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Boletín de ArteNº 18

Nuevos símbolos para una nueva soberanía: Sahel Benkan

Boletín de Arte Tricontinental n°18 (agosto de 2025)

La renovada lucha por la soberanía en el Sahel está marcada por avances en el ámbito cultural, con nuevos símbolos que marcan la ruptura con el neocolonialismo.

[La selección musical de este mes es Sahel Benkan, el himno de la Alianza de Estados del Sahel.]

La independencia no es simplemente una cuestión de expulsar a lxs colonizadorxs, de tener una bandera y un himno nacional, afirmaba Amílcar Cabral, dirigente del movimiento de liberación en Guinea-Bissau y Cabo Verde. El pueblo debe tener la certeza de que nadie le robará su trabajo, de que la riqueza de nuestro país no irá a parar al bolsillo de nadie más, añadió. Para Cabral, la liberación nacional era necesariamente un “acto de cultura”, un proceso profundo de recuperación de la historia, la identidad y la dignidad como cimiento esencial sobre el cual construir una verdadera soberanía política y económica. Este acto, sostenía, era el arma más poderosa contra la dominación extranjera, que mantiene su control mediante la “represión permanente y organizada de la vida cultural de dicho pueblo”.

En vísperas del segundo aniversario de la fundación de la Alianza de Estados del Sahel (AES), el 16 de septiembre de 2023, las palabras de Cabral resuenan con especial fuerza. La confederación de Burkina Faso, Mali y Níger, surgida de una serie de golpes de Estado con respaldo popular que rompieron con un orden neocolonial controlado por Francia y sus aliados regionales, ha emprendido un proyecto de descolonización cultural. Al desmantelar los símbolos del poder colonial y neocolonial y erigir en su lugar símbolos nuevos y compartidos, los pueblos del Sahel enarbolan la bandera de una nueva fase de su lucha por la soberanía.

Más allá de la independencia simbólica

Créditos: Pedro Stropasolas (Brasil de Fato).

El poder del Estado colonial francés se inscribió directamente en el paisaje físico y psicológico del Sahel. En las capitales administrativas de Bamako, Uagadugú y Niamey, los planificadores franceses impusieron un orden espacial rígido que reflejaba la jerarquía del propio sistema colonial. Las principales avenidas, plazas y edificios públicos recibieron el nombre de generales, gobernadores y políticos franceses. Esta imposición deliberada de una nomenclatura colonial borró las historias locales y obligó a las personas colonizadas a transitar por sus propias ciudades usando los nombres de sus opresores, perpetuando el sistema neocolonial mucho después de que se alzaran las banderas de la independencia.

En los últimos dos años, una oleada coordinada de recuperación simbólica ha recorrido la AES, un proceso detallado por Ibrahima Kébé, coordinador de la Escuela Modibo Keïta (Universidad Popular y Ciudadana), en una entrevista con nosotrxs. “Renombrar calles y bulevares es una de las acciones más visibles emprendidas por lxs dirigentes de la AES”, explica. “Placas, estatuas y nombres de calles que honraban a figuras coloniales son reemplazados con frecuencia por referencias a héroes panafricanistas y a quienes lucharon localmente contra el mismo sistema que esas figuras representaban”.

El 15 de octubre de 2023, en el 36° aniversario del asesinato del revolucionario burkinés Thomas Sankara, el Bulevar Général Charles de Gaulle en la capital Uagadugú fue oficialmente renombrado como Bulevar Thomas Sankara, y Sankara fue proclamado “Héroe de la Nación”. En Niamey, Níger, la Avenida Charles de Gaulle es ahora la Avenida Djibo Bakary, en homenaje a un destacado sindicalista y figura política del movimiento de independencia del país contra Francia. La Place de la Francophonie [Plaza de la Francofonía], durante mucho tiempo símbolo de la hegemonía cultural y lingüística francesa, fue oficialmente renombrada Place de la Patrie [Plaza de la Patria]. En Mali, la Avenida CEDEAO , que llevaba el nombre de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), un bloque que la AES denuncia como instrumento de los intereses occidentales, pasó a llamarse Avenida de la AES.

Estos actos funcionan como una forma de formación política pública, sustituyendo un panteón de opresores por uno de libertadores. “Estos cambios buscan ofrecer a las futuras generaciones referentes en sintonía con sus luchas y aspiraciones, al tiempo que reconocen la memoria histórica”, señala Kébé. Sin embargo, advierte que este proceso no está exento de complejidades políticas y contradicciones internas, lo que revela que la lucha por la memoria histórica sigue abierta. “Por ejemplo”, observa, “en Bamako apareció la Avenida Général Moussa Traoré, quien sirvió a los intereses franceses durante décadas tras derrocar en 1968 al presidente socialista y panafricanista Modibo Keïta mediante un golpe de Estado”. Para Kébé, este detalle sugiere que el camino de la descolonización no es lineal. Subraya los enormes desafíos por delante: garantizar que el espíritu popular antiimperialista que impulsa este movimiento no sea cooptado por un nacionalismo estrecho que sanee el pasado solo para legitimar el presente.

Nuevos símbolos para una nueva alianza

Más allá de deconstruir lo anterior, la AES ha dado pasos para construir nuevos símbolos compartidos. El 22 de febrero de 2025, presentó su nueva bandera, un poderoso emblema de este proyecto regional. Para Kébé, sus elementos son una “verdadera concentración de símbolos culturales y políticos” diseñados para transmitir un mensaje con múltiples capas. Las tres estrellas representan a los Estados miembros, no como entidades separadas, sino unidas en solidaridad. El árbol de baobab, conocido por su longevidad, simboliza el arraigo cultural y la resistencia frente a la adversidad. Las figuras humanas de pie, juntas, expresan la determinación colectiva de defender su soberanía. El uso de los colores clásicos del panafricanismo, verde, amarillo y rojo, significa esperanza en el futuro, la riqueza natural de la región y la sangre de sacrificio derramada por lxs mártires en la lucha de liberación.

Quizás la declaración política más potente de la bandera sea la inclusión de un mapa de los tres países sin sus fronteras internas. Este elemento disuelve visualmente las fronteras artificiales trazadas en la Conferencia de Berlín de 1884, haciendo del regionalismo un desafío directo a la lógica colonial de “divide y reinarás”.

A esta nueva identidad se le da voz con el himno de la AES, Sahel Benkan, que se traduce del bambara como “la comprensión del Sahel”. Interpretado por primera vez simultáneamente en las tres capitales el 9 de junio de 2025, el himno se ha convertido en una poderosa herramienta de movilización popular. “La canción rápidamente trascendió el ámbito ceremonial para convertirse en un símbolo de resistencia y orgullo para lxs partidarixs de la confederación”, nos cuenta Kébé. “Resuena durante las ceremonias oficiales, pero también en el corazón de las manifestaciones populares que apoyan las transiciones políticas”. Difundido ampliamente en la televisión estatal y las redes sociales, la letra del himno enraíza explícitamente la lucha actual con el legado de las grandes civilizaciones precoloniales de África, e insta al pueblo a reclamar su destino. Para sus partidarios simpatizantes, dice Kébé, es “la expresión viva de un Sahel que se yergue decidido a romper con el orden neocolonial”.

“Contra la humillante esclavitud de mil años”

Créditos: Pedro Stropasolas (Brasil de Fato).

El movimiento actual en el Sahel no surgió de la nada. Es el legado de una tradición revolucionaria con raíces profundas en la región. Como afirma Kébé, esta historia no solo proporciona una fuente vital de inspiración y legitimidad, sino también lecciones cruciales para el difícil camino que queda por delante.

La primera ola de esta lucha estuvo encabezada por pioneros como Modibo Keïta, primer presidente de un Mali independiente (1960–1968). Pan-africanista convencido y defensor del socialismo africano, Keïta emprendió profundas reformas diseñadas para alcanzar una verdadera soberanía económica. Nacionalizó recursos estratégicos y creó una moneda nacional para romper con el franco CFA, controlado por Francia (un instrumento neocolonial de dominación monetaria francesa). Keïta comprendía, además, que la soberanía de los pequeños Estados recién independizados era frágil y que la unidad era el único camino viable. Junto con Kwame Nkrumah, de Ghana, y Sékou Touré, de Guinea, fue una fuerza impulsora de la Unión de Estados Africanos (o Unión Ghana-Guinea-Mali). Este temprano intento de superar las fronteras coloniales es un precedente histórico directo de las ambiciones confederales de la AES en la actualidad. Para más información sobre el legado de Keïta, mira este documental recientemente publicado por African Stream.

Representando a una generación posterior de revolucionarixs, Sankara, quien fue presidente de Burkina Faso desde 1983 hasta su asesinato en 1987, hizo de su primer acto uno simbólico: renombrar al país de la designación colonial de Alto Volta a Burkina Faso, “la tierra del pueblo íntegro”. Se dice que Sankara era un consumado guitarrista de jazz y que personalmente escribió el nuevo himno nacional, Ditanyè [“El Himno de la Victoria”]. El himno denunciaba la “humillante esclavitud de mil años” del colonialismo y concluía con el poderoso eslogan tomado de la Revolución Cubana: ¡Patria o muerte, venceremos!, una frase que ha sido readoptada por el actual líder del país, el capitán Ibrahim Traoré. Para Sankara, esta transformación simbólica era inseparable de la lucha material por la autosuficiencia, encapsulada en su famosa máxima: “Quien te alimenta, te controla”.

Un espacio, un pueblo, un destino

Créditos: Pedro Stropasolas (Brasil de Fato).

La descolonización cultural en el Sahel es un acto de liberación profundo e históricamente necesario. Derribar monumentos coloniales, cambiar el nombre de las calles y crear nuevas banderas e himnos son actos poderosos de emancipación cultural. Reclaman la narrativa histórica, fomentan una nueva identidad colectiva y movilizan la energía popular para una nueva visión multidimensional de la soberanía que abarca la política, la economía, lo militar y la cultura.

Sin embargo, como insistía Cabral, una bandera y un himno no son suficientes. Los actos simbólicos se han visto acompañados por movimientos sustanciales hacia la soberanía en múltiples frentes. En el frente militar, la AES ha expulsado a las tropas francesas y ha establecido una fuerza militar conjunta de 5.000 efectivos para coordinar la lucha contra el terrorismo. En el frente económico, han anunciado planes para crear una moneda común para salir finalmente del sistema del franco CFA. Han comenzado a establecer un Banco Confederal de Inversión y Desarrollo para financiar su propia infraestructura e industrialización, liberándose de los dictados y condicionalidades del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Leer más en el último dossier (12 de agosto de 2025), del Instituto Tricontinental de Investigación Social El Sahel busca soberanía.

Los nuevos símbolos del Sahel son una declaración de intenciones, un llamado a la acción para que los pueblos de la región se unan en la larga e inconclusa lucha por la liberación. El futuro de la AES y de los pueblos del Sahel dependerá también de la solidaridad internacional. Por ello, les invitamos a sumarse al Secretariado Pan Africanism Today, conformado por más de 70 movimientos y organizaciones populares de toda África, en su llamado a la acción. Asimismo, les invitamos a tomarse un tiempo y recorrer este mes nuestra galería de retratos, dedicada a homenajear a revolucionarixs de todo el mundo.

Soldados, somos todos
Determinados, resilientes, y unidos
Para que la AES permanezca
Un espacio, un pueblo, un destino.

– Himno de la AES

Cordialmente,

Tings Chak
Directora de Arte, Instituto Tricontinental de Investigación Social