado chino ha puesto un énfasis creciente en las dimensiones sociales del desarrollo, más allá del crecimiento por sí solo. Uno de los logros más significativos de esta etapa fue la campaña para eliminar la pobreza extrema. Lanzada en 2013, la campaña de Alivio Focalizado de la Pobreza (精准扶贫) buscó identificar y abordar los focos remanentes de pobreza extrema que la etapa anterior de desarrollo no había logrado eliminar. Sus objetivos se resumieron como “un ingreso, dos seguridades y tres garantías”: un ingreso mínimo, seguridad de tener alimentación y vestimenta adecuadas, y garantía de educación obligatoria, salud básica y vivienda segura. La campaña movilizó a más de tres millones de cuadros del partido junto con instituciones estatales y gobiernos locales, y amplió la infraestructura y los servicios públicos en zonas rurales empobrecidas, incluyendo el acceso a agua potable y electricidad. Más de 9,6 millones de personas que vivían en zonas con condiciones ambientales adversas recibieron viviendas mejoradas, infraestructura, servicios públicos y acceso al empleo en comunidades de reasentamiento. En febrero de 2021, el gobierno chino anunció que había erradicado la pobreza absoluta conforme a su estándar nacional multidimensional (Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China, 2021; Tricontinental, 2021). La campaña formó parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer los servicios públicos y la protección social, incluyendo el sistema de pensiones. En lugar de depender únicamente de los resultados del mercado, el Estado intervino directamente para mejorar las condiciones de vida en las comunidades más pobres, con los cuadros del partido desempeñando un rol protagónico y demostrando la capacidad continua de la organización socialista. Esto refleja la concepción china del desarrollo: una centrada en el bienestar colectivo.</p>
<p>En segundo lugar, el concepto de prosperidad común también ha implicado medidas para prevenir concentraciones extremas de riqueza. Desde fines de 2020, el gobierno chino intensificó la aplicación de normas antimonopolio en toda la economía de plataformas, apuntando a los abusos de posición dominante en el mercado, los acuerdos de exclusividad y las fusiones y adquisiciones que no habían pasado por las revisiones gubernamentales requeridas. Alibaba, Tencent y Bilibili estuvieron entre las grandes empresas tecnológicas investigadas o sancionadas. Alibaba recibió una multa récord de 18.200 millones de yuanes (aproximadamente 2.800 millones de dólares) (Huo Li y Liu Hiu, 2021). Estas medidas buscaron frenar la concentración de mercado y someter el poder de las grandes empresas tecnológicas a una mayor regulación pública.</p>
<p>El gobierno también ha impuesto restricciones generalizadas a las empresas de clases particulares para reducir la desigualdad en la educación y la carga financiera que estas prácticas imponen a las familias (Hao Shengnan, 2021). En respuesta a la aparición de una posible burbuja inmobiliaria, el eslogan del presidente Xi Jinping de que “las casas son para vivir, no para especular” señaló un giro hacia una mayor regulación del mercado inmobiliario (Xi Jinping, 2022a). El Estado también ha utilizado su control sobre el sistema financiero para restringir el crédito al sector inmobiliario y canalizarlo hacia industrias estratégicas de alta tecnología, algo que los sistemas capitalistas del Norte Global no han podido hacer desde la Tercera Gran Depresión (2007-2008). Estas políticas señalan la voluntad y la capacidad política de subordinar el capital a objetivos sociales y de desarrollo más amplios.</p>
<p>Esta evolución refleja una importante comprensión teórica. El socialismo no puede medirse únicamente por las tasas de crecimiento económico o los logros tecnológicos, por muy impresionantes que estos sean. El indicador decisivo es la relación entre el desarrollo productivo y el bien social encarnado en el concepto de prosperidad común. La modernización económica adquiere significado socialista solo en la medida en que expande las capacidades materiales, culturales y democráticas del propio pueblo. El fortalecimiento continuo de la educación pública, la salud, la infraestructura, la investigación científica, la planificación ecológica y la renovación cultural representa, por lo tanto, un esfuerzo por asegurar que los extraordinarios avances productivos de las décadas anteriores sirvan cada vez más a objetivos sociales más amplios.</p>
<p>En tercer lugar, la sostenibilidad ambiental se ha convertido en una prioridad importante. Las primeras etapas de la industrialización a menudo se basaban en prácticas ambientalmente destructivas. En realidad, la deslocalización de industrias contaminantes a China implicó que el país cargara con la mayor parte del peso de los costos ecológicos asociados al consumo del Norte Global. En la etapa actual, sin embargo, China ha invertido fuertemente en energía renovable y vehículos eléctricos (VE), y es hoy líder mundial en energía solar y eólica, así como en producción de VE. A mediados de 2024, China concentraba dos tercios de toda la capacidad solar y eólica a gran escala en construcción en el mundo. También produjo más de 10 millones de VE en 2024 (Aiqun Yu et al., 2024; Agencia Internacional de Energía, 2025). El cambio que se ha producido desde la grave contaminación urbana de hace una década, descrito ampliamente como un “apocalipsis del aire”, hacia la meta de “civilización ecológica” ilustra la magnitud de este cambio de política (Feng Kaidong y Chen Junting, 2024). El concepto de “civilización ecológica” y el eslogan de que “las aguas cristalinas y las montañas verdes son tan valiosas como las montañas de oro y plata” se han integrado al discurso oficial de planificación como parte de la modernización socialista, señalando la intención de China de enfrentar la contaminación y el cambio climático (Ju Li, 2020). Este compromiso ha tomado forma concreta en esfuerzos a gran escala para rehabilitar entornos devastados por la contaminación industrial. Un ejemplo es la restauración del lago Erhai, en la provincia de Yunnan, mediante la coordinación de residentes, cuadros del partido, y los gobiernos local y central (Xiong Jie y Tings Chak, 2024).</p>
<p>En cuarto lugar, China ha buscado ir más allá del alivio de la pobreza y reducir la brecha entre el campo y la ciudad a través de su proyecto de revitalización rural, entre otras vías mediante la transferencia de tecnología y recursos hacia zonas rurales (Lu Xingyu, 2024). Esto representa un retorno al imperativo marxista y socialista de larga data de abolir la distinción entre el campo y la ciudad (Engels, 1935). También refleja un retorno a las raíces revolucionarias del PCCh en las masas rurales que constituyeron la columna vertebral de la Revolución China. La revitalización rural no es, por lo tanto, únicamente una estrategia de reducción de la pobreza, sino un intento de reducir la brecha urbano-rural y construir formas de desarrollo menos dependientes del consumismo y la atomización social asociados a la urbanización acelerada. Al fortalecer la infraestructura rural, los servicios públicos, las industrias locales y la restauración ecológica, el proyecto busca convertir al campo en un sitio de desarrollo socialista moderno, en lugar de un reservorio de mano de obra desplazada para las ciudades.</p>
<p>Durante esta tercera etapa, el papel de China en la comunidad internacional también ha evolucionado. Proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI por su sigla en inglés), iniciada en 2013, reflejan los esfuerzos por reconfigurar el desarrollo global mediante la inversión en infraestructura y la cooperación Sur-Sur. El dominio del país sobre las fuerzas productivas también lo ha convertido en un socio esencial en la industrialización de África. Por ejemplo, el Ferrocarril Addis Abeba-Yibuti conecta a Etiopía sin salida al mar con el puerto de Yibuti y fomenta el comercio regional, mientras que el Ferrocarril de vía estándar de Kenia ha reducido significativamente los costos de transporte. Esto contrasta con el historial del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, cuyas políticas han perpetuado el subdesarrollo en el continente.<a href="#_edn2" name="_ednref2" data-lpos="2"><sup>2</sup></a> Mientras lxs críticxs occidentales suelen interpretar estas iniciativas a través del lente de la rivalidad geopolítica, muchos gobiernos de Asia, África y América Latina ven a China como un socio alternativo frente a las estructuras desiguales históricamente dominadas por las potencias occidentales. China también ha propuesto tres marcos amplios para la cooperación internacional: la Iniciativa de Desarrollo Global, que apoya proyectos de desarrollo y fortalecimiento de capacidades; la Iniciativa de Seguridad Global, que establece principios y áreas para la cooperación en seguridad; y la Iniciativa de Civilización Global, que promueve el diálogo y el intercambio entre civilizaciones. En conjunto, representan esfuerzos por ofrecer una alternativa a la polarización de la globalización neoliberal y a la hipocresía del orden mundial liberal de posguerra. Su éxito depende de que los países participantes del Sur Global definan sus prioridades e implementación de acuerdo con sus propias necesidades y agendas (Yang Ping, 2025).</p>
<p>El significado de la experiencia china para el Sur Global no radica en su replicabilidad, sino en lo que revela sobre las precondiciones estructurales para el desarrollo soberano (Tricontinental, 2022). El modelo chino presupone un Estado unificado con la capacidad de dirigir sectores estratégicos, planificar a lo largo de generaciones y subordinar el capital a prioridades nacionales de largo plazo: capacidades que no son técnicas, sino políticas, que se basan en una ruptura revolucionaria que reconfiguró fundamentalmente la relación entre Estado, clase y mercado. Allí donde otras naciones del Sur Global han articulado visiones comparables, como el argumento de Kwame Nkrumah a favor de una unión política continental africana en 1963, los intentos de implementarlas han sido reiteradamente frustrados por condiciones que China ha superado en gran medida: soberanía fragmentada, deuda externa y condicionalidad, dependencia de las exportaciones de materias primas, y sectores estratégicos poseídos y controlados por capital extranjero. La trayectoria de China no ofrece un modelo listo para usar. Plantea una pregunta: ¿qué transformaciones políticas e institucionales necesitarían otros países para ejercer un control estratégico similar sobre su propio desarrollo?</p>
<p>Igualmente significativa ha sido la determinación de China de alcanzar la autosuficiencia tecnológica en un momento en que Estados Unidos y sus aliados han intensificado los intentos de contener su desarrollo mediante controles de exportación, sanciones, restricciones al acceso a tecnologías de semiconductores y una presencia militar en expansión en el este de Asia (Tricontinental, 2026c). Estas medidas no han hecho más que reforzar la convicción del partido de que la soberanía científica y tecnológica se ha vuelto inseparable de la soberanía nacional. La inversión en manufactura avanzada, inteligencia artificial, energía renovable, aeroespacial, biotecnología y tecnologías cuánticas se entiende, por lo tanto, no simplemente como política económica, sino como un componente esencial del desarrollo socialista bajo condiciones de una presión hiperimperialista intensificada.<a href="#_edn3" name="_ednref3" data-lpos="3"><sup>3</sup></a></p>
<p>El significado de esta tercera etapa radica en su intento de sintetizar la modernización económica con la ética socialista. China posee ahora una base productiva sustancial. El desafío consiste en asegurar que esta continúe transformando las relaciones sociales y sirviendo al bienestar colectivo, y no solo a la acumulación privada. Esto representa un retorno a las preocupaciones socialistas fundacionales en nuevas condiciones históricas.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-155695" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4.jpg" alt="" width="950" height="965" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4-295x300.jpg 295w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/09/Web_D104_Image-4-768x780.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">El camino por delante</h2>
<p>El socialismo de la modernización china no puede entenderse como una simple progresión lineal. Es un proceso histórico moldeado por condiciones materiales cambiantes y adaptaciones estratégicas. Aun así, a lo largo de sus distintas etapas persiste una continuidad central: el intento de coordinar la transformación de las relaciones sociales y el desarrollo de las fuerzas productivas para construir una sociedad socialista.</p>
<p>Karl Marx y Friedrich Engels entendían el socialismo como un proceso histórico, y no como un modelo predefinido para imponer desde arriba (1998). Avanzar de una etapa de desarrollo a otra requiere confrontar y resolver contradicciones, pero este no es un proceso mecánico ni economicista. Tampoco es necesariamente lineal: puede comprender un ciclo de avances exploratorios y retrocesos tácticos. Es un proceso experimental que requiere una dirección consciente guiada por la teoría, puesta a prueba en la práctica frente a condiciones concretas, y arraigada en las experiencias y luchas de la clase trabajadora y del campesinado (Li Tuo, 2025).</p>
<p>A diferencia de los partidos electorales convencionales, cuya actividad en las democracias burguesas se limita en gran medida a disputar elecciones o administrar instituciones existentes, el PCCh se ha concebido sistemáticamente a sí mismo como el organizador de un proyecto histórico cuyo horizonte se extiende a lo largo de generaciones. Su legitimidad se ha basado no solo en sus compromisos ideológicos, sino también en su capacidad demostrada para identificar las contradicciones históricas cambiantes y formular estrategias capaces de resolverlas de manera que mejoren la vida de la mayoría de la población.</p>
<p>Queda por ver cuáles serán los próximos pasos. Dentro de la modernización china, se ha buscado una democracia sustantiva tanto a través de mejoras en los niveles de vida como de una gobernanza consultiva y receptiva, lo que el PCCh denomina “democracia popular de todo el proceso”. Este sistema combina la democracia electoral y la consultiva, y amplía la participación a través de elecciones, consultas, toma de decisiones, gestión y supervisión, incluso mediante los congresos populares, los órganos consultivos políticos y el autogobierno de base. En conjunto, estos desarrollos sociales y políticos forman parte del proceso hacia la meta centenaria de China de convertirse en un país socialista moderno para 2049 (Wang Hui, 2024; Amin, 2013).</p>
<p>Sin embargo, el camino por delante no es ilimitado. En su XIX Congreso Nacional, en 2017, el PCCh trazó una ruta de dos etapas: alcanzar la modernización socialista básica para 2035 y convertir a China en un país socialista moderno para el centenario de la República Popular en 2049. Esta ruta se reafirmó en el XX Congreso Nacional en 2022. La meta intermedia para 2035 no es una aspiración vaga, sino un programa concreto: elevar sustancialmente el PIB per cápita hasta el de un país desarrollado de nivel medio (lo que equivaldría a aproximadamente el doble de la cifra actual); fortalecer la autosuficiencia y la capacidad en ciencia y tecnología; garantizar el acceso equitativo a los servicios públicos básicos; y asegurar una reducción constante de las emisiones de carbono (Xi Jinping, 2017; Xi Jinping, 2022b).</p>
<p>El 15º Plan Quinquenal (2026-2030), adoptado por la Asamblea Popular Nacional el 12 de marzo de 2026, es el primero de los dos planes quinquenales restantes que conducen al objetivo de 2035. El PCCh ha descrito el período 2026-2030 como un “eslabón crucial” en el camino hacia el logro de la modernización socialista básica para 2035 (Green y Park, 2026; Xinhua, 2026).</p>
<p>Este plan marca un giro dialéctico del desarrollo extensivo al intensivo: de un crecimiento impulsado principalmente por la expansión de insumos a un crecimiento impulsado cada vez más por la productividad, la innovación y la eficiencia. Durante gran parte de la era de reforma, el extraordinario crecimiento de China fue impulsado por la acumulación de insumos: una gran oferta de mano de obra relativamente barata que se desplazaba del campo a la industria, inversiones fijas a gran escala en infraestructura y capacidad manufacturera, y una integración cada vez más profunda en los mercados de exportación globales. Ese modelo, que sacó de la pobreza a cientos de millones de personas y construyó la base material de la China contemporánea, ha alcanzado sus límites históricos. Los costos laborales han aumentado, muchas de las principales redes de infraestructura del país ya están sustancialmente desarrolladas, y el acceso a algunas tecnologías y mercados se ha restringido deliberadamente mediante controles liderados por Estados Unidos y la desconexión de las cadenas de suministro.</p>
<p>El 15º Plan Quinquenal registra esta transición de manera estructural. La meta principal de crecimiento se ha reducido a entre 4,5 y 5% anual, por debajo del 5% por primera vez desde 1991, mientras que se exige que el gasto en investigación y desarrollo (I+D) crezca a más del 7% anual. La señal es explícita: el volumen de producción ya no es la única medida del desarrollo. Su calidad y contenido tecnológico también son cruciales. El hecho de que esta meta de crecimiento más baja represente una decisión estratégica y no un fracaso económico es en sí mismo históricamente significativo. Ningún país en desarrollo importante ha subordinado voluntariamente sus metas de crecimiento del PIB a indicadores de calidad a esta escala.</p>
<p>El marco teórico central de esta transición es el concepto de “nuevas fuerzas productivas de calidad”, articulado por primera vez por Xi Jinping durante una visita de inspección a la provincia de Heilongjiang en septiembre de 2023. Se estableció como una prioridad política importante durante las “dos sesiones” anuales de China en marzo de 2024 (las reuniones de la Asamblea Popular Nacional, el órgano legislativo nacional, y de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el máximo órgano asesor político del país). Al aplicar un énfasis cualitativo a la categoría marxista de las fuerzas productivas, el concepto se refiere a una productividad avanzada, liberada de los patrones tradicionales de crecimiento y caracterizada por alta tecnología, alta eficiencia y alta calidad. En la práctica, esto significa fomentar una nueva generación de industrias estratégicas —inteligencia artificial, biotecnología, manufactura avanzada, nuevos materiales, tecnología cuántica, energía de hidrógeno y aeroespacial— mientras se moderniza simultáneamente a las industrias tradicionales mediante la digitalización y la transformación verde.</p>
<p>Bajo el 15º Plan Quinquenal, se prevé que la participación de la economía digital en el PIB aumente del 10,5% en 2025 al 12,5% para 2030, mientras que la capacidad de producción de grano debe alcanzar aproximadamente 725 millones de toneladas, la capacidad total de producción energética debe incrementarse en 13%, y la participación de la energía no fósil en el consumo debe subir de 21,7% a 25% (República Popular China, Asamblea Popular Nacional, 2026).</p>
<p>Un giro dialéctico crucial opera en la respuesta de China a la contención tecnológica liderada por Estados Unidos. Los controles de exportación, las restricciones a los semiconductores y las presiones sobre las cadenas de suministro que Washington ha impuesto desde 2018 y endurecido en 2025 fueron diseñados para frenar el avance tecnológico de China. Sin embargo, su efecto ha sido el opuesto: al cerrar el acceso a la tecnología extranjera de punta, Estados Unidos ha obligado a China a invertir con extraordinaria urgencia precisamente en las capacidades que buscaba negarle al país. La meta del 15º Plan Quinquenal de al menos 7% de crecimiento promedio anual en gasto en I+D y su énfasis en lograr avances en semiconductores, software industrial y materiales avanzados pueden, por lo tanto, entenderse en parte como una respuesta productiva interna a la contención externa. La presión externa se ha internalizado como un motor de autosuficiencia, transformando un obstáculo en un acelerador.</p>
<p>Al mismo tiempo, el plan intenta resolver una contradicción estructural acumulada a lo largo de la era de reforma: la desproporción entre la extraordinaria capacidad productiva de China y la relativa debilidad del consumo doméstico como motor del crecimiento. La estrategia de “doble circulación”, propuesta por primera vez en 2020 e incorporada al 14º Plan Quinquenal (2021-2025), toma al mercado doméstico como el pilar de la economía, buscando a la vez que la circulación nacional e internacional se refuercen mutuamente. Esto no es un mero ajuste técnico. Reorienta la relación entre la producción y la reproducción social, las condiciones y servicios que sostienen a la clase trabajadora y a los hogares; así como la relación entre la economía nacional y el mercado mundial. Mientras que el modelo impulsado por las exportaciones de la segunda etapa requería que China se insertara en la división internacional del trabajo en términos parcialmente fijados desde el exterior, el modelo de doble circulación busca hacer de la demanda interna el motor principal del crecimiento económico. El aumento de los salarios, la ampliación de los servicios públicos y un estrato de ingresos medios más amplio son condiciones tanto para una demanda interna más sólida como para la prosperidad común. De este modo, la estrategia vincula las dimensiones distributiva y macroeconómica del desarrollo socialista.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section">
<p>En un momento en que gran parte del Sur Global busca nuevas rutas de industrialización, desarrollo tecnológico y soberanía económica, la experiencia de China ha reabierto preguntas que muchas personas creían resueltas para siempre tras la destrucción de la Unión Soviética.<a href="#_edn4" name="_ednref4" data-lpos="4"><sup>4</sup></a> Ha demostrado que la planificación sigue siendo posible, que la inversión pública puede transformar sociedades, que el liderazgo tecnológico no tiene por qué seguir siendo monopolio del Norte Global, y que el futuro no tiene por qué pertenecer exclusivamente al capital financiero.<a href="#_edn5" name="_ednref5" data-lpos="5"><sup>5</sup></a></p>
<p>La modernización china representa un camino distinto en la historia mundial. Rechaza tanto la dependencia colonial como la ortodoxia neoliberal. Es un proyecto socialista que camina con las dos piernas: la transformación de las relaciones sociales y el desarrollo de las fuerzas productivas. Este proyecto ha avanzado a través de diferentes etapas históricas, manteniendo siempre como objetivo central la soberanía nacional y la dignidad humana. Independientemente de las contradicciones que aún persistan, la Revolución China se erige como uno de los procesos emancipatorios más trascendentales de la era moderna.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p data-ppos="1"><a href="#_ednref1" name="_edn1" data-npos="1"><sup>1</sup></a> El texto clásico es el de W. W. Rostow (1960). La mejor crítica contemporánea del libro es la de Paul Baran y Eric Hobsbawm (1961).</p>
<p data-ppos="2"><a href="#_ednref2" name="_edn2" data-npos="2"><sup>2</sup></a> Para más información sobre las relaciones entre China y África, véase Instituto Tricontinental de Investigación social, 2023 y Grieve Chelwa, 2023.</p>
<p data-ppos="3"><a href="#_ednref3" name="_edn3" data-npos="3"><sup>3</sup></a> Para más información sobre el Hiperimperialismo, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024a; Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024b; Vijay Prashad, 2026.</p>
<p data-ppos="4"><a href="#_ednref4" name="_edn4" data-npos="4"><sup>4</sup></a> Para más información sobre este tema, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2026b.</p>
<p data-ppos="5"><a href="#_ednref5" name="_edn5" data-npos="5"><sup>5</sup></a> Para más información sobre el concepto de futuro, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2026a.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
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		<title>La inteligencia artificial en manos del pueblo: el experimento de Rongjiang</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/la-inteligencia-artificial-en-manos-del-pueblo-el-experimento-de-rongjiang/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Autora y Edición]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2026 09:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrientes]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos de Bandung]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=155111</guid>

					<description><![CDATA[Rongjiang, que en su día fue uno de los condados más pobres de China, está convirtiendo los teléfonos inteligentes, la capacitación masiva y la organización colectiva en un experimento de inteligencia artificial centrada en el pueblo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Rongjiang es un pequeño condado plegado entre las montañas del suroeste de Guizhou, uno de los últimos de China en <a href="http://sjt.guizhou.gov.cn/xwzx/tzgg/202011/t20201125_68082574.html">salir de la pobreza extrema</a>: cruzó esa línea recién el 23 de noviembre de 2020, y todavía en 2022 su <a href="http://paper.people.com.cn/rmzk/html/2024-05/20/content_26059086.htm">producción per cápita</a> se situaba en alrededor de un tercio del promedio nacional. “Ocho partes de montaña, una de agua, una de campo” es como un viejo dicho de las tierras altas describía la geografía de Guizhou, la única provincia de China sin llanura. Sus valles son estrechos y aterrazados, y sus aldeas se extienden a lo largo de los ríos y las crestas, al pie de la Montaña de la Luna. Nunca hubo aquí mucha tierra para producir riqueza, ni un camino fácil para transportar la poca que se producía.</p>
<p>El Ejército Rojo cruzó estas montañas en 1934, en la marcha que lo llevaría hacia el norte. El fútbol llegó una década después, <a href="https://www.gxu.edu.cn/info/1004/38867.htm">traído</a> por estudiantes de la Universidad de Guangxi, evacuados a Rongjiang para escapar de la agresión japonesa. Desde entonces, en estas ocho décadas, la población local ha organizado sus propios partidos casi todos los años.</p>
<p>En mayo de 2023, esa tradición encontró una nueva expresión en <em>Cun Chao</em>, la Superliga de la Aldea: un torneo organizado por la población, jugado por la población y visto por la población. A pocas semanas de su lanzamiento, las tribunas del estadio ya se llenaban a reventar, y las imágenes difundidas por las plataformas de videos cortos atrajeron la mirada de todo el país y luego del mundo entero. Nada de esto ocurrió por sí solo. Llenar un estadio cada fin de semana, mantener el orden, garantizar la transmisión: todo eso exigió una capacidad organizativa que el condado no había necesitado antes.</p>
<p>Esta capacidad organizativa se convirtió en motor de resultados económicos reales. Los ingresos por turismo <a href="https://lac.tsinghua.edu.cn/info/1260/1935.htm">pasaron</a> de 8.400 millones de yuanes en 2023 a 10.800 millones en 2024, y el producto interno bruto del condado alcanzó los 10.496 millones de yuanes en 2024, lo que representa un aumento del 9,5 %. La liga <a href="http://paper.people.com.cn/rmzk/html/2024-05/20/content_26059086.htm">generó</a> más de 2.700 nuevas entidades de mercado, más del 30 % del total de nuevas entidades de toda la prefectura, y el ingreso colectivo de las aldeas <a href="https://cn.chinadaily.com.cn/a/202508/12/WS689b2077a3104ba1353fc802.html">pasó</a> de 58,9 millones de yuanes en 2022 a 121 millones en 2024.</p>
<p>También abrió una puerta a algo completamente distinto. Desde 2023, el condado se propuso una tarea poco común: poner la inteligencia artificial (IA) en manos de la población. No construyó ningún gran modelo de lenguaje, ningún centro de datos ni ninguna planta de semiconductores. Lo que sí construyó es su pueblo: organizado en oficinas de gobierno, aldeas y empresas, de modo que residentes que nunca habían escrito una línea de código —entre ellos agricultores de edad avanzada y cuadros de aldea— usan hoy la IA en su trabajo cotidiano.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">La construcción de las condiciones institucionales y materiales</h2>
<p>El experimento fue posible gracias a condiciones construidas en múltiples niveles.</p>
<p><em>Cun Chao</em> no fue un proyecto tecnológico, sino una hazaña organizativa, y la estructura organizativa ya estaba en pie antes de que se pateara el primer balón. En octubre de 2021, año y medio antes de ese primer partido, el condado estableció un pequeño grupo de liderazgo para los nuevos medios y el comercio electrónico rural, encabezado conjuntamente por el secretario del Partido del condado y el gobernador del condado. En un condado chino, el comité del Partido dirige y los departamentos de gobierno administran, y esos departamentos —agricultura, comercio, cultura y turismo— tienen cada uno responsabilidad sobre una parte de cualquier nueva iniciativa; un pequeño grupo de liderazgo es la forma en que un comité del Partido concentra los esfuerzos de distintos departamentos en una tarea común. En este caso, los dos funcionarios de más alto rango del condado asumieron ellos mismos la dirección, uno del Partido y otro del gobierno, lo que dejó a los nuevos medios en el primer lugar de la agenda.</p>
<p>Bajo la dirección de ese grupo, el condado <a href="https://lac.tsinghua.edu.cn/info/1260/1935.htm">estableció</a> un equipo de trabajo a nivel del condado, un centro de servicios de nuevos medios en cada municipio y una estación de servicios de nuevos medios en cada aldea; además, creó una empresa de nuevos medios, una empresa estatal del condado con participación de socios privados. El resultado fue una cadena organizativa única que vincula tres capacidades distintas pero complementarias: la dirección del Partido, la movilización de base y la actividad de mercado. El comité del Partido aportaba el liderazgo político; los cuadros de base llegaban a cada hogar; las empresas y comerciantes privados conectaban la producción con el mercado. Cuando <em>Cun Chao</em> comenzó, en mayo de 2023, el condado creó una Oficina dedicada a <em>Cun Chao</em>, además de esa estructura ya existente, para movilizar a los cuadros, coordinar la seguridad y mantener alimentados los canales de comunicación en los tres niveles al mismo tiempo.</p>
<p>Cuando el condado se orientó más tarde hacia la IA, el mecanismo ya había registrado 35.000 participaciones —un recuento de instancias de capacitación, no de individuos únicos— a partir de la <a href="https://lac.tsinghua.edu.cn/info/1260/1935.htm">capacitación</a> en nuevos medios, y había creado más de 2.000 equipos locales de transmisión en vivo y más de 12.000 cuentas de nuevos medios.</p>
<p>Rongjiang <a href="https://www.rongjiang.gov.cn/zwgk_5903530/zfxxgk_5903533/fdzdgknr_5903828/lzyj_5903829/zfgw_5903832/202310/t20231031_82902729.html">llama</a> a este viraje las ‘tres nuevas ruralidades’: que el teléfono se convierta en la nueva herramienta agrícola, que los datos se conviertan en el nuevo insumo agrícola y que la transmisión en vivo se convierta en el nuevo trabajo agrícola. Como lo <a href="https://www.gzstv.com/a/3e3a99956bb04eb881458f86d0839942">expresa</a> el secretario del Partido Xu Bo, el objetivo es convertir a <em>Cun Chao</em> en una nueva fuerza productiva de calidad para la industria local. Las nuevas tecnologías solo aumentan las fuerzas productivas una vez que las relaciones de producción cambian para dar cabida a ellas; la tecnología por sí sola no basta; primero deben cambiar las estructuras sociales para que pueda funcionar. Liderado por el comité del Partido y sostenido por la propia población, el condado ha llevado adelante esta transformación reconfigurando quién se capacita para usar las herramientas, quién administra la cuenta que alimentan y quién se queda con lo que genera una venta.</p>
<p>Las bases materiales de todo esto se habían sentado a nivel nacional. A través de la campaña de alivio de la pobreza, el Estado llevó carreteras, electricidad y banda ancha a lugares que el mercado nunca había alcanzado, para poder conectarlos a él: hacia finales de 2020, todo municipio y aldea administrativa elegible en los condados pobres contaba con una vía pavimentada, un servicio de autobús y una ruta postal; la electricidad confiable, la banda ancha de fibra óptica y la red 4G se habían <a href="https://www.gov.cn/zhengce/2021-04/06/content_5597952.htm">extendido</a> por todo el campo, con la fibra y el 4G cubriendo más del 98 % de las aldeas pobres; y los servicios de comercio electrónico llegaron a todos los condados pobres. Solo una vez que existieron estas condiciones materiales pudo la transformación digital convertirse en una estrategia realista de desarrollo rural: primero el comercio electrónico, después la IA. Uno de los instrumentos que llevó todo esto a condados como Rongjiang es la asistencia emparejada, que vincula a una provincia o unidad de trabajo costera con un condado del interior y hace circular por ese vínculo personas, dinero y tecnología. Se remonta a una <a href="https://mp.weixin.qq.com/s?__biz=MzA3NTE5MzQzMA==&amp;mid=2655099481&amp;idx=1&amp;sn=fc1b42d4f57e9f91e1bc400248c3bd7a&amp;chksm=84c17760b3b6fe76f4e1315db7a929f3d00754b18f107bc8874edf4ba629fa7aaeeb0cae9368&amp;scene=27">decisión</a> central de 1979, al inicio de la reforma y la apertura, siguiendo la estrategia de Deng Xiaoping de permitir que algunas regiones se enriquecieran primero para luego llevar al resto a ese nivel. Rongjiang aplicó más tarde la misma lógica a la capacitación en IA, emparejando a quienes tenían mayor capacidad digital con quienes tenían menos experiencia.</p>
<p>Una vez sentadas esas bases materiales, la IA se convirtió en la siguiente etapa de la estrategia nacional de desarrollo. Esta transición se apoyó en una agenda digital rural anterior: el <a href="https://www.gov.cn/zhengce/2019-05/16/content_5392269.htm">Esquema de Desarrollo de Aldeas Digitales</a> (16 de mayo de 2019) ya había señalado “la mejora de las capacidades de información moderna del campesinado” como una dirección estratégica. El 26 de agosto de 2025, el Consejo de Estado <a href="https://www.gov.cn/yaowen/liebiao/202508/content_7037868.htm">publicó</a> sus <em>Opiniones sobre la implementación profunda de la Iniciativa “IA Plus”</em>, que <a href="http://www.news.cn/20250827/dad2df50de424c54ba6988d5bf009b3f/c.html">propuso</a> seis líneas de acción en ciencia, industria, consumo, bienestar de la población, gobernanza y cooperación global, y se comprometía a reforzar la planificación unificada de la capacidad de cómputo inteligente. Apoyándose en la variable de la adopción de herramientas digitales por parte de la población, en lugar del capital o el hardware que suelen considerarse decisivos, el condado organizó a su población para aprovechar esa apertura en sus propios términos. Tradujo estas prioridades nacionales en un plan de movilización local, expresado en una regla mnemotécnica que llama el sistema de objetivos “1-2-3-4-5”, que ilustra cómo un gobierno local traduce una estrategia tecnológica nacional en participación de las masas:</p>
<ul>
<li><strong>Un referente.</strong> Para fines de 2027, haber convertido a Rongjiang en un condado de referencia nacional para el aprendizaje y la aplicación generalizados de la IA.</li>
<li><strong>Dos pilares de apoyo.</strong> Un cuerpo de 300 especialistas técnicos locales y 30.000 “pioneros en la aplicación”, formados en al menos 5 escenarios concretos de aplicación de la IA. Los 300 no son una élite, sino que provienen de todos los sectores del condado: cuadros, funcionarios públicos, docentes, personal de empresas, cuadros de las aldeas y graduados que regresan al condado. Se trata de un proceso de formación orgánica, no de contratación: cada uno de los 300 capacita a 10, cada uno de esos 10 capacita a 100, hasta llegar a los 30.000.</li>
<li><strong>Tres coberturas totales.</strong> Cobertura del 100 % en capacitación de las oficinas de gobierno; cobertura del 100 % en alfabetización básica en IA para las aldeas administrativas; cobertura del 100 % en la aplicación de escenarios en todos los sectores.</li>
<li><strong>Vinculación en cuatro niveles.</strong> Una red de aplicación y promoción de la IA en cuatro niveles, que va del condado al municipio, a la aldea y a la empresa.</li>
<li><strong>Cinco categorías de beneficio.</strong> Ganancias medibles en la eficiencia de los servicios de gobierno, en la satisfacción turística, en la cobertura de recursos educativos de calidad, en la precisión del diagnóstico médico y en la reducción de costos empresariales, resumidas en el lema: cada aldea cuenta con una mano de IA; cada oficio tiene un ejemplo de IA; cada tarea cuenta con una capacidad de IA.</li>
</ul>
<h2 style="margin:3em 0;">La IA en cuatro frentes de la revitalización rural</h2>
<p>El condado pone la IA al servicio de su pueblo, de su trabajo y de su día a día; la aplica a la tarea concreta de la revitalización rural en cuatro frentes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">1. La IA reduce el costo de hacerse visible</h3>
<p>Antes de que la IA y los nuevos medios llegaran al campo, los productos de una aldea rara vez salían de las montañas, porque la única vía real para llegar al mercado era llevar la cosecha al pueblo más cercano y venderla allí. Los campesinos no tenían ni el capital ni la destreza para presentar sus productos de forma atractiva o promocionarlos más allá de su entorno, y crear un afiche o un video promocional decente exigía contratar un equipo profesional que pocas personas podían costear. Para hacer la IA accesible más allá de quienes ya eran especialistas, el condado capacitó primero a la población en la producción práctica de contenido con IA, invitando a profesionales externos a enseñar flujos de trabajo sencillos con herramientas de IA de uso corriente y <a href="https://baijiahao.baidu.com/s?id=1855841287291642901">organizando</a> concursos en todo el condado para fomentar la experimentación. La IA reduce el costo de hacerse visible. Con poco más que un teléfono inteligente, la población puede ahora generar y pulir su propio material promocional —un afiche, un video corto, una animación— y distribuirlo en las mismas plataformas que transmitieron la liga. Hacer un cortometraje para promocionar a <em>Cun Chao</em>, algo que hasta hace poco estaba fuera del alcance de aldeano promedio, es ahora asequible y fácil de aprender, y ese mismo material ahora también lleva al mercado los productos de otros habitantes de la aldea.</p>
<p>Producir manualmente suficientes videos de buena calidad para miles de cuentas resultó ser un proceso lento y costoso, y el tráfico que generaba era irregular; así que el condado integró la edición con IA y la distribución a gran escala en su sistema de nuevos medios, operado por la misma población que capacita como promotores de nuevos medios de la liga, lo que les permite producir y hacer circular contenido promocional a una velocidad y un volumen que el método anterior no podía igualar. Cuando hay un partido, lo graban y suben las imágenes, y el sistema redacta los subtítulos y edita el video hasta dejarlo terminado en menos de media hora. La distribución se hace tan simple como la producción: con solo tocar el dispositivo de publicación instalado en el lugar, o escaneando un código QR, el video se publica en Douyin, el TikTok de China, en cuestión de segundos. Los videos promocionales ahora llevan incorporados enlaces de distribución de productos locales, de modo que la misma circulación que difunde las historias del condado también genera ventas y comisiones para quienes las comparten.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">2. La IA alivia la carga de los cuadros de base</h3>
<p>Las cargas crónicas de los cuadros de base —la redacción de informes y avisos, la compilación de tablas estadísticas, la escasa difusión de las políticas, la respuesta lenta a los reclamos, el peso abrumador del trabajo administrativo— se alivian al integrar la IA directamente en el flujo de trabajo. Redacta los informes y elabora las actas de reunión y, más valioso aún, traduce el registro oficial de políticas a un lenguaje sencillo que la población puede seguir, lo que facilita mucho comunicar las políticas. El condado informa que un cuadro que antes dedicaba medio día a un borrador ahora lo termina en media hora, y le queda solo adaptarlo al contexto local y pulirlo, en lugar de armarlo desde cero. Las cifras del municipio de <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/RzfjxuFxR8aZID-1BTIrWQ">Zhongcheng</a> son claras: solo en los primeros dos meses y medio de 2025, su red de monitoreo a nivel de aldea detectó disputas con tiempo de antelación suficiente para que el personal resolviera 16 de ellas antes de que escalaran, las proyecciones asistidas por IA alimentaron los planes de 19 proyectos, y los cuadros ahorraron unos 2 días de trabajo cada uno. La <a href="https://sjj.qdn.gov.cn/zwxx_5825454/xsdt/202503/t20250321_87233571.html">oficina de auditoría</a> del condado, por su parte, tiene su propia rutina de aprendizaje con modelos nacionales económicos y ya disponibles en el mercado.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">3. La IA convierte el talento local en un motivo para volver</h3>
<p>Donde las políticas rurales suelen lamentar la fuga de la juventud, el programa intenta invertir esa tendencia, de modo que dominar la IA, así como los cortometrajes y animaciones que atraen cientos de miles de vistas, se conviertan en una ocupación atractiva y rentable por la que vale la pena volver a casa y quedarse, dirigida a la juventud que regresa, a las mujeres que permanecen en las aldeas y a quienes comercian por cuenta propia. <a href="https://news.cau.edu.cn/mtndnew/22651d96a69b445f87e97099ad0890af.htm">Liu Qinlan</a> es un ejemplo del condado: maestra de jardín de infantes que ganaba poco más de 2.000 yuanes al mes; ella y su esposo <a href="https://www.chinatoday.com.cn/zw2018/bktg/202606/t20260609_800439346.html">dejaron</a> sus empleos en la ciudad y regresaron a casa cuando <em>Cun Chao</em> se hizo viral en mayo de 2023. Empezó tratando de vender los productos locales —fruta luohan, té verde y blanco, pescado y carne en escabeche— y aprendió a grabar, editar y transmitir en vivo desde cero, gracias a la capacitación del condado. Conocida en línea como “Lan Lan, la hermana Miao” de <em>Cun Chao</em>, hoy dirige un taller de batik junto a la cancha de <em>Cun Chao</em>, que recupera las tradiciones textiles indígenas de la región y da trabajo, sin que tengan que salir de sus aldeas, a más de 180 <a href="https://www.gzstv.com/a/ed5bacd919224aeba825fc8b16a4a564">bordadoras y tintoreras</a>. En 2025, sus líneas de batik y bordado <a href="https://whhly.guizhou.gov.cn/xwzx/tt/202603/t20260304_89602081.html">vendieron</a> más de 2 millones de yuanes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">4. La IA lleva la cultura local más allá de las montañas</h3>
<p><em>Cun Chao</em> se nutre de sus propias culturas campesina, obrera y étnica. <a href="https://english.news.cn/20230613/03558585beea490a9dcecca25ee0506c/c.html">Formadas</a> por vendedores, agricultores, alicatadores, carniceros y obreros, sus aldeas bautizan a sus equipos según lo que cultivan o hacen: un equipo Fruta Luohan, un equipo Maracuyá, un equipo Mirto, un equipo Casas de Huéspedes, un equipo Rafting, un equipo Fideos de Arroz, e incluso uno que se llama simplemente “los comunes”.</p>
<p>El equipo ganador no se lleva dinero a casa, sino los propios productos del condado: en 2026, el equipo campeón <a href="https://baijiahao.baidu.com/s?id=1871790060635460302">se llevó</a> una vaca guanling, el subcampeón un esturión de Guizhou y el tercer lugar, una caja de pato local. Más del 80 % de la población de Rongjiang pertenece a las minorías étnicas miao, dong, shui y yao, cuna de tradiciones como el Gran Canto de los Dong (canto coral), el teñido tradicional con índigo y las torres de tambor. Pero estas tradiciones —campesina, obrera, de minoría étnica, e incluso el propio festival de <em>Cun Chao</em>— sobreviven solo en la medida en que se ven y se usan. Por eso, la animación con IA, los videos cortos y la generación de humanos digitales se emplean para llevar todo esto —productos, comercio y patrimonio por igual— fuera de las montañas y hacia la circulación nacional, y de ahí a la lógica comercial del turismo cultural. A nivel provincial esto ya es una capa en funcionamiento: una plataforma de humanos digitales y guías inteligentes de <em>Cun Chao</em> <a href="https://dsj.guizhou.gov.cn/ztzl/rdzt/jdal/202604/t20260420_90022487.html">ofrece</a> servicios de guía turística con IA vinculados a la liga y al Gran Canto de los Dong, mientras que la capacitación empresarial del condado <a href="https://www.rongjiang.gov.cn/xwzx_5903512/bmdt/202605/t20260525_90209559.html">utiliza</a> la marca <em>Cun Chao</em>, los cultivos especiales y el patrimonio como casos de estudio prácticos.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Capacitación de masas a la medida</h2>
<p>El experimento de Rongjiang se basa en su método de enseñanza, el medio por el cual una herramienta desconocida llega a agricultores, comerciantes y cuadros con poca capacitación formal. Su lógica se mantiene de principio a fin: enseñar a cada persona solo lo que su propio trabajo requiere, mantener cada lección reducida a lo que realmente se puede hacer, y dejar que quienes ya aprendieron enseñen a quienes aún no lo han hecho.</p>
<p>Nada se enseña de manera genérica. El condado divide a las personas que capacita en grupos, cada uno con su propio programa: para los cuadros, el de gobernanza; para los comerciantes, el de ingresos; para la juventud y quienes conservan el patrimonio, el de creación cultural. El mismo cuidado se aplica a la hora de asignar la tarea a una persona, de modo que nadie, insiste el condado, se vea obligado a aprender algo que no puede aplicar.</p>
<p>El condado enseña la IA como una habilidad práctica y no como una disciplina técnica. Los algoritmos, la programación y el funcionamiento interno de los modelos quedan de lado, en favor del uso de aplicaciones de IA nacionales y de la redacción de <em>prompts</em> sencillos. Una persona experta visitante puede traer mil aplicaciones posibles de la IA, pero la tarea de quien capacita localmente es reducirlas a las dos o tres que se ajustan a las necesidades locales y a la demanda del mercado. El condado, por lo tanto, estandariza su capacitación en torno a tres <a href="https://rst.guizhou.gov.cn/xwzx/szdt/202606/t20260604_90475862.html">cursos</a> prácticos: redacción de documentos con IA, producción de videos cortos con IA y creación visual con IA. La misma filosofía dio forma a uno de los cursos más recientes del condado, sobre cómics dramatizados con IA, en junio de 2026, para 60 jóvenes que regresaban al condado, artesanas y artesanos del patrimonio, y pequeños emprendedores: fue diseñado para principiantes absolutos, puso el énfasis en la producción práctica y conectó el patrimonio cultural local directamente con la creación de contenido digital orientado al mercado.</p>
<p>El aprendizaje se entiende más como un ritmo que como un evento. Cada viernes por la noche, quien capacita imparte una sesión transmitida en vivo, una clase que puede atraer a 200 o 300 espectadores o, algunas noches, a solo uno. Incluso uno solo se considera valioso, porque una persona a la que se ayuda es una persona más con más capacidad. Desde 2025, la transmisión semanal no se ha interrumpido.</p>
<p>La enseñanza aplica la misma lógica de la asistencia emparejada: quienes aprenden primero enseñan al resto, con cuadros jóvenes emparejados a personal de mediana edad y mayor para cerrar la brecha digital. Los registros lo confirman. El municipio de <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/RzfjxuFxR8aZID-1BTIrWQ">Zhongcheng</a> designó a 12 funcionarios de promoción tecnológica y estableció 42 parejas de tutoría, y una sola ronda de capacitación centralizada cubrió a 98 cuadros. En la ciudad de <a href="https://mp.weixin.qq.com/s/EF1b6l8hXHySqqwhXhYRWw">Bakai</a>, más de 60 cuadros se capacitaron en 4 escenarios de trabajo: gestión inteligente de documentos, modelado de datos poblacionales, alcance de nuevos medios y despliegue de respuestas a emergencias, con quienes ya se habían capacitado enseñando al resto, de modo que los cuadros de la aldea pudieran operar los sistemas por sí mismos.</p>
<p>Si el emparejamiento lleva la destreza de una persona a la siguiente, una cadena de cuatro niveles lleva el plan mismo desde el condado hasta cada instancia, donde el condado, el municipio, la aldea y la empresa a cargo, cada uno, tiene una tarea distinta.</p>
<ul>
<li><strong>El condado diseña.</strong> Fija el plan, moviliza a quienes enseñan, construye los casos de estudio e impulsa el trabajo a través de reuniones semanales de planificación que exigen rendición de cuentas a los niveles inferiores.</li>
<li><strong>El municipio ejecuta.</strong> Dirige la capacitación de las masas de rutina y los ejercicios de los cuadros.</li>
<li><strong>La aldea es la primera línea.</strong> Es donde se capacita a la población y se descubren las aplicaciones útiles a nivel local.</li>
<li><strong>La empresa convierte la capacidad en ingresos.</strong> Al final de la cadena, integra la IA con el turismo cultural, la agricultura y la artesanía.</li>
</ul>
<p>Es esa cadena, al igual que el plan de estudios, la que convierte una directiva emitida en la capital del condado en una lección en marcha en una aldea.</p>
<p>Todo esto se apoya en una disciplina de proyecto reconociblemente propia de un Estado movilizador, expresada como un ciclo cerrado de cinco pasos para aterrizar el programa en cualquier aldea o unidad.</p>
<ul>
<li><strong>Diagnóstico y preparación.</strong> Un inventario de la industria local, los puntos críticos de la gobernanza, la estructura demográfica y la base digital produce un plan a la medida, usando la “reunión de lluvia de ideas” —el instrumento del condado, heredado de las campañas de la liga— para identificar inquietudes y posibles desafíos antes de que se conviertan en obstáculos reales para la implementación.</li>
<li><strong>Formación del núcleo.</strong> Primero se capacita al grupo central de pilares técnicos, los mismos 300 nombrados en el plan “1-2-3-4-5”.</li>
<li><strong>Capacitación universal mediante el método en cascada.</strong> Ese grupo central luego difunde la capacitación en cascada, con cada núcleo técnico enseñando al siguiente nivel, hasta alcanzar a la población en general.</li>
<li><strong>Aplicación por escenarios.</strong> La capacitación y la aplicación avanzan juntas, de modo que cada lección se ancla en una tarea real en vez de quedarse en lo abstracto.</li>
<li><strong>Revisión y mejora de la calidad.</strong> Se evalúa qué funcionó y qué no, y la siguiente ronda del ciclo se ajusta en consecuencia.</li>
</ul>
<h2 style="margin:3em 0;">La Larga Marcha de la era de la IA</h2>
<p>Gran parte del Sur Global observa con inquietud la expansión de la IA generativa: se teme que profundizará la dependencia de los países más pobres respecto a un puñado de empresas del núcleo rico, que elevará el costo de carbono del cómputo y que acelerará el desplazamiento de la fuerza de trabajo. Ninguna de estas preocupaciones está fuera de lugar. Pero el miedo por sí solo no resuelve nada, y la pregunta más difícil es qué puede hacer realmente, con la tecnología tal como está, un lugar sin capital, sin hardware avanzado y sin un modelo propio.</p>
<p>La respuesta de Rongjiang empieza por el costo. El proceso no se ejecuta en el dispositivo de quien lo usa. El capital pesado está en la nube, financiado por empresas como Doubao y DeepSeek, que desarrollan los modelos, y por la infraestructura de estados lejanos a la Montaña de la Luna, y lo único que necesita la persona del pueblo es un teléfono inteligente común y el saber cómo hablarle al modelo.</p>
<p>El hecho de que el Estado se encargue de la computación es una cuestión de política, y la Iniciativa <a href="http://www.news.cn/20250827/dad2df50de424c54ba6988d5bf009b3f/c.html">“IA Plus”</a> incluye “reforzar la planificación unificada de la capacidad de cómputo inteligente” entre sus pilares. El modelo base, además, se ha vuelto producto básico: cada uno es sustituible por el siguiente, y los usuarios rurales no están atados a un único proveedor, de modo que si una herramienta se retira o se degrada, otra ocupa su lugar. La sustituibilidad no deja dónde alojar la renta de monopolio, y lo que queda es un costo competitivo ordinario: la <a href="https://thetricontinental.org/es/soberania-digital-el-dilema-del-sur-global-y-como-calcularlo/">difusión de la producción</a> que la propia trayectoria de desarrollo de China ha opuesto a la extracción de rentas del monopolio tecnológico.</p>
<p>Sin embargo, ni siquiera un teléfono inteligente puede darse por sentado en todas partes. Rongjiang ha enfrentado esa dificultad de manera directa. Cuando llevó por primera vez los nuevos medios a las aldeas, muchos teléfonos eran demasiado viejos para usar las aplicaciones. Su respuesta no fue esperar a que todo el mundo estuviera equipado, sino empezar con la minoría dispuesta que ya lo estaba, permitirles ganarse la vida con ello, y dejar que su ejemplo atrajera al resto.</p>
<p>La juventud que regresó a sus aldeas y utilizó la IA y los videos cortos para vender artesanías que nunca antes habían encontrado compradores —algunos obteniendo un ingreso considerable— atrajo a las mujeres mayores que elaboraban esos productos. A medida que esas mujeres empezaron a ganar dinero, se compraron sus propios teléfonos y empezaron a grabar vídeos. El círculo se amplía junto con los ingresos.</p>
<p>¿Qué podría entonces propagarse? No la máquina, ya que Rongjiang no posee ninguna, sino el método: una forma de organizar a la población en torno a nuevas fuerzas de producción. El vehículo institucional ya existe. El 10 de noviembre de 2025, el condado y la Universidad Normal del Este de China inauguraron la <a href="https://comm.ecnu.edu.cn/27/aa/c41509a731050/page.htm">Escuela del Sur</a> en la aldea de Toutang, en la localidad de Guzhou, como una plataforma para la comunicación internacional sobre el alivio de la pobreza y la revitalización rural. Esta se inauguró en un contexto más amplio: el <a href="https://thetricontinental.org/zh/%e5%85%a8%e7%90%83%e5%8d%97%e6%96%b9%e5%ad%a6%e6%9c%af%e8%ae%ba%e5%9d%9b%ef%bc%882025%ef%bc%89%e7%bb%bc%e8%bf%b0/">Foro Académico del Sur Global 2025</a> (Shanghái, 13 y 14 de noviembre de 2025), coorganizado por el Instituto Tricontinental de Investigación Social, acogió un panel sobre soberanía digital e IA en el Sur Global, y contó con la participación amplia de organizaciones como el <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-75-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra-brasil/">Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST)</a> de Brasil. El método ha empezado a circular allí donde también los movimientos, y no solo los gobiernos, pueden apropiárselo.</p>
<p>La lucha del Sur Global por la soberanía digital suele imaginarse como la construcción de una infraestructura propia completa: sus propios chips, sus propios modelos, sus propios centros de datos. Para la mayor parte de la periferia, todo ese entramado está hoy fuera de alcance, y una soberanía de ese tipo, si es que llega, se ganará de forma colectiva y no por un país pobre en solitario.</p>
<p>Rongjiang trabaja una capa distinta de la misma lucha. La propiedad de la maquinaria no es algo que un solo condado pueda asegurar por sí mismo; lo que sí puede asegurar, a su propia escala, es el poder de su pueblo para usar la herramienta en sus propios términos y para sus propios fines, y para quedarse con el valor que crea en vez de dejar que se escurra hacia arriba, hacia un puñado de empresas del Norte. Eso —un pueblo capaz de usar la herramienta y de quedarse con lo que esta produce— es una soberanía que un condado pobre sí puede construir.</p>
<p>Hace noventa años, el Ejército Rojo chino llevó la Larga Marcha a la victoria, ganada no por armas superiores sino por un pueblo organizado, su resistencia y el campesinado que fue movilizando a su paso, <a href="https://cpc.people.com.cn/n1/2016/1022/c64094-28798737.html">despertando</a> su energía, su iniciativa y su creatividad. Mao Zedong <a href="http://www.mod.gov.cn/gfbw/gfjy_index/zyhd/4847899.html">llamó</a> a esa marcha una máquina sembradora, por la revolución que sembró en el camino.</p>
<p>Rongjiang ha emprendido su propia larga marcha, una para la era de la IA, y que avanza en el mismo espíritu: impulsada por el pueblo, sacando a relucir esa misma creatividad, sembrando una nueva capacidad como aquella marcha sembró la revolución, y dejando que las ganancias de la tecnología regresen a las muchas personas y no a unos pocos. No se trata de una consigna impuesta, sino el trabajo paciente de convertir una nueva fuerza productiva en una capacidad que está en manos del pueblo, en la tradición del trabajo de masas. La tecnología seguirá cambiando, y rápido. Lo que no cambia es la idea central: para un lugar que no puede construir por sí mismo la infraestructura, la pregunta que queda es quién, entre su gente, ha hecho suyo el modelo.</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Autora</strong></p><small><strong>Cao Xinyue</strong> es directora de proyectos en Global South Insights y <em>Wenhua Zongheng</em>. Su trabajo se centra en la comunicación internacional y los intercambios en el Sur Global.</small></td></tr></tbody></table><hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Edición</strong></p><small><strong>Ivana Rojas García</strong> es una investigadora venezolana de Global South Insights, especializada en verificación de hechos y datos, y en metodologías de formación en IA en el Sur Global.</small>
<small><strong>Mikaela Nhondo Erskog</strong> es editora e investigadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>FIDEL x 100: un siglo en la batalla de ideas y emociones</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-fidel-x-100/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 03:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Boletín de Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Casa de las Américas]]></category>
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					<description><![CDATA[De la OSPAAAL a FIDEL x 100, la cultura revolucionaria de Cuba sigue formando conciencia política, portando memoria histórica y construyendo solidaridad a lo largo de movimientos, generaciones y fronteras.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:center;">Boletín de Arte Tricontinental nº 30 (agosto de 2026)</h4>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-154285" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header.jpg" alt="" width="950" height="550" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header.jpg 950w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header-300x174.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/AB30_Header-768x445.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px"></div>
<div class="rm-b-e-md">

<p class="single-post--content--text-small text-center">Escucha <a href="http://youtube.com/watch?v=ux09_2ezsHk&amp;list=PL1klrvIAPLgveZOXZ07rhOSjM65lIji6L"><em>Y en eso llegó Fidel</em></a> (1959), de Carlos Puebla, interpretada en el ritmo vivaz de la guaracha que ayudó a llevar la canción desde la Cuba revolucionaria hasta los locales sindicales, las cantinas, las escuelas de formación política y los movimientos de liberación de toda América Latina .</p>
</div>
<h3 style="margin:2em 0;">La Habana, agosto de 2026</h3>
<p>Del 6 al 9 de agosto, más de 180 personas delegadas de 27 países, en representación de más de 130 organizaciones, se reunieron en la Universidad de La Habana para la IV Asamblea Continental de ALBA Movimientos, un espacio de articulación de los movimientos populares en torno al proyecto del socialismo, el antiimperialismo y la integración continental. Como parte del programa cultural de la asamblea, <em>FIDEL x 100</em> conmemoró el centenario del natalicio de Fidel Castro con más de 200 afiches creados por más de 100 trabajadorxs culturales de 32 países.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153054" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153054" class="wp-image-153054 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/01.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153054" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Abhinav (India, Young Socialist Artists/Tricontinental); Derecha: Daniela Ruggeri (Argentina, Tricontinental).</small></p></div>
</div>
<p>La exposición surgió de una convocatoria abierta organizada por la Asamblea Internacional de los Pueblos, ALBA Movimientos, Utopix, Young Socialist Artists, Panafricanism Today y el Instituto Tricontinental de Investigación Social. La diversidad de las obras, en estilo, técnica, lenguaje y tradición política, reflejó el alcance internacional del legado de Fidel. Sin embargo, la exposición no fue simplemente un acto de conmemoración. Constituyó una recuperación de las ideas de Fidel como herramientas de lucha: las ideas que ayudaron a hacer posible la Revolución y que hoy continúan sosteniéndola.</p>
<p>El archivo completo está disponible como una <a href="https://utopix.cc/pix/expo-fidel-x-100/">colección descargable</a> lista para ser impresa, exhibida, estudiada y utilizada por organizaciones de todo el mundo. Al igual que los afiches que décadas atrás viajaban doblados dentro de <em>Tricontinental</em>, la revista fundada por la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), estas obras están pensadas para circular: de las asambleas a las escuelas de formación política, de las oficinas sindicales a las aulas, de las sedes de los movimientos a los muros de los barrios. Te invitamos a usarlas de esta manera.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;"><em>FIDEL x 100 </em>pertenece a una historia mucho más larga. La Revolución Cubana no trató la cultura como algo secundario a la política, ni como mera decoración de los logros revolucionarios. Entendió el trabajo cultural como parte de la infraestructura material de la propia Revolución. Un medio para formar conciencia política, cultivar capacidades técnicas y artísticas, sostener la memoria colectiva y extender la solidaridad internacional más allá de las costas de la isla.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">La Habana. 60 años después de la Conferencia Tricontinental</h3>
<p>Esa tradición adquirió una de sus expresiones institucionales más claras en enero de 1966, cuando La Habana fue sede de la primera <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-conferencia-tricontinental-60/">Conferencia Tricontinental</a>. Más de 500 personas delegadas de movimientos de liberación, gobiernos revolucionarios, partidos comunistas y organizaciones populares de África, Asia y América Latina se reunieron para forjar una estrategia antiimperialista común contra el colonialismo, el capitalismo y la guerra.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153062" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153062" class="wp-image-153062 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/02.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153062" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Ian Matchett (Estados Unidos, Swords into Plowshares Peace Center and Gallery); Derecha: Ignacio Andrés Pardo Vásquez (Chile, Utopix y Quinmantú).</small></p></div>
</div>
<p>De la conferencia surgió la OSPAAAL, una de las instituciones más importantes del internacionalismo revolucionario del siglo XX. A través de sus publicaciones, sus campañas de solidaridad, su trabajo educativo y, especialmente, su extraordinaria producción de afiches, la OSPAAAL ayudó a construir un lenguaje político compartido para las luchas que se libraban en tres continentes.</p>
<p>A lo largo de tres décadas, la organización produjo alrededor de 9 millones de afiches distribuidos en más de 60 países, muchos de ellos, doblados dentro de las páginas de <em>Tricontinental</em>. La revista y los afiches viajaron a lugares donde la diplomacia revolucionaria no podía llegar, haciendo visibles entre sí las luchas de Vietnam, Palestina, Angola, Mozambique, Puerto Rico, Sudáfrica, Chile y decenas más, como parte de un frente común contra el imperialismo.</p>
<p>Muchxs de lxs diseñadorxs gráficxs que crearon estos afiches habían aprendido el oficio en las agencias de publicidad de La Habana antes de la Revolución. Después de 1959, utilizaron esas mismas técnicas contra el imperio. La tipografía, la fotografía, el color y el montaje, entre otras técnicas visuales, antes empleadas para vender mercancías, fueron reconvertidas para construir la solidaridad internacional, hacer legibles las luchas antiimperialistas más allá de las lenguas y forjar un lenguaje visual revolucionario capaz de cruzar fronteras.</p>
<p>Como reflexionó más tarde el diseñador cubano Félix Beltrán: “El afiche podía circular en países donde a un funcionario no se le permitía hablar de las ideas de la Revolución”.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">El afiche se convirtió así en algo más que un medio de comunicación. En condiciones de bloqueo y aislamiento diplomático, se transformó en un instrumento de organización internacional. Junto al cine revolucionario del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el trabajo editorial de Casa de las Américas y las instituciones educativas internacionales construidas por la Revolución en las décadas siguientes, la OSPAAAL formó parte de la infraestructura cultural a través de la cual Cuba internacionalizó su proyecto revolucionario.</span></p>
<h3 style="margin:2em 0;">Una revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas</h3>
<p>A fines del siglo XX, la Revolución Cubana había sobrevivido lo que muchxs creían que sería su prueba final. La caída de la Unión Soviética sumió a la isla en el Período Especial, mientras Washington endurecía el bloqueo con la expectativa de que el socialismo finalmente colapsaría bajo el aislamiento económico. En gran parte del mundo, el triunfo del neoliberalismo fue proclamado como el “fin de la historia”, como declaró profusamente el politólogo Francis Fukuyama. Cuba era ampliamente presentada como una reliquia cuya desaparición era solo cuestión de tiempo.</p>
<p>Fue en esa coyuntura, en un discurso en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, cuando Fidel retomó un principio que había ocupado a la Revolución desde sus primeros años: “<a href="https://thetricontinental.org/es/boletin-arte-cultura-e-ideas-en-la-revolucion/">Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas</a>”.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153070" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153070" class="wp-image-153070 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/03.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153070" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Ingrid Neves (Brasil, Tricontinental); Derecha: Isabela Molin (Brasil, MST).</small></p></div>
</div>
<p>No se trataba de una defensa de la cultura en abstracto, ni de un llamado a privilegiar la batalla de ideas por encima de la transformación material. Era una reafirmación de que las revoluciones no heredan simplemente seres humanos revolucionarios —incluidos lxs trabajadorxs culturales e intelectuales necesarios para sostenerlas—: deben contribuir a crearlos. La conciencia política, la capacidad técnica, la disciplina colectiva y el compromiso internacionalista no son productos espontáneos del cambio económico. Deben ser organizados, cultivados y reproducidos conscientemente a lo largo de las generaciones.</p>
<p>La Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 fue una de las primeras demostraciones de este principio por parte de la Revolución. Más de 100.000 jóvenes brigadistas de las Brigadas Conrado Benítez viajaron al campo como parte de un ejército alfabetizador nacional. Al final de la campaña, más de 700.000 personas adultas habían aprendido a leer y escribir, lo que redujo el analfabetismo en Cuba al 3,9%. No obstante, la alfabetización fue solo uno de los resultados. Quienes enseñaban se transformaron junto a quienes aprendían, al encontrarse cara a cara con la pobreza rural y participar directamente en la reinvención de la sociedad cubana. La educación se convirtió no simplemente en transmisión de conocimientos, sino en la formación de un nuevo sujeto revolucionario.</p>
<p>El mismo principio dio forma a las editoriales y revistas de la Revolución, las instituciones cinematográficas, las escuelas de arte, los centros científicos, los programas de formación médica y los intercambios educativos de la Revolución con los pueblos de África, Asia y América Latina. En conjunto, formaron la infraestructura cultural a través de la cual la Revolución buscó no solo defenderse, sino reproducirse y contribuir a la lucha antiimperialista más amplia.</p>
<h3 style="margin:2em 0;">El Congreso Cultural de La Habana, 1968</h3>
<p>Durante 8 días en enero de 1968, alrededor de 500 participantes de más de 70 países se reunieron en el Hotel Habana Libre para el Congreso Cultural de La Habana. El congreso suele ser recordado como un encuentro de escritoras y escritores, y artistas, pero eso apenas capta su alcance. Entre lxs participantes había novelistas, poetas, economistas, médicxs, científicxs, arquitectxs, cineastas, editorxs, educadorxs, sociólogxs, críticxs, administradorxs culturales y militantes de movimientos de liberación nacional. Lxs teóricxs de la dependencia compartieron comisiones con pintoras y pintores. Lxs docentes trabajaron junto a lxs guerrillerxs. Representantes de Estados recién independizados se encontraron con organizadorxs que operaban clandestinamente bajo el dominio colonial. Las delegaciones incluyeron participantes de la República Democrática de Vietnam y del movimiento de liberación survietnamita, así como de las luchas de liberación de Guinea-Bissau, Angola y Cabo Verde, junto a delegadxs de toda América Latina, África, Asia, Europa y Norteamérica. No se reunieron como representantes de culturas nacionales aisladas, sino como participantes de un proyecto antiimperialista común. El congreso reflejó la comprensión expansiva que la Revolución Cubana tenía de la cultura: no solo como producción artística, sino como el campo entero a través del cual las sociedades producen conocimiento, valores, instituciones, capacidades técnicas y conciencia política.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153078" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153078" class="wp-image-153078 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/04.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153078" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Kael Abello (Venezuela, Utopix/Tricontinental); Derecha: Olfer (Perú, Utopix).</small></p></div>
</div>
<p>El congreso planteó tres argumentos interrelacionados.</p>
<p>El primero concernía al rol del trabajo intelectual. La lucha revolucionaria requería mucho más que una representación artística solidaria. Mujeres y hombres escritores, científicos, médicos, docentes, economistas, cineastas, editores y trabajadores culturales poseían formas especializadas de conocimiento que podían reproducir la dominación imperial u organizarse al servicio de la liberación. Su tarea no era observar la Revolución desde afuera, sino situar su trabajo dentro del proyecto colectivo de liberación nacional y construcción socialista.</p>
<p>El segundo era organizativo. En su “Mensaje a la Tricontinental”, publicado en abril de 1967 mientras combatía en Bolivia, el Che Guevara llamó a crear “dos, tres, muchos Vietnam” para enfrentar al imperialismo a lo largo de múltiples frentes. Cuando el congreso se reunió en enero de 1968, el Che había sido asesinado en Bolivia tres meses antes. Al clausurar el congreso, Fidel extendió esa estrategia a otro terreno, con el llamado a crear “un Vietnam en el campo de la cultura”. La lucha contra el imperialismo no podía confinarse al campo de batalla o a la fábrica. Requería también instituciones capaces de disputar la producción de conocimiento, la circulación de imágenes, la autoridad científica y técnica occidental, la edición, la educación y los medios de comunicación internacionales.</p>
<p>El tercer argumento desafió la geografía de la historia misma. El poeta cubano y luego presidente de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, rechazó la conocida división entre países “desarrollados” y “subdesarrollados”. Insistió en cambio en que el mundo moderno estaba dividido entre países <em>subdesarrollados</em> y países <em>subdesarrollantes</em>, es decir, aquellos cuyo desarrollo se construyó produciendo el subdesarrollo de otros. La implicación iba más allá de la economía. Si el colonialismo había relegado a Asia, África y América Latina a la “periferia” de la historia, entonces las luchas de liberación que se desplegaban en el Tercer Mundo habían comenzado a subvertir esa geografía. El motor principal de la transformación histórica ya no residía en las metrópolis imperiales, sino en los pueblos que combatían el colonialismo, el imperialismo y la dominación capitalista.</p>
<p>Como Fernández Retamar materializaría más tarde en su ensayo <em>Calibán</em>, era el Tercer Mundo el que se situaba en el centro de la coyuntura revolucionaria y de la historia.</p>
<p>Este legado es el tema del dossier más reciente de Tricontinental, <em>Un Vietnam en el campo de la cultura: el Congreso Cultural de La Habana, 1968</em> (agosto de 2026). Léelo <a href="https://thetricontinental.org/es/dossier-congreso-cultural-habana/">aquí</a>.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><em>FIDEL x 100</em></h3>
<p>Casi una década después de la muerte de Fidel Castro, la Revolución Cubana enfrenta uno de sus momentos más difíciles desde el Período Especial. Estados Unidos ha vuelto a endurecer el bloqueo económico más largo de la historia moderna. La permanente inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de EE. UU. ha restringido aún más el acceso de la isla a las finanzas y el comercio internacionales, mientras Washington ha avanzado para imponer un bloqueo total a los envíos de petróleo a la isla, con la excepción de un buque petrolero ruso que logró pasar en marzo de 2026. Los efectos de las sanciones son las <a href="https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1958-60v06/d499">consecuencias deliberadas</a> de una guerra económica diseñada para dificultar cada vez más la vida cotidiana y socavar los fundamentos sociales de la Revolución.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;">La guerra económica siempre ha estado acompañada de la guerra ideológica. El bloqueo busca no solo constreñir materialmente a Cuba, sino también aislar su experiencia revolucionaria de las nuevas generaciones y de los pueblos del mundo. Frente a esta estrategia, la defensa de la Revolución no puede reducirse a la resiliencia económica. Requiere también la organización continua de la cultura, la formación política, la memoria histórica y la solidaridad internacional. En esta coyuntura, propagar las ideas de Fidel no es un ejercicio de remembranza, sino parte de la defensa del propio proceso revolucionario.</span></p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_153086" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-153086" class="wp-image-153086 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-1024x744.png" alt="" width="1024" height="744" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-1024x744.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05-768x558.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/05.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-153086" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Izquierda: Tings Chak (China, Tricontinental); Derecha: Vanshika Babbar (India, Tricontinental/Young Socialist Artists).</small></p></div>
</div>
<p>Es aquí donde <em>FIDEL x 100</em> encuentra su lugar.</p>
<p>La exposición es una expresión contemporánea del frente cultural internacional que tomó forma en La Habana hace casi seis décadas. Reunió contribuciones de más de 100 trabajadorxs culturales, muchxs de ellxs militantes de organizaciones populares: desde los Young Socialist Artists en la India hasta el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil y el Partido por el Socialismo y la Liberación en Estados Unidos.</p>
<p>Los afiches abordan a Fidel desde diferentes ángulos. Algunos regresan al joven revolucionario de <em>La historia me absolverá</em>, su alegato de autodefensa tras el asalto al Moncada en 1953. Otros revisitan la batalla de ideas, la alfabetización, la reforma agraria, el internacionalismo médico y el internacionalismo antiimperialista. Su diversidad refleja los múltiples frentes en los que el legado de Fidel sigue hablándole a las luchas del presente.</p>
<p>La exposición ya ha viajado a la Escuela Mariátegui en Argentina, a campamentos del MST en Brasil, a movilizaciones en México que conmemoraban el Movimiento 26 de Julio, a encuentros de EE. UU. fuera de Asia en Sri Lanka y a cursos de formación política en Pakistán.</p>
<p><span style="font-size: inherit; letter-spacing: -0.01em;"><a href="https://utopix.cc/pix/expo-fidel-x-100/">Descarga</a> el archivo. Imprime los afiches. Cuélgalos en escuelas de formación política, oficinas sindicales, centros comunitarios, sedes partidarias, bibliotecas, universidades, espacios de los movimientos y asambleas de barrio. Úsalos para enseñar, para debatir, para conmemorar y, sobre todo, para organizar. Multipliquemos las imágenes y las ideas de la Revolución Cubana, llevemos adelante el legado de Fidel y continuemos la tarea de crear “un Vietnam en el campo de la cultura”. A un siglo del nacimiento de Fidel, la tarea sigue frente a nosotrxs.</span></p>
<p> </p>
<p>En solidaridad,</p>
<p>Kael Abello, integrante del colectivo de arte Utopix y del Departamento de Arte y Cultura del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</p>
<p>Tings Chak, coordinadora adjunta del Departamento de Arte y Cultura.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/azucar-y-esclavitud/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 08:00:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[Estudios]]></category>
		<category><![CDATA[Comercio transatlántico de esclavos]]></category>
		<category><![CDATA[Acumulación de capital]]></category>
		<category><![CDATA[Eric Williams]]></category>
		<category><![CDATA[Orígenes del capitalismo]]></category>
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		<category><![CDATA[saqueo colonial]]></category>
		<category><![CDATA[Fundamentos de las finanzas globales]]></category>
		<category><![CDATA[Prabir Purkayastha]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución industrial]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Rodney]]></category>
		<category><![CDATA[Monedas de reserva]]></category>
		<category><![CDATA[Historical materialism]]></category>
		<category><![CDATA[Azúcar]]></category>
		<category><![CDATA[materialismo histórico]]></category>
		<category><![CDATA[Economía de plantaciones azucareras]]></category>
		<category><![CDATA[Esclavitud azucarera]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://thetricontinental.org/?p=151562</guid>

					<description><![CDATA[El mundo capitalista moderno se construyó no solo a partir de bancos y fábricas, sino también a través de plantaciones, puertos y barcos que convirtieron el azúcar y a los seres humanos esclavizados en fuentes de ganancia global.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments"><em>Las raíces del capitalismo</em> es el primer texto de Estudios sobre Materialismo Histórico, una nueva serie del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Esta serie analiza el pasado del mundo moderno desde la perspectiva del materialismo histórico, un método que explica la historia a través de las condiciones materiales y la lucha de clases e insiste en que la dialéctica entre el imperialismo y las luchas anticoloniales es fundamental para comprender cómo se construyó el mundo moderno.</div>
<h2 style="margin:3em 0;">Prólogo</h2>
<p class="single-post--content--section-author">Vijay Prashad</p>
<p>Hay cierto consuelo en las historias que los imperios cuentan sobre sí mismos. Son historias de ingenio, de descubrimiento, del avance constante de la razón y la ciencia. En ellas, el capitalismo aparece casi como una inevitabilidad, como el florecimiento natural del progreso humano en Europa occidental, impulsado por la innovación tecnológica y la llamada Ilustración. Lo que estos relatos omiten no es accesorio, sino fundamental: la violencia que forjó el mundo moderno.</p>
<p><em>Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar</em>, de Prabir Purkayastha, es una intervención en esta amnesia cultivada. Insiste en que miremos directamente el registro histórico y reconozcamos que el capitalismo no surgió del despliegue apacible de los mercados y las máquinas, sino de la brutal reorganización del mundo mediante la conquista, la esclavización y la extracción. Buena parte de este estudio fue escrito en pedazos de papel que iban y venían durante los 225 días de encarcelamiento de Prabir Purkayastha en la cárcel central de Rohini, en Delhi (India) y que discutíamos con quienes lo visitábamos. Nos obliga a repensar qué queremos decir cuando hablamos de los orígenes del capitalismo y a preguntarnos: ¿de quién es la historia que se cuenta?, ¿qué sufrimiento se oculta? y ¿cuál fue el costo?</p>
<p>En el corazón de este estudio está el azúcar, no solo como mercancía, sino como relación social. El azúcar fue una de las primeras mercancías verdaderamente mundiales, que unía continentes en circuitos de producción, intercambio y finanzas. Su cultivo exigió vastas extensiones de tierra, enajenadas mediante el genocidio en las Américas, e inmensas cantidades de trabajo, aportadas por la trata transatlántica de personas africanas esclavizadas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a>. El azúcar, en este sentido, no solo se producía: su producción era posible gracias a un sistema que trataba a los propios seres humanos como mercancías.</p>
<p>Lo que Purkayastha demuestra con claridad es que la plantación no era una institución arcaica ni precapitalista. Al contrario, fue uno de los primeros espacios de organización capitalista moderna. Allí vemos la integración de la agricultura y la industria, la contabilidad minuciosa de costos y ganancias, el cálculo de la productividad laboral y la despiadada lógica del reemplazo. Las personas esclavizadas quedaban reducidas a unidades de capital, y sus vidas se medían según su precio de mercado. La plantación, como señaló Sidney Mintz, era a la vez campo y fábrica. Las inmensas ganancias generadas por la esclavitud y la agricultura de plantación no fueron periféricas para el desarrollo europeo: fueron centrales. La producción de azúcar, la trata de personas esclavizadas y las industrias asociadas (transporte marítimo, seguros, refinado y finanzas) formaron un sistema interconectado que alimentó la acumulación de capital a escala global. La riqueza generada en el Caribe y las Américas fluyó hacia las ciudades europeas y financió el crecimiento de industrias e instituciones financieras. Las refinerías de azúcar de Londres, Bristol y Liverpool estuvieron entre los primeros centros de trabajo industriales. Procesaban el azúcar crudo producido con trabajo esclavo y lo transformaban en mercancías para el consumo masivo y la reexportación por todo el mundo.</p>
<p>Hablar del capitalismo sin aludir a la esclavitud es, por tanto, contar solo la mitad de la historia. Es aceptar un relato que limpia el pasado y oculta la violencia estructural sobre la que se edificó el mundo moderno. La obra de Purkayastha se inscribe en una larga tradición de pensamiento radical, de Eric Williams a Walter Rodney, que ha buscado restituir esta historia ausente. Pero además hace avanzar la discusión al centrarse de cerca en el azúcar como clave para comprender las dinámicas más amplias del desarrollo capitalista. Lo que emerge es una imagen del capitalismo no como un simple sistema económico, sino como un proyecto global de dominación que implicó la reorganización de la tierra, el trabajo y los recursos a lo largo de los continentes; la destrucción de las sociedades existentes; y la creación de nuevas jerarquías de raza y de poder. La interdependencia entre el azúcar y las personas esclavizadas como mercancías lo ilustra con nitidez: no se puede comprender el uno sin las otras. Esta historia no es solo de interés académico. Los legados de este sistema persisten en las desigualdades que estructuran nuestro mundo actual. La riqueza acumulada mediante la esclavitud y el colonialismo no desapareció: se institucionalizó en los sistemas financieros, las relaciones de propiedad y las divisiones globales del trabajo que siguen moldeando nuestro presente. Comprender los orígenes del capitalismo es, por tanto, entender mejor sus formas contemporáneas y sus injusticias persistentes.</p>
<p>Hay también, en esta obra, un desafío implícito a la forma en que pensamos la resistencia. El sistema que aquí se describe se sostuvo mediante la violencia, pero también fue disputado en cada etapa por las personas esclavizadas que resistieron su cautiverio, por quienes denunciaron la brutalidad de la trata y por los movimientos que buscaron desmantelarlo. Recuperar esta historia no es solo enfrentar los crímenes del pasado, sino también reconocer las luchas que buscaron superarlos.</p>
<div class="single-post--content--media-block p150592--poem" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p class="p150592--poem-header"><img decoding="async" src="/wp-content/themes/mytheme/resources/assets/slavery-sugar-study/poem-header.png"></p>
<p>El poema satírico y antiesclavista de William Cowper “Pity for Poor Africans” [Compasión por los pobres africanos], impreso y distribuido en 1788 por la Sociedad para la Abolición de la Trata de Esclavos y utilizado como parte de su campaña, comienza con una declaración inequívoca:</p>
<blockquote class="p150592--poem-quote"><p>Confieso que me espanta la compra de esclavizados,<br>
y temo que quienes con ellos trafican son malvados;<br>
cuanto oigo de sus males, torturas y miserias,<br>
casi basta para arrancar piedad de las piedras.</p>
<p>Los compadezco mucho, más guardo mi opinión,<br>
pues ¿cómo pasaríamos sin azúcar ni ron?<br>
Sobre todo el azúcar, tan necesaria, ya se ve:<br>
¿qué?, ¿dejar nuestros postres, el café y el té?</p>
<p>Además, si lo hacemos, franceses, holandeses y daneses<br>
nos lo agradecerán de corazón, sin duda, con creces:<br>
si no compramos nosotros a esas pobres criaturas, ellos lo harán,<br>
y torturas y gemidos aún más se multiplicarán.</p></blockquote>
<p class="p150592--poem-footer"><img decoding="async" src="/wp-content/themes/mytheme/resources/assets/slavery-sugar-study/poem-footer.png"></p>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">El relato convencional: una visión general</h2>
<p>La explicación convencional del ascenso de Occidente, la versión simplista y eurocéntrica de la civilización, sostiene que unos pocos países de Europa occidental llegaron a dominar el mundo gracias a una serie de acontecimientos ocurridos únicamente allí (Wolf, 1982). Según esta visión eurocéntrica, los acontecimientos clave de este período son la Era de los Descubrimientos (de fines del siglo XV al XVII), la Ilustración (de fines del siglo XVII al XVIII) y la Revolución Industrial (de mediados del siglo XVIII a mediados del XIX). Desde esta perspectiva, la Ilustración aceleró el desarrollo científico y tecnológico, y contribuyó a poner en marcha la primera ola de industrialización. Así, el impulso central del progreso en Occidente se presenta como el cambio tecnológico, guiado por la ciencia y la racionalidad capitalista, que se sacudió las cadenas de la producción precapitalista y creó un nuevo sistema económico basado en el trabajo asalariado “libre”. El papel del saqueo, el genocidio y la esclavitud que precedieron y acompañaron a la Revolución Industrial queda borrado de esta historia (Angus, 2023; Berg y Hudson, 2011: 259-281). Si se menciona, aparece a lo sumo como un apéndice desafortunado o un subproducto de esta historia, pero en absoluto como algo central.</p>
<p>Los hechos históricos no respaldan en modo alguno esta explicación mítica del desarrollo capitalista de Occidente. La narrativa convencional también omite tres hechos significativos en la historia del capitalismo: primero, que la economía de plantación en el Caribe y en la América continental (tanto del Norte como del Sur) consolidó el azúcar como una mercancía de producción a gran escala y creó un mercado mundial; segundo, que los cimientos del capital británico eran anteriores a la Revolución Industrial; y tercero, que fue el algodón, producido por personas africanas esclavizadas en el Sur de Estados Unidos, lo que convirtió a este país en una potencia en ascenso y financió la revolución textil de Inglaterra (Baptist, 2014).</p>
<p>No es nuestra intención repetir aquí lo que académicos como C. L. R. James (1938), Eric Williams (1944), Walter Rodney (1970), Joseph Inikori (2009) y muchos otros ya han escrito sobre este tema. En este estudio nos centraremos en un cultivo (la caña de azúcar) y sus productos (como el azúcar, la melaza y el ron) como mercancías para el mercado mundial. El azúcar fue la primera mercancía mundial: creó el mercado capitalista y sentó las bases del sistema financiero global. Estuvo acompañada por una segunda “mercancía”: personas esclavizadas capturadas en África y vendidas en el Caribe y las Américas. El desarrollo del capital británico, holandés y francés, y más tarde del capital estadounidense, es tanto la historia de esta práctica atroz de tratar a los seres humanos como mercancías para el mercado como la del producto de su trabajo.</p>
<p>La idea dominante en la academia y la historiografía occidentales sobre la economía mundial moderna es que sus cimientos se sentaron con la Era de los Descubrimientos: el “descubrimiento” europeo del llamado Nuevo Mundo por figuras como Hernando de Magallanes (1480-1521) y Cristóbal Colón (1451-1506), y el descubrimiento de la ruta marítima a Asia por Vasco da Gama (c. 1460-1524) al rodear África. La Era de los Descubrimientos suele vincularse con la Ilustración, pese a la brutalidad de figuras como Colón y da Gama.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> Luego, según el relato, la Revolución Científica, que acompañó a la Ilustración, condujo a la Revolución Industrial en Gran Bretaña, seguida rápidamente por otras partes de Europa occidental. Fue la expansión de la Revolución Industrial hacia el “Nuevo Mundo”, principalmente hacia América del Norte, con el aumento del trabajo asalariado “libre” y el despojo territorial colonial mediante el genocidio, lo que llevó a los Estados Unidos a convertirse en la principal potencia económica del siglo XX.</p>
<p>En otras palabras, la esclavitud, el genocidio, la expropiación de las tierras de los pueblos indígenas y el saqueo colonial no forman parte de esta imagen edulcorada del desarrollo del capitalismo salvo como aberraciones menores (Beckert, 2015: 83-97). ¿Cómo se “producía”, entonces, el suministro de personas esclavizadas procedentes de África?</p>
<p>El punto de partida de la trata transatlántica suele situarse en el momento en que los mercaderes occidentales –portugueses, británicos, holandeses y franceses– compraban seres humanos esclavizados en los puertos africanos.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> Así como el genocidio de los pueblos indígenas de las Américas y el Caribe se encubre con el falso relato de que sus tierras estaban vacías, a la espera de que los europeos llegaran a reclamarlas, algunos historiadores han sostenido que, dado que la esclavitud ya existía en África, lo único que hicieron los europeos fue aprovechar los mercados de personas esclavizadas ya existentes (Rodney, 1972: 95; Meillassoux, 1991). Este relato ignora la <em>escala</em> de la trata de personas esclavizadas que Occidente introdujo en África, que transformó cualitativamente lo que era en gran medida una esclavitud doméstica en una “producción” a escala industrial de personas esclavizadas destinadas a las plantaciones del otro lado del Atlántico. Claude Meillassoux describe este proceso como la producción de personas esclavizadas en el “vientre de hierro y oro”, es decir, mediante el nexo armas-personas esclavizadas-oro, en el que las armas de fuego y la pólvora se intercambiaban por personas esclavizadas cuya venta generaba ganancias. El “hierro” de esta fórmula alude al uso de las armas de fuego y la pólvora como mercancías de intercambio por personas esclavizadas y como instrumentos de captura, mientras que el “oro” remite a las ganancias y el capital que esta trata generaba. Esto se sustenta en los registros comerciales, que muestran exportaciones sustanciales de pólvora desde Europa hacia África durante este período (Whatley, 2018: 80-104).</p>
<p>Uno de los resultados de esta trata impulsada por la violencia, al igual que el genocidio en las Américas, fue una catástrofe demográfica. Mientras que la población de Asia y Europa creció un 300% o más entre los siglos XVII y XIX, en marcado contraste, la población africana se mantuvo casi igual y en muchas regiones disminuyó.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> Esto fue consecuencia de la violencia ejercida sobre las estructuras sociales existentes y de la destrucción de las economías locales mediante la captura y venta forzadas de seres humanos. El impacto de la esclavitud sobre la población africana suele pasarse por alto cuando se considera únicamente el número de personas esclavizadas transportadas a las Américas y el Caribe, estimado en al menos diez millones. Sin embargo, como escribe Walter Rodney, esta cifra se refiere solo a las personas que desembarcaron en las Américas y el Caribe. No toma en cuenta la actividad de los traficantes ilegales ni la cantidad de personas africanas que murieron al cruzar el Atlántico y durante el proceso de su “adquisición”, o secuestro, en sus lugares de origen. En conjunto, estas pérdidas sugieren que el número total de personas africanas capturadas para la trata transatlántica –tanto quienes sobrevivieron hasta llegar a las Américas como quienes murieron durante la captura, las marchas, la detención y el Pasaje del Medio– fue considerablemente mayor, probablemente en un rango de 14 a 20 millones (1972: 96). No fue sino hasta la abolición de la esclavitud cuando la población y la economía del continente comenzaron a recuperarse, y un crecimiento más sostenido no se produjo hasta que los países africanos alcanzaron la independencia.</p>
<p>Esta devastación en África fue intrínseca al auge de la producción de azúcar en las plantaciones de trabajo esclavo de las Américas y el Caribe. Comercializada a escala global desde el siglo XVI en adelante, el azúcar sustentó el crecimiento del colonialismo europeo y el desarrollo del mercado mundial de mercancías. De hecho, fue para expandir la producción de azúcar que se estableció el brutal y complejo sistema nuevo para adquirir y comerciar con personas africanas esclavizadas, distinto del sistema preexistente, que consistía en gran medida en la esclavitud doméstica (Rodney, 1972: 60; Inikori, 1982: 24-25). Juntos, el azúcar y las personas esclavizadas se convirtieron en mercancías emparejadas, y los circuitos de producción, crédito y comercio construidos en torno a ellos contribuyeron a sentar las bases del capitalismo moderno. Esta dinámica se aprecia con especial claridad en el complejo de plantación del Caribe<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a> que resultó central para el desarrollo capitalista de Gran Bretaña y constituye una dimensión de lo que Sven Beckert y Seth Rockman llaman “el capitalismo de la esclavitud” (Williams, 1944; Mintz, 1985; Eltis y Richardson, 1997; Eltis y Richardson, 2015; Beckert, 2015).</p>
<p>Impulsados por el comercio extremadamente lucrativo de personas esclavizadas, los productos derivados de la caña de azúcar (azúcar, melaza y ron) estuvieron entre las primeras mercancías producidas para los mercados mundiales. Antes de que la producción de algodón se convirtiera en el emblema tanto de la Revolución Industrial como de los horrores de la esclavitud en el Sur de Estados Unidos, el azúcar fue el eje de un sistema transatlántico de extracción e intercambio de trabajo, que vinculaba la producción de plantación con el comercio a larga distancia y la reexportación. Desde el siglo XVI hasta la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, el azúcar y sus subproductos circularon a través de mercados entrelazados y generaron ganancias en el transporte marítimo, los seguros, el almacenamiento y las finanzas, a medida que las mercancías se exportaban, refinaban y reexportaban.</p>
<p>El relato dominante del comercio triangular, el intercambio a tres bandas de personas esclavizadas, materias primas y bienes manufacturados entre Europa, África y el “Nuevo Mundo”, suele pasar por alto otras mercancías esenciales para este sistema, entre ellas los textiles y el salitre (nitrato de potasio, un ingrediente clave de la pólvora).<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> Por ejemplo, durante buena parte de los siglos XVIII y XIX (1750-1850, según Kazuo Kobayashi), los textiles producidos en la India fueron enviados por las Compañías de las Indias Orientales británica y francesa a la costa occidental de África, donde eran intercambiados por personas esclavizadas (2019). De manera similar, los europeos usaban el salitre exportado desde la India para fabricar pólvora, que luego intercambiaban por personas africanas esclavizadas. En sus evaluaciones de la importancia del comercio triangular, Ronald Findlay y Kazuo Kobayashi sostienen que, en el tercer cuarto del siglo XVIII, un porcentaje significativo de las exportaciones británicas a África eran reexportaciones desde la India, no bienes manufacturados europeos.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> Fue el botín colonial de la India, los ingresos por tierras extraídos del campesinado indio, lo que financió la “exportación” de textiles y salitre desde la India (Patnaik y Moyo, 2011).</p>
<p>Los economistas políticos como Adam Smith, por ejemplo, ven este período o bien como mercantilista y, por ende, ineficiente, o bien como una fuente de acumulación originaria: un precursor de la acumulación capitalista que le siguió. Sin embargo, Marx deja en claro que esta “supuesta acumulación originaria” fue expropiación, <em>no</em> acumulación (Angus, 2023). Fue saqueo, lisa y llanamente, no ahorro ni la formación de un fondo de emergencia.</p>
<p>En la producción de azúcar, la esclavitud y sus procesos de trabajo asociados fueron una fuente importante tanto de expropiación como de acumulación de capital. Esta forma de acumulación de capital, arraigada en las plantaciones, sentó las bases de la Revolución Industrial. Resulta engañoso afirmar que el impacto del colonialismo sobre las colonias (en términos de desindustrialización y drenaje de riqueza, por ejemplo) fue un fenómeno separado de la economía de las plantaciones basada en el trabajo esclavo, y de la dinámica más amplia del “Nuevo Mundo”, o que estos factores no fueron importantes para determinar el desarrollo del capitalismo en las metrópolis. Tal afirmación oscurece los cimientos coloniales del capitalismo moderno (Inikori, 1992: 151-157; Inikori, 2002).</p>
<p>A continuación, consideremos cómo se desarrolló el sistema de plantación para producir azúcar, principalmente por medio del trabajo esclavo. Esto exige rastrear el desarrollo del cultivo y el comercio del azúcar en la región mediterránea como precursor del desarrollo de la producción basada en las plantaciones en el mundo atlántico. ¿Cómo moldearon la producción, la exportación y la reexportación de azúcar el capital financiero europeo y el desarrollo industrial? Dado que la producción de azúcar se basaba en el trabajo esclavo, para responder a esta pregunta debemos examinar las dinámicas de la esclavitud y la producción de azúcar en la economía azucarera americano-caribeña, con mayor énfasis en el sistema de plantación caribeño bajo dominio holandés, francés y británico. Esta discusión ilustra que tanto el azúcar como las personas africanas esclavizadas, producidas y vendidas como productos de mercado, fueron cruciales para la expansión mundial del capitalismo temprano y sus estructuras de producción.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-151575 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-1024x724.jpg" alt="" width="1024" height="724" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-1024x724.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-300x212.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES-768x543.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map1_ES.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">La producción de azúcar en el Mediterráneo: de la agricultura campesina al capitalismo de plantación</h2>
<p>Antes de las Cruzadas, Europa Occidental (salvo su élite) no conocía el azúcar.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a> Luego ocurrieron dos transformaciones. Primero, el uso del azúcar, importado del Mediterráneo oriental, siguió aumentando, incluso después de que las Cruzadas no lograran conquistar la “Tierra Santa”. Segundo, el cultivo del azúcar se expandió hacia el oeste, desde el Mediterráneo oriental hacia el Mediterráneo occidental y la Península Ibérica: en primer lugar a islas mediterráneas como Sicilia, Chipre, Rodas y Creta; luego a partes de la Península Ibérica y el norte de África; y más tarde a islas atlánticas como Madeira y las Canarias. Esta geografía estuvo determinada en parte por el clima: la caña de azúcar requiere una temporada de crecimiento larga y cálida, y un período de maduración y cosecha fresco, pero sin heladas. Las heladas pueden matar la caña y dañar sus raíces, lo que significó que el cultivo se limitara en gran medida a las zonas más cálidas del Mediterráneo, el sur de la península ibérica, el norte de África y las islas atlánticas, en lugar del norte y gran parte del oeste de Europa.</p>
<p>A diferencia de la agricultura de base campesina de las llanuras costeras del Mediterráneo oriental y meridional, la agricultura en Europa occidental se basaba en una combinación de trabajo campesino y la corvea (el trabajo no remunerado que los campesinos estaban obligados a realizar en las tierras del señorío feudal, o en las tierras de reserva señorial). En las islas mediterráneas de Sicilia, Chipre, Rodas y Creta, asentar o importar campesinado de Italia o Grecia no era una opción viable, porque la peste negra (1347-1351) había reducido drásticamente la oferta de trabajo campesino en Europa y el Mediterráneo. En su lugar, los gobernantes de Europa occidental de estas islas importaron personas esclavizadas del norte de África para sustituir el trabajo “libre” que proporcionaba la corvea en Europa occidental.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> Esto tuvo una enorme relevancia: la producción de azúcar se transformó de la producción mayormente campesina del mundo árabe a la economía de plantación “moderna” basada en la esclavitud en el Caribe.</p>
<p>Otra característica importante de las plantaciones en las islas del Mediterráneo fue la inversión de capital de las grandes familias mercantiles de Venecia y Génova: fue en estas islas donde comenzó el matrimonio entre el capital mercantil y la esclavitud moderna. Portugal extendió este modelo de plantación azucarera basada en la esclavitud desde las islas atlánticas más cercanas a la península ibérica —Madeira, las Canarias y las Azores— hasta Cabo Verde, frente a la costa de África occidental, y más tarde a Santo Tomé, en el Golfo de Guinea (cerca de la actual Ghana). El paso final en la transformación de la agricultura campesina a las plantaciones azucareras basadas en la esclavitud tuvo lugar en Santo Tomé. Los dueños de las plantaciones, por lo general de la aristocracia, obtenían tierras del rey portugués, capital de Venecia o Génova y personas esclavizadas de África. Los portugueses transportaron este sistema a Brasil. Desde allí, se extendió al Caribe y más tarde a partes de América del Norte.</p>
<p>¿Introdujeron estas islas del Mediterráneo y del Atlántico algún cambio tecnológico importante en la producción de azúcar? Según Ulbe Bosma, la respuesta es no. El error inicial que cometieron los historiadores fue oscurecer la similitud tecnológica de las técnicas de molienda y procesamiento del azúcar en el Mediterráneo oriental y occidental, la Península Ibérica, las islas del Atlántico y, finalmente, el “Nuevo Mundo” (2023:349). En su extraordinaria obra <em>The World of Sugar</em> [El mundo del azúcar], Bosma resume este recorrido:</p>
<blockquote><p>Los productores de azúcar viajaron desde Egipto y Siria hasta Chipre y Sicilia, desde donde sus conocimientos y destrezas pasaron a Valencia y llegaron a Madeira. Los maestros azucareros portugueses aprendieron su arte de los musulmanes de Andalucía, que la gobernaron durante 800 años, y lo llevaron a Madeira y las Canarias.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a></p></blockquote>
<p>El modelo de plantación que se trasplantaría a las Américas prácticamente sin cambios, sobre todo a Brasil y el Caribe, comenzó en Santo Tomé. La caña cultivada en las Américas y el Caribe provenía de las islas del Atlántico, donde a su vez había sido introducida desde el Levante y Egipto. En cuanto al cultivo de la caña de azúcar, hubo pocos cambios importantes. El modelo siguió basándose en la técnica largamente establecida de dejar parte del tallo de la caña en el suelo tras la cosecha para que produjera una nueva cosecha (un proceso conocido como reproducción vegetativa, o “soca”, que aún se utiliza hoy). Incluso cuando se plantaban nuevos cultivos, los brotes de los tallos viejos seguían creciendo.</p>
<p>Las islas del Mediterráneo remodelaron la relación existente entre el campesinado productor de caña de azúcar y quienes participaban en los procesos secundarios y terciarios de moler la caña, producir azúcar a partir del jugo y comerciar con el azúcar. En el nuevo modelo de plantación, la producción de caña de azúcar se integró con los procesos de molienda, cocción y refinación en un solo sitio. Esto creó el nuevo “flujo de trabajo” de emplear trabajo esclavo a lo largo de todo el proceso, desde el cultivo de la caña de azúcar hasta el producto final, ya fuera azúcar morena o azúcar blanca cristalina, que se refinaba en Europa.</p>
<p>Así funcionaba el flujo en las plantaciones de azúcar: durante la temporada de molienda, la caña madura debía cortarse y molerse, y el jugo debía concentrarse antes de cristalizar en azúcar (véase el diagrama 1). Una vez extraído el jugo al moler la caña, se hervía en una serie de grandes tinas o calderas que requerían una gran cantidad de combustible para concentrar el jugo en un jarabe espeso, que luego se enfriaba en conos de barro invertidos. Esto permitía su separación en panes de azúcar y melaza. También se adoptaron procesos de cristalización, o de refinado adicional, para producir cristales de azúcar en lugar de panes.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<div id="attachment_151649" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-151649" class="wp-image-151649 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-658x1024.jpg" alt="" width="658" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-658x1024.jpg 658w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-193x300.jpg 193w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-768x1195.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-987x1536.jpg 987w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES-1316x2048.jpg 1316w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/20260804_Sugar-production_Web_ES.jpg 1463w" sizes="auto, (max-width: 658px) 100vw, 658px"><p id="caption-attachment-151649" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Diagrama 1. El régimen de trabajo de la producción de azúcar.</small></p></div>
</div>
<h2 style="margin:3em 0;">El azúcar cruza el Atlántico: el complejo de plantación y la trata</h2>
<p>Cuando la producción azucarera se expandió desde el Mediterráneo hacia las islas del Atlántico, Brasil y el Caribe entre los siglos XV y XVII, las técnicas centrales de procesamiento permanecieron relativamente sin cambios, pero la creciente escala de las operaciones de plantación y la expansión de los circuitos de exportación y reexportación transformaron gradualmente los patrones tanto de producción como de comercio. Este sistema de producción y comercio de mercancías, arraigado en la esclavitud, el cultivo de azúcar y los ciclos mundiales de exportación y reexportación, contribuyó a sentar las bases de la economía capitalista moderna. Como veremos, la “innovación” clave consistió en cómo extraer la máxima producción al mínimo costo de las personas esclavizadas antes de que pudieran ser “reemplazadas”, es decir, generar suficiente excedente del trabajo esclavo para cubrir tanto las ganancias como los costos de reemplazo.</p>
<p>Fue la promesa de inmensas ganancias lo que impulsó a los portugueses a llevar el monocultivo del azúcar desde la región mediterránea, primero a las islas atlánticas frente a la Península Ibérica y África occidental en el siglo XV. La incursión portuguesa en la producción de azúcar con trabajo esclavo tuvo lugar en las islas de Madeira, las Azores, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe (Greenfield, 1979: 85-119). Hacia fines del siglo XVI y comienzos del XVII, el sistema colonial de plantación basado en la esclavitud surgió en Brasil bajo la égida de los portugueses. De 1624 a 1654, los holandeses obtuvieron el control de las plantaciones portuguesas en el norte de Brasil y aprendieron las técnicas de la producción azucarera de plantación, mientras controlaron el territorio. Durante este período, y tras su expulsión por los portugueses, el capital y la pericia holandesa ayudaron a difundir la producción de azúcar hacia sus colonias del Caribe. En el siglo XVII, los británicos y franceses aprendieron de la práctica holandesa e introdujeron el azúcar en sus colonias.</p>
<p>La producción de azúcar en el Caribe supuso una concentración de capital y una intensificación del trabajo esclavo sin parangón en ningún otro monocultivo de una sola región. Las plantaciones de algodón del Sur de Estados Unidos usaron más tarde un modelo similar de trabajo esclavo, pero este surgió al menos 150 años después.</p>
<p>Sidney Mintz, que ha escrito extensamente sobre el azúcar como mercancía y sobre la economía de plantación, sostiene que la producción de azúcar fue profundamente industrial y “moderna” en cuanto al proceso de trabajo, la productividad del capital y los sistemas de gestión empleados (1985). La producción de azúcar era esencialmente industrial y capitalista por naturaleza, salvo que trataba a los seres humanos como capital fijo, es decir, como máquinas, y, por tanto, como reemplazables.</p>
<p class="single-post--content--image-title">Producción de azúcar en el Caribe, siglos XVII-XIX</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;">
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-151585 size-large alignnone" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-1024x745.png" alt="" width="1024" height="745" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-1024x745.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES-768x559.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph1_ES.png 1470w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-151593 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-1024x745.png" alt="" width="1024" height="745" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-1024x745.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES-768x559.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph2_ES.png 1470w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></p>
<div id="attachment_151601" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-151601" class="wp-image-151601 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-1024x745.png" alt="" width="1024" height="745" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-1024x745.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-300x218.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES-768x559.png 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Graph3_ES.png 1470w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"><p id="caption-attachment-151601" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Datos recopilados a partir de Deer, 1949, 1950.</small></p></div>
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<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152062 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-1024x835.jpg" alt="" width="1024" height="835" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-1024x835.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-300x245.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1-768x626.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Map2_ES-1.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Las islas del Caribe: plantaciones, azúcar y personas esclavizadas</h2>
<p>Para rastrear cómo se expandieron las plantaciones azucareras y cómo se organizó la trata de personas esclavizadas entre imperios rivales, esbozaremos el cambiante control colonial de territorios clave del Caribe. Las cinco principales potencias coloniales en el Caribe fueron España, Portugal, los Países Bajos, Francia e Inglaterra. Los primeros colonizadores fueron los españoles, que se apoderaron de Jamaica, Trinidad, Puerto Rico y La Española entre la década de 1490 y comienzos del siglo XVII. Inglaterra reclamó Barbados en 1625 y comenzó su colonización en 1627. En 1655, Inglaterra le arrebató Jamaica a España. Francia estableció colonias en Guadalupe (1635) y Martinica (1635) y, en virtud del Tratado de Rijswijk (1697), obtuvo el tercio occidental de La Española, que rebautizó como Saint-Domingue (el actual Haití). En la cercana costa de las Guayanas, los holandeses establecieron colonias, entre ellas Esequibo, desde 1616; Surinam, que adquirieron más tarde, pasó a conocerse como Guayana Holandesa. Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, Gran Bretaña y Francia se habían convertido en la principal presencia colonial en el Caribe.</p>
<p>Pero el azúcar no llegó primero a las Américas a través del Caribe. Llegó a través de Brasil, donde los portugueses importaron el modelo de Santo Tomé de producción de azúcar basada en la esclavitud a las regiones de Pernambuco y Bahía (Coben, 2015: 142-162). Estas regiones tenían un clima adecuado para producir azúcar y tierras que no estaban densamente boscosas y podían despejarse para desarrollar plantaciones de azúcar. Los portugueses necesitaban presencia sobre el terreno para reforzar su reclamo sobre una tierra que, por lo demás, no era más que una línea trazada en un mapa en el tristemente célebre Tratado de Tordesillas (1494), de modo que otorgaron concesiones de tierras a colonos que luego labrarían la tierra con trabajo esclavo. A diferencia de las plantaciones del Caribe, las parcelas de tierra en estas regiones de Brasil eran más pequeñas. Tanto en Brasil como en el Caribe, la producción de azúcar dependió en gran medida de personas africanas esclavizadas, junto con el trabajo de algunas indígenas.</p>
<p>La ventaja de las tierras “gratuitas” que la Corona portuguesa concedía a colonos y hacendados en Brasil, tras la violencia genocida empleada contra los indígenas, era que las plantaciones podían ampliarse sin ningún límite físico significativo. La desventaja de este sistema era que no ofrecía ningún incentivo para mejorar el cultivo. Resultaba más barato ampliar las tierras de plantación que esforzarse por mejorar los rendimientos o la eficiencia de la producción de azúcar, sujeto, por supuesto, a la disponibilidad de personas africanas esclavizadas. En las plantaciones insulares, en cambio, la tierra imponía un límite físico. Por ejemplo, en Barbados, una isla relativamente diminuta y con muy pocos bosques, los hacendados tuvieron que adoptar diversas prácticas para adaptarse a estas limitaciones, como emplear el bagazo (los tallos secos de la caña tras la molienda) a modo de combustible para hervir el jugo y producir azúcar, junto con diversas prácticas para preservar la fertilidad del suelo.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a></p>
<p>En Brasil, por el contrario, había tierra en abundancia. Esto posibilitó métodos que agotan la productividad del suelo, ya que el cultivo podía desplazarse a nuevos campos, y una deforestación impulsada por la expansión. Aunque los holandeses, franceses y británicos sí mejoraron ciertas prácticas —por ejemplo, al introducir molinos más eficientes y estrategias de uso del combustible, y al optimizar la logística de las plantaciones—, también tenían una ventaja importante sobre los portugueses: el acceso a poderosas redes de financiamiento mercantil, seguros y refinación en Europa, capaces de financiar la producción, asegurar los cargamentos, refinar el azúcar y comercializarla a gran escala. Mientras los comerciantes de las ciudades italianas antes habían proporcionado capital y comercialización para el azúcar del Mediterráneo, los portugueses no contaban con una comunidad financiera semejante, pues habían expulsado a los judíos sefardíes y a los árabes que antaño desempeñaban ese papel, entre otras cosas mediante las expulsiones de la Península Ibérica bajo el rey Manuel I en 1496. Incluso durante la guerra que los Países Bajos históricos (los actuales Países Bajos y Bélgica) libraron contra la España de los Habsburgo (cuyo rey había sido declarado por el Papa cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico), Amberes y Ámsterdam siguieron siendo las ciudades que refinaban el azúcar para el mercado europeo.</p>
<p>Los holandeses ocuparon el corazón de la economía azucarera de Brasil, Pernambuco, entre 1630 y 1654, cuando los portugueses recuperaron el control. En ese período, los mercaderes holandeses desarrollaron vínculos comerciales con los hacendados portugueses y canalizaron el azúcar brasileño hacia las refinerías de Amberes y Ámsterdam. Esto continuó después de que los portugueses recuperaran la posesión de Pernambuco y Bahía. Sin embargo, los holandeses se apoderaron de algo más que las plantaciones de azúcar: también les arrebataron a los portugueses el comercio de personas esclavizadas y, en 1637, tomaron el castillo de Elmina (en la actual Ghana), un importante centro de compra, confinamiento y embarque de personas africanas esclavizadas.</p>
<p>Los holandeses, que combatían al rey español y se consideraban “más ilustrados”, tenían pocos reparos en entrar en el comercio de personas esclavizadas. Aparecen en las crónicas del azúcar tanto como quienes llevaron las plantaciones de azúcar al Caribe como en calidad de grandes transportistas de personas africanas esclavizadas desde la costa africana hasta las Américas. El modelo de plantación azucarera que los holandeses llevaron a Guyana y a las islas del Caribe fue luego adoptado por los hacendados británicos en Barbados y los hacendados franceses en Saint-Domingue y Martinica. Los holandeses actuaron no solo en función de sus intereses estatales como República Holandesa, sino también como expertos que podían ser contratados por hacendados de otras potencias coloniales.</p>
<p>Los holandeses, franceses y británicos unieron el capital a la práctica de la esclavitud en las plantaciones de azúcar y a la moderna división del trabajo. Cultivaban la caña de azúcar, la procesaban hasta la etapa del pan moreno en las colonias con trabajo esclavo y la transportaban para su procesamiento final, hasta convertirla en azúcar blanco y más refinado, en las ciudades europeas. Los capitalistas británicos, franceses y holandeses ganaban dinero vendiendo azúcar a la clase trabajadora y a la clase media de sus países de origen, y lo convirtieron en un producto de consumo masivo. También lo reexportaban al mercado mundial, con lo que consolidaron el azúcar como una mercancía mundial.</p>
<p>El modelo de plantación para la producción de azúcar, surgido en el Mediterráneo de fines del siglo XV, se adaptó a la organización capitalista de la producción y al comercio colonial en el “Nuevo Mundo”, en particular en las islas del Caribe. La producción capitalista de azúcar se consolidó en las plantaciones tanto mediante el cultivo de la caña de azúcar como a través de la organización de su procesamiento para convertirla en azúcar. En la base tanto de la producción de caña de azúcar como de su conversión en azúcar estaba el trabajo esclavo: un matrimonio impío del capital con la esclavitud atlántica. Esto difería de la producción de azúcar en gran parte de Asia y África, donde el campesinado cultivaba la caña y los pequeños dueños de molinos la molían y convertían el jugo en azúcar.</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">La producción de azúcar en las plantaciones</h2>
<p>La producción de caña de azúcar en las plantaciones coloniales era brutal e intensiva en mano de obra, y se apoyaba en una combinación de oficios especializados y labores de campo, organizada mediante lo que se conocía como el “sistema de cuadrillas”. Bajo este sistema, se hacía trabajar a las personas esclavizadas en cuadrillas supervisadas durante jornadas largas e ininterrumpidas. Contrariamente, el “sistema de tareas”, más común en las regiones productoras de arroz e índigo, como las zonas costeras de Carolina del Sur y Georgia, asignaba una cuota diaria de trabajo, tras la cual podía quedar algo de tiempo, dentro de estrictas restricciones coercitivas, para otras actividades (Cartwright, 2021; Pargas y Roşu, 2017). Los hacendados adoptaron diversos métodos para aumentar la rentabilidad de la economía azucarera basada en el trabajo esclavo, desde la preparación de los campos para el cultivo hasta el riego y la siembra, el corte y la cosecha de la caña, su transporte a los sitios de molienda, su procesamiento, y la producción y refinado del azúcar.</p>
<p>En el cultivo de la caña de azúcar, tanto en el Caribe como en Luisiana, se prefería el sistema de cuadrillas por la naturaleza de las plantaciones azucareras. Sidney Mintz explica en qué sentido la producción en las plantaciones de azúcar era singular: “Se trataba, por supuesto, de empresas agrícolas, pero, dado que buena parte del procesamiento industrial de la caña se realizaba también en las plantaciones, tiene sentido ver las plantaciones como una síntesis de campo y fábrica” (1985: 83). Tanto la producción agrícola como el procesamiento inicial de la cosecha hasta convertirla en “producto industrial” se realizaban en la propia plantación. En consecuencia, las mismas personas esclavizadas eran asignadas a distintas tareas a lo largo del ciclo de producción, desde plantar y cuidar la caña de azúcar hasta cosecharla, molerla para extraer el jugo y hervir ese jugo hasta obtener azúcar moreno y melaza. Esto difiere del sistema en las plantaciones de algodón, donde el cultivo solo se procesaba en parte in situ y luego se enviaba a las fábricas textiles, sobre todo en Gran Bretaña y más tarde en Nueva Inglaterra, para su manufactura posterior.</p>
<p>Aunque arraigado en la esclavitud, el sistema de cuadrillas extraía excedente mediante formas de cálculo que se asemejan a la gestión capitalista moderna. Las personas esclavizadas eran concebidas como activos de capital, y su mantenimiento se calculaba para minimizar los costos de subsistencia teniendo en cuenta, a la vez, su reemplazo. Se llevaban libros de contabilidad detallados de las plantaciones, que se compilaban en informes, muy parecidos a las hojas de cálculo actuales, con los que los dueños, a menudo en la lejana Gran Bretaña, podían examinar el rendimiento financiero de su inversión. Los estudios de tiempos y movimientos, tan apreciados por los modelos tayloristas de gestión fabril, estuvieron precedidos por estudios similares en las plantaciones trabajadas con trabajo esclavo en el Caribe y, más tarde, en el Sur anterior a la guerra de Secesión (Rosenthal, 2018). El valor de reemplazo de las personas africanas esclavizadas estaba determinado por el mercado: si su precio subía, aumentaba la necesidad de mantenerlas con vida. Si el precio bajaba, se incrementaba la intensidad de su explotación, y con ella el riesgo de muerte. Por eso, los cálculos del administrador de la plantación sobre la vida útil tomaban en cuenta el precio de reemplazo de una nueva persona esclavizada y estaban tan determinados por el mercado como las consideraciones del capital moderno en la actualidad.</p>
<p>En la práctica, el sistema de cuadrillas dividía a las personas esclavizadas según la edad y la capacidad física. La primera “cuadrilla” estaba compuesta por hombres y mujeres jóvenes, a finales de la adolescencia, que realizaban el trabajo físicamente más agotador durante 10 a 12 años, tras lo cual eran relegados a la segunda cuadrilla. Después de unos 20 años en la segunda cuadrilla, una persona que para entonces tenía cerca de 40 años, si sobrevivía, estaría exhausta y pasaría a integrar, junto con otras personas ancianas y niños pequeños, la tercera cuadrilla (conocida también como “cuadrilla de la hierba”), que desyerbaba los cultivos y recogía hierba para alimentar a los animales (Cartwright, 2021).</p>
<p>A comienzos del verano, la primera y la segunda cuadrilla preparaban los campos para la siembra despejándolos, quemándolos y removiendo la tierra con azadas. Las cuadrillas también debían construir y mantener las redes de riego. Luego, a fines del verano y comienzos del otoño, la primera cuadrilla plantaba la caña de azúcar, a menudo mediante el extenuante “ahoyado” (<em>cane-holing</em>): cavar a mano los hoyos de siembra por todo el campo. Se esperaba que una persona esclavizada de la primera cuadrilla cavara entre 60 y 100 hoyos al día, con dos plantas de caña sembradas en cada uno. Las personas esclavizadas de la primera y la segunda cuadrilla llevaban luego sobre la cabeza enormes y pesados cestos de estiércol animal hasta los hoyos y lo colocaban alrededor de cada planta. Un hectárea de plantas de caña de azúcar requería hasta 3 toneladas de estiércol.</p>
<p>Una vez cosechada, cinco o seis meses después de la siembra en el caso de las plantaciones más fértiles, la caña debía procesarse con rapidez para evitar que disminuyera su contenido de azúcar. Por eso, durante la temporada de zafra, cuando se trituraba y hervía la caña, las personas esclavizadas en los molinos y las casas de calderas trabajaban turnos de 18 a 20 horas, seis días a la semana. En Brasil, la observancia religiosa exigía formalmente que los ingenios<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a> suspendieran el trabajo los domingos y días festivos. No obstante, esta exigencia no se cumplía de manera generalizada. A menudo se obligaba a las personas esclavizadas a seguir trabajando los domingos y los días festivos. Quedaban tan exhaustas que “tan soñoliento como un ingenio” se convirtió en un dicho extendido, y perder miembros por las máquinas se volvió rutinario (Schwartz, 2011: 177). Otras actividades importantes incluían transportar la caña a los molinos, acarrear la pesada madera para los hornos con que se hervía el jugo, y enviar a los puertos el azúcar y otros productos, incluido el ron.</p>
<p>En el Caribe, los domingos no eran días de descanso para las personas esclavizadas. Los pasaban trabajando sus propias parcelas, conocidas como “parcelas de subsistencia”. Sin los alimentos que cultivaban en estas pequeñas parcelas, habrían sucumbido a la dieta sumamente deficiente que proporcionaba la cocina de la plantación. William Taylor, un crítico de la esclavitud, testimonió que, si una persona esclavizada dedicaba “todos los domingos al descanso, no podría mantenerse a sí misma ni a su familia trabajando los 26 días [al mes] que la ley le permitía” (Schwartz, 2011; Sheridan, 1985: 166).</p>
<p>Cada año, un plantador compraba en África personas esclavizadas recién importadas para reemplazar a las que habían muerto. Un plantador de Barbados llamado Edward Littleton calculó que un plantador de azúcar que poseyera 100 personas esclavizadas y las pusiera a cultivar y procesar caña de azúcar las mataría a todas en 19 años. Bosma, citando al clérigo anglicano reverendo Robert Robertson, calculó que dos quintas partes de las personas esclavizadas recién llegadas morirían en el plazo de un año desde su llegada (Cartwright, 2021; Bosma, 2023: 38).</p>
<p>Hay suficientes pruebas para demostrar que la tasa de mortalidad entre las personas esclavizadas en las plantaciones de azúcar era más alta que la de otras plantaciones de trabajo esclavo, ya fueran de algodón, café o tabaco (Bosma, 2023: 63). La esclavitud desincentivaba reemplazar el trabajo por máquinas tanto en las plantaciones de algodón como en las de azúcar, donde las condiciones de vida eran brutales. Aun así, la población esclavizada en las plantaciones de algodón aumentó a pesar de ello (mientras que en las plantaciones de azúcar de Luisiana disminuyó).</p>
<p>Esto se debe en parte a los múltiples procesos de producción integrados en el cultivo de la caña de azúcar, en los que la molienda, la concentración del jugo de la caña y la cristalización del azúcar implicaban trabajo esclavo. Otra razón era la mala alimentación de las personas esclavizadas, ya que los dueños sopesaban el costo de alimentarlas frente a su costo de reemplazo: el costo de comprar nuevas personas esclavizadas. Con la prohibición de la trata de personas esclavizadas a comienzos del siglo XIX, las plantaciones de algodón consideraban a los niños nacidos en la esclavitud como un “producto” económico, es decir, como una forma de reproducir internamente su fuerza de trabajo y su propiedad. Las plantaciones de azúcar de Luisiana buscaban el mismo resultado, pero, como la mortalidad allí era tan alta, los nacimientos no compensaban las muertes (Aronson y Budhos, 2017).</p>
<p>Se requerían equipos no solo para moler la caña de azúcar, sino también para procesarla, y todos ellos debían construirse, operarse y mantenerse con regularidad. Las primeras plantaciones usaban prensas manuales para extraer el jugo de la caña, pero con el tiempo se reemplazaron por prensas de tres cilindros más eficientes, impulsadas por animales y, más tarde, por el viento o, más comúnmente, por el agua. Por eso, las plantaciones solían establecerse cerca de ríos o arroyos para aprovechar la energía hidráulica.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a> El viento o el agua movían grandes rodillos a través de los cuales las personas esclavizadas introducían la caña en los molinos. Era un trabajo peligroso, pues estas personas esclavizadas a menudo estaban exhaustas y, a veces, no soltaban la caña a tiempo y sus brazos eran arrastrados hacia los rodillos. Cuando esto ocurría, se usaba un hacha para cortar el brazo triturado. En algunas plantaciones azucareras, los hombres y las mujeres con un solo brazo eran una imagen habitual.<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>14</sup></a></p>
<p>La proximidad a los puertos y ríos era esencial, ya que reducía el costo de transportar el azúcar y otros productos de la plantación. Según el tamaño de la plantación, los ingenios necesitaban entre 60 y 200 personas trabajando, la mayoría de ellas esclavizadas, para funcionar (Cartwright, 2021). El pico de demanda de trabajo durante la temporada de zafra determinaba la cantidad de personas esclavizadas que se necesitaban en una plantación.</p>
<p>Las personas esclavizadas también cargaban con la agotadora tarea de recoger la madera necesaria para alimentar los hornos de la refinería. En la mayoría de las plantaciones caribeñas, la leña estaba disponible con facilidad. La excepción era Barbados, que tenía una disponibilidad limitada de madera. Allí, el bagazo, el residuo fibroso que quedaba tras moler la caña de azúcar, se usaba como combustible, una práctica muy probablemente importada de Egipto.</p>
<p>Quienes tenían las habilidades para operar y mantener la maquinaria de los ingenios azucareros eran muy solicitados. Algunos trabajadores calificados de los molinos provenían de la fuerza de trabajo esclavizada, pero solo su supervisor principal, el “maestro azucarero”, gozaba de un salario generoso. Con el tiempo, a medida que evolucionaban las poblaciones de las colonias, personas locales mestizas de ascendencia europea, así como personas libertas y, a veces, incluso esclavizadas, con las habilidades técnicas requeridas, fueron puestas a trabajar en estos puestos en la mayoría de las plantaciones caribeñas.</p>
<p>Las mujeres esclavizadas tenían que realizar trabajos extenuantes en los campos, algunas con sus hijos recién nacidos a la espalda. También sufrían una desnutrición extrema, que provocaba altas tasas de aborto espontáneo y de mortalidad infantil. La temporada de zafra era la peor. La caña en pie debía cortarse y procesarse con rapidez, lo que significaba que las personas africanas esclavizadas eran sometidas a una explotación aún más intensa. Cortar la caña, llevarla a los trapiches, triturarla para extraer el jugo y hervirla debía hacerse de manera simultánea: las personas esclavizadas apenas tenían tiempo de comer (Bosma, 2023: 57). Las mujeres participaban plenamente en la molienda de la caña junto con los hombres, donde perder la concentración significaba arriesgar desde los dedos hasta un brazo, o la vida, en el trapiche.</p>
<p>Podemos identificar las siguientes características de la tecnología empleada para sostener las plantaciones de azúcar basadas en la esclavitud:</p>
<ul>
<li>La introducción de máquinas, como los molinos de viento, los molinos de agua y las máquinas de vapor, a menudo intensificaba la explotación de las personas esclavizadas.</li>
<li>La tecnología podía ahorrar trabajo o conducir a una explotación más intensa del trabajo, ya que las mejoras tecnológicas estaban determinadas por las relaciones sociales.</li>
<li>Las personas esclavizadas eran vistas como prescindibles, ya frecuentemente a los hacendados les resultaba más barato reemplazar a quienes morían que mantenerlas con vida. Las plantaciones de azúcar a menudo tenían que adquirir nuevas personas esclavizadas porque las brutales exigencias de la producción de azúcar mataban a las y los trabajadores a un ritmo muy alto. A diferencia de las plantaciones de algodón y tabaco, donde el procesamiento estaba menos integrado en el trabajo de la plantación, las fincas azucareras requerían que el cultivo se procesara in situ casi de inmediato tras la recolección (Aronson y Budhos, 2017).</li>
</ul>
<p>Tras ser cosechada, la caña de azúcar se pasaba por rodillos hacia un trapiche (dispositivo de molienda) para extraer su jugo. Este líquido se hervía luego en grandes calderas y, mediante un proceso llamado curado, se separaba en melaza y azúcar cristalizado. La mezcla resultante se vertía en grandes ollas o moldes de barro, donde se endurecía hasta formar panes de azúcar con forma de cono.</p>
<p>Muchos consumidores en Europa llegaron a preferir el azúcar blanco al azúcar moreno que se forma de manera natural. Para crear un producto más blanco, se colocaba una mezcla espesa de arcilla y agua sobre la parte ancha de un molde de azúcar con forma de cono, a medida que la melaza goteaba hacia afuera. El agua bajaba desde la arcilla, atravesaba el cono y lavaba la melaza u otros materiales del azúcar. Una vez completamente escurridos, los panes de azúcar se retiraban de los moldes, se secaban en rejillas en una sala amplia, se recortaban hasta darles su forma final y se envolvían en papel. El procesamiento final para blanquear el azúcar se llevaba a cabo en localidades británicas o holandesas. Los consumidores europeos percibían el azúcar blanco como más puro y deseable, sobre todo a medida que el discurso racial vinculaba cada vez más la blancura con el valor durante la consolidación de la esclavitud moderna en las plantaciones.<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>15</sup></a> En una planta azucarera moderna, el azúcar se “blanquea” para quitarle su tono pardusco natural.</p>
<p>¿Por qué el paso final del refinado no se realizaba en las plantaciones ni en el Caribe británico? La respuesta reside en gran medida en la política colonial británica. La política tributaria, en particular después de que la India se convirtiera en colonia británica, ayudó a eliminar cualquier incentivo para refinar más azúcar en el Caribe. Como señala Bosma, los altos aranceles sobre el azúcar refinado penalizaban la modernización tecnológica y hacían de la exportación de mascabado la opción más rentable (Bosma, 2023: 111).</p>
<p>La industria azucarera se adaptó a la demanda generalizada de muchos tipos de azúcar. El azúcar se vendía a los consumidores en todas las etapas de refinado, incluidos el mascabado, el azúcar blanco refinado y el doblemente refinado. Cuanta más refinación requería el azúcar, más caro se volvía. En el siglo XVII, la melaza, subproducto del azúcar, también se volvió rentable: no solo era un edulcorante, sino un ingrediente del ron, un licor cada vez más popular.</p>
<p>Se produjeron innovaciones tanto en el cultivo de la caña de azúcar como en los métodos empleados para procesarla y convertirla en azúcar, entre ellas la aplicación de la energía de vapor y el uso de mejores cilindros (como el molino horizontal de dos rodillos), que se adaptaron además con barras de hierro salientes para aumentar la capacidad de molienda, así como tachos al vacío, centrífugas y evaporación de múltiple efecto, de doble a quíntuple.<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>16</sup></a> También hubo avances importantes en los sistemas de transporte que vinculaban el cultivo con el procesamiento. Entre ellos el uso de rieles móviles y fijos, a menudo impulsados por motores de vapor, además de cintas transportadoras. Hubo asimismo varias modificaciones en el ámbito agrícola, como el desarrollo de nuevas variedades de caña, la modificación de las distancias de siembra y de los arados, la mejora del drenaje y el riego, y la aplicación de estiércol y fertilizantes (Oostindie y Boomgaard, 1989: 3-22).</p>
<p>Los tachos al vacío, recipientes sellados que se usaban para hervir y concentrar el jugo o el jarabe de caña a temperaturas más bajas reduciendo la presión del aire, se desarrollaron primero en Gran Bretaña para refinar el azúcar de caña en bruto importado, y solo más tarde se adoptaron de manera más amplia en la producción colonial de azúcar de caña. Entretanto, la producción de azúcar de remolacha en Europa, sobre todo en Francia, se expandió después de que los bloqueos británicos cortaran el acceso al azúcar de caña en bruto de las Indias Occidentales. En las plantaciones de las Indias Occidentales trabajadas con trabajo esclavo, los hacendados tenían muy pocos incentivos para introducir ese equipamiento intensivo en capital: ampliar las plantaciones con más personas esclavizadas era la opción a la vez “más barata” y “más eficiente” para el capital, entendida la eficiencia bajo el capitalismo como la eficiencia del dinero para generar un producto requerido, no la eficiencia del proceso en sí.</p>
<p>En el Caribe, dado que la tierra era “gratis” —consecuencia de la violencia genocida contra la población indígena— y el trabajo esclavo era barato, no había incentivo para mejorar la eficiencia de la producción de azúcar. La única excepción era mejorar la eficiencia de la molienda, ya que, de lo contrario, la caña no podía procesarse dentro de la breve temporada de maduración. Por eso, a comienzos del siglo XIX se introdujeron mejores molinos: de tracción eólica en Barbados y de vapor en la Guayana Británica (la actual Guyana) y Jamaica. Esto ayuda a explicar las distintas trayectorias de los tachos al vacío y las centrífugas. Aunque los tachos al vacío se abrieron paso en Java, Indonesia, durante este período, no se consideraban necesarios en las plantaciones de trabajo esclavo ni del Caribe británico ni de Luisiana. La política tributaria colonial británica lo reforzaba: el azúcar refinado pagaba aranceles más altos que el azúcar en bruto, lo que hacía menos rentable seguir refinando en el Caribe (Bosma, 2023: 101-107). Las centrífugas, en cambio, redujeron el tiempo necesario para separar la melaza del azúcar, de meses en los conos de barro a unas pocas horas. Introducidas en la década de 1830, se convirtieron rápidamente en práctica habitual incluso en las plantaciones de trabajo esclavo (Bosma, 2023: 111).</p>
<p>La tecnología importaba, pero por sí sola no explica la rentabilidad del azúcar del Caribe. Para entender esa rentabilidad, debemos pasar de la maquinaria de la plantación al sistema colonial en su conjunto: los mercados interrelacionados del azúcar y las personas esclavizadas, la organización del refinado y la reexportación en Europa, y las políticas que vinculaban las colonias a la “metrópoli”.</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Esclavitud y azúcar: mercados, exportaciones, reexportaciones y ganancias</h2>
<p>Sidney Mintz sostuvo que la producción de azúcar, aunque se basaba en el trabajo esclavo, era profundamente industrial y moderna, y que los hacendados y los propietarios de personas esclavizadas empleaban métodos capitalistas modernos para organizar la producción, medir la productividad y calcular las ganancias (1985). Hacia los siglos XVI y XVII, el azúcar se había convertido en una de las mercancías más importantes y rentables del “Nuevo Mundo”.</p>
<p>Había tres mercados distintos para el azúcar del Caribe. En un principio, solo se producía para el mercado internacional, centrado en la “metrópoli” europea. Más tarde, se desarrollaron mercados locales y regionales en el Caribe y sus alrededores. Los mercados locales eran pequeños, autónomos y por lo general estaban ubicados en el interior, mientras que los mercados regionales giraban en torno a grandes ciudades como Lima y Ciudad de México, así como ciudades de toda Nueva Inglaterra. El mercado internacional del azúcar del Caribe era el más competitivo, con el mercado de refinado y reexportación radicado en Lisboa, Amberes, Ámsterdam y varias localidades de Inglaterra y Francia.</p>
<p>En un principio, con Brasil bajo dominio portugués como principal productor de azúcar en bruto de las Américas, Lisboa se erigió en el mayor mercado para reexportar azúcar en bruto a los centros de refinado, y así se mantuvo durante mucho tiempo. Desde Lisboa, los holandeses transportaban el azúcar primero a Amberes y Ámsterdam para refinarlo y luego al mercado mundial. Amberes albergó la mayor refinería de azúcar del siglo XVI, pero, hacia el siglo XVII, había perdido la batalla del azúcar, primero frente a Ámsterdam y luego frente a varias localidades de Inglaterra. Hacia el siglo XVIII, las refinerías de azúcar proliferaron en Gran Bretaña, desde Plymouth hasta Glasgow y desde Londres hasta Liverpool. Estas refinerías usaban grandes calderas de cobre al aire libre y una gran cantidad de carbón para generar calor, y fueron precursoras de las fábricas de la Revolución Industrial. Estuvieron entre los primeros centros de trabajo de tipo fabril en Gran Bretaña y constituían un vínculo directo entre el azúcar de la esclavitud y la gran divergencia entre Asia y Europa.</p>
<p>Las fábricas azucareras de Gran Bretaña existían mucho antes que las fábricas textiles asociadas con la Revolución Industrial. No es de extrañar que también fueran centros importantes del comercio de personas esclavizadas. Durante la gran peste de 1665, varias refinerías de azúcar se trasladaron de Londres, entonces asolada por la peste, a otros puertos ingleses. Los barcos de las Indias Occidentales que transportaban azúcar usaban los muelles de otros puertos de Inglaterra para evitar el contagio. Esto contribuyó a expandir el refinado de azúcar por toda Gran Bretaña. Esta expansión ayudó a ampliar el acceso al azúcar refinado más allá del consumo de las élites.</p>
<p>Aunque a quienes refinaban azúcar se los llamaba panaderos, el proceso de “horneado” del azúcar implicaba lo que hoy se consideraría trabajo de fábrica. El término inglés <em>factory</em> [fábrica] aludía en su origen a un lugar de actividad comercial ligado a la labor del agente<a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>17</sup></a> de un comerciante –el <em>factor</em>–, como un puesto comercial o un centro de acopio, incluidos los sitios donde se compraban y vendían personas esclavizadas. Solo más tarde pasó a designar un lugar de manufactura. El refinado de azúcar ya tenía las características asociadas a la industria: espacios de trabajo concentrados, procesamiento intensivo en calor, equipos especializados y trabajo disciplinado. Sin embargo, como era inseparable de la esclavitud, rara vez aparece como punto de partida de la Revolución Industrial en el propio relato histórico de Europa.</p>
<p>La escala y la dirección de las exportaciones de azúcar del Caribe muestran cuán estrechamente ligadas estaban las plantaciones a la industria de refinado británica. Los datos de David Eltis sobre Barbados entre 1665 y 1701 muestran que los productos del azúcar representaron el 91,2% de las exportaciones totales de la isla en 1665-1666, el 91,6% en 1688 y 1690-1691, y el 95,6% en 1699-1701. También calcula que, entre 1682 y 1701, Gran Bretaña fue el destino de más del 95% de las exportaciones de azúcar de Jamaica (Eltis, 1995: 642, 644). Impulsado en parte por su combinación con el té y el café, el consumo de azúcar en Gran Bretaña aumentó considerablemente a lo largo del siglo XVIII, mientras que la reexportación de azúcar refinado a las Américas, incluido el Caribe, resultó muy rentable. Las tasas arancelarias variables ofrecían el nivel de protección necesario para sostener el funcionamiento de numerosas refinerías de azúcar en ciudades como Bristol, Glasgow y Londres. Esto significaba que la política colonial funcionaba de modo que la producción de azúcar refinado en Gran Bretaña quedaba protegida por aranceles más altos frente a las importaciones de azúcar refinado, mientras que no se brindaba tal protección para el refinado de azúcar en las colonias del Caribe. Tras su conquista de la India, por ejemplo, Gran Bretaña añadió un arancel adicional del 25% para proteger a sus refinerías y a sus plantaciones de azúcar del Caribe de la competencia de la India (Bosma, 2010: 58).</p>
<p>Esto formaba parte de la política colonial británica más amplia según la cual las colonias solo podían producir materias primas para la “potencia colonial”, y los bienes terminados solo se fabricaban en el centro colonial. La famosa directriz era que en las colonias no debía fabricarse ni un clavo (una excepción, curiosamente dado el ejemplo, era el hierro, porque enviar mineral de hierro a Inglaterra era voluminoso y, por tanto, costoso). En otras palabras, la política británica consistía en garantizar que la producción industrial no se desarrollara en las colonias, para que estas siguieran dependiendo de la metrópoli. En cambio, las colonias debían proporcionar materias primas o productos para facilitar las industrias de Gran Bretaña.<a href="#_ftn18" name="_ftnref18"><sup>18</sup></a></p>
<p>Eltis y otros sostienen que las economías de plantación impulsadas por la esclavitud se expandieron a tasas equiparables a las de la Gran Bretaña y los Estados Unidos en plena industrialización, pese a sus fundamentos contrastantes (Eltis et al., 2005: 673-700). El comparar los precios del azúcar y de las personas esclavizadas, para calcular la productividad media de una persona esclavizada, demuestra que la producción de azúcar con trabajo esclavo era muy rentable. El análisis se realizó a partir de registros de aproximadamente 230.000 personas africanas esclavizadas transportadas a las Américas entre 1674 y 1807, alrededor del 6% del número total de personas esclavizadas desembarcadas en las Américas mediante travesías transatlánticas durante esa época.<a href="#_ftn19" name="_ftnref19"><sup>19</sup></a> Para evaluar los cambios tanto en la demanda de trabajo esclavo como en la productividad total de los factores en la agricultura caribeña basada en la esclavitud a partir de 1674, los investigadores combinaron estimaciones de las poblaciones esclavizadas y las cifras de importación con datos sobre los precios de venta de las personas esclavizadas.<a href="#_ftn20" name="_ftnref20"><sup>20</sup></a> Junto con esto, el aumento del precio del azúcar produjo un incremento considerable en la demanda de trabajo esclavo, lo que hizo el comercio de personas esclavizadas cada vez más lucrativo.</p>
<p>En Jamaica, por ejemplo, el crecimiento de la población esclavizada estuvo estrechamente correlacionado con el éxito de la producción de azúcar. Entre la década de 1720 y 1788, la población esclavizada en las cinco principales parroquias productoras de azúcar aumentó más de seis veces.<a href="#_ftn21" name="_ftnref21"><sup>21</sup></a> Esta expansión fue impulsada por el aumento de la producción de azúcar y las altas ganancias que obtenían los hacendados y comerciantes, sobre todo en zonas recién colonizadas como la costa noroeste, y el número de personas africanas esclavizadas transportadas a Jamaica alcanzó su punto máximo en los prósperos primeros años de la década de 1790.</p>
<p>Los debates posteriores en torno a la tesis de Eric Williams a menudo redujeron su argumento más amplio a una pregunta específica: si la riqueza obtenida mediante el comercio de personas esclavizadas y el sistema de plantación se reinvirtió en las fábricas de algodón de Lancashire y otras industrias centrales de la Revolución Industrial.</p>
<p>Incluso cuando los estudiosos reconocen el sustancial crecimiento de la producción de las economías de plantación, a menudo se contrasta con argumentos según los cuales los sistemas basados en el trabajo esclavo experimentaron mejoras de productividad escasas o nulas a largo plazo, que la esclavitud y la agricultura de plantación tenían perspectivas de futuro sombrías, y que la decisión de Gran Bretaña de poner fin a la trata de personas esclavizadas se debió a la recesión económica de la industria azucarera.<a href="#_ftn22" name="_ftnref22"><sup>22</sup></a> El impulso detrás de este argumento parece ser una necesidad ideológica de demostrar que el capitalismo con trabajo asalariado “libre” es una forma de producción más eficiente que la esclavitud. Según esta lógica, hay que refutar la idea de que la esclavitud de plantación funcionaba conforme a una economía capitalista “sólida”, con las personas esclavizadas tratadas como máquinas.</p>
<p>Findlay se apoya en la tesis de Williams al citar al historiador económico Stanley Engerman, quien calculó que, en 1770, cerca del 40% del capital utilizado para la expansión comercial e industrial de Gran Bretaña provenía de las ganancias de la trata de personas esclavizadas (Findlay, 1990: 25). Las ganancias combinadas del comercio de personas esclavizadas y del azúcar constituían hasta el 5% del ingreso nacional británico. Sin embargo, esta cifra subestima enormemente el total de ganancias que Gran Bretaña usurpó a partir de la trata de personas esclavizadas y del comercio de azúcar. A ello hay que sumar las ganancias del refinado del azúcar y de su reexportación desde Gran Bretaña al mercado mundial. Otra forma de evaluar los rendimientos es comparar las ganancias en las plantaciones azucareras con las de la metrópoli. Las inversiones en las colonias eran <em>de cuatro a siete veces</em> más rentables que las de Inglaterra (Bosma, 2023: 69).</p>
<p>En un estudio reciente sobre la importancia de la esclavitud y la agricultura de plantación para la economía británica, Klas Rönnbäck calcula el valor agregado total generado por la producción y el comercio de azúcar de Gran Bretaña. Este enfoque de valor agregado capta el excedente apropiado en cada etapa de la cadena de valor del azúcar, desde su cultivo en las plantaciones caribeñas hasta el refinado, la reexportación y la venta final del azúcar en Gran Bretaña. Sobre esta base, Rönnbäck estima que el valor agregado total a la economía británica aumentó drásticamente de 500.000 libras<a href="#_ftn23" name="_ftnref23"><sup>23</sup></a> durante la primera década del siglo XVIII a 5.500.000 libras un siglo después. El valor de este comercio también dependía de lo que los economistas llaman “bienes intermedios”: en este caso, las personas africanas esclavizadas transportadas desde África hasta el Caribe y tratadas como insumos en la producción de azúcar.</p>
<p>El enfoque de Rönnbäck muestra que el excedente apropiado por los hacendados jamaicanos que poseían personas esclavizadas pasó del 40% de los costos de subsistencia en 1750 al 100% en 1790, lo que significa que, para el final de este período, el excedente que extraían equivalía a lo que gastaban en la subsistencia de las personas esclavizadas. Al observar las tendencias de los precios de las distintas calidades de azúcar durante el mismo período, Rönnbäck muestra también que había una diferencia de cuatro veces entre el precio del azúcar mascabado en Jamaica y el del azúcar refinado en Inglaterra, completamente desproporcionada respecto del costo de transporte y refinado. Esto indica que el diferencial de precios era muy probablemente consecuencia de una forma de precios de transferencia, es decir, la fijación de precios internos para desplazar ganancias entre las colonias e Inglaterra. En pocas palabras, había un enorme margen sobre el azúcar refinado, lo que permitía a los refinadores británicos retener las ganancias de la producción de azúcar en Gran Bretaña. Esto se aprecia en los altos aranceles de importación sobre el azúcar terminado, que afectaban las importaciones de azúcar de la India a Gran Bretaña, y en los bajos aranceles de importación sobre el azúcar en bruto de las plantaciones, que desincentivaban el refinado en las colonias.</p>
<p>Findlay también ha demostrado que las innovaciones en las técnicas de producción y la tecnología aumentaron considerablemente la producción en las plantaciones (1990). Entre ellas se cuentan el desarrollo de nuevas variedades de caña de azúcar con mayores rendimientos, como la variedad Otaheite, introducida desde las islas del Pacífico (como Tahití) a fines del siglo XVIII, junto con avances en la tecnología de molienda, una mejor gestión del agua y una tendencia creciente hacia la especialización agrícola. En algunas partes del Caribe, las colonias azucareras se orientaron cada vez más hacia el monocultivo, y dependían de alimentos importados en lugar de cultivarlos localmente. En general, la infraestructura también mejoró en muchas de las colonias que dependían del trabajo esclavo, lo que facilitó y agilizó el traslado de los bienes de exportación a los puertos. Estas mejoras también favorecieron el desarrollo de sistemas financieros que ampliaron el acceso al crédito para los propietarios de plantaciones. Así, muchas de las características asociadas a la expansión capitalista y al aumento de la productividad ya estaban presentes en el sistema de plantación azucarera basado en la esclavitud.</p>
<p>Estos aumentos de productividad se tradujeron en altos rendimientos no solo para los hacendados, sino también para Gran Bretaña. De 1713 a 1775, los ingresos brutos de los hacendados caribeños por las exportaciones de azúcar a Gran Bretaña aumentaron en un factor de 3,2, impulsados por la creciente demanda de azúcar en Inglaterra y por la rentable reexportación de azúcar refinado a otras partes del mundo, lo que dio al azúcar del Caribe un mercado enorme (Richardson, 1987: 747). Para 1774, el azúcar en bruto representaba una quinta parte de todas las importaciones británicas, superando por amplio margen a todos los demás bienes importados. En el mismo período, la producción de azúcar en las Américas pasó de aproximadamente 50.000 toneladas en 1700 a alrededor de 200.000 toneladas hacia el final de la Revolución estadounidense. Entre 1700 y 1800, las importaciones británicas de azúcar aumentaron <em>siete veces</em>, de 430.000 quintales (unas 21.845 toneladas métricas) a 3 millones de quintales (unas 152.407 toneladas métricas), lo que ayudó a convertir a Gran Bretaña en un centro importante, si no <em>el</em> centro, del comercio mundial de azúcar (Morgan, 1993: 184-185).</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">La trata de personas esclavizadas y el auge de la construcción naval en Gran Bretaña</h2>
<p>La mayor parte del azúcar importado a Gran Bretaña provenía de plantaciones caribeñas en las que trabajaban personas esclavizadas. A medida que estas plantaciones se expandieron considerablemente entre los siglos XVII y XIX, requirieron un número creciente de personas esclavizadas. Portugal y Gran Bretaña concentraron cerca del 70% de todas las personas africanas esclavizadas transportadas a las Américas. Entre 1640 y 1807, los barcos británicos transportaron por la fuerza a unos 3,1 millones de personas de África, de las cuales alrededor de 2,7 millones sobrevivieron a la travesía atlántica y fueron llevadas a las colonias británicas del Caribe, América del Norte, América del Sur y otros lugares (The National Archives, s/f). Los principales centros del comercio de personas esclavizadas en Gran Bretaña eran Glasgow, Bristol, Manchester y Londres. Todas estas ciudades eran también importantes centros de construcción naval, ya que la demanda de barcos para transportar personas esclavizadas fue la principal fuerza motriz de la industria naviera de Gran Bretaña.</p>
<p>Una dimensión importante en cuanto a la naturaleza lucrativa y fundamentalmente capitalista del comercio de personas esclavizadas, y del sistema de producción bajo la esclavitud, es lo que los economistas denominan los mercados internos de personas esclavizadas. Es decir, el comercio interno de personas esclavizadas dentro de las colonias o dentro de las Américas. Al igual que la exportación y la reexportación de azúcar, este comercio se organizaba en etapas diferenciadas, cada una moldeada por cálculos de ganancia. Los puertos marítimos no solo eran importantes como destinos de las personas esclavizadas, sino también como centros comerciales donde estas se compraban, vendían y revendían como cualquier otra mercancía. Así, la rentabilidad del sistema de trabajo esclavo provenía no solo de la producción de las plantaciones, sino también de estas transacciones sucesivas de personas esclavizadas.</p>
<p>Kingston, en Jamaica, es un caso ilustrativo. El comercio de personas esclavizadas transformó la ciudad de un simple puerto en un centro neurálgico de “procesamiento”, donde las personas cautivas se desembarcaban inicialmente para luego ser vendidas y distribuidas por toda la isla. Se entendía ampliamente que, para los comerciantes británicos que buscaban fortuna en ultramar, intercambiar mercancías por personas africanas esclavizadas y, después, venderlas en las Américas ofrecía mejores perspectivas financieras que las inversiones más seguras en su país. Con base en un precio medio estimado de 30 libras por persona esclavizada durante el siglo XVIII, el valor total de la población esclavizada podría haber alcanzado casi 25 millones de libras, una cantidad que coincidía estrechamente con la riqueza total registrada de Jamaica en 1774 (Burnard y Morgan, 2001: 209). Una dinámica similar existía en las plantaciones de algodón de los Estados Unidos. Como muestran los datos bancarios, el valor de la plantación se fijaba según el número de personas esclavizadas que trabajaban en ella. Los dueños de las plantaciones obtenían préstamos y capital de los bancos ofreciendo a las personas esclavizadas como garantía.</p>
<p>Para reducir la posibilidad de un desastre financiero una vez desembarcadas las personas africanas esclavizadas, los comerciantes británicos empleaban a los llamados “factores” (agentes mercantiles que gestionaban la venta y distribución de las personas esclavizadas). Uno de esos factores en la Jamaica del siglo XVIII fue Thomas Hibbert, cuya familia era prominente en la industria del algodón. Llegó a Kingston, Jamaica, en 1734, estableció un negocio especializado en la venta de personas esclavizadas y más tarde cofundó la firma comercial de las Indias Occidentales Hibbert, Purrier and Horton, con sede en Londres. Entre 1764 y 1774, la operación de Hibbert gestionó la carga de 61 barcos y participó en la venta de 16.254 personas africanas esclavizadas (Burnard y Morgan, 2001: 213).</p>
<p>En el Caribe, los factores radicados en las ciudades portuarias no solo comerciaban con personas esclavizadas como mercancías. También las compraban y retenían, las evaluaban y clasificaban, gestionaban el “acondicionamiento”, el proceso de restablecer su salud tras la brutal travesía oceánica, y organizaban su venta y reventa para maximizar su precio. El factoraje era un negocio especializado y arriesgado, porque las ganancias dependían de sincronizar las ventas con la demanda de los hacendados, de conceder y cobrar crédito, y de gestionar la enfermedad y la muerte en cautiverio, todo ello conservando bajos los costos de manutención.</p>
<p>Las economías de escala hacían que buena parte del comercio de personas esclavizadas se concentrara en relativamente pocas manos y estuviera dominada por un pequeño número de casas mercantiles. Entre el 28 de septiembre de 1751 y el 27 de mayo de 1752, 31 barcos que transportaban personas esclavizadas llegaron a Jamaica con 7.123 personas africanas esclavizadas que habían sobrevivido a la travesía atlántica. Estos cautivos fueron entregados a 9 firmas de factoraje, pero su comercio de venta estaba muy concentrado: 3 firmas gestionaron el 83% de esas llegadas (Burnard y Morgan, 2001: 212). Los factores estaban ansiosos por vender a las personas esclavizadas con rapidez y al precio más alto posible, ya que las demoras significaban mayores gastos de alimentación y mantenimiento. Por ello, procuraban sincronizar las ventas con los períodos de fuerte interés de los compradores y con los momentos en que se podía asegurar el pago completo sin demora. El momento más favorable para vender personas esclavizadas solía ser al comienzo de la zafra y a lo largo de esta, cuando la demanda de los hacendados era mayor.</p>
<p>Como otras mercancías, el comercio de personas esclavizadas incluía una dimensión minorista, con lotes o patios mercantiles que operaban en paralelo con las ventas al por mayor realizadas directamente desde los barcos. Entre su llegada y su puesta a trabajar, la mayoría de las personas esclavizadas pasaban un tiempo en las ciudades portuarias como propiedad de comerciantes (los factores del comercio de personas esclavizadas), que las aclimataban a la esclavitud y a las islas específicas a las que habían sido llevadas. El comprador inicial también era responsable de tratar a las personas enfermas con el fin de revenderlas con ganancia. El desplazamiento de las personas africanas esclavizadas, desde el desembarco en los puertos hasta los patios de retención en las ciudades y, con el tiempo, hacia los pueblos o las plantaciones, intensificaba su sufrimiento, sobre todo por la frecuente y a menudo irreversible separación de los miembros de la familia.</p>
<p>A lo largo de los siglos XVII y XVIII, el mercado de personas esclavizadas cambió de varias maneras: una proporción creciente de personas cautivas se vendía a través de asociaciones mercantiles en lugar de directamente por los capitanes de los barcos. Las personas esclavizadas eran retenidas frecuentemente durante períodos más largos en las ciudades portuarias o en los patios de factoraje antes de ser vendidas. Las ventas se alejaron cada vez más del antiguo sistema de <em>scramble<a href="#_ftn24" name="_ftnref24"><sup>24</sup></a></em>, un método brutal en el que los compradores se abalanzaban para reclamar a las personas esclavizadas a precios preestablecidos, hacia transacciones más negociadas (Radburn, 2015: 243-286). Hacia finales del siglo XVIII, como señalan Trevor Burnard y Kenneth Morgan:</p>
<blockquote><p>Las personas esclavizadas no se vendían ni por subasta ni por <em>scramble</em>, sino mediante cuidadosas negociaciones entre compradores astutos, experimentados y bien informados, y vendedores bien enterados que evaluaban con detenimiento los riesgos que debían asumir para obtener las ganancias que los habían impulsado a entrar en el negocio. El mercado de personas esclavizadas era competitivo, complejo y sofisticado: una institución muy moderna que se ocupaba de un comercio antiquísimo y particularmente siniestro (2001: 224).</p></blockquote>
<p>A medida que la demanda de personas esclavizadas se expandió por el mundo atlántico, los precios subieron considerablemente. Tanto los factores como los Estados de África implicados en la exportación de personas esclavizadas fijaban los precios en respuesta a la demanda siempre creciente. El precio de las personas esclavizadas se cotizaba frente a las mercancías exportadas a África, entre ellas armas, pólvora y textiles de algodón de la India. Eltis y Jennings mostraron que, entre 1701 y 1750, el valor de los términos de intercambio brutos de Gran Bretaña con África —que miden el valor relativo de las exportaciones británicas a África frente a las exportaciones africanas a Gran Bretaña— aumentó de un índice base de 100 a 112, antes de caer abruptamente a 40 en 1800. Según Eltis y Jennings, mientras a comienzos del siglo XVIII una sola persona esclavizada podía intercambiarse por apenas dos mosquetes, hacia finales de siglo esa cifra había ascendido a al menos 15 (1988: 936-959). Estas cifras sugieren que las ganancias compensaban con creces el aumento de los precios de las personas esclavizadas.</p>
<p>Esta misma lógica aparece también en la obra de Ronald Findlay. Sostiene que las armas de fuego, una importación clave en África en este período, podrían considerarse un “insumo” en la “producción” de personas esclavizadas, es decir, el intercambio de personas esclavizadas por armas de fuego estaba moldeado por cálculos económicos rigurosos (1990). A medida que los Estados de África comenzaron a enfrentar deseconomías de escala (el acceso decreciente a cautivos debido a la brutalidad implicada en las incursiones para capturar personas esclavizadas y a la destrucción de las sociedades que atacaban), el precio de las personas esclavizadas subió. Para quienes las suministraban, la creciente demanda de personas esclavizadas generaba precios más altos y mayores ganancias, a pesar de la brutalidad de su captura. El punto que se quiere subrayar aquí es que el mercado de personas esclavizadas, tanto en el lado de la demanda como en el de la oferta, se caracterizaba por claros cálculos económicos capitalistas. Por tanto, el comercio de personas esclavizadas solo puede describirse como “primitivo” en su brutalidad, dada la “sofisticación” de su economía.</p>
<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-150670" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png" alt="" width="1024" height="218" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header.png 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-300x64.png 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Chapter-Header-768x164.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Colonialismo, trata, azúcar y sistema financiero</h2>
<p>Como hemos discutido, el auge del capitalismo moderno está intrínsecamente ligado a las economías de plantación basadas en el trabajo esclavo, y las plantaciones azucareras figuran entre las más importantes por su impacto en la economía mundial. En las secciones anteriores, discutimos la naturaleza de la economía azucarera que surgió en el Nuevo Mundo. Aquí nos centraremos en las dinámicas globales más amplias del ascenso de Europa occidental y su surgimiento como motor del capitalismo mundial.</p>
<p>Se han propuesto muchas teorías para explicar este ascenso de Occidente y el declive del resto. La mayoría de los teóricos eurocéntricos han sostenido que el capitalismo como sistema-mundo comenzó en Europa occidental y que su integración de la ciencia en la producción fue la fuerza dinámica que le permitió conquistar el mundo. Dentro de la tradición marxista, la teoría de los sistemas-mundo de Immanuel Wallerstein y la teoría de la dependencia de Andre Gunder Frank han sido influyentes, aunque ambas se apartan de los enfoques marxistas que subrayan la centralidad del Estado en el desarrollo del capitalismo, incluida su fase imperial.</p>
<p>En este estudio no nos centramos directamente en ese debate. Más bien, subrayamos que la configuración actual del poder y el surgimiento del capitalismo moderno se remontan al menos a unos 500 años atrás. Tres puntos son centrales aquí:</p>
<ol>
<li>El auge del capital mercantil, el poderío naval, las armas y la pólvora solo importa en relación con el poder estatal y su uso en el comercio y la expansión colonial.</li>
<li>Los encuentros entre el núcleo de Europa occidental y los otros tres continentes (las Américas, África y Asia) fueron profundamente distintos, sobre todo entre 1500 y 1800, cuando un puñado de países de Europa occidental emergió como las principales potencias imperiales. En las Américas, este encuentro fue primordialmente genocida: se destruyeron civilizaciones y estructuras sociales enteras. Las Américas también suministraron la plata, en particular de Bolivia y México, que financió el comercio de Europa occidental con Asia, especialmente con la India y China, las mayores economías de Asia en aquel momento.</li>
<li>La trata de personas esclavizadas procedentes del África subsahariana proporcionó a las potencias imperiales occidentales no solo mano de obra para las colonias, sino también una “mercancía” que contribuyó al auge del capital en Gran Bretaña, los Países Bajos y Francia. Las personas esclavizadas eran llevadas a las Américas y el Caribe para producir cultivos de plantación, de los cuales el azúcar era a la vez el más importante y la primera mercancía mundial. Si añadimos la plata como una forma de dinero-mercancía, entonces el papel del trabajo esclavo en las minas de plata y las plantaciones de las Américas convierte la trata de personas esclavizadas en un pilar central del auge del capitalismo moderno.</li>
</ol>
<p>El surgimiento de un sistema financiero capitalista fue intrínseco a la trata de personas esclavizadas, a sus vínculos con las potencias coloniales emergentes y al auge del azúcar como mercancía mundial. Un instrumento que vinculó la trata de personas esclavizadas con el crecimiento del sistema financiero fue el <em>asiento</em>, una licencia de la Corona española que autorizaba a los comerciantes a participar en la venta de personas africanas esclavizadas a las colonias españolas. Emitido por primera vez en 1513, el asiento se concedió, hasta 1595, a un individuo o grupo de cualquier nacionalidad un contrato para importar un número determinado de personas esclavizadas a cambio del pago de una regalía. Para España, los principales destinos de las personas esclavizadas eran inicialmente las minas de plata de Bolivia y México. Los asientos se otorgaron más tarde a sociedades anónimas extranjeras: primero a empresas portuguesas; luego, en 1685, a las holandesas; en 1702, a las francesas; y de 1713 a 1739, a la Compañía Británica de los Mares del Sur. Esta se asoció con la Real Compañía Africana, propiedad de la Corona británica. La obtención del asiento permitió a Gran Bretaña dominar la trata de personas esclavizadas desde la década de 1740 en adelante (Newman, 2026).</p>
<p>El asiento fue uno de los elementos para el ascenso de una moneda de reserva mundial. España también introdujo una moneda común llamada real de a ocho a mediados del siglo XVI. Conocida también como peso de ocho o dólar de plata español, esta moneda era esencialmente dinero-mercancía y llegó a aceptarse en transacciones comerciales en toda Asia, las Américas y buena parte de Europa. El comercio internacional entre los siglos XV y XVIII se realizaba en gran medida en plata, lo que hacía que el dólar español fuera demandado en todo el mundo. A través del sistema del asiento, la Corona española ayudó a organizar el suministro de trabajo esclavo a sus colonias americanas, sobre todo a las zonas mineras de plata como las de Potosí, en Bolivia. La plata extraída allí se acuñaba luego en reales de a ocho, que se convirtieron en un medio de intercambio internacional ampliamente aceptado. Fue la plata española la que expandió significativamente el mercado mundial de mercancías. España usó esta plata para comerciar con China a través de la ruta de los galeones de Manila, la ruta comercial transpacífica que unía Acapulco, en la América española, con Manila, en las Filipinas españolas, así como a través de otros países europeos que comerciaban con Asia occidental y meridional. Como escriben Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez: “El producto individual más responsable del nacimiento del comercio mundial fue la plata” que sustentó el comercio mundial de mercancías y permitió a Europa, y a España en particular, acceder a los mercados de China, las Indias Orientales y la India (Flynn y Giráldez, 2010).</p>
<p>La plata extraída de la América española, especialmente de México y Potosí (Bolivia),  representó el 80% del suministro mundial de plata entre 1494 y 1850. El dólar de plata español era principalmente dinero-mercancía, con un valor equivalente a su peso en plata. La libra esterlina británica y el dólar estadounidense eran, y son, principalmente monedas de reserva más que dinero-mercancía. Dado que el costo de producir plata era bajo en comparación con su valor de mercado, y que había depósitos de plata muy grandes en Potosí, la plata española funcionaba del mismo modo en que lo harían después la libra británica o el dólar estadounidense (Quinn y Roberds, 2016: 63-103).</p>
<p>China tenía una fuerte demanda de plata, que recibía en grandes cantidades al exportar seda y té a los países europeos. Al mismo tiempo, China importaba textiles de algodón de la India, que financiaba con la plata que fluía desde Europa. Tras la victoria británica en la Batalla de Plassey en 1757, Gran Bretaña ya no tuvo que enviar plata a la India para pagar los textiles importados. En cambio, financió esos bienes con los impuestos sobre la tierra recaudados de los campesinos indios, lo que invirtió efectivamente el anterior flujo de plata de Gran Bretaña a la India. Sin embargo, el déficit de Gran Bretaña con China continuó, ya que sus cuantiosas importaciones de bienes chinos seguían pagándose con plata. Ese flujo solo se invirtió más tarde, cuando Gran Bretaña comenzó a vender a los chinos opio cultivado por la fuerza en la India, un comercio también impulsado a punta de fusil durante las guerras del Opio de 1839 a 1860.</p>
<p>Al dejar España de dominar la trata atlántica de personas esclavizadas, el florín holandés se convirtió en la moneda de reserva del mundo atlántico en el siglo XVII.<a href="#_ftn25" name="_ftnref25"><sup>25</sup></a> El casi monopolio de Ámsterdam sobre el refinado de azúcar en Europa, primero con azúcar de Brasil y más tarde con azúcar del Saint-Domingue francés (el actual Haití) y su papel central en la trata transatlántica de personas esclavizadas –con hasta el 20% de la trata de personas esclavizadas hacia las Américas y el Caribe– se consolidaron después de que los holandeses aseguraran el asiento en 1675, con Elmina, en la actual Ghana, como un centro importante. En otras palabras, el florín holandés ascendió a esta posición porque los Países Bajos controlaban una parte importante del comercio mundial de dos grandes mercancías: las personas esclavizadas y el azúcar, y las islas azucareras del Caribe y Brasil las que impulsaban la demanda de ambas mercancías.</p>
<p>Más tarde, la Real Compañía Africana y Gran Bretaña les arrebataron a los holandeses la trata de personas esclavizadas en el Atlántico y se convirtieron en los principales proveedores de azúcar. Con la expansión de las plantaciones de azúcar del Caribe británico y la creciente participación de Gran Bretaña en la trata de personas esclavizadas, la libra esterlina británica emergió como la moneda de reserva mundial y Londres se convirtió en el principal centro financiero del mundo.</p>
<p>Los orígenes del sistema financiero mundial residieron no solo en el azúcar y la esclavitud, sino también en la manera en que el asiento vinculó la trata de personas esclavizadas con la extracción de plata y el comercio asiático. Los asientos expandieron la trata de personas esclavizadas y el suministro de plata española al mercado mundial, y crearon un sistema financiero mundial que entrelazó la trata de personas esclavizadas en África, la extracción de plata en las Américas y el comercio con Asia, en particular con China, la India y el Sudeste Asiático.</p>
<p>Hemos considerado algunas de las implicaciones para el comercio mundial de los dos grandes “mercancías” que llegaron a definir el naciente mercado mundial desde el siglo XVI en adelante: las personas esclavizadas y el azúcar. Este período también vio un gran aumento de la circulación de oro y plata, extraídos en las Américas bajo el dominio español. Fue la sed de oro y plata la que impulsó el imperio de España en las Américas. No nos hemos centrado en el genocidio cometido por los españoles y otros países europeos, ni en su destrucción de los sistemas de producción existentes, ya que esa historia exige un tratamiento más detallado del que es posible aquí. En cambio, nos hemos centrado en el impacto de la trata de personas esclavizadas, el azúcar y el surgimiento de las monedas de reserva: el florín holandés en los siglos XVII y XVIII, seguido de la libra esterlina británica. Estos desarrollos fueron anteriores a la Revolución Industrial y muestran la vacuidad de la tesis de que fue el liderazgo de Occidente en la Revolución Industrial lo que creó su hegemonía sobre el mundo. Examinar un arco más largo de la historia muestra que el ascenso de Occidente se basó, en realidad, en el genocidio, la esclavitud y el saqueo colonial. El sistema financiero moderno debe entenderse como inseparable del genocidio en las Américas, la trata de personas esclavizadas y el sistema de plantación construido sobre el trabajo esclavo por las grandes potencias europeas.</p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> En este estudio empleamos el término persona (s) <em>esclavizada</em> (s) en lugar de <em>esclavo/a</em>. Este último puede leerse como una identidad fija y, así, normalizar una condición impuesta mediante la violencia, ocultando la captura, la mercantilización y la deshumanización de millones de personas africanas sometidas a trabajo forzado para construir la riqueza de los imperios europeos. El primero, en cambio, conlleva la comprensión de que la esclavitud no definía a las personas esclavizadas, sino que era una condición de su sometimiento. Describe lo que se les hizo a las personas y, de ese modo, restituye su humanidad y pone de relieve las estructuras de colonialismo, racismo y capitalismo que produjeron esas condiciones. El lenguaje no es neutral: o refuerza el poder o lo resiste.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> En su Historia de las Indias (1561; publicada en 1875), Bartolomé de las Casas, un misionero que navegó con Colón en su tercer viaje, describe a Colón como un asesino y un violador. Subrahmanyam (1997) relata los actos de pillaje y matanza masiva de Vasco da Gama.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Para los fines de este estudio, definimos la esclavitud en sentido estricto como propiedad enajenable. Otras formas de trabajo forzado, como los sistemas de encomienda y mita impuestos a las comunidades indígenas bajo el dominio colonial español, quedan fuera del alcance de esta discusión, aunque forman parte de una historia conexa de genocidio y trabajo coercitivo en las Américas (Reséndez, 2016).</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> Nuestros cálculos se basan en las cifras de población de A. M. Carr-Saunders, John D. Durand y Patrick Manning (1936; 1967: 136-159; 2014: 131-149)</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> Véanse, por ejemplo, Eric Williams, Sidney Mintz, David Richardson y David Eltis sobre el complejo de plantación del Caribe y su papel en el desarrollo capitalista de Gran Bretaña.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> El salitre representaba el 75% de la composición de la pólvora, y el 75% del costo de la pólvora correspondía al salitre. La región de Bengala, en la India, era la mayor proveedora y productora de salitre de la más alta calidad, que constituía más del 90% del consumo europeo de salitre para producir pólvora destinada a la guerra y el comercio (East India Company, 1793 (1976); Whatley, 2018: 80-104)</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Findlay cita datos de Eltis y Jennings que muestran que “los textiles constituían el 56% de las importaciones africanas en la década de 1780”, mientras que “las armas y la pólvora [representaban] el 8%, cifra que ascendió a casi el 15% hacia la década de 1820” (1990; 1988: 939-959; Kobayashi, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a> Existe una conocida anécdota sobre el rey Enrique III de Inglaterra, quien, en 1226, estaba dispuesto a pagar lo que hoy equivaldría a unos US$ 450 por tres libras de azúcar (Aronson y Budhos, 2017: 24).</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>9</sup></a> Galloway comenta que la corvea era mucho más importante en Creta y Chipre que en los países musulmanes, donde la tierra dominical, es decir, la tierra poseída y trabajada directamente para el gobernante o el señor, era mucho más extensa (1977: 177-194).</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>10</sup></a> Si bien en todos estos lugares se empleó trabajo servil y prestaciones de corvea en los cañaverales, no se empleó trabajo esclavo. Bosma escribe: “Solo en Santo Tomé, la isla deshabitada frente a la costa de África occidental, se utilizó trabajo africano esclavo en las plantaciones azucareras del siglo XVI de un modo comparable al de las Américas” (2023: 28-29). Por otra parte, Bosma menciona una rebelión del siglo IX, durante el califato abasí, de miles de personas africanas orientales esclavizadas que trabajaban en los cañaverales del delta del Éufrates. El caso abasí del siglo IX puede entenderse como una excepción que confirma la regla. Sugiere que la esclavitud de plantación era más difícil de estabilizar allí donde las personas esclavizadas tenían algún conocimiento de la geografía circundante, de posibles rutas de escape o de la cercanía de las comunidades de las que habían sido arrancadas. En cambio, el sistema de plantaciones del Atlántico intensificó el poder coercitivo de la esclavitud al transportar a las personas africanas esclavizadas a través del océano hacia las islas del Atlántico, el Caribe y las Américas, donde el terreno desconocido y la separación forzada de su hogar hacían mucho más difíciles la fuga y la revuelta sostenida.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>11</sup></a> La práctica de usar bagazo era habitual en Egipto durante el período mameluco (1250-1517), cuando los bosques habían menguado considerablemente y estaban protegidos por el Estado.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>12</sup></a> El término ingenio designa tanto el molino como las personas esclavizadas que trabajan en él.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>13</sup></a> Como escribió Bosma en <em>The World of Sugar</em> (página 53): “Hacia 1670, unos 400 pares de aspas movían los rodillos trituradores de Barbados, lo que permitía prescindir en gran medida de la extensa cría de ganado, para la cual la isla tenía poco espacio. Los molinos de viento sobrevivirían a la Revolución Industrial, que vio extenderse por todo el planeta los trituradores de caña impulsados por vapor. Todavía en vísperas de la Primera Guerra Mundial, 219 haciendas azucareras de Barbados seguían funcionando con energía eólica”.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14"><sup>14</sup></a> Una ilustración de <em>The Illustrated London News</em> (9 de junio de 1849, vol. 14, p. 388) muestra a mujeres y hombres introduciendo caña en un molino de azúcar de rodillos verticales, con un cuchillo cañero o machete en primer plano (Aronson y Budhos, 2017: 388).</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>15</sup></a> Sobre cómo el azúcar blanco se convirtió en un símbolo aglutinador de la política de la “Australia Blanca”, véase Stefanie Affeldt (2014).</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>16</sup></a> El molino horizontal de dos rodillos surgió en el oeste de la India en los siglos XIII y XIV. Se ha sugerido que los portugueses introdujeron esta tecnología, cuya capacidad de molienda era el doble que la del antiguo molino <em>trappeto</em>, en el “Nuevo Mundo”, pero Bosma considera más probable que llegara al Caribe por una ruta indirecta, desde el oeste de la India hasta Madeira y de allí, vía las Canarias, hasta La Española (Bosma, 2023:45).</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>17</sup></a> N. de la t. Esa labor se denominaba factoría o factoraje en español.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18"><sup>18</sup></a> Las colonias americanas, por ejemplo, estaban obligadas a vender ciertos productos, “enumerados” por ley, solo a comerciantes británicos. Entre estos productos estaban el azúcar, el tabaco, el algodón y el índigo. Había algunos productos que a los colonos no se les permitía comerciar ni siquiera entre ellos o con regiones vecinas. Para una breve ilustración de las restricciones coloniales en el otro extremo del mundo véase Mukherjee, 2010: 73-82.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19"><sup>19</sup></a> Las estimaciones de las poblaciones esclavizadas y de las importaciones de personas esclavizadas se combinan con los precios a los que se vendían las personas esclavizadas para estimar los cambios en la demanda de trabajo esclavo y la variación de la productividad total de los factores en la agricultura de trabajo esclavo, para todo el Caribe, a partir de 1674 (Eltis et al., 2005: 676).</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20"><sup>20</sup></a> Al analizar el aumento de la productividad en las plantaciones de algodón del Sur anterior a la Guerra Civil, Edward E. Baptist señala que incrementos similares en dichas plantaciones se basaron casi por completo en una explotación más intensa de la mano de obra esclava (2014).</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21"><sup>21</sup></a> Entre 1734 y 1788, la población esclavizada aumentó un 206% en aquellas parroquias en las que el 65% o más de todas las personas esclavizadas se empleaban en la producción de azúcar, frente al 46% en los interiores de Kingston y St. Jago de la Vega, donde la producción de azúcar era relativamente poco importante, (Ryden, 2001: 504-507).</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>22</sup></a> Un argumento al estilo de Adam Smith que hoy en día muy pocos defenderían.</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23"><sup>23</sup></a> Todos los valores monetarios están en libras esterlinas, salvo indicación en contrario.</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24"><sup>24</sup></a> N. de la t. <em>Scramble</em> quiere decir rebatiña, revuelo, disputa.</p>
<p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25"><sup>25</sup></a> A diferencia de las otras dos monedas de reserva que surgieron más tarde, la libra esterlina británica y el dólar estadounidense, el florín no estaba respaldado por el Estado holandés, sino por el Banco de Ámsterdam. Como Ámsterdam era el principal centro comercial de Europa occidental, se lo reconocía dentro de las potencias emergentes de Europa occidental como una moneda de reserva, aunque los comerciantes del resto del mundo solo aceptaban oro o plata.</p>
</div>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Referencias bibliográficas</h3>
<div class="single-post--content--citations-block">
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</div>
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		<title>Fidel Castro: una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/libro-fidel-legado-socialista/</link>
		
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		<pubDate>Wed, 12 Aug 2026 23:41:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En 2026 celebramos el centenario de Fidel Castro Ruz (1926-2016), uno de los dirigentes revolucionarios más importantes que ha tenido América Latina en su historia. La Unión Internacional de Editoriales de Izquierda (IULP) junto al Centro Fidel Castro, organizó esta publicación con fragmentos de distintos discursos de Fidel a lo largo de su vida para celebrar el centenario de su nacimiento.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--media-block" style="text-align:center; margin:3em 0;"><a href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/fidel-Iulp-espanol_Final.pdf"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152747 size-full" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/tapa-fidel-Iulp-espanhol-1.jpg" alt="" width="550" height="850" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/tapa-fidel-Iulp-espanhol-1.jpg 550w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/tapa-fidel-Iulp-espanhol-1-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px"></a></div>
<p class="rm-b-e-md" style="text-align: center;"><a class="btn btn-primary btn-large" href="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/fidel-Iulp-espanol_Final.pdf">Descargue el libro</a></p>
<p>Las varias editoriales que se suman a esta publicación trabajan para mantener vivo este legado, fundamental para las luchas de los pueblos del Sur Global en busca de la emancipación y la construcción del socialismo. Agradecemos al Centro Fidel Castro, en la figura de su director René González Barrios, quien seleccionó y organizó los discursos presentes en este libro.</p>
<p>En un contexto en que la ofensiva imperialista estadounidense busca asfixiar la economía, el pueblo y la revolución en Cuba, difundir las ideas de Fidel y las políticas implementadas por la revolución, por medio de esta publicación, es una forma de solidaridad. Con ello, buscamos fortalecer los lazos internacionalistas en la construcción de una sociedad sin dominación de clases.</p>
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		<title>Un Vietnam en el campo de la cultura: el Congreso Cultural de La Habana, 1968</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/dossier-congreso-cultural-habana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Aug 2026 08:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
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					<description><![CDATA[En 1968, delegados de 70 países se reunieron en La Habana para hacer frente al imperialismo cultural y concebir la cultura como un frente decisivo de la lucha antiimperialista.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post--content--acknowledgments"><span style="font-weight: 400;">Los collages que ilustran este dossier fueron realizados por el Instituto Tricontinental de Investigación Social, con imágenes y discursos del Congreso Cultural de La Habana (1968), cortesía de Cubarte.</span></div>
<blockquote class="single-post--content--quote-outlined-block">
<p style="text-align: right;"><em>“</em>No puede haber nada más antimarxista que el dogma, no puede haber nada más antimarxista que la petrificación de las ideas. Y hay ideas que incluso se esgrimen en nombre del marxismo y que parecen verdaderos fósiles”.</p>
<p style="text-align: right;">– Fidel Castro, discurso de clausura, Congreso Cultural de La Habana, 12 de enero de 1968 (1968: 57-71).</p>
</blockquote>
<blockquote class="single-post--content--quote-outlined-block">
<p style="text-align: right;">“Hago la revolución, y por tanto existo, por tanto existimos”.</p>
<p style="text-align: right;">– René Depestre, Comisión I, Congreso Cultural de La Habana, 1968 (1968: 42-46).</p>
</blockquote>
<p>En la mañana del 4 de enero de 1968, en el Hotel Habana Libre, el presidente cubano Osvaldo Dorticós inauguró el Congreso Cultural de La Habana. Durante los 9 días siguientes, 470 delegados de 70 países llenarían las salas de las comisiones. Juntos, buscaban comprender cómo opera el imperialismo a través de la cultura en todas sus dimensiones y qué significaría construir un frente antiimperialista capaz de enfrentarlo y desmantelarlo.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a></p>
<p>El congreso tuvo lugar en un momento en que la revolución se sentía no solo posible, sino inminente. Vietnam mantenía en jaque al ejército más poderoso de la Tierra. Los movimientos de liberación armada en las colonias portuguesas de Angola, Guinea-Bissau y Mozambique construían nuevas sociedades en las zonas ya liberadas.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> En toda América Latina, los movimientos guerrilleros se multiplicaban a raíz de la Revolución cubana. Los pueblos del Tercer Mundo estaban en movimiento en todos los frentes. El duelo por el asesinato de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia, tres meses antes, no había hecho sino agudizar la resolución colectiva de las personas delegadas y de los movimientos que representaban. La pregunta ya no era si el imperialismo podía ser derrotado, sino por quién y en qué frentes.</p>
<p>El Congreso Cultural de La Habana se organizó en cinco comisiones que trazaban los frentes en que se libraba la batalla cultural: Cultura e independencia nacional (Comisión I); Formación integral del hombre (Comisión II); Responsabilidad del intelectual (Comisión III); Cultura y medios de comunicación de masas (Comisión IV); y Creación artística y trabajo científico-técnico (Comisión V).<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> Como observó Dorticós en su discurso de apertura, “según nuestras noticias, se reúnen por primera vez hombres que proceden de todos los continentes, que pertenecen a distintas profesiones” reunidos en torno a un mandato cultural común (1968: 4). La decisión de invitar no solo a trabajadorxs culturales como artistas y escritores, sino también a médicxs, economistas, sociólogxs, científicxs, técnicxs y trabajadorxs intelectuales de toda procedencia, fue una elección política deliberada, que insistía en que la cultura no era simplemente un complemento de la lucha política y militar, sino un frente de lucha antiimperialista por derecho propio.</p>
<p>El congreso no se limitó a las salas de comisiones y los discursos. Tuvo repercusión en toda la ciudad a través de vallas publicitarias, afiches y transmisiones radiales. En la antesala del congreso, el Instituto del Libro publicó ediciones populares de obras de varios escritores participantes y se proyectaron películas de algunos delegados en cines de toda La Habana. En la noche del 9 de enero, se inauguró en el Pabellón Cuba, en el Vedado, la exposición <em>Del Tercer Mundo</em>. Concebida como un recorrido cinematográfico más que como una exposición convencional, empleaba luz, sonido, montaje y movimiento para guiar a los visitantes a través de la historia inconclusa de Asia, África y América Latina. Los visitantes recorrían seis zonas que narraban la historia no concluida del Tercer Mundo, desde el mito de las tierras “vírgenes”, pasando por la violencia y la privación de la dominación imperialista, hasta las luchas revolucionarias del presente. La exposición recurría a animaciones de neón, historietas, montajes cinematográficos satíricos y efectos sonoros que incluían un túnel del horror sobre el hambre y cajas de luz giratorias que multiplicaban la imagen icónica del Che tomada por el fotógrafo cubano Alberto Korda, junto a la pregunta: “¿Y nosotros, los explotados del mundo, cuál es nuestro papel?”. La exposición, producida colectivamente por más de 100 personas, fue visitada por más de 250.000 personas durante sus tres meses de duración, con un horario que permitía a estudiantes y trabajadorxs asistir de camino a casa, como quien visita un cine popular (Berríos, 2019: 101-119).</p>
<p>La participación masiva y la amplitud cultural del congreso encarnaban su argumento fundacional: que la cultura contiene la totalidad de cómo una sociedad produce y reproduce la vida humana. Como concluyó la declaración general del congreso: “si la derrota del imperialismo es el prerrequisito inevitable para el logro de una auténtica cultura, el hecho cultural por excelencia para un país subdesarrollado es la revolución” (CCLH, 1968: 49-50).</p>
<p>Los debates que tuvieron lugar a lo largo de esos nueve días produjeron uno de los análisis colectivos más ricos sobre el imperialismo cultural del siglo XX y una visión de la cultura antiimperialista cuyo alcance y ambición siguen interpelando hoy a los movimientos a pensar la cultura no simplemente como arte o propaganda, sino como un terreno de lucha que atraviesa todas las dimensiones de la vida social. Sin embargo, el congreso ha sido poco estudiado y ha estado prácticamente ausente desde entonces de muchos relatos históricos del período. Este dossier presenta una síntesis de algunos de esos debates, organizada en cinco secciones: el diagnóstico de cómo opera el imperialismo cultural, la praxis de la cultura dentro de las luchas de liberación activas, las formulaciones teóricas surgidas del congreso, la visión del nuevo ser humano y el papel del trabajador/a intelectual en la revolución.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152533 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-1-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Hacia el Congreso Cultural de La Habana</h2>
<p>El congreso fue el tercero de una secuencia de eventos internacionalistas celebrados en La Habana. El primero fue la Conferencia Tricontinental (enero de 1966), que reunió a fuerzas revolucionarias de África, Asia y América Latina para construir una alianza político-militar contra el imperialismo y que creó la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL). En agosto del año siguiente, la reunión de la Organización Latinoamericana de Solidaridad institucionalizó la lucha armada como estrategia principal de la liberación continental. En 1968, el Congreso Cultural de La Habana extendió esa estrategia hacia un terreno ideológico y cultural que, durante dos décadas, había sido objeto de una ofensiva imperialista masiva y en gran medida encubierta.</p>
<p>El congreso respondía a la necesidad material de combatir no solo la agresión militar directa liderada por Estados Unidos (como la invasión de Playa Girón en 1961), sino también una guerra cultural y de información de larga data. De hecho, fue convocado como la respuesta directa al Congreso por la Libertad de la Cultura (CCF, por su sigla en inglés), la operación cultural insignia de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Con el propósito expreso de construir hegemonía cultural, el CCF promovía las ideas de que no existía alternativa al orden capitalista occidental, que los movimientos revolucionarios eran amenazas a la “libertad” y que los intelectuales debían ser críticos autónomos y apolíticos. Fundado en 1950 con operaciones en 35 países, publicó más de 20 prestigiosas revistas literarias y políticas (<em>Encounter</em> en Londres, <em>Preuves</em> en París y <em>Cuadernos</em> en América Latina, entre otras), patrocinó conferencias, financió intercambios académicos y cultivó una red internacional de intelectuales comprometidos, consciente o inconscientemente, con un consenso liberal anticomunista.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> Aunque la revelación en 1967 de que el CCF era financiado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desprestigió a la organización, la infraestructura que había construido permaneció intacta, desde revistas, fundaciones y redes académicas hasta hábitos de pensamiento. Eric Hobsbawm, historiador marxista británico y delegado, describiría más tarde al Congreso Cultural de La Habana como el “opuesto exacto” del CCF. Mientras el CCF se presentaba como defensor de la autonomía intelectual, al tiempo que operaba bajo patrocinio imperialista, el Congreso Cultural de La Habana buscaba establecer la infraestructura cultural y el programa para quienes luchaban contra el imperialismo (Hardesty, 2019: 61).</p>
<p>La idea del Congreso de La Habana nació de Casa de las Américas, institución fundada en abril de 1959 que se había convertido, a través de su revista y su premio literario anual, en el principal puente cultural de Cuba con América Latina y el Caribe. En enero de 1967, el comité de colaboración de la revista emitió una declaración para reunir a intelectuales de Asia, África y América Latina, en respuesta al llamado de la Conferencia Tricontinental de 1966 a construir un frente activo contra la intervención cultural en el Tercer Mundo. Esta convocatoria propuesta se convirtió en el Congreso Cultural de La Habana de 1968. Entre octubre y noviembre de 1967, un seminario nacional de preparación reunió a 1.343 escritorxs, artistas, científicxs y técnicxs cubanxs en la misma estructura de cinco comisiones que luego adoptaría el congreso internacional, con meses de trabajo intelectual y organizativo colectivo realizados antes de que llegara un solo delegado internacional (OSPAAAL, 1966: 217-40; González Lage, 2019: 276-277).</p>
<p>La estrategia de invitación del congreso fue deliberadamente amplia: trotskistas y surrealistas se sentaron junto a militantes de partidos comunistas. Editores de <em>New Left Review</em> junto a militantes del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA). Existencialistas y antipsiquiatras junto a economistas de la teoría de la dependencia y teólogos de la liberación y las 212 personas delegadas de naciones “desarrolladas” se sentaron junto a las 205 personas delegadas de naciones subdesarrolladas, entre ellas 53 de países socialistas (González Lage, 2019: 283-284). Aunque la estrategia cubana buscaba construir un frente antiimperialista que alcanzara a los sectores progresistas del centro imperialista, decisiones estructurales aseguraron que fueran las perspectivas del Tercer Mundo las que marcaran el rumbo de las deliberaciones. Con este fin, la jefatura de todas las comisiones recayó en personas delegadas de proyectos socialistas y de liberación nacional del Tercer Mundo. El testimonio de las personas delegadas que hablaban desde luchas de liberación activas tuvo un peso político y moral que enmarcó la totalidad del congreso (CCLH, 1968; Parmelin, 1968: 3-20).</p>
<p>El congreso se convocó en un momento de agudas contradicciones. Dos días antes de la apertura, Fidel Castro anunció que la Unión Soviética reduciría el suministro de petróleo a la isla. Días después de la clausura, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba se reunió para actuar contra una “microfacción” de militantes del partido acusados de buscar subordinar la estrategia revolucionaria cubana a la línea de Moscú (González Lage, 2019: 276; Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1968). Tras el congreso, la Organización de los Estados Americanos (OEA) elaboró un extenso informe clasificado que calificó al congreso de “acción subversiva del comunismo internacional” y detalló a los asistentes, así como sus afiliaciones políticas, historiales de viaje e intervenciones en el congreso (Organización de los Estados Americanos, 1968).</p>
<h2 style="margin:3em 0;">El diagnóstico: cómo opera el imperialismo a través de la cultura</h2>
<p>Aunque las personas delegadas provenían de una amplia gama de historias coloniales y etapas de lucha distintas, compartían un diagnóstico del imperialismo cultural de su época. El imperialismo, sostenían, opera mediante una ofensiva sistemática que atraviesa todas las dimensiones de la sociedad y la cultura, incluyendo la colonización de la conciencia, el control de la información, la extracción del trabajo intelectual, la “fuga de cerebros” de médicos y científicos del Tercer Mundo y el control de la producción de conocimiento.</p>
<p>Durante el congreso, Roberto Fernández Retamar, poeta cubano que más tarde dirigiría Casa de las Américas, ofreció una lectura estructural del orden global y de los intelectuales que este producía. El mundo, argumentó, no se divide entre países “desarrollados” y “subdesarrollados”, sino entre <em>países subdesarrollados</em> y lo que él llamó <em>países</em> <em>subdesarrollantes</em>, es decir, cuyo propio desarrollo depende de producir activamente subdesarrollo en otras partes.</p>
<p>Para Fernández Retamar, los intelectuales de esos países “subdesarrollantes” adquirían su conocimiento a través del mismo sistema: uno construido sobre el trabajo explotado y la riqueza del Tercer Mundo. Sostuvo que “la ciencia y el arte de los países explotadores pertenecen también a los países explotados sobre los cuales se han construido”. Devolverlos, dijo, “no será una forma de paternalismo, sino una forma de reintegrarles lo arrancado”. Para él, esto significaba que lxs intelectuales de izquierda de los centros imperialistas tenían la responsabilidad de poner su conocimiento, científico, económico, lingüístico y técnico, al servicio de los movimientos de liberación cuyos pueblos habían hecho posible ese conocimiento. Si la reparación era lo que Fernández Retamar exigía de lxs intelectuales en los países que “subdesarrollan”, lo que exigía de quienes estaban en los países subdesarrollados era lo inverso: apropiarse del conocimiento del colonizador y de sus productos y utilizarlos para su propia liberación.</p>
<p>En 1971, tres años después del congreso, la formulación de Fernández Retamar cristalizaría en su ensayo emblemático <em>Calibán</em>. En él, reivindicó la figura de Calibán, el sujeto esclavizado de <em>La tempestad</em> de Shakespeare, cuya isla ha colonizado Próspero, como símbolo de América Latina y el Caribe: “Próspero invadió las islas, mató a nuestros ancestros, esclavizó a Calibán y le enseñó su idioma para poder entenderse con él: ¿qué otra cosa puede hacer Calibán sino utilizar ese mismo idioma, hoy no tiene otro, para maldecirlo, para desear que caiga sobre él la ‘roja plaga’?” (Fernández, 1974: 34-35).</p>
<p>En los años siguientes, Calibán se convirtió en una figura compartida a través de la cual los intelectuales de América Latina y el Caribe exploraron la dominación colonial, el lenguaje, la revuelta y la agencia histórica. El congreso contribuyó a consolidar esta reelaboración al poner en diálogo en La Habana a pensadores anticoloniales caribeños, entre ellos Fernández Retamar, C. L. R. James y Aimé Césaire (González Seligmann, 2019: 49-54, 76-77). En 1969, por ejemplo, Césaire publicó <em>Une tempête</em> [Una tempestad], una reescritura anticolonial de la obra de Shakespeare y el poeta barbadense Kamau Brathwaite publicó su poema <em>Calibán</em>. Junto con el ensayo de Fernández Retamar, estas obras contribuyeron a una importante inversión cultural y política, que colocó al Tercer Mundo, como sujeto colonizado colectivo, en el centro y no en la periferia de la historia.</p>
<p>Esta disputa en torno al lenguaje, la representación y la acción histórica formaba parte del diagnóstico más amplio del congreso sobre el imperialismo cultural. En el congreso, Fernando Martínez Heredia, quien había fundado la influyente revista <em>Pensamiento Crítico</em>, sostuvo que la capa más insidiosa de la dominación imperialista era la colonización cultural (Sánchez, 2018). Planteó que, “la colonización cultural penetra fuertemente en todos los órdenes de la vida, hasta influir en el pensamiento y en la acción de los propios luchadores contra el colonialismo”, produciendo “un molde mental de castración, de incapacidad para representarse un destino alcanzable con fuerzas propias” (Martínez, 1968: 15-19; Tricontinental, 2026a). Esta “castración mental” se produce a lo largo de un período extenso y a través de varios frentes, entre ellos, el aparato mediático. Durante el congreso, el historiador cubano Moreno Fraginals describió un vasto sistema imperialista de comunicaciones: 850 horas semanales de transmisiones de onda corta de Estados Unidos hacia América Latina, dos redes radiales que controlaban más del 90% de los oyentes y radios de frecuencia fija preconfiguradas para estaciones estadounidenses que circulaban por toda la región. Para el escritor cubano Edmundo Desnoes, los medios de masas eran las “armas secretas” del imperialismo, eficaces precisamente porque eran invisibles (Moreno, 1968: 71-74; Desnoes, 1968: 13-17).</p>
<p>El economista indio Lajpat Rai mostró cómo las instituciones educativas y culturales también habían sido dominadas por intereses imperialistas. En su país, dijo, “Las universidades, institutos, escuelas, organizaciones sociales y culturales de la India están infestados hoy de agentes culturales norteamericanos bajo la apariencia de profesores visitantes, expertos en educación, cuerpos de paz, e incluso agentes de la CIA”.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a> Documentó un “programa de castración política de los intelectuales”, haciendo eco de las palabras de Martínez Heredia, con las fundaciones Asia, Ford y Rockefeller y el ya desenmascarado CCF, operando abiertamente dentro de la academia india (Rai, 1968: 10-17).</p>
<p>Un tercer frente de la ofensiva cultural imperialista operaba a través del registro histórico y el archivo físico. Delegados del mundo árabe, de la península coreana y del sur de África aportaron testimonios de supresión cultural. Gisèle Halimi, una abogada nacida en Túnez que había defendido a militantes del Frente de Liberación Nacional argelino (FLN) durante la guerra de independencia, trajo al congreso su propio testimonio de colonización cultural. Criada bajo el sistema educativo colonial francés en Túnez, describió la exclusión de la historia y la cultura árabes y cómo “[ ] la belleza, la inteligencia, la libertad no podían ser más que valores franceses; la fuente de toda cultura, la civilización era Francia” (Halimi, 1968: 136-144).</p>
<p>Hablando desde un país que aún se reconstruía, Kim Youn Seun y Pak Hai Chin, de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) (Corea del Norte), a apenas 15 años de una guerra en que los bombardeos estadounidenses destruyeron prácticamente toda estructura en pie en el norte del país, ofrecieron al congreso el concepto de <em>juche</em> (주체). Traducido a menudo como “autosuficiencia”, el <em>juche</em> se refiere a la capacidad de un pueblo colonizado de convertirse en sujeto de su propia historia, en lugar de objeto pasivo de la dominación imperialista. “Sin la liberación completa y la independencia del país”, dijeron las personas delegadas de la RPDC al congreso, “no puede haber esperanza de una verdadera cultura nacional, ni puede hablarse de la formación integral del hombre”, condensando, en una sola frase, el vínculo entre el diagnóstico del congreso sobre el imperialismo cultural y su horizonte del nuevo ser humano (Kim Youn Seun y Pak Hai Chin, 1968).</p>
<p>Lo que revelaban estos testimonios, provenientes de todos los continentes, era un único aparato colonial integrado que abarca la manera en que una sociedad se narra a sí misma: sus transmisiones, sus universidades, su lenguaje, sus archivos. Varias personas delegadas señalaron que este aparato está también indisolublemente ligado a la estructura económica y a la lógica extractivista del imperialismo. Como planteó Alex La Guma, novelista y ex preso político del apartheid sudafricano: “Somos los primeros productores de oro del mundo, pero nuestros mineros cobran un salario de 40 centavos por 8 horas de trabajo”. Mientras que cirujanos sudafricanos habían realizado en Ciudad del Cabo el primer trasplante de corazón del mundo apenas semanas antes del congreso de La Habana, el 80 % de la población vivía en un nivel de hambruna. El planteamiento de La Guma no buscaba condenar el logro científico en sí, sino exponer la contradicción de la sociedad del apartheid: una riqueza y una capacidad técnica inmensas que coexistían con la privación masiva y la dominación racial. La Ley de Educación Bantú (1953) dio a este sistema una forma explícitamente cultural, al imponer una educación inferior y segregada a la población negra sudafricana, preparándola para el trabajo subordinado bajo el apartheid (La Guma, 1968; Silber, 1970: 48-53).</p>
<p>El congreso de La Habana también abordó la extracción imperialista de la capacidad humana. El Dr. Horacio Zalce, médico mexicano que presentó en tres de las cinco comisiones del congreso, trazó el circuito de la fuga de cerebros en su campo. Médicos formados a expensas públicas en países subdesarrollados eran atraídos hacia Estados Unidos, sometidos a la “transculturación” (la adopción gradual de los valores, hábitos y formas de vida de otra cultura) y absorbidos por el imperialismo o enviados de vuelta a sociedades donde ningún trabajo correspondía a su especialización. En palabras del Dr. Zalce, “se ha exportado ‘materia prima’, ésta se ha ‘elaborado’ en el extranjero y entonces es substraída” (Zalce, 1968: 30-31).</p>
<p>De manera similar, el delegado cubano José Fernández-Britto Rodríguez informó que, entre 1956 y 1965, cerca de 40.000 científicos y técnicos latinoamericanos emigraron a Estados Unidos (CCLH, 1968: 34-39). Por su parte, los investigadores cubanos Aníbal Rodríguez y Fernando Barral describieron la colonización de la propia producción de conocimiento sobre el Tercer Mundo, en la cual América Latina suministraba “materia prima científica”, datos e investigadores, a think tanks estadounidenses como la RAND Corporation, la Special Operations Research Office y el Hudson Institute. Esas instituciones devolvían luego los “productos terminados” de esa investigación a la región en forma de intervención política, económica, de inteligencia y militar (Rodríguez y Barral, 1968: 2-6).</p>
<p>A través de las cinco comisiones, las personas delegadas describieron a intelectuales, médicxs y científicxs colonizadxs como materia prima que es extraída, procesada y sustraída. Cada médico de la periferia formado en el ámbito público que termina ejerciendo en el núcleo imperialista representa una transferencia de valor económico: años de inversión social capturados a través de la propia estructura de la dependencia imperial. Como concluyó la resolución de la Comisión IV (Cultura y medios de comunicación de masas), “la industria de la cultura de masas no se limita a funciones superestructurales, es hoy parte integral del sistema de producción económica” (CCLH, 1968: 30).</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152541 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-2-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">Praxis: la liberación como acto cultural</h2>
<p>El congreso rechazó la idea de que la cultura es algo que se restaura o se crea solo después de haber ganado la liberación. Por el contrario, las personas delegadas, que hablaban desde el interior de las guerras de liberación nacional, sostuvieron que la cultura es la sustancia a través de la cual se construye la liberación, creando, en el proceso mismo de la lucha, nuevos sujetos, lenguajes, instituciones y conocimientos. La liberación nacional, en esta visión, no es la condición previa para la renovación cultural: es en sí misma un acto de cultura.</p>
<p>Vietnam, entonces dividido entre la República Democrática de Vietnam en el norte y la República de Vietnam, respaldada por Estados Unidos, en el sur, estuvo representado en el congreso por dos delegaciones: una de la República Democrática de Vietnam y otra del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (FNL), el frente revolucionario que combatía al régimen sureño y a sus patrocinadores estadounidenses. Cù Huy Cận, viceministro de Cultura de la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte) y uno de los poetas más celebrados del país, informó sobre la importancia de construir vida cultural pese al bombardeo estadounidense: “La supresión de la cultura nacional de los pueblos es la consigna de los conquistadores”. Tư Huỳnh, reconocido pintor y representante del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur (FNL), describió cómo los informes mensuales del FNL registraban el número de habitantes liberados del analfabetismo junto al número de soldados enemigos abatidos.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> En un territorio donde un túnel subterráneo podía servir a la vez de escuela y de refugio, cultura y liberación estaban indisolublemente ligadas. En la resolución de la Comisión IV (Cultura y medios de comunicación de masas), las personas delegadas señalaron que los equipos de cine vietnamitas trabajaban desde sótanos en las provincias más bombardeadas. “El canto acalla el sonido de las bombas”, escribieron (CCLH, 1968: 30).</p>
<p>Desde las zonas liberadas en la África bajo ocupación portuguesa, donde la lucha armada de Angola contra el colonialismo entraba en su séptimo año y las guerras en Guinea-Bissau y Mozambique también avanzaban, el poeta angoleño Mário Pinto de Andrade, cofundador y primer presidente del Movimiento Popular de Liberación de Angola, habló de la transformación cultural en curso en las zonas liberadas, donde surgían escuelas, imprentas, talleres de artistas y canciones revolucionarias.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> Una “revolución semántica”, dijo, estaba abriendo el portugués colonial, remodelándolo a través de estructuras lingüísticas africanas y generando nuevas formas literarias. De manera similar, Abílio Duarte, dirigente caboverdiano del PAIGC (Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde), habló de los cimientos fundacionales de la nueva sociedad dentro del cascarón de la vieja. “Siendo nuestra lucha de liberación nacional armada”, declaró Duarte, “el acontecimiento cultural más importante ocurrido en nuestro país desde el inicio de la colonización” (1968: 104-107).</p>
<p>Desde Cabo Verde hasta Cuba y Vietnam, atravesando continentes y tradiciones nacionales de liberación distintas, la vida cultural no se concebía como algo que debía simplemente preservarse de la destrucción o posponerse hasta la victoria, sino como el medio mismo a través del cual se construía la liberación. Lo que unía a estas luchas era una comprensión compartida, extraída de la práctica vivida: que la cultura es la sustancia misma de la lucha y que la liberación nacional es, en efecto, un acto de cultura. Como declaró la resolución de la Comisión III, “Toda lucha contra el imperialismo y neocolonialismo se convierte automáticamente en una lucha por el acceso del pueblo a la cultura: las luchas de liberación nacional toman, así, la forma hermosa y heroica de la defensa del conocimiento y la belleza” (CCLH, 1968: 28).</p>
<h2 style="margin:3em 0;">La síntesis: la revolución como fenómeno total</h2>
<p>Junto a los diagnósticos del imperialismo y los testimonios de las luchas activas, el congreso de La Habana generó formulaciones teóricas para comprender la cultura, la revolución y el sujeto humano. Los debates del congreso fueron tan amplios como las personas delegadas que asistieron a él y abarcaron desde la teoría de la dependencia y la relación entre ciencia y cultura hasta los términos en que podía construirse la solidaridad antiimperialista. Entre las intervenciones que generaron el debate más agudo estuvo un ajuste de cuentas con la <em>negritud</em>, un movimiento literario, filosófico y político que sostenía que los pueblos negros poseían una identidad cultural distinta, forjada en la experiencia de la esclavitud y el colonialismo, que exigía reconocimiento frente al universalismo occidental. El debate de La Habana interpelaba directamente preguntas que hoy siguen siendo relevantes sobre la relación entre identidad racial y cultural y lucha de clases.</p>
<p>En el congreso, el poeta haitiano René Depestre rastreó los orígenes de la <em>negritud</em> como “la operación cultural mediante la cual los intelectuales negros de África y de las dos Américas tomaban conciencia de la validez de la originalidad de las culturas negro-africanas”. En su origen, reflejaba una doble alienación de los pueblos negros: como trabajadores en el mercado capitalista y como sujetos de una deshumanización racializada. Para Depestre, expresaba “la conciencia de esta doble alienación y de la necesidad histórica de superarla mediante la praxis revolucionaria” (Depestre, 1968: 42-46). Pero, separada del análisis de clase, la <em>negritud</em> pronto sería apropiada para fines contrarrevolucionarios.</p>
<p>En Haití, dijo Depestre, “pseudosociólogos” como el entonces dictador François Duvalier, conocido como “Papa Doc”, aislaron la cuestión racial del desarrollo económico, reduciendo la historia haitiana a “una sucesión caótica de conflictos únicamente entre mulatos y negros” (Depestre, 1968: 42-46). La pequeña burguesía negra había utilizado esta interpretación para convencer a las masas de que ahora estaban en el poder, cuando la realidad no podía estar más alejada de esa afirmación. Depestre vio lo que ocurrió cuando la <em>negritud</em> pasó de ser una revuelta literaria anticolonial a convertirse en ideología de Estado, bajo la forma de lo que se conoció como <em>noirisme</em>, la ideología racial esencialista empleada por Duvalier que convirtió la defensa de la cultura negra que propugnaba la <em>negritud</em> en una justificación para la dictadura, aterrorizando al pueblo haitiano y a la izquierda en nombre de la autenticidad negra. Puesto bajo arresto domiciliario, Depestre partió hacia Cuba en 1959 por invitación del Che Guevara (Miller, 2015: 159-178).</p>
<p>Depestre también señaló la conocida formulación de Léopold Senghor, primer presidente de Senegal y uno de los pensadores fundadores de la <em>negritud</em>, según la cual “la emoción es negra, como la razón es blanca”. Para Depestre, el problema no era la afirmación original de <em>negritud</em> de las culturas negras, sino la manera en que tales formulaciones podían esencializar la identidad racial cuando se separaban del análisis de clase, abriendo la puerta a que las burguesías negras de África y de las Américas explotaran a lxs trabajadorxs negrxs “en nombre de una espiritualidad común”.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a> Separada de las exigencias concretas de la revolución, la <em>negritud</em> se había convertido en lo que Depestre llamó “un inaceptable ‘sionismo negro’” (1968: 46). Más bien, afirmó Depestre, la lucha contra el racismo debe basarse en la práctica revolucionaria; cuando “la negritud se ha incorporado a la revolución socialista”, el racismo “ha encontrado su superación a través de un proceso histórico en que blancos y negros y mulatos dejan cada día más de oponerse entre sí”. El nuevo Orfeo negro, continuó, “será revolucionario o no será, pues se trata de un contemporáneo y un aliado de Ho Chi Minh, de Fidel Castro y de Ernesto Che Guevara” (1968: 46).</p>
<p>Mientras que Depestre había rastreado la captura histórica de la <em>negritud</em>, el escritor y delegado guineano Condetto Nénékhaly-Camara hizo un planteamiento filosófico más incisivo: los valores que la <em>negritud</em> atribuía a la identidad negra: coraje, creatividad y profundidad espiritual, no eran propiedades raciales en absoluto, sino parte del “patrimonio común de la humanidad”. Esencializarlos era entregar a las élites gobernantes de la África recién independizada el mismo instrumento mistificador que había empleado el racismo colonial. El debate de La Habana fue, en efecto, una advertencia contra los nacionalismos culturales que ganarían terreno en África y el Caribe recién independizados. El trabajo de construir una cultura antiimperialista requiere, por tanto, un análisis de clase en su centro, sin el cual cualquier frente cultural podría disolverse en las mismas identidades que el imperialismo había construido.</p>
<p>En el congreso, el testimonio del poeta sudafricano Dennis Brutus señaló el mismo problema bajo otra forma. Mientras Depestre y Nénékhaly-Camara advertían contra el esencialismo racial, Brutus mostró cómo la dominación racial organizaba cada esfera en que se desarrolla el ser humano. Baleado por la espalda por la policía en Johannesburgo en 1963 y encarcelado más tarde durante 18 meses en Robben Island junto a Nelson Mandela, Brutus, cofundador del Comité Olímpico No Racial de Sudáfrica, mostró cómo el apartheid extendía su deshumanización incluso al deporte. En el período previo a los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, Brutus y otros hicieron campaña con éxito para que la Sudáfrica del apartheid fuera excluida de participar. Las contradicciones raciales del apartheid eran visibles también en otros ámbitos del deporte y la vida pública, como lo evidenció el caso del halterófilo sudafricano de nacimiento Precious McKenzie, a quien se le impidió representar a su propio país en los Juegos de la Mancomunidad, por lo que ganó tres medallas de oro para Inglaterra y luego una cuarta para Nueva Zelanda. “No puede haber discusión sobre el amplio desarrollo del hombre”, concluyó Brutus, “mientras el racismo sea permitido y tolerado en el deporte” (1968: 34-37).</p>
<p>Tomadas en conjunto, estas intervenciones mostraron que el racismo no podía superarse ni mediante la inclusión liberal ni a través del esencialismo cultural. Para resistir la reducción de la lucha social a identidades fijas, la cultura debía comprenderse en su totalidad. El filósofo sirio Antun Maqdesi, cofundador del Movimiento Socialista Árabe, ofreció un marco dentro del cual las diversas intervenciones del congreso encontraron un terreno común.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> La revolución, sostuvo, es un “fenómeno total” que debe transformar “el sentido de la existencia” y “al hombre en cuanto hombre”. Continuó: “una revolución y una educación revolucionaria, es un porvenir que se hace presente, que se encarna y por ese mismo, lanza sobre el pasado una luz nueva” (1968: 99-102). Su insistencia en la totalidad, en la revolución como transformación que abarca la conciencia, el cuerpo, las instituciones, los sistemas de conocimiento y cada dimensión de la vida social, dio expresión filosófica al hecho de que la cultura, en toda su amplitud, es un frente esencial en el que se gana o se pierde la liberación.</p>
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152549 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-3-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 style="margin:3em 0;">El horizonte: el nuevo ser humano</h2>
<p>Si la revolución es un fenómeno total, entonces su horizonte es la formación del nuevo ser humano a través de la práctica revolucionaria. Este fue el tema de la Comisión II, cuyo título, “formación integral del hombre”, anunciaba un programa que Che Guevara había esbozado en 1965 en <em>El socialismo y el hombre en Cuba</em>. En su discurso de clausura del congreso, Fidel Castro lo llamó “el magnífico folleto que nos dejó el Che… cómo expresó su idea de cómo debe ser el hombre nuevo, cómo debe ser el hombre del mañana, cómo debe ser el hombre del siglo XXI” (1968: 57-71; 2020: 28).</p>
<p>El congreso de La Habana tradujo la visión del Che en términos concretos. En esa línea, el delegado cubano Eduardo Lara describió el trabajo no solo como una necesidad económica, sino como un medio de formar al nuevo ser humano, citando tanto la caracterización que hacía el Che del trabajo como un proceso que “purifica los mejores atributos del ser humano” como la perspectiva de Marx de que el trabajo es “el único método de producir hombres plenamente desarrollados” (1968: 62-65).</p>
<p>Bajo el gobierno revolucionario cubano, la visión del Che se convirtió en praxis en la forma del trabajo voluntario, la participación masiva en el trabajo agrícola y las brigadas organizadas para desbrozar miles de hectáreas de tierra improductiva. Estas no eran simples medidas productivas, sino instrumentos de transformación humana dirigidos a romper la división entre el trabajo manual e intelectual y las jerarquías y prejuicios sociales asociados a ella. Otras intervenciones cubanas extendieron este argumento a los campos científico, técnico y otros, insistiendo en que la formación del nuevo ser humano no podía separarse del desarrollo de la tecnología. En una ponencia colectiva titulada “El hombre nuevo”, presentada ante la Comisión II, la delegación cubana nombró al Che como la encarnación más clara de este ideal: “un trabajador no impulsado por la necesidad física de venderse a sí mismo como mercancía, capaz de adquirir las cualidades del ser humano del futuro, libre de las cargas del pasado, que da todo de sí mismo sin esperar ninguna recompensa material, guiando cada una de sus acciones con los sentimientos más profundos de amor por el pueblo y por los oprimidos de todo el mundo y con odio eterno hacia el enemigo opresor y criminal” (CCLH, 1968: 73-79).</p>
<p>La resolución de la Comisión II definió al nuevo ser humano en términos que excedían cualquier concepción estrecha de la cultura: alguien “capacitado ideológica, científica, técnica y culturalmente para participar de modo activo y consciente en la construcción de la nueva sociedad” y “que es apto para desarrollar tareas manuales de carácter productivas o actividades intelectuales, indistintamente” (CCLH, 1968: 22-25). La salud, el deporte, la ciencia, el trabajo manual, la defensa militar y la apreciación artística no eran suplementarios a esta visión, sino constitutivos de ella y esenciales para la defensa de cualquier revolución. Lejos de sugerir un modelo fijo, en su declaración general el congreso insistió en que el nuevo ser humano “cambiará con las épocas, se transformará al paso de la ciencia y la técnica y de la imaginación incesante” (CCLH, 1968: 54). Esta visión transformadora y dinámica del nuevo ser humano exigía un proceso continuo de rehumanización.</p>
<p>Ese proceso también debía enfrentar la subordinación de género arraigada en las relaciones sociales burguesas. Las delegadas cubanas Elena Díaz y Natasha Klein señalaron que la formación del nuevo ser humano exigía la liberación de la mujer respecto de la objetivación y la subordinación inherentes a las relaciones sociales burguesas. Su intervención extendió el argumento más amplio del congreso sobre la transformación humana hacia un terreno que había sido planteado, pero no plenamente elaborado: “La real y efectiva liberación femenina sólo comienza a partir de su premisa única: la remoción de la estructura socio-económica burguesa que elimina la opresión del hombre por el hombre, de la cual la discriminación de la mujer es una consecuencia inherente” (1968: 116-132). La liberación de la mujer no era un añadido al programa revolucionario, sino una condición estructural del ser humano integral que el congreso imaginaba.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Trabajadorxs intelectuales y la revolución</h2>
<p>El discurso de clausura de Fidel Castro planteó una pregunta que había recorrido todas las comisiones: ¿qué papel debían jugar lxs intelectuales, o lxs “trabajadorxs intelectuales”, como él los llamó, en la revolución? En la comisión dedicada a esta cuestión, “responsabilidad del intelectual”, muchas de las personas delegadas cuestionaron la tendencia a exigir que lxs intelectuales se convirtieran en guerrillerxs mientras no se pedía nada equivalente a lxs trabajadorxs, técnicxs, docentes o deportistas. El poeta uruguayo Mario Benedetti criticó la idea de que mientras otras profesiones cumplían “una función necesaria dentro del ámbito revolucionario… el escritor o el artista sólo asumen, dentro de ese ámbito, un papel de artículos suntuarios<em>”</em><i><span style="font-weight: normal !msorm;">.</span></i> La resolución de la comisión desarrolló el mismo argumento, insistiendo en que “su oficio no es un lujo, sino una necesidad social” vinculándolo a la visión del congreso sobre la formación del hombre nuevo (1968: 5-9; González Lage, 2019; Tricontinental, 2026b). La revolución, afirmó la resolución, “crea las condiciones para que se extinga el concepto de ‘intelectual’ como miembro de una élite de la cultura. Un esfuerzo tenaz y múltiple permitirá que en el futuro todo hombre sea un hombre integral, es decir, también un intelectual en el sentido más amplio del término” (CCLH, 1968: 29-30).</p>
<p>La visión del intelectual como “lujo” no desaparecería subordinando al intelectual a la acción militar. Más bien, la distinción entre intelectual y no intelectual se superaría a medida que el pueblo en su conjunto accediera a la vida intelectual. En la misma comisión, C. L. R. James, intelectual trinitense que había pasado décadas en el centro de los debates panafricanos, marxistas y anticoloniales, llevó el argumento más lejos. “La función de este congreso”, declaró, “es que los intelectuales deben preparar el camino para la extinción de los intelectuales como personificación de la cultura” (1968: 67-68; Silber, 1970: 118; González Seligmann, 2019). En otras palabras, el intelectual como categoría social separada debía ser abolido y el conocimiento debía volver al pueblo que había producido las condiciones materiales que lo hicieron posible.</p>
<p>En su discurso de clausura, Fidel reunió estos argumentos. Comenzó señalando que la respuesta más fuerte a la muerte del Che Guevara no había venido de organizaciones ni de partidos, sino de “trabajadores intelectuales”, a quienes describió como “hombres y mujeres honestos, sensibles, los que tuvieron la actitud de asimilar, de comprender, de admirar”. Los intelectuales habían mostrado mayor combatividad que “otras organizaciones de las que se esperaba mayor militancia”. El intelectual, entonces, no era un “bien de lujo”, la idea que Benedetti había criticado, pero tampoco era una figura para elevar por encima de la lucha. En su discurso de clausura, Fidel leyó íntegramente una declaración presentada por un grupo de sacerdotes católicos en la Comisión III, que afirmaba que “es el marxismo el que proporciona el análisis científico más exacto de la realidad imperialista” y que Camilo Torres Restrepo, muerto combatiendo con la guerrilla colombiana, “dio el más alto ejemplo de un intelectual cristiano comprometido con el Pueblo”. Fidel continuó: “¿Cómo cuando vemos a sectores del clero devenir en fuerzas revolucionarias vamos a resignarnos a ver sectores del marxismo deviniendo en fuerzas eclesiásticas?” (1968: 62-63).</p>
<p>Fidel continuó “Pero necesita el marxismo desarrollarse, salir de cierto anquilosamiento, interpretar con sentido objetivo y científico las realidades de hoy, comportarse como una fuerza revolucionaria y no como una iglesia seudorrevolucionaria” (1968: 65-66). Esta imagen sirvió como síntesis de muchos de los testimonios compartidos a lo largo del congreso: el marxismo debía interpretarse y aplicarse según las condiciones y necesidades concretas de cada lucha para realizar su potencial revolucionario. La cultura, en esta lectura, no puede concebirse como un dominio administrado por burocracias, ya sean capitalistas o socialistas, ni construirse como una “iglesia seudorrevolucionaria”. Como planteó Fidel en su discurso de clausura, había que entenderla como un sitio de lucha activa “un Vietnam en el campo de la cultura” y esa lucha exigía una revolución permanente del pensamiento dentro y a través de los movimientos revolucionarios y de las propias instituciones de la cultura (1968: 67).</p>
<p>De hecho, las personas delegadas se negaron a dejar que el congreso terminara como un simple registro de análisis y transformaron su resolución-declaración de clausura en un programa de acción antiimperialista práctica conocido como el Llamamiento de La Habana (Salkey, 1971: 217-218). Este llamamiento exhortó a “los escritores y hombres de ciencia, a los artistas, a los profesionales de la enseñanza y a los estudiantes” a romper los lazos institucionales con el imperialismo estadounidense, rechazando becas, invitaciones y otras formas de cooperación, frente a lo que identificaba como el método del enemigo: “un esfuerzo sistemático tiende a movilizar a los técnicos, hombres de ciencia e intelectuales en general, al servicio de los intereses y los objetivos capitalistas y neocolonialistas” (CCLH, 1968: 46-47). Cuando las personas delegadas abandonaron el Hotel Habana Libre, se llevaron consigo un diagnóstico, un cuerpo de teoría, una visión del nuevo ser humano y un programa de acción. Regresaron a países en guerra, bajo ocupación, construyendo el socialismo, o luchando por respirar dentro de las instituciones del imperialismo.</p>
<h2 style="margin:3em 0;">Los ecos de La Habana 1968</h2>
<p>El Congreso Cultural de La Habana no terminó cuando las personas delegadas abandonaron el Hotel Habana Libre. La energía de esos nueve días se canalizó en una década de producción cultural revolucionaria que constituyó, en la práctica si no de nombre, el frente antiimperialista que el congreso había convocado. En marzo de 1968, apenas semanas después de la clausura del congreso de La Habana, la Asociación de Escritores Afroasiáticos publicó el primer número de <em>Afro-Asian Writings</em>, más tarde renombrada <em>Lotus</em>, una revista trilingüe que, hasta 1991, llevaría adelante el tipo de solidaridades literarias que el congreso había encarnado. <em>Liberación nacional y cultura</em> (1968), de Cabral, extendió el marco que las personas delegadas del PAIGC habían llevado a La Habana hacia una teorización más amplia sobre la liberación nacional. En <em>Pedagogía del oprimido</em> (1970), el educador brasileño Paulo Freire, elaboró la visión de la formación del nuevo ser humano hasta convertirla en método. <em>Las venas abiertas de América Latina</em> (1971), del escritor uruguayo Eduardo Galeano, se convirtió en la contrahistoria del continente. <em>Calibán</em> (1971), de Fernández Retamar, ayudó a invertir el paradigma político existente, situando al Tercer Mundo en el centro de la historia y de la producción cultural. <em>Cómo Europa subdesarrolló a África</em> (1972), del historiador guyanés Walter Rodney, desarrolló más tarde, en términos históricos y materialistas, uno de los diagnósticos centrales del congreso: que el colonialismo no se había limitado a explotar a África, sino que había producido activamente su subdesarrollo.</p>
<p>Esta ola se extendió por campos y tradiciones artísticas. En el terreno del cine, los cineastas argentinos Fernando Solanas y Octavio Getino estrenaron <em>La hora de los hornos</em> (1968) y publicaron su manifiesto <em>Hacia un tercer cine</em> (1969), que planteaba un programa cinematográfico explícitamente antiimperialista. En el terreno del teatro, <em>Técnicas latinoamericanas de teatro popular</em> (1975), del dramaturgo brasileño Augusto Boal, declaraba que las naciones latinoamericanas, hasta entonces “satélites del arte metropolitano”, debían convertirse en “el centro de nuestro propio universo artístico” y que el objetivo no era distribuir productos culturales terminados sino “popularizar los medios de producción” del propio arte.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a></p>
<p>La <em>Nueva canción</em>, movimiento latinoamericano de música políticamente comprometida y arraigada en las tradiciones populares y folclóricas, llevó la lucha al canto a través de la obra del chileno Víctor Jara, la argentina Mercedes Sosa y los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. En el sur de África, inspiradas en exiliados de la Brigada Ramona Parra tras el golpe de Estado de 1973 en Chile, las brigadas culturales del Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) y las pinturas del artista mozambiqueño Malangatana Ngwenya fusionaron la producción artística con la liberación armada.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a> El arte gráfico de la OSPAAAL, diseñado en La Habana y distribuido por todo el mundo a través de la revista <em>Tricontinental</em>, dio al movimiento tricontinental su lenguaje visual. La ola se extendió también por el mundo de la literatura, desde Ghassan Kanafani escribiendo sobre literatura y resistencia en Palestina hasta Ngũgĩ wa Thiong’o volcándose hacia la lengua indígena gĩkũyũ para escribir contra el neocolonialismo en Kenia. Estos proyectos y muchos otros como ellos, muestran la amplitud del frente cultural que La Habana ayudó a consolidar. En todo el mundo, cada uno de ellos llevó adelante la intuición central del congreso: que la cultura no era un reflejo secundario de la lucha política, sino uno de sus frentes decisivos.</p>
<p>El Congreso Cultural de La Habana tuvo lugar en enero de 1968, meses antes de que la revuelta estudiantil en el Barrio Latino de París se convirtiera en el símbolo más célebre del Mayo del 68 mundial. Sin embargo, el frente cultural que estalló en los años siguientes tuvo su raíz no en las ocupaciones universitarias de la metrópoli europea, sino en las luchas de liberación del Tercer Mundo. En este sentido, fue en La Habana 1968 y no en el más aclamado Mayo francés, donde se encendió un “Vietnam en el campo de la cultura”. Pese a ello, el congreso fue quedando relegado del registro histórico junto con el mundo que lo había producido. ¿Por qué, entonces, volver a él ahora?</p>
<p>Las preguntas que planteó el congreso no son menos urgentes hoy. ¿Podemos desarrollar una cultura nacional bajo la dominación colonial y neocolonial? ¿Es posible pensar la formación del nuevo ser humano sin una transformación radical de la sociedad? ¿Cuál es la responsabilidad de la intelectualidad frente a su medio y frente al mundo? ¿Cuál debería ser el papel de los medios de comunicación de masas en relación con la lucha antiimperialista? (CCLH, 1968: 16-17)</p>
<p>A medida que el imperialismo ha alcanzado la etapa peligrosa y decadente del hiperimperialismo, los mecanismos que el congreso identificó se han metastatizado con la Nueva Guerra Fría contra el Sur Global.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a> El aparato mediático expuesto en el congreso se ha convertido en un monopolio de plataformas que coloniza algorítmicamente la atención y el deseo y fabrica consenso para el orden imperialista. La fuga de cerebros que el congreso diagnosticó se ha visto agravada por la extracción de datos y de trabajo digital, la materia prima de la economía de guerra de Silicon Valley. Los “agentes culturales” del Congreso por la Libertad de la Cultura, financiado por la CIA, han reaparecido en la “oenegización” de la producción de conocimiento. Esto incluye las redes académicas que buscan desprestigiar o desacreditar a los sistemas políticos y económicos alternativos al orden capitalista occidental, desde los proyectos socialistas de China, Cuba y Venezuela hasta los países que afirman su soberanía frente a la dominación occidental en Irán, Rusia, el Sahel y más allá.</p>
<p>El congreso de La Habana diagnosticó la producción cultural como parte del propio sistema económico. Hoy, mientras la hegemonía económica estadounidense entra en declive relativo, Washington busca compensar ese declive intensificando el militarismo. El frente cultural es arrastrado cada vez más a esa misma lógica, en la medida en que las guerras culturales, la fabricación de consenso para la confrontación y la propia maquinaria de guerra operan como un único aparato integrado.</p>
<p>El congreso de La Habana fue una intervención en la Guerra Fría cultural. Si el Congreso por la Libertad de la Cultura buscaba producir una intelectualidad global comprometida con la idea de que no existe alternativa al orden occidental, el congreso de La Habana buscaba producir lo opuesto: un frente internacional de nuevxs intelectuales, científicos, médicos, educadores y artistas comprometidos con la construcción de alternativas soberanas, avanzando hacia el socialismo. ¿Cómo puede ese ejemplo interpelarnos hoy y empujar a los movimientos populares a pensar de manera amplia y estratégica la cultura como terreno de lucha política y a construir un frente cultural antiimperialista a la altura de nuestro momento? ¿Qué significaría hacerlo ahora: rechazar la compartimentación que relega el “trabajo cultural” al arte y la propaganda, mientras trata la salud, la ciencia, la educación, el deporte y la producción de conocimiento como dominios técnicos separados, ajenos al ámbito de la estrategia política? ¿Qué significaría construir instituciones, redes y formas de producción intelectual colectiva insertas en los movimientos del presente, tal como el congreso estuvo inserto en las luchas de liberación de su tiempo? El Instituto Tricontinental de Investigación Social ha buscado llevar adelante esta tradición, acompañando las luchas políticas de hoy, cultivando la nueva intelectualidad que esas luchas exigen y trabajando desde las trincheras de la batalla de las ideas y las emociones.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a> El trabajo de recuperar el Congreso Cultural de La Habana forma parte de ese esfuerzo, no como un ejercicio de nostalgia histórica sino como una contribución al pensamiento estratégico que hoy necesitan los movimientos.</p>
<p>Dorticós inauguró el congreso al declarar que “crear en un país en vías de desarrollo revolucionario para los intelectuales no es sólo crear una obra literaria o artística, científica o técnica; es crear toda una obra más hermosa y, en última instancia, beneficiaria de aquella creación científica, literaria o artística. ¡Es crear un nuevo pueblo, un nuevo país, una nueva sociedad!” (1968: 10) Volver al Congreso Cultural de La Habana es volver a esa proposición, e insistir en que cada dimensión de la vida humana es un frente del imperialismo y, por lo tanto, un frente de resistencia. La batalla de las ideas y las emociones continúa y el frente cultural, en su totalidad, sigue por construirse.</p>
<hr class="single-post--content--separator-section single-post--content--separator-section-end">
<div class="single-post--content--media-block single-post--content--image" style="text-align:center; margin:3em 0;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-152557 size-large" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-716x1024.jpg" alt="" width="716" height="1024" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-716x1024.jpg 716w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-210x300.jpg 210w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1-768x1099.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/Web_Grid-4-1.jpg 950w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px"></div>
<h2 class="single-post--content--citations-title" style="margin:3em 0;">Notas</h2>
<div class="single-post--content--citations-block">
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Las cifras de asistencia varían según las distintas fuentes, pero los números aquí utilizados son los que figuran en los documentos de clausura del congreso (CCLH, 1968: 46, 48, 57).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> Para más información sobre el programa cultural del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2022.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Los términos <em>hombre</em> y <em>formación integral del hombre</em>, tal como se usan en los documentos del congreso, se citan aquí en su forma original. Aunque de género marcado, <em>hombre</em> se refería en este contexto no solo a los varones sino al ser humano en su totalidad. A lo largo de este dossier se utiliza “formación” para reflejar a concepción del congreso de que el nuevo ser humano se desarrolla a través de la práctica revolucionaria, la educación, el trabajo y la transformación social colectiva. A diferencia de “creación”, que puede sugerir un acto más absoluto o instantáneo, “formación” mantiene el énfasis en un proceso continuo.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> Para más información sobre el Congreso por la Libertad de la Cultura, véase Stonor Saunders, 2000.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> Lajpat Rai entabló amistad con el delegado pakistaní Abdullah Malik durante el congreso. Malik, periodista comunista radicado en Londres, fue invitado porque el poeta más destacado de Pakistán, Faiz Ahmed Faiz, tenía impedida su asistencia por la dictadura militar (Raza, 2019: 223-246).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> Tu Huynh, co-presidente de la Comisión V, citado en <em>Voices</em> (Silber, 1970: 102).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Para más información sobre Mário Pinto de Andrade, véase Review of African Political Economy (ROAPE).</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a> A diferencia del discurso de Depestre en el CCLH aquí citado, la formulación original de Senghor usa <em>hellène</em> [helénica] en vez de <em>blanche</em> [blanca] (1939).</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>9</sup></a> Para más información sobre Antun Maqdesi (1914–2005), véase Prince Claus Fund.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>10</sup></a> Para más información sobre el enfoque de Augusto Boal, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2025.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>11</sup></a> Para más información sobre el golpe de Estado chileno de 1973, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>12</sup></a> Para más información sobre el <em>Hiperimperialismo</em>, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2024.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>13</sup></a> Para más información sobre <em>La nueva intelectualidad</em>, véase Instituto Tricontinental de Investigación Social, 2022.</p>
</div>
<h2 class="single-post--content--citations-title" style="margin:3em 0;">Referencias bibliográficas</h2>
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		<item>
		<title>RedMarx: Enseñando a la IA a leer a Marx dialécticamente</title>
		<link>https://thetricontinental.org/es/redmarx-ensenando-a-la-ia-a-leer-a-marx-dialecticamente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Autor y Edición]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Aug 2026 09:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrientes]]></category>
		<category><![CDATA[Circuitos de Bandung]]></category>
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					<description><![CDATA[Leer a Marx dialécticamente no es algo que pueda hacer una IA genérica; por eso, Global South Insights creó un sistema que extrae el argumento, no un resumen del mismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuál es la relación entre la socialización del trabajo y el aumento de la composición orgánica del capital?</p>
<p>Imaginemos a Mariana, una economista política de São Paulo a la que el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) ha encargado que analice precisamente esta cuestión para la propia formación política del movimiento. Además de estudiar los textos clásicos, plantea la pregunta a una herramienta de IA como ChatGPT o Gemini. Esta le ofrece un tipo de respuesta habitual: una definición de los términos, un resumen conciso de la relación y una referencia al presente. Pero para una investigadora que rinde cuentas ante un movimiento como el MST, eso no es suficiente.</p>
<p>Ese fracaso no es sorprendente. Una respuesta seria a la pregunta es más complicada de lo que parece a primera vista. No puede limitarse a una definición. Tiene que trazar el desarrollo de una de las ideas centrales de Marx: que la creciente productividad social del trabajo cooperativo es, al mismo tiempo, el proceso mediante el cual esa fuerza productiva es arrebatada a los productores y se vuelve contra ellos en forma de capital. Una respuesta significativa debe mantener abierta una contradicción en lugar de resolverla en un resumen ordenado. También debe mantenerse fiel a lo que Marx escribió realmente, a lo largo de los <em>Elementos fundamentales para la crítica de la economía política</em> (1857-1858), los <em>Manuscritos Económicos</em> de 1861-1863 y los tres volúmenes de <em>El Capital</em> (1867-1894), textos a los que recurrió a lo largo de más de dos décadas.</p>
<p>Una pregunta como la de Mariana pone de manifiesto, inmediatamente, por qué el corpus marxista supera al asistente de IA convencional y qué se necesitaría para crear uno que no lo hiciera. RedMarx, el sistema presentado en este artículo, está diseñado para afrontar precisamente ese reto.</p>
<p>El pensamiento marxista es una de las corrientes de pensamiento más influyentes de los dos últimos siglos. En todo el mundo, y especialmente en institutos de investigación del Sur Global, sigue siendo un marco de trabajo más que una simple cuestión intelectual. La economía política marxista proporciona las categorías a través de las cuales quienes investigan interpretan las crisis agrarias, las economías extractivas, los Estados financiarizados, los regímenes laborales y la división internacional del trabajo.</p>
<p>Sin embargo, cualquiera que haya intentado basar un análisis directamente en fuentes marxistas conoce la dificultad que ello acarrea.</p>
<p>El corpus es extenso. Solo las obras completas de Marx y Engels suman decenas de volúmenes y millones de palabras, a lo que hay que multiplicar por muchas veces las de Lenin, Luxemburgo, Gramsci, Mariátegui, Mao, Nkrumah, Jones, First, Amin y otros. Las categorías en sí mismas son dialécticas: “valor”, “clase”, “Estado”, “imperialismo” y muchas más no tienen una definición estática, sino que adquieren su significado a través de las relaciones que describen y del momento histórico en el que se emplean. Una investigadora como Mariana no puede limitarse a citar una frase de <em>El Capital</em> (1867-1894) y dar por concluido el asunto. Debe saber qué formulación emplear, de qué obra, en qué condiciones y cómo la ampliaron o cuestionaron los autores posteriores.</p>
<p>Los grandes modelos de lenguaje cambian las reglas del juego, pero solo bajo condiciones estrictas. Para una investigación ya no se necesita buscar manualmente en cada página de cada volumen relevante para verificar cómo se trata un concepto en todo el corpus, si, y solo si, se dispone de un sistema que busque fielmente en las obras originales, extraiga los pasajes relevantes y rastree el origen de cada afirmación. La cláusula “si y solo si” es fundamental. Un chatbot genérico parafraseará, resumirá y, como ya está bien documentado, alucinará: un estudio ampliamente citado reveló que el 55 % de las citas bibliográficas generadas por ChatGPT-3.5 eran totalmente inventadas.</p>
<p>Además, una herramienta significativa debe producir un análisis dialéctico, no repetir lo escrito en libros. Debe razonar a partir del corpus y ofrecer su propio argumento, indicando al lector dónde puede verificarse cada afirmación, en lugar de reproducir largos pasajes de las obras originales. El resultado debe ser interpretativo: una línea de razonamiento que quien investiga pueda respaldar, nunca una copia sustitutiva de la fuente.</p>
<p>Estas cuestiones merecen más de lo que puede ofrecer un chatbot genérico, por lo que Prespectivas del Sur Global (GSI, por sus siglas en inglés), un proyecto de investigación del Instituto Tricontinental de Investigación Social, desarrolló RedMarx para satisfacer esa necesidad. RedMarx es un sistema de investigación configurado para trabajar en la tradición marxista. En los apartados siguientes se explica el problema para el que se creó, la arquitectura desarrollada por GSI y los resultados obtenidos con su uso.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>1. El problema para el que se creó RedMarx</strong></h2>
<p>No se puede crear ninguna herramienta de investigación seria basándose en la promesa de que la IA simplemente “leerá a Marx por ti”. La dificultad no radica solo en que el corpus sea extenso, sino en que las herramientas genéricas fallan de formas predecibles cuando se enfrentan a él. Reducen el movimiento dialéctico a meras definiciones, confunden la interpretación posterior con la idea original, suavizan las controversias políticas y traductológicas, y confunden la recuperación de información con la comprensión.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>1.1 Por qué el corpus marxista se resiste a la IA genérica</strong></h3>
<p>La IA genérica fracasa, en primer lugar, al reducir el desarrollo a una mera definición. El tratamiento del Estado en <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte</em> (1852) no es el mismo que el de <em>La guerra civil en Francia</em> (1871), y ninguno de ellos se corresponde directamente con las reformulaciones de Lenin en <em>El Estado y la revolución</em> (1917). En los <em>Elementos fundamentales para la crítica de la economía política</em> (1857-1858), la “contradicción” tiene un sentido hegeliano como motor del desarrollo; en el volumen I de <em>El capital</em> (1867), se ha convertido en una tendencia estructural hacia la crisis. Una herramienta de investigación útil debe comparar estas formulaciones, reconocer su especificidad histórica y rastrear cómo se desarrolla una categoría, en lugar de reducirlas a una única paráfrasis generalizada.</p>
<p>Tomemos una sola pregunta planteada a dos sistemas: <em>¿cómo llega una materia prima a expresar su valor en otra?</em> NotebookLM de Google, comparado con RedMarx, respondió con una frase concisa —en su forma más simple: “el abrigo sirve como equivalente particular del lino, reflejando el valor del lino en la forma material del abrigo”— y pasó a otra cosa. La afirmación es precisa e inerte. Se ha nombrado la forma equivalente y luego se ha dejado como un hecho estático del intercambio.</p>
<p>RedMarx, ante la misma pregunta, no se limitó a nombrar la forma equivalente. Desarrolló lo que Marx <a href="https://www.nodo50.org/garibaldi/contenido/Marx/c2.html#fn0"><em>denominó</em></a> las tres peculiaridades de la forma equivalente como una cadena de inversiones: el valor de uso “se convierte en la forma en que se manifiesta su contrario, el valor”; el trabajo concreto “se convierta en la forma en que se manifiesta su contrario, el trabajo abstracto humano”; y el trabajo privado “adopta la forma de su contrario, el trabajo directamente social en su forma”. Cada paso es una determinación particular, concreta y privada que sustituye a su opuesto universal, abstracto y social; y solo al rastrear ese movimiento se hace visible lo “enigmático de la forma de equivalente”, junto con su conexión con la forma-dinero (<em>El Capital</em>, volumen I (1867), capítulo 1, sección 3).</p>
<p>Un sistema menciona la forma equivalente, mientras que el otro muestra por qué es la semilla de la forma dinero. Esa brecha, entre una etiqueta y una cadena lógica, es precisamente la que las herramientas genéricas no pueden cerrar en un corpus dialéctico.</p>
<p>Un segundo fallo se deriva de la tendencia de las herramientas genéricas a mezclar silenciosamente comentarios posteriores con la idea primaria, presentando una interpretación de la década de 1970 como si fuera la propia de Marx. Para quien investiga, esa distinción es importante, ya que necesita saber si una categoría ha sido formulada por Marx, ampliada por Lenin, Luxemburgo o Amin, reconstruida a través de la teoría de la dependencia o debatida en los estudios contemporáneos.</p>
<p>Por último, el corpus es objeto de controversia política, y gran parte de él solo existe en traducción, donde la elección de las palabras es en sí misma un acto político. Existen ediciones partidistas, traducciones hostiles y tradiciones teóricas que tratan los mismos textos de formas fundamentalmente incompatibles. Un sistema de investigación que suaviza estas tensiones con el pretexto de ofrecer una respuesta segura acaba induciendo a error a quien investiga.</p>
<p>La gravedad de estos fallos quedó clara tras varias pruebas difíciles. En los primeros experimentos de GSI, el sistema recuperaba los pasajes correctos de los textos correctos, y aun así los expertos humanos calificaban las respuestas de deficientes y descuidadas en su manejo de los conceptos marxistas. El problema no era la recuperación, sino la interpretación. Al sacarlo de su contexto académico, un pasaje aislado de Marx hace que incluso un modelo capaz razone a partir de principios básicos en lugar de partir de la interpretación establecida de lo que significa el pasaje. Lee las palabras en su sentido literal, en un lenguaje sencillo y cotidiano, sin el sentido técnico que la tradición les ha otorgado, y pierde el contexto conceptual que hace que el pasaje sea inteligible. Resolver eso resultó requerir el resto del sistema que se describe a continuación.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>1.2 Lo que lxs investigadorxs realmente necesitan</strong></h3>
<p>En la práctica, al abordar el corpus marxista de una investigación se necesita cuatro elementos que las herramientas genéricas de IA no proporcionan, cada uno de los cuales se aborda en la sección 2. El primero es la recuperación fiel de pasajes originales, en lugar de paráfrasis. Cuando una sección de un artículo se basa en el argumento de Marx en los <em>Elementos fundamentales para la crítica de la economía política</em> (1857-1858), quien investiga necesita el párrafo concreto, en su contexto, con el capítulo y la sección identificados. Esta es la función de la recuperación de MetaRAG (sección 2.2).</p>
<p>La segunda es un andamiaje analítico dialéctico y con conciencia histórica, una forma de vislumbrar la estructura conceptual de la cuestión antes de redactar, incluyendo qué categorías están en juego, cómo se relacionan, qué formulaciones anteriores son fundamentales y qué desarrollos posteriores las amplían o revisan. Esta es la labor del grafo de conocimiento (sección 2.1). El tercero es una interpretación anclada en la investigación académica consolidada, en lugar de un razonamiento partiendo de cero, de modo que el sistema lea un pasaje tal y como lo interpreta la comunidad académica, en lugar de leer un fragmento aislado sin el contexto conceptual que le da sentido. Esta es la función del bucle de investigación y sus habilidades integradas (Sección 2.3). El cuarto es la inclusión de citas rastreables a nivel de sección en el resultado final, de modo que quien lea o revise pueda seguir cada afirmación hasta el pasaje exacto que la respalda. Esta es una condición previa para cualquier trabajo académico y político serio (Sección 2.4).</p>
<p>RedMarx se ha diseñado en torno a estos requisitos, aplicándolos de forma proporcionada a la tarea. El objetivo no es convertir cada frase en una verificación forense de los hechos, como se haría en un informe factual, sino proporcionar a quien investiga una base rigurosamente documentada para un pensamiento profundo y dialéctico sobre teorías complejas.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>2. ¿Cómo funciona RedMarx?</strong></h2>
<p>RedMarx toma una pregunta de investigación como punto de partida y genera un informe de investigación como resultado. RedMarx se basa en MetaRAG —la infraestructura institucional de generación aumentada por recuperación de GSI— configurada para trabajar en la tradición marxista. MetaRAG es “meta” en un sentido preciso. En lugar de actuar como un único agente de investigación, es la capa que crea agentes de investigación bajo demanda. Ante una pregunta, explora el conocimiento disponible, determina qué se necesitaría para dar una respuesta sólida y reúne la combinación adecuada de estrategias de búsqueda, análisis y redacción para esa pregunta concreta.</p>
<p>En la arquitectura de IA para las Ciencias Sociales de GSI, MetaRAG es el sustrato verificado de recuperación y ampliación sobre el que se construyen los sistemas de investigación del instituto; RedMarx es en lo que se convierte ese sustrato cuando un equipo de investigación lo orienta hacia un corpus de conocimiento en específico y lo moldea con los conceptos propios de ese campo. Con la metodología y la cadena de herramientas de MetaRAG, una experta en la materia que aporte buen material de referencia, un marco analítico sólido y un grafo de conocimiento cuidadosamente construido puede crear su motor de investigación sistemático, sin necesidad de escribir código. La pregunta de Mariana, sobre la relación entre la socialización del trabajo y el aumento de la composición orgánica del capital, ofrece un hilo conductor útil para seguir lo que ocurre entre ambos extremos, incluido el papel que desempeñan los expertos humanos a la hora de dar forma al sistema en cada paso.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.1 El grafo de conocimiento: un esqueleto dialéctico para el análisis</strong></h3>
<p>La característica más distintiva de RedMarx es el uso de un grafo de conocimiento conceptual en capas sobre la economía política marxista, que sirve de estructura analítica para cada pregunta de investigación.</p>
<p>Cuando RedMarx recibe una pregunta, no comienza buscando en el corpus, sino razonando a partir del grafo de conocimiento. El grafo codifica las principales categorías de la economía política marxista —valor, trabajo, capital, clase, Estado, imperialismo, modo de producción y otras— como una estructura que está relacionada en capas, en lugar de como un conjunto de etiquetas planas. Las categorías se organizan jerárquicamente, de lo general a lo específico; dialécticamente, a través de los opuestos y desarrollos de un concepto; e históricamente, mediante la reformulación de una categoría a lo largo de distintos períodos y tradiciones. Estas relaciones se extraen de un vocabulario controlado de predicados de las ciencias sociales —“contradice”, “media”, “reproduce”, “mercantiliza”, “aliena”, “explota”, “determina”, “transforma en” y otros— de modo que el grafo capta relaciones genuinamente marxistas en lugar de enlaces genéricos del tipo “está relacionado con”.</p>
<p>En cuanto a la pregunta de Mariana, el grafo ofrece un esqueleto antes incluso de que se recupere algún texto: la socialización del trabajo constituye el contenido social real, mientras que la composición orgánica del capital —la relación entre la inversión de una empresa en maquinaria y materiales y su inversión en mano de obra— es su expresión en forma de valor. Ambos conceptos están vinculados, a través de la cooperación, la maquinaria y la división del trabajo, a la concentración y centralización del capital, y de ahí a la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Esa estructura constituye el plan analítico, el andamiaje con conciencia dialéctica e histórica sobre el que se sustenta el resto de la investigación.</p>
<div id="attachment_154983" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-154983" class="size-full wp-image-154983" src="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains.jpg" alt="" width="3376" height="1697" srcset="https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains.jpg 3376w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-300x151.jpg 300w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-1024x515.jpg 1024w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-768x386.jpg 768w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-1536x772.jpg 1536w, https://thetricontinental.org/wp-content/uploads/2026/08/redmarx-discovery-chains-2048x1029.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 3376px) 100vw, 3376px"><p id="caption-attachment-154983" class="wp-caption-text" style="text-align:center;"><small>Cadenas de descubrimiento que RedMarx recorre para responder a la pregunta de Mariana, a partir de un grafo de conocimiento compuesto por 35 conceptos y 32 relaciones.</small></p></div>
<p>El grafo, que es más bien un mapa analítico cuidadosamente elaborado que un diccionario, lo crean y mantienen expertos en la materia de GSI para reflejar la estructura real de la tradición. Es aquí donde se concentra mayoritariamente el trabajo del equipo de expertos, y hay dos características que merecen ser destacadas. La primera es la clarificación histórica: cada concepto lleva una anotación de período temporal —una categoría que se remonta a ‘1844 → 1857 → 1867’, por ejemplo—, de modo que el grafo puede distinguir la formulación inicial de la madura, en lugar de promediarlas. La segunda es la separación de significados, cuando un mismo término aparece en dos contextos teóricos distintos con escaso solapamiento de significado. En tales casos, el grafo lo divide en significados separados en lugar de fusionarlos, lo que permite al sistema respetar el movimiento dialéctico del vocabulario de Marx en lugar de borrarlo. El impacto de esta curaduría especializada quedó evidente cuando GSI intentó extraer conceptos de un documento fuente determinado. Al guiarse por una ontología genérica por defecto, el proceso de extracción solo obtuvo algunos conceptos, mientras que la ontología marxista diseñada específicamente para este fin ayudó a extraer varios cientos de conceptos del mismo texto.</p>
<p>Este paso es importante porque hace visibles los supuestos analíticos del sistema, lo que permite a Mariana inspeccionar la estructura antes de que se produzca cualquier recuperación y ajustarla si falta alguna categoría o está mal situada. El grafo es un objeto de trabajo, no una caja negra.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.2 Búsqueda en MetaRAG: volviendo a los textos originales</strong></h3>
<p>Una vez que el esqueleto está listo, RedMarx entrega cada uno de sus nodos —cada concepto, cada afirmación— a MetaRAG, configurado en este caso con un corpus seleccionado de obras marxistas. Ese corpus es, en sí mismo, el resultado de una minuciosa preparación por parte del equipo. Los volúmenes originales se digitalizan mediante un proceso de lectura de dos pasos que combina visión artificial y procesamiento del lenguaje: un modelo lee cada página escaneada y un segundo modelo la perfecciona y la verifica. Esto permite que las tablas, las fórmulas y los números de página impresos originales se conserven intactos, de modo que cada pasaje pueda citarse posteriormente con referencia al libro y la página de donde procede.</p>
<p>La instrucción para MetaRAG es sencilla. Para cada concepto y cada postura identificados en el esqueleto, localiza los pasajes originales en el corpus y los devuelve con sus identificadores de capítulo y sección. No parafrasear. No resumir. El análisis posterior depende de que el sistema disponga del texto real, no de una aproximación sintetizada.</p>
<p>Aquí también entra en juego un segundo compromiso, más sutil. Cuando RedMarx pasa de encontrar un pasaje a analizarlo, no razona a partir del fragmento aislado. Los fragmentos se encargan de la búsqueda —localizan el pasaje relevante—, pero no son la unidad sobre la que luego razona. Tras haber utilizado el fragmento como indicador, el sistema lo descarta e incorpora todo el documento fuente circundante —el capítulo completo en lugar del fragmento— para que el argumento general del autor enmarque la lectura.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> Esta es la respuesta práctica a la pérdida de contexto conceptual descrita en la sección 1.1, ya que el significado ya no queda confinado artificialmente a la unidad que casualmente coincidía con la consulta.</p>
<p>Aquí es donde la diferencia entre RedMarx y un chatbot genérico se hace más evidente. Un sistema genérico producirá una prosa fluida sobre la teoría de Marx de la renta fundiaria sin consultar jamás el volumen III de <em>El capital</em> (1894). RedMarx está diseñado para rechazar este atajo. La etapa de recuperación es la base, y todo lo que viene a continuación se construye a partir de una interacción directa con las fuentes.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.3 El ciclo de la investigación: leer como lo hace una persona dedicada a la investigación</strong></h3>
<p>La recuperación fiel es necesaria, pero no suficiente. Como demostraron los primeros experimentos de GSI, un sistema puede contener los pasajes correctos y, aun así, interpretarlos de forma descuidada. Por ello, RedMarx integra la recuperación en un ciclo de investigación iterativo —planificar, recopilar, analizar, sintetizar— que aborda una cuestión tal y como lo haría una investigadora como Mariana: delimitando el alcance, recopilando pruebas, evaluando si las pruebas son suficientes y, solo entonces, redactando.</p>
<p>Hay dos elementos que confieren rigor a este ciclo. El primero es un método experto integrado. La forma en que RedMarx investiga una cuestión marxista —cómo navegar por el corpus, cómo resolver la ambigüedad de un concepto controvertido, cómo leer un pasaje a la luz de la investigación académica consolidada en lugar de partir de principios fundamentales— no está codificada de forma fija. Se recoge en documentos de instrucciones editables, extraídos de la bibliografía primaria y secundaria mediante un trabajo de recuperación llevado a cabo con expertos en la materia. Estos documentos recogen la forma en que una persona con experiencia en investigación analiza un texto de Marx. Al tratarse de documentos de texto sin formato, un experto en la materia puede revisar directamente el método del sistema añadiendo un marco interpretativo, que surtirá efecto de inmediato.</p>
<p>Así es también como el equipo corrigió un fallo inicial en el que el sistema se limitaba a apilar los puntos recuperados en una lista plana, como un estudiante que recita datos, en lugar de establecer las relaciones lógicas entre ellos. Enseñar al sistema, a través de estos documentos, a escribir tal y como exige la investigación académica seria convirtió una pila de puntos recuperados en un argumento genuino.</p>
<p>El segundo es un punto de control humano. Una vez que el sistema ha delimitado el alcance de la pregunta y examinado las pruebas disponibles, se detiene para que quien investiga revise y apruebe la dirección antes de pasar al análisis completo. El ser humano no es un mero espectador al final de un proceso automatizado, sino que participa en el momento decisivo. El trabajo en curso se guarda en cada paso, de modo que el recorrido desde la pregunta hasta el informe sigue siendo auditable en lugar de opaco.</p>
<h3 style="margin:2em 0;"><strong>2.4 Síntesis: fiel al texto, con notas a pie de página correspondientes a cada sección</strong></h3>
<p>La etapa final toma el esqueleto conceptual, los pasajes principales extraídos y la pregunta de quien investiga, y elabora un informe de investigación sintetizado.</p>
<p>La síntesis se rige por un requisito estricto: toda afirmación sustantiva que se base en una fuente debe ir acompañada de una nota al pie que identifique la fuente con precisión, hasta el capítulo y la sección. Dado que cada pasaje extraído ya viene etiquetado con su origen, las citas se generan junto con sus fuentes, en lugar de reconstruirse a posteriori. Esto elimina el riesgo de citas inventadas o erróneas que plagan las herramientas genéricas. Una sola nota al pie en un informe de RedMarx no remite simplemente a un libro, sino a través de toda su estructura —Libro → Parte → Capítulo → Sección → Subsección—, de modo que “Marx sobre la forma del valor” se convierte, concretamente, en un enlace a la sección 3, “La forma del valor o valor de cambio”, del volumen I de El capital (1867). Quien lee un informe de RedMarx, ya sea colega, revisor o crítico, puede seguir cada afirmación sustantiva hasta el pasaje exacto de la obra original en el que se basa.</p>
<p>En el ámbito académico, esto satisface el rigor que exige la investigación seria. En el ámbito político, es importante porque las afirmaciones sobre lo que defendieron Marx, Lenin o Gramsci deben poder verificarse, sobre todo cuando dichas afirmaciones son objeto de controversia. Un informe cuyas notas a pie de página remitan al capítulo y a la sección es un informe que se puede defender.</p>
<p>La trazabilidad está al servicio del pensamiento; no es un fin en sí misma. Las notas a pie de página existen para que quien investiga pueda basarse en las fuentes con confianza, desviando la energía de la búsqueda de pasajes hacia el argumento, el juicio y el trabajo dialéctico, que es lo esencial. En cuanto a la pregunta de Mariana, por ejemplo, la cita es solo el punto de partida. Lo que importa es el argumento que RedMarx es capaz de sostener: que el aumento de la productividad social del trabajo es el proceso mismo a través del cual el trabajo queda subordinado al capital. Allí donde los textos de Marx dejan esa tensión genuinamente abierta, el sistema la señala como tal, con fuentes de ambos lados, en lugar de forzar al corpus a una resolución que no contiene. Ese es el registro para el que se ha diseñado RedMarx.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>3. Situación actual: datos sobre el uso</strong></h2>
<p>El equipo de investigación de GSI está probando RedMarx; hasta la fecha, lo han aplicado a 16 preguntas de fondo del tipo que se reproducen a lo largo de este artículo, a lo largo de 29 sesiones registradas —5 de esas preguntas se seleccionaron para la prueba comparativa controlada de 4 sistemas que se describe a continuación, mientras que las otras 11 se desarrollaron como informes de investigación completos— y han considerado que los resultados son sólidos.</p>
<p>Esa valoración no es meramente impresionista. En una prueba comparativa controlada, cinco preguntas sobre economía política marxista, seleccionadas por expertos, fueron evaluadas por humanos según una rúbrica de seis dimensiones: exhaustividad, representación de las contradicciones, precisión terminológica, exposición dialéctica, reflexividad crítica y profundidad analítica. En conjunto, esto generó 118 comprobaciones estructuradas de aprobado o reprobado por sistema.</p>
<p>La configuración completa de RedMarx obtuvo una puntuación de 118 sobre 118, es decir, el 100 %. Una configuración más reducida del mismo sistema, ejecutada con Kimi K2.5 —sustancialmente más barato— en lugar de en un modelo de última generación, obtuvo una puntuación del 97,5 %. Claude Opus 4.7, sin ninguna función de recuperación, obtuvo un 83,1 %, y NotebookLM, un 50,8 %. La diferencia decisiva no se observó en el vocabulario superficial —donde todos los sistemas podían nombrar las categorías—, sino en las dimensiones que ponen a prueba la comprensión marxista: poner de manifiesto las contradicciones internas, mantener la reflexividad crítica e histórica y sostener la profundidad analítica. En ese aspecto, las herramientas más débiles generaron taxonomías limpias que suavizaron el carácter crítico de Marx. El resultado de NotebookLM debe interpretarse como una discrepancia de objetivos más que como un simple fracaso: está diseñado para responder en segundos, mientras que RedMarx está concebido para análisis que duran entre 10 y 15 minutos. Hubo una diferencia que no necesitó una rúbrica para detectarse: en las mismas cinco preguntas, los dos sistemas con recuperación de información generaron 216 referencias que remitían a un capítulo o sección concretos, mientras que los dos sistemas sin recuperación no generaron ninguna. Esta prueba comparativa es importante porque evalúa la diferencia entre resumir el vocabulario marxista y razonar dialécticamente con él.</p>
<p>Estas afirmaciones pueden contrastarse con las propias respuestas. En el <a href="https://github.com/gsi-group/bandung-circuits/tree/main/currents/C08-Red-Marx-Teaching-AI-To-Read-Marx-Dialectically">repositorio de GitHub de GSI</a> se han publicado cuatro preguntas completas, cada una con la respuesta de RedMarx, el grafo de conocimiento y las cadenas de descubrimiento que la sustentan, así como la respuesta de una herramienta general de IA a la misma pregunta.</p>
<p>La prueba comparativa se llevó a cabo sobre una muestra canónica y restringida de Marx, en la que incluso un modelo sin ayuda obtuvo unos resultados formidables. Se espera que ese rendimiento disminuya —y que el valor de la recuperación y del grafo de conocimiento aumente— a medida que el corpus se amplíe a Lenin, Mao y textos menos conocidos que exigen un razonamiento que abarque a distintos autores. Esa ampliación es el tema de la siguiente sección.</p>
<p>La intención no es mantener RedMarx como una herramienta interna. Las condiciones que lo han dado lugar —la dificultad del corpus marxista, la insuficiencia de la IA genérica, la centralidad del pensamiento dialéctico y la necesidad de fidelidad a la fuente— no son exclusivas de una sola institución. RedMarx resultará útil para otros colectivos de investigación, intelectuales de partido, educadores populares y académicos independientes que trabajen dentro de la tradición marxista o en relación con ella.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>4. El camino por delante</strong></h2>
<p>Un sistema de investigación nunca está terminado. Ya se están llevando a cabo varias líneas de trabajo, ordenadas a grandes rasgos por su urgencia.</p>
<p><strong>Profundizar en la calidad y el ciclo de investigación:</strong> El trabajo a más corto plazo se centra en el propio rigor. El objetivo es perfeccionar el ciclo de investigación para que el sistema pueda revisar su propio borrador, identificar lo que falta, volver a las fuentes e intentarlo de nuevo durante un número limitado de rondas antes de que un humano revise el resultado. En otras palabras, el sistema debería empezar a plantearse sobre su propio trabajo las mismas preguntas que se haría quien investiga de forma meticulosa: ¿está completo el argumento?, ¿son suficientes las fuentes? y ¿se ha pasado por alto algo importante?</p>
<p><strong>Enriquecimiento del corpus:</strong> Paralelamente, GSI está integrando de forma constante nuevas fuentes primarias y bibliografía secundaria bien seleccionada. El marxismo no es un canon cerrado, sino una tradición viva, con importantes contribuciones en distintos idiomas, regiones y momentos históricos. GSI seguirá añadiendo obras cuidadosamente seleccionadas, prestando atención a la calidad de la traducción, la procedencia editorial y las licencias, ampliando el corpus desde el núcleo de la economía política hacia el canon más amplio de Lenin, Mao y otros, de modo que la búsqueda en RedMarx refleje toda la amplitud de la tradición en lugar de una visión limitada. Dado que gran parte de esa tradición se conserva en traducciones, la expansión a otros idiomas es una parte fundamental de este trabajo, no una idea de último momento.</p>
<p><strong>Marcos analíticos y estrategias de recopilación de información más ricos:</strong> Más allá del actual grafo de conocimiento, GSI está desarrollando marcos analíticos adicionales —análisis coyuntural, descomposición de sistemas mundiales, análisis de la cadena de valor y análisis de la formación social— a los que quien investiga puede recurrir cuando la cuestión lo requiera. Cada uno aporta su propia forma de leer el corpus.</p>
<p><strong>Métodos de investigación que trascienden tradiciones y épocas:</strong> Algunas de las cuestiones contemporáneas más importantes no pueden responderse desde el interior de una única escuela teórica o de un único período histórico. RedMarx se está ampliando con métodos que permiten la comparación entre tradiciones —por ejemplo, contrastar la teoría de la dependencia y la teoría del sistema-mundo sobre una misma cuestión— y a lo largo del tiempo. Estos métodos ayudan a rastrear cómo evoluciona una categoría desde su formulación clásica, pasando por su reconstrucción de mediados de siglo, hasta su uso contemporáneo.</p>
<p><strong>Conexión con investigaciones más profundas:</strong> Por último, RedMarx no tiene por qué trabajar en solitario. Un análisis de una cuestión teórica, con fuentes fiables y estructurado dialécticamente, es exactamente el tipo de aportación que necesita un proceso de investigación más amplio. Se está trabajando para que RedMarx pueda incorporar sus resultados fundamentados a sistemas de investigación más exhaustivos, de modo que el razonamiento teórico riguroso se convierta en un pilar de investigaciones más amplias, en lugar de un punto final.</p>
<p>La razón más profunda para desarrollar la herramienta internamente, en lugar de esperar a que las plataformas comerciales presten servicio al campo, es que la propiedad determine las posibilidades. Cuando el sistema pertenece a la institución que lo utiliza, la metodología incorporada en él puede ser aquella en la que dicha institución realmente cree. Quien investiga puede plantear al sistema preguntas más complejas, configurarlo para un trabajo más detallado y, lo que es más importante, dirigir la atención humana hacia las preguntas que solo los seres humanos pueden responder. El trabajo mecánico de localizar pasajes, cotejar citas y trazar relaciones conceptuales puede confiarse al sistema. Lo que le queda a quien investiga es la labor más ardua y valiosa del juicio, la síntesis y la imaginación política.</p>
<h2 style="margin:3em 0;"><strong>5. El sistema busca; el ser humano piensa</strong></h2>
<p>Una tradición se mantiene viva no porque se cite, sino porque se reflexiona a partir de ella. Durante un siglo y medio, el canon marxista ha exigido a sus lectores más de lo que una sola vida puede ofrecer: más volúmenes de los que quien investiga puede abarcar, más contextos de los que una mente puede mantener en orden, más debates de los que una carrera profesional puede dominar. El peligro no es que los textos desaparezcan, sino que la capacidad colectiva para leerlos en su conjunto comience a mermarse. RedMarx se ha creado para contrarrestar ese desgaste.</p>
<p>También importa quién construye la herramienta. La capacidad de trabajar con una tradición no es una comodidad neutra; es infraestructura. Cuando las herramientas que facilitan el acceso al canon se construyen según las condiciones de otros y tras la barrera de pago de otros, estas determinan las preguntas que quienes investigan pueden plantear y las fuentes a las que pueden acceder. Crear RedMarx es una forma de rechazar esa dependencia; es un pequeño acto de recuperación que devuelve parte de los medios para leer la tradición a quienes trabajan en ella y otorga al movimiento un mayor control sobre las condiciones en las que piensa.</p>
<p>RedMarx también está construido por humanos, para humanos. Líderes y cuadros del movimiento plantearon las preguntas políticas para las que el sistema existe; investigadores eligieron las fuentes más fidedignas; los expertos en recuperación de información y en el ámbito en cuestión configuraron juntos el marco dialéctico; quienes conocen la tradición dibujaron a mano el grafo de conocimiento; y los especialistas en IA diseñaron el ciclo de investigación que lo une todo. Ninguna parte de RedMarx piensa por sí misma; cada parte amplía el pensamiento de alguien. El ser humano es su origen y su fin: la pregunta surge de una necesidad política real, como lo hizo el encargo que Mariana recibió del MST, y la respuesta está destinada a volver a integrarse en un debate real y ponerse en práctica. Lo que parece una máquina es, en realidad, una colaboración entre expertos de diferentes campos, cada uno de los cuales multiplica el alcance de los demás.</p>
<p>RedMarx no debe confundirse con magia, ni con un sustituto de la lectura disciplinada que la investigación seria siempre ha exigido. No es un atajo para eludir ese trabajo, sino una herramienta para absorber la labor mecánica de localizar pasajes, verificar citas y trazar relaciones conceptuales. En última instancia, el juicio, la síntesis y la imaginación política siguen siendo dominio de quien investiga. El sistema recupera; el ser humano piensa. Esa división del trabajo no es una debilidad de la herramienta, sino la razón por la que se ha creado.</p>
<p><em>Lxs investigadorxs y las organizaciones interesados en RedMarx, o en adaptar este enfoque a otro corpus de obras, pueden escribir a GSI a la dirección contact_gsi@thetricontinental.org.</em></p>
<p> </p>
<h3 class="single-post--content--citations-title" style="margin:2em 0;">Notas</h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> La ingesta de documentos completos procesa un gran volumen de texto para cada respuesta, por lo que requiere un modelo con una ventana de contexto de un millón de tokens. Esto limita actualmente la configuración completa de RedMarx a los modelos de vanguardia; la configuración más ligera descrita en la sección 3 funciona con modelos más pequeños a un coste significativamente menor.</p>
<hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Autor</strong></p><small><strong>Chris Wang</strong> es ingeniero de IA en Global South Insights y desarrolla aplicaciones interdisciplinarias y multisectoriales de IA, tendiendo puentes entre las tecnologías de vanguardia y la generación de valor práctico.</small></td></tr></tbody></table><hr style="border:none; border-top:1px solid #999; margin:32px 0 24px;" /><table style="border:none;"><tbody><tr><td style="vertical-align: middle; border:none;"><p><strong>Edición</strong></p><small><strong>Prasanth Radhakrishnan</strong> es editor e investigador del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Sus investigaciones se centran en la economía política de los medios de comunicación en el Sur Global y en la intersección entre tecnología y geopolítica.</small>
<small><strong>Mikaela Nhondo Erskog</strong> es editora e investigadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social.</small></td></tr></tbody></table>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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