Takaichi y las elecciones pseudodemocráticas del PLD
Una votación en medio de una tormenta de nieve, elogios prefabricados en redes sociales y un sistema electoral distorsionado convergen para consolidar el poder de la ultraderecha en Japón, revelando cómo el espectáculo y el sesgo estructural se combinan para socavar la representación democrática.
Queridas amigas y amigos,
Saltando de alegría como una fanática llamada al escenario por su celebridad favorita, Sanae Takaichi, la 104a primera ministra de Japón, sonreía junto al presidente estadounidense Donald Trump a bordo del USS George Washington. La imagen simbolizaba las décadas de alianza entre Estados Unidos y Japón tras la guerra, en la que Japón sigue siendo un Estado cliente cada vez más servil y un portaaviones insumergible para el imperio estadounidense.
El 8 de febrero, pocos meses después de que Takaichi asumiera el cargo, se celebraron elecciones anticipadas durante una fuerte tormenta de nieve en la mayor parte del país, que coincidió con los exámenes de ingreso a la escuela. Muchos argumentaron que era el peor momento para hacer campaña política y votar, pero Takaichi los ignoró. Después de todo, el momento elegido fue tan deliberado y estratégico como las propias elecciones.
Una descendiente de la tradición del PLD
La mayor parte de la política japonesa de posguerra puede describirse, sin exagerar, como una “dictadura de partido único” del Partido Liberal Democrático (PLD), propiciada por el imperialismo estadounidense y los intereses creados de una plutocracia del dinero y el poder. Esto expresa la política internacional anticomunista estadounidense de posguerra, su exoneración y cooptación de criminales de guerra y dictadores en aras de la hegemonía, y su rehabilitación de los fascistas. El PLD japonés no es una excepción, funciona como un pseudogobierno que protege los intereses de Washington por encima de los de su propia ciudadanía.
En octubre de 2025, cuando Sanae Takaichi juró como nueva primera ministra, los medios digitales críticos se apresuraron a señalar esta inquietante “tradición” del PLD. En 1994, el nombre y la fotografía de una joven política junto con un mensaje de recomendación, se imprimieron a color en un libro en japonés que elogiaba las hazañas de la “estrategia electoral” del líder nazi Adolf Hitler. El autor del libro era un ex director de relaciones públicas del PDL, y la joven política no era otra que Sanae Takaichi. Tras la condena de ciudadanxs y grupos de derechos humanos, el libro fue prohibido. El PLD está plagado de tendencias neofascistas y ultraderechistas parecidas, y a menudo se ha identificado a Takaichi como parte de su núcleo.
Nakamura Hiroshi (Japón), La base, 1957.
Elecciones como herramienta de distracción
El uso de elecciones anticipadas para manipular y distorsionar la voluntad pública cuando la situación se volvía contra el PDL gobernante era una práctica común por parte de figuras como el difunto primer ministro Shinzō Abe. En julio de 2022, Abe, que era el referente político de Takaichi, fue asesinado por un superviviente de la secta Moonies1. Las elecciones anticipadas se han utilizado también cuando alguna legislación crucial propuesta por el PDL a favor del imperialismo estadounidense no lograba ser aprobada en el Congreso.
En 2005, el primer ministro Junichirō Koizumi se enfrentó a una fuerte oposición de facciones dentro del partido cuando intentó privatizar el Servicio de Correo de Japón. Koizumi convocó elecciones anticipadas para, en sus propias palabras, “destruir a la (vieja guardia del) PLD” y “reformar Japón”. En realidad, las elecciones se utilizaron para cumplir su largamente mantenida promesa a Washington de abrir el fondo de 3.1 billones de dólares del Servicio de Correo de Japón a los adinerados intereses de Wall Street. Mediante una frenética campaña mediática carente de debate político sustancial, los votantes se vieron inundados con imágenes y maniobras emotivas: Koizumi obtuvo una victoria aplastante y privatizó con éxito el Servicio de Correo de Japón, lo que permitió a Washington usurpar el capital suficiente para sostener su guerra contra Irak.
El resultado de la elección de Takaichi
Antes del 8 de febrero, las encuestas preelectorales mostraban altas probabilidades de que Takaichi ganara y se asegurara una supermayoría de dos tercios en la Cámara Baja, que cuenta con 465 escaños. Mientras algunos medios de comunicación intentaban destacar los vínculos entre ella y la secta Moonies o los controvertidos “fondos para sobornos”, las redes sociales se saturaron de contenido que presentaba a Takaichi como “decidida y elocuente”, “una líder independiente y fuerte” y una “bocanada de aire fresco”.
Muchxs jóvenes creadores de contenido en redes sociales publicaron vídeos elogiando su carácter y su imagen como una primera ministra innovadora. Posteriormente se verificó que gran parte de estas publicaciones eran contenido generado por usuarixs con guiones preescritos, pagado por la campaña de Takaichi a través de contrataciones en foros de empleo en línea.
Las elecciones anticipadas se celebraron antes de que el alto índice de aprobación de Takaichi, cercano al 70%, pudiera decaer, y los resultados fueron sombríos, aunque esperados: el PLD obtuvo una supermayoría de dos tercios en la Cámara Baja, lo que le dio a Takaichi el poder suficiente para impulsar su agenda política de ultraderecha con una oposición prácticamente nula. Esto incluye la promesa del difunto Abe de enmendar la llamada Constitución de Paz de Japón y otras políticas ultraderechistas y neofascistas como la ley antiespionaje, la ley de profanación de la bandera y la enmienda a la Ley de la Casa Imperial.
Ikeda Tatsuo (Japón), Soldado estadounidense, niño, barracas, 1953.
Xenofobia persistente
Vale la pena dar un paso atrás y examinar la victoria del PLD y de Takaichi en un contexto histórico. Junto con su gobierno en la sombra, la Nippon Kaigi (Conferencia de Japón), el PLD ha dedicado décadas a financiar movimientos de base ultraderechistas, sobre todo interviniendo en la educación pública mediante la revisión de los libros de texto de historia desde principios de la década de 1990. Difunden con vehemencia narrativas falsas que blanquean la atroz historia de genocidio y otros crímenes de lesa humanidad cometidos por el Japón imperial. Entre ellas se incluye la negación tajante de la participación militar y gubernamental en casos como el uso de “mujeres de confort” y la masacre de Nankín.
En los últimos años han surgido partidos políticos de ultraderecha, antes marginales, que se aferran a esta metanarrativa saneada del PLD con sus propias versiones de afirmaciones xenófobas, neofascistas y conspirativas. Como se ha podido observar en las últimas elecciones, estos políticos fascistas y ultraderechistas, surgidos del propio PLD, continúan difundiendo discursos de odio contra diversas minorías como inmigrantes, habitantes de Okinawa, chinxs, coreanxs zainichi (que llegaron a Japón antes de la división de Corea en 1953) y coreanxs.
Comentaristas de ultraderecha en línea rápidamente forman turbas para reprimir a quienes critican las bases militares estadounidenses en Okinawa, la alianza de seguridad entre Estados Unidos y Japón y la creciente militarización de las Fuerzas de Autodefensa Japonesas, calificándolos de “antipatriotas” o de “espías comunistas chinos”.
Takaichi, su gabinete y otros responsables políticos no han mostrado ningún interés en abordar estas tendencias de la sociedad japonesa ni en desistir de comportamientos abiertamente agresivos. Esto puede considerarse una consecuencia natural de su evolución política en las filas del PLD y se ha manifestado más recientemente en sus controvertidas declaraciones sobre Taiwán.
Minoru Kinjo (Okinawa, Japón), Sin título, n.d.
El poder de la ilusión
Aunque los resultados de estas recientes elecciones acapararon titulares de los medios de comunicación de todo el mundo como una victoria “aplastante” de Takaichi y el PLD, un análisis más detallado de los mecanismos tras bambalinas revela una imagen diferente.
Como señala el académico australiano Gavan McCormack, el sistema electoral japonés ha estado plagado de una representación ilusoria de los votos desde que se implementó el sistema de circunscripción uninominal bajo la presión de Estados Unidos y las élites empresariales en 1994. Bajo el sistema actual, los resultados electorales se han distorsionado para beneficiar únicamente al partido gobernante, el PDL. La mayoría de escaños del PDL en la Cámara Baja a menudo no refleja proporcionalmente el número real de votos obtenidos (Tabla 1).
| Año | Voto | Escaños |
|---|---|---|
| 2005 | 48% | 73% |
| 2012 | 43% | 79% |
| 2014 | 48% | 75% |
| 2017 | 48% | 74% |
| 2026 | 49% | 86% |
| Okinawa Times (15 de febrero de 2026) | ||
Los resultados de las elecciones de 2026 siguen un patrón de representación desproporcionada, dado que el índice de aprobación general del PDL es de tan solo el 31,5 %. Otros académicos han señalado cómo el sistema de circunscripción uninominal erosiona la democracia al dificultar que los partidos de la oposición accedan al poder, aumentando los escaños del partido gobernante más allá de su porcentaje de voto popular.
Tetsuya Ishida (Japón), Soldado, 1996.
El Estado vs. el gobierno local
Una de las cuestiones clave donde las voces democráticas del pueblo han sido ignoradas y violentamente reprimidas durante mucho tiempo por el gobierno central japonés y Washington es la cuestión de Okinawa. Esta pequeña cadena de islas, hogar de los indígenas ryukyu, aún alberga aproximadamente el 75% de todas las bases militares estadounidenses en Japón, a pesar de representar menos del 1% de la superficie del país.
Los okinawenses han votado en contra de la construcción de una nueva base militar estadounidense en la prístina bahía de Oura, pero siguen enfrentándose a una virulenta opresión estatal. Tras un referéndum y numerosas elecciones en las que la población local se opuso explícitamente a la construcción de una nueva base militar estadounidense en Henoko, el gobierno central ha recurrido a una guerra de desgaste contra los grupos ciudadanos que lideran la resistencia, compuestos ahora en su mayoría por jubiladxs.
El gobernador de Okinawa, Denny Tamaki, continúa confrontando al gobierno japonés y a Washington con la voluntad local de buscar soluciones mediante el diálogo. Su mandato como gobernador finaliza este otoño, lo que significa que les espera una nueva batalla electoral. Cómo la aplastante victoria del PLD en las elecciones anticipadas del Primer Ministro Takaichi afectará la voluntad y la dignidad de la sociedad civil okinawense, que ha mantenido su movimiento de resistencia mediante la democracia de base durante décadas, no está solo en manos del pueblo japonés, sino también en manos de las personas de todo el mundo que buscan la paz y la liberación.
Afectuosamente,
Kinoko Beats
Kinoko Beats es una investigadora y artista independiente de Tokio que actualmente reside en Okinawa y es activista de No More Battle of Okinawa.
Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente reflejan las opiniones del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Notas
1 La Iglesia de la Unificación fue fundada en 1954 por el reverendo Sun Myung Moon en Corea del Sur. Moon afirmaba haber tenido una visión en la que Jesucristo le encomendó terminar su misión en la Tierra y crear un estado de pureza “sin pecado” para la humanidad. Moon era un ferviente anticomunista que se esforzó por construir relaciones con poderosos políticos conservadores alrededor del mundo. Aunque influenciado por la teología cristiana tradicional, el grupo siguió al autoproclamado mesías Moon hasta su muerte en 2012.