Alfabetizar es organizar: el proceso de alfabetización en Zambia y la solidaridad internacionalista del MST
Hace cinco años, el Movimiento Sin Tierra (MST), junto al Partido Socialista de Zambia, lanzó un audaz proyecto de alfabetización: llevar la educación popular brasileña a comunidades rurales y urbanas del sur de África.
Art by Túlio Carapiá and Clara Cerqueira (Brazil) for ‘To Hope, 100 Years of Paulo Freire’, a poster exhibition, 2021. Available at Tricontinental’s website.
Compañeras y compañeros,
Reciban un saludo de la Oficina Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social
Septiembre es un mes lleno de efemérides. Por supuesto, para los pueblos del continente, es un aniversario más de aquellos sucesos que el 11 de septiembre de 1973 impactaron en el corazón del Tercer Mundo, con el golpe de estado orquestado por la CIA contra el compañero presidente Salvador Allende, y el proyecto de la Unidad Popular en Chile. Sobre esto queremos recomendarles el Dossier 68 que publicamos en el 50º aniversario del golpe.
Sin embargo, septiembre también es un mes de celebración, pues coinciden dos fechas que nos convocan una vez más a reflexionar sobre nuestra práctica política, y las tareas más urgentes en ella. El Día Internacional de la Alfabetización el 8 de septiembre, y el aniversario del natalicio del pedagogo y educador popular brasilero Paulo Freire el 19 de septiembre, quien no sólo desarrolló un propio método de alfabetización basado en la realidad material de las y los educandos, inspiradoras palabras generadoras como primera aproximación al lenguaje escrito, sino que también desarrolló una metodología de Educación Popular que hasta nuestros días permite a cientos de miles de personas tomar conciencia crítica de su realidad y buscar sin descanso su transformación radical.
Foto: Brigada Internacionalista Samora Machel del MST, (Zambia).
Con este aniversario entonces, le pedimos a la Brigada Internacionalista Samora Machel, del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST) compartir la experiencia de la Campanha de Alfabetização e Agroecologia Fred M’Membe desarrollada en Zambia, África, para nuestro boletín de septiembre. A continuación sus palabras:
Alfabetizar es organizar: el proceso de alfabetización en Zambia y la solidaridad internacionalista del MST
Hace cinco años, una decisión política atravesó el océano: no esperar. Fue con ese desafío que la Brigada Internacionalista Samora Machel, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), inició, en alianza con el Partido Socialista de Zambia, uno de los proyectos de alfabetización más audaces del Movimiento: llevar la educación popular brasileña a comunidades rurales y urbanas del sur de África. El resultado es la Campaña de Alfabetización y Agroecología Fred M’Membe, que ya ha alfabetizado a más de cinco mil personas en cuatro provincias del país, con cerca de 350 educadores y educadoras voluntarios.
El escenario: una herencia colonial
Para comprender el proceso es necesario entender el contexto. Zambia es un país de enorme riqueza cultural y lingüística, con más de 70 lenguas locales, pero el inglés sigue siendo la única lengua oficial; una herencia del periodo colonial británico, cuando el idioma fue impuesto como instrumento de administración y control, convirtiéndose en símbolo de prestigio social y acceso al poder. Aún hoy, más de la mitad de la población, el 55,3%, no sabe leer ni escribir en inglés, y las mujeres, sobre todo en las zonas rurales, son mayoría dentro de ese contingente.
La desigualdad es evidente. Según la Encuesta Demográfica y de Salud de 2018, un tercio de las mujeres y el 18% de los hombres del país son analfabetos; en las provincias del Este y del Oeste, la mitad de las mujeres de entre 15 y 49 años no sabe leer. La educación formal, por su parte, no es plenamente pública: tras los primeros años financiados por el Estado, las familias deben pagar tasas, lo que empuja a buena parte de la población fuera del sistema escolar.
Art by shenby (United States) for ‘To Hope, 100 Years of Paulo Freire’, a poster exhibition, 2021. Available at Tricontinental’s website.
Una metodología construida colectivamente
Al inicio del diálogo entre el MST y el Partido Socialista de Zambia, la principal referencia fue el método cubano “Yo, sí puedo”, desarrollado por la educadora Leonela Relys Díaz en 2001, que ya ha alfabetizado a más de diez millones de personas en 30 países. Pero pronto se comprendió que sería imposible trasladar sin más un método de Cuba o de Brasil a la realidad zambiana. La campaña se convirtió, entonces, en un laboratorio de construcción colectiva, en diálogo con la experiencia cubana, con la pedagogía de Paulo Freire y con los saberes producidos por las propias comunidades.
De ese encuentro nació un método propio: “Hablar, Leer, Escribir las Palabras y el Mundo”. El nombre condensa la concepción educativa del proceso: primero hablar, porque cada sujeto ya posee historia, cultura y una lectura de la realidad; después dominar las palabras, conquistando una herramienta de autonomía; y, al mismo tiempo, leer y escribir el mundo, comprender las relaciones que producen la realidad para poder transformarla. Como reafirma la coordinadora de la brigada en Zambia, Elizabet Cerqueira, del pensamiento de Paulo Freire el proyecto heredó la idea de que nadie educa a nadie en solitario, y del MST la comprensión de que educación y organización popular pueden y deben caminar juntas.
El proceso de alfabetización en Zambia desafía cualquier idealización del aula tradicional. No hay pupitres alineados, proyectores ni bibliotecas: las clases funcionan en salas improvisadas de escuelas comunitarias de paredes de ladrillo desnudo, rincones de iglesias, centros sociales y espacios abiertos, donde la sombra de un árbol puede ser el único techo. En el campo, sobre esteras de paja, estudiantes y educadores se organizan en círculo, muchas veces con los niños durmiendo en los chitenges a la espalda de sus madres, y una pizarra de madera como material pedagógico central.
Es así, en ese escenario precario, que el método “Hablar, Leer, Escribir las Palabras y el Mundo” cobra vida concreta: las palabras no llegan de libros de texto distantes, sino de los temas generadores recogidos de la realidad de las propias comunidades: la semilla que se siembra, la lluvia que no llega, el precio del maíz, la enfermedad que trae la inundación, el nombre que cada persona sueña con poder firmar.
Basado en la propuesta freiriana, el proceso parte de las palabras que ya existen en la vida cotidiana de los sujetos para, a partir de ellas, construir la lectura y la escritura. Y todo esto se sostiene gracias al trabajo voluntario: cerca de 350 educadores y educadoras, en su mayoría jóvenes estudiantes y campesinos de las propias comunidades, ofrecen su tiempo y energía sin remuneración, guiados por la convicción de que enseñar es también aprender y de que la transformación de la realidad comienza en el compromiso colectivo. La improvisación de las condiciones materiales, lejos de ser una fragilidad, revela la fuerza política del proyecto: es el pueblo quien construye su propia escuela, con lo que tiene, donde está, del modo que puede, y así la alfabetización se convierte también en un acto inicial de organización.
Foto: Brigada Internacionalista Samora Machel del MST, (Zambia).
Alfabetización y agroecología: un solo proceso
El aspecto más singular de la campaña es la fusión entre alfabetización y agroecología. Esto no es casual: 1,5 millones de pequeños agricultores producen el 90% de los alimentos de Zambia, y las familias campesinas son altamente vulnerables a los impactos climáticos. En las zonas rurales, la mayoría de los estudiantes son también agricultores, hombres y mujeres cuyas manos llevan las marcas del trabajo en el campo. Aprender a leer y escribir significa, al mismo tiempo, comprender el mundo y mejorar las condiciones de producción y de vida.
En Lusaka, en la graduación de la segunda fase de la campaña, el presidente del Partido Socialista, Fred M’Membe, sintetizó el significado político del momento: “Por primera vez estoy en una sala en este país donde todos saben leer y escribir. Esta es hoy una zona liberada.” Más de 350 personas, la mayoría mujeres, concluyeron aquella etapa.
Educación como derecho, no como privilegio
Un principio central de la campaña es la gratuidad integral. En un país donde muchas familias viven con menos de dos dólares al día, el acceso libre garantiza que nadie quede fuera por no poder pagar tasas, materiales o transporte. En varias comunidades llegaron incluso a distribuirse bicicletas para facilitar el desplazamiento de los educadores. Las clases se dan donde está la comunidad: escuelas comunitarias, iglesias, centros sociales e incluso bajo los árboles.
El recorrido fue de expansión constante. Movilizada inicialmente en 2019 y lanzada de hecho en 2021, la campaña llegó primero a comunidades rurales de las provincias del Este y del Oeste, con 2.130 estudiantes; en la segunda fase se extendió a las áreas urbanas de Lusaka, Copperbelt y Central, superando los cuatro mil alfabetizados. En 2022, el objetivo declarado era alfabetizar a diez mil campesinos y campesinas. En marzo de 2024, otros 400 estudiantes se graduaron. Hoy seguimos con decenas de aulas entre el eje de la Provincia Central y la Provincia del Este.
Art by Antony Corrêa (Brazil/MST) for ‘To Hope, 100 Years of Paulo Freire’, a poster exhibition, 2021. Available at Tricontinental’s website.
Un acto de resistencia e internacionalismo
La dimensión política del proceso es explícita. Para Cosmas Musumali, secretario general del Partido Socialista, “la capacidad de leer, escribir y expresarse es fundamental para la emancipación, especialmente para las mujeres, marginadas de los procesos políticos y del sector económico”. La alfabetización se integra además con la salud popular: en enero de 2024, en pleno brote de cólera en el país, el MST y el Partido Socialista organizaron una clínica de salud popular para atender a las comunidades.
Como escribió Amílcar Cabral a Paulo Freire, la educación debe nacer de las entrañas del pueblo y devolver al campesino la dignidad robada por la colonización. La campaña zambiana es tributo y continuación de las luchas de Cabral, Freire y de los pueblos africanos, que siempre supieron que las palabras, como las semillas, solo florecen cuando encuentran suelo fértil. Cinco años después, la lección es clara: cuando el pueblo se organiza, es posible construir caminos incluso donde dijeron que no era posible. Hablar. Leer. Escribir las palabras y el mundo. La campaña continúa.
Elizabet Cerqueira da Conceição
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| Elizabet Cerqueira da Conceição |