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El dilema argentino: Modelo Dato-Exportador o Soberanía Digital

Milei y Thiel diseñan “corporaciones no humanas” y eliminan límites a tierras extranjeras. Del Modelo Agro-Exportador al Modelo Dato-Exportador. El dilema: colonia o soberanía digital. Marx ya lo explicó.

Enrique Sobisch (Argentina), Dawn, 1989. CC BY-SA 3.0.

Estimadas amigas y amigos:

Saludos desde la Oficina Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Este mes nos encontró en quijotadas para nada comparables, que nos han llevado de un extremo al otro en la escala de emociones. Todavía sufrimos con las y los compatriotas de Venezuela, que siguen luchando para rehacerse después del devastador doble terremoto con epicentro en La Guaira. El mundial de fútbol hubiese sido un inmejorable escenario para impulsar una campaña de solidaridad con indudable espíritu humanista, pero es el mundial de los millonarios, que se llevan el mundo puesto, con entradas de miles de dólares, sus sistemas de apuestas online y el individualismo propio de un capitalismo desbocado.

Por cierto, Rusia no ha participado por las sanciones que pesan sobre ella por la guerra con Ucrania, pero el genocida de Trump se ha pavoneado, lustrado sus zapatos sobre la cabeza del presidente de la FIFA, mientras anunciaba nuevos bombardeos a Irán. La destacada actuación de los países del Sur Global, el campeonato para un joven Lamine Yamal que no se ha olvidado de Palestina y el desaire de la saga central argentina a Trump en la entrega de medallas, entre otros hechos, acompañan el mensaje desacatado de la resistencia: “Las Malvinas son Argentinas”, rezaba la bandera que mostraron los jugadores argentinos luego del épico triunfo sobre Inglaterra.

Luisa Vernet (Argentina), Puerto Soledad, Malvinas, 1829. Actualmente en el Museo Malvinas, Núñez, Buenos Aires, Argentina.

Mientras tanto, en Brasil y en Argentina, el Tricontinental ha estado impulsando la agenda de la Inteligencia Artificial, con la mirada puesta en el Futuro, tal como lo indicamos en nuestro Dossier N°100. La visita del compañero Jeff Xiong desde China nos ha permitido explicar por qué es relevante ponernos a la cabeza de este desarrollo inevitable, pero también por qué es fundamental ir más allá de los tentáculos de Sillicon Valley. El modelo de las corporaciones estadounidenses busca llevarnos al abismo del pasado, al momento en que nuestros países fueron presa de los imperialismos y el capitalismo devastador de nuestros bienes comunes. Aquel Modelo Agro-Exportador iniciado a fines del siglo XIX -por cierto, nunca sepultado del todo-, busca revivir un siglo y medio más tarde como el Modelo Dato-Exportador. Sí, los datos, el cada vez más valorizado factor de producción en la era de las plataformas y el capitalismo tech. Claro, a cada reunión que fuimos con Jeff, con autoridades universitarias, congresistas, funcionarios, sindicatos, periodistas, no ha faltado la pregunta escéptica: “¿no es cambiar un amo por el otro?”

Veamos: Argentina de nuevo, ¡qué sociedad imperdible! El mismo día en que las calles se llenaban de jóvenes gritando “¡el que no salta es un inglés!”, la Libertad Avanza del presidente Javier Milei buscaba hacer pasar en el Congreso un proyecto de ley que eliminaba límites a la compra de tierras por extranjeros, sobre todo de tierras fronterizas. La oposición al proyecto fue fragmentaria, débil, pero aún así se logró aplazar su tratamiento, hasta el próximo 6 de agosto. En este proceso, sin dejar de festejar el avance de la selección de fútbol, compañeros investigadores que impulsaron el Observatorio de Tierras se cargaron a sus hombros la tarea de la pedagogía del colonialismo libertario: explican que la actual discusión por la eliminación de artículos de las leyes de Tierras y de Glaciares parte de un país que ya ha dejado en manos extranjeras unas 13 millones de hectáreas, el 5% de su territorio, una superficie similar a la de Inglaterra. Pero agregan que la verdadera dimensión del fenómeno aparece a escala local, en regiones donde se encuentran los cursos de agua, acuíferos o zonas con minerales estratégicos, donde departamentos como General Lamadrid en La Rioja, tienen más de la mitad de sus territorios extranjerizados. ¿Qué sucedería si no estuvieran siquiera esos límites?

¿Y qué tiene que ver la tierra con la Inteligencia Artificial? La respuesta es: Peter Thiel. Parece extraño, pero tiene sentido. Thiel es el inversor más poderoso de Silicon Valley, cofundador de PayPal, primer inversor externo de Facebook, fundador de Palantir, la empresa de vigilancia y análisis de datos que opera registros de los 45 millones de argentinas y argentinos. Pero es también un ideólogo: del libertarismo extremo, el anti-estado y el divorcio radical entre democracia y libertad. Por eso abrazó a Milei en Davos y en California y lo llamó “true libertarian”. Para Thiel, la Argentina de Milei se presenta como laboratorio para su distopía de ocupación territorial y digital. Por eso también lo abrazó en Buenos Aires hace pocas semanas: llegó, se compró una de las mansiones más caras de la ciudad y le dictó al presidente y a su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, un proyecto de ley de reforma de la Ley General de Sociedades que incluye las llamadas “sociedades automatizadas” y “corporaciones no humanas”. Las DAOs -Organizaciones Autónomas Descentralizadas- son entidades gobernadas por blockchain sin mediación humana. Y este proyecto oficialista busca reconocerles personalidad jurídica plena.

Pero el diseño imperialista es más complejo. Días antes, Milei envió otro proyecto -ya estamos hablando de al menos tres-, que ha sido llamado “Súper RIGI”. Es un régimen de incentivos ampliado específicamente para infraestructura tech, data centers e inversión en IA. Ya la llamada “Ley Bases” aprobada en 2024 había creado el RIGI original, eximiendo con su artículo 174 a los proyectos de data centers de las restricciones de la Ley de Tierras. El circuito es lógico: tierra – data centers – corporaciones no humanas. Este es el núcleo del modelo Dato-Exportador del siglo XXI.

Roberto Aizenberg (Argentina), Figures on Landscape, 1953.

Sin disimulo, así lo han presentado Milei y Sturzenegger en una columna publicada el mes pasado en el Financial Times, el periódico de la City londinense. Allí, estos agentes del big tech a cargo del gobierno argentino plantearon que había que liberarse de la “mano mortal” de la regulación estatal, abogaron por el manejo del país en manos de empresas “sin humanos responsables” y en su fascinación desbocada por las injusticias históricas del capitalismo, lanzaron la consigna: “Que Buenos Aires se torne para la IA lo que Amsterdam fue para la era de las navegaciones – el lugar donde la imaginación jurídica alcanzó el momento tecnológico, y el mundo cambió”, escribieron. La máquina y la persona jurídica fueron “la doble hélice de la prosperidad moderna”.

Al llevarnos al pasado, estos “true libertarians” no nos privaron de ejemplos: la Compañía Holandesa de las Indias Orientales es el faro que ilumina su camino hacia el futuro. ¿Y qué era esta compañía, que compitió en ambición y crueldad con las compañías inglesas y francesas para Occidente y Oriente? En el siglo XIX, Karl Marx usó el caso de la Compañía de las Indias Orientales -la inglesa-, para estudiar la forma en que el capital comercial y el Estado monárquico se fundieron en una trenza monopolista que primero convirtió a la compañía de una empresa comercial a un poder corporativo militar y territorial, con ejército y armada propios, para luego sucumbir por corrupción interna, guerras costosas y sobre-endeudamientos. Lo hizo en varias ocasiones, pero especialmente cuando habló de la violencia como “potencia económica” y cuando recordó que el sistema de colonización holandesa no fue sino “un cuadro insuperable de traiciones, sobornos, asesinatos e infamias”.

No por nada, en la actualidad, mientras algunos optan por izar las banderas de esta historia de abusos y violencia, otros recuerdan que incluso Adam Smith atacó duramente el rol de estas compañías y que hoy representa antecedentes no tan lejanos de las empresas que hoy violan los derechos humanos. En definitiva, fue el saqueo colonial, el regreso del esclavismo a escala global y el desarrollo de la guerra, no la innovación jurídica, lo que impulsó el capitalismo en aquel entonces.

¿Existe alguna alternativa? Siempre.

Xul Solar (Argentina), Otros Troncos, 1919.

Debemos recordar que el modelo Agro-Exportador fue sustituido luego de un proceso de transformaciones económicas y luchas sociales, por el modelo industrialista. Ya sabemos de qué se trata. ¿Debemos cambiar un amo por otro? La IA, la tecnología, no es un fenómeno puramente técnico o una herramienta neutral de “modernización”: es un proceso de transformación global que pide a gritos intervención estatal, infraestructura, regulación y lucha contra la opacidad en el manejo de datos y la creación de sesgos racistas, belicistas y consumistas. También -como nos plantea Jeff Xiong- nos exige formación especializada y una masiva campaña de alfabetización. En pocas palabras, “soberanía digital”.

¿Estamos a la altura del desafío en América Latina? Si el grito “Las Malvinas son Argentinas” puede conmovernos más allá de una inolvidable victoria futbolística, pues, que sirva como faro para la defensa de nuestras tierras, nuestros datos y la construcción de una vida digital soberana: el ser humano siempre primero.

Saludos,

Alejandro Jasinski